Mónica Hernandez

Monica es Ingeniera Metalúrgica y de materiales de la Universidad Libre de Colombia, miembro de la Asociación de Ingenieros Profesionales de Alberta, Canadá, y miembro activo de varias asociaciones de la industria técnica a nivel mundial.

Tiene más de 20 años de experiencia en la industria del petróleo y gas, principalmente trabajando en gestión de corrosión e integridad. Últimamente, su atención se ha centrado en la sostenibilidad y la economía circular, en una constante búsqueda de cómo los ingenieros, técnicos y diseñadores pueden contribuir de la mejor manera al futuro de la humanidad. Después de pasar muchos años en el mundo corporativo, creó su propia firma de consultoría: Infinity Growth con oficinas en Canadá y Emiratos Árabes Unidos. También es Host del Podcast Materials.Business

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De qué hablamos con Mónica Hernandez

  • Técnicas que la  ayudaron para trabajar en una industria de hombres. 
  • Cómo ser los primeros en ámbitos nuevos.
  • Salir de la zona de confort: Cómo saber que es hora de cambiar.
  • Cambiar de un rol técnico a un de liderazgo dentro de una empresa.
  • Cómo sumar herramientas de liderazgo para trabajar en equipos.
  • Diferencias en los rangos salariales por género.
  • Cambiar la mentalidad en el mundo corporativo.
  • Cómo generar networking para conseguir buenos contactos.
  • Mantener los valores de la compañía durante su crecimiento.
  • Lecciones que aprendió con su primer cliente importante que aún aplica en su negocio.
  • Motivar y escuchar las ideas de su equipo.
  • Mejores oportunidades para mujeres en tecnología.
  • Hábitos y rutinas para ser mejor líder.
  • La importancia del autoconocimiento.
  • El costo de la inacción.

Transcripción

Mónica Hernández es ingeniera metalúrgica y de materiales, con más de 20 años en la industria del petróleo y gas en Canadá, y fundadora de la consultora Infinity Growth. En el episodio cuenta cómo trabajó siendo la única mujer en planta, qué cambió al pasar a liderar equipos, por qué dejó el mundo corporativo y cómo lidera hoy con escucha y autoconocimiento.

Introducción

Mónica: Nunca dejen que nadie decida qué quieren ustedes o hasta dónde quieren llegar. Esa decisión es solamente de ustedes.

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. En el podcast desarmo la historia de profesionales valientes que transformaron sus carreras y, como buena ingeniera, analizo el camino para entender cómo lo hicieron. En Tiene que haber algo más aceleramos tu carrera hacia el trabajo remoto, así que si estás pensando en cambiar de trabajo los próximos meses, te puede servir esto: todas las semanas mando un email con búsquedas de trabajo remoto abiertas para que encuentres tu próximo desafío. Son búsquedas diferentes en distintas áreas, tanto en español como en inglés, así que si querés recibir el próximo, dejame tu CV y anotate en el enlace de la descripción de este capítulo. ¿Estabas escuchando a Mónica Hernández? Mónica tiene más de 20 años de experiencia en la industria del petróleo y el gas, enfocada en sostenibilidad y economía circular.

Fundó Infinity Growth, con oficinas en Canadá y Emiratos Árabes. Ella es una apasionada por compartir conocimientos y lanzó el podcast Materials.Business. Fue finalista en los premios Women That Build de Globant y fue reconocida como una de las 10 más influyentes. En esta conversación cubrimos su trayectoria en tecnología, su resiliencia en un sector dominado por hombres y su transición de empleada a fundadora.

Hablamos de su compromiso con la diversidad en STEM y compartió estrategias de cómo hace ella para equilibrar su rol de CEO con su vida personal, fomentar la innovación y apoyar a mujeres en tecnología. Cerramos con consejos clave para liderar en tecnología y recursos que han marcado su carrera. ¡Vamos con Mónica, y cuando termines contame qué te pareció este capítulo!

¡Hola, Mónica, bienvenida a Tiene que haber algo más! Gracias por venir a conversar conmigo.

Mónica: Magali, muchas gracias por invitarme, es un placer para mí estar contigo y con tu audiencia.

¿Cómo se trabaja en una industria donde casi no hay mujeres?

Magali: Quiero que empecemos por vos. Venís de una industria muy clásica, donde casi que no había mujeres; si en tecnología casi que no hay mujeres, en tu industria mucho peor. ¿Qué te ayudó a vos para trabajar en una industria donde mayormente eran, y probablemente siguen siendo, hombres?

Mónica: Sí, tienes toda la razón. Yo he sido en muchas ocasiones la primera y la única mujer en el boardroom o en el sitio.

Han sido muchos challenges, muchas oportunidades. Cuando digo challenges es como problemas que se encuentran, situaciones que no son convencionales, y es algo para lo que nadie te prepara. Es algo para lo que tú tienes que apersonarte y tienes que crear las herramientas para ti misma. Entonces, la industria sigue siendo hoy en día una industria dominada mayoritariamente por hombres. Aunque hemos hecho un cambio, el cambio no va al paso al que la industria está creciendo. La industria crece, pero en el cambio para que haya igualdad o para que haya condiciones similares para los dos géneros u otros géneros, realmente estamos muy atrasados.

Hay estudios, por ejemplo, de que para que en Canadá lleguemos a este nivel estamos, no sé, 40 años atrasados, pero si hablamos de Latinoamérica son como 230 años.

Magali: Claro, por eso te voy a decir: Canadá es el futuro para todos nosotros.

Mónica: ¿Y tú creerías eso? Pero tú sabes, cuando yo estaba en Colombia y estaba haciendo mi proceso de inmigración para Canadá, yo decía: guau, allá lo tienen todo figurado.

Tú sabes, de la línea del meridiano para arriba eso ya está todo listo. Y uno se equivoca mucho, porque hay muchas preconcepciones como esa de que en el primer mundo ya lo tienen figurado. Y no es así. Aquí en Canadá yo también sufrí cosas como acoso sexual, o por ejemplo que me pagaban menos que a mis colegas hombres que tenían las mismas o menos calificaciones que yo, los mismos o menos años de experiencia, la misma o menos capacidad de liderazgo. Entonces es un problema global, simplemente, en los términos en que yo te lo puedo poner.

Magali: ¿Es exagerado?

Mónica: Más o menos, depende de en qué posición política esté el país de la mujer con la que hablemos, pero yo he hablado con mujeres de muchas partes del mundo y la retórica es repetitiva. Muchas hemos pasado por muchos de estos eventos en países de primer mundo, de tercer, de segundo mundo, de todos los mundos. Entonces es algo que es muy real.

Ahora, para contestarte la pregunta inicial, que fue qué herramientas o qué he hecho yo: primero fue darme cuenta de que es algo que no es normal. Y te voy a contar aquí una anécdota: en el podcast mío vino un día una de las personas que vienen a hablar y me dijo: «Tú no sabes que tienes sed porque no hay agua». Y eso es algo que me marcó a mí.

Porque es cierto, tú normalizas el hecho de que tienes que callarte, tienes que ser, tú sabes, la niña buena, tienes que ser la que no habla duro. Y realmente eso lo que hace es traer una cantidad de consecuencias en la persona, que llega un momento en que tu cuerpo ya no resiste. Entonces una de las primeras cosas de las que uno tiene que darse cuenta, o de la que yo me di cuenta, fue: esto no es normal. No es normal que me paguen menos y yo estoy haciendo el mismo o más trabajo.

No es normal que crean que yo no necesito o no merezco estar en esta posición, o el otro extremo, que solamente quieran acostarse conmigo. No es normal que se normalice el hecho de que tienes que trabajar más para demostrar que es tu sitio aun cuando tienes todas las calificaciones para poder estar ahí. Entonces, una vez que te das cuenta de que no es normal, tienes que empezar a ver, ok, ¿cómo puedo mejorarme a mí, que es lo único que uno puede controlar?

Magali, uno no controla nada más. ¿Cómo me mejoro yo? ¿Entonces yo qué hice? Por ejemplo, yo fui y tomé una certificación en liderazgo y en cómo ser trainer, coach y speaker. ¿Para qué? Para aprender a hablar. Porque si nos comunicamos mejor, podemos transmitir mejor nuestras ideas y podemos entender, por ejemplo, el tipo de audiencia a la que le estamos hablando, y la frustración disminuye porque tenemos más herramientas. Buscar apoyo: hay una cantidad de organizaciones.

De mujeres, de hombres, que te pueden venir a ayudar.

Si estamos hablando, por ejemplo, de que eres un líder hombre y tienes mujeres y quieres saber cómo las vas a ayudar: bueno, promover esta comunicación abierta. ¿Por qué? Y ahí te voy a contar otra anécdota. Por ejemplo, cuando yo iba a las plataformas offshore, no sé cómo se dice eso en español, pero las plataformas de petróleo en el mar.

Magali: Perfecto, sí, sí.

Mónica: Ahí al principio no había baños para mujeres, no había.

¿Por qué hablar de lo que necesitan las mujeres en la planta?

Mónica: Entonces nos tocaba cambiarnos en la sala de herramientas, o lockear el baño de los hombres y que alguien te vigilara o alguna cosa para poderte cambiar. Después construyeron. Entonces, chévere, ya tenemos baños, pero en los baños no había cestas de basura.

Y cuando uno dice eso, la gente dice: «¿Pues para qué cestas de basura?». Y claro, los hombres no entienden que las mujeres necesitamos una cesta de basura todos los meses del año, porque cada mes del año necesitamos depositar productos femeninos, y no había cestas de basura.

Entonces no es porque quieran intencionalmente ser malos, sino porque ellos no tienen esa necesidad. Entonces, si no abrimos la comunicación y no decimos: «Oigan, mujeres, ¿ustedes qué necesitan? Yo estoy dispuesto a escuchar como hombre», bueno, nunca vas a saber que necesitan una cesta de basura en el baño. Entonces ese tipo de cosas, claro, hemos mejorado, pero ya no lo estamos diciendo por la cesta de basura, sino por todas las otras cosas que todavía están en el tintero.

Magali: Claro, quizás alguien que escucha acá dice: «Uh, son unas exageradas ustedes dos, porque una cesta de basura no importa». Contame, ¿qué es lo peor que te pasó? Puede ser esto de sueldo, de ascenso, de título, de reconocimiento. ¿Lo peor que te pasó, para contarle al mundo que esto sigue siendo un problema en las corporaciones?

Mónica: Una que recuerdo todavía muy vívida.

¿Qué hacer cuando te humillan en el trabajo?

Mónica: Fue una vez que entré yo a un sitio de trabajo y estaba recién transferida. Yo venía de una provincia que habla francés y estaba recién transferida a una provincia que habla inglés, con la misma empresa, pero era un sitio donde yo no conocía a nadie, acababa de llegar, tenía, qué te digo yo, unos tres días ahí, y estábamos en plena parada de planta. ¿Qué significa eso? Que se para toda la planta para que se haga mantenimiento.

Entonces es mucho estrés, como te puedes imaginar. No pueden tener la planta parada, entonces todo el mundo es rápido, rápido, hagámoslo, mantenimientos. Y ya llegué yo. Yo siempre he sido muy vivaz, llego como: «¡Buenos días! ¿Cómo les va a todos?». Sonriente llego yo así al tráiler para que me entreguen mi permiso para ir a hacer mi trabajo, y el señor que está entregando los permisos de trabajo, que está atrás del counter, es un señor muy grande, como de seis pies, así bien imponente. El tráiler está lleno de hombres, yo soy la única mujer que entra. «Buenos días», llego yo. Pues obviamente un choque, porque todos son diferentes.

Te miran como «¿qué, está loca?». Presento el papel para que me den el permiso de trabajo, y este señor, sin conocerme, sin haberme visto más de una vez, grita: «Uy, cada vez que ella entra al tráiler me empieza a picar la piel». Y yo me quedé, tú sabes, en freeze mode, como congelada: oh my God, ¿qué hice yo para merecerme esto? Entonces volteo a ver quién me ayuda, y lo que encuentro es que entre ellos se cuchichean, sueltan la risa y sigue el proceso.

Y yo me sentí ese día, Magali, tan chiquita.

Me sentí tan mal que, aunque te lo cuente y aunque yo he hecho muchos procesos sanativos, todavía es algo que como que te arruga el corazón. Tú dices: yo fui a la escuela de ingeniería, estudié por todos estos años, ya tengo 10 años de experiencia, llego aquí para hacer mi trabajo, para que tú puedas operar ese equipo, y estás diciéndole a todo el mundo a grito entero que te rasca cuando yo entro. Entonces tú te preguntas: ¿qué hice mal? ¿Por qué me merezco esto? Y realmente no hay una respuesta. Y ese día, cuando yo terminé mi trabajo y llegué a la casa, lloré mucho, y ese día me prometí que yo nunca jamás me iba a volver a sentir pequeña. Me lo prometí a mí misma.

Y eso es algo que siempre me he mantenido. Todos se pueden imaginar ese tipo de cosas: de ahí en adelante, recuperar toda esa autoestima y sentirme segura. Inclusive al siguiente día, entrar al tráiler otra vez para pedir el permiso que me tocaba. Era un proceso muy duro y yo no tenía a nadie para decirle: «Oiga, a usted ya le pasó eso, ¿qué hizo? ¿Qué hago?

¿Le pego? ¿Le tiro el agua en la cara? ¿Qué hago?». Yo no tuve a nadie.

Entonces es un proceso muy solitario y tuve que sanar con muchas cosas, pero ese es uno de los peores, y no me pasó en Colombia, me pasó en Canadá. Te digo, a veces uno tiene ideas de que hay ciertos lugares que son mejores, que el pasto es más verde en otro lado, y realmente no es así. Entonces hay que tener de pronto un cuidado con eso.

Si hay alguien que está en el borderline, hay que investigar muy bien. Hay que saber qué herramientas uno tiene ya hechas en sí mismo para no pasar por situaciones de estas. Sí, fue muy feo esta situación. Y eso no es de hace 50 años, o sea, te estoy hablando de hace 10 años. Y todavía hoy, para la gente que dice que esto no pasa: yo hago muchos voluntariados.

En este momento estoy haciendo un voluntariado con una escuela en una parte de Canadá que se llama Ontario. La hija de la profesora con la que estoy trabajando con los muchachos de robótica está en una escuela de ingeniería aquí en Toronto, y el viernes en la noche se fueron a comer pizza, a tomarse una cerveza.

Y los mismos compañeros empezaron a hacer bromas de violaciones, como si violar a una mujer fuera una broma, como si violar a alguien fuera algo para reír, hoy, en 2024. ¿Está pasando eso entonces? Sí, hemos llegado lejos, pero todavía falta mucho.

Magali: Ni hablar, ni hablar.

¿Cómo animarse a ser la primera en un ámbito nuevo?

Magali: Quiero que desarrollemos esto de ser la primera o el primero en distintos ámbitos. Viste que esto es lo que decías de la sed: cuando no tenemos representación, cuando no sabemos que nosotros podemos acceder a eso, no vamos, porque no está dentro de nuestras posibilidades.

¿Cómo animarías a alguien a ser ese primero o primera en distintos ámbitos?

Mónica: Mira, te voy a responder con una anécdota mía. Yo llevo 20 años en Canadá, la mayor parte de mi vida adulta, y no hay una sola cosa que me haya pasado mejor que estar fuera de mi zona de confort. Las mejores cosas de mi vida han sido cuando yo pasé fuera de mi zona de confort. Yo no estaría en la posición en que estoy si no hubiera salido de Colombia; eso fue salir de la zona de confort.

No hubiera estado en la industria en que estoy si no fuera por salir de mi zona de confort, no hubiera hecho mi empresa si no fuera por salir de mi zona de confort.

Aun contra todas las predicciones y contra todos los juicios que las personas se creen con derecho a dar.

Magali: ¿Entonces, qué le podemos decir a alguien?

Mónica: No hay nada más interesante en la vida, en mi modo de ver, que experimentar alguna cosa nueva. ¿Y tú sabes a qué me refiero? Tú has dado cinco vueltas al mundo, es decir, ¿tú sabes de qué estoy hablando? No hay nada mejor que experimentar algo nuevo y saber por ti mismo si es lo que es para ti, si es algo que te conviene, si es algo que no te gusta hacer más, y pivotear.

El otro día estaba yo en una conferencia y el conferencista, él viene de Kazajistán, decía: «En mi idioma se dice: yo prefiero vivirlo una vez a que me lo cuenten siete veces».

Entonces, si alguien de los que nos están escuchando está pensando en si vale la pena: totalmente.

¿Y qué pasa si no pasa? No importa, lo rehaces, vuelves atrás, vuelves tres pasos, te vas para otro lado. Es el miedo, tal vez, lo que nos impide buscar otras alternativas, y otras alternativas generalmente traen mucho aprendizaje.

Magali: ¿Cómo harías un autodiagnóstico cuando estás en el confort, para tener que salir de la zona de confort?

Mónica: Cuando todos los días son parecidos, cuando te levantas y ya sabes que agarras el carro o el tren o el bus, la guagua, como le llames, llegas a tu sitio de trabajo, trabajas ocho horas, a las 12 del día vas y almuerzas, las mismas bromas en el almuerzo, sales de ahí, ya sabes que tienes que ir a mercar, llegas a la casa, haces la cena, acuestas a los hijos, y ya, y al día siguiente, pues de nuevo todo otra vez.

¿Cómo saber que es hora de salir de tu zona de confort?

Mónica: Cuando estás ahí, para mí es como que ya estoy en rutina, vamos a ver qué más podemos hacer. Ese es un indicador para mí muy grande. El segundo indicador, y yo soy muy consistente en esto, es qué aprendo, qué aprendí nuevo.

Y yo siempre estoy buscando aprender cosas nuevas. Cuando tú ya no aprendes nada nuevo en todo lo que estás haciendo, ya estás en tu zona de confort.

Magali: Ahora, todos hemos visto algún tipo de diseño de Pinterest que dice «salí de tu zona de confort», no sé qué. Todos sabemos que tenemos que salir de la zona de confort. ¿Qué se hace? O sea, si estoy en esa situación, ¿qué hago, cómo salgo? Porque para cada uno salir significa otra cosa.

Mónica: Yo creo que es particular en cada situación.

Te voy a dar mi ejemplo personal. Yo estaba en Colombia, ya había terminado mi carrera, ya estaba trabajando como ingeniera, estaba haciendo lo que quería hacer, viajando, pero ya todos los días eran muy similares. Entonces yo dije: bueno, ¿qué quiero hacer que sea diferente? Bueno, aquí no lo voy a hacer, voy a hacerlo en el exterior. ¿Por qué? Porque eso es lo que quiero. Y empecé a buscar sitios donde pudiera tener la posibilidad de trabajar, y por eso hice el proceso de inmigración. Entonces yo creo que es dependiendo de las personas, de todos los que nos están escuchando. ¿Qué es lo que quisieras de pronto? No sé, tener un mejor cuerpo.

Entonces, si ese es tu goal, porque ya estás en la zona de confort y ya no quieres el cuerpo que tienes y quieres mejorarlo, ¿qué vas a hacer, qué quieres hacer? Y es hacer el plan. Para mí tener un plan es importante porque te da guianza. Y a veces no necesitas todos los detalles del plan; a veces solo necesitas saber el destino, y los pedacitos se van armando a medida que tú vas subiendo. Entonces es eso: cuál es el área que quieres mejorar. Y una cosa que sí quiero decirte a ti y a toda la audiencia es: no esperen que la vida los obligue a hacer cambios. ¿Y a qué me refiero con esto?

A que si uno no los hace, pero ya es el momento de hacerlos, a veces la vida lo empuja a uno a hacer cosas. ¿Y cómo lo empuja? Bueno, uno se enferma. Y yo pasé por ahí, yo me enfermé muy grave. ¿Y por qué? Porque estaba teniendo una carga emocional, de trabajo, muy grande, estaba en un matrimonio infeliz, tenía muchas cosas que no eran mías y no tenía en ese momento la capacidad de decir: pongo esta barrera. ¿Por qué? Porque es saludable para mí.

Entonces no lo hice, me enfermé muy grave, tuve que pasar por ese proceso para decir: esto no es lo mío, dejo mi trabajo, abro mi empresa, creo un ambiente donde todo lo que me negaron en la industria ya lo tengo, y lo creo para otras personas. Entonces replicas eso. Pero es muy importante poder tomar esas decisiones a tiempo, porque si no, hay muchas veces consecuencias en el ámbito físico. Y a mí me pasó.

Magali: Ahora, súper, ya te das cuenta de que estás en ese embrollo.

Quizás no la estoy pasando bien en mi trabajo, no es la vida que quiero, estoy tomando estándares de otra persona, no estoy contento en mi matrimonio. ¿Cómo se empieza a salir de ese embrollo cuando parece imposible?

Mónica: Tienes solamente que tomar la determinación, tomar esa decisión: me merezco algo mejor. Por ejemplo, y aquí te voy a dar un ejemplo: tú sabes que quieres un cuerpo saludable, necesitas ir al gimnasio. Y ese momentico en que estás calentito en las cobijas, en que lo que quieres es dar la vuelta y seguir durmiendo, y te suena la alarma y dices «me necesito levantar, ir al gimnasio»: es ese momento, la decisión. Tiro la cobija, me levanto y voy, o sigo con la vida que tengo y me quejo mañana de que ya no es solamente que mi cuerpo no es como lo quiero, sino que además de eso tengo la presión alta.

Tengo problemas cardíacos, no puedo correr, no puedo hacer nada, el niño sale corriendo y yo no puedo alcanzarlo porque no me da el físico. Entonces es ese tipo de cosas. En mi caso personal ha sido esa determinación de decir qué es lo que quiero de verdad, y para eso ponerle mucha disciplina, sobre todo eso, ser disciplinado con lo que uno se promete, como ese día que te conté, que me prometí que nunca me iba a volver a sentir pequeña. Esa fue la determinación para mí, para no volver a aceptar ese tipo de situaciones.

Magali: Sí, también creo que la disciplina viene muy de la mano de cumplir tus propias promesas: darte cuenta de que te prometés algo y lo hacés, y después otra cosa más difícil, y así una atrás de la otra, y vas ganando seguridad de que lo podés hacer y sostener tu promesa.

Mónica: Total. Y viene con paciencia, porque si tenemos 20 años o 10 años o 5 años haciendo lo mismo, pues no puedes hacer un cambio radical de todo de la noche a la mañana. Es un paso a la vez e ir colectando. Yo las llamo las pequeñas victorias. Esas pequeñas victorias las vas recolectando.

Ayer estuve justamente en una charla y nos decían algo muy importante: que tú escribas qué has logrado. Y a veces uno no escribe eso. Y uno llega a diciembre, acabamos de pasar diciembre, y todo el mundo hace su recuento del año y qué es lo que quiere el año entrante, y para el final de enero ya nadie está yendo al gimnasio, nadie está comiendo sano, todo el mundo sigue tomando. ¿Qué es eso que te prometiste que no cumpliste y por qué no lo hiciste?

E imaginarse qué es lo que puedes hacer en el 2025: en diciembre del 2025, qué es lo que quisiste hacer, dónde quisieras estar. ¿Y qué tienes que hacer consistentemente para llegar ahí?

¿Qué cambia al pasar de un rol técnico a uno de liderazgo?

Magali: Ahora, Mónica, si tuvieses una varita mágica y pudieses agregarles a todos los líderes del mundo una habilidad al instante, así, con un chasquido, ¿qué cosa elegirías?

Mónica: El poder de escucha. Que escuchen para escuchar el 99% del tiempo, no que escuchen para responder.

Magali: Contame cómo fue para vos ese cambio de un rol bien técnico, que esto es bastante común en las empresas: sos muy bueno técnicamente y te dicen «excelente, ascendés, ahora sos jefe», y no solo dejás de hacer lo que técnicamente te gustaba, sino que tampoco sabés ser jefe, y a veces sale bien y a veces sale mal. ¿Cómo fue para vos ese camino?

Mónica: Fue súper emocionante cuando me lo anunciaron: oh my God, me lo gané, qué chévere, me reconocieron. Y la primera semana, Magali, me costó muchísima energía, yo estaba que tiraba la toalla. Yo dije: ¿en qué me metí? Esto es una locura. Y la razón por la cual te digo esto es porque yo no tenía las herramientas. Yo estaba muy tranquila haciendo todo mi trabajo técnico: buenos días a todo el mundo, almorzábamos juntos, buenas tardes, yo entregaba mi trabajo técnico. Y ya cuando entras a ser líder, y ojo, que estoy usando la palabra líder, no manager, cuando entras a ser líder te das cuenta de que la gente confía en ti, vienen y te cuentan problemas. Y la primera semana yo me di cuenta de que todo el mundo venía a hablarme y eso me abrumaba, porque ni yo podía avanzar mi trabajo ni sabía cómo contestarles. No tenía las herramientas. Llamé a mi coach de liderazgo y le dije: «Esto es una locura». Y ella me dijo: «Yo te lo dije. Cuando pases al área de liderazgo, es otro mundo». ¿Y a qué me refiero con esto?

A que tienes que empezar a cultivar herramientas que en la parte técnica no necesitas. Tú no necesitas hablarle al dibujo, tú no necesitas escucharlo, pero a tu empleado sí, a la persona que trabaja contigo. Es muy importante que haya esa relación para que podamos tener un equipo coherente.

Magali: Cuando tomaste la decisión de dejar de ser empleada, ¿qué cosas viste que creías que podías hacer mejor o distintas para abrir tu propia compañía?

Mónica: Es una pregunta muy buena. Me di cuenta de todas las cosas que no deberían ser. Una de las cosas muy determinantes que me pasó es que estábamos haciendo un proceso para contratar a alguien.

¿Por qué las mujeres piden menos salario?

Mónica: Y se presentaron una mujer y un hombre con las mismas capacidades, la misma experiencia, ambos muy buenos. Y la mujer pidió, no sé, 20.000 dólares menos de salario anual, y el leadership más arriba me dijo: «Esa es». Y yo le dije: «Bueno, pero vamos a darle lo que teníamos estipulado».

Y dijeron que no, porque ella solamente pidió eso.

Y yo dije: «Pero ¿por qué? Si el cargo da para que le demos esto, y la otra persona, que está igual de calificada, que es hombre, pidió esto, es justo que se lo demos». Y la respuesta fue: «Porque ella nos lo pidió». Entonces es muy triste estar en esa posición y tener que hacer cosas que hicieron contigo y que tú no quieres que pasen. Esa fue una de las determinaciones. La segunda, pues… Fue darme cuenta de que era muy difícil en el mundo corporativo cambiar mentalidades obsoletas, y que cuando yo quería que mi equipo creciera en muchos aspectos, yo no tenía el apoyo. Entonces, así como te dije antes, un diciembre tomé la determinación, en enero renuncié, y así empecé a crear lo que ahora tenemos. Y una de las cosas que más me… Me llena, tal vez, es que las personas que están en el equipo de trabajo ven todos esos esfuerzos, y para ellos es muy importante poder ser parte de un equipo que los apoya.

Magali: ¿Cuál dirías que fue el momento más difícil en el camino de la empresa?

¿Cómo es dejar el mundo corporativo y fundar tu propia consultora?

Magali: El primer mes, porque yo llevaba 17 años recibiendo mi cheque cada dos semanas. No estaba recién divorciada, pero estaba divorciada, tenía a mi hijo pequeño, mis papás son grandes, tengo que ayudarles, tenía hipoteca, carro, cuentas que pagar, y tenía un colchón de seguridad para poder seguir viviendo. Pero ese primer mes que no recibí mis cheques fue como: «Oigan, ¿qué hago? ¿Regreso?».

¿Y cuáles son otros desafíos que tuviste que enfrentar como latina en el extranjero? Donde además vos ya estás mudada hace mucho, pero bueno, no tenés la red histórica, como para llamar a alguien que fue con vos a la universidad o reflotar esos contactos.

Mónica: Muchas, muchas cosas. Por ejemplo, esa es una: los contactos.

Yo soy parte del menos del 1% de mujeres latinas que están en Canadá y que tienen una empresa en el área técnica. En el área técnica en que yo me desempeño solo estamos dos mujeres en todo el país, y una de ellas es canadiense.

Entonces sí, realmente ha habido momentos en donde tú dices: soy la única que hace esto. ¿Dónde encuentro apoyo financiero, por ejemplo? ¿Cómo hago yo para poder seguir teniendo networking que me traiga trabajos? ¿Cómo apoyo yo a la gente que trabaja conmigo? Entonces sí, son muchos obstáculos, pero a la vez muchos aprendizajes.

Magali: Entonces, de la misma manera, ¿cómo encuentras los desbloqueos?

Si eres persistente y si sabes manejarte como empresaria, lo sabes. Tiene uno que mirar diferentes ángulos, pensar fuera de la cajita, y encuentras las soluciones. Y es muy bueno encontrar ese grupo de apoyo. Esos grupos de apoyo son muy importantes.

¿Cómo hacer networking sin miedo al no?

Magali: Viste que cuando alguien escucha una historia como la tuya, seguro dice: «No, pero seguro que conocía a no sé quién que la ayudó». Dame una clase de networking, de cómo generar contactos desde cero.

Mónica: Tú sabes cuando los niños son chiquitos y van al parque. Por ejemplo, mi hijo, cuando era pequeñito, siempre salía del parque con un mejor amigo, porque ellos no tienen pena, ellos se acercan: «Oye, Magali, ¿jugamos juntos? ¿Quieres ser mi amiga?».

Y uno pierde eso cuando crece, porque empiezan muchas taras, yo las llamo taras: «Ay, pero ¿qué tal si me dice que no?», «Ay, pero es que mira, la posición de ella es muy grande», «Ay, es que el CEO, uno cómo va a hablar con un CEO». Y aquí estamos dos CEO hablando. Entonces, como a veces tú te pones cosas en la cabeza que ni existen, la primera cosa es: deja el miedo atrás. Y así me ha funcionado muy bien.

Por ejemplo, en el podcast yo he tenido gente que jamás imaginé asistiendo al podcast, por una conexión que fue a través de algo interesante de hace meses atrás. Y de nuevo viene la paciencia. Tú y yo no estamos sentadas aquí dos meses después de que empezamos a hablar; ha pasado un año, un año largo, después de que nos empezamos a hablar, para poder hacer esta conexión, hoy hacerlo realidad y traer todas estas cosas que nos apasionan a la audiencia.

Entonces es eso, es saber dejar el miedo. Y la gente a veces me dice: «Pero es que, que tal, que sí, que bueno». Ahí te voy a decir una cosa: uno siempre piensa en lo negativo, ¿no? «Ah, pero ¿qué tal si me dicen que no? ¿Qué tal si no puedo?». ¿Y qué tal si te dicen que sí? Hacerse esa pregunta simplemente cambia el chip: ¿qué tal si te dicen que sí?

¿Qué tal si te dicen que sí, que vienen al podcast? ¿Qué tal si te dicen que sí, que tienes esa oportunidad para hacer ese trabajo? ¿Qué tal si sí puedes tener cinco minutos con el director de la empresa?

¿Cómo mantener los valores de la empresa mientras crece?

Mónica: Eso hace toda la diferencia.

Magali: ¿Cómo te asegurás vos? Siempre hay como un balance entre que las empresas facturen y sigan creciendo versus los valores fundamentales, esto de la ética, la sustentabilidad, de lo que hablamos hace un montón. ¿Cómo te asegurás de que en el crecimiento siga estando ese balance?

Mónica: Me aseguro primero de que esté alineado con mis valores personales, y de que el equipo de trabajo que tengo esté alineado con esos valores. Ser muy transparente y presentarme tal como yo soy: así como tú me estás escuchando hoy, así como la audiencia me está escuchando, si nos encontramos en la calle, así yo voy a interactuar.

Entonces esa transparencia hace que no tengas que fakear nada, no sé cómo se dice en español, que no tengas que hacer algún esfuerzo extra para cubrir algo. Eres tú. Esa es tu esencia, eres lo que eres y eso es lo que atraes.

Magali: Ah, bueno. ¿Qué lecciones aprendiste de tener los primeros clientes y constituir la empresa?

Mónica: ¿Qué lecciones aprendí? Que no todas las personas que se acercan a ti para ser clientes son buenos clientes.

¿En qué sentido? En que de pronto, de nuevo vamos a la alineación con lo que eres, de pronto tú no estás para trabajar con todo el mundo, para decirle que sí a todo. Entonces eso fue uno. Lo segundo es: si yo quiero hacer una diferencia en el mundo, ¿qué es lo que ya no quiero hacer y qué es lo que sí quiero hacer? Eso es muy importante. Esos fueron, yo creo, los dos… Mayores y más importantes aprendizajes al principio.

Magali: ¿Y cómo definiste eso? ¿Cómo eran para vos esas preguntas?

Mónica: ¿Esto está alineado con donde yo quiero estar? Por ejemplo, entonces, ¿estar aquí contigo en este podcast está alineado con quién soy yo?

Absolutamente. ¿Me va a llevar a donde yo quiero estar? Claro que sí. Entonces lo hago. ¿Invertirle tiempo a esta propuesta para ganarme este contrato está alineado con lo que queremos, está alineado con quién soy yo? Sí, ok.

Magali: ¿Se te viene a la cabeza el mejor o el peor consejo que recibiste en tu carrera profesional?

Mónica: Peores hubo muchos.

A la cabeza se me viene el que últimamente he dicho mucho, de cuando estaba buscando el nombre para la empresa. Mi empresa se llama Infinity Growth, y la cuestión principal es que hacemos contratos de consultoría en ingeniería, y a mucha gente le parecía un nombre ridículo para una empresa de ingeniería.

Entonces me decían: «No, eso se tiene que llamar, no sé, Mónica Hernández Consultant, no sé, Los Consultants del Futuro, cualquier otra cosa. Pero ¿qué es eso? ¿Infinity Growth, por favor?».

Bueno, yo dije en ese momento, de pronto por terquedad: bueno, es mi empresa y ya estoy cansada de que me digan qué hacer por 17 años, entonces yo la voy a llamar así, y ya. Y ahora voy, Magali, después de cinco años de estar en la empresa… Y entiendo perfectamente por qué, y la razón por la cual yo escogí ese nombre. Y la razón es porque yo creo que estamos en la Tierra para aprender y para pasar ese aprendizaje, para ayudar a que como sociedad seamos mejores. ¿Y eso cómo se hace? Pues con infinito crecimiento. Entonces la definición del valor personal que yo tengo traspasa completamente lo que hacemos en la empresa. Y ya realmente no importa si se llama Infinity Growth o lo que sea, ya somos reconocidos de manera adecuada, ya pasamos eso.

Magali: ¿Tuvo algún peso, tanto positivo como negativo, la elección del nombre?

Si lo tuvo, no lo supe. Perfecto, no le pegué.

¿Qué le enseñó la maternidad a Mónica Hernández sobre liderazgo?

Magali: Súper. ¿Cómo crees que cambió tu liderazgo en los últimos 10 años?

Mónica: Totalmente. Y una de las razones por las cuales cambió fue porque me volví mamá. ¿No cambia uno mucho como líder cuando es mamá? Porque aprendes mucho a negociar cuando tu niñito de tres años te hace la pataleta porque no se quiere poner las botas de invierno. Bueno, porque aquí toca poner las botas de invierno, la chaqueta de invierno, el gorro de invierno, las cosas de invierno, de todo. Y a los tres minutos, después de estar vistiéndolo, le dan ganas de ir al baño.

Pues no puedes tirar al niñito por la borda o no puedes decirle «Aguántese, nos tenemos que ir». Pues toca desvestirlo con toda la paciencia, llevarlo al baño y volverlo a vestir, y saber que vas a llegar tarde a donde tienes que ir.

Entonces negociación, paciencia, todo ese tipo de cualidades que hacen un buen líder las aprendí haciendo de mamá y las apliqué mucho más cuando empecé a hacer estos cursos de liderazgo y a invertir en mí. Y a veces yo me encuentro con personas que dicen: «Ay, pero la empresa no me lo paga». Y mi respuesta para ellos es: pero es que la empresa ya aprendió lo que tenía que aprender. Su líder es el líder, pero ¿para quién es esto, para usted o para quién? Y si la respuesta es para uno mismo, pues ¿quién es el que tiene que invertir? Uno mismo.

Entonces he invertido mucho, invierto todo el tiempo en volverme mejor persona, mejor comunicadora, mejor líder, y eso no solamente se aplica en la empresa: se aplica en la casa, se aplica en mis relaciones diarias, y así es como funciona para mí.

Magali: Mónica, ¿cuáles dirías que son algunas cosas que vos implementás como líder y ves que funcionan, que quizás sean conocidas en la industria pero que no están comúnmente aplicadas?

¿Para qué sirven las reuniones uno a uno con el equipo?

Magali: Una cosa que siempre hago es hablar mucho con las personas que trabajan conmigo. Y hago el esfuerzo de poder hacer reuniones uno a uno con ellos.

Generalmente, por ejemplo, aquí eso se hace, pero no es algo sistemático o no es algo que muchos líderes puedan hacer. Cuando yo hago mis reuniones uno a uno, les doy la atención a las personas que están conmigo, sin otra distracción. Yo no estoy en el teléfono, no estoy con los emails, estoy dándoles la atención para que podamos decir: «OK, ¿qué funcionó, qué te encantó hacer, qué queremos hacer la siguiente vez?».

Y eso hace un checkpoint, un momento de revisión, para que entendamos qué podemos estar haciendo bien, qué podemos seguir haciendo bien y qué queremos mejorar.

Justo hace poco de estar grabando esto vi que salió Brian Chesky, el CEO de Airbnb, a decir: las reuniones uno a uno, no más, porque a ningún manager o a ningún CEO le sirvió de verdad, porque la persona que está del otro lado no tiene un rol activo en la conversación y no hay como una agenda a la cual seguir.

¿Qué opinás de estas declaraciones?

Mónica: Probablemente no les funcionó porque no era la fórmula adecuada. Pero ahí te va una contraoferta. Marcus Buckingham habla de hacer liderazgo con amor. Entonces cuando uno dice eso, cuando yo como mujer llego y digo «We need to lead with love», que es «tenemos que liderar con amor», claro: «Mónica es una romántica, es porque es mujer». Y no es eso.

Estamos hablando de liderar con amor desde Martin Luther King Jr., que se paró en una plaza en New York a decir esto: tenemos que hacerlo con amor, liderar con amor. Y así ha habido muchos líderes, entre otros Marcus Buckingham, y una de las fórmulas para todas sus empresas es esta: si haces una sola cosa como líder, esa sola cosa es hablar uno a uno con tu gente.

¿Para qué? Para entender en qué le puedes ayudar. Y te voy a dar un ejemplo. En muchos de los uno a uno que yo tuve cuando era empleada, yo venía y decía: «Mira, es que necesitamos, no sé, más computadores, más rápidos», para darte un ejemplo sencillo. «Ay, sí, pero es que no hay.» «Necesito contratar a alguien que tenga experiencia, no sé, senior level, que sea experimentado.» «No, no podemos, no tenemos el financiamiento para eso, toca que sea alguien con menos experiencia.»

Entonces, claro, te desanima el hecho de venir a traer problemas. ¿Y qué es lo que eso hace? Que ya la gente no venga y no haga esta conversación de una manera transparente. Sí, el uno a uno existe, pero ya no podemos hacer nada porque siempre me van a decir que no se puede. Y eso pasa mucho en las industrias, especialmente en la industria en la que yo trabajo.

¿Cuál es la diferencia? Es venir y decir: «OK, no te sirve el computador, pero ¿por qué exactamente? A ver, cuéntame, ¿en qué momento es que se te frisa? ¿Es porque tienes muchas ventanas abiertas? ¿Quieres que llamemos al de IT? Ven y miramos a ver si hay programas que podemos quitar y poner». Y si realmente no funciona y necesito que trabajes más rápido, necesito darte un computador que trabaje, y esa es la responsabilidad del líder.

Magali: ¿Qué te sirve a vos para fomentar la innovación, la cultura de innovación… En el equipo? Que la gente tenga esa chispa, que esté un poco más despierta para replantearse cómo estamos haciendo las cosas, qué se puede hacer distinto, porque siempre caemos como en las mismas decisiones y en las mismas formas de resolver los problemas.

Mónica: Tengo un equipo multidisciplinario, gente de diferentes razas, diferentes edades, diferentes colores, diferentes credos, y me encanta trabajar con todos ellos, porque todos tienen un background diferente, tienen experiencias vividas diferentes, educación diferente, y eso hace que podamos ser más multidisciplinarios. Pero además de eso, cuando hay cosas que podríamos hacer mejor y yo no sé qué podríamos hacer mejor, los escucho. Entonces les traigo el problema.

«Quisiéramos hacer esto, pero quisiéramos hacerlo más bonito, más dinámico.» A veces la ingeniería es aburrida, la gente ya está cansada de ver dibujos y de ver spreadsheets. ¿Cómo lo hacemos bonito? ¿Cómo lo hacemos que les dé ganas de estar en la reunión, que les dé ganas de compartir? Y siempre, siempre sale una idea, siempre.

«Ay, mira, yo vi el otro día que podríamos hacer esto.» «Ay, ¿qué te parece si exploramos por acá?» Y entre todos la construimos. Entonces, primero, traerla a colación y, segundo, escuchar. Y si te traen la idea de «mira, yo vi esto», les pediste ayuda, ahora no les vas a decir: «Ay, no, es que eso sale muy caro». ¿Quieres innovar? Bueno, volvemos con la transparencia: si realmente quiero tu ayuda, te estoy diciendo que te escucho. Vamos a darle; si funciona, chévere, mejoramos; si no funciona, no lo volvemos a hacer y listo. Pero dales la oportunidad de participar, y eso los motiva mucho a que puedan seguir trayendo cosas a la mesa.

Si ellos me traen una solución y funciona, tienen bonos, entonces eso es para ellos. Pues es una cosa extra: si ya sabemos que nos gastamos 100 horas haciendo este pedazo de trabajo… Pero si encuentras una manera de que lo hagamos en 20 horas, te doy un bono. Entonces, claro, ellos siempre están muy dispuestos a traer ideas, y trabajo con gente a la que le gusta eso, están en la misma: les gusta hacer las cosas más eficaces.

Magali: ¿Cuáles creés que son las mejores oportunidades para mujeres en tecnología en 2025 y para adelante?

Mónica: Para mujeres y para hombres, indudablemente es embarcarse en el mundo de la inteligencia artificial.

Y entender eso: si todavía hay alguien que no sepa que se puede hacer más fácil utilizando algún tipo de apoyo tecnológico, sepan que sí, y que si no lo aprenden, probablemente alguien allá no solamente lo aprendió, sino que lo superlideró y ya está en el master level de toda esa cosa.

Y ahí es donde uno se empieza a quedar atrás.

Y aquí te voy a contar una anécdota que es muy chistosa. Cuando yo llegué a Canadá con mi diploma de ingeniería y todo este cuento, estábamos en un classroom, en una sala de reuniones, recibiendo pues la información de cómo es Canadá, qué tienes que hacer, cómo te vas a integrar a la cultura, todo eso. Y nos dijeron: «¿Quiénes hablan dos idiomas?». Bueno, la gente levanta. «¿Quiénes hablan tres idiomas?» La gente levantó la mano. «¿Quiénes hablan cuatro idiomas?» Y yo dije: «No, pues aquí ya, uf, el que habla cuatro, qué locura». Al lado mío había un señor que no había levantado la mano para nada. Él venía por allá de África, así un poquito como con la ropa un poquito sucia, entonces tú dices, como uno ya tiene los prejuicios, los mapas mentales de los que yo te hablaba: «Bueno, de pronto este señor no entendió la pregunta». Entonces cuando dijo la señora… «¿A quién no le he preguntado?», él alzó la mano: «Es que yo hablo siete idiomas». Y te quedas tú como «okay, ¿y yo voy a competir con este? ¿En dónde estoy?».

Igual, el francés, igual, el francés. Entonces tú dices como «okay, sí, me tengo que poner a nivel». Entonces ahí es donde te digo: ese tipo de cosas es interesante. No solamente en la tecnología, sino mirar, mirar para el lado. A veces uno se mete súper cuadrado y mira todo como tan chiquito, y yo lo llamo mirar todo desde el piso número 50000: se suben al Burj Khalifa, allá, la torre más alta del mundo, y miran para abajo.

¿Qué le dirías a una chica que empieza una carrera técnica?

Mónica: Ahí cómo se ven las cosas es diferente a cuando estás así, cerradito.

Magali: ¿Qué le dirías a alguna chica que está iniciando sus pasos en alguna carrera técnica y te está escuchando a vos todas estas situaciones, y dice: «No, mejor me dedico a, ni idea, hacer cualquier otra cosa que sea un poco más fácil»?

Mónica: Esa es una pregunta que me han hecho mucho. Y al podcast mío vino hace poquito, no lo hemos puesto pero lo vamos a poner dentro de poco, una muchacha que está haciendo un trabajo increíble con niñas… Racializadas en Estados Unidos para que entren a este campo. Y ella me dijo que cuando la mayor de sus hijas le dijo «yo quiero estudiar ingeniería», ella dijo: «Uy, no». Y tal vez esta hubiera sido mi respuesta hace, no sé, algunos años, para ti, Magali: «Uy, no, vaya y enseñe, hágase, no sé, teacher, contador, otra cosa». Hoy lo que te diría y lo que le diría a esa niña es, primero: no dejes que nadie decida qué quieres y qué puedes hacer.

Eso solo lo decides tú. Y segundo, sí es cierto que es una industria en la que tienes que poner mucho de tu parte. Para poder ser exitosa tienes que saber que mucho de ese esfuerzo tiene que venir de tu parte. Entonces, si eres alguien a quien le gusta estudiar, a quien le gusta… Mejorarse continuamente y hacer todo este tipo de inversiones en ti misma, dale. Es una industria que también tiene muchas oportunidades por lo mismo, porque hay mucha gente que llega y se desmoraliza y no sigue adelante y se va a hacer otra cosa. Entonces hay muchísimas oportunidades.

Yo conozco mujeres maravillosas en el área que son muy, muy felices con lo que están haciendo una vez que aprendieron cómo construir ese, yo lo llamo el toolkit, no sé cómo se dice en español, la caja de herramientas. ¿Cómo construyes esa caja de herramientas para que sea lo mejor para ti?

Magali: ¿Cómo sería un ejemplo de caja de herramientas?

Mónica: Aprende a comunicarte. Warren Buffett dijo hace unos años, en una entrevista con alguien que tenía veintiún años… «El 50% de tus ganancias en tu vida dependen de cómo te comunicas.» Que no me escuchen a mí, pero este señor tiene los billones de los billones.

Y lo dijo así: él no tiene colgado su diploma de negocios en su oficina, tiene colgada una certificación de comunicación que le costó 100 dólares.

¿Qué hábitos ayudan a ser mejor líder?

Magali: Increíble. ¿Tenés algún hábito o rutina que hagas que te permita ser mejor líder?

Mónica: Sí, y me permite ser mejor líder porque yo creo mucho en el self leadership, o sea, en liderarse a sí mismo. ¿Por qué? Porque yo soy muy transparente, como te decía antes. Yo no puedo decirle a mi equipo de trabajo «oiga, sea más saludable» si yo no soy saludable. Por ejemplo, tú vas al médico y el tipo está fumando, como cuando éramos chiquitos. Bueno, tú eres más joven que yo, pero cuando yo era chiquita a veces íbamos al doctor y el señor fumando: «Oiga, fumar es muy malo». ¿Tú le crees al médico? ¿O el papá que fuma y le dice al hijo «usted no vaya a fumar, eso es malo», le cree? No, no le cree. Lo mismo es esto: si tú le dices a tu equipo «tienes que ser saludable para que estés mentalmente apto para poder hacer el trabajo que yo quiero que hagas», tú tienes que estar saludable y mentalmente apto para hacerlo. Si no, pues no lo puedes pedir.

Entonces es self leadership. ¿Yo qué hago? Yo me cuido de muchas maneras distintas. Por ejemplo, medito mucho, hago journaling, invierto mucho en mí misma, lo que te estaba diciendo, en poder ser mejor, y de cada curso, de cada entrenamiento, aprendo alguna cosa nueva que no sabía y que puedo modificar para que entre dentro de lo mío. Yo no te digo que mi empresa se llama Infinity Growth y nunca tomé un curso; no, yo estoy todo el tiempo tomando cursos y aprendiendo cosas nuevas.

Si en este momento, por ejemplo, después de este podcast siento que ya he estado mucho sentada y necesito ir a caminar, tomo un break, bloqueo mi calendario y salgo 20 minutos a caminar. Si necesito tomar tres veces más agua, hoy lo hago. Entonces es todo eso que tú quieres que la gente haga: hacerlo tú primero.

Magali: ¿Tenés algún libro, podcast, película que hayas disfrutado recientemente y te gustaría recomendar?

Mónica: Muchos, pero a ver, te voy a recomendar, como siempre te dije durante todo este podcast… Y yo creo que las personas que lo escuchen van a poder llegar a esta conclusión: todo comienza contigo mismo.

Pero para que uno pueda saber cómo comienza consigo mismo, uno tiene que empezar a conocerse. Entonces hay muchas cosas de autoconocimiento que son muy importantes. Mi hijo cumplió 12 años hace tres días. El año pasado escribió un libro y lo publicó, y es un libro animado para niños, pero que trae un mensaje muy grande para los adultos, y habla de eso: cómo encuentras… Quién eres y cómo encuentras esa chispa que te mueve.

Magali: Si me dijeras, ¿cuál es algo fácil que alguien puede leer en 15 minutos y encontrar un tip?

Mónica: Ah, ese sería una buena manera de empezar a hacerse preguntas.

Genial. ¿Hay algún otro tema que no te haya preguntado y estaría bueno discutir?

Sí.

¿Cuál es el costo de no hacer nada?

Mónica: Y es el costo de no hacer las cosas de esta manera. Yo siempre traigo a colación: o sea, chévere todo lo que ha pasado, y chévere que yo después de 20 años te pueda decir, Magali, yo me siento súper bien, yo creé una empresa donde estoy aplicando todo lo que aprendí, cada día pensando qué podría ser mejor, y estoy replicando eso con la gente que trabaja conmigo. De la misma manera me gusta decir: ¿y qué pasa si no lo hubiese hecho, si no hubiese tomado esa decisión? ¿Cuál sería el costo?

Y yo hoy, hands down, te diría: yo probablemente estaría en la cama, porque yo me enfermé, y si yo no hubiera tenido la capacidad de poder empujarme a salir de eso, yo estaría ahí. Y de la misma manera he conocido a muchas personas en la industria que en la mañana dicen: «Ay, qué pereza mi trabajo. Ay, odio a mi jefe. Ay, esta vieja chismosa». Pero igual se someten a diario a ir allá, a sabiendas de que el costo de esto es su salud. Y no solo la salud física, sino la salud mental, la salud emocional. Y eso tiene un efecto en las personas que nos rodean.

Llega esta persona después del día de frustraciones, porque odia a su jefe, no le gusta hacer el trabajo, y llega a la casa con esas frustraciones y las desemboca en la gente que más quiere, que no necesita eso porque está afuera de ese círculo. Y es algo muy triste, y yo lo veo diariamente. Entonces, si hay alguien que está en esa posición: la vida es mejor cuando uno se encuentra a sí mismo y encuentra… Qué es lo que de verdad le funciona, y se vuelve mejor para uno y para la gente que lo rodea.

Magali: ¿Cómo hacemos, Mónica, para cerrar este episodio? Quiero dejar un momento de micrófono abierto para un último mensaje a la audiencia, que sea bueno repetir, o sea, una buena idea compartida.

Mónica: Yo diría, la parte más fácil para cerrar es: nunca dejen que nadie decida qué quieren ustedes o hasta dónde quieren llegar. Esa decisión es solamente de ustedes.

Magali: Genial. Gracias, Mónica, por venir y compartir todo esto. Un gran abrazo.

Mónica: Muchas gracias, Magali, muchas gracias a todos los que nos escuchan, ha sido un placer para mí estar aquí.

Magali: Gracias por escuchar este episodio. Nos ayudás un montón compartiendo este capítulo con alguien a quien le pueda servir. Acordate que todos los martes comparto oportunidades de trabajo remoto. Para recibir el correo… Suscribite entrando en tienequehaberalgomas.com/busqueda. Además, si querés, te podés sumar a la bolsa de talento de Tiene que haber algo más y dejarnos tu CV para que te avisemos sobre oportunidades laborales en empresas. Dejanos tu perfil en tienequehaberalgomas.com/cv. Nos vemos la semana que viene, y escribime por redes sociales y contame qué te pareció el episodio.

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