Maria Sajim – Ep 42
Sobre Maria Sajim

Escuchá el capítulo entero
De qué hablamos con Maria Sajim:
- Mitos sobre la construcción de comunidades
- Audiencia versus comunidad
- Dejar de trabajar como arquitecta
- Organizar un evento físico para 150 personas
- Encontrar la primera referente en community builder
- Señales que vio en arquitectura para decidir dejarlo
- Pensar que una no se adapta al mundo laboral
- Probar diferentes estilos de vida y migrar a online
- Cómo se afrontó a la decisión de renunciar
- Tomarse unos meses para explorar
- Vender sus piezas de cerámica en mercadillos de Navidad
- Aprender de ventas
- La falla del catering del café en un evento de emprendedores
- Miedo a conformarse
- Su mejor decisión de marca personal
- Vivir de profesionalizar tu hobby
- Renunciar a que los procesos sean artesanales para vivir de tu hobby
- Solidificar la comunidad de Sin Oficina
- Viajar con una mochila de 10 kg durante 9 meses
- Cambiar de plan por no poder entrar a USA desde Europa
- Viajar inesperadamente a Argentina
- El desafío de viajar y trabajar
- Hacer un intercambio en Japón
- Organizar viajes que llevan muchas decisiones
- No exprimir cada dia para cuidar tu energia
- El impacto en el cerebro sobre tu productividad cuando viajas
- Bajar los niveles de exigencia
- Lanzar tu curso de armado de comunidades mientras viajaba
- No comparar tu versión principiante con un creador que ya lo consiguió
- Sesgo de superviviente
- Como cambió de ser community builder a formar a otros dando un curso
- Desafíos de dar el primer curso
- Creencias limitantes: Costo hundido
- Aprender a desaprender
- Mantener un newsletter a largo plazo
- Hacks mentales para tomar decisiones
- Tomar decisiones más rápido pensando que no sean para siempre
Menciones
- Bosco Soler – Sin Oficina
- Rosie.land
- Pepe El Estoico
- Soma
- Elena Madrigal
Recomendaciones
- Podcast Sin Oficina
- Libro Jorge Bucay – Déjame que te cuente
- Libro Naval Ravikant
Redes de Maria Sajim
- Communitybuilders.es
- @mariasajim
- sinoficina.com
Transcripción
Maria Sajim es arquitecta de formación y community builder de Sin Oficina, la comunidad de freelancers y emprendedores que fundó Bosco Soler. Cuenta cómo dejó los estudios de arquitectura para darse seis meses de exploración, qué aprendió vendiendo cerámica, cómo fue ser nómada digital nueve meses con una mochila y cómo lanzó el primer curso en español sobre armado de comunidades.
Introducción
María: Conozco mucha gente también que empieza a dar sus primeros pasos y tiene ese miedo de que la primera no va a ser buena. Pero es que la primera no tiene por qué valer. Está bien que la primera no sea la mejor: creá contenido y empezá, porque tú vas a ir creciendo y vas a ir evolucionando a la vez que va a ir evolucionando tu audiencia, y a la vez que va a ir creciendo tu audiencia. Si nunca empiezas, nunca vas a evolucionar.
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. ¿Te pasó alguna vez en tu rutina o trabajo que te hayas quedado pensando en que tiene que haber algo más en la vida? En este podcast analizamos la historia de profesionales de todo el mundo que se transformaron y viven más alineados a sus valores.
Estás escuchando a María Sajim. Ella es arquitecta de profesión, reconvertida a community builder, y por unos meses nómada digital. En esta conversación hablamos del armado de comunidades, cómo fue su experiencia dejando su trabajo de arquitecta, el tomarse unos meses para explorar qué quería hacer y sesgos cognitivos. Que lo disfrutes.
Hola, María, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir hoy a conversar conmigo.
Maria: Muchas gracias, Magali, por invitarme. Es un placer.
Magali: ¿Desde dónde estás grabando hoy?
Maria: En esta edición estoy desde Murcia, en España, que está al sur, para situarnos un poco. Desde el sur de España.
Magali: Perfecto. María es la única invitada con la que tuve el placer de hablar dos veces. Intentamos hacer esta conversación hace un tiempo: ella desde Brasil y yo desde Bali.
Y ahora está ella en España y yo en Tailandia, yendo por la versión 2 de esta conversación, mejorada.
Maria: Exacto, sí, la verdad es que está genial. Oye, me siento hasta privilegiada. En su momento tuvimos esa oportunidad de ponernos un poco al día, y ahora pues repetimos.
Magali: Empecemos con quién sos vos. Hacemos una introducción así ya vamos de lleno a las preguntas.
Maria: Pues yo soy María Sajim y soy la community builder de Sin Oficina. Queda así como un poco corto, ¿no? ¿Parece un poco bio de LinkedIn?
María: Sí, pero yo creo que luego podemos tirar un poco hacia eso. Pero siempre, siempre, cuando me presento así parece un poco de redes sociales; es como menos que un tweet.
Magali: Pero bueno, María además es arquitecta, o sea, formada como arquitecta, trabajó como arquitecta. Y si querés contarnos qué es Sin Oficina, aunque ya pasó por acá Bosco Soler en el capítulo número 17, así que ya deberían saber qué es Sin Oficina. Pero contalo así se entiende.
Maria: Sin Oficina es una comunidad de freelance y de emprendedores. Es un lugar donde, bueno, todos sabemos más o menos que cuando somos freelance y cuando emprendemos nos sentimos un poco solos, porque quizá nuestro entorno más cercano no emprende o no tiene esta inquietud, ¿no?
Entonces, pues bueno, la fundó Bosco Soler y yo me uní al equipo un poquito más tarde. Es el lugar donde la gente comparte todas esas inquietudes y esas experiencias que le están ocurriendo mientras es freelance y mientras es emprendedor. Además, tenemos muchísima formación, porque de hecho este septiembre van a ser cuatro años desde que empezó el proyecto. Entonces tenemos ahí acumulada muchísima formación de cómo emprender, de cómo ser un buen freelance, y bueno, ya somos más de 500 miembros.
¿Cuál es la diferencia entre una audiencia y una comunidad?
Magali: Quiero saber, para empezar, ¿cuál es tu mito preferido sobre la construcción de comunidades?
Maria: Guau, yo creo que quizá donde hay más desconocimiento está en la base: en llegar a saber qué es una comunidad realmente, y cuál es la diferencia entre una audiencia y una comunidad. Porque hay mucha gente que dice: “Bueno, es que yo tengo una comunidad de no sé cuántos miles de personas en una red social”, o “porque mando una newsletter y tengo ahí miles de personas”.
María: Y bueno, realmente es una audiencia, ¿vale? Es una audiencia que puede estar más comprometida o que puede estar menos comprometida, pero siempre que la relación entre ese creador y la persona que nos está viendo sea una relación unidireccional, va a ser una audiencia. Entonces, bueno, yo creo que ese es el mito quizá más grande, que ahora mismo está en la base de todo esto: llegar a diferenciar qué es una audiencia y qué es una comunidad.
Magali: Creo que esto es la clave, y vos lo explicás muy bien, porque se suelen usar como sinónimos, ¿no? Audiencia y comunidad. Y no lo son. ¿Por qué creés que se puso ahora de moda armar comunidades? ¿O es que yo estoy en una burbuja sesgada?
A ver, yo creo que podemos estar en una burbuja en cuanto a que, claro, nos movemos en el mundo del emprendimiento, y yo creo que vamos por delante de lo que realmente está llegando al mercado final. Pero yo creo que hay muchos canales de venta y de marketing que se están quemando. O sea, cada vez más en las redes sociales nos cuesta mucho conseguir un lead por publicidad; simplemente es muy difícil. Las personas están hartas ya de tanta información, de que las bombardeen con contenido, de que todo el mundo las intente atraer con titulares de clickbait. Y entonces yo creo que las comunidades son una forma diferente de hacer marketing.
Bueno, de hacer marketing, de hacer muchas cosas, pero que se pueden utilizar para hacer una forma diferente de marketing, que está basada más en la confianza, en crear relaciones que son mucho más estables, en darle la vuelta a estos embudos y poner primero a las personas, en ver qué es lo que ellas necesitan y luego darles el contexto de nuestra marca. No es como “yo soy una marca, te bombardeo con mis movidas y, si te gusta, lo lees, abres mi red social o abres mis emails, y entonces me compras”.
Es un poco al revés: es como “voy a darte la confianza, voy a darte eso que tú necesitas, y entonces tú me tendrás en la cabeza para que el día de mañana, cuando necesites mi producto, vengas a mí porque ya hemos generado una relación de confianza”. Entonces yo creo que las comunidades tienen mucho tirón y van a tener mucho futuro, y yo creo que quizá por eso, por esa cosa de que se están quemando los canales, se están abriendo un poquito las comunidades.
¿Cómo se pasa de arquitecta a community builder?
Magali: Vos tenés una historia de transformación muy buena, porque antes hacías otra cosa: tenías una carrera clásica, nada que ver. Quiero saber cómo te sentías vos cuando dejás de trabajar como arquitecta y empezás a trabajar en Sin Oficina como community builder, cuando todavía el rol no tenía un nombre muy definido y era como empezar a hacer cosas, hacer que las cosas pasen.
Maria: La verdad es que creo que ha sido todo muy orgánico. No tengo una historia de que de repente me haya levantado una mañana y haya dicho “voy a emprender” o “voy a ser community builder”, porque yo ni siquiera sabía que esto existía. Yo empecé en 2019.
María: Bueno, la comunidad Sin Oficina ya existía, y Bosco me habló para decirme si quería ayudarle a hacer un evento que era físico, para 150 personas, en 2019 en Madrid. Y bueno, él no tenía ninguna experiencia haciendo eso y yo tampoco, pero me dijo: “Oye, ¿te apetece unirte a la locura?”. Y dije: “Bueno, yo soy arquitecta, más o menos es gestionar obras. Creo que puedo llegar a hacer esto”. Vale, luego me metí en esto y no tenía ni idea de lo que realmente era, ¿vale?
Yo dije así, muy valiente: “Yo soy capaz”. Fuimos capaces, hicimos un evento muy guay y fue increíble, pero también muchísimo trabajo, vale. Y bueno, ahí empezó mi andadura. Luego, en febrero, ya empecé a formar parte del equipo de la comunidad, pero yo me consideraba a mí misma como project manager o algo así, porque realmente yo entré en la comunidad para hacer la gestión de las sesiones formativas, de los proyectos, un poco de que las cosas llegaran a pasar. Vale, lo que pasa es que, claro, para gestionar las sesiones formativas tenía que saber quiénes las iban a dar, porque las sesiones las dan los propios miembros de la comunidad. Entonces, claro, yo tenía que saber quién iba a ser el candidato más ideal para hacer cada tipo de sesión, y empecé a conocer a la gente, porque sentía que para hacer estas elecciones tenía que llegar a conocer a la gente.
Y ahí empecé a ir cogiendo roles de community builder sin saber que eran roles de community builder. Empecé a hacer onboardings personalizados, porque eso me venía bien para llegar a conocer a la persona y a dar ese pie a ver quién podía aportar dentro de la comunidad, porque al final es algo colaborativo, ¿no? Y en nuestra figura de community builder está la de incentivar, por así decirlo, que haya participantes, y la de conocer a nuestra gente y saber qué puede aportar cada uno. Entonces empecé así y dije: “Ah, es que me estoy metiendo poco a poco en la comunidad, me estoy metiendo a gestionar, voy a ver”. Y empecé a investigar: había libros, había cursos, y yo creo que la primera persona a la que leí fue una community builder de Estados Unidos. Y ahí descubrí que hay gente en Estados Unidos que está trabajando de esto, que tiene un nombre, que se llama community builder. Y fue liberador de alguna manera, porque todas las cosas que yo estaba haciendo por sentido común de repente tenían como una ciencia, entre comillas: había unos modelos a seguir, unos marcos donde poder incluir estas cosas. Y claro, fui aprendiendo, y sigo aprendiendo, a la vez que hacía mis experimentos dentro de Sin Oficina, a la vez que trabajaba. Y entonces, bueno, esa fue mi incorporación al mundo del community building.
Magali: Así como el camino, cuando estabas de arquitecta full time, previo a Sin Oficina, ¿qué sentís que le faltaba…
¿Qué señales indican que una carrera tradicional no es para vos?
Magali: Al trabajo de arquitecta para que a vos te cerrara? ¿Y qué red flags fuiste viendo, que era como “esto no lo puedo hacer por los próximos 40 años de mi vida”?
Maria: Claro, sales de la universidad después de haber invertido tanto, ¿no? En mi caso fueron 6 años, 5 más el proyecto final de carrera, eso solo de universidad. Luego todo lo que ya llevas de instituto, etcétera, ¿no? Y es como que, bueno, yo entré con muchísimas ganas en el mundo laboral; además, siempre he sido de buenas notas.
María: Y entonces, bueno, se me abría así un poco el camino de una forma fácil. Pero cuando entras, el día a día no es como tú te lo imaginas, en concreto en la parte de arquitectura. Y bueno, supongo que también en mi experiencia propia, ¿no? La parte del diseño es mucho más limitada. Tienes muchísima parte de documentación técnica, la rutina del día a día; cuando vas a una obra, todo es como una lucha constante. Pero yo creo que quizá mi red flag clara fue cuando yo veía a mis jefes, y veía a la gente que estaba por encima de mí en la jerarquía de los estudios, y yo no quería ser como ellos. Entonces estaba en un camino… En el que, si yo seguía, la motivación era llegar a convertirme en eso, y era algo que no me llamaba nada la atención. No me motivaba nada seguir en este camino. Sobre todo, quizá, yo creo que es por el estilo de vida. Me acuerdo de que tenía un jefe, bueno, que no era mi jefe directo.
Pero me acuerdo de que cuando yo preguntaba por él, “¿Sabes por qué no ha venido al estudio?”, era que estaba de juicios. Siempre estaba de juicios. Y una vez le pregunté: “Oye, ¿cómo llevas eso de la responsabilidad? Estás siempre de juicios”. Y me dijo: “Bueno, pues llega un punto en el que te acostumbras”. Porque bueno, el arquitecto tiene una responsabilidad bastante grande, y entonces enseguida te echan las culpas, y simplemente tienes que ir a testificar. No es algo como que te vayan a culpabilizar, pero sí que de vez en cuando tienes que ir a testificar cómo han estado las cosas, ¿no?
Y yo lo veía y decía: “Jope, es que yo no sé si me acostumbraría a que esto formara parte de mi trabajo”. Él toda la semana había ido un par de veces al juzgado, simplemente a testificar por unas horas. O estar todo el día al teléfono peleándome porque me han puesto los azulejos que no tocan, o estar hasta las 10 u 11 de la noche toda la semana presentándome a concursos que luego nunca llegan a pasar. No sé, el estilo de vida que tenían. Yo pensaba que tenía que haber algo más, como dice el podcast.
Magali: Y desde el momento en que te das cuenta de que no va por ahí, ¿qué hacés con eso? Porque es difícil, ¿no?
Maria: Claro, yo tardé, porque al principio me culpabilizaba un poco a mí, pensando que es que no me adaptaba al mundo laboral, por así decirlo. Yo siempre me he ido adaptando al sistema educativo, sacaba buenas notas y tal. Soy una persona que en general se ha adaptado a lo que tenía, ¿no? Dando siempre lo mejor… De mí para conseguirlo. Pero de repente, en el mundo laboral de la arquitectura, no conseguí adaptarme, y entonces estuve cambiando de estudios, pensando: “Voy a probar en otros, unos más grandes, otros más pequeños”. Creo que estuve en cuatro estudios de arquitectura, de muchas clases y colores, de proyectos más grandes, más pequeños, concursos y de todo, y no me llenaba nada. Entonces, bueno, yo creo que fue progresivo. En el último estudio ya estuve un poquito más de media jornada, para intentar sacar otras cosas que me llenaran, y hacía muchas cosas de cerámica. Luego me salió algún otro proyecto como freelance, también de arquitectura.
Porque yo empecé a hacer cosas que me gustaban. Me di un tiempo, porque desde el instituto, luego la universidad, luego ya empecé a trabajar, yo nunca me había dado un tiempo a pensar qué quiero hacer con mi vida. Bueno, pues me di un tiempo para explorar. Dije: “Durante estos 6 meses tengo algo de ahorros y voy a ver qué sale de aquí”. Me desinstalé LinkedIn para no poder buscar trabajo ni nada, y empecé a explorar, y me iba dando meses: “Vale, pues he ganado este dinero, pues ahora me doy 3 meses más de exploración”. Y así hasta hoy. Empecé haciendo cosas de cerámica, que era lo que sabía y lo que me gustaba hacer, y creé una tienda online de cerámica, que me lo pasaba superbién.
También estuve ahí con mi experiencia, y luego haciendo esos proyectos como freelance de interiorismo, de reformas, de un montón de cosas. La parte de freelance como arquitecta la continué prácticamente hasta que me fui de viaje, hasta que tomé la decisión de que el estilo de vida que quería probar, al menos durante algún momento en mi vida, era el de ser nómada digital. Ahí es como que pones por delante tu estilo de vida a tu profesión…
¿Cómo tomar la decisión de renunciar para explorar unos meses?
Maria: A un montón de cosas. Y decidí que quería cambiarlo todo al online. Entonces ya avisé a todos los clientes, a todos los proyectos que tenía, de que a partir de una fecha ya se acababa, y yo, mi cerebro, tenía que ir a convertir todo a cómo iba a generar ingresos, a compensar un poco esa parte en el mundo online. Y bueno, una decisión de la que yo creo que no me arrepentiré nunca, porque me ha dado mucho estos últimos años el haber podido ver muchísimas cosas, el haber podido ser nómada digital. Así que yo creo que, bueno, he contado esto un poco como trayectoria general.
Magali: Vamos a ir por partes. ¿Cómo es eso de renunciar a un trabajo full time para decir “me dedico a explorar por algunos meses”? O sea, ¿cómo fue el proceso interno que vos tuviste para llegar a tomar… Esta decisión, que es recontra difícil?
Maria: Es muy difícil, ¿no? La verdad es que quizás en el mundo de la arquitectura no es tan difícil, porque yo no sentía que estaba renunciando realmente a un puesto increíble. O sea, en España las condiciones como arquitecto en estudios son trabajar muchas horas y tener un sueldo bastante decente; bueno, bastante decente no, normal. Decentito, normal. Entonces es como que yo quise darme esta oportunidad por esta sensación de que nunca había tenido ese momento. Nunca fue como algo definitivo. Yo iba hackeando mi cerebro con eso de “me doy 6 meses”, como un año sabático que nunca he tenido, porque siempre he hecho lo que se esperaba de nosotras: instituto, etcétera. Entonces, pues un momento de darme un tiempo para mí, y yo sentía de alguna manera que…
María: Siempre podía volver. A los 6 meses no es difícil volver a reengancharse en un trabajo normal. Entonces nunca sentí que fuese definitivo, y quizás eso fue como un hack mental: el decir “me doy 6 meses de exploración, no tiene por qué ser definitivo, sino voy a entender qué es lo que quiero”.
Magali: Está bueno, porque nos solemos agarrar a lo malo que conocemos con tal de no enfrentarnos… A lo desconocido. Entonces, esta es una buena estrategia de cómo lo tomaste vos. ¿Y durante este tiempo que te tomaste, cómo pensaste en explorar? O sea, ¿qué pasó ahí? ¿Dijiste “renuncio”, y qué pasa?
Maria: Lo que pensaba era que siempre me iba a llevar a aprendizajes. En los estudios donde había estado llegó un punto en el que ya sentía que tampoco aprendía mucho más. Entonces todo lo que yo pudiera hacer por mi cuenta me iba a llevar a aprendizajes, aunque tuviese que volver al mundo de la arquitectura, desde otra perspectiva. Porque, por ejemplo, monté una tienda online, ¿no?
María: Y para montar una tienda online tuve que aprender a gestionar un montón de cosas. Lo primero, me creé yo misma, porque con los recursos intentaba optimizar lo máximo posible, ¿no? Entonces me creé mi propia web, toda la parte de diseño gráfico, les hacía las fotos a las cosas. Tuve que aprender cosas de precios, fiscalidad, la gestión de que una persona me compra en la otra punta de España y enviar este producto… Pruebas de packaging. Aprendí un montón de cosas, o sea, una carrera express, ¿no? Y luego la atención al cliente, vender tus productos. Entonces siempre me lo tomé como que iba a ser un aprendizaje que luego podía usar para cualquier otra cosa. Esa fue mi aproximación a la exploración: empezar a hacer algo que me llamaba mucho la atención, que lo había hecho como hobby. Y de hecho ahora ya lo hago como hobby, toda la parte de cerámica.
¿Qué se aprende vendiendo cerámica en mercadillos?
María: Y entonces empezar a hacer cosas que tú sabes que se te dan bien, y empezar a decir mucho que sí. Ahora está muy de moda que los emprendedores tenemos que decir que no a todo para enfocarnos. Vale, pues yo tuve una época en la que decía a todo que sí, y me iba a mercadillos donde vendía mis piezas y me pegaba unas palizas impresionantes, pero aprendí un montón de venta, por ejemplo de venta en frío.
Magali: Contame una paliza de mercadillo.
Maria: Iba en verano, y ya no me acuerdo… Qué año fue, pero viviendo aquí en Murcia me iba a mercadillos de la playa que estaban como a una hora y media, que empezaban a las 7 de la tarde y acababan a las 3 de la mañana. Y a las 3 de la mañana desmontar todo, coger el coche, volver una hora y media, subir todas las cosas a casa; casi que llegaba a las 5 de la mañana, después de haberme metido una paliza para vender las cuatro cosas que se pueden llegar a comprar de diseño en un mercadillo de playa. Y hacerlo un viernes y hacerlo un sábado. Me acuerdo de estar haciendo eso los fines de semana durante todo un mes.
Y acabar diciendo: “Guau”. Es que en el fondo he aprendido también un montón de cómo exponer mis piezas, de cómo acercarme a la gente. Siento que de alguna manera todo me lo he tomado desde esa aproximación: que esas cosas me iban a servir y me iban a dar tablas para luego poder hacer otras cosas, para poder presentarme aquí contigo y hacer un podcast. Yo creo que no es algo que de repente llega así y ya está.
Es como algo lineal que te va dando poco a poco esta seguridad también en ti misma. Entonces, bueno, yo empecé a decir que sí a muchas cosas, y a cosas que me daban un montón de miedo, y a día de hoy sigo diciendo que sí a cosas que me dan miedo. Es verdad que ahora ya estoy en esa… O sea, me pegué una fase de exploración de casi 2 años en la que hice hasta logos para amigos que querían abrir negocios y tal.
“Oye, María, ¿te animas con las invitaciones de boda?”. He llegado a hacer de todo, porque bueno, se me daban bien cosas. He hecho un montón de cosas porque tenía que generar algo de dinero, ¿no? Y ver qué me gustaba de todo eso, hasta que de repente te das cuenta de que el 20% de tus esfuerzos te está dando el 80%, la ley de Pareto, ¿no?
El 20% de los esfuerzos que estás dedicando a una cosa que además te gusta. Ves que se te da bien. También un poco habla de esto el ikigai, ¿no? De que se te da bien, que la gente está dispuesta a pagar por ello, que te gusta. A mí me llegó un poco solo. Me acuerdo de que estaba en uno de los retiros, uno… De los eventos que organizamos, que duran una semana, bueno, 2 semanas en total. Y me acuerdo de ese momento de realización, de ver que la gente estaba superfeliz en eso que había organizado, que realmente había ayudado a las personas. Y fue una sensación de decir: “Creo que he encontrado algo que me gusta hacer y que la gente lo ve y dice: ‘Guau, lo necesito’”, ¿no?
Entonces, bueno, esto es un poco la sensación.
¿Qué pasa cuando falla algo en un evento para 150 personas?
Magali: Es difícil organizar eventos para muchas personas en vivo, cuando están todos ahí. ¿Qué falló en ese primer evento de 150 personas de Sin Oficina?
Maria: Pues tuvimos ahí un problema con el catering en el evento de diciembre.
María: O sea, fue todo superbién, la gente estaba encantada, pero imaginaos un evento para emprendedores sin café. Fue como: “María, me estoy muriendo”.
Entonces sí tuvimos a media mañana, y menos mal que habíamos diversificado, por así decir, el catering y teníamos cosas aparte y tal. Pero el repartidor tuvo un problema y el café se quedó donde generaban la comida, ¿vale? En el catering se quedó todo el café hecho para 150 personas a las 11 de la mañana, y el repartidor no apareció. Yo no me lo creía, no me creía que el repartidor no apareciese. Y bueno, pues mandamos a la gente… A cafeterías de cerca, y ya está, y al final todo se solucionó. Pero en ese momento yo decía: “No puedo creerlo”. Y bueno, son cositas que se te quedan ahí, pero luego, a la larga, haces zoom out y está todo bien.
Magali: Ni hablar. Y bueno, en eventos presenciales, cuando se tienen que alinear 1500 variables a la vez y que no te falle nada porque solo tienes una oportunidad, el riesgo es mucho más alto. En estos 2 años de exploración… ¿qué fue lo que más miedo te dio?
Maria: Pues quizá creo que mi miedo más grande era tener que volver a un estudio.
María: Yo creo que era como: “Uff, volver a tener que enfrentarme a eso”. Es como un poco la sensación de haber estado en búsqueda, y si no lo he encontrado, quizá me tengo que conformar, entre comillas, o adaptar de alguna manera, porque todos tenemos que comer y todos tenemos que generar recursos, ¿no? Entonces quizá mi miedo era que no funcionara nada de lo que estaba haciendo y tener que volver un poco a eso que me daba casi miedo, el tener que estar ahí. Yo siempre pensaba: “Bueno, lo tengo aún”. Siempre tienes algo, eres arquitecta, y es el plan Z. Pero de todos los planes, está ahí. Y no sé, pues haberme ido fuera de España, seguro que encuentras un lugar en eso. Pero sí, quizá era mi miedo a al final tener que renunciar a esta vida que yo quería… Porque nada me hubiese funcionado y no hubiera podido generar los recursos que necesitaba.
Magali: Y en todo este proceso, ¿te acordás si te dieron algún muy buen consejo y alguno muy malo?
Maria: Pues quizá para mí el consejo que me dieron de decir que sí cuando la moda era decir que no me ayudó a tranquilizarme, porque yo he estado en ese proceso en el que me gustaba hacer muchas cosas.
Ninguna me generaba lo suficiente como para decir: “En este momento solo me dedico a esto”. Y tampoco quería renunciar a nada, porque aún tenía esa parte de que quería seguir ejerciendo cosas de arquitectura. Entonces normalizar que durante un momento puedes ser muchas cosas… Me ayudó, vale. Porque además tenía como una cosa con mis clientes de arquitectura: no les puedo decir que llevo una comunidad, porque van a pensar que no soy lo suficientemente profesional como arquitecta, que no me dedico al 100 por 100 a esto. O a mis clientes de cerámica, decirles que soy arquitecta; bueno, ahí quizá era más dentro del diseño. Pero me costaba mucho definirme, y me costaba mucho mostrar quizá el tener una marca personal en ese momento.
Porque estaba enlazada a muchas cosas.
Más bien no. Entonces creo que el normalizar esa fase de exploración me ayudó mucho. Y luego un mal consejo, ya no lo sé. Quizás un mal consejo no me viene así ninguno; quizá en mi cabeza es que los eliminé.
Sí, ves como que me quedo con lo bueno.
Magali: Perfecto. En este proceso en que armaste tu marca personal, llegó el momento del verdadero o falso: es verdad que tu nombre oficial no es María Sajim.
Maria: Es verdad. El otro día, además, me hizo mucha gracia, porque fuimos a comer con un amigo de hace ya bastantes años, como cuatro años o así. Pero es verdad que es un amigo que está más cerca del mundo del emprendimiento, y entonces, bueno, le pasaron mi contacto por WhatsApp, y cuando llegué a comer me dijo: “María…
María: He descubierto que tu nombre de verdad, el que tienes en el DNI, no es María Sajim”. Yo soy María Sánchez Jiménez. Y claro, lo que pasa es que esto también ha sido bastante orgánico, ¿no? Yo no pensaba en cambiarlo, pero desde hace muchísimos años siempre he tenido el correo como María Sajim, y todas mis redes sociales, aunque yo no estuviese trabajando mi marca personal, lo tenía todo cogido así.
Incluso el dominio de mi web, todo así. Entonces, bueno, salió solo, y dije: “María Sánchez es como que no lo recuerdas tan fácil”, ¿no? Y entonces fue así un poco toda la transformación hacia María Sajim.
Magali: También una de las mejores decisiones de marca personal, porque ¿cuántas María Sánchez hay en el mundo? La mitad del mundo se llama María Sánchez.
Maria: Efectivamente, así es. En clase yo creo que hasta coincidíamos varias.
¿Conviene convertir tu hobby en tu trabajo?
Magali: Claro, es más, en España todas se llamaban igual. Quiero saber esto, porque la cerámica para vos tuvo un rol superimportante. ¿Qué opinás vos de cuando la gente pasa a vivir de sus hobbies, que pasa de ser un hobby a algo monetizable y después a ser como un trabajo real?
María: Dejar de ser hobby es un proceso, porque se romantiza mucho la idea de convertir tu hobby en tu profesión, ¿no? Bueno, yo estoy superafavor de que cuando trabajas en algo que te gusta sientes menos que trabajas, y sientes que, bueno, los domingos te apetece que llegue el lunes, y eso es verdad. A mí me pasa. Pero sigue siendo trabajo, y dentro de todo lo que tienes que hacer hay partes que no te gustan tanto, ¿no? También tienes que adaptar lo que tú haces a un cliente, porque a todos nos encantaría ser diseñadores famosos a los que ya les compran todo lo que hacen, vale, que hagas cualquier cosa y cualquier persona te la compra porque es tuya. Pero la realidad es que muchas veces te tienes que adaptar a tu cliente, al cliente que te compra. Y luego, a nivel de producción, no es tan fácil, vale: tienes que estar muchas horas. No es lo mismo dedicar un ratito a hacer algo que te gusta que realmente comprometerte… A conseguir una producción que te ayude a sostenerte. Es un cambio de chip bastante grande, y de hecho hay veces que hay que renunciar a ciertas cosas que tú quieres hacer, de procesos artesanales, etcétera. Tienes que renunciar en pos de que sea rentable. Entonces es un cambio de chip, es un cambio bastante grande. A mí me ayudó a aprender mucho, a salir y empezar con algo, empezar esa parte de exploración. Pero sí que también te llevas una parte de shock, de “vale, esto no es la idea romántica que tenemos”. Y no quiere decir que todo lo que saques va a tener un público que te lo va a comprar a la primera. Lleva un proceso, y al final es un poco lo mismo: tienes una parte pequeña del negocio que es la creación y una parte muy grande alrededor… Que es logística y que es marketing y que es finanzas y que es todo eso, ¿no? Que al final yo me acuerdo de que, cuando hacía las cosas de cerámica, un día o 2 eran de producción, que me mataba a producir porque tenías que tener cantidad, y el resto eran envíos, web, redes sociales, contactos de venta, logística, cómo mejorar procesos. Es ser consciente también.
Magali: Sí, y esto es romantizar lo que puede ser vivir de tu hobby, si son todas esas cosas que hay que hacer que no son tan divertidas y que no se ven, que son como invisibles. ¿Qué sentís que hiciste bien para solidificar la comunidad de Sin Oficina?
Yo creo que hay una parte que incorporé. Bueno, Bosco ya llevaba un trabajo impresionante hecho, y siempre lo digo, es una labor que es la leche, haciendo todos esos filtros hasta que la gente llega a la comunidad. Vale, es su forma de comunicarse, con valores, con principios. O sea, eso hace que la gente que se siente atraída por lo que él está contando sea la adecuada una vez que llega a la comunidad, ¿vale? Entonces, claro, partes de una base que es muy guay, porque sabes que a la gente ya este mensaje le resuena.
Ya sabes que hay una base con la que merece la pena trabajar, y yo creo que mi parte en la comunidad ha sido quizá más artesanal. Fíjate que al final lo voy a ir mezclando todo, entre la cerámica y la arquitectura, con el community building. Es esta parte más artesanal de que realmente las comunidades somos personas, ¿no? Entonces conseguir crear procesos y cosas que se pueden estandarizar de alguna manera, pero sin perder esa humanidad dentro de la comunidad, esa parte de interesarse genuinamente por las personas, que a mí me pasa de forma normal, ¿no? Pero aplicarlo a la comunidad: que las personas no son números.
Ahora somos aproximadamente 500 personas y yo prácticamente he hablado con todos. Bueno, he hablado con todo el mundo, porque yo les doy la bienvenida a todo el mundo, y luego, además, pues no sé. Hace poco puse por Twitter lo de que había encontrado que mi conocimiento específico era ayudar a la gente a hacer cosas, y que lo he hecho siempre, pero ahora me pagaban por ello. Y lo siento un poco… Así. Es como que veo a gente con capacidad para hacer cosas y la voy liando para que haga cosas para la comunidad, que haga cosas por ella misma y que haga cosas para otras personas. Entonces, dentro de eso, haciéndolo de una forma quizá un poco más artesanal y tratando a las personas como personas, no como números ni robots. Entonces yo creo que quizá eso ha sido mi clave dentro de la comunidad Sin Oficina.
¿Cómo es viajar 9 meses con una mochila de 10 kilos?
Magali: Vamos a la María versión nómada digital. ¿Cómo fue viajar con un equipaje de 10 kg? ¿Durante cuánto, un año con la misma mochila?
Maria: Estuvimos 9 meses, 9 meses con una mochila de 10 kg. La verdad es que yo ahora lo pienso, ahora que abro un armario y tengo 1000 cosas, y es como que hasta lo echo de menos. Ahora que llega el verano y estoy sin parar de hacer maletas los fines de semana para hacer escapadas y tal, pienso: “Joder, qué fácil era estar allí y no pensar”. Es ahorrar muchísimo tiempo.
María: Es como que no sientes ninguna necesidad de nada. Además, yo soy mucho de hackearme a mí misma, y es como que te pones el sombrero de “es que eres nómada digital”, y entonces puedo ir con una sudadera que es la misma y no pasa nada, porque es que soy nómada digital, es que me estoy moviendo por el mundo.
¿Vale? No me pidas más, que estoy trabajando y además no puedo ir a la última. Fue una experiencia muy guay, como que te pones incluso a ti misma al límite y te das cuenta de que no necesitas nada de eso para ser feliz. Otra cosa es que luego llegues a tu ciudad, que tengas más cosas y que esté bien, pero te ayuda quizá a entender que… Tu felicidad no depende de eso. O sea, tú puedes llegar a tenerlo, pero nada te cambia realmente. Fui a uno de los eventos que organizaba Magali con ropa de nómada digital y no pasa nada. Ahí creo que es donde más echaba de menos mi ropa, en plan ir arreglada, así un poquito más, que te apetece ir diferente. Pero luego te das cuenta, llegas allí, de que no cambia nada la experiencia en sí de lo que estás viviendo. Entonces, bueno, lo único es que añades una preocupación más, que es la de encontrar lavadora, encontrar lavandería.
Y entonces llegabas a una ciudad y de repente pasabas por un sitio, veías una lavandería y decías: “Me la voy a quedar en la cabeza, voy a apuntarla en el mapa para luego poder volver y poder lavar la ropa”. Y ahora me pasa que voy a una ciudad así, de fin de semana, lo que sea, y de repente veo una lavandería y digo: “Lavandería”. Tío, si ya tengo lavadora en mi casa.
Sí, se salió, pero aún me queda ese chip de ir buscando lavanderías por la ciudad. Pero bueno, la verdad es que ha sido una experiencia muy, muy guay y yo creo que la repetiría.
Magali: ¿Lo de la mochila?
Unos 9 meses. Y yo soy una persona muy estructurada, o sea, también muy organizada, que me gusta que las cosas pasen como a mí me gusta, ¿no? Y he vuelto mucho más relajada. De hecho, mi familia se ríe un poco cuando hemos hecho quedadas así de fines de semana, que me dicen: “Bueno, María, ¿cómo no te has pedido el orden de lo que vamos a hacer todo el fin de semana, todas las actividades programadas?”. Yo digo: “A ver, hay 2 cosas. Una, que ahora me pagan por hacer estas cosas, vale; ahora me pagan por organizar escapadas y fines de semana para la comunidad. Y vosotros no me habéis pagado para ello”. Pero ahora, hablando en serio, he aprendido que los planes en general, si vas con la actitud adecuada, salen bien. Nosotros, de hecho, íbamos a empezar nuestro viaje por Estados Unidos y tuvimos que cancelar ese vuelo, porque aún no nos dejaban entrar en Estados Unidos desde Europa cuando nos fuimos, hace casi un año. Entonces tuvimos que cambiarlo a Canadá y luego entrar en Estados Unidos. Y cuando estábamos allí íbamos a cruzar hacia Tailandia, ya teníamos los vuelos, y no nos dejaron porque cambiaron a última hora; de hecho, lo cambiaron 2 veces. Y gracias a eso pasamos la Navidad en Los Ángeles y fue espectacular, lo pasamos genial. Y luego fuimos a Argentina, que no pensábamos ir; pensábamos estar en Tailandia. Y gracias a todo esto estoy hoy aquí hablando con Magali. Entonces hay veces que el plan B sale mejor.
Es como que nunca lo sabes. O sea, yo, en mi cabeza, son lecciones que me van llevando también a mi vida, ¿no? Yo, eso, que soy organizada, nunca me imaginé que después de la carrera iba a no ejercer como arquitecta. Era algo que no estaba en mi cabeza, y ahora pienso que el plan B, entre comillas, es casi mejor, o es mejor que el plan A.
Y yo creo que esto también lo he aprendido con el viaje: a soltar un poco, a dejarme llevar, a ver que los planes B son la leche también y que los disfrutas mucho, ¿no? Y ya no estar todo el tiempo pensando en qué habría pasado si me hubiese ido a Tailandia. Habría sido otra experiencia totalmente diferente, y estoy viviendo algo que también me ha parecido espectacular. Entonces creo que quizá me quedo con esa parte, y creo que he vuelto mucho más relajada en cuanto a que no todas las cosas tienen que salir como yo tenía en la cabeza, y a aprender a soltar un poco y a disfrutar.
¿Te acordás de alguna situación donde el viaje te haya llevado a tus propios límites?
¿Cómo afecta viajar y trabajar a la productividad?
Magali: Quizás más en la parte de trabajar y viajar, porque cuando he viajado solo para viajar, bueno, te puedes permitir mucha más flexibilidad, en cuanto a que un día pasa cualquier cosa. Yo me acuerdo de cuando hice el proyecto final de carrera: yo lo hice en Japón. Y ahí me pasaron un montón de cosas también, porque claro, no conoces el idioma, no conoces nada. Y me acuerdo de una noche que estuve a punto de dormir en una estación de tren, sola, en enero, porque me había equivocado a la hora de comprar un billete, y no podía volver a mi ciudad y no tenía forma de sacar dinero y tal. Pero te ponías a pensar qué es lo peor que podía pasar; soy muy de hacer eso también, lo de “lo peor que puede pasar”. “Bueno, entonces esta noche me quedo aquí durmiendo con mi abrigo y ya mañana será otro día”. Y al final, en esa historia, llegué a mi casa, no sé aún cómo, a la residencia donde vivía. Pero en este viaje es como que… Lo distinto es que también tienes una responsabilidad con tu trabajo, ¿no? Entonces, claro, ahí te llevas un poquito más al límite, porque tienes que trabajar y sacar tu trabajo normal y corriente, como si estuvieses en tu casa, y además organizar el viaje, que no es nada fácil: estar todo el tiempo tomando decisiones y viendo dónde vas a estar, dónde vas a dormir, etcétera. Y luego disfrutando, ¿no? Entonces hay momentos en los que te levantas a las 5 de la mañana, trabajas, luego te vas a hacer una ruta. A veces eres un poco optimista: “Me voy a patear no sé cuántos kilómetros en este parque natural, y cuando vuelva voy a tener ganas de escribir las cartas”. No, María. Aprendes con el tiempo que la energía es la que es y que no da para más, ¿no? Entonces sí que he llegado a decir: “Estoy más estresada que cuando estaba en mi casa”.
¿Cómo es posible? Entonces, a reajustar esas prioridades también, y ver que lo importante, en algún modo, es el camino, el proceso. Es decir: “Bueno, pues voy a viajar más despacio, voy a quedarme un mes en Buenos Aires para sacar el curso y para hacer las cosas que quiero hacer”. No hace falta exprimir cada día. Sé que está genial, pero voy a ir un poquito más despacio y voy a invertir un tiempo en mí y en el negocio, y a estar en una ciudad que me gusta mucho, como Buenos Aires para mí, y a conocer también gente allí. Entonces quizá esto es aparte: cuando estás viajando y trabajando no tienes por qué explotar al 100 por 100 las 2 cosas, y quizá hay que ir un poquito más despacio. Sí, yo creo que no es una situación concreta, sino situaciones que se me han ido dando durante el viaje, esa sensación.
Mira, traigo lo que vos dijiste de todo lo que hay que hacer para vender cerámica. Creo que acá hay algo parecido, que es que obviamente es difícil ver el tiempo que te lleva investigar y planificar todo lo que vos decís: cómo, adónde voy, cómo voy, dónde duermo, cuánto cuesta, cómo llego, y los horarios. Pero para mí hay otra cosa que está más oculta, que es el impacto en tu cerebro, en la concentración y en la productividad, por esto que vos decís de la energía limitada.
Si te movés muy rápido, que tu cerebro vaya a rendir igual es técnicamente imposible, por más que ya lo hayas hecho un montón.
Maria: Totalmente, y yo me frustraba mucho. De hecho, la semana pasada, que conseguí trabajar una semana en un espacio controlado, en casa, me acuerdo de acabar y decir: “He recuperado mi productividad previaje durante 3 días”, ¿no? Y además, también era algo que me agobiaba mucho, porque en general yo también soy una persona que me pongo y saco mucho trabajo, porque te concentras. Y tienes que ser un poco más benevolente.
María: Y yo aprendí también un poco a ser más benevolente conmigo misma, y quizás estos niveles de exigencia, este que tú tienes también, que yo tengo, bajarlos un poquito, a sacar cosas. Porque, joder, yo saqué el curso, y es algo de lo que estoy muy contenta, de haber sido capaz de hacer eso, pero no solo hacer eso, sino hacerlo viajando.
O sea, era un superreto para mí. Y quizá, bueno, pues eso, que el audio y el video no son como los tengo ahora mismo, que tengo una cámara perfecta y unos focos que me están iluminando perfectamente la cara y sale todo bien. Y quizá aparecía el de la ventana, ¿te acuerdas?, en Buenos Aires, el que está vendiendo cosas por el barrio. Y es aprender quizá eso, que no pasa nada. Es algo que, si hubiese estado en mi casa, habría repetido 300.000 veces para que fuese perfecto, pero al final a la gente lo que le importa es el contenido.
O sea, lo que le importa es que desde eso está recibiendo un valor, si luego la forma no es la más purista del mundo según nuestros estándares de exigencia.
¿Qué es el sesgo del superviviente al crear contenido?
María: Pues que no pasa nada, ¿no? Y que también hay que salir adelante.
Magali: Entonces sí, ahí también me gusta, porque ¿sabés que una buena técnica para esto es, por ejemplo, si hay alguien que vos consumís, puede ser un curso, un podcast, YouTube, ver videos, ir a ver cómo era su primer producto? O sea, la primera vez que hizo contenido. Vas a ver cómo el proceso hace que evoluciones. Ahí está la clave: no compararte vos ahora con el que lo viene haciendo hace mucho tiempo, porque si no, obviamente, vas a pensar que a vos no te sale bien, que no sos buena, o que deberías estar haciendo otra cosa.
Maria: Sí, es verdad, nos comparamos con gente que ya lo ha conseguido. No me acuerdo, hay un nombre para eso, pero al final se conocen las historias de éxito del que sobrevive al emprendimiento.
El sesgo del superviviente. Exacto. Ahí está el sesgo del superviviente, y yo creo que un poco también con el tema del contenido, como que, claro, a ti no te llegan las personas que tienen 10 visualizaciones o 20 escuchas en el podcast. Te fijas ya en los que tienen un montón de recorrido, que probablemente habrán invertido en equipos gigantes y todo eso. Pero hay que empezar.
Magali: Exacto. Bueno, lo del sesgo del superviviente me parece maravilloso. Esta historia, que creo que viene de la Segunda Guerra Mundial… Cuando investigaban los aviones a los que habían disparado los enemigos, o sea, volvían los aviones y veían dónde estaban los agujeros de bala para recomponer los aviones y cómo reforzarlos. Entonces, ¿qué pasaba? Veían todos los agujeros en las alas de los aviones y reforzaban las alas, hasta que se dieron cuenta de que a todos los aviones que se caían les disparaban a los motores, y esos no volvían. Entonces, ver a esos supervivientes es estar viendo una parte muy sesgada y creer que eso es toda la realidad. Es buenísima.
Esa historia es muy buena.
¿Cómo armar el primer curso de comunidades en español?
Magali: Vamos a la parte del curso, porque dijiste “el curso”, pero no dijimos qué es. Juntaste unos nombres ahí, unas figuritas impresionantes; muchas pasaron por acá. En el curso de María pasaron Bosco, que ya lo mencionamos, Pepe, de El Estoico, SOMA y yo también, y nos juntó a todos. E hizo el primer curso en español de armado de comunidades, con un montón de gente que participó de todos lados del mundo.
Quiero saber cómo hiciste vos el clic de trabajar como community builder a pasar a hacer un curso de cómo formar a otros community builders.
Maria: Pues yo creo que viene todo un poco por ese clic que yo tuve cuando empecé realmente, cuando entendí que había gente en Estados Unidos que estaba viviendo de esto, y que era como una nueva profesión. Y a mí eso me dio una liberación, ¿no?
María: Y entonces empecé a crear contenido en una newsletter que también se llama Community Builders, donde yo realmente compartía un poco una parte quizá más de reflexiones, de mi día a día y de historias que me pasaban en mi día a día, y toda esta parte de qué es para mí la diferencia entre audiencias, comunidades y todo eso. Vi que no hay nadie de habla hispana, o muy pocas personas, que esté realmente divulgando contenidos sobre comunidades. Entonces, bueno, empecé a compartir todo eso, pues… Le podía ayudar a alguien que estuviese pasando eso mismo que estaba pasando yo. Empecé a recibir también ofertas para formar parte de otros equipos y de otras comunidades, como community builder, y yo no podía hacer frente. Porque, bueno, yo sí que hago la parte de ejecución dentro de la comunidad Sin Oficina, y ayudo a otras comunidades quizá más en la parte estratégica, de definir objetivos, de definir hábitos, etcétera, y de entender cómo va la comunidad. Pero para mí es muy difícil ser capaz de hacer la parte de ejecución para muchas comunidades, vale, porque mentalmente consume muchos recursos también.
Entonces, bueno, como la gente que tenía un poco a mi alrededor ya estaba trabajando, y estaba trabajando bien, pues se me ocurrió esa parte de: “Bueno, pues voy a crear un curso donde yo pueda contar todo lo que sé sobre community building, todo lo que yo he ido recogiendo de libros, de cursos”. O sea, no solo lo que he cogido de otras personas, sino transformado en lo que me ha servido a mí, ¿no?
Y en la parte quizá más práctica, de lo que yo he aplicado dentro de la comunidad Sin Oficina. Entonces se me ocurrió también por ahí, y luego casi como un poco de dolor, de cuando me venían comunidades que quizá no eran muy grandes, donde el precio de la consultoría quizás se les queda también un poco alto, y realmente lo que quieren es saber cómo manejarlo ellos mismos; no necesitan a nadie. Entonces, pues un poco el curso nació de estos 3 perfiles: uno, alguien que se quisiera reconvertir un poco al community building y ofrecer esos servicios para otras comunidades.
Luego, para gente que quisiera empezar una comunidad, que no tuviera ni idea de cómo comenzar ni de cómo plantar las bases. Y luego, para personas que ya tienen una comunidad y que quieren hacerla crecer, que quieren generar muchos más hábitos y más dinámicas y hacer crecer esta comunidad. Entonces, bueno, de ahí salió ese curso, y bueno, fue genial. La verdad es que fue genial tenerte también por ahí y que nos contases un poco todo lo de los eventos que montabais… Para los nómadas digitales en Buenos Aires. Bueno, hay que seguir montando. Y de hecho, ahora en octubre comienza la segunda edición. En septiembre abre puertas y abre nuevas plazas, y en octubre empieza la siguiente edición, que tengo muchas ganas ya.
Magali: ¿Cuáles fueron para vos los desafíos de hacer esa primera edición?
Maria: Pues lo primero, hacer esa clasificación del contenido y llegar a hacerlo útil. Porque al final, bueno, yo tenía muchos apuntes, tenía muchas cosas como ideas sueltas, pero llegar a generar un programa con cierta continuidad, que tuviese un principio y un final, y tratar cosas tan amplias como es crear una comunidad, y luego llegar a crear esos marcos… El curso consiste en unos vídeos que son teóricos, y luego hay una práctica en Notion, y luego las entrevistas y los directos conmigo.
Entonces que fueran cosas que tú, realmente, cuando llegaras a la práctica, las pudieras aplicar para tu propia comunidad, ¿no? Y que vieras no solo quizá mi experiencia dentro de Sin Oficina, sino también esta posibilidad de traer a otra gente que te pudiese dar una visión un poco más amplia. Pero quizá mi reto personal estuvo, lo primero, en decir: he sacado esto. Vale que no es fácil decir: bueno, esto es todo lo que yo he montado aquí en este curso, son 6 semanas, y esto es para vosotros, para ver a quién le interesa. La verdad es que tampoco tenía unas expectativas muy grandes.
Es algo que hubiese hecho solo por eso, por la gente que ya me contactaba, y luego se unieron casi 70 alumnas, que en su momento no me lo creía, y estuvo muy guay, la verdad. Pero sí, quizá el reto de crear algo realmente que tuviese consistencia en sí mismo, que no fuese tan personalizado a mi experiencia, sino que realmente todo el mundo lo pudiese utilizar, y crear estos marcos, y luego coger todo esto y decirle al mundo: he creado esto, tiene este precio y podéis comprarlo. Que ahí también hay mucho trabajo interno, esto no te lo cuentan.
Magali: Bueno, yo participé en el curso como alumna y como speaker, o entrevistada. Bueno, sí, cuando vos me invitaste, me mandás un mensajito, yo dije: sí, sí, obvio, lo que quieras. Y yo iba a contar el caso de la comunidad de nómadas digitales.
Y cuando veo que lo publica, o sea, para mí mi síndrome del impostor era: me invitó a mí con otros 3, otros 3 bestias. Eso fue lo que yo sentía. Entonces, cuando van los 3, yo la única mujer, caigo yo con una presentación.
Ahí salió el perfeccionismo máximo, o sea, abrí todos los procesos, todo cómo se hizo, con las fotos, todo con la marca, no sé qué, y los otros 3 contando… «Háganme preguntas, que yo les cuento».
Maria: Sí, pero estuvo genial, porque al final eso que tú hiciste también reflejaba lo que luego era la comunidad y lo que luego eran los eventos, ¿no? Se nota mucho cuando cada uno está contando, cuando está expresando, y refleja mucho luego los resultados y lo que sale. Yo, que he ido a los eventos que organiza Magali, sabés que está ahí todo atado, como toda organización milimétrica, ¿no?
¿Cómo superar el costo hundido y aprender a desaprender?
Maria: Y entonces está buenísimo que lo contaras en el curso, porque era tal cual. Claro que te lo creías, no estabas haciendo una presentación.
Magali: Claro, claro. Sí, sí. Trabajo de ingeniería para hacer eventos. Contame, en todo este proceso, ¿de qué creencias limitantes te deshiciste?
Maria: Quizá también está esto del coste del… bueno, lo del barco hundido. La verdad es que estoy fatal para los nombres. Igual que me acuerdo de todas las personas de la comunidad… No se me olvidan estas cosas. Has invertido tanto tiempo en una carrera, has dedicado tanto tiempo a hacer algo, que piensas que ya no vas a cambiar. Es como: ya he invertido tanto, esto no lo voy a coger y lo voy a tirar a la basura para convertirme en algo totalmente diferente. Yo creo que ahí a mí me ayudó mucho Bosco también a hacer esta parte de transformación, ¿no?
Y a decir: vale, yo ahora tengo 30 años, me quedan 35 años mínimo o 40 de vida laboral, ¿y qué es eso, en 12 años, que desde los 18 empecé a estudiar arquitectura? Pues nada, es como: bueno, por mucho que hayas invertido tiempo en esto, es verdad que puede ser una ventaja competitiva y te puede ayudar a empezar en muchas cosas, siendo realistas, pero que no te dé miedo hacer transformaciones. O sea, mirar siempre hacia adelante, el tiempo que te queda haciendo algo que no te gusta, en vez de mirar hacia atrás y ver el tiempo que ya has invertido en eso. Quizás esa era más mi creencia. Y luego, bueno, que realmente yo no vengo de familia de emprendedores, ni de freelance ni nada.
Entonces a mí siempre me han enseñado mucho: bueno, tienes que ser responsable, tienes que estudiar mucho, y eso se te va a recompensar en un buen trabajo. Y yo he crecido en esto, en esa disciplina: hay que ser disciplinado, hay que hacer esto, hay que estudiar, hay que sacar buenas notas, y de alguna manera todo esto te será recompensado, ¿no? Y en el fondo lo que me estoy encontrando en mi camino es más: bueno, trabaja de forma inteligente, no trabajes mucho, sino encuentra tu forma. Y quizá hay otras cosas que también son importantes, que es cómo generar lazos, generar contactos… Saber vender, saber finanzas, muchas otras cosas que quizás no te enseñan en un camino tradicional, vale, eso de llegar a la universidad, salir, tener un trabajo, etcétera. Entonces quizá esas han sido las limitaciones que yo también me he encontrado por mi propia educación, por de donde yo vengo, y son cosas muy difíciles de desarmar. Lleva mucho trabajo ir contra la corriente de todo lo que aprendiste, pero creo que esa es una de las habilidades más importantes que tenemos que desarrollar, que es aprender a desaprender, porque nos enseñaron cosas que eran para otros tiempos. Y estamos viviendo a otra velocidad y quizás esas herramientas ya no son tan útiles.
¿Qué hace falta para sostener una newsletter en el tiempo?
Magali: Quiero saber ahora: empezaste hace unos meses una newsletter de comunidades. ¿Qué es lo más desafiante de mantener una newsletter a largo plazo?
Maria: Yo creo que lo que he intentado hacer con la newsletter es adaptar el formato a mí, y no tanto a la moda o a lo que supuestamente está bien a la hora de crear newsletters. O sea, mi newsletter ya empezó siendo quincenal, porque yo no me sentía capaz de llevar todo mi trabajo, viajar y además mantener una creación de contenido.
Para mí era un compromiso. Se tenía que hacer porque me comprometo, lo quiero llevar a cabo, ¿no? Y no quería llegar a quemarme a los 2 o 3 meses. Entonces ya de por sí empecé haciendo algo un poquito diferente a lo que se supone que tienes que hacer, que es una newsletter diaria, que ahora también se llevan, ¿no? O una newsletter semanal. Sí, ahora está muy así, de los gurús del marketing y tal. Entonces he intentado adaptar el formato a mí. Y de hecho, por ejemplo… Eso me costaba mucho: intentaba hacerlo muy racional siempre que escribía, como que siempre tenía que tener una evidencia de que alguien más lo había pensado, lo había escrito, y entonces citaba más libros. Llevaba casi más un trabajo de curación de contenido dentro de las comunidades que una reflexión mía de mi día a día. Y con el tiempo he ido aprendiendo que quizás lo que más valora la gente es el filtro que tú haces, porque todos nos podemos leer libros, podemos hacer cursos, todo eso famoso en redes sociales, y podemos seguir a gente que habla sobre comunidades en Twitter, etcétera. Y hoy en día casi todos sabemos inglés, además. Pero quizá lo que la gente quiere cuando se suscribe a tu boletín es cómo harías tú las cosas, cómo respondes tú ante determinadas situaciones, en este caso sobre comunidades. ¿A qué problemas te has enfrentado y cómo los has resuelto? ¿O cómo analizas desde tu filtro, desde tu punto de vista, determinadas comunidades? Entonces he aprendido que también es valioso cuando das tu punto de vista, y que quizá no es el punto de vista de todos… Los community builders, vale, de todo. Así que está bien que no todo el mundo esté de acuerdo contigo, pero si tú estás suscrito a mi newsletter, realmente lo que quieres es saber mi opinión. Entonces, bueno, este ha sido mi camino: adaptar realmente el formato a mí y al compromiso que yo voy a tener en cuanto a la creación. Y luego también esa confianza, que es algo que se va ganando un poco con el tiempo.
Magali: Esa confianza en que tu opinión vale, y que es lo que más vale. La gente está ahí porque quiere saber cómo opinas tú; si no, se irían a otra persona que esté creando contenido en otro sitio, ¿no? ¿Y qué le dirías a alguien que quiere empezar quizás su carrera como comunicador o comunicadora de su tema, y que ve un montón de gente creando contenido en cualquier tipo de formato… Y está por empezar?
Maria: Eso, un mensaje: que empiece. Yo creo que es lo más importante, vale, porque además en Sin Oficina conozco mucha gente también que empieza a dar sus primeros pasos poco a poco, los ves en ese camino también. Igual que he hecho yo, que empecé, pues va a hacer un año también, a crear contenido. Y tienen ese miedo de que la primera no va a ser buena, pero es que la primera no te va a leer nadie realmente. O sea, está bien que la primera no sea la mejor. Créalo.
Crea contenido y empieza, porque tú vas a ir creciendo y vas a ir evolucionando a la vez que va a ir evolucionando tu audiencia y a la vez que va a ir creciendo tu audiencia. Cuanto más escribas, también va a ser más fácil que llegues a evolucionar, ¿no? Si nunca empiezas, nunca vas a evolucionar. Entonces yo diría eso: que se lance, que empiece con lo primero.
Magali: Me gusta, y te voy a agregar algo más, porque es muy cierto que la primera vez obviamente va a ser probablemente la peor, pero hay algo que pasa acá, en Tiene que haber algo más: el primer capítulo que hicimos, claramente no por la invitada, pero por mi experiencia, que era muy poca, yo considero que es mi peor performance en el podcast.
Es el más escuchado, sigue siendo el más escuchado. Entonces tengo acá una técnica: si vas a hacer un formato tipo podcast o quizás videos, donde tu primer intento va a ser visto en el largo plazo, quizás puedes grabar los primeros 5 y publicar el quinto como primero. Cambiás el orden para que no quedes tan amateur.
Maria: Aunque el primer capítulo también tiene esa naturalidad de ser el primero. Oye, también engancha.
¿Qué hacks mentales usa Maria Sajim para decidir?
Magali: Nunca se sabe. Mi teoría es que cuando lleguemos a los 1000 capítulos ya nadie va a ir al primero. Van a escuchar del 1000 para atrás. Pero bueno, por ahora el número uno sigue siendo el más escuchado y lo siguen escuchando. Para esta parte: mencionaste que tenés muchos hacks mentales. Tirame los mejores hacks que uses vos, a ver si los podemos adaptar nosotros.
Maria: Tengo muchos hacks mentales. A mí me pasa mucho a la hora de tomar decisiones, vale, que digo: la María de hoy, ¿qué decisión tomaría? Probablemente lo haría diferente a la María que yo querría ser en un año o en 5 años. Entonces lo que hago muchas veces cuando tengo que tomar decisiones profesionales es que no las tomo yo como tal, no las toma la María que se está enfrentando a esta situación…
María: A día de hoy, sino que las toma la María que yo creo que va a ser la de dentro de 5 años. Vale, entonces cuando me ofrecen, por ejemplo, colaborar con empresas grandes, y yo pienso que no me siento quizá preparada, me ataca el síndrome del impostor del que hablábamos, y pienso: ¿qué diría la María que yo quiero ser, la de dentro de 5 años, que está trabajando con estas compañías? ¿Cómo respondería a este email?
Y entonces sale esta María y contesta, súper decidida, acepta la propuesta. Y ahora he visto, bueno, como creo que esta puede estar ahí un poquito más adelante: voy a ser ponente en mi primer evento, me han cogido para septiembre para presentar una ponencia. Entonces todas esas decisiones no las he tomado yo, o sea, me desentiendo, ¿vale?
Las ha tomado la María del futuro, y si algo sale mal, ella es la culpable. Me libera mucho también de esa parte de: ¿lo habré hecho bien, lo habré hecho mal? Es como: con la información que tengo a día de hoy y con lo que yo creo que voy a ser capaz de hacer, o hacia dónde quiero ir, tomo decisiones. Y eso es algo que me ayuda mucho, porque te enfocas en el camino, vas tomando esas decisiones en el camino que te van acercando no a lo que tienes ahora o a lo que tú crees que puedes conseguir ahora, sino a lo que quieres conseguir a futuro, ¿no? ¿A qué tipo de profesional quieres llegar a ser?
Yo creo que ese es el que más uso, el que más me ha ayudado a día de hoy, porque a día de hoy ya va todo un poquito más rodado. Quizá los que más usaba antes eran esos de ir dándome tiempo. Nunca se me ha dado bien tomar decisiones permanentes. Cuando dejé los estudios de arquitectura, pensé que era algo temporal. Siempre me ha agobiado decir: voy a tomar decisiones ya para siempre, ¿no? O cuando volví a la ciudad donde están mis padres, mi ciudad de nacimiento, siempre pensé que era algo temporal. Entonces nunca me costó.
Luego, la decisión de ser nómada digital: cuando empecé a ser nómada digital también pensé: bueno, pues es un periodo de tiempo que me doy. Creo que hay veces que nos agobiamos mucho. Mi padre trabajó 40 años en la misma empresa; es una de las limitaciones estas que tenemos, ¿no? Antes había cosas que se hacían para siempre. Y mis hermanos, por ejemplo, que son más mayores que yo, no han vivido nunca en otra ciudad que no sea esta, y yo ya he pasado por unas cuantas. Entonces hago las cosas pensando que quizá son temporales y que siempre voy a poder cambiar si no me gusta, y quizá eso también me ayuda a tomar decisiones más rápido, ¿no?
Al no tener tanto apego a las cosas que tengo ahora, porque pienso: si no me gusta, siempre puedo cambiar o volver. Quizás eso es desde una posición de privilegio. O sea, no quiero que parezca… sé que no todo el mundo se lo puede permitir, ¿no? Y que hay gente con responsabilidades, y gente que no tiene una red familiar, o una carrera a la que siempre puedes tirar y empezar a trabajar en cualquier país, o aprender inglés.
O sea, para mí todo este tipo de cosas… Te da una estabilidad que te permite eso, tomar decisiones quizás un poquito más rápido.
Magali: Sí, entiendo. Pero igual hay muchas veces que siento que la mayor parte de las decisiones son reversibles. Quizás no sea exactamente que vuelvas al mismo lugar si renunciás a un trabajo, como te pasó a vos, pero probablemente, si estabas ahí, puedas volver a algo parecido si no funciona, ¿no? Me gusta este concepto de que no sean decisiones permanentes por el resto de tu vida.
¿Qué libros, podcasts y rutinas recomienda?
Magali: Por el resto de los años. ¿Tenés un podcast y un libro para recomendarnos?
Maria: Pues diría que podcast, tirando un poquito para casa, te diría que el podcast de Sin Oficina. Porque yo creo que también tiene historias que nos cuentan un poco, igual que en Tiene que haber algo más, cómo ha sido su trayectoria dentro del emprendimiento y dentro del freelance. Unos como nómadas, otros como sedentarios, por así decirlo. Pero todo es sin oficina, todo es sin tener una oficina fija. Entonces creo que también es recomendable y está muy guay. Y un libro… Bueno, yo desde pequeña siempre he leído a Jorge Bucay. Echo mucho de menos Argentina. Y bueno, es un libro que releo de vez en cuando, el Déjame que te cuente de Jorge Bucay, y la verdad es que me gusta mucho.
Magali: Buenas recomendaciones. De hecho, yo conté mi historia en Sin Oficina y todavía no la conté en Tiene que haber algo más. No sabemos cuándo sale este capítulo, pero ahí está más contada que lo que conté acá, así que la tiro. Hacemos un spoiler en Sin Oficina de la historia de Magali. ¿Se te ocurre… Algún hábito o rutina que te sea muy funcional?
Maria: Bueno, a mí me ayuda ahora implementar un sistema que me permite tener cierto control, por así decirlo, de mis pensamientos. Cuando estás haciendo muchas cosas a la vez es difícil almacenar todo lo que se te va ocurriendo a lo largo del tiempo, ¿no? Las personas que encima estamos creando contenido y todo eso, llegar a almacenar todo eso y no sentir que se te van escapando cosas.
María: Entonces me creé un sistema en Notion del que estoy bastante contenta, que de hecho lo aprendí con Elena Madrigal, que ya lo cuento por ahí, y me ha ayudado mucho. Además, en la parte también de tener objetivos: hice una especie de curso con ella y aprendí a ponerme objetivos a 3 meses, a 6 meses, ¿no? E ir revisando todo eso para no meterme solo en una rutina y un mantenimiento de los proyectos que tengo, sino darme meses también para crear y para ver qué quiero hacer. Entonces tengo eso.
Y bueno, ahora he vuelto: gimnasio y lectura antes de empezar a trabajar, porque me ayuda también la sensación de no levantarme y ponerme ya de cara a una pantalla, sino esa sensación de pagarte primero a ti mismo antes de pagar a los demás. Esto es algo que durante el viaje intenté implementar en determinadas ocasiones. No fui constante, lo tengo que reconocer, pero creo que una vez que vuelves es casi un poco medicina también: gimnasio y lectura. Y luego ya tienes todo el día por delante para hacer otras cosas.
Magali: ¿Qué estás leyendo ahora?
Maria: Pues estoy leyendo El almanaque de Naval. Aún no me lo había leído y todo el mundo estaba hablando de él, y bueno, era un poco más ligero, porque siempre estoy con cosas de comunidades. Entonces en agosto me he dado vacaciones de comunidades y estoy leyendo a Naval, que creo que viene guay de cara a septiembre, para empezar con objetivos.
Magali: ¿Y qué te está pareciendo el libro?
Maria: Me está gustando mucho. La parte del apalancamiento, y de mirar las cosas a largo plazo. Lo que te comentaba antes del conocimiento específico me viene un poco de ahí, de leer uno de sus capítulos, que hablaba de que el conocimiento específico es algo que tú siempre has hecho, que se te da bien, que para ti es casi un juego, que harías aunque nadie te pagara, porque te sale solo. Y es algo que consigues de alguna manera profesionalizar, y hacer que otras personas te lleguen a pagar por ello. Y eso es un valor único que tú tienes y que no se puede enseñar, por así decirlo. Entonces esa parte me está gustando mucho, y luego toda la parte de intentar conseguir apalancamiento a largo plazo. Así que ahí estoy, con el gran libro.
Magali: Y te voy a tirar esta frase de Naval, que es: impaciente en las acciones y paciente en los resultados. Con esto, ¿qué le dirías… A la María de… a ver, ¿cuánto tiempo atrás tengo que ir con vos? ¿Hace cuántos años fue que estabas por dejar arquitectura?
Maria: Cuatro años, más o menos.
Magali: Sí.
Maria: Hace cuatro años, justo el tiempo que tiene Sin Oficina. Ese octubre o septiembre fue la última vez que entré en un estudio de arquitectura, que empecé como freelance.
Magali: Entonces, ¿qué le dirías a la María de hace cuatro años y medio atrás?
Maria: Hay cosas que ahora quizá no habría hecho, pero sí que siento que todo lo que hice me ha llevado al punto en el que estoy. Entonces, bueno, que confiara en mí, quizás más todavía, que llegara a pensar en grande.
María: Hay veces que esa parte me cuesta mucho, porque soy una persona que con lo que tengo, por así decirlo… he sido capaz de viajar 9 meses con una mochila y he sido muy feliz. Entonces no sé si tengo esa parte de conformismo, ¿no? A nivel profesional. Pero sí que me gusta mucho disfrutar de todas estas pequeñas cosas y disfrutar del camino. Siempre intento valorar muchísimo eso, y quizás me cuesta a nivel profesional pensar en grande. Tiene que venir siempre alguien a decirme: oye, María, sacá un curso con todo lo que tú sabes de comunidades, que le va a venir muy bien a la gente. Las cosas que tú nos cuentas de community building en un año le van a venir súper bien a la gente. Y a veces eso me da rabia, que tenga que venir alguien externo a mí.
¿Por qué no se me ocurre a mí sacar eso? Quizá le diría eso, ¿no? Que confiara más en mí misma, y que puedo llegar a conseguir muchas cosas, que se dice pronto.
Magali: Bien, ¿dónde te pueden encontrar a vos y a tu trabajo, todos los proyectos que mencionamos, en internet?
Maria: Pues en communitybuilders.es. Lo he conseguido este verano, era uno de mis deberes, y ya lo tengo todo ahí centralizado, en communitybuilders.es. Y luego en Twitter, como María Sajim. Ahí sigo hablando de comunidades y de otras muchas cosas más, como de que voy al gimnasio y levanto, y tal. Y luego también en Sin Oficina, claro: en sinoficina.com también estoy por allí.
¿Cómo hacemos para cerrar este capítulo? Palabras finales, un último mensaje desde tu corazón hacia quienes nos escucharon hasta acá.
Que si tú crees que tiene que haber algo más, al menos te des una oportunidad. Yo creo que a veces, dándonos una pequeña oportunidad… yo sentía en su momento que tenía que darme la oportunidad de al menos haberlo intentado. No pensar que lo iba a conseguir; para mí era más importante…
María: Era algo que me debía a mí misma después de tantos años esforzándome por cosas que supuestamente yo tenía que hacer. Entonces creo que de lo que más orgullosa me siento es de haber conseguido darme esa primera oportunidad. No haber conseguido esa oportunidad en todas las semanas que después me vinieron, pero sí eso, al menos unos meses, ¿no? Conseguir ahorrar un poquito para poder darte esa oportunidad de hacer algo que creas que lo necesitas, o que puedes aportar, o que quieres crear.
Magali: Hermoso. Cerramos este capítulo.
Gracias, María. Gracias por todo. Estuvo buenísimo, pasamos por millones de temas.
Maria: Gracias a ti, Magali, por la invitación. La verdad, te mando un abrazo.
Magali: Gracias por escuchar este capítulo. Todo lo que hablamos y los links están en las notas del episodio. Tiene que haber algo más está conducido por mí, Magali Bejar. ¿Nos vemos la próxima?
Sobre Tiene que haber algo más
Para más novedades de los próximos capítulos dejanos tu mail para recibir alertas.
Seguí a Tiene que haber algo mas
Regalanos un cafecito para que el proyecto siga vivo y creciendo:
Otras entrevistas del podcast: Alejandro Melamed, Pepe Garcia El Estoico, Agostina Trovato, Bosco Soler Sinoficina.com, Sebastian Siseles Freelancer.com, Liz Ribot Outsite, Gabriel Marcolongo Incluyeme.com, Soma, Santiago Bilinkis, Sergio Sala, Dani Dini, Santiago Magnin Deinmobiliarios.com, Sofia Contreras, Ian Teperman Seeds, Matias Burstein Calm, Diego Pereyra Medivac, Sir Chandler, Adriana Tech, Ale Marcote, Fredi Vivas Rocking Data, Eliana Bracciaforte Workana, Manu Malvezzi Club Solidario, Meme Pigretti, Agustina Paz, Caro Composto, Agustin Di Luciano Nexton, Agustina Irureta, Marcando el Polo, Sol Sierra Life by Soli
Ayudanos a crecer! Algunos de los links de esta entrada son de afiliados, comprando a través de ellos recibimos una comisión sin costo extra para vos.
Recursos gratis para tu próximo paso
Preguntas frecuentes sobre este episodio
¿Quién es Maria Sajim y de qué habla en este episodio?
Maria Sajim es la community builder de SinOficina, autora de la newsletter quincenal Community Builders y ayuda a empresas y startups a crear o mejorar sus comunidades. Pasó de construir edificios a construir comunidades.
