Daniela Aza

Daniela Aza, es Licenciada en Comunicación (UBA), referente en discapacidad y diversidad. Desde 2018 usa sus redes como herramienta para visibilizar derribar mitos y motivar a partir de sus vivencias como mujer con discapacidad.  

Fue declarada Personalidad Destacada por la Legislatura de  la Ciudad de Buenos Aires. Ella educa a través de charlas y talleres  en empresas, como Motorola, JP Morgan, BBVA, Meta y  Unilever.

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De qué hablamos con Daniela Aza

  • Por qué el diagnóstico no es un destino.
  • Trabajar para cambiar su realidad y la de otros.
  • Por qué empezó a crear contenido.
  • Cómo llegó a trabajar como speaker en empresas y asesorarlas.
  • Mitos sobre contratar personas con discapacidad en empresas.
  • No sentirse representada.
  • Por qué se piensa que la persona con discapacidad no es productiva para las empresas.
  • Cómo crear entornos preparados para las discapacidades que no se ven a simple vista.
  • Cómo empoderar a personas con discapacidad y a la vez, preparar a los líderes para incluir a las minorías en roles y espacios de decisión.
  • Preguntas que se repiten en entrevistas laborales sobre la discapacidad que no se relacionan con el rol del trabajador.
  • Infantilización de las personas con discapacidad.
  • Trabajo remoto y discapacidad: qué progresos hubo y qué ajustes se necesitan.
  • Cupos en empresas: por qué es un arma de doble filo.
  • Buenas experiencias asesorando a empresas.
  • Obstáculos en el ambiente universitario.
  • Como se puede cultivar una mentalidad de accountability en vez de pensar por qué me tocó esto a mi.
  • Ponerse en el lugar del otro.

Recomendaciones de la invitada:

  • Wonder (Película)
  • Cadena de favores (Película)

Transcripción

Daniela Aza es licenciada en Comunicación por la UBA, referente en discapacidad y diversidad, y da charlas y talleres en empresas como Motorola, JP Morgan, BBVA, Meta y Unilever. En este episodio cuenta por qué su diagnóstico no fue un destino, desarma los mitos sobre contratar personas con discapacidad y habla de cupos, entrevistas laborales y trabajo remoto.

Introducción

Daniela: Necesitamos entender que podemos ser siempre esa persona que necesita de más inclusión, de más empatía, de más solidaridad, que no somos únicos en el mundo. Estamos muy acostumbrados a pensar que nosotros somos los únicos que necesitamos ayuda, los únicos a los que nos cuesta la vida, y nos falta ponernos en el lugar del otro. Nos falta tener esta mirada compasiva hacia el otro y entender que, por ejemplo, vamos a ser un día un adulto mayor. Vamos a envejecer y vamos a necesitar de la mano de alguien en la calle para cruzar.

Si vamos a ser esa persona, probablemente, ¿por qué no lo hacemos hoy hacia el otro?

Magali: Hola. Soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. En el podcast desarmo la historia de profesionales valientes que transformaron sus carreras. Como buena ingeniera, analizo el camino para entender cómo lo hicieron. En Tiene que haber algo más ayudamos a empresas a contratar sus equipos remotos, así que si estás pensando en cambiar de trabajo en los próximos 6 meses, te puede servir esto: todas las semanas mando un email con búsquedas de trabajo remoto abiertas para que encuentres tu próximo desafío laboral.

Son búsquedas de áreas distintas, tanto en español como en inglés, así que para recibir el próximo o dejarme tu CV, anotate en el enlace de la descripción de este episodio.

Estás escuchando a Daniela Aza. Ella es licenciada en Comunicación de la UBA y referente en discapacidad y diversidad. Desde 2018 usa sus redes como herramienta para visibilizar, derribar mitos y motivar a través de las vivencias que tiene ella como mujer con discapacidad. Fue declarada Personalidad Destacada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, y educa a través de charlas y talleres en empresas como, por ejemplo, Motorola, JP Morgan, BBVA, Meta y Unilever. En esta conversación derribamos mitos, hablamos de universidad, de inclusión en el mundo del trabajo y de qué pueden hacer las empresas para mejorar la diversidad de su talento. Vamos con Daniela, y cuando termines contame: ¿qué te pareció este capítulo?

Hola, Dani, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.

Daniela: No, gracias a vos por convocarme. Un placer estar acá.

Vamos a empezar por algo.

¿Un diagnóstico define tu destino?

Daniela: Vamos a relacionar un poco tu diagnóstico en particular, y quiero que nos expliques por qué para vos recibir un diagnóstico no fue como el destino final de una situación.

Bueno, bien, este cuentito empieza hace 40 años, cuando al nacer me diagnostican mi condición, que se llama artrogriposis múltiple congénita, que probablemente no la conozcas, y la audiencia tampoco, porque es una de las condiciones raras, poco frecuentes, que afectan a pocas personas. Y para que se entienda, bueno, se van a ver mis manos diferentes. Tiene que ver con contracturas en las articulaciones.

Yo nací toda encogida, como para adentro, y bueno, varía de persona a persona. En mi caso afectó miembros inferiores y superiores. Y en esa época, como siempre cuento, los recursos eran muy escasos, las herramientas, la información. No se hablaba de nada, ni de enfermedades raras, ni de diversidad, ni de inclusión. Era todo muy, muy difícil. Con esa noticia, bueno, tuve la suerte también de que detectaran esta condición. Pese a esa falta de información, tuve una contención médica fundamental, clave.

También salí adelante. Mi primera cirugía, para que te des una idea, fue a las 2 semanas, así que enseguida empezaron ahí a intervenir. En total tengo aproximadamente 15 cirugías, como que me hicieron de nuevo, y en todas hubo avances para que yo pudiera hacer diferentes cosas: manipular, lograr autonomía, caminar. Al principio, bueno, el diagnóstico era que no iba a caminar. «Esta nena no va a caminar. Háganse la idea de que todo va a ser muy difícil.» Pero poco a poco y con avances fuimos saliendo adelante en equipo. Yo te contaba: la familia, fundamental.

Ahí, el rol de los médicos también. Y bueno, ese diagnóstico. Por eso decimos en todos los ámbitos el lema de la cuenta, y a dónde voy: yo siempre hablo de que un diagnóstico nunca es un destino. Esto de pensar que diagnósticos o ideas o concepciones o cosas que pensamos no son una sentencia. O cosas que nos dicen, ¿no? A veces es como que, bueno, vos me mencionabas el ámbito laboral.

A veces nos dicen: «No, vos tenés que ser tal cosa, no tenés que dedicarte a esto». No es una sentencia. Tomar las cosas más a la ligera y no tan determinantes, de «bueno, va a suceder esto, con las condiciones pasa esto». Y así fue toda mi vida. Fui haciendo todo de a poquito, dejando huella con pequeños grandes pasos, logrando cosas impensadas, desde caminar hasta… Fui a hacer deporte, luego estudiar, soy licenciada en Comunicación recibida de la UBA, me casé. Ahora estoy esperando a Lucas. Bueno, cosas que la verdad no se hubiesen imaginado en ese momento, en el 84, cuando nací. Y bueno, obviamente mis padres no lo habían imaginado nunca, y para ellos es una gran satisfacción también. Pero esto de pensar que las cosas se pueden transformar, que nada está por sentado.

Esa es la fortaleza de «diagnóstico no es destino». Pensar que podemos agarrar algo y trastocarlo y moverlo, ¿no? Hay muchas cosas que no podemos elegir, como una condición, ¿no? Sin duda hay cosas que nos vienen. Pero hay un montón que sí, y ese es el sentido de «diagnóstico no es destino»: pensar que somos transformadores de muchas cosas que nos suceden.

Magali: Me encanta, y tengo que decirlo públicamente: gracias por venir acá casi 48 horas antes de que nazca Lucas. Chicos, tenerla acá es un milagro. ¿Por qué decidiste empezar a crear contenido? ¿Cuál fue para vos?

¿Por qué Daniela Aza empezó a crear contenido sobre discapacidad?

Magali: ¿Como ese disparador que te hizo empezar a contar esto?

Daniela: Bueno, bien, con esta historia que te conté. Nada fue fácil, ¿no? Uno a los 40 años lo cuenta: «Bueno, pasó eso», y pasa como un cuentito. Mucha gente me dice: «Ah, lo contás tan livianamente». Bueno, lo que pasa es que uno ya lo tiene interiorizado. «Ay, pero cómo, quince cirugías así». Bueno, la verdad es que uno se acostumbra a la vida, lo interioriza y se va acostumbrando a la vida que tiene, ¿no?, con los recursos que tiene.

Pero es verdad que para los demás es como: «Oh, guau». No, nada fue fácil. Yo te contaba, desde la escolarización. La escuela, aquel profesor de gimnasia que decía que no podía hacer nada, hasta la burocracia, los obstáculos en la calle, todo. Todo era una odisea, y siempre fue tener una discapacidad, en todo el mundo, pero acá en Argentina, en lo que nos compete, siempre fue una odisea. Entonces siempre es la… Yo siempre lo digo: nos vamos a dormir pensando qué barrera o con quién nos vamos a pelear mañana, sea el ámbito que sea, laboral, educativo, en la calle. Bueno, con quién nos vamos a pelear para luchar, para ganar nuestros derechos, sea el derecho que sea. Entonces, lamentablemente, sigue siendo así, y cuando yo era chica, mucho más, porque no había, como te decía, todo lo que hay hoy: las redes sociales, la información, esta posibilidad de poder contar lo que te pasa, o sea, que te escuchen, que las personas con discapacidad podamos también tener una voz y expresar nuestras necesidades. No estaban, no.

Y esto, la verdad, en esta época está muy bueno.

Sin embargo, bueno, esas barreras que a mí me han tocado y le han tocado a mi familia, sobre todo en mi adolescencia, me afectaron mucho, ¿no? Y hoy, que se habla tanto de estereotipos, de diversidad de género y demás, resultan ser una oportunidad para visibilizar y para poder decir, bueno, sobre todo las mujeres, ¿no?, yo siendo mujer con discapacidad… ¿Por qué no estoy presente? ¿Por qué se me oculta? Entonces, con esa idea empezó mi cuenta, ¿no?, queriendo visibilizar y deconstruir un montón de cosas que nos vienen sucediendo, o que me vienen sucediendo a mí, porque yo no soy otra persona, yo hablo siempre en primera persona de mis experiencias, pero sí logro mucha identificación. A lo largo de estos 6 años que estoy en las redes, empecé de a poquito contando mi situación, mi condición, y se fueron dando un montón de temas.

A lo largo del tiempo me animé a hablar de sexualidad y discapacidad, de mi historia con mi marido. Hablaba de maternidad cuando no estaba embarazada, cuando no era madre, ¿no?, y del tabú que nos pesa a las mujeres con discapacidad para atravesar diferentes ámbitos, como la salud sexual y reproductiva, como el trabajo, como la maternidad. Entonces ahí también empezaron a aparecer un montón de debates, y se fue armando una comunidad hermosa que hoy tiene, más allá de los seguidores, que son 130000 seguidores… Pero es una comunidad linda, es una comunidad que aporta, que le gusta debatir, que intercambia.

No solo seguidores, sino que es una comunidad amorosa, que quiere aprender y que me da esperanza en un mundo mejor, ¿no? Por eso trabajo en las redes sociales, y a partir de ahí empecé a dar charlas, a capacitar. De las redes sociales pasé a trabajar con empresas para ayudarlas en este camino de entender un poquito más fácil qué es lo que significa tener discapacidad.

¿Cómo se arma un negocio como speaker en empresas?

Daniela: Porque estamos muy, muy habituados a lo técnico o a lo médico, y no lo entendemos y no nos pasa.

Magali: ¿Cómo hiciste para armarte un negocio de ser speaker en empresas? Porque has dado un montón de charlas en todas las empresas que existen. Impresionante. ¿Cómo hiciste eso?

Daniela: Mirá, yo creo que se fue dando de a poco. Como te decía, el trabajo nació… Soy una nativa digital, digamos, más allá de que soy comunicadora y estudié y siempre me formé. Y de las redes pasé a trabajar con las empresas. Yo creo que fue un poco de todo.

Fue esta necesidad urgente que tiene el ámbito empresarial, y también el ámbito educativo, con el que he trabajado un poco menos, pero trabajo bastante también, esta necesidad de comprender, como te decía, qué tenemos que cambiar para fomentar una sociedad más inclusiva, qué tenemos que hacer. Creo que la gente encontró en mí… Como información en primera persona, o una experiencia, para comprender mejor lo que tiene que cambiar, ¿no? Y encontró también un lenguaje sencillo, porque yo siempre trabajé mucho para hacerlo fácil, desde el humor, desde la parodia. Si vos ves mis contenidos, siempre trabajo temas difíciles, pero siempre haciéndolo más divertido, ¿no? Entonces, las redes también fueron cambiando a lo largo del tiempo y nos han permitido modificar los formatos.

Yo al principio era foto, foto, foto; ahora es video, video. Y de repente te pongo un comentario de un hater en TikTok y te lo bailo, ¿no? Pero al mismo tiempo concientizo con eso, de cómo vas a cuestionar una maternidad con discapacidad, pero bailando, ¿no? La gente se divierte al mismo tiempo que le llega un mensaje: ¿cómo puede recibir un mensaje así una mujer con discapacidad?

Por ponerte un ejemplo actual de mensajes que estoy recibiendo: «Bueno, ¿cómo lo vas a cuidar?, ¿cómo vas a hacer?». Y yo me río de eso, y entonces le pongo humor, le pongo parodia, y lo mismo con otros contenidos que trato de hacerlos educativos pero también entretenidos. Y que la gente lo pueda entender al mismo tiempo que se educa y que aprende, y que pueda contagiarlo.

Para mí es sumamente importante que puedan contagiar, tanto en las redes sociales los que consumen el contenido como en las empresas, ¿no?, que puedan contagiar eso. Yo soy la misma en las redes sociales que cuando voy a una empresa a capacitar, ¿no? No es que, bueno, «Ay, ahora va a Movistar y se pone toda seria». La verdad que, bueno, te pongo una presentación, sí, te explico todo, entiendo que es un ámbito más serio, pero también entiendo que soy la misma y tengo que ser la misma en todos los ámbitos, y el conocimiento es el mismo, ¿no?, que tiene que ser flexible, abierto.

Que la gente también pueda hacer preguntas. Yo en ese sentido también: me gusta que la gente pregunte. A veces se torna como confuso. Ay, está bien preguntar. La gente le tiene mucho miedo a la discapacidad; ese también es un gran inconveniente que tenemos, esto de «Uy, pero pregunto y se va a enojar, y está mal, cómo hago la pregunta». Hay mucho temor. Bueno, sacar ese temor es parte también del trabajo, ¿no?

Magali: Si me tuvieses que decir, de todas estas charlas, de la interacción con empleados y líderes…

¿Cuáles son los mitos sobre contratar personas con discapacidad?

Magali: Si vos tenés que juntar todo eso y decirme los 3 mitos más grandes sobre la contratación de personas con discapacidad en empresas, ¿qué se te viene a la cabeza?

Daniela: Hay más de 3, pero te pongo.

Magali: Decime los 3000.

Daniela: No, no, pero está bien. Bueno, hay muchos mitos. La barrera laboral es una de las más importantes que tenemos que deconstruir todavía. La mayoría de las personas con discapacidad está desempleada, lo cual… Lo cual invita a otras barreras, ¿no? O sea, es una cadena. Las barreras de la discapacidad las tenemos que ver holísticamente, una encadenada a otra, porque, por ejemplo, la barrera laboral genera una barrera económica a personas con discapacidad. Tenemos muchos más gastos o inversiones que hacer, ¿no? Por ejemplo, el transporte no lo podemos tomar porque hay muchísimos obstáculos. Es imposible tomarse un bondi para una persona en silla de ruedas, o yo misma.

Yo no puedo, yo me muevo en Uber o en Cabify; es imposible para mí. Entonces, si yo no tengo trabajo, eso se acrecienta mucho más, o sea, lleva a otras barreras. Pero si vamos a los mitos, para no irme por las ramas: bueno, hay mitos sobre la productividad. Eso es muy importante. Todavía se perpetúa el mito de que, bueno, no va a rendir, no se va a incluir.

No va a ser capaz. Esto de pensar que la persona con discapacidad es incapaz. Y entonces, por ejemplo, algo que las empresas suelen hacer muchas veces, por suerte cada vez menos, es que se le dan como trabajos fáciles, ¿no? No por desmerecer ningún trabajo, pero de repente esa persona es profesional y puede ejercer un puesto de liderazgo o directivo, y no, bueno, por tener su problemita, la ponemos, no sé, a contar cosas o en el depósito, ¿no?

Bueno, en realidad se menosprecia a una persona directamente por tener una condición.

Luego hay mitos sobre el presentismo, también ligado a la productividad. Bueno, va a faltar, va a tener muchos tratamientos médicos, entonces, la verdad, no va a ser una persona que esté al 100%, lo cual también es un mito, porque la verdad es que no sé si todas, pero la mayoría de las personas con discapacidad valoran muchísimo el trabajo, porque es una barrera muy frecuente, y al tener la posibilidad de tener un trabajo, se valora muchísimo eso.

Entonces, la verdad que esto de la puntualidad, el presentismo, es un mito también. Y otro mito frecuente: la empresa piensa «bueno, voy a tener que invertir mucha plata en la inclusión de personas con discapacidad, mucho dinero, voy a tener que cambiar todo el edificio». No, porque hay un montón de cuestiones que tienen que ver con el trato, con los prejuicios, con cómo abordo la discapacidad, con cómo voy a insertar a esa persona en el equipo para que sea más inclusivo.

Por supuesto que a lo mejor hay que cambiar el mobiliario. Eso no es una gran inversión. Está el concepto de ajustes razonables, que son esos ajustes mínimos que la persona necesita, como cambiar una silla o, no sé, yo, por ejemplo, tengo siempre las piernas colgando por cómo es la silla: necesito una banquetita para apoyar los pies. Eso es un ajuste razonable, ¿no?

¿Y qué inversión puede requerir eso? Entonces, hay un imaginario de que para incluir hay que invertir mucho. Lo que hablo con las empresas es que los cambios a largo plazo sí requieren de un presupuesto, un diagnóstico, trabajar con especialistas, con organizaciones. Pero eso se va viendo, digamos, a mediano, largo plazo. En el mientras tanto, hay un montón de cosas que una empresa, una organización, puede hacer para incluir a personas con discapacidad.

Y de hecho hay condiciones… La diversidad dentro de la discapacidad es enorme. Hay condiciones visibles, no visibles. No sé, te pongo un ejemplo: aprender lengua de señas, que la empresa aprenda lengua de señas y que una persona sorda pueda incorporarse. Eso, la verdad, no es una gran inversión, y le cambiás la vida a un montón de personas de la comunidad sorda que están esperando por un trabajo. Entonces, bueno, creo que hay mucho imaginario, hay mucho tabú y prejuicio sobre esto. ¿Otro mito? ¿Si supero los 3 está bien? Yo ya conté más de 3, pero…

Magali: No, no, sí.

Daniela: Te lo cuento, te lo voy a decir, bueno.

Magali: Dale, dale.

Daniela: Es que no me va a aportar a la imagen, ¿no? O me va a devaluar la imagen tener personas con discapacidad. Cuando es lo contrario: hoy en día, 2024, fines de 2024, tener personas con discapacidad es apostar a nuevos consumidores, a una empresa más rentable que compite mejor, porque todos están haciendo eso, están apostando a la diversidad, ya sea porque es lo que hay que hacer, digamos, es lo que está bien, entre comillas.

También porque forma parte de un negocio, y eso no está mal, ¿no? También las personas con discapacidad son consumidoras, y entonces hay que representarlas, y teniendo personal con discapacidad estamos también visibilizándolas y representándolas.

Magali: ¿Por qué es importante para vos tener representación?

Daniela: Yo siempre digo que lo que no se ve, lo que no se habla, no existe. Yo crecí en una época en que no me veía en publicidades, en que no me veía representada o visibilizada, no se hablaba de nada de lo que me pasaba a mí. Y la verdad que yo salí… Tuve la suerte de tener una red de sostén, te decía, muy fuerte. Tengo 2 hermanas mayores, o sea que somos 3 mujeres y mi mamá.

¿Por qué importa sentirse representada en las marcas?

Daniela: Al ser todas mujeres, también había ahí una fuerte relación entre nosotras que supo contener, como un colchón, cuando yo me sentía mal por no verme bien, entre comillas, ¿no? O verme en el espejo y no gustarme, o creer que no era capaz. O esto que todo el tiempo la sociedad te está diciendo, a todas las mujeres, pero teniendo discapacidad es como un montón lo que recibimos: como mujeres falladas, devaluadas, que no podemos. Entonces yo creo que los avances que estamos teniendo hoy en día tienen que ver con visibilizar que todas podemos ser mujeres válidas, que todas las personas somos válidas y que merecemos ese espacio de reconocimiento. En discapacidad nos falta todavía un montón. Y la verdad que la representación es muy importante, ¿no?

No tanto para los adultos, que ya tenemos la vida un poco hecha, sino para las futuras generaciones, niñas sobre todo, que todavía crecen creyendo que no son válidas, que no pueden, que nunca van a llegar a nada. Porque no se las muestran. Entonces las niñas con discapacidad, que muchas veces son educadas de esa manera, crecen con una autoestima muy, muy devaluada. Entonces es muy importante que esté la representación, para naturalizar la diversidad, para mostrarles a esas niñas que sí pueden salir adelante y que hay esperanza para ellas. Es muy importante.

Y te doy un ejemplo más, porque justo ayer a la noche me volvió a aparecer. ¿Viste cuando Disney hizo la película de La Sirenita en persona?

Magali: Sí, sí, sí, sí.

Daniela: ¿Que eligieron una actriz negra?

Magali: Sí, sí. Sí.

Daniela: Ahí me volvió a aparecer el video de la reacción de todas las nenas de 5 años.

Magali: Ah, sí, sí, sí, fue muy visto.

Daniela: Y todo esto, viendo el tráiler, diciendo: «La Sirenita es negra», y verse representadas. Y ver ese video…

Magali: Claro, claro.

Daniela: Bueno. En discapacidad hay casos, va muy lento, todavía nos falta. Algunos, como Disney, están trabajando en eso. Por ejemplo, ahora me acordaba, porque fue Halloween, que hace unos años sacaron disfraces… Para niños con discapacidad, que se pueden adaptar a la silla de ruedas, lo cual me parece fantástico, porque allá Halloween es muy… No tanto acá, pero en Estados Unidos es una fiesta muy masiva, Halloween, y que no queden afuera esos niños, hablando también del juego, de la recreación, del ocio, que no queden fuera de estos… Temas. Lo mismo para los juguetes. La representación no es solamente que esté en una publicidad. Cuando hablamos, por ejemplo, de maternidad también: yo siempre digo, nunca veo una mamá con discapacidad en una publicidad. Entonces por eso llama la atención cuando yo cuento mi experiencia, ¿no? «¿Y cómo va a ser?, ¿y cómo?». ¿Por qué no se ve? Porque no muestran a una mamá con discapacidad cambiando un pañal.

Entonces es lógico que llame la atención, porque lo que no se ve, como decía antes, termina no existiendo. Entonces es muy importante que las empresas, las marcas sobre todo, empiecen a trabajar en la visibilidad, en los productos, también en el diseño de los productos. Hoy en día estamos hablando de diseño universal, que todo sea para todas las personas, que cuesta un montón, porque requiere de mucha tecnología, y sí, requiere de inversión.

Que todos los productos sean para todas las personas es como complejo, pero bueno, podemos ir de a poco, ir diseñando de a poco productos y servicios que se adapten a las diferentes necesidades del público, ¿no?

¿Una persona con discapacidad es menos productiva?

Magali: ¿Por qué para vos existe esta creencia, el mito, de que la discapacidad implica que un empleado va a ser menos productivo?

Daniela: Yo creo que viene de una historia de rechazo. Lo que yo siempre hablo en las charlas y lo que yo siempre cuento es que históricamente la persona con discapacidad fue pensada como fallada, como alguien a quien le falta algo. Tenemos esa concepción y tenemos ese imaginario todavía de pensar que, bueno, esta persona está incompleta, entre comillas. Entonces, bueno, todavía las dudas, el cuestionamiento, nacen de esa idea errónea.

De ese modelo viene. No quiero recurrir a la teoría, pero es el modelo médico, muy atravesado en la sociedad, que siempre está pensando que es la persona la que tiene el problema y no la sociedad. Entonces tendemos a pensar que es la persona la fallada, la devaluada, a la que le falta algo. La sociedad le pone la responsabilidad a la persona en lugar de pensar: «Pero yo, ¿qué estoy haciendo para incluirla?».

A lo mejor esta persona es más productiva si yo le presento apoyos, si yo le presento la rampa, por poner un ejemplo, si yo le presento sus sistemas de comunicación, ¿no? Y entonces, en lugar de pensar eso, es más cómodo decir: «Bueno, no puede, es incapaz y ya está», ¿no? Y contratar a otra persona, en lugar de brindar oportunidades que forman parte de los derechos de todas las personas. Recordemos: tenemos una Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que reconoce nuestros derechos, los avala: el derecho al trabajo, el derecho a la educación, a la salud, a todo. Y las leyes, si vos me preguntás, están: leyes laborales, leyes educativas. El problema es su cumplimiento y control, históricamente. Pero más allá de eso, volviendo a lo cultural, al imaginario, venimos de esa lógica, de esa herencia. Venimos de una herencia muy dura de exclusión, donde se eliminaba directamente a personas con discapacidad. A las personas sordas, digamos, se les ataban las manos para que no pudieran señar, para que no pudieran ejercer la lengua de señas. Entonces venimos de toda esa lógica muy estigmatizante. Pero hoy en día, bueno, tenemos que ser capaces de cambiar esto, y creo que lo estamos logrando de a poco. Vamos viendo casos positivos, después vemos otros negativos y caemos, pero después así vamos avanzando, con ensayo y error. También es algo nuevo, y hay que entender que, bueno, no se puede aprender de la noche a la mañana.

Hubo mucho desconocimiento a lo largo de los años y, bueno, hay que atajar eso también, ¿no?

¿Cómo incluir las discapacidades que no se ven?

Magali: Hace algunas semanas hicimos un capítulo con Catalina, que tiene endometriosis, y charlamos mucho de que este es un caso, hay un montón más distintos. Charlamos un poco de las discapacidades que son invisibles: por fuera no ves y no entendés lo que le pasa. Entonces parece como que no le pasa nada, y puede llevar a muchos malentendidos, suposiciones, como «pero si yo te veo bien», por lo que ella estaba diciendo. Entonces, ¿cómo creés vos que podemos hacer espacios que sean un poco más inclusivos con este tipo de discapacidades que quizás no son tan evidentes para alguien que no te conoce?

Daniela: Sí, es tal cual lo que decís, y de hecho filmé varios contenidos sobre esto, de las expresiones que muchos reciben de «Ay, pero no se te nota nada», ¿no? Y encima como si el hecho de que no se te note fuera mejor. «¿Y entonces por qué te voy a tener que dar prioridad?», por ejemplo, «si no se te nota y no tenés nada». Entonces, el cuestionamiento que reciben en estas condiciones, que hasta yo misma he recibido en algún momento, porque yo no uso silla de ruedas, salvo excepciones, que cada vez son más, porque, bueno, me pongo grande, las necesidades y demás.

Entonces de repente yo necesito pedir silla de ruedas, y la gente me mira: «Ah, ahora sí tenés discapacidad». Es como que tenemos el sello de que discapacidad es silla de ruedas. Tenemos el sello de que discapacidad tiene que ser algo visible, y como bien decís, no es así. Hay muchísimas condiciones muy duras, muy sacrificadas, que no se ven. Y no por eso son menos válidas, ¿no?

O requieren menos atención. Yo creo que, volviendo a lo que dijiste, la visibilidad es fundamental, que se hable de estos temas. Si no se habla, se sigue produciendo o perpetuando esta idea. Yo, como comunicadora, le pongo mucha culpa a los medios de comunicación, porque lo veo constantemente: veo las historias que se comparten, los dichos, y la verdad es que los medios deberían promover esta idea de tener mayor empatía hacia todos los tipos de condiciones. Y también el control.

También el que se debe hacer hacia los ajustes o las políticas que se hacen para que efectivamente una persona con discapacidad pueda participar plenamente, sin importar si… Se nota o no se nota, si es visible o invisible; que pueda acceder también a los recursos, que pueda acceder también a la cobertura. Hoy hay una gran falencia en cuanto a coberturas médicas, sobre todo para condiciones médicas invisibles. Se duda mucho, como decíamos, de la condición. Entonces, la verdad, esas personas sí sufren mucho esta mirada estigmatizante de la sociedad, de que, como no se les nota… «Bueno, no importa». Y no. Bueno, la verdad que hay que trabajar muchísimo sobre esto también.

Magali: Así como llegan pocas minorías a cualquier mesa de liderazgo, está este grupo también incluido. Entonces, ¿qué vamos a hacer un poco para empoderar a las personas a que puedan llegar a tomar esos roles, así como a los que están al lado para que hagan lugar? Porque tienen que pasar las 2 cosas a la vez.

Daniela: Yo creo que es un trabajo conjunto. En discapacidad estamos… Hay una mirada muy separatista. Hay una mirada muy de, bueno, por ejemplo, las condiciones de este tipo, las condiciones de otro tipo, y no hay una unión que pueda atravesar todo ese trabajo. Y ahí, bueno, yo creo que vuelvo a lo que planteé antes: el tema del reconocimiento, el tema de dar voz, de visibilizar, de hacer lugar para las denuncias. Hoy me preguntaban en un medio adónde puede dirigirse una persona con discapacidad para hacer una denuncia. Hoy hay un vacío bastante importante. Siempre lo hubo.

Históricamente siempre hubo vacío. Nunca sabe una persona con discapacidad, por ejemplo… A dónde ir. «Me pasa esto, ¿y a dónde voy?». Sí, de repente tenés un número: si un auto tapa la rampa, para mandar la foto, pero no sabés si se va a hacer efectivamente la denuncia o qué va a pasar. Tenés algunas cosas, pero no hay un orden estructural para ordenar este vacío que tenemos las personas con discapacidad de «me pasa algo, ¿y a dónde voy a denunciar?»… ¿No?, y estar segura de que esto se va a controlar o va a hacer efecto. No hay. Hay ahí un vacío importante. Y yo creo que esto que decís del trabajo conjunto también es fundamental, pero tenemos también, históricamente, una mirada muy individual y muy de «bueno… Yo hago mi parte y listo». Y no. Tendría que haber también un trabajo codo a codo, un trabajo en conjunto entre especialistas, profesionales, la mirada médica, que también tiene mucho por cambiar. Hoy el ámbito médico está trabajando mucho en este sentido para cambiar su concepción tan cerrada de «bueno, es un cuerpo incompleto, es alguien que se tiene que someter todo el tiempo a cirugías», ¿no?

Bueno, a ver, generemos apoyos. Se está trabajando en el ámbito médico también para esto. Entonces es un esfuerzo conjunto el que se tiene que hacer, ¿no?

¿Qué preguntas no hay que hacer en una entrevista laboral?

Magali: Llegamos al momento de la conversación de la indignación.

¿Se te ocurren preguntas que le hayan hecho a personas en entrevistas laborales que sean fuera de lugar? Así aprendemos todos lo que no hay que repetir.

Daniela: En entrevistas, bueno, a ver, dejame pensar. Sí, hay muchas cosas fuera de lugar que suceden, ¿no? La duda constante, como «bueno, ¿y con esto vas a poder?», la duda constante todo el tiempo, el cuestionamiento, el indagar demasiado en la condición. En una entrevista laboral, yo siempre sugiero, y otras organizaciones que trabajan en este campo también lo hacen… No tenemos que agotar la charla en la discapacidad. La verdad es que la discapacidad es una característica de la persona que se relaciona también con el entorno. Esa es la definición de discapacidad, pero no por eso es toda nuestra vida. Forma parte de nuestra identidad, pero no tiene sentido que en una entrevista ahondemos. Podemos preguntarle qué condición tiene, ¿para qué? Para construir los apoyos, para ver qué facilidades le podemos proveer y demás. Pero no es lo más importante en una entrevista. Y muchas veces, bueno, también, obviamente, se llama a la persona aun sabiendo que tiene una condición, y de repente la persona se encuentra con una escalera.

Que me ha pasado de más joven: me he ido a entrevistas laborales y resulta que escaleras, falta de accesibilidad, aun sabiendo la condición, porque yo siempre fui muy de comentarla. Y esos son errores que son muy frecuentes, ¿no? Bueno, dudar de las capacidades. Y también el tema de la infantilización, que está bueno que lo toquemos: esto de tratar a la persona con discapacidad como un niño, y creemos que, bueno, es un angelito, o le ponemos ese halo de bondad a la persona y la tratamos diferente en la entrevista a cómo… Tratamos a otra persona: «Bueno, bueno, te vamos a tener en cuenta», con este tono compasivo, o la pena. Ay, la pena es un error también muy, muy frecuente, muy común. No sé, cuenta su condición la persona y le tenemos como una pena, como si no pudiese ser autónoma también. En lugar de decir la empresa o la organización: «Bueno, nosotros vamos a proveer los apoyos para que vos puedas hacer esta tarea», directamente te descarto por no poder. Eso también sigue sucediendo. Y de ahí que, bueno, hoy en día la falencia que me comentan muchas empresas es que las mismas personas con discapacidad no se están postulando, no se postulan por este rechazo histórico que también existe en materia de inclusión. Entonces muchos me dicen: «Dani, no encuentro personas. Nosotros queremos hacer una búsqueda, estamos haciendo una búsqueda activa, pero no se presentan». Bueno, no es el único factor, pero uno de ellos es el haber excluido tanto a las personas con discapacidad en todos los ámbitos, y especialmente el laboral, que hoy en día una persona con discapacidad duda mucho en postularse.

Si no le ponemos una leyenda, o comunicamos, o hacemos un ejercicio de comunicación para decir «bueno, somos una empresa inclusiva», las personas directamente no se postulan. Es triste, pero sí, es así.

Magali: Entiendo perfecto. Justo yo, que miro búsquedas de trabajo todo el tiempo… Claro, justo vi una que en un parrafito hacía como… «Las mujeres no suelen aplicar a menos que cumplan el 100% de los requerimientos. Y esto ya se sabe: mujeres, por favor, apliquen igual». Entonces era como: «Escuchá, aunque no tengas el 100%, aplicá igual, porque nunca se sabe». Sí, hay que ayudar a esas cosas, porque si no, la gente no llega.

Daniela: Tal cual, hay que ponerle ahí un empuje. Ay, pero me dicen: «¿Pero está bien que pongamos una leyenda?». Ahí sí, por ahora sí está bien. Es mejor que hacer una búsqueda específica para personal con discapacidad; eso sí es muy excluyente. De repente es como si fuera una búsqueda solamente para mujeres, ¿no?

Bueno, entonces me parece que después, en la entrevista, se debe permitir la apertura. Creo que se debe permitir la apertura para que esa persona, si de repente es abogado o contador, pueda también aplicar a un empleo que tenga que ver con su profesión, ¿no? Como te decía antes, muchas veces es: «No, bueno, vos vas a contar monedas», sin desmerecer, obviamente, pero a lo mejor esa persona estudió. Y de ahí que veamos pocos profesionales con discapacidad. Es decir, hay pocos periodistas con discapacidad, hay pocos médicos con discapacidad, o contadores, o maestras, maestros con discapacidad, porque no se les permite.

Es como que son ámbitos en donde la persona con discapacidad no tiene acceso, y esto es histórico también, ¿no?

¿Qué puede hacer una empresa para ser más inclusiva?

Magali: ¿Se te ocurren algunas cosas más prácticas? Si alguien de una empresa está escuchando y dice: «Bueno, ¿qué cambios puedo empezar a hacer para ser un poco más inclusivo?».

Daniela: Bueno, primero, entender que nada es de la noche a la mañana, porque hay muchas empresas que me lo expresan y quieren todo ya: «Ahora, ahora, ahora queremos ser inclusivos». Y nada, la verdad que no. Un concepto muy importante que transmito siempre es la coherencia. La coherencia es fundamental. Entender que inclusión no es el 3 de diciembre, que es el Día de las Personas con Discapacidad, hago una plaquita o mando un newsletter por mail el día de las personas… Eso no es inclusión. La inclusión es todo. Se trabaja todo el año, ya sea a través de prácticas, de información, de aprender si no conocemos.

Y no hacemos una charla o una concientización, sino que aprendemos de diferentes condiciones. Como decíamos, hay condiciones visibles, hay condiciones invisibles. Vamos a aprender de todo un poco, preguntando si no conocemos. Esos ámbitos formativos también te permiten preguntar, consultar, no tener miedo a las preguntas. Eso siempre es una sugerencia que hago: no tener miedo a preguntar. Venimos de esa lógica también de «bueno, mejor no pregunto, porque voy a quedar mal con esta pregunta», ¿no?

Y parece como que no sé… Bueno, no sabés sobre discapacidad porque no se visibiliza tanto, y está bien que no sepas. Entonces preguntá, aprendé. Y como yo siempre digo en las relaciones… No ayudás a una persona con discapacidad de prepo; le preguntás: «¿Necesitás ayuda?».

No asumís que esa persona sí o sí necesita ayuda. Eso, volviendo a lo que me preguntaste de la entrevista, es un buen tip también: no asumís, no presuponés que va a necesitar la ayuda. Le preguntás primero, porque eso también sucede mucho: «Bueno, yo asumo que porque tiene esta dificultad no va a poder». No sé, por ejemplo, la gente asume que por mis manos yo no voy a poder cambiar a mi bebé. Eso es un prejuicio, una suposición. Entonces suele suceder mucho.

Entonces es importante no asumir, y en el ámbito empresarial es muy importante eso también, ¿no?, porque se generan prejuicios todo el tiempo. Y luego hacer diagnósticos, pedir ayuda, entender que no es que una vez que aprendemos ya está, sino que necesitamos hacer diagnósticos, ver cómo estamos a nivel organizacional en materia de inclusión. ¿Tenemos personal con discapacidad? Bueno, no, podemos contratar. ¿Y estamos preparados para incluir a personal con discapacidad? No tiene que estar todo hecho, no tiene que estar 100% hecho, pero, por ejemplo, deberíamos tener cierta accesibilidad. Tendríamos que tener cierta cuota de compromiso también, para asumir que se va a incorporar el personal con discapacidad. Qué… Tipo de discapacidad van a tener las personas que van a ingresar, cuántas, para cuánto estamos preparados, ¿no? Bueno, no importa que sean poquitas. Hay empresas que me han dicho: «No, mirá, tenemos 3, 4, nada más, Dani». Bueno, es un comienzo, ¿no? Antes que nada, son 3, 4 personas que están, digamos, teniendo sostén económico y que se sienten productivas, que se sienten útiles. Entonces no importa tanto la cantidad acá, sino que esté el compromiso verdadero, pero sí seguir trabajando, apostar al trabajo constante, no entender que, bueno, hago esto y listo, y ya está, ¿no?, y que se va a hacer solo.

No, en la inclusión se trabaja todos los días. Por lo menos en discapacidad se trabaja todos los días, se rema, se investiga. Tener un equipo dedicado es hoy en día muy común, por ejemplo, ERG, que vos sabrás, ERG, o un voluntariado que se dedique a estas cuestiones. Eso está bueno, y además promueve la imagen de la empresa. Está bueno, así que esos son pequeños tips que se pueden hacer. Después, obviamente, está el asesoramiento de arquitectos, de psicólogos, de organizaciones, buscar intermediarios también, que de repente tengan una bolsa laboral activa de personal con discapacidad, y entonces ahí puedan ayudarnos a… Diseñar estas entrevistas, que esté alguien en la entrevista. Esas son algunas cosas que una empresa puede hacer.

Magali: Está buenísimo. También pasó por el podcast hace muchos meses Gabriel Marcolongo, de Incluyeme, y también charlamos mucho esta perspectiva.

Para los que quieren trabajar en recursos humanos, es verdad lo que Dani dice: hay toda una parte de diversidad e inclusión dentro de recursos humanos a la que te podés dedicar solo a eso. Y las empresas contratan. Y también pienso cómo el trabajo remoto te habilita muchas más posibilidades, poder tener tu casa equipada y vos estar más cómodo, cómoda, como quieras, sin tener que ir todos los días a la oficina.

¿Qué cambió el trabajo remoto para las personas con discapacidad?

Daniela: Hoy es una realidad, claro. Hoy es una realidad frecuente que está buenísima. La tecnología, en ese sentido, avanzó bastante. A veces hay que ajustar algunas cuestiones, porque la tecnología a veces está un poco lejos de ser inclusiva si no le presentamos también las herramientas, ¿no? Por ejemplo, para personas sordas, para personas ciegas; las personas ciegas requieren de mucho apoyo auditivo, y a veces ese apoyo no está. Entonces, bueno, se tiene que seguir trabajando la tecnología, pero hemos progresado un montón, y hoy hay… Inventos y avances que antes lógicamente no estaban. De repente el trabajo debía ser presencial sí o sí, y hoy no. Hoy hay muchas personas con discapacidad que están trabajando desde su casa.

Magali: Sí, sí, sí.

¿Sirven los cupos laborales en empresas?

Magali: ¿Qué opinión tenés vos sobre los cupos en empresas? Porque a mí me salieron a bardear. El contexto es que yo salí a defender esto de, por ejemplo, mujeres en tecnología, que somos pocas. Vamos mejorando, pero somos pocas. Y yo decía: está bueno que te asegures de que en tu terna de entrevistas haya mujeres, porque así, aunque sea, te esforzás para conseguir que partamos todos de la misma línea de largada. Después, bueno, que gane el mejor. Y la gente me puteaba en Instagram, que no, que las mujeres, que el cupo, que no sé qué.

Entonces, sobre este tema…

Daniela: Es un arma de doble filo. Ya te lo digo, es un arma de doble filo. No es lo ideal el cupo. Yo no soy partidaria de que el cupo sea la mejor opción toda la vida. Pero sí reconozco que hoy por hoy el cupo es lo único que hace que las personas con discapacidad puedan acceder, mal que mal, a un empleo. De todos modos, hoy en día el cupo en materia de discapacidad está solamente en el ámbito estatal, el ámbito gubernamental. Algunas empresas ponen cierto cupo, pero ya forma parte de lo privado, ¿no?

Pero no es obligatorio. En otros países sí está el cupo a nivel privado; acá no. Yo creo que sería un cambio importante que contribuiría a la inserción. No es lo ideal. Una empresa debería incluir a personal con discapacidad ya de movida, sin tener que recurrir a cierta estadística. Es como los incentivos, los incentivos que existen para empresas que contratan personal con discapacidad o distintas poblaciones.

Y bueno, no es lo ideal tampoco que haya un incentivo, que ganen con eso. La verdad es que no es lo ideal. A todas las personas con discapacidad nos gustaría ser iguales en derechos y poder acceder igual que otra persona. O sea, si a mí me entrevistan, poder competir en igualdad de condiciones. Pero no es la realidad hoy en día, y el cupo nos ayuda a poder insertarnos, a poder de algún modo llegar a esa oportunidad que, si no, estaría el doble de lejos.

Entonces creo que hoy por hoy, si hay un cupo, también hay que entender que no es solamente ese cupo lo que nos debe preocupar, sino cómo está la empresa, cómo está la cultura organizacional, también en materia inclusiva. Porque, por ejemplo, hay un porcentaje, entra ese porcentaje, bueno, pero esas personas ¿tienen accesibilidad, tienen apoyos, pueden crecer, están contentas, están incluidas? Creo que más allá del cupo hay un montón de otras cuestiones importantes que atender, pero hoy por hoy es lo que nos acerca un poco más a la inclusión. Reconozco que es un poco forzado, pero es la herramienta que hoy tenemos.

Repito, no está implementado a nivel privado, con lo cual existe solamente en el ámbito estatal, y creo que ni siquiera se cumple completamente. Así que bueno, es un arma de doble filo: es como que lo forzás, pero al mismo tiempo te ayuda a poder insertarte en materia laboral.

Magali: ¿Se te viene a la cabeza alguna buena sorpresa de haber trabajado con empresas? Quizás tengas algún ejemplo local o internacional que puedas compartir de gente haciendo buenas cosas.

Daniela: ¿Un ejemplo de alguna empresa?

Y sí, yo creo que… A ver, dejame pensar algún ejemplo de algo que hayan hecho en materia laboral. Sí, bueno, una empresa, ¿digo el nombre o no? No, una empresa aeronáutica muy famosa. Estuve trabajando con ellos capacitándolos. Y bueno, a mí me da una gran satisfacción ver sus avances, y me lo comparten. Me dicen: “Dani, mirá, aprendimos esto, hicimos esto”. Y bueno, están implementando en los aviones lengua de señas, están haciendo un gran trabajo a nivel de concientización y a nivel de… De derechos, de cumplimiento de derechos del viajero, el turista con discapacidad, que eso también era una deuda pendiente, porque hay muchísimas barreras a la hora de viajar. Cuando hablamos de turismo inclusivo es un tema también: no solamente los lugares de viaje son muy excluyentes, sino que también viajar es un problema, ¿no? Así que esta empresa está haciendo mucho trabajo, y está bueno que sea respecto a la lengua de señas, porque también es una asignatura muy pendiente.

Todo lo que es la inclusión de las personas sordas y demás: están aprendiendo, están haciendo los videos. ¿Viste los videos en los aviones? En lengua de señas también. Así que me parece un ejemplo que está bueno, y es un trabajo que se hace a raíz de formarse, de aprender, de darse cuenta y decir: “¿Pero entonces estábamos haciendo las cosas mal? Porque nuestro público también son personas sordas”. Las personas sordas también viajan. Entonces me parece… Que está bueno como ejemplo. Y después, muchas empresas están trabajando en sus productos, en el sistema braille. También lo están aplicando al consumo, que eso también es muy, muy importante, porque hablar de inclusión laboral está muy bien, pero también hay que ir más allá, pensar en términos de productos y servicios, que todos seamos capaces de poder adaptar los productos a nuestras condiciones.

Magali: Si tener una carrera universitaria es muy difícil en sí mismo, quiero saber a qué otros obstáculos te enfrentaste vos para tener, en la UBA…

¿Cómo fue estudiar en la universidad con barreras?

Magali: Título de grado.

Daniela: Sí, la verdad que en esa época también era muy difícil. Unos años llenos de desafíos: era que el ascensor no funcionara, que no quisieran bajar la clase, la burocracia, la gente… Era todo una odisea. Hoy el ámbito universitario, bueno, la misma UBA está un poco más avanzada, trabajando en algunas políticas de diversidad y en cuanto a discapacidad.

Pero en ese momento, bueno, era el desafío de hacerlo. “Bueno, me está costando un triunfo, pero hay que hacerlo igual”. Y ponerme esa voluntad de decir: “Bueno, esto lo voy a lograr”, como hice tantas cosas a lo largo de mi vida. Y creo que fue eso lo que me impulsó, porque si era por las barreras, dejaba enseguida, ¿no? Y si era por el marco de estudios de la UBA y demás, también. Pero no, la verdad que yo hoy en día lo que digo es que no estaría acá si no hubiese estudiado, si no hubiese pasado por la universidad pública, por la UBA, que me dio un montón de recursos.

Un montón de recursos para mi profesión, que ejerzo hoy en día, desde el sentido crítico hasta esas mismas barreras, que hoy, la verdad, uno agradece porque te dieron fortaleza y te posibilitaron un montón de logros. Porque superar esos inconvenientes, esas barreras, te fortaleció, ¿no?, te empoderó. Entonces, bueno, a veces las personas con discapacidad terminamos agradeciendo las barreras que nos imponen.

Lamentablemente lo hacemos después de muchos años, ¿no? Porque nos empoderan, porque nos hacen fuertes, porque nos hacen resilientes. Entonces, bueno, obviamente que no queremos tenerlas, pero al fin y al cabo, por lo menos en mi caso, en lo que fue la universidad, yo las agradezco, porque me hicieron ser quien soy y me trajeron acá, al lugar donde estoy.

¿Cómo pasar del por qué a mí a hacerse cargo?

Magali: ¿Cómo dirías que podemos cultivar una mentalidad más de crecimiento o de accountability? Porque no hace falta que te pase una situación como la tuya, pero hay un montón de veces que es como: “Uy, ¿por qué me tocó esto a mí y no a otro?”. Viste, esas preguntas, esos planteos medio existenciales. ¿Cómo podemos salir de ese lugar y tener una mentalidad más de crecimiento?

Daniela: A ver, yo creo que un poco volviendo al comienzo de la charla, en donde te dije: quedarse con lo que podemos cambiar.

A mí no me gustan las frases hechas y rosas ni nada, pero sí me gusta mucho el hecho de quedarme con lo que sí puedo cambiar, y abandonar o alejarme de eso que no puedo controlar. Creo que eso no tiene que ver con una frase hecha, sino que es todos los días decir “bueno”. A mí me ayudó muchísimo y me ayuda todos los días. Y ahora, en la maternidad, también: vivir el día a día, un paso a la vez. Y hay días en que… Bueno, no me quiero ni ver y estoy enojada, y las hormonas del embarazo hacen lo suyo. Y entonces atravesar eso, atravesar esa angustia o ese pesar, y no decir “no me lo permito”. No tengo que estar bien todo el tiempo. Yo creo que hoy estamos en un mundo todavía que nos exige que tenemos que estar bien todo el tiempo, y eso nos genera una angustia desenfrenada y tremenda. Y entonces eso a mí me ayuda.

Salir de eso. La mentalidad de crecimiento creo que se cultiva entendiendo que no podemos con todo, que no somos superhéroes, que tenemos que quedarnos con lo que podemos controlar y hacer cosas con lo que podemos controlar. Y lo que no podemos controlar, no lo podemos controlar, o sea, está y va a estar toda la vida. A mí me ayudó muchísimo eso, a partir de mi adolescencia o de mis 20 y demás, a salir de esas preguntas inciertas, de “por qué a mí”, que me sucedieron, ¿no? Entonces, “por qué a mí” o… “Me gustaría tener otro cuerpo”. Hacerme esas preguntas, como vos decís, las preguntas existenciales. Las preguntas a veces siguen estando, pero a mí me gusta decir que construimos las respuestas a lo largo de la vida. Las preguntas siguen estando y las vamos convirtiendo en respuestas. “Bueno, ¿y yo quién voy a ser?”. Bueno, acá está: después de 20 años, soy comunicadora, estoy comunicando sobre discapacidad, estoy en las redes sociales, estoy ayudando a construir un mundo mejor. Esa soy yo, y la discapacidad sigue estando, no desapareció. No va a desaparecer nunca, pero quedarnos con lo que podemos construir a partir de lo que nos tocó, creo que eso, en lo laboral, en lo personal, en todo, nos puede ayudar.

Magali: Es clave. ¿Y sabés que me parece que estoy teniendo un momento de realización en este momento? Después de haber escuchado tantas historias acá, todas las semanas, me doy cuenta de que, no es ninguna novedad esto, pero de por sí la vida es difícil. A todos en algún momento nos va a tocar una situación de enfermedad grave, tuya, de tu pareja, de tu familia, un accidente.

Cáncer: cuántos ya pasaron por acá que de pronto dijeron “tuve cáncer”. A todos nos va a pasar algo grave, o más de una vez a lo largo de la vida, y van a aparecer estas preguntas.

Daniela: Totalmente, totalmente. Las batallas, las cicatrices, las angustias están en todos, y la discapacidad es una de las circunstancias que te puede tocar. Hay veces que hay cierta, entre comillas, exageración.

No tiene discapacidad. Bueno, a algunas personas nos toca la discapacidad, a otras personas les toca una enfermedad, como vos decís, o se nos muere un familiar a edad muy temprana, se nos muere nuestra mamá, nuestro papá. Tenemos accidentes. Todos tenemos batallas, todos tenemos cicatrices también. Yo soy muy fan de las cicatrices, no solamente la física, sino las que uno tiene a lo largo de la vida. Me parece que tienen una simbología enorme, y que hablan de belleza y… Demás, me encantan. He escrito mucho sobre las cicatrices en las redes, porque me parece que tienen ese símbolo de mostrarte lo fuerte que sos y lo resiliente que podés ser. Entonces a mí me encanta ver las mías, por ejemplo. Ahora voy a tener la de la cesárea también. O sea que me parece que tienen un lazo fuerte con esos mensajes y todo.

O sea, y bueno, las personas con discapacidad tenemos las nuestras, las otras personas tienen las suyas, pero no hay ninguna batalla o ninguna… Ninguna circunstancia dolorosa o adversa que sea mejor o peor que la otra. Todos las tenemos y todos tenemos que construirnos con eso, que es parte de la vida. O sea, naturalizarlo también, ¿no?

Magali: Esto que vos decís, hay un concepto japonés para toda la vida, que se llama kintsugi. Es una técnica centenaria de origen japonés que es reparar piezas de cerámica que se rompieron: las unís con barniz o resina espolvoreada con oro, plata o platino, no para camuflarlo, sino para resaltar las grietas.

Daniela: Exacto, sí, sí, me gusta eso. Y me gusta el ikigai, que es hermoso.

También todo lo que es la filosofía que tiene que ver con el propósito, construir tu propio propósito. Me parece que eso es superimportante. Vos hablabas de mentalidad de crecimiento: el crecimiento creo que lo construimos así, de a poco, nada de la noche a la mañana. Hoy hay muchos estímulos que nos dicen, lamentablemente, que tenés que ser ya, que tiene que ser todo ya; todo es efímero, todo es superficial. Y me parece que tenemos que ir al… Me parece también que cada uno tiene que hacerse responsable, y esto es muy importante porque hay veces que a la gente no le gusta escucharlo, pero creo que somos responsables, y a veces ponemos la responsabilidad en lo externo. “Ah, no, no queremos tener la culpa de nada, porque nosotros no hicimos nada, somos víctimas”. Creo que somos protagonistas, no somos víctimas. No todo, porque como dijimos hay cosas que no podemos controlar, pero muchas de las cosas que nos pasaron pasaron porque decidimos que pasaran, y son producto de esas decisiones. Si yo no hubiese elegido estar en las redes sociales, hoy no estaría trabajando con empresas.

Y sintiéndome muy bien, colaborando con lo que hago y haciendo lo que me gusta, mi vocación. Tal vez me hubiese quedado en “bueno, a ver si me contacta alguien como periodista”, no sé. Con esas barreras o con eso. Bueno, no: yo decidí salir a contar, decidí hacer el propio destino, volviendo al lema, ¿no?

Con lo que tengo, con los recursos que uno tiene. Obviamente que hay muchas personas que no tienen tantos recursos, hay otras que tienen más, y bueno, cada uno hará con lo que tiene y con lo que le es posible y viable de acuerdo a eso, ¿no? Pero tampoco decir “yo no puedo, no puedo”, porque puedo buscar esos recursos también. Me parece que es superimportante, porque a veces pensamos que no los tenemos y estamos llenos de posibilidades.

Tenemos gente al lado nuestro capaz de ayudarnos, tenemos herramientas tecnológicas, tenemos un montón de apoyos educativos hoy en día para capacitarnos, para aprender. Entonces a veces tenemos que salir de la comodidad de decir “yo no soy responsable de esto”. Y saliendo de esa comodidad, somos muy responsables de lo que elegimos y de lo que hacemos con nuestra vida.

¿Qué películas recomienda Daniela?

Magali: Clarísimo. Dani, ¿se te viene a la cabeza algún podcast, libro, película, serie que te haya gustado para recomendar?

Daniela: Yo siempre recomiendo la película Wonder, que es extraordinaria. Es una película que tiene su libro también, que es de un niño que nace con una condición que se le nota mucho en la cara. Se llama Treacher Collins, la condición. Y el desafío es educarse en la escuela después de que estuvo educándose en su casa con su mamá, y trata todo lo que es el bullying, la violencia, la contención familiar, las cicatrices, el quererse, el aceptarse.

Para mí es mi película preferida. Yo la amo, y es muy famosa, pero siempre, sobre todo cuando hablo con adolescentes en algunas escuelas, les llevo muchos de los mensajes de esta película, que tienen que ver con valorarse, con aceptarse a uno mismo y aceptar a los otros, el compañerismo, la amistad. Y, como dije, las cicatrices que tenemos, y que todos las tenemos.

Como dijimos acá. Me gusta mucho esa película. También tiene el libro, que es fantástico.

Magali: Bien, Dani, ¿cómo hacemos para cerrar este capítulo? Último momento a micrófono abierto, para compartir algo que quizás ya hayamos hablado o que haya quedado en el fondo de tu cabeza y sea un buen momento.

Daniela: Vuelvo a esto, o tal vez no sé si lo mencionamos, pero en lo que respecta a discapacidad, entender que la empatía empieza por comprender que todos podemos ser esa persona… Que necesita de empatía, ¿no? Porque hay veces que hablamos de empatía, que es un término muy de moda, como el de diversidad, y decimos: “Bueno, el otro necesita de empatía”. Todos necesitamos de empatía, así como a todos nos pasan nuestras cosas, nuestras circunstancias. Somos nosotros y nuestras circunstancias. Creo que necesitamos entender que podemos ser siempre esa persona que necesita de más inclusión, de más empatía, de más solidaridad, que no somos únicos en el mundo.

Estamos muy acostumbrados a pensar que nosotros somos los únicos que necesitamos ayuda, los únicos a los que nos cuesta la vida. Y nos falta ponernos en el lugar del otro, nos falta tener esta mirada compasiva hacia el otro. Y entender que, por ejemplo, no sé, te pongo un ejemplo: vamos a ser un día adultos mayores, vamos a envejecer y vamos a necesitar de la mano de alguien en la calle para cruzar, ¿no? Entonces vamos a ser esa persona.

Si vamos a ser esa persona, probablemente, ¿por qué no lo hacemos hoy hacia el otro? Entonces, volviendo a las películas, me gusta mucho Cadena de favores, es una película muy vieja que habla de esto, ¿no? Hoy por ti, mañana por mí, y se hace una cadena de buenas acciones. Creo que eso es la vida, ¿no? Vamos creando esa cadena, entendiendo que no estamos solos en el mundo.

No somos los únicos que queremos estar bien. Todos queremos estar bien, todos queremos ser felices. Y la felicidad también es poder dar la mano al otro cuando lo necesita, ser comprensivo, ser amigable, ser empático, sobre todo, en el mundo. Creo que eso es algo que había quedado en el tintero, que lo había pensado.

Magali: Me encanta, me encanta. Gracias, Dani, por venir, por compartir todo esto.

Daniela: No, gracias a vos, y gracias por todo.

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Preguntas frecuentes sobre este episodio

¿Quién es Daniela Aza y de qué habla en este episodio?

Daniela Aza, es Licenciada en Comunicación (UBA), referente en discapacidad y diversidad. Desde 2018 usa sus redes como herramienta para visibilizar derribar mitos y motivar a partir de sus vivencias como mujer con discapacidad.  

¿Dónde escuchar el episodio completo con Daniela Aza?

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