Julia Mensa
Julia Mensa, es la cofundadora y CEO de Nunatak Biotech, una startup biotecnológica que ofrece productos para mejorar sosteniblemente los rendimientos de los cultivos y adaptarse al cambio climático. Con títulos en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, estudió en Sciences Po Paris y completó un postgrado en Inteligencia Artificial y Derecho.
Desarrolló un innovador proyecto de predicción de incendios forestales con inteligencia artificial, lo que le valió una beca en Singularity University. Con experiencia en los sectores público y privado, se ha especializado en internacionalización de negocios, innovación y desarrollo empresarial.

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De qué hablamos con Julia Mensa
- Hacernos preguntas para tomar decisiones.
- Cómo se dió cuenta que le gustaban los océanos.
- Conectar con las personas que ya estaban haciendo lo que ella quería.
- Relación entre su día a día laboral y los proyectos a largo plazo.
- Cómo la cambió estudiar en el extranjero.
- Trabajar en biotecnología teniendo el background de Ciencias Políticas.
- Cómo manejar equipos.
- Unir ciencia y negocios.
- Qué hace como CEO mientras el equipo desarrolla tecnología.
- Lo más difícil de pasar de política a ciencia.
- Aprender a tener paciencia en los procesos científicos.
- Pasos a dar para aprender sobre un nicho que no es el nuestro. La experiencia.
- Aprendizajes de tomar riesgo.
- Manejar fricciones dentro del equipo.
- Cómo la diversidad ayuda a las organizaciones.
- Resolver problemáticas ambientales entre el sector público y privado.
- Su análisis sobre los incendios en Córdoba.
- Por qué emprender puede ser el camino para resolver problemas.
Transcripción
Julia Mensa es cofundadora y CEO de Nunatak Biotech, una startup que desarrolla productos biológicos para mejorar los rendimientos de los cultivos y adaptarse al cambio climático. Politóloga formada en Sciences Po, cuenta cómo pasó de la política a la biotecnología, cómo une ciencia y negocio, cómo maneja equipos y qué aprendió de su proyecto de predicción de incendios con inteligencia artificial.
Introducción
Julia: Para mí esta es una habilidad muy interesante que tenemos los humanos: hacernos preguntas. La realidad es que las respuestas no las tenemos nosotros. Las respuestas están afuera, y para mí es bueno hacernos cargo de las preguntas, anotarlas e intentar animarse a ir a buscar las respuestas y animarse a encontrarse con las respuestas que están. Y esas pueden ser que nos gusten, puede ser que no nos gusten, pero…
Magali: Hay algo muy lindo que sucede cuando uno se encuentra con un otro, cuando le presta atención a esa información que está fuera de nuestra cabeza. Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. Acá escucho la historia de profesionales valientes que transformaron sus carreras y, como buena ingeniera, analizo el camino para entender cómo lo hicieron. Si vos sos un profesional avanzando en tu carrera, quizás querés trabajar remoto. Todas las semanas… Mando un email con búsquedas de trabajo remoto abiertas para que encuentres tu próximo desafío. Son búsquedas no técnicas de 15 áreas distintas, tanto en español como en inglés. Así que si querés recibir el próximo, anotate: enlace en la descripción de este capítulo. Estabas escuchando a Julia Mensa. Julia es cofundadora y CEO de Nunatak Biotech, con títulos en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas. Ella estudió en París y completó un posgrado en inteligencia artificial y derecho. Desarrolló un proyecto muy innovador de predicción de incendios forestales con inteligencia artificial, y eso le consiguió una beca para ir a Singularity University.
Con experiencia en los sectores público y privado, ella se especializó en innovación y desarrollo empresarial.
Julia lidera Nunatak, una startup de biotecnología que ofrece productos para mejorar sosteniblemente los rendimientos de los cultivos y adaptarse al cambio climático.
En esta conversación hablamos de cómo es emprender una startup de biotecnología, los desafíos de cambiar de carrera y de industria, cómo se le fueron abriendo las oportunidades y cómo piensa los desafíos de muy largo plazo que tiene por delante. Vamos con Julia, y cuando termines, contame qué te pareció este capítulo. Hola, Julia, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.
Julia: Hola, Magui. Gracias a vos, es un placer estar acá.
Magali: Lo mismo digo. Vamos por la primera pregunta de hoy. Hay mucha gente escuchando este podcast; claramente, si se llama Tiene que haber algo más, es porque hay personas que la están pasando mal o que todavía no encontraron el lugar de trabajo o personal ideal para ellos. Y quiero que me digas: ¿cómo pensás vos que se puede hacer un proceso para las personas que saben que quieren salir de ahí, que tienen ideas… Pero no saben bien cómo ordenar todo este camino?
¿Cómo se ordena el camino hacia una idea que te gusta?
Julia: Bien, gran pregunta. Primero, sacarle, por así decir, el plástico a esa idea que uno tiene y empezar a mirarla, ponerla en el centro de un cuaderno o de lo que cada uno utilice como herramienta para darle forma a eso que uno quiere. Y me parece que enfrentarse a esa idea como primer paso es eso: sacarle quizás la desconfianza que uno puede a veces tener, porque uno dice: «Ah, sería muy loco que cambie ahora que tengo, no sé, un mejor sueldo, o dejar esto por tal oportunidad».
Creo que uno de los análisis que está bueno, que a veces hago, es qué pierdo si encaro este proceso. Entonces, primero, aceptar eso que nos gusta… Y quererlo, y decir: «Bueno, quizás no quiero que se me pase esta vida sin abordar eso». Digamos, quiero que pase en esta vida, quiero que pase ahora, le quiero dar forma. Y esa forma para mí tiene que ver con comprometerse con algo que uno quiere, o sea, trabajarlo realmente. Eso que puede parecer medio loco: darle forma en un papel, empezar a hablar con personas de este tema, empezar a nombrarlo, punto uno, porque primero siempre parece más íntimo. Luego empezar a compartirlo con círculos de confianza y empezar a verbalizar qué es lo que uno quiere hacer.
Y después diría armar un plan con mucha investigación. Creo que hoy también hay mucha información disponible y tenemos acceso, ya sea con los celus, las computadoras, y creo que siempre podemos encontrar un momento para darle forma a eso, ya sea viendo documentales, escuchando podcasts, hablando con personas.
Y primero hacer un abordaje, un análisis del estado del arte de esa idea, y darse cuenta de que uno posiblemente no está solo queriendo hacer eso que quiere, sino que hay un montón de otras personas. Y después, hacernos preguntas concretas respecto a la forma que uno le quiere dar a esa idea, a ese proyecto.
Y bueno, ya armar como un trabajo de investigación concreto: me hago una pregunta, ¿cómo respondo esta pregunta? Salgo afuera a buscar, sistematizando un poco la información para que vaya, no sé, cayendo, y que también resulte de alguna manera inevitable, simple, avanzar en eso. Porque ya hubo todo un camino y un recorrido, escuchaste otras historias, otros caminos, viste que era viable, o incluso viendo que no era viable, que gente se animó igual a hacerlo, sacándole un poco el tabú. Y sobre todo esto, creo, conociendo a otros que vayan por ese camino.
Magali: ¿Cómo te diste cuenta vos de que te interesaban los océanos?
Julia: Bueno, estaba cursando una beca de Singularity University. Me acuerdo que estaba en mi casa; yo en ese momento vivía en Córdoba capital. Era una clase virtual y escuché a un emprendedor sumamente interesante que tiene una empresa…
¿Cómo descubrió Julia Mensa que quería trabajar con los océanos?
Julia: Vinculada a cuestiones espaciales y cohetes.
Y él contaba, como ingeniero, cómo en un momento de su vida decidió enfrentar eso que él tanto quería. Y durante toda esa beca, para mí fue muy reflexivo. Yo escuchaba una historia y me quedaba uno o dos días pensando en esto, y me pasó que me di cuenta de que… Yo estaba de alguna manera esquivando algo que intuía hacía tiempo, que era por ahí: quería hacer algo vinculado a entender las problemáticas de los océanos. Y bueno, conocer esa historia a mí me permitió decir: «OK, si esta persona súper talentosa decidió dejar todo para enfocarse en lo que quiere, y hoy está armando una empresa que parecía imposible que se generara…». Me animó a decir: «Bueno, no quiero dejar pasar esta oportunidad». O, por así decir, pensar que darme cuenta de qué es lo que quiero es una oportunidad muy buena que tengo. Entonces… A partir de eso, lo que hice, en relación también a la pregunta que me hiciste respecto a los procesos, fue empezar a tener un plan, un método, digamos. Bueno, OK, me gustan los océanos. Bien, la problemática de océanos realmente es un océano, porque es enorme; se puede abordar desde un montón de lugares. Entonces empecé a investigar sobre problemáticas vinculadas a los océanos: acidificación, extinción de ciertas especies, pesca ilegal, plásticos. Bueno, una serie de problemas todos vinculados a cuestiones ambientales, que es lo que más me sensibiliza, lo que más me atrae abordar. Y a partir de ahí, luego de entender algunas problemáticas, empecé a mapear actores, empecé a pedir reuniones por LinkedIn. Veía un podcast, escuchaba un podcast y empezaba a seguir a la persona. Miraba una película y empezaba a ver la historia de la persona que estaba detrás. Y de esa manera fui desmenuzando eso, que era una idea que para mí era loca, porque yo nací en una ciudad que estaba bordeada de montañas y decía: «¿Por qué me gusta tanto el mar si soy nacida y criada en un lugar súper distinto a ese ambiente?».
Y bueno, la realidad es que le fui dando forma, digamos. Levantándome un sábado a las 7:00 de la mañana y quedándome; quizás ni me daba cuenta, pasaban las horas, se hacían las 2:00 de la tarde y me decía: «Uh, tengo que almorzar algo». Y le dedicaba un tiempo de trabajo a algo que simplemente era una intuición. De alguna manera era una intuición de que quería hacer algo por ese lado, y el momento fue escuchando a otra persona.
Magali: Está bueno, porque probablemente a muchos les pase esto de la intuición, y yo creo que más veces de las que le hacemos caso y empezamos a tirar de ese hilo, es como: «No, bueno, mejor me quedo con mi trabajo actual, que me da el sueldo y estoy acá muy cómodo».
«¿Y qué tengo que ver yo con un tema que quizá no está directamente vinculado?». Entonces acá tenemos un buen ejemplo de cómo empezar a tirar de esa curiosidad. ¿Cómo dirías vos…? Ahora estás en una industria que es muy de largo plazo, que va a llevar mucho tiempo hasta que la ciencia avance y la tecnología se vuelva producto, se use y tenga impacto a gran escala.
¿Cómo se conecta el día a día con la visión de largo plazo?
Magali: Entonces, ¿cómo pensás vos ahora la relación entre tu día a día del trabajo y los objetivos grandes, más en formato de visión?
Julia: Están muy vinculados. Por un lado, por el rol que ocupo en Nunatak Biotech: soy CEO. Y el rol que ocupo está muy vinculado a la visión estratégica y al largo plazo, en el sentido de que de alguna manera me siento responsable de la construcción de esa visión o de la claridad en la comunicación de esa visión. Y al mismo tiempo, a veces las obligaciones más urgentes se comen esta posibilidad de ponerse a pensar fuera de la caja y decir: «OK, ¿y si vinculo lo que estamos haciendo hoy con otra tecnología?».
Con esto de decir: «Bueno, veamos la innovación que estamos desarrollando un poquito más allá».
A veces se vuelve complicado, y un poco lo que intento hacer… Tuve que tomar la decisión de dar espacios para pensar. Me calendarizo a veces un tiempo que es para pensar y trabajar sobre una idea, sobre todo en misiones más a mediano y largo plazo, respecto a hacia dónde va Nunatak, qué queremos que haga y todo el potencial que tiene. Si no le dedico ese tiempo a que eso madure más y se trabaje… Es muy complicado, porque lo operativo, digamos, termina, no sé, sumándome reuniones, respondiendo mails o cuestiones, por así decir, más cotidianas. Y la realidad es que una vez que uno se toma ese tiempo y ya está seguro, después el resto se hace mucho más simple. Es como… La priorización de los objetivos en relación a esa visión es mucho más clara, y también la comunicación, ya sea con mis socios como con el resto del equipo, se vuelve de alguna manera más simple. Y también se construye en conjunto esa visión; si no, no habría lugar para eso tampoco.
¿Qué te deja estudiar en el extranjero?
Magali: Claro. ¿En qué te moldeó tener la experiencia de estudiar en el extranjero?
Julia: Bueno, muchísimo. Primero, cuando era más chica, en la secundaria, fui a vivir a Brasil dos meses, a una escuela técnica, y estuvo muy bueno porque tenía 15, 16 años aproximadamente. Y viví en otra familia. Y ahí entendí, primero, que las oportunidades con las que yo había nacido no todas las personas las tenían. Y que había que adaptarse a un lugar nuevo, un medio nuevo, un barrio nuevo, familia nueva, idioma nuevo.
Entonces hubo algo, primero, de tener que adaptarse al contexto. La segunda gran experiencia que tuve fue la oportunidad de estudiar en Sciences Po París un año. Y esto a mí me permitió entender varias cosas. Primero, ubicar a Argentina en el mapa desde la visión de afuera, digo, no nosotros viendo Argentina, sino cómo otras personas ubican a Argentina, o no la ubican, y te preguntan dónde está o qué es. Entonces hubo algo ahí de un sentido de realidad respecto a una mirada externa que me pareció súper interesante. Yo en ese momento estudiaba ciencia política y estaba estudiando en una universidad muy buena en ese rubro. Y estuvo muy bueno también percibir cómo se entendía esta disciplina desde un lugar externo, el vínculo de las instituciones. Y un punto muy clave para mí fue que me metí, en Francia… Fui medio con el objetivo y la misión de explorar. Yo acá era bastante buena alumna, muy buena alumna; las materias ya las había probado y estaba buscando nuevas perspectivas, abordajes.
Y me metí en materias que jamás podría haber cursado aquí en Argentina. Una de ellas, que ahora quizás ya sí, pero en su momento, en 2019, no estaba, era políticas ambientales. Y para mí fue muy reveladora esa materia, porque hacíamos análisis de países, había personas de todo el mundo hablando de cuestiones climáticas, y un abordaje también de cómo los distintos actores que aparecen en la escena internacional se vinculan con las problemáticas ambientales.
Ahí ya aparecían las startups. Yo en ese momento estaba más desde el sector institucional, organizaciones internacionales, más a nivel gobierno quizás, y estaba entendiendo todo desde esa lógica: bueno, ¿cuántas emisiones emite un determinado país? ¿Qué políticas está produciendo ese país en relación a eso? Y volví con… Mis compañeros medían la huella de carbono, o sea, se medían ellos mismos la huella. Entonces yo ya en ese momento dije: «Che, acá hay algo muy interesante a nivel conciencia también». Fue muy estimulante ver esto, ver que en diferentes escalas esa problemática realmente estaba abordada de una manera distinta en ese país.
Y yo eso un poco me lo traje a Argentina y dije: «OK, dentro de las problemáticas que me interesan abordar, a lo que me quiero dedicar son cuestiones ambientales». Y de alguna manera creo que esa experiencia en el exterior me permitió abrir un poco más los ojos.
¿Se puede liderar una startup de biotecnología viniendo de ciencias políticas?
Magali: Ahora, ¿cómo es para vos liderar una startup de biotecnología viniendo con tus estudios y tu background de ciencias políticas?
Julia: Desafiante siempre, porque la tarea es desafiante. A su vez, creo que hay algo de… A ver, para mí nada de lo que hicimos nos define para hacer lo que queremos hacer, necesariamente. O sea, no hay una relación directa entre lo que estudiaste, lo que hiciste y lo que querés hacer.
Magali: ¿Hay una relación?
Julia: Sí, pero no, pero me gusta tensionarla un poco. Y en ese sentido, a mí me parece que me da un montón de herramientas. A mí me permite ver cómo nosotros hoy estamos trabajando: diseñamos soluciones para recuperar suelos que se encuentran degradados y, a su vez, con el poder, por así decir, de microorganismos, ayudar a que los cultivos se puedan generar y producir de manera más sustentable y eficiente.
Y eso, que puede ser a qué se dedica una empresa, en realidad está vinculado a una conversación quizás más global respecto a la problemática de suelos, respecto a, no sé, los SDG o Life on Land, o…
Magali: Traducímelo.
Julia: Sí. Los objetivos de Naciones Unidas en relación a esas problemáticas grandes a nivel global, donde diferentes actores, en diferentes niveles, se juntan para abordar una determinada problemática, ya sea la biodiversidad, la degradación de suelos, la salinidad en suelos. Entonces, para mí, la herramienta que me dio un background en ciencia política, en relaciones internacionales, creo que es esta lectura de identificar con qué actores puedo acortar algunos pasos y dónde está el interés o la concentración de ciertos recursos, de ciertas tomas de decisión en… Un proceso, por ejemplo, de levantamiento de capital, y desde ya de ser parte de una conversación global que, en definitiva, lo que está buscando es resolver un problema que no puede resolver solamente una startup, sino una serie de organizaciones a diferentes niveles en diferentes lugares del mundo. A mí eso me gusta mucho también. Porque si el problema fuese lo suficientemente simple para que desde, no sé, Buenos Aires, Argentina, lo resolvamos solos, no sería el desafío que a mí me gustaría estar llevando adelante.
Estar queriendo afrontarlo, digamos. Me gusta que realmente se nos escape a todos y que tengamos que de alguna manera encontrarnos de vuelta, tejer esas redes para que los abordajes de ese problema vayan de alguna manera generando algunas soluciones o reduciendo ese problema.
Magali: Me da la sensación de que vos podés leer muy bien una situación, como que estás en una sala y entendés quién tiene la palanca. ¿Tenés esas habilidades?
¿Cómo leer quién decide en una reunión?
Magali: Bueno, un poco. Creo que un poco sí. O sea, sí suelo identificar quién toma la decisión, quién tiene el interés.
Explicanos para los que no…
Julia: No, pero lo estoy pensando, estaba re buena la pregunta. Bueno, puede ser: las entradas a una sala, la ubicación de las personas. ¿Quién habla primero? ¿Quién habla último? ¿Qué significa?
A ver, generalmente hay alguien que puede dar el contexto, y esa persona que da el contexto puede ser la persona que concentra, por así decir, la capacidad de decisión de esa reunión, o no. Que en la reunión se vea quién es el que toma la decisión o en quién se concentra el poder de decisión.
Y bueno, también, en relación a esto, generalmente para mí es quien cierra las reuniones, y escucha y hace muy buenas preguntas. Ahí yo logro identificar también que escucha mucho. Generalmente, para mí, las personas que toman decisiones escuchan más de lo que hablan, porque justamente lo que están queriendo hacer es tomar decisiones, y las toman solos, no necesariamente en la conversación con todos.
Magali: Bien. ¿Tenés algún otro? Llamemos a esta parte del episodio los trucos para manejar personas.
Pueden ser trucos que hayan salido en libros de psicología o libros de negociación o lo que sea. ¿Hay alguna otra cosa que te des cuenta de que te está sirviendo al momento de emprender para manejar personas?
¿Cómo manejar fricciones y conversaciones difíciles en el trabajo?
Julia: Bueno, una, no solamente para eso, pero aplica a todo, y es para mí trabajarse a uno mismo. Para mí el trabajo de mejorar y evolucionar como Julia, a nivel profesional, personal, etcétera, es un trabajo. Yo lo tomo como un trabajo, y para mí mejorar en mi rol como CEO es un trabajo en ese sentido, vinculado a darse momentos de reflexión.
Para mí es esto: generar momentos en los que uno analiza qué estoy haciendo y qué puedo mejorar o qué puedo cambiar. Muchas veces, creo, en la diaria, a mí me pasa muy seguido: a veces puede ser que algo te moleste, hay una situación que te genera impotencia o te genera bronca, o esperábamos otro tipo de resultado, la información no llegó a tiempo o algo que pueda suceder. Y yo creo que algo que… Algo que inmediatamente una puede hacer es establecer la responsabilidad en el otro: «Bueno, estoy enojada por tal y tal situación». Algo que yo hago para mejorar en el abordaje de esa situación es identificar qué está bajo mi control. ¿Qué puedo yo modificar? ¿Cómo hice yo la pregunta? ¿Cómo lo comuniqué? Y hacer ese esfuerzo, sobre todo en las situaciones más difíciles, en las que uno quizás tiene más emociones, de intentar decir: «Bueno, quizás la responsabilidad no está 100% en el otro». Hay cosas que yo no puedo controlar y hay cosas que dependen de un otro, pero hay otras cosas que dependen del vínculo con la otra persona, que tienen que ver con cómo lo comuniqué, cuánta claridad tuve. ¿Fui clara en el pedido? ¿Pedí fecha, no pedí fecha? ¿Hubo una confirmación de la otra parte, de decir «sí, lo voy a hacer, OK»? ¿Eso quedó plasmado en algún lugar, sí o no? Y eso creo que a mí me gusta, porque creo que te hace cada vez más responsable… Del rol que uno ocupa, digamos. Es como ir afinando eso. En definitiva, las posiciones en una organización son relaciones, y esas relaciones son de ambos lados. Entonces, a mí lo que me gusta hacer muchas veces es escribir. A veces hay conversaciones difíciles; por ejemplo, otro tip que tengo es: cuando tengo una conversación difícil, la escribo. O sea, escribo todo lo que voy a decir, y hay conversaciones que quizás las pensé meses, o un mes, ponele, o dos, y las hablé con personas. Y lo intento en las situaciones complejas, en estos temas más difíciles de tratar o que no… No es tan bueno que sabemos que puede haber un conflicto de interés o un conflicto entre partes.
Prestar atención a cuándo es el momento adecuado para esa situación, y al mismo tiempo prepararse. Como yo me preparo para un pitch, para un inversor o para un evento, prepararse para las conversaciones, porque en esas conversaciones también uno cuida el vínculo.
El vínculo que tiene con el otro, ya sea en la organización o no, como un vínculo incluso de respeto por la otra persona. Porque, en definitiva, para mí algo muy clave, y es otro tip más, es que cuando yo tengo que tomar una decisión no pienso qué es lo que yo quiero, sino qué es lo mejor para Nunatak o qué es lo mejor para mi organización. Ese es el criterio: establecer un criterio de justicia o de decisión que exceda los intereses de las personas que responden a ciertos roles. Y al mismo tiempo siendo consciente de que las organizaciones son manejadas por personas, pero siempre intentándole dar una entidad a la organización, hacia el objetivo de esta organización, al propósito de esta organización.
Para que, cuando pueda haber, no sé, altibajos, situaciones problemáticas o situaciones de estrés o lo que sea, creo que eso a veces ordena rápidamente a cada uno en su lugar. Otro punto que me parece que está bueno, digo, son cosas que no solamente las aprendí en lo que estudié, para nada: fue mucho de trabajar, de ir trabajando, aprendiendo de jefes. Yo aprendí un montón de jefes que tuve antes, y recuerdo cuando trabajaba en una empresa en Córdoba. A mí me llamaba mucho la atención uno de ellos: había 2000 personas en la empresa y él sabía muy bien los nombres de las personas que trabajaban ahí. Y cada tanto, no sé… Una vez al mes quizás, me decía: «Vení a mi oficina y vamos a hablar». Y me preguntaba qué estaba haciendo, si creía que estaba generando valor a la organización o cómo creía que podía aportarle valor. Y eso lo tomé de aprendizaje y es algo que hoy intento hacer. En una startup las situaciones son cambiantes, y los roles que ocupamos hoy a veces son por la necesidad, por un contexto, lo que sea. Pero va a haber ciertas situaciones que van a exigir ajustes, y en esos ajustes está muy bueno también abrirse a escuchar.
Cada uno sabe dónde tiene una fortaleza fuerte o dónde brilla más. Y para mí, algo que intento hacer como líder de una organización es preguntar: ¿dónde creés que podés… Aportar más valor? Y generar de alguna manera experimentos para ver cómo va eso. También puede ser que no funcione, por supuesto, pero dar esa oportunidad me parece que está bueno, porque la situación es cambiante. Los desafíos que hoy tiene Nunatak no son los mismos que vamos a tener dentro de un año, ni son los mismos que teníamos hace un año.
¿Cómo se convierte la ciencia en un negocio?
Magali: Leí una noticia que salió en prensa sobre tu socia, y voy a leer el título porque lo escribieron muy bien. El título dice, en referencia a tu socia: «Es argentina, descubrió la clave contra el calentamiento global: busca revolucionar el mercado de 9000 millones de dólares».
¿Y esto? Bueno, después cuenta qué están haciendo, sobre ella, sobre vos. ¿Cómo ves vos el proceso de juntar ciencia e intentar hacerla un negocio?
Julia: Bien. Bueno, comentario importante en relación a las notas: los títulos, muchas veces… Mi socia, cuando vio el título, dijo: «No, es como un montón», porque la realidad es que nosotros… A ver, abordar un problema tan grande como el calentamiento global o el cambio climático no se puede desde una organización; es una sumatoria de actores que tienen que estar trabajando. Pero más allá de eso, esa nota puede ayudar a la visibilización de Nunatak en el camino de querer resolver problemas. Yo, cuando volví de Francia, me puse a estudiar sobre inteligencia artificial y ahí hice un posgrado en inteligencia artificial y derecho. Todos mis compañeros eran abogados; yo era medio sapo de otro pozo. Y el trabajo final, la tesis… Yo decidí hacerla en cuestiones ambientales. Dije: «Bueno, no importa, lo voy a hacer en cuestiones ambientales», y empecé a buscar temáticas. En un momento apareció la de océanos; la dejé de lado porque finalmente trabajé sobre incendios forestales, una problemática muy recurrente en la provincia de Córdoba.
Y empecé a identificar, por un lado, que acá, en este caso, era tecnología y también ciencia, para poder, no sé, obtener ciertos datos, infraestructura de datos espaciales, poder leer información de cobertura de suelo. Bueno, todas cuestiones vinculadas a incendios forestales. Para poder llevar adelante este proyecto se necesitaba más tecnología, para resolver el problema de manera más eficiente o darle una nueva respuesta, un nuevo abordaje.
A este problema se necesitaban inversiones, más ingresos, digamos, más dinero en financiamiento. ¿Y cómo se iba a generar ese financiamiento? ¿Y quién iba a ser el cliente? Ahí identifiqué que… Yo en ese momento, cuando armé ese proyecto, identifiqué que lo que quería hacer era trabajar en el sector privado. Quería probar, quería tener una experiencia de decir: «OK, quiero resolver un problema, quiero que esto genere valor en el mercado y que en el mercado paguen por esto». Por un lado, esto pensando en cuando el producto ya se está comercializando; previamente, entender que hay un mercado de inversiones muy interesante, donde hay muchas ideas y muchos proyectos que pueden ser financiados. Y volviendo a tu pregunta, para mí fue entender que si yo maximizo el negocio, maximizo el impacto positivo. Y entonces es construir una empresa cuya solución se brinde con ciencia, con tecnología… Con mucha inversión, tanto de cerebro como monetaria, como a nivel técnico, que requiere creatividad, mucha creatividad, incluso para diseñar innovación. Necesita poder… Operar en una plataforma que para mí es bastante democrática en algún aspecto, que es el mercado, y que vaya a jugar en el mercado y salga a competir con otras soluciones. Para mí hay algo que es: las preguntas las tenemos nosotros, las respuestas las tienen otros. Bueno, en el mercado funciona igual. Vos tenés una hipótesis de que tu producto está buenísimo; después, quienes van a definirlo son los potenciales clientes, y eso lo van a hacer analizando comparativamente con la oferta que tienen.
Y eso para mí es muy interesante porque sube la vara. Que los proyectos busquen monetizar, generar valor económico y financiarse implica tener la capacidad de sostenerte en una audiencia súper compleja, en un público cambiante, en un mundo complejo, con tecnologías que cada vez van más rápido, súper acelerado. Y eso, para personas que están queriendo llevar adelante una propuesta para abordar un problema, está buenísimo: que esté ese push, ese empuje, y decir: «Che, acá hay que generar valor, hay que entregar valor y recibir valor a cambio». Así como la creatividad se puede usar para el diseño de la solución, también la creatividad puede estar en la captura de ese valor. Digo, en formas de monetizarlo, en modelos de negocio que sean interesantes, en encontrar oportunidades, en definitiva.
Y a mí me parece que es lo que permite que se mantenga en el tiempo, y que de alguna manera no sea uno el que dice que está bueno lo que produce o vende, sino que sean los propios consumidores del mercado los que digan: «Sí, está buenísimo, me encanta, lo tomo, lo uso». Entonces, para mí, te diría, no solamente es un medio para un fin, también es un fin. Un poco así lo veo.
También creo que hay una brecha gigantesca entre que exista la ciencia y la tecnología, el desarrollo en sí mismo, y armar un negocio. Son cosas que para mí están tan lejos que hay que unirlas con creatividad, porque que exista no es negocio, y que haya un problema tampoco quiere decir que haya un negocio.
Magali: Entonces, ¿cómo hacés vos como CEO y qué hacés vos mientras tu equipo científico va desarrollando la tecnología?
Bien. Y la vamos ajustando de acuerdo a lo que vamos viendo en el mercado. Bueno, un poco eso hacemos. O sea, no es que la ciencia avanza por un lado y el negocio va por el otro, sino que vamos todo el tiempo haciéndole ajustes al producto en base a cómo se usa. Para mí es un camino de mucha exploración identificar esa oportunidad de negocio. Es como…
¿Qué pasos dar para aprender un nicho que no es el tuyo?
Magali: Primero, empezar a ver tendencias, hablar con muchas personas, identificar los problemas, hablar con especialistas. El camino es ese. A veces se dice bastante esto, ¿no?: conocer dónde está el dolor, qué problemas tienen, dónde están las trabas en un proceso, dónde aparece la traba. Bueno, esa traba seguramente es una oportunidad de negocio. Y después, algo que me parece sumamente relevante es probar con poco. En el sentido de hacer y probar, hacer y probar, hacer y largar y salir a validar.
La mejora, digamos. Lo que hoy está haciendo Nunatak, seguramente en cinco años va a ser mucho mejor; lo que vamos a estar haciendo va a ser mejor que lo que estamos haciendo hoy, y no es que lo que hacemos hoy se mantenga en el tiempo. Nos veo como una empresa de innovación, y creo que la respuesta está en… Encontrar quiénes son esos actores con quienes tenés que tener ciertas conversaciones, y salir a validar y bancarte que te digan: «No, la verdad no me interesa». Bien, OK, bueno, te das vuelta: «Che, no me interesa». ¿Bueno, qué hacemos? OK, y volvés de nuevo y ves. Para mí es mucho aceptar que el no es una posibilidad enorme.
Ya sea que no les guste, no se venda, no se apruebe. Digo, entonces, para mí, tener eso presente también ayuda a ir diseñando, no sé, estrategias con mayores probabilidades de éxito.
Y después, de nuevo, yendo quizás a los partnerships y demás, es empezar a diseñar una estrategia de con quién. Es tan importante la oportunidad como los actores con los que decidís vincularte o decidís moverte, digamos. Entonces creo que también ahí, en el armado del modelo de negocio, me parece que el acompañamiento a veces de mentores ayuda mucho, de mentores especialistas en la industria a la que uno se dedique. Siempre ayuda a focalizar, a decir: «OK, bueno, encontré esta oportunidad, voy a empezar hablando con tal y tal persona de tal y tal empresa», como un movimiento estratégico. O sea, el modelo de negocio me parece que no es ciego. Tiene que ser un diseño y, de nuevo, probar y errar y probar de nuevo, probar y errar y probar de nuevo.
¿Qué es lo más difícil para vos en el paso de política a ciencia? ¿La paciencia?
¿Cómo se aprende a tener paciencia con los procesos científicos?
Magali: Bueno, sí, creo que sí. Nosotros trabajamos con productos biológicos, y hay que esperar ensayos meses a veces para obtener un resultado. Hay algo muy lindo de la ciencia, que es que tiene un método que está muy validado durante muchos años, y hay muchas cabezas que estuvieron detrás para decir que, bueno, la diferencia es significativa, digo, pensando desde la estadística que se necesita. Para mí lo difícil a veces es congeniar, en relación a la pregunta de pensar el negocio: a veces los tiempos del negocio, del mercado, van mucho más rápido que los tiempos de la ciencia. Entonces, ahí, convivir con una ansiedad constante. Creo que eso se asume de alguna manera. Y por otro lado, ir siendo también creativo con los resultados que se van obteniendo de manera gradual.
Julia: Como eso, y capitalizándolo y moverse con lo que hay.
Magali: ¿Cómo sería un ejemplo de eso?
Julia: Por ejemplo, en biotecnología, bueno, en startups en general, uno a veces necesita inversiones para desarrollar un producto que posteriormente se va a vender. Y la robustez que pide la ciencia… Un doctorado, quizás, o, digo, científicamente, la producción de un producto son años y años de ensayo. Y acá vos tenés que hacer igual de científico, con una metodología súper seria, pero con tiempos mucho más acotados. Entonces tenés que hacer el ejercicio de decir: «Bueno, ¿de qué manera puedo acortar procesos? ¿De qué manera arriesgo?». O sea, para mí algo que noto mucho de diferencia es que haciendo ciencia en un negocio tomás más riesgos que haciendo ciencia sin negocio.
¿Por qué? Porque tenés menos tiempo, tenés menos recursos. Entonces tenés que tomar ciertas decisiones y descartar cosas a las que, por el amor al conocimiento y al objeto de estudio, obviamente se les daría lugar. Pero bueno, con un tiempo acotado, con recursos acotados, hay que tomar ciertas decisiones, y esas decisiones son riesgos.
Sí, esas son algunas de las cosas que veo.
¿Qué hace falta para cambiar de industria sin el currículum ideal?
Magali: Ah, bueno, me gustó. Hubo un momento de tu carrera en que vos ya veías un poco el futuro. Entonces dijiste: «Si quiero llegar a emprender en tecnología, tengo que aprender cómo trabajar con equipos de tecnología», y fuiste a trabajar en una empresa para adquirir ese conocimiento. ¿Cómo se analiza qué pasos intermedios dar, para los que quieren hacer cosas ambiciosas pero todavía están lejos?
Julia: Diría que confianza en una misma, en uno mismo, primer punto. Algo para mí muy importante es revisar la historia que contamos de nosotros mismos, volver a contarla de una manera distinta. Porque si yo siguiera diciendo: «Hola, soy Julia, estudié ciencias políticas y relaciones internacionales», como si me definiera por esas cosas… Para mí hay que hacer ese ejercicio de recontar lo que hiciste y qué de lo que hiciste te puede ayudar en lo que querés hacer.
Por ejemplo, yo, siendo politóloga, trabajaba en el sector público ayudando a empresas de tecnología de software a vender afuera. Y en ese proceso yo ya estaba aprendiendo de negocios. Y cuando tenía que recontar mi historia para ponerme a trabajar en el sector privado como líder de equipos de tecnología, yo no decía: «Hola, sí, soy politóloga», sino que decía: «Hola, sí, coordino programas que ayudan a empresas a vender afuera». Todo lo que hicimos nos enriqueció de un montón de maneras que todavía no dimensionamos, o de las que algunas son conscientes y otras no. Después, bueno, hay un objetivo por delante: ¿qué de lo que hice me puede ayudar, me puede validar de alguna manera para demostrar que tengo ciertas herramientas para cumplir este objetivo? Y ahí implica recontar la historia. Y para mí un punto que hay que asumir bastante es no tener miedo de cambiar… Uno mismo, de cambiarla. Digo, a veces es fuerte este proceso, no es simple, porque para mí, cuando uno gana algo, pierde otra cosa. Entonces hay que asumir que uno va a perder algo que se decía de sí mismo y ahora se empieza a decir de otra manera. Entonces creo que eso sería lo primero: animarse a reescribir la historia de uno para ir tomando esas herramientas. Y, por otro lado, unir cosas que no están… O sea, no desmerecer experiencias, desde, no sé, ir a teatro, ir a danza, jugar al fútbol con tus amigos, una conversación que tuviste en un café. Si esa conversación a vos te llevó a entender algo nuevo, para mí vale. Mientras haya una transformación en ese proceso, y eso pueda ser contado de una manera efectiva para que quien lo reciba diga: «Ah, che, bueno, te voy a dar una oportunidad para escucharte 10 minutos más respecto a lo que querés hacer», me parece que es una forma. Y la otra es prepararse, digamos, prepararse.
Si uno tiene una entrevista o si está dando esos primeros pasos y dice: «No tengo el currículum ideal, están pidiendo tal curso y yo no lo hice», postularse igual y decir: «Bueno, ¿qué habilidades te pide ese curso? Bueno, OK, ¿de dónde de mi vida las tengo?». No sé, ser creativo también. Porque si uno cree que es apto para un determinado puesto, para un determinado rol, para encarar un determinado proyecto, es porque ese conocimiento, esa intuición, en algún lugar de uno está.
Hay que animarse a buscarla y animarse a unir puntos que quizás en un ámbito más formal no son un certificado, no son nada de eso, pero si se cuentan de manera, no sé, elocuente, con audacia, pueden ser efectivos.
¿Qué se aprende de tomar riesgos cuando 90% de las startups mueren?
Magali: Hay algo: estadísticamente las chances están en tu contra, no solo por emprender, porque el 90% de las startups mueren, y biotecnología es mucho más complejo que hacer una startup de cosas físicas o de cosas que ya se conocen. ¿Qué aprendizajes te llevaste vos hasta ahora de manejo de riesgo e incertidumbre?
Julia: Que mi trabajo es tomar pérdidas de alguna manera, que tomar decisiones es dejar otra cosa, digamos: tomar algo para dejar otra. Entonces, aceptarlo. Uno de los aprendizajes fue aceptar que eso forma parte del rol y que el riesgo está, y que las probabilidades también existen. A ver, para mí uno tiene que ser muy consciente del plan que tiene e intentar tener el mejor rendimiento en ese plan.
Después hay un punto que le corresponde a un otro o a otros, ya sea inversores, clientes, que ya no dependen de uno. Y digo, a veces puede haber grandes proyectos, grandes equipos que fracasen, y no necesariamente la responsabilidad cae en ellos, porque, bueno, se intentó, se dio todo lo mejor, y hay situaciones que no se dan. Entonces, para mí, tener eso también en algún punto… No sé si tranquiliza, pero es ser consciente de cómo puede salir. Puede ser que no salga, digamos. Eso por un lado, ser consciente de eso.
¿Por qué? Porque para mí es bueno vivir con los pies en la tierra, decir: «OK, tengo que aceptar que un cliente me puede decir que no, o un inversor me puede decir que no». Tengo que aceptar que la vida te puede decir que no. Bueno, tenés que salir a buscar el sí, ser resiliente, seguir remando e ir a intentarlo. Y sí, eso diría como primero: aceptar que uno toma riesgos emprendiendo. Y que para mí es muy divertido, o sea… Por algo creo que también son personalidades; no todas las personas tienen que hacer lo mismo. Bueno, cada uno sabe qué le gusta, o lo va viendo, lo va probando. Yo me doy cuenta de que me gusta la adrenalina, por más que me levante a las 4:00 de la mañana algún día, quizás, pensando ciertas cosas: «¿O si faltó tal cuestión? ¿O cómo abordamos tal tema?».
«Esta conversación mañana la quiero abordar de tal manera». Obviamente que hay ansiedad, el proceso genera ansiedad, pero es muy gratificante hacerlo con un equipo con el que uno se siente muy bien, se siente cómoda, confía. Yo admiro a mis socios, confío en lo que estamos construyendo, y también el objeto de lo que estamos construyendo tiene que ver con un propósito mucho más grande.
Que me da aliento. Hay un punto que no mencioné en relación al propósito, que me parece que está bueno. Como vos mencionaste antes: ciencia, negocios, tecnología. Y también hay algo que me gusta destacar: en nuestra empresa, en nuestra organización, también hay naturaleza. Y un poco lo que nosotros estamos haciendo es poniendo la ciencia y el negocio, todas las herramientas a disposición, para que la naturaleza de alguna manera venga a otorgar valor, que pueda expresar su valor.
Y eso para mí es muy valioso en sí mismo. Digamos, estar trabajando para que la naturaleza pueda entregar valor me parece algo muy bello y que disfruto construir.
Magali: ¿Cuál fue un momento o un día particularmente duro en la historia de Nunatak hasta ahora?
Julia: Bueno, voy a decir dos distintos. Uno tiene que ver más con muchas expectativas para que salga una oportunidad y finalmente te dicen: no, no salió esta oportunidad. Y me pasó, por ejemplo, en el medio de reuniones abrí el mail y necesitaba seguir.
¿Cómo resolver tironeos dentro del equipo?
Julia: Manteniendo la altura de la conversación. Luego tenía que seguir vinculándome con el equipo y luego me tomé el tiempo para decir: che, bueno, tal oportunidad no salió. Entonces creo que a veces lo difícil es ser lo suficientemente frío para decir: bueno, hay algunas que salen, hay otras que no, y que te surgen en el momento que menos lo esperás del día. Entonces ahí tenés que decir: bueno, respiro y sigo perfectamente la conversación, y guardar esa información para luego tratarla. Y otro punto, momentos duros para mí a veces son cuando puede haber fricciones a nivel equipo. Fricciones por expectativas, por problemas de comunicación, por entender las cosas de manera distinta. Y bueno, a mí me pasó, por ejemplo, con la ansiedad o con las exigencias a las que quizás yo me expongo, digamos. A ver, yo hago un trabajo que mis socios no necesariamente hacen.
Cada uno ocupa su rol, digamos, y uno de los momentos críticos que me acuerdo fue que yo me di cuenta de que estaba exigiendo de más al equipo y el equipo un poco me paró la mano. Fue como: che, mirá todo lo que estamos haciendo.
Es tan bueno que esos momentos sucedan, digamos, y generalmente tienen que pasar para que uno también se vaya conociendo. O sea, yo también empiezo a identificar cuando hay una situación que me está generando más estrés, más ansiedad. Seguramente mi equipo, mis socios ya saben que voy a pedir más cosas o que voy a pedirlas de cierta manera. Puedo ser mucho más exigente con algunos plazos.
Y por un lado, transmitir que a mí algo me preocupa y que para mí es importante, creo que va fortaleciendo para que eso vaya sucediendo de otra manera.
Sí, esas serían las dos situaciones que se me ocurren ahora.
Magali: En este tironeo de equipo, ¿qué forma encontraron para poder resolver situaciones difíciles entre la ciencia y el negocio, que tienen demandas distintas y a veces plazos y agendas distintas?
Julia: Criterios, establecer criterios. Digo, poder pensar una matriz o establecer ciertos criterios. Bueno, hay algunos criterios a nivel negocio para la definición del producto que tienen que tomarse en consideración, como hay criterios científicos o a nivel innovación que suman.
Creo que es un punto, y bueno, después ahí es conversar, es decir: bueno, vamos a ponderar. No sé, si el costo fijo aumenta un 500%, claramente ese criterio va a tener mucho más peso que otros. Pero bueno, ahí creo que es un equilibrio de poner diferentes criterios y visiones sobre la mesa. Eso para mí está bueno, porque también hace que el proceso sea enriquecedor. Por ejemplo, la definición del producto no es solamente científica, sino que hay criterios de negocio en ese proceso. Y una forma de hacerlo creo que es esto de establecer una matriz o un criterio de decisión, que en la realidad lo vamos construyendo, lo vamos ajustando.
Hay cosas que habíamos definido y después, a partir de hablar con ciertos expertos o intentar algunas nuevas… Llevar más allá del producto, por ejemplo, nos damos cuenta de ciertas barreras que hay que empezar a tener en consideración. Y de nuevo, Nunatak es una empresa basada en ciencia que desarrolla un negocio. Entonces, en las conversaciones, para mí, donde pueda haber una tensión entre… Negocio y ciencia, también está de nuevo pensar en el criterio de Nunatak: ¿cuál sería el mejor para esto? Me parece que ordena bastante.
Magali: En esto de que ustedes son bastante distintos, ¿en qué creés vos que la diversidad ayuda a las organizaciones?
Julia: Aporta nuevas visiones, acorta incluso ciertos caminos. Por ejemplo, si hay que tomar una determinada definición, ha pasado que conversándolo entre nosotros identificamos que puede haber una mejor manera de hacerlo. Y también cada uno trae su expertise y hay mucho respeto entre nosotros por el background que cada uno trae. Y hago como una analogía pensando en la naturaleza: en un ecosistema diverso, en una selva, hay más vida, hay más riqueza, hay más captura de carbono, hay una serie de cosas, relaciones ecosistémicas que suceden, que son mucho más interesantes para mí. A nivel organizacional, si hay más diversidad, también pasa eso.
O sea, yo pienso en Nunatak como una organización que de alguna manera está queriendo construir su propio ecosistema o su propio organismo, y que cuanta más diversidad haya dentro de ese gran organismo, más funcionalidades vamos a poder abordar. Esa sería un poco la analogía. Y la respuesta concreta sería esto: más funcionalidades podemos abordar… Si más distintos entre nosotros somos.
¿Qué nos enseñan los incendios de Córdoba sobre el sector público y privado?
Magali: Hace un tiempo atrás hiciste un proyecto, sin tener formación técnica: armaste un proyecto de prevención de incendios con inteligencia artificial. Y justo en el momento en que estamos grabando esto hay incendios en la misma provincia en la cual vos sos. ¿Por qué creés que ya tenemos tecnología, pero aún no podemos resolver problemas tan fundamentales de la humanidad como este?
Julia: Sí, es una pregunta difícil, porque es triste ver que los problemas aparecen una y otra vez y cada vez más graves.
Creo que el hecho de ponerlo en la agenda de prioridades, no solamente del sector público sino también del sector privado, ayuda mucho, y creo que hay que empezar a generar esa conversación. En Córdoba hay brigadas de bomberos voluntarios increíbles, que la verdad me saco el sombrero por cada uno de ellos. Admiro mucho su trabajo. A su vez, está comprobado que prevenir es mejor que curar, incluso en términos de costos. Entonces creo que faltan más espacios de conversación, de poner a diferentes actores que tienen distintos intereses en la provincia, o en donde sea que suceda una problemática como un incendio, a conversar y decir: bueno… ¿Qué se está buscando desde cada parte? E intentar llegar, por un lado, a acuerdos. Y al mismo tiempo, yo hoy estoy emprendiendo por una razón, digamos: yo creo que las startups y los negocios tienen el potencial de transformar el mundo, los problemas que hoy tenemos. Conozco algunas empresas como Satellites on Fire y otras que se dedican a incendios forestales que están buenísimas. Creo que necesitamos más compañías que se dediquen a eso, como también que se acerquen los actores. El proyecto que hice estaba vinculado a predecir la propagación del incendio: una vez que sucede el incendio, ¿hacia dónde se dirige? Y la realidad es que, afortunadamente, Córdoba tiene un montón de datos abiertos, y esos datos abiertos pueden ser utilizados para generar algoritmos que nos ayuden en la toma de decisiones y en la gestión de recursos. Y para eso hace falta inversión. Entonces, la forma en la que financiamos los bienes comunes quizás tiene oportunidad de ser mejorada.
Digo, pensar, no sé, en un porcentaje de los impuestos, de lo que un ciudadano pueda pagar, para que vaya a eso. Quizás haya que pensar de manera más creativa cómo cuidamos esos lugares comunes que, si se afectan, nos afectamos todos.
¿Y de qué maneras? También de trazabilidad, de seguimiento en relación a eso, ya sea a nivel monetario o en relación a los datos que hay. Yo creo que hay que sentar actores sobre la mesa, presentarlos, plasmar cuáles son los diferentes intereses, traer nuevas ideas. O sea, armaría hackathones, challenges de ideas de cómo resolver los incendios, y pondría gente local. Gente que fue a querer ayudar a apagar un incendio en un determinado lugar.
¿Cuál fue la estrategia que tuvo? ¿Cómo es el uso de suelo en ese lugar?
Creo que las soluciones a problemas… Así, comunitarios, más concretos, no están ni en la NASA ni en… O sea, también la NASA te ayuda. Hay un sistema de alerta temprana de la NASA que te ayuda a detectar rápidamente dónde está el incendio. Eso está buenísimo, pero tiene que ser utilizado por la gente, digamos.
Y para mí las personas tienen mucho potencial, de nuevo. No importa qué hiciste, no importa qué estudiaste. Si te sensibiliza la problemática, seguramente pensaste formas de abordarla, y para mí vale la pena que esas formas de abordarla sean escuchadas.
Magali: ¿Hay alguna pregunta que yo todavía no te haya hecho que destape un tema interesante que estaría bueno contar?
¿Por qué emprender para resolver un problema?
Julia: ¿Por qué emprender? ¿Por qué el camino para resolver un problema puede ser el emprendimiento y no otras formas? ¿Por qué creés que es?
Un poco lo comentamos en esto de estar haciendo un proyecto basado en ciencia que a su vez es un negocio.
Te pone en una escena internacional de superación, de competencia, de tener que evolucionar para adaptarte a un entorno cambiante, estresante, que para mí está muy bueno en ese sentido, porque nos hace mejorar como personas, como profesionales, como personas que queremos resolver ese problema. Y también nos ubica, nos hace más humildes en algún punto. Nos ubica en una red de intercambio que es mucho más grande. Hoy el mercado es el planeta, pero quizás en unos años, no sé, intercambiamos con otros planetas.
Digo, no sé, y está bueno siempre hacer este ejercicio para mí, es decir: bueno, ¿dónde está uno posicionado en esa red de intercambio? Y bueno, animarse a moverse también. Creo que emprender… Tiene algo de querer animarse, no sé si a saltar, de alguna manera, a esa idea que en algún momento te puede haber parecido loca, e ir por ella. Y sobre todo, no sé, también vivir, en mi caso, con mucha pasión eso que uno está haciendo, y darse la oportunidad de que suceda ahora, digamos, mientras uno está vivo. Que esto pase, no dejarlo, no decir: bueno, hubiera sido bueno emprender.
Bueno, pero ya es medio tarde, creo que… Hacer ahí el intento también es súper válido. Decir: no, bueno, ya es tarde, estoy para otra. Está perfecto. Pero sí engancharse, enamorarse de los proyectos que nos toquen, digamos, e intentar, para mí, dejarlo todo ahí en la cancha.
Magali: Última pregunta de hoy, que es cómo cerramos este capítulo: quiero un momento de micrófono abierto para un último mensaje a quien esté escuchando, que puede ser algo que ya hayamos hablado o no todavía.
Me gustaría compartir que me parece que cada uno que escuche este podcast se sienta de alguna manera, no sé, validado para creerse que puede hacer eso que tiene ganas. Y me gustaría dejar también un mensaje: para mí nosotros nos podemos hacer muchas preguntas. Para mí esta es una habilidad muy, muy interesante que tenemos los humanos, hacernos preguntas. En un momento de mi vida estudié filosofía, porque justamente me interesaba pensar y disfrutaba mucho hacerme preguntas y ese proceso.
La realidad es que las respuestas no las tenemos nosotros. Las respuestas están afuera.
Y para mí es bueno hacernos cargo de las preguntas, anotarlas y animarse a ir a buscar las respuestas, y animarse a encontrarse con las respuestas que están. Y puede ser que nos gusten, puede ser que no nos gusten, pero hay algo muy lindo que sucede cuando uno se encuentra con otro, cuando le presta atención a esa información que está fuera de nuestra cabeza.
A mí algo que también me interesaría compartir es para aquellos a los que les guste, no sé, el ambiente y la naturaleza.
Para mí hoy nos falta muchísimo para entender el mundo en el que vivimos, sobre todo el mundo físico natural. No sé cómo explicarlo. Y creo que hay mucho aún por aprender de un montón de especies, de redes que suceden, y que quizás hay muchos problemas complejos que se puedan resolver buscando respuestas más simples. No sé si simples, porque quizás sea difícil entender, no sé, cómo un determinado problema lo podría resolver un microorganismo, una planta, un ave. Creo que la naturaleza tiene mucha sabiduría. Y hay muchas innovaciones que se crearon gracias a observar cómo la naturaleza resuelve ciertos problemas.
Y creo que lo que está bueno es ser nosotros responsables de las preguntas, ir a buscar afuera las respuestas, y esas respuestas pueden estar en el lugar que menos pensamos. Digamos, ir a buscarlas en lugares diversos, dejarnos sorprender y escuchar, estar muy abiertos al sí, al no, al potenciar. Y bueno, sobre todo, si aparece la oportunidad, agarrarla.
Espectacular. Gracias, Juli, por venir y contar toda tu carrera y todo lo que estás haciendo.
Julia: Gracias a vos.
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Preguntas frecuentes sobre este episodio
¿Quién es Julia Mensa y de qué habla en este episodio?
Julia Mensa, es la cofundadora y CEO de Nunatak Biotech, una startup biotecnológica que ofrece productos para mejorar sosteniblemente los rendimientos de los cultivos y adaptarse al cambio climático. Con títulos en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, estudió en Sciences Po Paris y completó un postgrado en Inteligencia Artificial y Derecho.
¿Dónde escuchar el episodio completo con Julia Mensa?
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