Sebastian Javelier
Bio Sebastian Javelier
Emprendedor. Fundador de Ecoexist y Color sublime. Estudió ingeniería y comenzó a emprender cuando tenía 23 años fabricando bolsas ecológicas. Junto con su socio fundaron dos empresas internacionales.

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De qué hablamos con Sebastian Javelier
- Emprender desde cero
- Ver oportunidades de crecimiento
- Saber decir que no
- Hábitos y recomendaciones de lectura
- Relación con la competencia
- Trabajar con socios
- Ser expatriado
- Creencias limitantes
Recomendaciones de Sebastian Javelier
- Paul Graham: Keep your identity small (Ensayo)
- What you cant say (Ensayo)
Transcripción
Sebastian Javelier es emprendedor e ingeniero, fundador de Ecoexist, la empresa de bolsas ecológicas que arrancó a los 23 años con 160 dólares, y de Color Sublime. Con Magali habla de opcionalidad, decir que no, socios, el fracaso de una verdulería, insomnio, ansiedad, la vida de expatriado en México y su plan de armar un conglomerado al estilo Berkshire Hathaway.
Introducción
Sebastián: Imaginate esto: sos un chico de 23 años en el 2009, creo, no me acuerdo. Y así voy a vender bolsas ecológicas. ¿La gente?
Te dice: hippie de mierda.
O sea, para mí esconde una gran enseñanza, que es que para tener una buena idea de emprendimiento tiene que ser una buena idea.
Pero tiene que parecer una mala idea.
Pues sí, porque si pareciera una buena idea, todo el mundo lo haría y sería como un poco redundante.
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. ¿Alguna vez te quedaste pensando que tiene que haber algo más en la vida? En este podcast analizamos la historia de profesionales que se transforman para vivir alineados con sus valores. Contamos historias y desarmamos cómo lo hicieron. Enterate de lo que hay detrás y de mis recomendaciones en el correo semanal, al que te podés anotar en tienequehaberalgomas.com/correo. Si escuchás el podcast y también sos… Un profesional inconformista, podés unirte a la Comunidad.
Es un espacio exclusivo donde nos ayudamos entre todos, nos acompañamos y contamos nuestro progreso. En tienequehaberalgomas.com/comunidad podés ver cómo funciona todo esto. ¿Estás escuchando a Sebastián Javelier? Él es emprendedor argentino viviendo en México. En esta conversación hablamos de cómo él armó diferentes emprendimientos, la forma de pensar los negocios y qué prioriza como persona. Podés buscar esta conversación en video en YouTube y redes sociales. Cuando termines, contame en @tienequehaberalgomas: ¿qué te pareció este capítulo?
Hola, Sebastián, bienvenido a Tiene que haber algo más, gracias por venir hoy a conversar conmigo.
Sebastian: Hola, Magali, por favor, un placer. Muchísimas gracias por invitarme.
Magali: ¿Te parece si empezamos este capítulo con una introducción tuya, de quién sos, en 10 segundos?
Sebastian: Bueno, perfecto. Me autopercibo como emprendedor. Armé una empresa de bolsas ecológicas hace unos 13 años y a partir de ahí traté de armar negocios similares. Hoy en día tenemos ese negocio de bolsas ecológicas, una empresa de sublimadoras e insumos para la industria del sublimado, y operamos en 3 países: México, Argentina y Chile. Soy profe en la materia de emprendimiento de la Facultad de Ingeniería y tenista profesional amateur, me considero al menos.
Bien, hay que pagar por jugar al tenis.
Exactamente.
¿Qué es el éxito y por qué el aburrimiento puede ser un motor para emprender?
Magali: ¿Qué dirías que es para vos el éxito?
Sebastián: No lo sé. No me lo pregunto mucho.
No lo busco. Pero sí busco la satisfacción interna, porque realmente no sé lo que es. O sea, a ver, si es ganar más plata, lo hago, lo busco, pero no me defino bajo ese concepto.
Magali: ¿Pero cuál es tu definición? Porque evidentemente ganar plata infinita no es.
No, no lo es, supuestamente. ¿Éxito? Bueno, si tuviese que decirte algo, sería… Mantener mi nivel de opcionalidad lo más alto posible. Y con opcionalidad me refiero a libertad financiera, también a la libertad de… Dónde vivir, de con quién me rodeo, principalmente. Eso.
Ahí va, perfecto, muy alineado. ¿Por eso viniste a este podcast? Bienvenido. Vamos desde el principio, no puedo creer que ya pasaron 13 años desde el primer emprendimiento. ¿Por qué decidiste emprender?
Creo que la respuesta rápida sería por miedo al aburrimiento. ¿Por qué?
Todo se dio muy improvisadamente.
Antes de armar Ecoexist, estudiaba Ingeniería Industrial en la UBA, en la Universidad de Buenos Aires.
En ese momento vino la gripe porcina o la gripe aviar, no me acuerdo cuál era, la H1N1, y se suspendieron las clases. Hoy ni me acuerdo de ese momento, fue como, no sé, 15 o 20 días, pero se suspendieron las clases y en ese momento me fracturé la pierna.
Y a partir de ahí se me complicó un poco el tema de volver. O sea, me perdí al menos un cuatrimestre. Estuve mucho tiempo en cama, muy aburrido, y ahí me di cuenta de que estaba aburrido de muchas cosas, principalmente de mi actividad laboral. Hacía investigación en la facultad también… Y era ayudante de cátedra de la materia Física 2, que sería como electromagnetismo, una cosa así.
Y ahí dije: cuando vuelva a caminar voy a hacer algo diferente, algo propio. Y tenía una idea de un amigo de mi mamá que vendía bolsas de plástico, y siempre me dejó muy marcado que él decía: no sabés la cantidad de plata que hay en vender muchas cosas de poquitos centavos. Y bueno… Ahí empecé. Básicamente ese fue el motor, creo, el miedo al aburrimiento.
No es despreciable, de hecho creo que es un motor que mueve muchas cosas, algunas buenas, como en este caso, y otras muy malas, ¿no?
¿Qué más decidiste hacer por miedo a aburrirte?
Sebastian: ¿Qué más decidí hacer por miedo?
Y creo que jugar al tenis y abrir más empresas también. De hecho, la segunda empresa que armé fue una cadena de verdulerías. La cadena solo tuvo un eslabón, que fue un local que abrimos en Buenos Aires, en Capital Federal. Y ahí fue básicamente lo mismo: la empresa de bolsas ya venía súper bien, andaba todo bárbaro, no tenía mucho que hacer yo a nivel laboral, había logrado… Tal vez esta opcionalidad financiera que uno busca, muy joven. Tenía 27 años cuando me sentía así, libre financieramente.
Y creo que el miedo al aburrimiento me hizo armar una empresa en una industria completamente sacrificada, como es la de frutas y verduras. Me levantaba a las 3:00 de la mañana para ir al Mercado Central. Bueno, fue un viaje increíble, muy loco, y creo que el miedo al aburrimiento fue también el motor.
Magali: OK. ¿Estás de acuerdo con esta frase que te dijeron, que hay mucha plata en vender muchas unidades de algo muy barato?
Sebastian: A ver, como cualquier generalidad, por eso de vuelta no te diría ni un sí ni un no. Sí creo que hay muchísima plata en negocios de muy poco ticket. Y también hay muy malos negocios en lo mismo, pero sí.
Magali: ¿Y cómo diferenciás uno del otro?
Sebastian: Más que diferenciar entre uno y otro, si lo haría o no.
Creo que lo haría si tuviese la posibilidad financiera de hacerlo, principalmente de contar con la plata para venderlo de esa manera. Y lo haría si… Logro tener tickets muy altos en volumen, por ejemplo. ¿Qué quiero decir con esto? Nosotros les vendemos a supermercados aquí en Argentina, etcétera.
Si yo, vendiendo pequeñas cositas de poca… Plata, logro conseguir clientes que tengan muchísimo volumen, me interesaría, lo analizaría. Ahora, si digo voy a vender cositas de poco volumen, como por ejemplo bolsas, y no tuviese la posibilidad de venderles a clientes grandes, definitivamente ya lo descarto. Ahora, si tengo la posibilidad de acceder a clientes grandes, puede ser que lo tome y puede ser que no, porque tal vez no me gustan las condiciones de cómo está hecho ese negocio. Entonces, una lo descarta por completo… Y lo otro, al menos, no lo descarta de entrada y amerita una segunda evaluación.
¿Qué condiciones tiene que cumplir un negocio antes de meterte?
Magali: ¿Qué condiciones se tienen que dar para que te involucres en un proyecto?
Sebastian: Bueno, esa es una.
Sebastián: Saber cómo voy a conseguir los clientes es principalmente… La gran pregunta que me hago. Hoy, básicamente, lo hago a través de Google Ads, es mi área de expertise.
Después, la viabilidad financiera. O sea, la mayoría de los negocios en los que yo estoy, a diferencia del palo tecnológico, generalmente requieren un montón de plata, de capital de trabajo, para que funcionen. Habiendo pasado por muchos desafíos financieros, la viabilidad sobre eso es súper importante para mí. Y, en última instancia, me gustaría que, si me meto en un negocio que tiene todas esas características, tenga además alguna otra barrera de entrada, como puede ser la posibilidad de una marca, la posibilidad de un contrato muy largo; un par de características que me gustan.
Sí, sería eso. Pero encontré 2. O sea, busco incansablemente negocios y encontré 2: el de bolsas… Que lo encontré de suerte, de casualidad, y el de sublimadoras, que ahí sí lo encontré buscándolo.
¿Cómo se prepara una empresa para una crisis que nadie ve venir?
Magali: OK. ¿Qué hicieron bien en Ecoexist para que hoy siga funcionando?
Sebastian: Nos preparamos para todo, creo que en última instancia fue eso. O sea, nos reconocimos adentro de una industria que recién nacía. Imaginate, las bolsas que yo vendo son las que se venden en los supermercados, que son como de una tela que tiene rombitos. Es una tela no tejida que se llama friselina, o non woven.
Sebastián: Y cuando recién arrancábamos, la gente nos encontraba y nos compraba simplemente porque éramos de los pocos que ofertábamos.
Sin embargo, siempre pensamos que esa abundancia que teníamos de clientes se iba a acabar a medida que fuera habiendo cada vez más competidores. Y que el negocio, a nivel de margen… Se iba a ir deteriorando a medida que pasan los años, simplemente por esto: porque la bolsa que podemos hacer nosotros la puede hacer igual un competidor. Entonces, ¿qué creemos que hicimos bien? Porque realmente, de las empresas que estaban cuando arranqué yo, las que hoy se sostienen creo que son una sola y nosotros.
Creo que fue eso, prepararnos para todo. Y de todo fue… La pandemia. De todo fue una ley que prohibía las bolsas, y explotó el mercado y todo el mundo nos quería comprar y nosotros no podíamos abastecer a todo el mundo.
Y eso hizo que hubiera una sobreexplotación de oferta. Entonces, en ese momento fue una bendición, pero en el largo plazo se llenó de gente vendiendo, queriendo vender bolsas. Y la capacidad de producción superó, pero por muchísimo, la capacidad del mercado de recibir esas bolsas. Te voy a poner un ejemplo, un caso excelente: una gran cadena argentina de supermercados. Creo que eso dice todo, la única, no sé si existirá. Muy famosa por negociar todo hasta la última gota. Nosotros… Empezamos a tener conversaciones para que nos compren un montón de bolsas. En ese momento sale la ley que decía que iban a prohibir las bolsas de plástico. Eso no sé en qué terminó, porque siguen habiendo bolsas descartables. Nosotros les decimos que no les podemos vender. ¿Por qué? Principalmente porque si, por ejemplo, nos querían comprar 1.000.000 de bolsas, nosotros sabíamos que íbamos a poder colocar ese 1.000.000 de bolsas en distintos clientes a una mayor rentabilidad.
¿Por qué decirle que no a un cliente gigante puede salvarte el negocio?
Sebastián: Parte de lo que nosotros siempre tuvimos fue la capacidad de elegir en qué negocios nos queremos meter. La opcionalidad nuevamente aparece.
Entonces les decimos: no, no lo vamos a hacer, te agradecemos, mucha suerte, tal vez en otro momento. Nos llaman a los 23 días y nos dicen: bueno… ¿te las pago un peso más? Por ejemplo, serían 1.000.000 de pesos más. Y a eso dijimos que no.
Y en ese momento aparece la oportunidad de comprar más máquinas para hacer más bolsas… Para poder abastecer a todo el mundo. Nosotros les estábamos diciendo que no a un montón de clientes, porque no podíamos abastecerlos. Y ahí la decisión fue… Decir que no íbamos a comprar más máquinas.
Porque todos nuestros competidores estaban recibiendo ese llamado del supermercado, de todos a los que les decíamos que no. Entonces… Todos iban a pensar que podían vender 1.000.000 de bolsas más por vez. Imaginate, son 6 competidores: la capacidad instalada iba a ser de 6.000.000.
Ajá, pero el mercado iba a pedir 1.000.000 y medio más.
Entonces, la única solución que les quedaba a esos competidores para vender más era bajar sus precios.
Y bueno, decidimos no hacerlo, y obviamente al año se notó mucho ese… Fallo, ese error en el modo de pensar, ¿no? Es decir, era obvio que esto iba a pasar, al menos si le dabas un poquito de análisis era obvio que iba a pasar.
O al menos para nosotros. Sin embargo, todo el mundo… Tiende a tratar de invertir más. Nosotros, en vez de invertir en eso, hicimos otros negocios, por ejemplo el de sublimadoras.
Y bueno, así vamos creciendo, diversificándonos de esa manera.
Magali: Bien, cuando decís que se prepararon para todo, ¿qué cosas en concreto los ayudaron para eso?
Por sobre todo, costos fijos bajos.
En última instancia, lo que más te va a preparar… Para la absoluta incertidumbre es eso. ¿Por qué? Porque te da tiempo para pensar.
Cuando uno empieza a perder plata por cualquier situación, creo que los costos fijos bajos… Te dan la capacidad de reacción en sí.
¿Cómo se crece con 160 dólares de capital inicial?
Magali: OK. Mencionaste antes desafíos financieros, ¿por qué cosas tuviste que pasar?
Sebastián: Bien. Yo empecé con muy poca plata: hace 13 años eran 800 pesos.
No sé cuánto es al cambio de hoy, porque obviamente en Argentina el peso fluctúa mucho, pero… En dólares serían 160 USD, más o menos.
Ese era mi capital inicial. Cuando uno vende productos, tiene que comprar los productos para poder venderlos.
A eso se le puede llamar capital de trabajo, pero básicamente, si yo no tengo bolsas para vender no voy a vender bolsas, y con 160 USD de bolsas puedo vender, por ejemplo, no sé, 320 USD, ponele.
Ahora, si yo voy creciendo cada vez más, vendo 320, 640, etcétera, etcétera, creciendo a una tasa grande, como era lo que nos pasó a nosotros… La plata que te deja el negocio para recomprar producto… Es limitada, es finita, y si vos querés o podés crecer más que eso, empezás a tener un problema financiero. Que se agrava cuando, por ejemplo, le vendimos a Coca-Cola, no digo que no a Coca-Cola, a 30 días, a 60 días, no me acuerdo cuánto era. Entonces se agrava aún más: ese tiempo que vos tenés para cobrar, para volver a comprar, se estira mucho más.
Ese problema yo creo que lo tuve como por 6 años seguidos. O sea, 6 años seguidos no tenía un peso, porque solamente recompraba más tela.
Y me acuerdo, todo el mundo me preguntaba: che, ¿cómo venís? Bien, le vendimos a tal. ¿Le vendés a tal? Qué bueno, qué bueno. Y yo internamente estaba día a día mirando el cash flow, porque no tenía plata. Ya sabía dónde estaba, pero no la veía.
Si tuviese que decir qué desafío, es ese.
¿Y después? Ya de empresa madura, cuando empezamos a armar la marca de sublimadoras y todo… Volvió a pasar, con el agravante de que son máquinas chinas. Nosotros las diseñamos y… Tenemos nuestra propia marca, se fabrican en China.
En China comprás y te llegan a los 3 meses, y después tenés toda la vida útil para volver a vender.
Y si te pasa el problema financiero… Imaginate comprando 3 meses antes y que te paguen 3 meses después. Bueno, todo eso es un… Hermosísimo problema que hemos tenido.
Pero bueno, ya nos agarró con más experiencia y lo pudimos llevar con otra… Entereza.
Magali: ¿Entereza, decís? ¿Manejo del estrés o cómo?
Sebastián: Sí, sí, además del manejo del estrés… ¿Que si nos metíamos en un negocio así íbamos a vivir este tipo de situaciones?
Yo cuando arranqué…
Era un chico, tenía 23 años, ¿no? Imaginate el problema de crecer. Ahora lo decís y es súper lógico, pero cuando uno empieza no se da cuenta, y eso pasa mucho en las pymes.
Uno no mide eso, no planifica eso, y más de una vez te podés ver en una situación muy, muy complicada.
Magali: ¿Qué cosas te sirvieron para…
¿Cómo se trabaja más de diez años con el mismo socio?
Magali: Seguir trabajando con el mismo socio y que la relación funcione?
Sebastian: Bien, te cuento. La primera vez que me junté con él… Yo arranqué la empresa de bolsas solo. Y a los 2 o 3 años, cuando ya veníamos creciendo un montón, yo me estaba volviendo loco, y en vez de darle lo mejor de mí a la empresa, que era la parte de ventas, la parte de crecimiento, tal vez algunas decisiones, le daba lo peor de mí, que era la parte de organización.
No sabía cuánta mercadería tenía, qué se estaba fabricando, qué no. Stock, todo un montón de cosas. Ni hablar de la parte financiera. Entonces tenía un montón de amigos que, viste, gravitaban sobre el negocio. Preguntaban si sí, si no. ¿Tal vez querían invertir? Yo siempre fui bastante reacio a eso, principalmente en los primeros años.
No porque no me hubiese encantado trabajar con alguien, sino porque sentía que no eran las personas indicadas. Y de Pato, mi socio, lo que más me gustaba eran las preguntas que me hacía. Entonces, cuando me junté con él por primera vez para hablar de esto, lo miré y le dije: mi forma de trabajar es esta.
Yo confío mucho en la gente. Estoy convencido de que alguna vez me van a cagar, pero lo que me van a ayudar va a ser mucho más de lo que me van a cagar. Ese fue como mi discurso. Yo se lo dije una vez, me olvidé por completo de esa escena y Pato me la recuerda muchos años después, como que para él fue súper importante.
Eso por un lado. Siempre tenemos esa actitud de confiar, de desarrollar proveedores, de desarrollar clientes, con nuestros empleados también.
Por otro lado, tenemos una política. Viste que al presidente y al vicepresidente no los hacen viajar en el mismo avión, como por una cuestión de que si pasa algo, no sé de dónde se sabe ese dato, uno de los dos está en tierra. Bueno, tenés que tener mucha mala suerte para que pase. Pato y yo no vamos a las mismas reuniones, nunca. Si yo tengo una reunión, él no la tiene, y viceversa.
Entonces, en ese sentido, tenemos mucha libertad de acción sobre las decisiones que toma el otro.
Creo que eso es súper importante: no hincharle los huevos al otro. Es algo súper importante.
Creo que en mi caso personal soy medio hincha pelotas. Entonces también me autorreconozco y me alejo de las situaciones.
Y bueno, aclarado eso, creo que la otra es tener muy, muy claro… ¿Qué tareas ocupa cada uno? Lo que yo hago no lo hace… Pato, y viceversa. Ajá. Creo que ahí hacemos muy buen equipo. Okay.
Magali: ¿Cómo se hace para desarrollar confianza con las personas?
Sebastián: Perdón, Magali, ¿te meto una más?
Tenemos una política de no ofendernos. O sea, si él me tiene que decir algo, me lo tiene que decir y no nos ofendemos. Si nos tenemos que putear, nos puteamos.
Y no nos ofendemos. Y nos pasa muy rara vez, pero sí, si uno se equivoca, el otro tiene la potestad de decírselo. Y por suerte eso siempre fue así, nos lo dijimos en la primera juntada que hicimos.
Y al día de hoy se mantiene.
Magali: Bien. ¿Cómo hacen para no ofenderse?
Sebastian: No sé, creo que… No sé, es una muy buena pregunta, pero… Creo que decimos las cosas con franqueza: cuando alguien se equivoca, se lo dice al otro y listo. ¿OK? Y también nos cuidamos, esa es otra. Creo que él trata de cuidarme mucho a mí y yo de cuidarlo mucho a él.
Magali: ¿Como en qué sentido?
Por ejemplo, Pato y yo tenemos personalidades muy diferentes. Él es muchísimo más conservador, es más organizado, es más de equivocarse poco, le duele mucho equivocarse. Y yo soy todo lo contrario: soy una persona a la que, por suerte, no le molesta equivocarse, lo hago a diario. Y soy… Más ambicioso. Entonces… Por ejemplo, eso. Periódicamente le digo a Pato: tenemos que armar esto, tenemos que abrir otro país, tenemos que hacer esto, tenemos que seguir creciendo. Y Pato, por el contrario, dice que no: estoy trabajando lo que quiero, estoy ganando lo que quiero, no tengo ganas de seguir creciendo, etcétera, etcétera. Y en esa combinación… Yo trato de no llevarle mucho trabajo y de no… Romper con su destino en la vida. Y él, por el contrario, cuando están dadas las condiciones, me permite a mí soñar, crecer, ser ambicioso.
Como por ejemplo, abrir un país nuevo, etcétera, etcétera. Entonces, en ese cuidado mutuo, encontramos un buen equilibrio. Porque, por ejemplo, la verdulería, que salió súper mal: a Pato no le gustaba, y en vez de ponerse en no dejarme… Por cuidarme a mí, lo dejó.
Y en eso trabajamos mucho, en decir: bueno, cuando algo viene mal, digámoslo.
Digámoslo.
Después decidimos, pero digámoslo.
¿Cuáles eran las señales que el visionario Pato vio en esto que no le gustaba?
Sebastian: No, eso va para la entrevista de Pato. No lo sé. Ah, pero si querés te puedo traer a Pato.
Magali: ¡Me encantaría! Quizás sería como un momento, viste, un cierre de ciclo: Pato siempre tuvo razón y nunca nadie lo escuchó.
Sebastian: Pero bueno, no, no sucedió. No, no sé, pero si querés te puedo decir qué salió mal en ese negocio.
Bueno, a ver qué te puede servir. En última instancia, creo que lo más importante es…
¿Qué salió mal con la verdulería y qué se aprende de un fracaso?
Sebastian: Hay una parte emocional de emprender, de… No me sale decirlo en español, capaz me podés ayudar: de wishful thinking, como de optimismo. Claro.
Que es una condición necesaria. Si no tenés eso… Tal vez no lo hacés nunca. Ahora, hay una parte de racionalidad que, si no la tenés, te puede pasar lo que nos pasó a nosotros. La racionalidad de esto, o la irracionalidad, fue que el negocio de la verdulería es un negocio muy informal. La mayoría de las verdulerías que funcionan se evitan un montón de costos.
Y ese ahorro de costos es lo que le da la rentabilidad al negocio. Porque imaginate: en Argentina, por ejemplo, pagás 35% de ganancias, 35% de margen de cualquier ticket de venta, más o menos.
El precio de venta es más o menos el margen de un negocio.
Entonces, si vas a incluir ese costo, bueno, ya te podrías quedar afuera. Principalmente diría eso: creo que no miramos lo suficiente los números, o tal vez los hicimos mal. Lo mismo para elegir el local y un montón de cosas relacionadas al retail, y por sobre todo, las cosas… Yo me fui a trabajar a una verdulería y estuve un mes trabajando ahí. Le dije: che, voy gratis, te laburo y aprendo el negocio. Tendría que haber trabajado mínimo un año, principalmente en un negocio que es tan estacional. Es más, tendría que haber hecho 2 años para ver si ese año era una anomalía o no, etcétera.
Creo que ahí también pequé de optimista.
Por no decir arrogante.
Magali: OK. ¿Y de retail, qué hicieron mal con el local?
Sebastian: Creo que también las cuentas, pero elegimos una zona muy transitada y poco habitada. Era un local en Villa del Parque, en la calle Cuenca, donde pasa un montón de gente, pero no vive tanta gente.
Entonces, tal vez en una verdulería es mejor estar cerca de donde vive la gente. También donde pasa, pero más por donde vive. Sin embargo, vendíamos bien. No fue un tema de volumen, sino que era todo esto que te digo, ¿no? ¿OK?
Magali: ¿Qué harías distinto con todo esto, además de hacer los números, en esta ocasión? Si volvieras en tu máquina del tiempo.
Sebastián: Sí. Definitivamente: no hagas la verdulería. Y después, todo lo demás da para…
Magali: OK. ¿Qué costo tuvo para vos pasar por esa experiencia? Hablemos como persona.
Sebastian: Sí, sí, sí. Tuvo un costo muy alto. Además, como te decía, me levantaba a las 3:00 de la mañana para ir al Mercado Central. Tengo 1000 anécdotas de eso que me encantaría compartir, simplemente para no olvidarme. De hecho, me debo a mí mismo escribir sobre eso.
Porque nunca lo hice y no me lo quiero olvidar. Fue increíble. 1000 escenas. La gente que trabaja en el Mercado Central es súper particular.
Eh, entonces… Trato de pensar alguna que valga la pena y que no deje mal parado a nadie, pero…
Magali: También, bueno, fue tu experiencia. Que haya dejado mal parado a alguien no quiere decir que sea la norma para siempre. Quizás fue solo ese día. Y ahí te estoy dando pie para que, bueno, así no mandes al frente.
Retomamos esto. Tengo 1000 experiencias y anécdotas para contar, entre ellas que me trataron de acuchillar y de robar. La persona que trató de robarme salió corriendo, lo agarraron, lo cagaron a patadas.
Y hay como una comunidad en el Mercado Central. Al menos cuando iba yo, hace no sé, 10 o un poco menos, 8 años, 7 años, era sumamente informal y sumamente de confianza. Vos vas… A comprar frutas y verduras, elegís el cajón que te querés llevar de las frutas y verduras, te lo separan.
Después lo pasás a buscar. Después de haber hecho todas las compras, lo pasás a buscar. Estamos hablando de 12 naves industriales, que tendrán… 50 puestos cada una de esas naves. O sea, es muy grande, y vos vas eligiendo y te lo separan. Guardás toda la mercadería, te la llevás a tu local. Y después, tipo 8 o 9 de la mañana, vas al puesto y la pagás. ¡Y recién ahí te enterás de qué precio vale la banana!
Ese es el nivel de confianza que tienen. Y a su vez, tal vez le comprás la banana, te dice cuánto vale y le decís: ah, listo, anotámelo en un papel.
Y se lo pagás después, en 30 días, por ejemplo. O sea, es hermosísimo, ¿no? Ese sistema creado a través de la confianza.
Y sí, hay situaciones donde decís: che, ¿trabajaste con tal tipo? Y ese tipo estaba mal visto en el Mercado Central, y te dicen: no, no, yo con él no trabajo. Como que hay una creación… De la reputación muy, muy increíble.
O sea, yo cuando vivía todo eso pensaba en Adam Smith, David Ricardo, ¿no? Como que decía: ah, de acá sacan las teorías de mercado, viste. Muy loco todo eso. Eso me parece increíble.
Después, un día me congelé y me volví loco del frío. No podía pensar.
Me acuerdo que hacía muchísimo frío. Fui súper abrigado, obviamente. Hice mis compras, me tuve que meter en el auto y prender la calefacción porque me estaba congelando. Bueno, termino de hacer las compras, me dolía el cuerpo, y llegué a un cafecito que era… El cafecito del Mercado Central es como… La hostería de Game of Thrones, cuando los tipos van caminando. O sea, imaginate una cosa así: gente de todos lados, no tenés ni idea, una cosa… De otro planeta. Y me acuerdo que en TN decían que hacía más frío en Ezeiza, que es donde está el Mercado Central, que en la Patagonia. Bueno, hubo costos, tuvo todo esto. Me trajo un insomnio que me duró unos 2 o 3 años. Y atrás, un montón de otros problemas personales a través del insomnio, como una capacidad muy limitada de tomar decisiones.
Así que fue bastante… Fueron años oscuros para mí. O sea, la verdulería duró un año.
Y la recuperación de todo eso creo que duró 2 años. Ahora, esos 2 años duros los volvería a vivir 1000 veces, en ese sentido.
Lo que aprendí en ese tiempo no lo aprendí en ningún otro momento de mi vida.
¿Qué dirías que aprendiste en esos años oscuros?
Bueno, a bancarme el aburrimiento. Estábamos hablando de esto, del miedo, del aburrimiento. O sea, emprender para no aburrirse o para hacer algo no es un motivo para emprender.
El motivo para emprender es, de alguna manera, crearle valor a alguien, y que de alguna manera puedas capturar ese valor a nivel monetario. Supongo que es la única forma de sostenerlo. Pero como mínimo, darle un valor a alguien y poder quedarte algo de ese valor.
¿Hacer algo por hacer?
Es muy bueno para la salud mental.
Pero no es muy bueno como una decisión racional. Y bueno, ahí en el medio estamos los seres humanos, tratando de ser racionales y de ser felices.
¿Cómo afecta el insomnio a tu vida y a tu trabajo?
Magali: Claro. ¿Cómo es dormir 2 horas durante 2 años?
Sebastian: Uf.
Sebastián: Te cuento lo que me pasaba. En última instancia, el insomnio tiene varias fuentes, pero en mi caso fue que se me trastornó el ciclo circadiano. El ciclo circadiano es… Está heredado de las plantas, literalmente, porque es cómo se comporta tu cuerpo en todo el transcurso del día.
Que sigue al sol, básicamente, ¿no?
Entonces, mi ciclo circadiano, al tener que levantarme a las 3:00 de la mañana, se me acabó, básicamente.
Entonces de noche no tenía sueño.
Y durante el día, cuando tenía que tener actividades, tal vez no tenía sueño. Durante el día me iba a la oficina, y en la oficina me quería morir, no podía sostener mi cabeza, literalmente.
Llegaba a mi casa para descansar y no me podía dormir.
Y comía y me caía mal, y bueno, y así todo. Y ahí entrás en un círculo… Vicioso.
Magali: ¿Del que te cuesta salir? ¿Y en ese momento?
Sebastián: Me estaba yendo súper bien en el laburo. O sea, estaba en ese momento, y me acababa de separar, por ejemplo. Entonces yo internamente me sentía súper mal, y la gente afuera me veía súper bien, como diciendo: uy, la estás rompiendo, qué bueno.
Entonces, cuando les decía que estaba durmiendo como el culo, me decían: estás estresado, te tenés que relajar. Y hacía yoga 3 veces por semana, personalizada, individual. Levitaba en yoga, pero no podía, no podía dormir.
Así que ahí también aprendí mucho sobre el yoga. Estaba con la pierna fracturada, no podía hacer mucho deporte.
Así que hacía yoga, esa movida, y seguía sin dormir. Y se me curó con pastillas. Fui a un psiquiatra, me recomendó pastillas para dormir. Lo cual recomiendo, pero recomiendo ir a un psiquiatra, no a un médico cualquiera: a uno que sepa del sueño.
Y me curé 2 años después. Tardé 2 años en aceptar eso. Es una estupidez, es un montón, es un montón.
Y a partir de ahí empecé a dormir. Mi día levantó por completo. Y ahí aprendí sobre la hermosa… Función del cuerpo, mucho más allá de lo que uno piensa.
O sea, yo realmente creía que mi cuerpo era el vehículo que transportaba mi cerebro. Y nada que ver.
Magali: Total. Suena como una pesadilla, o sea, no se me ocurre, digo, dado que el sueño es tan importante. Es como la base… De que podamos estar despiertos y funcionando. Dormir 2 horas suena a una tortura.
Sebastián: Sí, o sea, viví una tortura. No se la deseo a nadie. De hecho, vos me conocés, tenemos una relación, y la verdad es que soy una persona a la que le gusta ayudar a las personas. Me siento con poca autoridad moral a veces para hacerlo. Entonces, si me piden ayuda, siempre estoy; generalmente no ofrezco una ayuda si no me la piden. Ahora, veo a alguien que no está durmiendo e instantáneamente le respondo.
Trato de, o sea, como no me interesa, porque… Porque realmente es una tortura, fue una pesadilla.
¿Cómo se construye confianza en los negocios?
Magali: Entonces, vamos, voy a volver a una pregunta de antes: ¿cómo podemos hacer para generar confianza en otras personas? Bien.
Sebastián: Voy a citar al número uno, a la persona de la que más aprendí, o una de las dos que más trato de leer todos los años y todo, que son… Charlie Munger en este caso, y Warren Buffett, que es su socio de Berkshire Hathaway.
Y la respuesta, lo que él dice, aludiendo a un matemático que se llama Jacobi, es invertir, siempre invertir. Y lo que él dice en este caso, si es cómo generar confianza en las personas, habría que invertir esa pregunta, es decir, cómo ser confiable.
Entonces, si vos me decís cómo hacés eso: yo trato de ser confiable cada vez que alguien me pide algo. Trato de prometer de menos y de cumplir de más.
Y si en un momento me comprometo con algo, trato de hacerlo y hacerlo bien. O sea, si alguien me pide una ayuda con Google Ads… Si tengo el tiempo para dedicárselo le digo: listo, lo hacemos. No es que me junto una vez… Y chau. Le doy un seguimiento, trato de estar.
Creo que eso me ha ayudado mucho. Y por otro lado, pongo la mejilla, eso podría ser otro consejo. Yo confío primero, ¿no? Mi default cuando conozco una persona es confiar en esa persona.
Ahora, si siento que esa confianza se defrauda, soy muy… Sentencio muy rápido que se acabó.
¿Por qué aprender Google Ads en vez de tercerizar lo central del negocio?
Magali: OK, ¿cómo tomaste esta decisión de aprender Google Ads intensivamente?
Sebastian: Te puedo dar 2 respuestas.
Sebastián: La que viene con anécdota real.
No voy a dar nombres, ¿no?
Magali: A ver, me gustan las anécdotas. Contanos sin nombres.
Sebastián: Hacíamos Google Ads con mi empresa de manera muy amateur y empezamos a ver ciertos resultados, y en ese momento conocí a alguien que tenía una agencia de marketing digital.
Y se lo delegué. Todo lo demás de lo que es Ecoexist lo hacíamos tercerizado también, entonces… Tercerizamos esto también. Y por eso también a los 27 años ya me encontraba con cierta libertad financiera, pero no tenía mucho trabajo más que controlar ciertas cosas, y operativamente estábamos muy, muy… Libres. Resumiendo, tuvimos un par de situaciones moralmente dudosas. Y el pico máximo de esta situación fue que nos llamó un competidor nuestro (nosotros nos llevamos bien con todo el mundo, incluso con nuestros competidores), diciendo: “Che, vino este chico a venderme tu cuenta, tu campaña.
Me tiró información de todo lo que hacés.
Te llamo porque me pareció tan inmoral… Que sentía la obligación de decírtelo”.
Y a esa persona yo se la recomendé a 1000 personas, porque soy muy de eso, soy muy conector.
Y se me cayó, o sea, me pareció algo súper grave. Y en ese momento… Me voy de vacaciones, justo estábamos cerrando la verdulería, me voy de vacaciones a Europa. Visito a un gran amigo mío, Tomás Pando, que es el fundador de Paez, entre otras cosas.
Yo siempre digo que él ni se va a acordar de eso; él dice que se acuerda. Pero yo creo que se acuerda porque se lo dije 1000 veces, y por lo significativo que fue para mí esa conversación. Él obviamente es un emprendedor más experimentado que yo, entonces siempre… Tomo muy a pecho su consejo, y me dijo: “Seba… Todo lo que no sea core business, o sea, todo lo que no sea el corazón del negocio, lo podés tercerizar. Lo que es parte de tu negocio no lo podés dar”.
Y para mí generar leads a través de Ads me parece súper central en nuestro negocio.
Y ese día no dormí. Dije: “Bueno, voy a tener que ser un experto en Google Ads”.
Lo que hice fue contratar a un tipo que trabajaba en Despegar.com. Despegar tiene una particularidad con Ads, no sé si hoy lo seguirá haciendo: es como el negocio de los tickets aéreos, fijate, es de muy bajo margen y de mucho volumen.
Como las bolsas, que hablan de muy bajo margen. Entonces, para la publicidad paga… Son recontra celosos, tratan de optimizar todo el tiempo. Entonces yo aprendí de él cómo optimizar… Las campañas.
Y bueno, eso me ha servido un montón. Estoy infinitamente agradecido con él.
Y así fue que empecé.
Magali: ¿Cómo hiciste para tener esa conversación difícil con tu proveedor? “Amigo, estás yendo a mi competencia con mi estrategia”. Tuvimos una situación similar.
Y se lo dijimos. Pero no había sido tan grave. Inferimos que le estaba vendiendo a competidores, se lo dijimos y nos dijo que no era tan grave… Y que en el contrato no había exclusividad.
Sebastian: Y esa es otra de ser confiable: a mí me interesan muy poco los contratos. Sé lo que está bien moralmente y lo que no, y tener 2 clientes iguales que compiten es inmoral. Y se lo dije la primera vez; la segunda vez le dije que nos íbamos y no le dije nada.
Lo que sí hice fue… Decirle que a las personas a las que se lo recomendé… Esto lo guardé en secreto, digamos, no lo divulgué, no voy a dar nombres ni nada.
Lo que le dije es: “A los que yo recomendé les voy a avisar esto. No voy a hacer ningún escándalo más allá de esto”. Y bueno, de hecho, no sé si sabías esta historia, pero así fue.
Y bueno, eso fue lo que hice.
¿Cómo llevarse bien con la competencia y priorizar cuando recién arrancás?
Magali: OK, ¿y cómo hicieron ustedes para tener esta buena relación con los competidores? Lo suficientemente buena para que alguien te llame y te diga: “Che, vos que competís conmigo, te aviso que está pasando esto, que no me parece bien”.
Sebastian: Creo que va con la personalidad mía y de Pato, ¿no? Así hacemos los negocios. Tal es así que muchos competidores quieren hacer negocios con nosotros. Todo el mundo quiere hacer negocios con nosotros, o sea, siempre tenemos la posibilidad de armar un negocio nuevo, hacer algo, con nuestros proveedores también. Creo que va con cómo somos: somos confiables, somos personas…
Sebastián: Que estamos para ayudar, además de para ganar plata.
Y se nota, y así es. ¿OK?
Magali: ¿Cómo dirías que…? Porque de pronto, por la parte de empezar un negocio, empezar es fácil. Lo difícil me parece que es mantenerlo y que funcione en el tiempo. Quiero saber cuando estás metido en cualquiera de estos proyectos… ¿cómo hacés para priorizar el día a día, cuando pasan 1000000 de problemas y 1000000 de cosas que podrías estar haciendo? ¿Cómo encontrás el rumbo para priorizar dentro de la empresa?
Sebastian: Hoy por hoy…
Sebastián: Soy sumamente ineficiente en mi día a día. ¿A qué me refiero con ineficiente? Me tomo el tiempo para hacer todo. Al no tener un rol operativo en mi empresa, me levanto, leo, juego todo el tenis que quiero, pienso mucho y cada tanto tomo alguna decisión. ¿Cómo hago? Y bueno, tengo un equipazo.
Y confío mucho también en él. Entonces delego un montón de cosas. Y eso tal vez te lo puedo decir hoy. Pero creo que tu pregunta va más para el CEO de hace 10 años.
Así que te voy a responder esa pregunta como si estuviese en ese momento: todo lo que no sea vender es secundario. En mi cabeza era así.
Y con vender no me refiero a vender por hacer plata… Sino por crecer. Cualquier emprendimiento, cualquiera que recién arranca, su misión es crecer, o sea, el tamaño que tiene en ese momento no es… Conmensurable desde el punto de vista de una organización. Es como… Una pelota caliente que vos necesitás hacer crecer. Entonces, si tuviese que volver, o sea, si tuviese que dar ese consejo de cómo priorizaba en ese momento, era crecer, crecer y crecer.
Hoy esa pregunta se traduce en otra forma de crecimiento, que es componer el capital. Entonces hoy… Priorizo en componer mi capital.
En ese momento no tenía capital, eran 160 USD.
Ahí veo una similitud entre esas cosas: al principio es vender, vender, vender. Después puede pasarte que en el afán de vender más dejes margen, rentabilidad y un montón de otras cosas. Que no serían tan buenas… Decisiones, como por ejemplo, algo que para mí pasa mucho en las pymes: las pymes tienen un muy buen retorno del capital, o sea, tienen buenos márgenes, y el empresario pyme toma malas decisiones financieras respecto de componer ese capital. Básicamente, tengo un negocio que me deja mucha plata… Y compro un departamento que tiene un 3% de rentabilidad anual. Entonces, en mi vida personal trato de componer ese capital.
Magali: OK, ¿qué es algo que te gustaría hacer antes de morir? Vale cualquier cosa.
Sebastian: O sea, ¿qué me gustaría hacer antes de morir? Sí.
Realmente creo que me puedo morir mañana y estar satisfecho con la persona en la que me he convertido. Ahora, quiero ser mejor persona todavía. Entonces… ¿qué me gustaría hacer en realidad? Nunca quisiera dejar… De… No quisiera perder esta… Vocación de seguir mejorando como persona que tengo, que la tengo realmente. Me gusta mucho leer, me gusta mucho prepararme, me gusta mucho aprender.
Y si logro mantener eso a lo largo de mi vida, sé que voy a tener una vida súper feliz, pase lo que pase.
Magali: ¿Qué tenés que mejorar como persona?
Sebastián: Bueno, creo que personalmente tengo muchas cosas para mejorar, principalmente sobre mi capacidad de dar y recibir cariño.
Después, a nivel… De qué tipo de persona soy, creo que tengo que profundizar más lo que tengo. Y con lo que tengo no me refiero a lo material, sino a mis capacidades personales, como ser confiable, ser amable… Tomar mejores decisiones en la vida, no solo a nivel de negocios. Todo eso. Y ahora estoy bastante remoto, ahora estoy en Ciudad de México. Creo que tengo que ir definiendo dónde quiero vivir. Eso me gustaría tenerlo resuelto en el corto plazo. Bien.
¿Cómo es ser un expatriado argentino en México?
Magali: ¿Cómo es ser un expatriado en México?
Sebastián: Bueno, creo que en todo el mundo ser un expatriado, para cualquier nacionalidad, es duro. La respuesta me parece que es esa: es duro. Porque hay días que son malos y estás solo.
Y tu red… Yo soy una persona de relaciones profundas, me gusta eso, y me gusta profundizarlas más. Me encanta tener amigos y me encanta conocer gente nueva. Y si bien quisiera tener más amigos de los que tengo, quisiera tener mejores relaciones, incluso con los que tengo ahora, que son buenísimas. O sea, me gustaría profundizar más eso, y cuando uno se muda eso repercute.
Así que es duro. Me siento muy afortunado porque al menos aquí en México me recibieron súper increíble. Tengo amigos que siento que podrían ser amigos míos… Que siento que podrían ser amigos de mis amigos en Buenos Aires, lo cual es un montón, porque mis amigos en Buenos Aires son extraordinarios. Entonces me siento muy afortunado en eso. Creo que México, como país, como cultura… Es, dentro de todo, benévolo con los extranjeros.
Dentro de todo, benévolo con los argentinos, y eso es algo bueno.
Y por sobre todas las cosas, la Ciudad de México se ha… Convertido en una ciudad muy ambiciosa, una gran ciudad… Que atrae un montón de gente con ganas de hacer cosas, con ganas de transformar, con ganas de emprender.
Con un montón de cosas que a mí me gustan.
Creo que eso pasó hace poco, porque México, por cómo está configurado, está muy bien.
Y algo que pasó hace mucho es que tiene una potencia cultural increíble, desde su música, desde su comida, desde su gente, de cómo es.
Estamos hablando de una sociedad, una nación que sobrevivió a una invasión española, ¿no?, y a otras.
Otras invasiones también; tuvo un reinado acá.
Por 14 años. Entonces… Creo que está hecha, está diseñada para ser… Benévola con los extranjeros y con los expatriados.
Eso no le quita lo duro que es. Hay días que son malísimos, y bueno, estás solo y hay que… Soportar. ¿Cuándo fue el último día malo?
Ayer, Magui, ayer tuve un día de mierda.
No es culpa de México, es más culpa de la situación económica en Argentina. Me costó mucho la parte de usar la plata allá. Y fue dura, fue dura.
Pero bueno, a veces ese disparador, que en otro lugar tienes tu café, tus amigos, tu forma de reaccionar, y acá, tal vez con las 3 horas de diferencia que hay, no puedes hacer un llamado o no quieres molestar o no quieres preocupar a nadie.
Sí.
Magali: Respondiendo una pregunta que me hiciste, ¿qué recomendaciones tendrías para alguien que se va a mudar o que va a ir solo a otro país?
Yo creo que hay 2 conceptos súper importantes… Para aliviar esa situación. La primera es la rutina, o sea, encontrar una rutina, y con eso me refiero a tener tu gimnasio, tener tu lugarcito. Yo tengo un lugar donde voy a tomar café cuando me siento mal, cuando no tengo nada para hacer, cuando me enfrento al vacío que es estar presente.
Encontrar un cafecito, encontrar una actividad que te guste, que quieras hacer. Ese es el primero, la rutina, y el segundo concepto es la familia.
Pasa mucho con los expatriados que las relaciones que tienen son muchísimo más intensas que si estuviesen en su lugar local. ¿Por qué? Porque si se les enfermó un chico, si necesitan una ayuda con algo… Ese círculo es súper importante. Entonces, hacerse de una rutina y hacerse de una familia, de un círculo de relaciones profundas, es súper importante. Esas son. Y yo tuve mucha suerte en encontrarla, ¿no?
¿Cuál es el desafío de la diferencia horaria?
Sebastian: México cambia cada 6 meses. Atrasa 1 hora en verano, adelanta 1 hora en invierno, y perdón, al revés.
3 horas de diferencia. Es súper incómodo; es realizable, pero es súper incómodo, principalmente en lo social. Porque yo me levanto a la mañana, son las 6:00 de la mañana cuando me levanto, y en Argentina ya son las 9:00.
Eso es complejo. Y a mis 6 de la tarde, cuando ya terminó el día, capaz que quiero ir… Al gimnasio, a tomar el café, a lo que tenga ganas de hacer.
Y cuando vuelvo quiero hacer algún llamado o ver cómo está mi familia y ya no dan las horas, pues son las 10:00 de la noche. Entonces, eso es un poco incómodo, más que nada en lo personal. En lo laboral, con 3 horas de diferencia, se solapan… Relativamente bien.
¿Cómo pensar con escepticismo en la era de los videos confirmatorios?
Magali: ¿Cuál dirías que es alguna de tus últimas creencias limitantes de las cuales te deshiciste?
Sebastian: Creencias limitantes…
Sebastián: Siempre fui… Siempre fui muy creído en ese sentido.
No recuerdo alguna. Sí, como abrir un negocio en otro país durante la pandemia.
Se supone que es un desafío y hasta algunos lo habrían pensado como irrealizable, pero de alguna manera lo hicimos. No se me ocurre así alguna cosa.
Magali: Está bien. Bueno, ahora vamos a forzar. ¿Se te ocurre algo que pensás distinto a la mayoría de las personas?
Sí. Creo que hoy, apalancado por la… Por la tecnología, por la audiovisualidad del mundo en que vivimos, es muy fácil creer en cosas, tomar partido de algo, tener una postura sobre X. Tuve mucha suerte de leer libros increíbles de más joven y profundizar en ese conocimiento.
Sobre el escepticismo, sobre el método científico aplicado a la vida.
El pensamiento refutatorio en vez de confirmatorio. O sea, si yo veo un video que me dice no sé qué… X postura política o económica, o religiosa, ¿no? Cualquier cosa funciona de esta manera.
Es fácil construir un video confirmatorio al respecto y que se aproveche de esa mentalidad.
Tengo esa postura contraria.
Que me ha servido un montón y se la deseo a todo el mundo. Realmente, de las cosas que he aprendido, lo que me ha servido para mi vida, para mejorarla, trato de compartirlo.
Y creo que esa postura, que es casi filosófica, me ha ayudado un montón, y hoy por hoy creo que el statu quo es un poco diferente: soy tal cosa, soy tal otra, tengo convicciones muy fuertes. Que por supuesto trato de evitar, al menos.
¿Qué lecturas y ensayos de Paul Graham recomienda Sebastian Javelier?
Magali: Ok. ¿Quiénes dirías que son referentes que moldearon tu forma de pensar?
Sebastian: Bueno.
Sebastián: El primero debo decir que fue Popper, pero no sé si debe ser muy conocido. Es un epistemólogo. Yo, antes de estudiar ingeniería, estudiaba relaciones laborales en la UBA, que vendría a ser como recursos humanos o algo así. Hice el CBC. Y en el CBC te obligan a ver algo de epistemología o de pensamiento científico. Se llama, creo, Pensamiento Científico, ¿no?
Gran nombre de materia y gran materia en sí.
Y cuando terminé eso, que fue mi primer cuatrimestre, haber leído a Popper me ayudó un montón.
Su postura es muy parecida a esto que estaba describiendo, la capacidad refutatoria del pensamiento. Es mucho mejor tratar de probarse equivocado y no encontrarlo que tratar de probarse en lo correcto y confirmarlo, porque eso es mucho más fácil y es una falacia. Y bueno, terminé ese cuatrimestre, al siguiente cuatrimestre… Seguí con el CBC de relaciones laborales y me di cuenta de que no era para mí, que necesitaba para mi formación tener algo más pragmático, y ahí me metí en ingeniería industrial.
Nadie pensaba que podría llegar a ser bueno en eso.
Porque era muy del palo de las ciencias sociales. Pero internamente lo vi como una forma de balancearme en mi personalidad, y eso sí trato de hacerlo. O sea, trato de ver qué me hace falta en vez de en qué soy bueno, y me voy construyendo así. Soy un generalista empedernido.
Magali: Okay, ¿algún otro referente?
Sí. Charlie Munger y Warren Buffett, por supuesto. Nassim Nicholas Taleb es otro. Y creo que… Con eso. Ah, bueno, Paul Graham, por supuesto, que me parece una de las mentes más increíbles a nivel de emprendedurismo. Paul Graham, fundador de Y Combinator.
¿Cuál es… Uno de sus artículos favoritos, tuyos?
Sebastián: Bien. Tengo varias categorías. A nivel personal, o sea, cualquiera puede apalancarse de esto y ayudarse a sí mismo.
Hay uno que se llama Keep Your Identity Small, como mantener tu persona, tu identidad pequeña, o mantener pequeña tu identidad.
Que es un ensayo que habla sobre no perder tiempo en pelotudeces.
Creo que es muy útil sobre esto, ¿no? Sobre qué posición uno adopta. Después hay otro, se llama What You Can’t Say, o sea, lo que no puedes decir. Me parece increíble ese ensayo. Habla sobre… Creo que, en última instancia, sobre la amistad, porque lo que dice es que es importantísimo tener amigos con los que puedas decir lo que te viene a la mente, por más que sea una estupidez y que después lo autodestruyas.
Y cambies de opinión. Tener ese grado de confianza con amigos para decir «che, quiero armar no sé qué, hacer tal cosa», eso es súper importante. Y otro sobre las ciudades que me gusta mucho, se llama Cities and Ambition, o sea, la ambición y las ciudades, o una cosa así. Que habla mucho sobre… El contexto, ¿no? Sobre con quién uno se rodea. Principalmente las ciudades te susurran un mensaje. Pero por sobre todo, mi mayor consejo va por ahí: sobre rodearse de gente.
Rodearse de gente es súper importante.
Y la ciudad donde uno elige vivir, si tiene la suerte de elegirla. Y como extrapolación de eso a nivel negocios o emprendimientos, te diría que hay uno que se llama Startup… Startup = Growth. Startup igual a crecimiento.
Creo que ya solo lo dice, se autodefine el ensayo. Otro, Be Good, sé bueno.
Sobre qué postura tener como emprendedor y como persona de negocios, etcétera. Súper bueno. Bueno, en fin, a mí me pasó en un momento que leer a Paul Graham me parecía tan denso de información, tan completo, tan claro y tan sintético, porque no escribe libros, escribe ensayos, que dije: voy a leer todo Paul Graham antes de seguir leyendo cualquier otra cosa. Te podría dar infinitos ensayos; creo que esos son suficientes. Y ya que hablamos de la facultad, de que era profe y todo, yo dejé la facultad cuando la empresa empezó a pesar mucho.
Y me prometí a mí mismo que si dejaba la facu iba a leer 2 libros por mes. Y bueno, cumplí esa promesa, más o menos en promedio, al menos.
Entonces mi consejo sería, más allá de leer a Popper, a Graham o lo que pueda recomendar, que el hábito de lectura sea… Con pericia. No es lo mismo leer un libro u otro, hay un costo de oportunidad ahí.
Y de vuelta es como una… O quiere explotar una cualidad para la que es bueno, o quiere balancear su personalidad o sus habilidades. Y es otra decisión, o puede distraerse y usar la lectura para algo de ocio. Yo prefiero otras cosas. La gente me dice: «Ay, te gusta leer», y como… Como de un lado de ocio. Y claro, a mí al revés, yo lo tomo como ir al gimnasio, es una forma de crecimiento personal que espero nunca perder.
Magali: Bien. ¿Se te viene a la cabeza algún momento en que digas «no puedo creer que esto haya pasado», porque no estaba dentro de tu imaginario de las posibilidades que sucediera?
Sebastian: Sí, todo lo que me ha pasado en la vida, realmente. Imaginate esto: sos un chico de 23 años en el 2009, creo.
Sebastián: Y decís: «Voy a vender bolsas ecológicas». Y la gente te dice… «Hippie de mierda».
Y para mí esconde una gran enseñanza, que es que para tener una buena idea de emprendimiento tiene que ser una buena idea, pero tiene que parecer una mala idea. Porque si pareciera una buena idea, y si fuese una buena idea, todo el mundo lo haría y sería un poco redundante. Otro gran ensayo de Graham se llama How to Get Startup Ideas, o sea, cómo tener ideas de startups o de emprendimientos, y habla un poco de eso, entre otras cosas. Muy buen ensayo. Entonces… Cuando empezamos a vender, empezamos a crecer y a tener clientes increíbles.
Todo eso me parecía surreal. Conocí a vicepresidentes, etcétera. Todo eso me parecía surreal. Siempre le escapé un poco a eso.
Para mí lo importante era crecer en ese momento. Decía: no tengo que ingresar, no me tengo que hacer, como dicen, a ese mundillo.
Y ni hablar de tener una empresa que opera en varios países. No me lo puedo creer, me causa gracia. Le digo «la multi», internamente, cariñosamente, porque no me lo creo.
Pero bueno, así viene, y ojalá siga creciendo.
¿Qué enseña el tenis sobre la ansiedad y la depresión?
Magali: Bien. Vos sos jugador de tenis y lector de tenis. Quiero saber qué cosas aprendiste que te sirven para la vida real.
Sebastián: Bueno, el tenis es de la vida real.
Magali: ¿Qué cosas aprendiste del tenis?
Sebastián: Bien.
Mientras pienso esa respuesta, te voy a decir qué me dio el tenis a mí y que tal vez le pueda servir a algún oyente. A mí, cuando empecé a crecer mucho con el negocio, llegó un momento donde las horas que le aporto no corresponden: si le aporto 60 horas más de mi vida, no va a crecer un 60% más el negocio. Empieza a haber una saturación de eso.
Mi cerebro, hiperansioso y desarrollado desde la escasez, porque todo ese tiempo crecíamos y no tenía plata y qué sé yo, empezó a acelerarse con eso, y el tenis llegó para ocupar ese espacio mental. Me dio un montón de cosas, principalmente tranquilidad.
Para poder enfocar mis deseos de crecer, de mejorar, la hiperconcentración, viste, esto de enfocarse de lleno en algo, que lo hice por muchos años con Ecoexist.
Me dio eso. Tal vez algún oyente esté pasando por una situación similar, de estar en un estado de alerta que ya no corresponde con su estilo de vida. Y eso me parece súper potente. Yo encontré algo en donde tengo muchísimo para mejorar, porque el tenis es un deporte súper difícil.
Entonces pongo ahí todas mis… No sé cómo decirlo, pero… Mis trastornos compulsivos, viste, mi ansiedad, la pongo ahí: en mejorar, en ser mejor dentro de eso, en entrenar todos los días.
Mejorar, leer sobre la técnica, sobre la táctica, etcétera. Y después, lo que sí me dio el tenis a nivel enseñanza para el resto es esta cosa de… De realmente conocer con profundidad un tema.
A mí me pasó que, en mi afán de mejorar como tenista, busqué un montón de entrenadores. Creo que voy por el séptimo entrenador en 2 años. Y hay gente que dedica su vida a eso y que sabe mucho de eso.
Magali: ¿Entonces, rodearse de esas personas?
¿Te acortan el camino?
Sebastian: Mucho, mucho.
Uno, al menos yo, más de joven, más… Imprudente, creía que mi experiencia personal era lo más importante. Y hoy considero que leer de gente que hizo cosas por las que quiero vivir… Me da muchísimo para acortar ese camino. Y bueno, el tenis fue uno de esos casos, o sea, juego hace 2 años. Creo que en promedio juego mejor que el que jugaba hace 2 años, pero todavía me falta un montón. ¿Para aprender qué hago? Leo de tenistas. Básicamente tengo que recomendar uno para el tenista que quiera mejorar.
Se llama Winning Ugly, de Brad Gilbert.
No quiero ahondar en el tema, pero es un librazo para el tenista. Para deportistas en general, para mí es una biblia de la psicología deportiva.
Y bueno, toca algunos puntos lindos de la historia del tenis, porque fue un jugador que le ganó a Sampras, a Agassi. Fue entrenador de Agassi y de otros número uno como Andy Murray, etcétera.
Magali: Un crack.
Muy bien. ¿Cómo hacés para manejar tu ansiedad?
En general en la vida, no solo en el tenis.
Sebastián: Bueno, primero voy a hacer una apología a la ansiedad: amo mi ansiedad, me sirve, la uso, porque vivir en absoluta ausencia de ansiedad me parece un error.
O no quisiera vivir así. Pero hay una parte de la ansiedad que me daña mucho y que seguramente a muchos también los daña, principalmente ahora, después de la pandemia y todo eso. Hay como un nivel de ansiedad muy alto. Entonces, eso por un lado. O sea, para mí vivir meditando, como el yoga 3 veces por semana, me hizo muy mal también, más allá de que estoy sonando como un robot. Pero lo que hoy es la hiperserenidad a mí no me gusta.
Habiendo dicho eso, y habiendo pasado, creo, por las 3 enfermedades mentales más importantes, que son depresión, ansiedad y estrés (yo tengo el bingo de eso)… Debo decir que la ansiedad es la que más me ha dañado en mi vida. La que peor me hace.
Cómo convivo con eso: es un juego sutil.
Es un juego muy sutil que tiene que ver con no pensar en eso, como por ejemplo el tenis. Y cuando aparece, tener elementos para volver… Hacer terapia y tratar de hablarlo con amigos.
Como usarlo a tu favor, viste.
No es una pelea de karate contra la ansiedad, es una pelea de judo. ¿Viste el judo? Es como que usás la fuerza del otro, yo lo hago así. Ir a la playa a hacer nada, meditar y todo eso no me da resultado.
Ocupar la mente en cosas que puedo aprovechar me ha resultado mucho más. Creo que hay 2 corrientes de pensamiento, así, más en general. Tenés lo que es el yoga y el mindfulness, esta cosa de estar completamente en el presente.
Y después hay otra. Para mí son 2 grandes canales.
Que es como la teoría del ego depletion, el agotamiento del ego, que dice: uno se levanta y tiene, no sé, 100 decisiones para tomar en el día, y después estás hecho un estúpido y no las podés tomar, y eso te puede generar ansiedad.
Yo soy más de la última: me hago la vida muy simple. Cada vez que estoy súper ansioso saco temas, saco temas, saco temas, y me concentro en lo que tengo que hacer. No sé.
Magali: OK. Y ya que lo mencionaste, ¿cómo fue para vos vivir con depresión?
Sebastián: Bueno, si la ansiedad es lo que más me ha llevado, la depresión sería lo que más miedo me daría volver a tener, de hecho.
Es algo de lo que me protegí mucho tiempo, de volver a tener depresión. La tuve, por supuesto, cuando tuve insomnio.
¿Cómo es vivir con eso? Es una cagada, es como estar muerto. En realidad yo creo que, en última instancia, lo que se activa en el cuerpo es… La pérdida del deseo, o sea, del deseo de hacer cosas, de reproducirse, así, bien animal.
Y la pérdida del instinto de supervivencia. Esas 2 cosas te ponen en un lugar donde vos querés estar todo el día haciendo nada, sintiendo nada, nada mismo. Creo que en ese sentido es de las peores sensaciones que uno puede tener como ser humano. Muchísimo peor que la de la ansiedad, para mí.
Y de vuelta, es algo que hay que hablar, que hay que salir a buscar, que hay que pelear. No es algo… Que uno tenga… Que evitar o que esconder. Y lo más difícil es darse cuenta, porque al no sentir nada, estar todo el día… Eso puede llegar a ser una grandísima pérdida de tiempo. La ansiedad no me parece una pérdida de tiempo. Pero estar deprimido, sí.
Magali: Bien. Si tuvieras que decir en retrospectiva, ¿qué cosas creés que te apalancaron para llegar a donde estás ahora? ¿Solo una?
Sebastián: Leer muchísimo. Leer muchísimo sobre cosas que te pueden ayudar.
No me imagino que la lectura sea reemplazada por otro tipo de conocimiento, como puede ser el podcast (por supuesto, escuchen Tiene que haber algo más), pero no sustituye lo que es leer.
O lo que es ver un video o hacer un curso en YouTube o lo que fuera. Principalmente porque cuando uno lee tiene la capacidad instantánea de leer la misma hoja y colgarte pensando en lo que vos querés mientras leés. Cuando vos tenés algo que constantemente avanza, no te permite esa capacidad.
Y después hay un efecto de composición del conocimiento, que tiene que ver con cuando empezás a leer algo y decís: «Ah, esto lo puedo relacionar con lo otro que leí». Ese viaje mental… Creo que no está… Reemplazado por otras capacidades.
Soy muy lento para leer y soy muy lento para aprender.
Pero lo que aprendo trato de que no se me escape.
Por esto que te decía: porque viajo mucho, pienso mucho, como que lo incorporo realmente. No sé, no es que tengo… A veces escribo sobre lo que leo. Subrayo, intervengo mucho los libros. Pero no es que tengo así un orden. Como te digo, soy muy ineficiente en las cosas.
Pero lo hago por mucho tiempo, entonces me rinde.
Magali: ¿Qué es algo que quien está escuchando esta conversación no podría adivinar de vos?
Con todo lo que ya hablamos.
Sebastian: No sé, creo que fui muy honesto con las respuestas. Creo que la gente cuando me conoce, o mis compañeros de trabajo… Piensa que soy una persona muy armada, muy centrada, muy tranquila. Todo lo contrario, o sea, soy muy caótico. Y mi trabajo… Es progresar y prosperar… A pesar de eso. Y algo que sí me enseñó el tenis: Roger Federer, el número uno, era una persona muy conflictiva, de joven rompía la raqueta. Yo no lo sabía. Y para mí eso lo agranda aún más, porque, a pesar de ser eso (estoy seguro de que ahora debe estar pegándole patadas a la mesa porque no puede jugar al tenis, porque se retiró), a pesar de ser esa persona, lograba salir a la cancha y lograba ganar cada partido que enfrentaba. Creo que en última instancia es lo que me pasa a mí. Yo no soy como Federer, por supuesto, pero soy una persona muy caótica, muy… Acomplejada por la ansiedad, por los pensamientos, voy y vengo. Pero de alguna manera, a pesar de todo eso, logro hacer cosas, logro transmitir tranquilidad, transmitir confianza, al menos en la mayoría de los casos.
Magali: Bien.
¿Estuviste cerca de tirar la toalla en algún momento?
Sebastián: No. No, ¿sabés por qué? Porque siempre crecí. Por eso, esto de las prioridades: siempre quería vender más y siempre vendía más.
Y después, soy de matar muchas decisiones también.
La verdulería la cerramos a los 8 meses.
Podría haberla mantenido más tiempo, podría haberla dado vuelta, pero listo, ya está. No le iba a dar más tiempo.
Y trato de equivocarme mucho.
Literal, o sea, trato de buscar fallas.
Pero que ese error no mate el global, o sea, trato de limitar los errores muchísimo. Entonces tiro la toalla constantemente en algunas cosas.
Pero en el global trato de apuntar para arriba.
O sea, no soy de esas personas que tienen un crecimiento ordenado mes a mes.
A veces voy para atrás y tengo saltos significativos, soy de eso.
Magali: OK.
¿Cómo perderle el miedo a vender y entender una industria nueva?
Magali: Ya que mencionaste la parte de ventas… ¿Qué recomendarías? Porque es algo muy incómodo de hacer: si no estás muy acostumbrado a exponerte así, genera mucho rechazo.
¿Qué cosas te sirvieron a vos para convertirte en bueno?
¿O cómo hacer para que no sea incómodo ese proceso?
Sebastian: O sea, tu pregunta sería cómo evitar el miedo al rechazo cuando uno es vendedor, que es una cosa muy común. ¿A eso te referís? Bueno, a ver qué se me ocurre. Como en todo, recomiendo leer mucho sobre ventas. Creo que por cuatro o 5 años era solo lo que leía, imaginate. Me sentía un hueco de mierda: todo el mundo leyendo qué sé yo, y yo, ¿un libro de ventas?
Malísimo, pero realmente es lo que hay que hacer.
Yo creo que los vendedores ayudan a la gente. Yo no creo en esta cosa del Lobo de Wall Street que te dice: «Ah, vendeme la lapicera». Yo no lo haría, no sé, nunca me pasó.
Siempre le vendo a gente que creo que lo necesita. Entonces trato de hacer eso: resolverle un problema a alguien.
Y cuando lo ponés en esa perspectiva, todo ese miedo al rechazo se pierde simplemente, cae por su propio peso. Pero por sobre todo… Hay formas de hacer un llamado, hay formas de hacer un cierre, hay formas de todo eso. Te baja el nivel de ansiedad, y al bajarte el nivel de ansiedad te ayuda… A cerrar más. Así que una vez más, creo que leer es una buena respuesta para cualquier persona que quiera salir a vender.
Magali: Bien, muy bien.
¿Y si tuvieras que decir qué cosas te ayudaron para aprender de una nueva industria?
Sebastian: Hablar con gente de la industria, principalmente eso. No me considero un experto…
Sebastián: En negocios, por más que trato de mejorar cada vez más.
Pero saber hacer preguntas relacionadas a eso puede ser útil, como por ejemplo: los márgenes de la industria, cómo opera financieramente. O sea, cómo cobra, cómo vende, cómo paga, cómo consigue clientes.
Cómo toma el cliente la relación con el proveedor, con la empresa. Si es una relación de largo plazo, si te cambian por 2 mangos. Toda esa serie de preguntas te hace entender una industria muy rápido y simplificar, viste, como decir: «Ah, bueno, este es un negocio que es un commodity». Los commodities no están mal.
Y a los que mejor les va son los que tienen mejores estructuras de costos, por ejemplo. Entonces decir: «Ah, bueno, el negocio de bolsas es un commodity, entonces, ¿cómo funciona esta industria?». Bueno, todo eso… En última instancia te ayuda a entender una industria sin la necesidad de entenderla. No sé, si hacés tubos de acero sin costura, como hace Tenaris… Entender la industria del tubo sin costura es difícil. Pero con ciertas preguntas periféricas al negocio, en vez de al arte de hacer tubos de acero sin costura, podés llegar a entender para evaluar si te interesa o no. En eso trato… De ser cada vez mejor.
Magali: Bien.
¿Por qué rodearte de gente extraordinaria cambia tu vida?
Magali: ¿Alguna idea que estés pensando, que esté frecuentemente en tu cabeza? Puede ser una idea nueva o vieja, pero que recientemente hayas estado pensando.
Sebastian: Claro, Magali, te cuento lo que estoy tratando de hacer hace 5 años, aún sin éxito, pero ojalá me salga algún día. O sea, ojalá en 10 años… En Tiene que haber algo más volvamos a hablar y escuchemos esta historia.
Sebastián: Yo quiero armar un conglomerado de empresas… Que se apalanquen de lo que yo sé de generar leads a través de Google Ads principalmente. Pero en realidad es un tipo de empresa que tiene que ser un negocio B2B, o sea, que le vende a corporativos, no a consumidor final, que tenga ciertas características que me gustan, que hoy, con un par de preguntas, más o menos las puedo entender. Y con un par de campañas puedo más o menos probar si funciona o no.
Magali: ¿Qué querés armar?
Sebastian: Quiero armar un…
Sebastián: Igualito al Berkshire Hathaway de Buffett… Que nuclee estas empresas. Y que me permita a mí trabajar con gente que admiro, con negocios que entienda y con negocios que generen capital. Y si todo eso sale bien… Lograré, después de mucho tiempo… Profundizar en mi capacidad de trabajo. Yo creo que fui una persona muy diversificada, o sea, todas mis opciones… O todas mis decisiones, fueron en función de mantener opcionalidad. Pero si logro armar ese paraguas que nuclea todo eso, voy a entrar a una etapa en mi vida de muchísima profundidad y de… Composición.
Magali: ¿Por qué composición?
Sebastian: Porque mi actividad va a ser encontrar estos negocios y que se gestionen. Bueno, a ver, igualito: Berkshire Hathaway compra empresas, pero no pone management, o sea, deja el management que está porque confía en la gente que trabaja ahí, porque son personas de confianza que han demostrado históricamente resultados, etcétera, etcétera.
Creo que esa es la respuesta a mi deseo constante de tener 7000 empresas diferentes, que en la práctica nunca lo pude hacer. Cada vez que quise armar una nueva… Me tiraban mis propios negocios, me pedían más, principalmente Color Sublime, que es la empresa de máquinas. Cada vez crece más, cada vez crece más. Entonces creo que si logro acomodarlo de esa manera, se resolvería: mis deseos con mis capacidades operativas.
Magali: Bien, OK.
¿Cómo hacemos para cerrar este capítulo? Palabras finales a quienes nos escucharon, un último mensaje de lo que hayamos dicho o no. Vale micrófono libre, lo que quieras.
Sebastián: Voy a hacer una suposición, y los prejuicios nunca son buenos. Pero mi prejuicio es que tus oyentes son nómades digitales, personas de mucho movimiento, algo con lo que en algún momento me sentí identificado. Sin embargo, reniego de eso, no me gusta ser nómade digital, al contrario. No veo la hora de echar raíces.
Entonces, habiendo dicho eso, quisiera como consejo decir que las cosas más maravillosas en la vida vienen de la profundización, de la composición, de repetir y mejorar y mejorar y mejorar: las relaciones, las amistades, los negocios, etcétera, etcétera. El tenis, todo viene de componer, de ser un poquito mejor, ser un poquito mejor, no de empezar de cero. Ese es un deseo que tengo para tus oyentes. Y por otro lado, creo que no hablamos mucho, o tal vez lo tocamos, pero no fui demasiado explícito, de la importancia… De las personas con las que uno se rodea.
Ser cuidadoso de eso desde… La más temprana edad posible, porque cuando uno va al colegio no elige su colegio, por lo general.
Después no elige los amigos de la secundaria, pero cuando uno cambia a la facultad y empieza a relacionarse y todo eso, uno empieza a elegir. Por suerte tuve la pericia de… Rodearme de personas increíbles, de buscarlas… Y de tratar de conservarlas y, por suerte, poder aportar algo si puedo. Pero al menos saber quiénes son y tratar de estar cerca de ellas. Creo que eso te puede dar un montón. Para lograr eso, de vuelta, a la inversa, uno puede invertir para tratar de ser amigable, amable, ser una persona que da.
Vas a recibir. Y rodearse de gente extraordinaria, como las personas con las que yo me rodeo, creo que es una de las… Mayores gratificaciones de mi vida. Y alejarme de las que no, por supuesto, pero prefiero no hablar de eso y simplemente concentrarme en lo bueno.
Munger no escribe; escribe sus propias cartas en una empresa donde es chairman.
Pero tiene un libro que le recopiló un… Tipo que trabajó con él. Y ese libro se llama Poor Charlie’s Almanack, en honor al Poor Richard’s Almanack que escribió Benjamin Franklin, del que él es un fanático. Y cuando abrís el libro hay una frase de Munger que dice… no me acuerdo qué carajo dice. Pero en un momento dice: «¿Y si tus amigos no te bancan ese proceso?
Que se vayan a la mierda». Y a mí me pareció innecesario que esa sea la frase con la que abrís, como dije, qué raro. Pero ahora, con 37 años y con una experiencia sobre el tema… Creo que hay mucha más sabiduría de la… Que encontré cuando lo leí. Y saber elegir las amistades, saber decir que no… Rinde. Súper.
Magali: Espectacular. Bueno, gracias por compartir todo esto.
Sebastian: Un placer, Magali. Espero que les sirva a los oyentes, te mando un abrazo grande. Chau, muchas gracias.
Magali: Gracias por escuchar este capítulo. Si tenés una amiga o amigo a quien le pueda gustar, compartíselo, que nos ayuda a crecer. Todas mis reflexiones mientras construyo Tiene que haber algo más están en el correo semanal: tienequehaberalgomas.com/correo. Todos los links de lo que hablamos están en tienequehaberalgomas.com y mandame tus comentarios por redes sociales. Nos vemos la semana que viene.
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