Helle Jeppsson

Española, viviendo en México y con padres nórdicos. Estudió en Suecia, Francia, Chile y Estados Unidos. Trabajó en organismos internacionales en sectores relacionados al Liderazgo de la Mujer, Infancia y Juventud.

Helle cofundó Scape, la app de masajes y faciales a domicilio líder en México. Trabajan en 23 ciudades de México con 800 terapeutas y están en plena expansión en Latinoamérica. Además, trabajó en organismos internacionales en sectores relacionados al liderazgo de la Mujer,infancia y juventud.

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De qué hablamos con Helle Jeppsson

  • Su personalidad y cómo influyó cada cultura en su construcción
  • Educación y acceso para decidir qué elegir
  • Desventajas en el proceso de levantar capital para Scape siendo mujer
  • Trabajar como voluntaria en UNICEF
  • Su trabajo en el Banco Mundial y cómo decidió renunciar
  • Comenzar a incursionar en el mundo de las startups con Scape
  • Seguir teniendo ingresos mientras se emprende
  • El impacto de la industria del bienestar
  • Incorporar tecnología en la gestión de spas
  • El desarrollo de la app para masajes y faciales a domicilio y otras unidades de negocio

Recomendaciones de la invitada: 

  • Se regalan dudas (Podcast)
  • The frye show (Podcast)
  • Ted Lasso (Serie)

Transcripción

Helle Jeppsson es española, de padres nórdicos, vive en México y cofundó Scape, la app de masajes y faciales a domicilio líder en el país. En el episodio cuenta cómo dejó el Banco Mundial, qué desafíos enfrentó al levantar capital siendo mujer y cómo pasó de gestionar spas físicos a construir una empresa de bienestar con tecnología.

Introducción

Helle: Dar el salto a algo puede dar miedo, pero siempre puedes construir colchoncitos debajo para que ese salto sea más suave y no te quedes estancado en algo, si te estás levantando todos los días y no eres feliz. Busca un cambio.

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. En el podcast analizamos la historia de profesionales de todo el mundo que se transformaron para estar alineados con sus valores. Contamos historias y desarmamos cómo lo hicieron. Nos ayudás mucho si te suscribís en la plataforma en la que estás escuchando este podcast. Estabas escuchando a Helle Jeppsson. Ella es española, viviendo en México, con padres nórdicos.

Estudió en Suecia, Francia, Chile y Estados Unidos. Trabajó para organismos internacionales en sectores relacionados al liderazgo de las mujeres, infancia y juventud. Cofundó Scape, una app de masajes y faciales a domicilio líder en México. Están trabajando en 23 ciudades del país, con 800 terapeutas, y están en plena expansión en Latinoamérica.

Todas las semanas comparto el detrás de escena y mis ideas, que escribo en el correo semanal. Lo podés buscar en tienequehaberalgomas.com/correo y te llega todos los jueves. Ahora sí, vamos a comenzar. Hola, Helle, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir hoy a conversar conmigo.

Helle: Ay, muchas gracias por invitarme. Estoy muy, muy feliz de estar acá.

Magali: Genia, quiero empezar con esta pregunta: ¿qué es para vos el éxito?

Helle: Pues la verdad es bastante simple, ¿no? El éxito es hacer algo que provoque felicidad a los demás y hacer algo que te provoque felicidad a ti misma. Para mí esa sería la definición de éxito.

Magali: Me gusta. Siento que eso es como muy optimista. ¿En general sos así?

Helle: Sí, sí, totalmente. Yo creo que es mi personalidad, es desde siempre. Creo que es una faceta: siempre encontrarle las cosas buenas a las cosas, siempre buscarle el ángulo.

Magali: Claro. ¿Cuánto de esto es cultural?

¿Cómo influyen las culturas nórdica, española y mexicana en la forma de ver el éxito?

Helle: Pues buena pregunta. Sabes que yo al final soy como una mezcla de culturas, porque en mi casa, y parte de toda la educación escolar, es una educación nórdica, y mi parte cultural es muy nórdica, pero yo crecí toda la infancia en España. Entonces creo que ha sido como un mix, porque depende a quién preguntes. En las métricas estas que tienen las estadísticas de los países más felices del mundo siempre salen mis países, Noruega y Suecia siempre salen ahí en el top 10.

Pero realmente países como España o México, donde ya llevo 12 años, yo muchas veces siento que son países más felices. Entonces no sé si culturalmente he ido agarrando como lo mejor de cada parte.

Magali: Está espectacular. Explicame por qué en Suecia comen las albóndigas con mermelada.

Helle: Qué buena pregunta. No sabes, lo peor de todo es que yo tampoco lo entiendo. A mí, mira, y si me oye alguien en Suecia no le va a gustar nada, pero a mí me encantan las albóndigas y el puré de patatas o la papa hervida, que normalmente es más clásica, pero después le ponen esta parte de la mermelada del fruto rojo, y a mí nunca, nunca me ha convencido.

Yo nunca lo como así.

Magali: Suena un montón.

Pero lo voy a investigar.

Helle: Por favor, avísame, pues mándame un email.

Magali: Hey, vos tuviste una carrera profesional muy ecléctica. Escuchando una entrevista de Daniel Ek, el fundador de Spotify… En un momento recuerdo que él dijo algo así como que en los países nórdicos, como tenemos un montón de cosas básicas garantizadas… Salud, educación, que siempre están en el ranking de la felicidad, eso le permite a la gente poder estudiar cosas que en Latinoamérica serían más de hobby, y hay muchas más personas que terminan siendo artistas, dedicándose a música, danza, actuación, porque está eso garantizado. ¿Cuánto creés que se relacionan… Todos tus cambios de carrera con esta idiosincrasia cultural?

¿Qué cambia cuando el Estado te paga la carrera y podés elegir qué estudiar?

Helle: Totalmente, 100 por 100. Yo creo que nos educan de una manera donde tú sabes desde pequeño que tu camino hacia adelante, cuando te haces grande, en la parte donde eliges qué vas a estudiar y en qué vas a trabajar… Tienes total libertad, ¿sabes? Son varias cosas, porque no es solo lo básico que tienes garantizado, que creo que él tiene razón. Al final es una sociedad donde tú sabes que nunca te va a faltar de nada, porque el Gobierno, de alguna manera, toda la parte de salud está cubierta. O sea, tienes todas las garantías básicas de lo necesario garantizado, pero creo que también es… Que desde pequeño tú sabes que te financian tu educación. Entonces, cuando tú llegas a los… Digo, ahora estoy un poco desactualizada, porque obviamente hace unos años que yo pasé ese filtro, entonces puede que diga cosas que hoy no sean del todo así, pero yo creo que sigue siendo muy similar. El Gobierno te paga por estudiar. ¿Y qué significa eso? Que al final tú, cuando tienes 18 años, no hay universidades privadas, y entonces tú eliges o una carrera tradicional o una técnica, ¿sabes? Alguien que quiera ser, no sé, músico o electricista, cosas más técnicas.

El Gobierno te paga la carrera, pero también te da como un sueldo mensual, por decirlo así, que te permite elegir lo que tú quieras estudiar, y no depende de la economía familiar. Entonces nunca tienes la presión, que ya sabes que es muy común, yo creo, la presión de los padres y del entorno social de lo que deberías estudiar. Aquí realmente tienes libertad para elegir. Y creo que eso hace que te vuelvas más abierto a descubrir cosas, de no tener esta sensación de… Que hay solo un camino, sino que puedes ir probando. Pues sí, yo creo que esa libertad te da justo esa parte de no sentir que todo es por una vía, sino que puedes también cambiar de camino si te equivocaste.

Magali: Claro. Más allá del sistema, de los beneficios de que funcione, hay algo que no me deja de asombrar, que es como… Hay muchas veces que en Latinoamérica tenemos como esta sensación de escasez; nuestra forma de pensar es así. Entonces me parece increíble que puedas partir desde tan temprana edad con esta forma de pensar. Más allá de la educación, si te la financian o no, me parece que les da como una agilidad mental, y muchos países creo que venimos de atrás, que después hay que hacer un trabajo adulto muy grande para desarmar eso. ¿Vos lo viste en México?

Helle: Sí, a ver, yo creo que, mira, hay muchas diferencias al final, desde la filosofía de cómo piensas desde chiquito y cómo eso influencia el proceso de adulto. Y sí es más difícil rehacer pensamientos de grande que si tienes una estructura. Pues mira, pasa mucho con el tema de género. Yo siento que hay mucha gente que lucha hoy en día de adulto por tener una mejor visión de género, porque vienen de una cultura de educación muy machista. Y para mí, al final, el haber sido educada en una cultura donde el tema de género no es tema… Que siempre digo que la lucha es que no sea tema, ¿no? Y si tienes esa cadena de valores desde que eres pequeño, pues es mucho más fácil, obviamente, que intentar cambiar una manera de pensar, una estructura mental, de adulto. Pero a ver, todo se puede, pero sí es verdad que es cierta ventaja tenerlo desde que eres pequeño en tu sistema, digamos.

Magali: Claro, porque te lleva no darte cuenta de que es un problema y después mucho más tiempo desarmarlo. Ese es el tema: que no sabemos lo que no sabemos.

Está buena, está bueno.

¿Por qué la barra está más alta para las mujeres que levantan capital?

Magali: Voy a ir de atrás para adelante, porque acá no va a haber orden cronológico. Acaban de levantar una ronda de inversión con Scape, tu proyecto actual. Quiero saber si notaste alguna desventaja en ser mujer levantando capital.

Helle: Pues la verdad, bastantes.

La verdad, sí, sí, creo que la barra está más alta si eres mujer, de la manera en que te piden resultados. Yo creo que es la primera vez en mi vida que realmente siento que el ser mujer es una desventaja. Yo había visto las estadísticas antes de empezar con el proceso de levantamiento, y digo, al final del día, aunque no te las quieras creer, pues al final tienen fondo, ¿no?

Y creo que en América Latina varía un poquito el porcentaje, depende de qué estudio leas, pero alrededor de entre el 2,9 y el 3,2% del capital levantado en la región lo levanta una fundadora mujer. Entonces yo siempre digo que los números no mienten, ¿no? Y tendrá sus razones. O sea, seguro hay… Cosas que no tengan que ver con género, pero ahí claramente hay un indicador que hay que cambiar. Y sí, me llegó a pasar. Yo lideré siempre el proceso de levantamiento de capital, porque así lo decidimos mi socio y yo.

Y yo soy la directora de la empresa, entonces, obviamente, con los dos factores combinados, hacía sentido que la que levantaba capital era yo. Pero a veces sí fuimos a alguna reunión juntos, ¿no? Y mi socio es Pepe, un hombre, y muchas veces me pasaba estar sentada de frente y nos hacían la pregunta y se la hacían a él. Y claro, él, de alguna manera, naturalmente me dirigía la mirada y me decía: «Pues contesta tú». Yo contestaba y volvía al círculo de las preguntas y le volvían a preguntar a él, y yo decía: «A ver, ¿no se dan cuenta de que la que contesta soy yo?»

«Diríjanme la pregunta a mí». Son cosas simples, pero sí te vas dando cuenta de las señales. Y sí, creo que necesitamos, de alguna manera, romper también una cosa de la que me di cuenta y que creo que también es un factor: la mesa, o sea, la contraparte. Me tocó hacer un montón de presentaciones de lo que se llama el pitch para poder cerrar con ciertos fondos, y el porcentaje de mujeres al otro lado de la mesa era bajísimo. Entonces también creo que falta mucha presencia al otro lado, en la parte de los fondos de inversión, que haya más participación. Entonces, probablemente sean las dos cosas, pero sí, sí, sí, fue un reto, yo diría.

Magali: ¿Y por qué creés que les exigen más a las mujeres que a los hombres?

Helle: Pues mira, la verdad es que de repente te hacían preguntas así de: «¿Y tú eres mamá?».

Sí. Y no como diciendo «¿vas a poder?»; no te lo preguntan directamente, pero entre líneas te lo están preguntando. Creo que son preguntas que a un hombre pues no le harían, o no estarían pensando en esa línea. Claramente, sí, sí, es un factor que creo que hace que te exijan más y que te pidan más resultados. Y después creo que hay algo, no sé si en el caso de todas las mujeres; desde luego, en mi caso sí, y a veces en algunos hombres no, porque al final, cuando estás en este proceso, pues intentas escuchar… Meterte a foros y escuchar para aprender de los demás.

¿Cómo se presentan hombres y mujeres frente a inversores?

Helle: Y yo a veces escuchaba a los hombres presentando, ¿sabes?, con una seguridad en algo que prácticamente era un PowerPoint sin nada todavía. Y a veces me escuchaba a mí misma presentando, digo, pues sí, hay que…

Creo que, sabes, explicando las cosas tal cual eran, sin mucho bluff. Y a lo mejor ahí también yo, desde luego, desde mi propio ángulo, es algo que, si volviera a hacer el proceso, creo que mejoraría: esa parte de seguridad en lo que dices. Yo he escuchado algunos de ellos: «No, pues vamos a ser el…». O sea, es esa parte que creo que a veces nos falta.

Somos más aterrizadas. A lo mejor falta esa parte de crear una historia más hacia adelante, con más ¡ajá!

Magali: 100%. Estoy llorando internamente por todas esas situaciones en las que yo también estuve ahí y así como: «No, pues la verdad, deja de mentir con esa presentación». Pero voy a guardar mi enojo para otro momento.

Helle: Pero bueno, sabes que después lo he pensado mucho, porque después, en las mismas estadísticas, las estadísticas muestran que los resultados a largo plazo de inversiones que han invertido en empresas lideradas por mujeres… Los resultados son mejores a largo plazo. Y yo creo que también viene de que a lo mejor uno presenta lo que es real… Y las expectativas son realistas; entonces, pues, probablemente los resultados puedan llegar a ser mejores.

Magali: Y tiene todo el sentido. Me acuerdo, sin estar sesgada, pero cuando leí el libro de Melinda Gates me acuerdo de que había una parte que decía que… Habían hecho estudios en África. Bueno, África es muy, muy genérico lo que estoy diciendo. Pero cuando iban con la fundación y analizaban cómo gestionaban el dinero madres de familia versus padres de familia, era muchísimo más eficiente el de las madres, porque tenían como una visión mucho más… Abierta y considerada de los demás, que lo hacía mucho más eficiente que los hombres. Así que no me asombra.

Helle: Sí, creo que sí. Nosotros lo hemos vivido, ¿sabes?, con las terapeutas. El 92% del equipo de terapeutas son mujeres y ya tenemos un programa de financiamiento para que puedan estudiar y para que puedan comprar materiales, etcétera. Y la tasa de retorno del financiamiento es casi el 100 por 100.

Entonces yo creo que también es esta parte de que los números demuestran los resultados.

¿Cómo es liderar en logística siendo mujer y extranjera?

Magali: Bien. ¿Vos estuviste en logística durante 10 años?

Helle: Sí. (Se ríe).

No, no te rías, es una putada seria.

Quiero saber: es una industria liderada por hombres, ¿qué desafíos tuviste siendo directora mujer y además extranjera?

Uf, podría escribir un libro, yo creo, de esa etapa. Pero mira, la verdad es que fueron muchos, porque en la primera parte, o sea, en la primera empresa de logística en la que estuve… Era un tipo de logística, además… Lo que se llama logística para proyectos especiales, que es logística de carga sobredimensionada. Esto es muy técnico, pero para que se entienda es, por ejemplo, si se construye una planta solar o si se construye un parque eólico, toda esta parte de movimientos con maquinarias grandes, ¿no? Y es un mundo de mucho ingeniero industrial.

Y sí, ahí había retos enormes. Yo muchas veces tenía una persona que trabajaba conmigo, que era como el ingeniero técnico de la maquinaria de las grúas, y muchas veces íbamos a las negociaciones. En la negociación de precio, al final, las negociaciones las hacía yo y él me venía a apoyar un poco si tenían preguntas técnicas, del ángulo de la grúa para el levantamiento, etcétera. Y igual me pasaba lo mismo: se dirigían todo el rato a él, y a mí como: «Toma notas», como su asistente. Y yo: «No, no, tienes que negociar el precio conmigo». Pero sí es una industria, yo creo, históricamente con más presencia de hombres. Pero te vas ganando tus espacios, la verdad, yo creo que sí.

A ratos podía llegar a ser complicada esa primera toma de contacto, pero después la verdad es que siempre sentí que cuando uno, de alguna manera, daba buenos resultados, la gente lo tomaba en consideración y ya no sentía que te veían ni como mujer ni como hombre, sino más como profesional. Pero sí es una industria muy, muy técnica.

Magali: OK. Hay gente que de chico quiere ser astronauta, otros quieren ser futbolistas, otros quieren ser bailarinas, pero vos querías trabajar en UNICEF con infancias.

¿Qué pasa cuando el trabajo soñado en el Banco Mundial no te hace feliz?

Helle: Sí.

Magali: Quiero saber esto de expectativa versus realidad cuando vos llegás al Banco Mundial a trabajar en un proyecto de infancias.

¿Por qué las cosas no se dieron como vos te las imaginabas?

Helle: Pues mira, la verdad es que desde chiquitita, pues fue casualidad. Empecé a hacer un voluntariado con UNICEF. He intentado pensar hacia atrás dónde empezó y no me acuerdo bien, pero de pequeña era como mi meta y fui trabajando hacia eso. Por ejemplo, hice mi tesis de trabajo infantil. O sea, estudié un MBA, me acabaron aceptando una tesis sobre el trabajo infantil, que la hice en Chile, trabajando en campo. A mí siempre me gustó trabajar con personas y el tema de la infancia era como mi pasión. Y una vez que ya entré al BID y después al Banco Mundial, la verdad es que…

Pues el trabajo que yo me había imaginado era hacer algo con impacto, pero que pudieras ver el impacto, ¿no? Porque yo creo que hay distintos tipos de personas, pero para mí, cuando hice la tesis, estuve en terreno en Chile con los niños, viendo cómo algo que tú hacías, aunque fuera chiquito, de alguna manera podía llegar a tener un impacto para las personas, y te lo podían contar y podías vivirlo en presente.

Era muy gratificante. Pero una vez ahí, me acuerdo, sentada en la oficina del Banco Mundial, enfrente tenía una señora adorable, que se llamaba… bueno, sin nombre es mejor. Era una compañera de trabajo lindísima, que tendría como unos 55 años, y me acuerdo de que tenía un cuadrito donde cada día que ella llegaba tachaba, como un calendario. Y un día le pregunté: «Oye, ¿por qué todos los días tachas tu calendario? ¿Son tus vacaciones?

¿Qué cuentas?». «No, es mi calendario hacia mi jubilación».

Yo decía: «Ay, no». «Esto siempre ha sido como mi jaula de oro».

Dije, pues sí, es que al final muchas veces tienes esta emoción de que vas a hacer algo que te imaginas, joven, de una cierta manera, y después entras a la realidad de tu día a día.

Y llegó un momento en que me despertaba para ir a mi trabajo y no era feliz. O sea, muchas veces es tan simple como eso. No sentía felicidad.

Y justo a la misma vez estaba empezando este proyecto de apertura de la cadena de spas, por una historia muy larga. Era algo que empezó como algo temporal, pero me despertaba en la mañana cuando tenía que ir a ese trabajo los sábados… Y me despertaba con una energía y una emoción… Digo: «No, pues aquí hay algo que no está bien, ¿no?». O sea, al final tu vida es una y no puedes pasarte un porcentaje grande de esa vida en algo que no te… Produce satisfacción. Entonces ahí fue cuando la realidad chocó con… La expectativa, y ahí fue cuando decidí salirme.

¿Cómo se sale de una jaula de oro?

Magali: Este concepto de jaula de oro me encanta, porque nos armamos nuestras propias trampas. Es increíble y es muy difícil salir de ahí. ¿Cómo hiciste vos para renunciar al Banco Mundial, un lugar tan privilegiado, en Washington, la capital del poder universal?

Helle: Sí, mira, lo pienso hacia atrás ahora y creo que fue de los momentos probablemente de más valor de mi parte personal, porque yo era muy joven.

Acababa de terminar una maestría en Washington, donde el entorno en general es gente interesada en trabajar en política o en algo vinculado con los organismos internacionales. ¿Y tan joven lograr un puesto en el Banco Mundial? Pues sí, la verdad fue… Como un logro, ¿no? Y además, desde el ángulo de alguien que empieza joven, pagan sueldos buenos, son estructuras muy seguras.

Pero la verdad es que yo creo que también… A lo mejor, mucho por lo que tú decías al principio de la parte cultural, de que desde pequeña te forman con una mentalidad de que tienes que hacer algo que se te dé bien, y para que se te dé bien tiene que ser algo que te guste, porque nunca vas a hacer bien algo que no te…

Siento que es casi imposible. Digo, no sé, a lo mejor hay alguien que sí lo sepa hacer, pero hacer algo realmente destacable si no te gusta y no te da felicidad siento que va a ser muy difícil. Y sí, me tomó un rato la decisión. Yo creo que estuve por lo menos 6 meses debatiendo internamente el hecho de dejarlo.

Pero al final yo creo que fue mi mamá en ese momento la que dijo… «No pasa nada. Si encontraste algo que te gusta más y en lo que te sientes más feliz, probablemente a la larga vayas a ser más exitosa». Y sí, efectivamente, yo creo que así fue.

¿Cómo financiar un emprendimiento mientras seguís teniendo ingresos?

Magali: Bien, pero ¿cómo lo pensaste?, porque… Dejar un puesto bien pago por un proyecto de spas…

Helle: Sí.

Magali: Que probablemente no te pagaba.

Helle: No me pagaba, sí, exacto.

Pues mira, la verdad, la historia real, la verdadera… Mira, a veces las cosas… La suerte que yo tuve en ese momento parece de locos, pero son casualidades de la vida, ¿no? Pues obviamente necesitas un ingreso, pero yo justo vivía en Georgetown, porque había estudiado en la universidad, etcétera, y vivía en una casa compartida con mi hermana y con más estudiantes. Y en la calle donde vivíamos había una casa muy bonita de una señora que tenía un perro que se llamaba Rocky. Y ella no tenía hijos.

Magali: Nada estereotipado.

Helle: Ellos no habían tenido hijos, era una pareja mayor, y Rocky era su hijo, ¿no? Entonces un día me preguntó: «Oye, nos vamos a ir de viaje y la persona que normalmente nos cuida a Rocky ya no está en Washington. ¿Tú nos ayudarías?». Y yo dije: «Sí, claro», pero sin pensar en nada más que «te voy a ayudar a cuidar a Rocky».

Me dijo: «No, pero ven a una entrevista». Y yo dije: «¿A una entrevista? OK». Ahí voy a la entrevista, y no es mentira, te juro, cada palabra es verdad, me decía: «A ver, Rocky come solamente el interior de la lechuga, de estas cultivadas, ¿sabes? Entonces come eso, para que veas si tú se lo puedes preparar bien. Ah, y a Rocky le gusta ver este programa a las 3:00 de la tarde y le gusta que lo sientes aquí».

Ya sé, ya sé, ¿no? Y toda la casa, pues de una familia multimillonaria americana, estaba llena de escaleritas para que Rocky pudiera subir a todos lados.

De verdad, personas lindísimas, pero sí, entonces me contrataron para cuidar a Rocky.

Y ganaba un dinero.

Y ellos viajaban muchísimo, entonces me tocaban etapas muy largas donde ganaba mucho más paseando a Rocky que trabajando en el Banco Mundial.

Magali: Ah, no, me encanta.

Helle: Y entonces la verdad es que sí tuve la suerte, de alguna manera, de que teniendo ese trabajo me podía permitir el lujo de que financieramente eso me iba a mantener, y poder meterme al mundo de startup. Entonces sí, creo que a veces la vida te lleva a los lugares.

Magali: O sea que Rocky es el inversor principal de lo que hoy es Scape. ¿Dónde está Rocky en el directorio de esta nueva compañía?

Helle: Esto ya hace muchos años. Ay, no, sí, Rocky, cuando yo empecé a cuidarlo, era bastante mayor. Rocky hace ya varios años que no está con nosotros.

Magali: Bueno, te está guiando desde el cielo, me parece, él te está cuidando. El ángel guardián. Pero me gusta esto de pensarlo como tener otro tipo de ingreso mientras vos construís tu proyecto; eso me parece muy importante contarlo.

Helle: Es lo mismo que hice con Scape: trabajé en logística mientras empecé a construir, en la noche, los fines de semana. Sí, yo creo que para muchos emprendedores eso es un aprendizaje importante: no necesariamente tiene que ser blanco o negro, ¿sabes? Muchas veces tienes que buscarle las vueltas a lo que tú tengas posibilidades de hacer, y…

¿Por qué la industria del bienestar tiene más impacto del que parece?

Magali: Ajá, sí, ese puzzle, hacerlo bien. Claro, 100%. ¿Por qué al principio no te gustaba la industria de los spas?

Helle: Pues me parecía muy superficial, ¿no? O sea, la verdad es que yo venía, si lo piensas desde mi ángulo de intereses, muy, muy metida en el tema de desarrollo, de trabajar en temas que yo consideraba de mucho más fondo.

Desde chiquita fui alguien no muy interesada en el mundo ni de la belleza ni de la moda, porque hay intereses diversos. Yo siempre cuento que me pinté las uñas por primera vez a los 26 años; creo que eso define mucho. Aunque el otro día una amiga me preguntó: «Oye, ¿cuándo fue la primera vez que te diste un masaje?».

Yo dije: «Es curioso, porque nunca lo había pensado», pero desde chiquita el tema de los masajes me fascinaba, no desde el ángulo de spas. Yo, desde chiquitita, ponía a todos mis amigos a hacer cadena de masajes. Te sentabas en fila, entonces tú dabas masaje al de delante y a ti te daba el de detrás, como una cadenita para adelante. El tema del masaje siempre… Hacía intercambios desde chiquita: «Oye, dame masaje en el brazo». Pero así, el mundo del spa me parecía muy superficial, como que no le veía… Y después… Cuando me fui metiendo, ya le empecé a ver… Todos los ángulos. Le encontré, en el tema de wellness y bienestar, un área que me pareció fascinante, por el impacto que puede llegar a tener y lo bonito que es esa industria. Y sí.

Magali: ¿Impacto cómo?

Helle: Pues mira, hoy obviamente siento que ya logré mi meta, que es tener impacto hacia los dos lados: no solo impacto hacia el cliente, sino impacto muy fuerte hacia la parte de terapeutas. Creo que es cuando yo por fin he encontrado mi felicidad total, que es trabajar en algo que me gusta mucho, pero que además tiene una parte de impacto social muy importante. Mientras lo trabajé en Estados Unidos, esa parte no era tanta; era más impacto… Hacia lo que consigues… De llevar bienestar a la vida de las personas, el impacto que puede tener en la vida de las personas. Es un sector con mucha más profundidad de lo que la gente asume. Creo que después del covid mucha gente sí se ha dado cuenta de la importancia de incluirlo como una parte de bienestar, como preventivo de la salud, preventivo de la salud mental.

Tiene muchas áreas que te pueden aportar mucho y volverte una persona más feliz. Entonces sí, siento que el sector de wellness a mí me llamó mucho la atención por eso.

Y además lo puedes ver físicamente: alguien que a lo mejor sufre depresión… Y que entra a tomar masajes, y cómo poco a poco ves la transformación de esa persona, un efecto real. Eso sí, creo que se ve como una industria muy superficial, pero tiene mucha más profundidad.

Magali: Bien. Me gusta…

¿Cómo pasar de spas físicos a una app de masajes a domicilio?

Magali: Mostrar esta historia porque hay un par de cosas que no son obvias. Contame cómo pasaste de tener durante años y gestionar espacios físicos a incluirle tecnología.

Helle: Pues mira, al final yo tuve espacios físicos en Estados Unidos y en México durante casi 14 o 15 años, o sea que sí fueron muchos años de gestionar en la industria. Hay un problema en la industria del spa, que no solo lo viví yo, sino que creo que está bastante generalizado en la industria a nivel global: uno, hay muy poco tech, en general es una industria que no se ha modernizado mucho; y dos, es muy difícil rentabilizar una operación de spa. Y la razón de atrás es que tú tienes una estructura de costes fijos…

Imagínate tener una estructura de costes como si fueras un restaurante, pero lo que pasa es que solo te reservan los fines de semana y muy poquitas horas durante la semana. Entonces tienes muchos espacios sin tráfico.

Pero yo detectaba que había mucha demanda entre semana, solo que la gente no tenía ese espacio para ir físicamente. Un bloque de 3 horas y media; al final, depende de la ciudad, pero más o menos entre 3:30 y 4 horas es lo que tú como persona necesitas para poder ir a tomar esa hora de facial o masaje.

Entonces siempre fue un problema que yo estaba intentando solucionar, porque al final, como dueña de negocio, le buscabas las maneras: ¿cómo puedo rellenar esos huecos?, ¿cómo puedo hacer para que la gente sí logre venir? Y al final un día pensé: la solución no está en que vengan. La solución es que yo, de alguna manera, pueda trasladar a mi equipo a domicilio, porque la gente claramente sí lo quiere, porque no paraban de agendarme y cancelarme: agendaban, cancelaban. Entonces tú sabías que ahí hay mucha demanda. Y mi socio Pepe justo estaba en un proceso en que quería desarrollar una aplicación… Para servicios; él es arquitecto. Entonces estaba viendo desarrollar algún tipo de negocio alrededor de gente que viniera a arreglarte las lámparas a domicilio, como un servicio a domicilio. Y platicando con él, lo estaba escuchando un día que fuimos a comer, y yo decía: «No, pero es que mi industria es mucho más interesante».

Y la verdad, yo he estado dándole muchas vueltas a cómo hacerlo más eficiente, cómo llegar a las personas, porque sí veo que es un servicio que realmente necesitan.

Esto fue antes de pandemia, justo el año antes de pandemia. Y empezamos a darle vueltas a la parte tech, si se podría, cómo adaptar esta parte tech, y me pareció genial, ¿no? Entonces empezamos a darle vueltas ahí y así fue como nació la idea de juntar un poco la idea que él traía, de desarrollar una aplicación, y la idea que yo traía, de trasladar los servicios a domicilio… Pero desde un ángulo de calidad, de poder usar la tecnología para esto. Ahí fue como se cuajó la idea.

Magali: Y lo que me encantó son las distintas unidades de negocio que tienen, porque esto sí que no es obvio. Me parece increíble lo que armaron: pasar de espacios físicos a hacer una aplicación. ¿Cuáles son ahora todas las unidades que tienen?

¿Qué unidades de negocio sumó Scape además de la app?

Magali: A ver, si me oyen, espero que ningún fondo de inversión lo oiga, porque no les gusta cuando diversificas tanto. Pero sí, ahora tenemos lo que es la aplicación de masajes y faciales a domicilio. Después tenemos una escuela digital para terapeutas y cosmetólogas, para que no solo la gente en las ciudades grandes pueda acceder al tema de educación, sino que se vuelva algo más accesible universalmente para las personas en distintas zonas. Tenemos… Una división que es todo el universo de bienestar corporativo. Y eso también nació porque empecé a trabajar con una terapeuta con discapacidad visual, y empezamos a armar con ella un equipo de terapeutas con discapacidad visual, y yo necesitaba algo donde pudieran integrarse a Scape de manera más fácil, por decirlo así. Entonces empezar a trabajar todo el tema de masajes en silla en oficinas era una manera de facilitar ese ingreso. Así nació esa división. Tenemos otra, que es Scape Hoteles, una de las que más está creciendo hoy, que somos como el proveedor de spa externo de la industria hotelera.

Ese es un modelo de negocio que a mí me gusta mucho. Tenemos un comercio electrónico multimarca de productos, que nació por necesidad en la pandemia, que fue nuestra herramienta para sobrevivir ese año en que no podíamos trabajar en nuestro negocio principal. Y ahora acabamos de lanzar una marca propia de productos para el bienestar y para tu casa, para integrar el tema de bienestar para uno mismo, pero también para tu casa, que viene de todo este tema nórdico mío, mi obsesión con crear espacios de lo que nosotros llamamos hygge, que significa apapacho en México, y no sé cómo se diría en Argentina, pero me tienes que decir cómo se llama.

Helle: Y ya, yo creo, esas son las distintas divisiones de Scape.

Magali: Buenísimo, buenísimo. Me parece superinteligente lo que hicieron, Helle. Última pregunta: ¿cómo hacemos para cerrar este capítulo? Momento de micrófono libre, para palabras finales, un último mensaje a la audiencia, algo que ya hayamos dicho o no, lo que salga.

Helle: Yo creo que un mensaje sería eso: sigue un poco tu pasión y tu felicidad.

A veces dar el salto a algo puede dar miedo, pero siempre puedes construir colchoncitos debajo para que ese salto sea más suave y no te quedes estancado en algo, si te estás levantando todos los días y no eres feliz. Busca un cambio. Creo que eso siempre se lo recomendaría a todo el mundo.

Magali: Bien, espectacular. Gracias, Helle, por venir y compartir tu historia y todo esto.

Helle: Ay, no, gracias a ti, me encantó estar platicando, me hiciste pensar un montón.

Te agarramos a las 7:00 de la mañana. Esto es un milagro. No sé ni cómo hiciste, así que doble mérito, gracias.

No, qué linda, mil gracias.

Gracias por escuchar este capítulo. Si tenés una amiga o amigo al que le pueda gustar, reenviáselo, que nos ayuda a crecer. Todas mis reflexiones mientras construyo Tiene que haber algo más están en el correo semanal, en tienequehaberalgomas.com/correo. Todos los links de lo que hablamos están en tienequehaberalgomas.com, y mandame tus comentarios por redes sociales. Nos vemos la semana que viene.

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