Matias De Caro

Matias De Caro es emprendedor argentino, Cofundador de Huerta coworking, que actualmente cuenta con tres sedes en Buenos Aires. También fundó Zenda, una agencia de marketing digital orientada a resultados y crecimiento.Además Matias toma fotografías con drone para compartirlas en redes y su tienda online “mdcaro”.

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De qué hablamos con Matias de Caro

  • Cómo encontrar balance entre sus dos proyectos: Zenda y Huerta
  • Enfocarse y evitar distracciones
  • Ansiedad
  • Cómo cuatro amigos deciden abrir un coworking
  • Hacer crecer el negocio y relacionarse directamente con sus clientes
  • Construir la marca
  • Decidir que Huerta tenga certificación B y ser reconocido como oficina consciente
  • Superar la pandemia
  • Mantener la buena relación entre los socios de Huerta y Zenda
  • La importancia de tener mentores

Transcripción

Matias De Caro es emprendedor argentino, cofundador de Huerta, un coworking con tres sedes en Buenos Aires, y de Zenda, una agencia de marketing digital. En el episodio cuenta cómo reparte el foco entre los dos proyectos, cómo maneja la ansiedad, cómo Huerta se certificó como empresa B, cómo sobrevivió a la pandemia y qué aprendió de sus mentores.

Introducción

Matías: Uno tiene que tratar de que todas las decisiones que vaya tomando en el día a día, la más chiquita, la más grande… Si uno tiene un objetivo, el que sea, en donde sea, en lo laboral, en lo personal, uno tiene que tratar de que todas las decisiones que toma en el medio, chiquitas, grandes, te acerquen un poquito más a ese lugar. A veces es más directo, a veces es más indirecto, pero: che, si agarro este laburo, ¿me acerca a, vamos a exagerar, cumplir mi sueño, que es este, o me aleja? Me acerca, listo, avancemos.

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. En el podcast desarmamos la historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. Si querés saber el detrás de escena de esta conversación, todas las semanas escribo el correo semanal de Tiene que haber algo más, directo a tu bandeja de entrada. Te mando mis recomendaciones y lo último del podcast.

Recibilo el próximo jueves anotándote vos también en tienequehaberalgomas.com/correo.

Estás escuchando a Matías de Caro. Él es emprendedor argentino que fundó 2 empresas a la vez: una es Zenda, una agencia de marketing digital orientada a resultados y crecimiento, y la otra es Huerta Coworking, con 3 sedes en Buenos Aires. Matías, además, saca fotos simétricas con drones y las comparte en redes sociales. En esta conversación hablamos de cómo pasan cuatro amigos de trabajar en una agencia digital a abrir un coworking.

¿Cómo fue pasar la pandemia con un negocio presencial? La decisión de ser sustentable, certificando como empresa B su negocio y la agencia de marketing.

Antes de ir con el episodio, un anuncio rápido. Desde que empezamos el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes de 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con cientos de ustedes, lanzamos la comunidad Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que los tenía que conectar entre ustedes para que se conocieran. La comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos con otros profesionales desde más de 25 ciudades, y tenemos actividades todas las semanas.

Vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clases los que estamos dentro. Tenemos un club de lectura donde votamos un libro y nos juntamos a debatirlo. Hay un chat que nos conecta a todos para pedir ayuda, compartir recursos, eventos y oportunidades. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo 1 hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba para sostener el compromiso.

Además, les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube. Adentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales, en sus carreras y en sus proyectos.

Vas a encontrar personas en relación de dependencia, emprendedores y freelancers, y aunque cada uno esté en una industria diferente, nos une la forma de pensar. Dejo un enlace en la descripción. Unite vos también en tienequehaberalgomas.com/comunidad. Ahora sí, vamos con Matías.

Hola, Mati, bienvenido a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar hoy conmigo.

Matias: Gracias a vos por la invitación.

Me encanta. Bueno, gracias, Huerta, por recibirnos en el estudio. Sos el segundo invitado con el que grabo en vivo. El primero fue Luis Moreno Ocampo y el segundo, Matías de Caro.

O sea, espectacular. Me encanta. Cuando me invitaste te dije: pero lo hacemos en Huerta. Así que muy contento de que haya salido de esta forma.

Magali: Buenísimo. Bueno, hay un montón de diferencias entre grabar en vivo y grabar a distancia, pero voy a empezar con esta pregunta. Sos… Cofundador de 2 grandes proyectos: Zenda, una agencia digital, y Huerta, un coworking con 3 sedes.

¿Cómo hacer foco cuando llevás dos emprendimientos a la vez?

Magali: Algo que escasea en estos tiempos modernos es el foco, y abundan las distracciones. Y siempre en el emprendimiento te dicen: una cosa a la vez, concentrate mucho para hacerla muy bien, porque hacer bien una cosa ya es difícil. ¿Cómo hacés vos para manejar tu vida entre estos 2 proyectos y cómo balanceás las cosas?

Matias: Es muy difícil. Es muy buena la pregunta y es el tema de conversación que tuvimos con mis socios y que tengo yo todo el tiempo, desde el día uno. Y mucha gente al principio nos aconsejó: che, ¿por qué no hacen una de las 2 cosas?

Matías: E inclusive originalmente iba a ser solo la agencia y terminamos avanzando con los 2 proyectos en paralelo. Y yo soy el único de los socios que trabaja activamente para los 2 proyectos. Entonces el foco es un tema que me toca bastante y todo el tiempo trato de regularlo, y un poco la palabra es organización. En los momentos en que no estoy organizado con mis tareas, con lo que tengo que hacer… Uso diferentes herramientas, uso Trello, Evernote, y trato de organizarme. Cuando no estoy organizado no pongo foco en ninguna de las 2, y cuando estoy bien organizado, sé lo que tengo que hacer hoy, sé lo que tengo que hacer esta semana, sé lo que está pasando, me logro enfocar en las 2, que no es fácil. Pero también lo aprovecho, porque la famosa roller coaster of entrepreneurship ayuda a que las buenas noticias puedan venir de los 2 lados. Por ahí en un momento hay una mala noticia en uno de los proyectos, pero una buena noticia del otro compensa, y han sido pocos los momentos en que los 2 estuvieron en un momento de malas noticias. Y eso me ayuda también un poco a poder administrar mi energía en los 2 proyectos, que no es fácil.

Magali: Claro. ¿Qué te sirve a vos para organizarte? Porque, viste que es muy común la pregunta de qué herramientas usás. Trello, perfecto, pero el problema no es la herramienta; el problema es cómo decidimos en qué usamos el tiempo y cuáles son nuestros hábitos para usar la herramienta. La herramienta, pobrecita, llega hasta ahí, pero magia no hace.

Matias: 100%.

Magali: Entonces, ¿cómo pensás vos cómo dividir tu energía, qué problemas resolver y cuándo estar más en uno o en otro?

Matias: Mirá, a mí lo que me pasa es que soy una persona muy ansiosa, y la ansiedad es algo que vengo trabajando hace muchos años. Me sirve mucho tener enlistadas las cosas que tengo que hacer para empezar, y esas cosas que tengo enlistadas después las vuelvo a repartir en días: che, hoy voy a hacer estas. Y cuando me voy y marqué lo que hice en la herramienta que sea, Trello, un block de notas, hace 2 o 3 años, me voy mucho más tranquilo y arranco mucho mejor el día siguiente. Ahora, cuando estoy corriendo todo ese listado de tareas de atrás…

Matías: Ya me cuesta mucho arrancar y enfocarme, porque en el medio de ese listado de tareas que tengo que hacer aparecen un millón de cosas, de Huerta, de Zenda, del proyecto que sea. Hoy estaba escuchando el podcast de Natasha y habla mucho de los deadlines, y es algo que a mí me sirve un montón. Porque empezás a procrastinar todo el tiempo esas tareas: esta la puedo hacer el lunes, esta la puedo hacer el martes, esta la semana que viene. Y si no hay deadline, se empiezan a acumular, y ahí es donde uno empieza a colapsar.

En las tareas. Ya sé que es un montón de cosas, porque a veces uno dice: no estoy haciendo nada. Sí, evidentemente algo estoy haciendo, porque estuve acá. Pero esa sensación de que no avanzo es porque no estoy organizado, porque no soy consciente. Creo que esa lista de tareas y el check me dan conciencia de que estoy trabajando, de que estoy haciendo las cosas bien y de que estoy enfocado en lo que tenía.

¿Qué ayuda a manejar la ansiedad en el día a día?

Magali: Mencionás la ansiedad, que es un mal que siempre existió, pero siento que ahora es más fácil que se manifieste, ¿no?

¿Cómo se manifiesta en vos y qué te ayuda a manejarla?

Matías: Mirá, el año pasado hice un proceso muy interesante. Yo primero voy a terapia, la había dejado en algún momento. Y hay muchas herramientas que me sirven a mí para bajar un poco la ansiedad. Algunas, cuando estoy muy ansioso, las empiezo a hacer y a medida que pasa el tiempo las voy abandonando, pero sé que me funcionan, y tengo mis cuatro o 5 tareas…

Matias: Que me sirven.

Magali: ¿Por ejemplo, leer?

Matías: Leo mucho menos de lo que quisiera leer, pero es algo que me baja mucho la ansiedad. Mi problema más grande con la ansiedad es el celular. O sea, yo me considero un adicto al celular, a las notificaciones, a estar mirando qué pasó. Mi cabeza está todo el tiempo: ¿habrá pasado algo?, ¿habrá una notificación nueva?, ¿habrá llegado un mail? Y eso me hace recurrir al celular. Entonces están esas tareas que me ayudan a enfocarme, a poner mi cabeza en otra cosa, como escuchar podcasts. Lo que me sirve mucho es volver a casa y, en vez de tirarme al sillón con el celular, decir: voy a caminar y escuchar un podcast. Eso me sirve un montón.

Me sirve leer. Irme a dormir leyendo y no irme a dormir con el celular es completamente distinto. Me sirve mucho, aunque ahora no lo estoy haciendo, despertarme antes de lo que quisiera, desayunar y escribir.

Me encanta escribir, pero escribir cualquier cosa. A veces escribo sobre lo que me está pasando, a veces es una idea que tengo, a veces algo de Huerta, enlisto las tareas: uy, tengo que hacer esto, y lo escribo. Eso me sirve mucho. Y después, terapia, me encanta. Hace 1 año y pico dejé el psicoanálisis de lado y empecé con cognitivo conductual, y me cambió la vida, porque te da herramientas. Para mí todo esto que te acabo de decir son herramientas: algunas me las fui encontrando yo, otras me las fueron dando y las fui trabajando con mi psicólogo. Ahora cambié, pero estoy muy contento también con el que tenía y con el que tengo ahora.

Y de herramientas, el psicoanálisis, a mí personalmente, sentía que no me daba las herramientas que me da la otra forma, que a mí me sirve mucho más.

Magali: Claro, sí. Yo con terapia tengo una experiencia muy parecida a la tuya, así que también invito a alguien que nunca haya escuchado de la terapia cognitivo conductual y piense que quizás le puede servir a probarla.

Matias: 100%.

Magali: Mencionaste a una invitada del podcast que pasó en el episodio 80, Natasha Spitzer.

Le mandamos un abrazo.

Matias: A Natasha le mandamos un beso.

Magali: Ella es originaria de Huerta y fue quien me dijo: andá a conocer a Mati porque te va a gustar su historia. Genial. Y me tiró un dato difícil de encontrar. ¿Por qué les pusiste a tus gatos los nombres de los hijos de Ricardo Fort?

¿Por qué el humor puede ser parte de tu forma de trabajar?

Matías: Algo que nunca perdí, que tengo de chiquito, es el sentido del humor. Lo llevo con cualquier cosa: si puedo hacer un chiste, lo voy a hacer. A veces sobrepaso todos los límites y no es momento de hacer un chiste. Me lo han dicho mucho. Pero todo lo que pueda… Hacer un chiste, lo voy a hacer. Y Ricardo Fort siempre fue un personaje que me pareció muy, muy divertido, con sus pros y sus contras. El hecho de que mis gatos sean Marta y Felipe me transforma a mí en Ricardo Fort, entonces, solo por hacer ese chiste cada vez que me preguntan los nombres… Primero tuve a Marta, y el segundo no sabía si iba a ser Minujín, para tener a Marta y Minujín, o si iba a ser Felipe, y al final fueron Marta y Felipe.

Magali: Bien. ¿Te acordás de una vez que hiciste un chiste fuera de lugar?

No siempre me pasa. Discutiendo con una ex novia, en un momento de ruptura, hacer un chiste: ese es un problema. O sea, no. Me estoy separando, o sea, no entendiste nada. Pero sí me pasa. En un momento de tensión trato de descomprimir siempre con humor. Y a mí me pasa algo muy playero, que es… Para mí, si una persona, una de las 20 que están escuchándome, se ríe de la boludez que acabo de decir, a mí ya me genera una sonrisa, y si puedo hacer reír a alguien, me divierte. Entonces me da una droga de decir: uf, quiero hacer reír al que tengo acá adelante. Me pasa.

Pero sos… digo, es como una parte de personaje de tu personalidad.

Sí, sí, pero es como un personaje. Sí, es como que estoy tratando de ser un personaje todo el tiempo, sí, pero es mi personalidad. O sea, justamente eso. Y nos pasa mucho entre primos: tenemos todos un sentido del humor parecido. Hay un primo mío bastante más chico que yo que trabaja en Zenda.

Él vivía en Perú, casi que no nos vimos durante muchos años, y la gente dice que tenemos el mismo sentido del humor, y para mí es algo muy loco que nos digan eso casi no habiendo compartido nada a lo largo de nuestras vidas. Y sí, es un poco un personaje. Me pasa algo, que es que solo puedo ejecutar ese personaje si estoy en un ambiente de confianza. O sea, voy a un lugar donde no conozco a nadie y no agarré confianza, y no hago chistes; al contrario, me siento un poco incómodo. Una vez que agarré confianza, olvidate.

Entonces, contame ahora cómo pasaron cuatro amigos de trabajar en tu propia agencia a decir: ¿por qué no abrimos un coworking?

¿Cómo cuatro amigos terminaron abriendo un coworking?

Magali: Bueno, la historia es divertida. Yo tenía un proyecto con una amiga, Nicole Bennett, si escucha le mandamos un saludo, que era mi mejor amiga de la agencia. Nos conocimos trabajando en una agencia que se llama Fruits, especialistas en performance a nivel regional.

Y era un momento… Hoy tenemos Coderhouse, Digital House, hay un montón de herramientas para hacer cursos de marketing digital. En ese momento no había nadie. Y todo el mundo venía y me preguntaba: Mati, ¿me enseñás a hacer publicidad en Facebook? Todos tocaban el botón de promocionar posteo, que no hay que tocar.

Y nadie hacía bien la publicidad en Facebook, y en Google tampoco. Mati, ¿me enseñás?, ¿me ayudás?

Y un día la agarré a Nicole y le dije: ¿por qué no empezamos a dar clases de esto? A ver, juntamos un grupito de cuatro o 5 personas. Funcionó. Empezó a funcionar y de golpe teníamos una escuela de marketing digital que se llamaba Cookies. Hoy ya no existe. A mí me divierte mucho dar clases, entonces lo disfrutaba bastante, era como un laburo extra.

Y todos los cursos eran fuera de horario, y después de 1 año de dar clases me pasó que había gente que me escribía y me decía: che, Mati, ¿por qué no armás un curso a la mañana? Yo estoy laburando, no puedo a la mañana. Uno de mis socios actuales, Agustín, ya había renunciado a la agencia y estaba medio freelance. Y le dije: si te junto un curso, ¿te animás a dar una clase?

Sí, obvio. Y lo mandé a donde dábamos clase nosotros, que era un coworking. Y cuando fue al coworking me dijo: qué onda el coworking. O sea, fuimos a una sala, alquilamos una sala de reuniones y dio clase, nos atendieron, qué sé yo. Y me dijo, a partir de esa visita al coworking: ¿y por qué no ponemos un coworking? Y empezamos con esas ganas de emprender, porque el bichito ya lo venía teniendo, de dejar la agencia y emprender en algo. La lógica era: che, pongamos una agencia, que es lo que sabemos hacer.

Entonces, bueno, pongamos una agencia. Vamos a una agencia ahora: ¿qué hacemos, cada uno trabaja desde su casa? ¿Nos juntamos en un café todos los días? ¿Alquilamos un monoambiente? No, ¿por qué no alquilamos algo más grande y armamos un coworking? Alquilamos un PH en Palermo en el que entraban 29 personas, ni una más. Y así empezó Huerta, y empezaron los 2 proyectos al mismo tiempo, además de otro proyecto que después con el tiempo fue quedando en el camino. Surgió la idea de abrir un coworking sin saber nada de coworking, nada.

Claro, porque una cosa es decir… Armo la agencia, fundamos una agencia y nos ponemos a buscar algo para trabajar en un lugar, y otra cosa muy distinta es decir: bueno, que este lugar sea más grande para que sea un coworking. Porque de pronto tenés problemas como… Gestión de personas, adquisición de clientes, retención, renovación de membresías. Tenés que poner el lugar 1000 veces más lindo de lo que lo tendrías vos. ¿Por qué tomaron ese paso extra si ya era suficientemente difícil hacer la agencia?

Matias: La semilla que hubo ahí, que es el 100% de la identidad de Huerta hoy, es la palabra comunidad. O sea, en ese momento éramos 3, el cuarto socio se sumó bastante rápido, a los 3 o cuatro meses de empezar con todo.

No queríamos estar los 3 solos en un ambiente atendiendo a los clientes. Queríamos estar con más gente, y no podíamos tener una agencia de 10 personas de una, ni de 20, ni de 29, pero sí podíamos trabajar con otra gente. Y justo estaba el concepto del coworking. Dijimos: esto nos puede dar la posibilidad de laburar con otra gente. Y ahí fue.

La lógica fue: bueno, pongamos lindo el PH, pongamos mesas de trabajo, hagamos 1 o 2 oficinas, o sea, medio lo que habíamos visto en el coworking al que íbamos a dar clase, armémoslo acá. Y fue así, y obviamente al principio nos costó un montón. ¿Cómo salimos a buscar clientes? Campañas digitales, sabemos hacer, hicimos. Pero venían a ver el coworking y éramos nosotros 3 y nadie más.

Lo loco es que el primer coworker vino también a esta sede, estuvo muchos años. El segundo coworker, sí, acá; el tercero, sí, acá. Y hay muchos coworkers de esa época, de 2016, que siguen viniendo hoy a Huerta, y para mí eso es mágico. Y nos pasó eso en 1 año. El catalizador también fue la ayuda de WeWork. O sea, llegó WeWork a Argentina y todo el mundo empezó a conocer el concepto. Obviamente, al principio era: ¿qué es un coworking? Todo el mundo… Me preguntaba qué estábamos haciendo. Y cuando llegó WeWork explotó el concepto, y WeWork era caro. Entonces la gente buscaba otro coworking, y así llegaba a nosotros. Y al año de abrir teníamos los 29 puestos llenos y rechazábamos solicitudes.

Magali: ¿Qué creés que hicieron bien…

¿Por qué funciona un negocio atendido por sus propios dueños?

Magali: Para que Huerta funcione, sobre todo en ese primer año?

Matias: Hay algo que a nosotros nos funcionó, creo que funciona también en la agencia, y es algo muy difícil de mantener después.

Que es el famoso atendido por sus propios dueños. Pasa cuando uno va a un local: te das cuenta a veces muy rápido cuando te está atendiendo el dueño o la dueña de un café, de un restaurante, o cuando te viene a hablar el dueño o la dueña. Y un poco era eso. En esa época, en el PH de 29 personas, no teníamos ni un empleado. Éramos nosotros: nosotros abríamos, nosotros cerrábamos, uno abría, otro cerraba, y nos íbamos turnando en un calendario.

Obviamente teníamos una persona de limpieza para darnos una mano, pero después éramos nosotros.

Y nosotros vendíamos, y nosotros hablábamos, y nosotros armábamos la comunidad, y nosotros armábamos un asado. Entonces esa forma de relacionarnos con los coworkers y la comunidad la tratamos de llevar a lo largo de la vida de Huerta, hoy con 3 sedes de 150 o 200 personas cada una. Y bueno, el desafío siempre fue cómo hacemos para llevar eso, el atendido por sus dueños, ya no de la forma más explícita, sino cómo hacemos para que esa identidad que teníamos nosotros en la marca la podamos llevar a algo mucho más grande.

Magali: ¿Y cómo creés que se puede transmitir esa magia del principio cuando las cosas escalan?

Matias: Un laburo muy lindo que hicimos fue de comunicación, de bajar todo esto a palabras: bueno, ¿cuáles son los valores de Huerta?

Matías: Y cuando la gente empieza a darse cuenta de esas cosas… Y nos pasa con gente que viene de otros coworkings.

Y dicen: che, acá esto está bueno, está bueno, se nota que el ambiente es distinto. Y nosotros… Tratamos de que la gente acá la pase bien. Y ahí es mucho construir la marca desde un lugar en el que la gente se sienta cómoda, se sienta importante, disfrute venir a Huerta y no pague solo un espacio de trabajo. O sea, no tenemos… Explícitamente el mejor coworking de Argentina, pero la marca es una de las más lindas, y lo que pasa dentro de Huerta no sé si pasará en otros coworkings.

¿Cómo se construye una marca desde el día uno?

Magali: ¿Cómo dirías que se hace para construir una marca?

Matías: Qué difícil. Hay muchas cosas que vienen del día uno. Huerta originalmente se llamaba La Huerta Coworking House, todo ese choclo de palabras. Siempre hago el mismo comentario de la película de Facebook: viste que en un momento viene Justin Timberlake, que es el fundador de Napster, y le dice: just Facebook, porque se llamaba The Facebook. Y me hace acordar mucho a esto: era La Huerta Coworking House. Y después el House era: sí, algún día… Hoy somos una House, pero un día no vamos a ser una House. Chau House, y quedó Huerta. Y hoy cada vez más tratamos de usar, inclusive, sacarle el coworking, porque ahora ya no es solo un coworking: pasan un montón de cosas acá adentro, como un podcast, como encuentros, como eventos. Un montón de cosas que ya no son solo el coworking.

La marca se construye en el día a día, pero sí es importante respetarla todo el tiempo cuando estás con alguna… Con alguna decisión en la que decís: ¿qué hago, avanzo o no avanzo? Nos ha pasado de tener que rechazar clientes, en la agencia también, y los valores obviamente son un poco los mismos. De decir: che, nosotros no, no son nuestras formas de laburo, no son nuestras formas de tratar a la gente. De tener que rechazar clientes en una o en otra porque no estaban cercanos a los valores que nos gusta profesar.

Magali: Okey.

¿Para qué sirve que un coworking sea empresa B?

Magali: ¿Por qué eligieron que un coworking tenga una certificación B? Hace poco vino Andrea Burt, de Sistema B, a contar su historia al podcast, entonces, para quien no conoce todavía qué es el Sistema B, vayan a ese otro capítulo. Pero, ¿por qué eligieron que un coworking pase por esta certificación?

Matías: Hay algo que pasó, que fue que ese primer Huerta, el primer PH para 29 personas, no tenía luz natural. Poníamos una planta y moría al instante, o sea, morían los cactus ahí adentro, no circulaba aire. Entonces todas esas desventajas… Las tratamos de convertir en ventajas competitivas en nuestro primer lugar grande, que es este en el que estamos ahora, en Dorrego, que tiene mucha luz natural, plantas por todos lados. Y a partir de darle mucha bola a eso, y también con una vinculación muy, muy grande… Con Eco House, que es una ONG, empezamos a darle mucha bola. O sea, nuestra primera certificación, además de la de empresa B, fue Oficina Consciente, que es una certificación que otorga la ONG Eco House.

Y esa primera certificación la tuvimos en el PH de 29 personas. Somos muy amigos de Maxi, que es el founder de la ONG.

Y todo ese camino y recorrido que hicimos con ellos… Cada vez nos poníamos la vara más alta, hasta que empezamos a conocer el mundo B. Y dijimos: che, ¿por qué no nos certificamos como empresa B? Huerta está certificada como empresa B, y Zenda también está certificada como empresa B. Son procesos recontra complejos, desafíos todo el tiempo. Y nos encanta ese triple impacto de las empresas, y por eso todas las empresas B tienen un beneficio también de estar acá, para apoyarlas de alguna forma.

Magali: Contame, ¿cómo fue ese proceso? ¿Qué cosas tuvieron que ordenar o cambiar y, a la vez, qué beneficio les trajo certificarse?

Matias: El proceso es largo, hay muchas cosas que piden para una empresa B que nosotros ya teníamos por ser Oficina Consciente: temas más de sustentabilidad, más de impacto ambiental. Nosotros acá en Huerta reciclamos, compostamos, generamos una cantidad enorme de compost todas las semanas, tenemos en cada sede una compostera gigante.

Matías: Y ahora lo que hicimos también es devolver ese compost a la comunidad. O sea, generamos bolsitas de compost que cada persona se puede llevar, devuelve la bolsita, y generamos todo el tiempo esa reutilización de los desechos. Y empezamos a mirar otras cosas que te pedían para certificarte como empresa B, que era mirar los proveedores: si podemos trabajar con un proveedor B… Mucho mejor. Entonces, cada vez que tenemos alguna decisión que tomar con respecto a un proveedor: ¿hay algún proveedor, hay alguna empresa B que esté dando este servicio? Y nos encontramos, por ejemplo, con que en catering no teníamos un proveedor empresa B, y nos recomendaron una empresa de catering con la que estamos charlando ahora, que trabaja en barrios vulnerables. Y empezamos un poco a entender eso, y para nosotros es un diferencial. Nuestro objetivo del día uno era que no quede en palabras, que no quede en un loguito en el sitio, sino que cualquiera que viene a Huerta se dé cuenta rápido de que realmente somos una empresa consciente de un montón de cosas que hacemos.

Y la gente también nos elige un poco, hay mucha gente que nos elige por eso, y eso está buenísimo y nos encanta que pase. Y venís a Huerta, sobre todo en verano, que la gente es más propensa a usar bicicleta, y tuvimos que sumar bicicleteros por la cantidad de gente que viene en bicicleta. Y nos encanta que pase eso y le damos más lugar: ¿quieren venir en bicicleta? Mejor, vengan en bicicleta. Creció la compostera, reciclamos desechos electrónicos, papel; todo el papel que usamos adentro para imprimir es papel reciclado. Hay un listado enorme de cosas que hacemos, y para nosotros es un orgullo que pasen y que la gente lo valore. Y que no quede solo en palabras: esas cosas tienen que pasar y las tenemos que mantener, son parte de la marca.

Magali: Vayamos al momento de menor demanda de personas en coworkings de la historia, no solo antes de que existan los coworkings: la pandemia. Contame…

¿Cómo sobrevivió un negocio presencial a la pandemia?

Magali: ¿Cómo hicieron para sobrevivir?

Matias: Lo primero vuelve un poco a lo del foco. Tuvimos una ventaja nosotros también, que fue que cuando el coworking quedó en cero y con las puertas cerradas, a la agencia, como todo el mundo viró a lo digital, le fue muy bien. Entonces ahí hubo también esa compensación, que nos vino bien. Obviamente hay mucho para elaborar acá, pero a la agencia le estaba pasando un buen momento. Con respecto al coworking, puerta cerrada 6 meses. O sea, 6 meses con la puerta cerrada. Yo en esa época, todo el mundo se va a acordar, no podíamos salir a la calle, y estamos llenos de plantas acá adentro.

Matías: Yo tenía que venir con mi bolsita del supermercado, fingiendo que iba al supermercado. Por suerte son 7 cuadras. Venía, y mi momento de mayor disfrute de la semana cuando estábamos encerrados era venir a regar a Huerta. Me ponía música, hacía la caminata, estaba una o 2 horas acá adentro regando todas las plantas. Y fue un desafío enorme, porque… Más allá de la marca, la comunidad y todo lo que te estaba contando antes, lo principal de un coworking y lo que tenemos en común es el espacio físico, es el escritorio. Y de golpe no podíamos dar ese servicio. Entonces, por un lado, por suerte, con los clientes más grandes teníamos algún contrato extenso, con un preaviso, que nos vino bien… Para poder seguir. Y después nuestro desafío estaba en cómo hacemos para mantener la comunidad viva sin el espacio físico, y empezamos a hacer lo que hacían todos. Organizamos muchos, muchos webinars, muchas charlas, subíamos contenido a las redes de los coworkers en su casa, tratamos de generar momentos de charla entre los coworkers.

Y no olvidarnos de toda la ayuda económica que podía llegar, de todos los planes que salían… De ayuda económica del Estado. Todo eso, obviamente, los préstamos con tasas bajas, apoyarnos en todo eso para poder justamente sobrevivir. O sea, el objetivo era sobrevivir. El objetivo era que cuando se pueda volver a abrir, estar vivos, y lo logramos. Pero fue un desafío constante de todo tipo, desde mantener al equipo, que eran los equipos de front desk de las sedes: ¿qué van a hacer si comercialmente no nos llegaba un mail? Estuvimos 2, 3 meses sin un mail comercial. Y un poco era inventarnos tareas, aprovechar… Para trabajar en otras verticales de Huerta que no estábamos trabajando mucho. Una de ellas fue la marca, y ahí le pusimos mucho foco. Listo: la demanda comercial no depende de nosotros, depende del contexto. ¿Qué depende de nosotros? Hacer otro tipo de cosas con la marca. Y empezamos a pensar en un podcast, que después lo terminamos ejecutando.

Hacemos coworking sessions. Y cuando volvimos a abrir, en septiembre de 2020, nadie salía de la casa, nadie venía a un coworking. Yo te diría que en Palermo fue 1 año después de salir de la cuarentena estricta que se acomodó un poco todo, y en microcentro recién el año pasado se acomodó. Fue un desafío enorme en todos los aspectos. O sea, el objetivo era sobrevivir y lo logramos.

Magali: Vamos a hablar más en detalle, porque a nivel negocio ustedes tenían una estructura fija de costos que mantener: un alquiler de un lugar gigante, con un montón de servicios. ¿Qué cosas tuvieron que hacer… Para que el negocio pudiese sobrevivir?

Matias: Lo primero que hicimos fue hablar con los propietarios, para tratar de bajar esa estructura de costos al máximo. Hay muchos costos que son variables, que obviamente desaparecieron: compras, diferentes cosas que fueron bajando. La ayuda para que los sueldos sean un poco más bajos también vino bien para achicar esa estructura. Y después intentar negociar nuestro costo fijo más alto, que es el alquiler. Si lográbamos bajar el alquiler, ya iba a ser una buena noticia. Y de alguna forma lo logramos. Los propietarios eran conscientes del contexto, no estaban ajenos. Con alguno fue un poco más fácil y con otro fue un poco más complejo, pero… Eran conscientes del contexto, y fue lo primero que tuvimos que salir a trabajar, que no fue fácil, obviamente.

Magali: Claro.

¿Cómo mantener una buena relación entre socios?

Magali: Ustedes que son cuatro socios, ¿qué cosas dirías que los ayudaron a mantener la buena relación en los negocios?

Matías: La transparencia. Tratamos de ser transparentes entre nosotros siempre, y la transparencia es un valor que tiene Huerta, que tiene Zenda y que obviamente tenemos nosotros. Y fue mucho, mucho aprendizaje. Yo trabajé en IBM, una empresa multinacional 100% corporativa, donde a veces la transparencia no existía; muchas veces había muy poca transparencia. Y el hecho de haber coincidido y haber estado 3, 4 años trabajando en Fruits, que es una agencia 100% transparente, una de las primeras agencias de publicidad, más allá de que sea digital… Del mundo 100% transparentes. Eso nos hizo valorar la transparencia, y fue un valor del que dijimos: este valor tiene que ser nuestro. Y la transparencia también la llevamos a la charla entre nosotros. A veces no es fácil ser transparente con un socio, decirle lo que está pasando, decirle a él qué hay que mejorar, dónde hay que hacer un poco más de…

¿Qué tres patas tiene que tener un trabajo para elegirlo?

Matías: Hincapié. Pero la transparencia es algo recontra importante, y fue lo que nos llevó un poco a estar donde estamos ahora.

Magali: Bien. ¿Tuviste algún otro trabajo en tu vida que ahora ya no tenga sentido con quien sos vos hoy?

Matias: Sí, y siempre digo que fue el trabajo más útil que tuve. Mi primer laburo fue Mercado Libre. A veces me gusta decir: mi primer laburo fue en Mercado Libre.

Editaba las preguntas y respuestas en las que la gente intentaba pasarse datos, ¿viste? En esa época era manual. Estoy hablando de 2006, Mercado Libre acababa de comprar DeRemate. O sea, estoy hablando de hace muchísimos años. Fue mi primer laburo, estuve 3, cuatro meses, me fui de vacaciones y después mi primer laburo ya más extenso fue en IBM.

Y en el medio de IBM, que era un laburo que en esa época tenía home office, en el 2007, 2008, cuando no existía, yo tenía 2 días por semana, y lo usaba mucho para estudiar, para tener tiempos más flexibles con la facu.

En el medio de mi experiencia me llaman de una empresa de vinos, una bodega, para ser analista de créditos y cobranzas.

Y yo dije: para mí, me paga mejor.

Me dijeron analista, o sea, vas a estar todo el tiempo analizando que sí, que no. Buenísimo, me encanta. Me fui. Estuve un mes y medio, pero el día uno me di cuenta que no. Dije: le voy a dar una semana para ver qué onda. No me gustaba el ambiente, no me gustaba el laburo.

La paga estaba bien, pero tampoco era tipo una locura.

Y me di cuenta que no, y me pasa algo muy gracioso: yo creo que el día de hoy, y mi vieja por ahí escucha este podcast, mi vieja debe pensar que algo pasó, por lo cual renuncié a los 15 días, y no había nada. Yo siempre digo que… Cuando uno elige un laburo, alguna de las tres patas te tiene que convencer. ¿Si ninguna de esas tres patas te convence? Sea las tareas que hacés en el día a día, la paga, que cada vez le doy menos importancia, y la gente con la que trabajás todos los días. Por ahí, si la pasás bien todos los días en la oficina y el ambiente está tan bueno, te la vas a bancar. Lo mismo si, por ahí, no digo que sea un mal ambiente, obviamente no, pero por ahí… No hay mucho trato con el equipo, pero te gusta mucho lo que hacés, te la vas a bancar. Si ninguna de esas patas te resulta atractiva para levantarte todos los días e ir a laburar, es muy probable que tengas que buscar otra opción. Y yo me di cuenta que ninguna pata me cerraba, y siempre digo que es el laburo más útil, porque me enseñó qué valorar en un laburo, por dónde ir, qué sí y qué no. O sea, me dio todos los no para mi carrera laboral después.

¿Qué aprendió Matías de Caro de sus mentores?

Magali: ¿Qué es algo que sepas hoy que te hubiese gustado saber 10 años atrás?

Matías: Buena pregunta. Yo creo que todas las herramientas digitales que fui aprendiendo con el correr del tiempo. Justo lo hablaba con un amigo: en el colegio elegí la orientación en informática y me dio un montón de herramientas. Ya había una orientación en administración, pero las herramientas que me dio: Excel, aprendimos a programar lo mínimo, pero aprendimos a programar un poquito. Salí de la secundaria sabiendo un montón de Excel. Con el correr de los años, cada vez le di más importancia a ciertas herramientas y digo: che, mientras antes las agarre, es mucho mejor. Excel es tipo fundamental para cualquiera, no solo para los que trabajan con números.

Y me pasa que veo a uno de mis mentores, uno de los socios de la agencia.

Santiago Lombardi. Y siempre me pasa que digo eso. Fueron de los primeros empleados de Google en Argentina y de ahí fundaron su propia agencia y tuvieron acceso a herramientas… Que hoy por ahí son más comunes de escuchar: publicidad en Google, Google Ads, Facebook Ads. Las agarraron mucho antes que nadie, y hoy toda la carrera que hicieron en el mundo digital fue gracias a eso. Y a mí me pasa que cada vez que aprendo a usar un poquito de Illustrator, un poquito de Photoshop, un poquito de esto, de lo otro, digo: uf, hay que estar todo el tiempo aprendiendo y nutriéndose de estas herramientas, que te resuelven un montón de cosas, ni hablar. Hoy la inteligencia artificial ya es otro nivel. Pero un poco de esas herramientas me hubiese gustado tenerlas antes.

Magali: Suena que tuviste como una buena suerte de caer en una agencia que estaba en un buen momento, con las personas correctas en el momento correcto.

¿Qué sentís que aprendiste de ellos, que están como la punta de lanza de la industria?

Matias: Un montón de cosas, un montón de cosas. Pero sobre todo, primero, la transparencia, que ya lo dije: fundamental. La veías constantemente. Segundo…

Matías: Siempre, en el peor momento, en la peor cagada que te podías mandar en una cuenta, en un cliente, no pasaba nada. Y cuando digo no pasaba nada: “Che, nos podemos equivocar, ¿qué podemos aprender de esto?”. No hay ningún problema, siempre buenos tratos con todo el mundo. Y eso, por ahí, de mi experiencia en IBM y otras empresas, no lo veía tanto. Y eso dije: estas cosas me las quiero llevar para toda la vida. Y es liderazgo.

O sea, cómo ser un buen líder, no un buen jefe. Era el primero que se ofrecía a laburar después de hora si caía algo tarde, era mi jefe. Y eso te da muchas ganas de trabajar, porque es distinto si se va a hacer cualquier cosa y vos tenés que quedarte laburando. El famoso dibujito del jefe que está dando órdenes, versus el que está tirando con todo el equipo. Eso es fundamental, y cuando lo ves todos los días, para mí te genera un sentido de pertenencia con el equipo, con la empresa, que eso no te lo da nadie. Y es algo que traté de adquirir y llevarme a Huerta y a Zenda.

Magali: ¿En qué te ayudó tener mentores?

Matias: Primero, siempre está bueno tener a alguien a quien recurrir, o sea, Santiago y otras personas más.

Es como que siempre que tengo algún dilema, alguna decisión que tomar, recurro a ellos, y siempre me levantaron el teléfono. Y me encanta cuando sucede al revés: gente que pasó por Zenda y me dice “che, ¿nos tomamos un café? Necesito que me ayudes a decidir esto”. Eso también me encanta. Y para mí está bueno saber que siempre hay alguien que sabe más que nosotros.

Siempre hay alguien que ya pasó por lo mismo que nosotros, y a mí me gusta mucho escuchar y que me aconsejen. Y hay ciertas palabras que para mí son, no sagradas, pero sé que me van a dar un buen consejo. Y tener a alguien que sabés que te va a dar un buen consejo, para mí es impagable, impagable.

Magali: ¿Cuál fue algún buen o mal consejo que te hayan dado alguna vez?

El mejor consejo que me dieron y al que no le hice caso. A ver, también lo digo hoy con el diario del lunes, cero arrepentido y feliz de Zenda y de Huerta. Tenía que hacer las dos cosas, y yo no sé cómo le hubiese ido a Zenda sin Huerta y a Huerta sin Zenda. Pero eso fue un buen consejo, porque por ahí nos genera un desafío constante, constante pero literal. O sea, Huerta tiene muchos… Clientes que salen de Zenda, y Zenda tiene muchísimos clientes que salen de Huerta, de conocer gente, de hablar con gente todo el tiempo. Algunos de nuestros clientes más grandes salieron de una charla tomando un café en la cocina de Huerta, y eso es impagable. Eso fue un buen consejo al que no le di bola.

Y es un poco lo primero que dijiste cuando arrancamos con esto.

¿Cómo elegiste a tus mentores y cómo los conseguiste?

Matías: Es medio extraño, pero siento que yo no los elegí a ellos, sino que ellos me eligieron a mí. O sea, en el caso de Santiago, por ejemplo, lo va a escuchar y se va a cagar de risa de lo que estoy diciendo y de que lo estoy nombrando, pero yo sentía que él me estaba mentoreando y que él me había elegido a mí para mentorearme.

Y eso a mí me levantaba. Y le digo: “Mal”, y no, es que se notaba. Era el preferido del equipo, pero yo lo sentía todo el tiempo, que le gustaba aconsejarme. Disfruta que yo le escriba y le diga de juntarnos a tomar un café. Y surgieron de… De hablar. O sea, jamás tendría un mentor que sea mala persona. La base de cualquier relación que pueda tener con alguien es que sea buena persona, y partiendo de eso, y hablando con gente, a mí me encanta hablar y conocer, se fue dando esa… Esa relación que yo valoro un montón, un montón. Le he preguntado cosas laborales, no laborales, y terminás siendo ya un amigo más que un mentor.

Magali: ¿Tenés algún arrepentimiento?

¿Por qué ir a terapia ayuda a conocerse más?

Magali: ¿Puede ser de cualquier cosa?

Algo que tengas en la cabeza.

Matias: El arrepentimiento lo relaciono mucho con la ansiedad. A veces la ansiedad te hace tomar decisiones apresuradas que por ahí las podrías haber resuelto de otra forma. Y yo a veces, de ansioso, peco de resolverlo ya y no pensar demasiado. Y así hay un montón de cosas que por ahí podría haber esperado más, y saber que a la larga las cosas se van a resolver.

Cómo me arrepiento a veces de ser tan ansioso. Y por ahí, volviendo a lo anterior, de no haber arrancado terapia. Yo siento que la gente… hoy leía algo, creo que leí en Twitter, que decía algo así como que… Que a terapia no iba la gente que tenía problemas. ¿Sí? No, ¿cómo era?

Matías: Sino la gente que quería resolverlos. Como que todos tenemos problemas, todos tenemos algo que resolver, pero el que va a terapia no es el que los tiene, porque todos los tenemos, sino el que los quiere resolver. Y me parecía tipo tan simple, que es así. Y si de algo me arrepiento es de no haber continuado. Por ahí en un momento dejé terapia, de ir todo el tiempo, de seguir.

Magali: Total. Sí, es como enfrentarse un poco a la realidad, es mirar, es hacer ese trabajo duro que por lo general no queremos hacer. Entonces es muy fácil creer que no tenemos problemas cuando no tenés un problema súper grande u obvio que te explota en la cara. Y nos pasa eso: uno termina recurriendo en el peor momento, cuando ya sentís que tocaste fondo. “Bueno, psicóloga, dame herramientas para resolver esto”. Es como que, si ya las tuviese, no hubiese llegado a este momento. Y me pasó un poco ahora, con el proceso que hice el año pasado. En los últimos meses, de golpe dije: uf, me está agarrando ansiedad de vuelta. Yo siempre soy ansiosa, pero hay momentos en que empieza a levantarse y digo: ah, bueno, pará, tengo esto y esto.

Y me tomo las cosas de otra manera y me conozco más a mí. Creo que el autoconocimiento es fundamental, fundamental. ¿Qué te sirvió para conocerte?

Matias: Terapia, leer. No sé, en el momento que toqué fondo dije: voy a recurrir a todas las herramientas, además de terapia. Y vi el documental Stutz, no sé si lo viste, de Jonah Hill, el actor, sobre su psiquiatra. Le hizo un documental a su psiquiatra. Es espectacular.

Y fue como un puntapié inicial de decir: sí, puedo laburar esto, o sea, hay cosas que puedo hacer para resolver esto. Leí un libro sobre ansiedad. Siempre que estoy con un tema digo: ¿qué puedo leer? Empiezo a investigar un poco qué puedo leer sobre ansiedad, La montaña rusa de emprender, y decís: me pasa esto todo el tiempo. Y yo digo: sí, sí, sí, sí. Recurro un poco a esas herramientas.

Magali: Mati, ¿cómo hacemos para cerrar este capítulo? Quiero dejar…

¿Esta decisión te acerca o te aleja de tu objetivo?

Magali: Micrófono abierto, la palabra final, un último mensaje a la audiencia. Algo que ya hayamos hablado o no, pero que quizás haya quedado en el fondo de tu cabeza.

Matías: También hay algo que me gusta decir siempre, que es que uno tiene que tratar de que todas las decisiones que vaya tomando en el día a día, la más chiquita, la más grande… Si uno tiene un objetivo, el que sea, en donde sea, laboral o personal, uno tiene que tratar, y a veces, obviamente, siempre hablando en situaciones de privilegio, de que todas las decisiones que toma en el medio, chiquitas o grandes, te acerquen un poquito más a ese lugar. A veces es más directo, a veces es más indirecto, pero: “Che, si agarro este laburo, ¿me acerca a, vamos a exagerar, cumplir mi sueño, que es este, o me aleja?”. Me acerca: listo, avancemos.

Y me parece… Yo siempre trato, en cualquier decisión, de responderme esa pregunta: che, esto que estoy haciendo, ¿me acerca o me aleja de mi objetivo, que es este? Eso trato de ejecutarlo todo el tiempo.

Magali: Está bueno, por eso es tan importante tener ese gran objetivo, esa visión de cómo querés que se vea tu vida, porque si no, es muy difícil con cada cosa que se te cruza, que cada vez son más, ¿no?

Matias: Sí, nos pasa con Huerta también. Sé cuál es nuestra visión como Huerta, entonces: ¿contratar esta persona o agarrar este cliente nos acerca o nos aleja? Si nos acerca, avancemos, y cuando nos aleja, no.

Y es mucho… cuando tenés la visión clara, todos los no son más fáciles.

Magali: Espectacular. Gracias, Mati. Gracias por venir, por contar todo esto.

Matias: Por la invitación, me encantó.

Magali: Gracias por escuchar este episodio. Nos ayudás un montón compartiendo el capítulo con alguien a quien le pueda servir. Acordate que todas las semanas comparto ideas en el correo de Tiene que haber algo más. Escribo sobre mis recomendaciones y el detrás de escena de la comunidad y el podcast. Lo mando todos los jueves directo a tu bandeja de entrada. Anotate vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Nos vemos la semana que viene.

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Preguntas frecuentes sobre este episodio

¿Quién es Matias De Caro y de qué habla en este episodio?

Matias De Caro es emprendedor argentino, Cofundador de Huerta coworking, que actualmente cuenta con tres sedes en Buenos Aires. También fundó Zenda, una agencia de marketing digital orientada a resultados y crecimiento.Además Matias toma fotografías con drone para compartirlas en redes y su tienda online “mdcaro”.

¿Dónde escuchar el episodio completo con Matias De Caro?

El episodio completo se puede escuchar gratis en esta misma página, y también en Spotify, Apple Podcasts, YouTube e iVoox, donde está el podcast Tiene que haber algo más.