Ingrid Briggiler

Ingrid Briggiler es Ginecóloga y Obstetra Argentina, Fundadora y Presidente de Llamando al Doctor, una herramienta que brinda servicio de atención médica por videollamada las 24 horas. Además, Ingrid creó su segunda empresa: Nuevo método (Nume) enfocada en la atención, educación y acceso a métodos anticonceptivos a mujeres mediante su servicio de telemedicina.

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De qué hablamos con Ingrid Briggiler

  • Dejar su trabajo como Médica y fundar su empresa “Llamando al Doctor”
  • Decidir dejar su primera empresa para crear una segunda compañía “Nume”
  • Transición para conseguir un CEO en Llamando al Doctor y enfocarse en el nuevo proyecto.
  • Cambiar de opinión.
  • Detectar fallas en los proyectos. Su experiencia en el modelo de negocios de Llamando al Doctor.
  • Mitos sobre anticonceptivos
  • Planificar nuestra vida y el uso de anticonceptivos. Por qué no existen anticonceptivos para hombres.
  • Conseguir inversores y mentores
  • La experiencia de su secuestro en Nicaragua
  • Viajar por 90 días por el Caribe para conocer a Gabriel García Marquez
  • El crecimiento exponencial del proyecto durante la pandemia
  • Los mensajes que nos dan nuestros padres, impacto positivo
  • Feminismo
  • Desigualdad y sesgos

Recomendaciones de la invitada:

  • Mujeres del alma mía. Isabel Allende. (Libro)

Transcripción

Ingrid Briggiler es ginecóloga y obstetra, fundadora de Llamando al Doctor, la plataforma de atención médica por videollamada, y CEO de Nuevo Método (Nume), enfocada en la salud y el desarrollo profesional de las mujeres. Cuenta por qué dejó su primera empresa, cómo consiguió inversores y mentores, los mitos sobre anticonceptivos, su secuestro en Nicaragua camino a conocer a García Márquez y el crecimiento durante la pandemia.

Introducción

Ingrid: Cuando una mujer… Creo que es más fácil entender que hay diferencias, ¿hay diferencias de preferencias? Yo tenía compañeros varones en la residencia médica y a ellos los dejaban operar más que a nosotras. Las mujeres elegimos carreras menos rentables que los varones, y no es que las elegimos porque nos gustan, sino que nacemos y nos enchufan a un bebé. ¿Viste las nenas que cuidan bebés?

Las ves en la calle y a mí me indigna. Entonces, si vos sos un bebé y te enchufan a un bebé para que cuides… ¿Qué se te va a ocurrir después hacer? En cambio, el hombre: vamos a la Luna, astronauta, esto, lo otro.

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más, el podcast. La historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. Si querés saber del detrás de escena de esta conversación, todas las semanas escribo el correo semanal de Tiene que haber algo más, directo a tu bandeja de entrada. Te mando mis recomendaciones y lo último del podcast. Recibilo el próximo jueves anotándote vos también en tienequehaberalgomas.com/correo.

¿Estabas escuchando a Ingrid Briggiler? Ella es ginecóloga obstetra, fundadora de Llamando al Doctor y CEO de Nume, una plataforma de bienestar personal y desarrollo profesional para las mujeres. Las empresas le contratan este servicio a Nume para otorgárselo como beneficio a sus empleadas. En esta conversación hablamos de por qué dejó de dirigir Llamando al Doctor para crear su segunda compañía, cómo consiguió mentores e inversores, su lado como comunicadora en YouTube, sus viajes de nómada digital y cómo conoció a Gabriel García Márquez.

Antes de ir con el episodio, un anuncio rápido. Desde que empezamos el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes de 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con cientos de ustedes, lanzamos la Comunidad de Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que los tenía que conectar entre ustedes para que se conocieran. La Comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos con otros profesionales desde más de 25 ciudades, y hay actividades.

Todas las semanas vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clases los que estamos dentro. Tenemos el club de lectura, donde votamos un libro y nos juntamos a debatirlo. Hay un chat que nos conecta a todos para pedir ayuda, compartir recursos, eventos y oportunidades laborales. Sumamos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo 1 hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba para sostener el compromiso. Y además les comparto a los miembros una grabación exclusiva de este podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube.

Dentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales, en sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras superinteresantes, emprendedores y freelancers, y aunque cada uno esté en una industria diferente, nos une la forma de pensar. Dejo el enlace en la descripción. Unite vos también en tienequehaberalgomas.com/comunidad. Ahora sí, vamos con Ingrid. Hola, Ingrid, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.

Ingrid: Gracias, Magali, un placer estar acá. Gracias por la invitación.

¿Por qué dejar de ser CEO de tu primera empresa para fundar otra?

Magali: Quiero que empecemos con la pregunta fría: ¿cómo decidiste dejar de ser CEO de tu primera empresa, Llamando al Doctor, para transicionar a una nueva que se llama Nuevo Método y crear una segunda compañía?

Ingrid: Bueno, fue difícil. Pensé que me ibas a preguntar cómo decidiste dejar de ser médica para convertirte en empresaria, pero me gusta porque esa respuesta ya la respondí bastantes veces. Esta pregunta es nueva, así que me gusta. Yo soy muy ambiciosa, muy ambiciosa en el buen término de la palabra. Hay veces que esa palabra se asocia con aspectos negativos: si lo dice un varón es positivo y si lo dice una mujer, quizás no tanto. Pero la ambición creo que es buena, y yo soy muy ambiciosa y quiero hacer cosas grandes, cosas con impacto, cosas que trasciendan. Y dije: bueno, Llamando al Doctor tiene una orientación muy grande hacia la Argentina, y ya desarrollé la idea, el prototipo, el MVP, los primeros clientes. Con Llamando al Doctor tuvimos varios logros: atendimos más de millones de consultas médicas a propósito de la pandemia, ayudamos a muchísimos pacientes. Y dije… Algo más. Quiero hacer una empresa realmente global. Si bien Llamando al Doctor también tiene presencia en casi todos los países de Latinoamérica, yo quiero hacer algo aún más grande. Y me di cuenta de que las mujeres llamaban el doble de lo que llamaban los varones, por ejemplo, y se sabe que la mujer es la principal tomadora de decisiones en lo que respecta a la salud: la salud de la familia, la salud de los chicos del hogar. Entonces dije… Hay un gran nicho desaprovechado, que es la salud femenina, y desarrollé una plataforma de bienestar personal y desarrollo profesional para las mujeres. Porque también me di cuenta de que está esa necesidad en el mundo laboral. Si las mujeres tenemos cólicos menstruales todos los meses y todos los meses faltamos uno o 2 días al trabajo, obviamente no vamos a poder desempeñarnos igual que nuestros compañeros varones, que no faltan ningún día. Entonces… ¿Cómo combinamos toda nuestra vida personal, respecto a la salud, a nuestra autoestima, a nuestra salud mental, también con la laboral, para poder disminuir las brechas que existen históricamente entre hombres y mujeres?

Magali: ¿Y cómo fue tu transición para poner a un CEO en tu compañía y vos empezar de nuevo a construir de cero?

Ingrid: Bueno, eso fue sencillo, porque armé un gran equipo de colaboradores con los cuales venía trabajando hacía muchos años. Y así como me gusta crecer a mí profesionalmente, también me gusta que todo mi equipo crezca, que se desarrolle. Entonces ya veníamos trabajando hacía muchos, muchos años con Guillermo González, que es quien hoy ocupa el cargo de CEO de Llamando al Doctor, y con otros chicos y otros profesionales muy buenos, como el… Doctor Ricardo Gordillo. Bueno, varios colegas que fueron trabajando conmigo y que se ganaron el rol o el puesto de CEO, de director de operaciones, de director médico, así que eso fue muy, muy sencillo. El desafío fue volver a armar equipo en Nume, y también estoy muy contenta con el equipo que armé, porque claro, pasé de una organización de no sé, 25, 30 empleados, a una organización en la que volvemos a ser una startup.

¿Está bien cambiar de opinión con los años?

Ingrid: Volvemos a ser 2 o 3 los que estamos liderando todo, y eso obviamente lleva sus desafíos.

Magali: Ajá. ¿Qué es algo en lo que hayas cambiado de opinión hace poco en el mundo laboral? O puede ser personal o laboral, lo que se te venga a la cabeza.

Ingrid: Eso cambia en muchas opiniones, en muchas cosas. Hay como un quiebre en mi vida personal, pero no sé si contarlo con tanto detalle porque soy súper reservada en cuanto a lo personal. Pero sí creo que se puede cambiar de opinión.

Y sí, creo que es válido cambiar de opinión.

Quizás cuando era más jovencita… Pensaba que me iba a gustar siempre lo mismo o que iba a creer siempre lo mismo, y luego, a medida que va pasando el tiempo, uno descubre cosas nuevas, que tiene gustos nuevos, pensamientos diferentes, y que va evolucionando. Por eso es importante. Hay veces que yo hablo con pacientes muy jovencitas, no sé, de 19, 20 años, por ejemplo, que se quieren ligar las trompas como método anticonceptivo. Yo soy ginecóloga, entonces todos estos temas obvio que me superinteresan.

Y bueno, si bien obviamente es legal y la paciente lo puede hacer, también a veces me gusta ayudarle a la paciente… A saber que puede cambiar de opinión en el futuro, ¿no? Hace unos años escribí una nota que la publicaron en un diario grande de Argentina, que se titulaba «¿Una ginecóloga puede adivinar el futuro?». Entonces, si yo hablaba con pacientes de todas las edades, y hablaba con miles de pacientes en mi consultorio, podía adivinar quizás lo que me iba a pasar en el futuro a mí. Entonces, si todas las pacientes habían tenido… Alguna pérdida de embarazo, bueno, era probable que si yo en algún momento de mi vida buscaba un embarazo pudiera llegar a tener una pérdida de embarazo, pudiera llegar a tener HPV, pudiera llegar a tener algún cáncer, ¿no? Y así con un montón de cosas. Entonces, al estar en permanente contacto con mujeres, con pacientes, me doy cuenta de que las personas cambian de opinión, y yo también lo hice, por supuesto.

Magali: Claro. ¿Y qué es algo personal en lo que vos hayas cambiado?

En la alimentación, por ejemplo. La alimentación pasa mucho: de más jóvenes comemos sin preocuparnos tanto por la alimentación, y ahora me descubro comiendo cosas quizás raras, o que nunca hubiese probado, o combinaciones súper deliciosas que me sorprenden. Y bueno, me alegro de haber cambiado y decir: bueno, ahora como de todo, por ejemplo.

Bien, perfecto. Ingrid, ¿cómo te diste cuenta de que había una falla en el modelo de negocios de Llamando al Doctor que tuviste que cambiar, de consumidores a compañías?

Ingrid: La falla es muy fácil de identificar, porque nadie te compra lo que vos querés vender. Entonces, muchos amigos me piden consultoría, o no amigos, sino otras personas.

¿Dónde fallan los emprendedores al diseñar su modelo de negocios?

Ingrid: También muchos emprendedores me escriben pidiéndome consultoría, y creo que en la mayoría de los casos, en lo que fallamos los emprendedores es en el diseño del modelo de negocios. Yo había diseñado Llamando al Doctor pensando que los pacientes iban a pagar para hablar con un médico. Veía que un paciente llamaba al médico todo el tiempo por teléfono, y dije: bueno, ya están llamando, van a pagar para llamar más fácil aún. Pero no, porque en Argentina, al menos, esa concepción de pagar on demand algo de salud no estaba, no está arraigada, al menos hace 7, 8 años atrás, cuando arranqué con Llamando al Doctor. De hecho, arranqué mucho antes, hará 10, 12 años que empecé con la idea en la cabeza, y en ese momento ni de cerca el paciente iba a pagar.

Entonces creo que fui creativa en encontrar quién podía pagar para que los pacientes llamen gratis al médico, y ahí encontré que las aseguradoras, las prepagas, eran clientes ideales. Ellos nos pagaban a nosotros y el paciente usaba el servicio gratis. Y ahora en Nume, si bien el B2C, que es el consumidor, el usuario que paga directamente, funciona bien, también estamos virando al B2B. Arrancamos con una fuerte orientación a venderles el servicio de la ginecóloga virtual a las pacientes, y las pacientes nos contrataron, tanto pacientes de México como de Argentina.

Ahora estamos ofreciendo esta plataforma de bienestar personal y desarrollo profesional para las mujeres a empresas, para que nos contraten y sus empleadas, o sus aseguradas, en el caso de empresas o aseguradoras, puedan acceder al servicio de manera gratuita. Entonces, el diseño de los modelos de negocio siempre es fundamental para el éxito de un negocio, y te das cuenta fácil porque no te compran lo que vos querés vender.

Magali: Claro, es como remar en dulce de leche. Ya que tenemos el micrófono y tenemos una obstetra y ginecóloga, me parece un buen momento para derribar mitos y tabúes de los anticonceptivos en Latinoamérica. Contame qué viste y por qué es erróneo.

Ingrid: Bueno, hay un montón de desinformación en general en internet, ¿no? De hecho, hay cuentas que se dedican a…

¿Qué mitos sobre los anticonceptivos hay que desarmar?

Ingrid: Desmentir las pavadas que se dicen en internet, especialmente sobre la ciencia. No sé, hay varios científicos cumpliendo ese rol en internet. Y especialmente en la salud de la mujer, en la ginecología, hay un montón de mitos que a mí me dan mucha bronca, porque fomentan que nosotras seamos más esclavas del hecho de ser mujer, ¿no? Entonces… Por ejemplo, que los anticonceptivos son malos, o que te generan cáncer, o que te generan un montón de efectos adversos. Yo personalmente uso anticonceptivos orales desde los 19 años hasta hoy en día, que tengo 36, de corrido, continuado, porque encontré el anticonceptivo ideal para mí según la edad que iba teniendo a lo largo de mi vida, y que no me genera ningún efecto adverso. Entonces, difundir que los anticonceptivos generan efectos adversos… Es al final dañino y muy egoísta para las mujeres que no tienen quizás otras herramientas u otros conocimientos para cuidarse. Entonces creo que hay muchísimos mitos en la salud femenina, ¿no? Desde la lactancia materna, que las madres que no pueden dar de mamar se sienten súper mal porque no pudieron lograr ese hito tan importante, o el parto vaginal como sinónimo de parto natural o parto humanizado.

Bueno, hay pacientes que no pueden, o no quieren inclusive, y también hay que respetarlas. Entonces, todos esos mitos me parece que nos generan a las mujeres un estrés innecesario, y yo trato de derribarlos. Hay muchísimos. No sé, ¿cuál escuchaste vos de mitos de los anticonceptivos? ¿Qué escuchaste?

Magali: El de que te hacen engordar también es uno muy popular.

Ingrid: Sí, es popular. Y también las chicas que están militando en contra de la gordofobia dicen: bueno, o sea, ¿qué pasa? ¿Por qué es tan malo engordar un par de kilos? Con ese tema, otra vez, la presión sobre el cuerpo. O sea, ¿qué es mejor: tener unos kilitos de más, o estar todos los meses preocupadas de si estoy o no embarazada, o estar teniendo abortos provocados porque quedé embarazada sin quererlo? Bueno, y un montón de otras cuestiones. Pero no sé si te animás a contarnos vos qué método anticonceptivo utilizaste.

Porque a mí me gusta visibilizar que las mujeres, para lograr nuestras metas en nuestro trabajo, nos ponemos objetivos. Decimos: bueno, yo primero estudié Medicina, después estudié Ginecología, después estudié un MBA porque necesitaba saber más de los negocios, después me mudé a México para abrir mi segunda empresa. Como que fui logrando hitos, y lo mismo tenemos que hacer para nuestra vida personal. Entonces: bueno, yo no quiero quedar embarazada ahora, me cuido de esta manera; quiero empezar a buscar un embarazo, ¿qué hago? O sea, ¿cómo lo llevaste vos? Yo te conté que usé anticonceptivos orales.

Magali: Yo también, oral y preservativo. No entiendo por qué, si es algo tan fácil, la gente no lo usa, cuando te puede traer una enfermedad. O sea, siento que es tan fácil y que la consecuencia puede ser tan grande que no entiendo por qué no se usa.

Ingrid: Bueno, es una tendencia global, ¿no? Y algunas personas dicen: no se usa preservativo porque ahora el aborto es legal y es fácil de hacer, y qué sé yo. Y esa teoría queda erradicada cuando tampoco la comunidad gay de varones utiliza el preservativo. Es algo que no se utiliza. Entonces, obviamente, nosotros difundimos muchísimo el uso del preservativo. También me indigna muchísimo que el cáncer de cuello de útero sea el único cáncer que se transmite a través de una infección de transmisión sexual, y nos toca a las mujeres… Vivirlo. Es terrible, y aun así no se usa el preservativo. Creo que eso es algo que tenemos que revisar como sociedad, tanto hombres como mujeres. Tenemos que insistir mucho en el uso de preservativos; sin duda, tranquilamente con ese método ya estaríamos cubiertas.

Magali: ¿Por qué creés vos que no hay anticonceptivos para hombres?

Ingrid: No hay anticoncepción para hombres; igual hay muchos estudios al respecto, pero…

¿Por qué no existen anticonceptivos para hombres?

Ingrid: Así como no hay estudios sobre un montón de otras enfermedades con foco en la mujer. Siempre el foco en la ciencia, en la humanidad, en todo, hasta hace 2 segundos en la historia de la humanidad, estuvo puesto en resolverle el problema al hombre. Por eso a veces hacemos hincapié en decir hombres y mujeres. Siempre nos sentíamos incluidas con la palabra hombre, hasta hace un tiempo, que ya no nos sentimos más incluidas. Entonces… Creo que tiene que ver con eso, con que todos los investigadores, los desarrolladores, en su mayoría (obviamente no se puede generalizar), fueron varones y estaban focalizados en desarrollar soluciones quizás más sencillas para ellos. Es un tema que creo que está relacionado en ese sentido. Eso por un lado, de la parte académica. Y también es verdad que… El esperma contiene tantos espermatozoides, que se van generando todo el tiempo, todo el tiempo, que algunos científicos también argumentan esto: que es más complejo hacer que los millones y millones de espermatozoides sean estériles versus un óvulo al mes, que no se ovule, ¿no? Entonces esa es como la parte más técnica que justifican los científicos, y dicen: bueno, es más difícil porque hay una producción tan grande de espermatozoides que es difícil de frenar.

Magali: Igual claramente, o sea, la primera parte es que hay un sesgo de quién diseña la solución, quién tiene el presupuesto, etcétera, etcétera, que también me imagino que influye un montón. ¿Son estos sesgos de cuando diseñamos cosas?

Ingrid: Bueno, un ejemplo súper claro es el blíster de las pastillas anticonceptivas. En algunos casos está mal diseñado, o está diseñado por un hombre que nunca en la vida tomó pastillas anticonceptivas. Entonces a veces las pacientes me dicen: me perdí en la toma de los anticonceptivos… No entendí cuál me toca. A veces hacemos… Tenemos una comunidad en Nume y hacemos auditoría de blísters. Entonces yo mando la pregunta así, de manera espontánea, en el grupo, y digo: auditoría de blíster. Y mandan la foto del blíster actual, de cómo están tomando las pastillas. Y hay veces que veo el blíster y digo: las estás tomando mal. Por ejemplo, en vez de tener 7 líneas, 7 filas, 7 columnas, tiene 8. Entonces vos después tenés que tomar una pastilla por día, pero el día 8, ¿qué día es? O sea, le pegás el sticker con los días, es como confuso. O te dicen: bueno, el primer día , después andá contando los otros días. Es difícil, mientras que podría ser mucho más sencillo. Y eso es porque no hubo ninguna mujer interviniendo en el diseño del blíster, o de la cajita, o del sticker, y de un montón de otras cosas.

Magali: Tiene sentido.

¿Cómo se consigue el primer inversor?

Magali: ¿Y cómo conseguiste tu primer inversor?

Ingrid: Bueno, mi primer inversor me llevó 3 años conseguirlo. Es difícil conseguir inversión. En Nume me llevó 3 meses, por el track record que ya tenía, eso me puso contenta. Pero el primer inversor lo conseguí participando de un millón de concursos y perdiendo todos los concursos, hasta que uno lo gané, que fue una experiencia en Endeavor. Ahí conocí al Grupo Sancor Seguros, que se convirtieron en mis inversores, que pusieron 350.000 USD, de la nada, de un día para el otro, en el año 2016.

No hace mucho tiempo, cuando esas cifras eran inauditas. Y cuando arranqué Nuevo Método, que le decimos Nume, lo mismo: empecé a participar de nuevo de concursos, y unos amigos me decían: bueno, pero si vos ya sabés cómo emprender, si vos ya sabés de qué se trata, ¿por qué volvés a participar de concursos? De hecho, ahora ganamos premios internacionales, que estamos muy contentos, uno en Puerto Rico y otro en Río de Janeiro.

¿Por qué volvés a aplicar a concursos? Y bueno, porque uno está continuamente aprendiendo. Estás continuamente diseñando el producto, diseñando el modelo de negocios, el esquema de precios, y qué mejor que relacionarse con colegas que están en el mismo estadio que vos para pensar juntos, para decir: bueno, le puse este precio al producto, ¿está bien, está mal? ¿Qué opinan? ¿Qué me recomiendan? Así que para mí la mejor manera de levantar capital es participando de programas de aceleración, como fue en mi caso, que también participamos con Nume en 500 Startups, y participando en concursos, y escuchando el feedback cuando no los ganás, y aplicándolo para volver… Y aplicarlo para cuando te va bien.

Magali: Siento que esto que te dijeron es interesante: si vos ya sabés cómo hacer las cosas… ¿Cuál creés que es el balance? Seguir participando de estas cosas, que para quien nunca lo hizo te lleva un montón de tiempo, presentarte, el esfuerzo, el estar ahí, eventos. ¿Para vos cuál es el balance entre hacer estas cosas que te sacan de foco versus seguir trabajando en lo que vos creés que hay que hacer?

Ingrid: Bueno, lo que es fundamental es el feedback. Uno puede estar encerrado en su casa trabajando años y años en algo, y si nunca lo expone al feedback de los demás, nunca lo va a poder mejorar, cambiar o ajustar, ¿no? Entonces a mí me gusta mucho esta interacción con mis colegas, con mis compañeros. De hecho, así generé un montón de amigos del mundo emprendedor, y forma parte de estar dentro del mundo emprendedor, que es un concepto que yo hablo muchísimo, porque hay un mundo emprendedor y yo creo que tenés que estar ahí adentro si querés emprender, porque te van ayudando, te van abriendo puertas, te van conectando con inversores.

Entonces creo que está bueno pertenecer, y no es que me saca de foco, sino que en el primer estadio, donde uno está diseñando una empresa nueva, hay muchas cosas por decidir, hay muchas cosas por diseñar. Entonces me gusta este esquema de poder hacerlo a través de un programa de aceleración, de un programa de mentorías; me parece algo inteligente.

Magali: ¿Cómo hacés vos para conseguir mentores? Porque sé que hay una historia increíble ahí con Marcos Galperin.

¿Cómo conseguir un mentor que admirás?

Magali: Bueno, pero Marcos Galperin no fue mi mentor, se lo perdió. Yo lo fui a buscar.

Yo te dije al principio que era ambiciosa y siempre me pongo objetivos altos en mi vida, ¿no? Entonces me puse, cuando tenía 22 años, conocer a García Márquez, el Premio Nobel de Literatura.

Me lo puse como objetivo, armé un viaje de 90 días por el Caribe (otra vez, planificación de un objetivo, y mil millones de pasos) y luego de 90 días por el Caribe lo logré. Y en esto también de los modelos a seguir, de los roles a seguir, siempre había admirado, y lo sigo admirando, por supuesto, a Marcos Galperin, aunque me gustaría que cada vez haya más mujeres líderes a quienes podamos admirar y podamos… Seguir, ¿no? Por eso también me gusta el rol de ser yo mentora de otros emprendedores que están por empezar. Y dije: bueno, me gusta Marcos Galperin, quiero que él sea mi mentor, quiero que él sea mi inversor. Y me fui a perseguirlo a un evento, me presenté, me escuchó, me presentó con su contador y me dijo que estaba muy buena la idea, pero que era un estadio muy temprano para ellos, que ellos invertían en estadios más avanzados.

Pero después intercambiamos muchos mensajes, me ayudó en algunas situaciones clave de la organización, así que estoy contenta y agradecida por eso.

Bien.

Después tuve otros mentores. Adrián Lasso, por ejemplo, un gran amigo. O sea, a medida que uno va desarrollando su carrera en el mundo emprendedor, te vas relacionando con más personas y se va generando esa relación de confianza en la cual uno se puede abrir con una persona, contarle los problemas que quizás no te animás a contarle a nadie. Y esa persona, con total desinterés personal y con total buena voluntad de ayudarte, te va orientando. Y esa persona tiene que ser alguien… Que por supuesto respetes, que admires, que haya hecho ya algo de lo que vos querés hacer en tu carrera. Así que es súper interesante. Y también me gustó a mí ser mentora de proyectos que están iniciando, aunque ahora no tengo tiempo y tengo que decirles que no a muchos, pero bueno, espero que lo sepan entender.

¿Qué le dejó un secuestro en Nicaragua a Ingrid Briggiler?

Magali: Mencionaste el viaje de 90 días por el Caribe. Y hay una historia: quiero saber en qué te cambió a vos haber pasado por una situación peligrosa en Nicaragua.

Ingrid: Bueno, en muchas cosas, ¿no? Les cuento, para que lo sepan quienes nos están escuchando, que en esta planificación de conocer a García Márquez, cerca del día 70, en Nicaragua, me secuestran, me suben arriba de un auto y durante 40 minutos yo estuve incomunicada del mundo, secuestrada arriba de un auto, y fue obviamente el peor día de mi vida. Y mi papá se murió sin saber que a mí me habían secuestrado. Yo le dije: me robaron, me sacaron las cosas, pero nunca le pude contar que me habían secuestrado, porque no sé qué le hubiese pasado.

Y fue, por supuesto, muy, muy duro, muy feo. También un golpe de realidad, ¿no? Yo era una chica, había cumplido 23 años durante el viaje. Me fui sola de Argentina a Venezuela, pasé por Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua… Viajando sola a los 22, 23 años. Cada vez que me pongo más grande, como que me da más miedo esa situación. Pero me dejó muchas enseñanzas, ¿no? Primero, la aventura. La confianza en mí misma, porque cuando yo llamo a mi mamá y le digo: mami, me quiero volver porque me robaron (no le había contado que me habían secuestrado, le dije me robaron), pero me quiero volver, y me dice mi mamá: bajo ningún punto de vista… Te volvés. Dice: no te volvés, estás ahí a 2 pasos de lograr tu objetivo, aguantá, ya estás ahí, ya lo hiciste, no pasa nada, te robaron lo material, no importa. Y ese mensaje de parte de los padres es fundamental. Si a vos tus papás te dicen que podés llegar a la Luna, es probable que lo hagas. Si tus papás te dicen que sos valiosa, que sos capaz, que lo vas a lograr… Es probable que vos lo logres, ¿no? Entonces… Esas enseñanzas me dejó. Y también el secuestro fue la llave que abrió la puerta de García Márquez, porque yo tenía toda una comunidad de amigos… De internet, que no los conocía personalmente, que cuando les conté que me habían secuestrado me empezaron a ayudar, y me llegó el número de teléfono de la casa de García Márquez.

Llamé y me dijeron: vení, vení a vernos. Entonces es como que hay toda una cadena de hechos que luego me llevaron al éxito final. Y si no lo hubiese conocido a García Márquez, igual hubiese disfrutado esos 90 días, porque viajé por el Caribe, estuve en las mejores playas de Centroamérica. Entonces eso también creo que es una enseñanza para los emprendedores, porque al final sabemos que la mayoría de los emprendedores fracasan. Entonces, si no disfrutamos el camino…

¿Qué consejo le dio García Márquez para aprender a escribir?

Ingrid: ¿Qué nos queda?

Magali: ¿Cómo fue esa experiencia de conocerlo?

Ingrid: Bueno, fue increíble, fue increíble. A mí me gusta mucho leer; por suerte hace poquito retomé la lectura, que la había suspendido… Por la vorágine del trabajo. Entonces también el equilibrio entre vida laboral, hobbies y vida personal creo que es importante. Fue magnífico estar ahí con una persona referente en la literatura y la cultura mundial, hablando de Latinoamérica, hablando de las escuelas, hablando de escribir, de leer. Fue mágico, fue mágico.

Magali: Hay una frase que encontré, que vamos a chequear, porque no se puede creer todo lo que hay en internet: qué dijiste vos y qué dijo él. ¿Te la quiero leer? ¿Qué dice?

Ingrid: Te la digo yo, si querés. Te la digo yo y me decís si es correcto.

Magali: A ver, dale, lo tengo acá. Gabo dijo…

Empieza Ingrid: «Yo estoy acá porque quiero ser escritora y quiero que usted me diga la receta de cómo se hace para aprender a escribir». Y él responde: «Bueno, la receta es muy fácil. Tomá nota: a escribir se aprende como a bailar, bailando».

Ingrid: Esto es real, esto es así. Así fue, así fue. Y Gabo me dice: a escribir se aprende como a bailar, bailando, y como a cantar, cantando.

Magali: ¿Qué es otra cosa que hayas aprendido haciéndola?

Ingrid: Todo. Vos fijate que yo estudié Medicina y después lideré una empresa con 500 médicos trabajando al unísono en el medio del COVID. Nosotros atendíamos más pacientes que el SAME, atendíamos más pacientes que… Varios hospitales juntos de Argentina y de cualquier otro país. Y yo no tenía esa formación. ¿O el modelo de negocio, cómo lo descubrí? Tampoco es nada misterioso, pero es como que uno prueba y error, prueba y error. Tenés un producto, nadie lo quiere comprar. Bueno, ¿por qué? ¿Por el precio, por el servicio, por lo que contiene el producto? Bueno, hay varias variables, ¿no? Y también tengo el caso, que me acuerdo siempre, de mi compañero de la facultad… Que a los 18 años empezó a acompañar a su tío, que era oftalmólogo, a trabajar como un… no me sale la palabra. Lo acompañaba desde los 18 años: mientras él empezó a cursar Medicina, iba todos los santos días a trabajar con su tío, que era oftalmólogo. Cuando nos recibimos de médicos, él ya era oftalmólogo, ¿no? Entonces… ¿Por qué? Porque había estado ahí al lado del tío, mirando cómo hacía, hablando con un millón de pacientes. Obviamente que después hizo su especialidad y todo. Por eso también la residencia médica es 80% práctica y 80% estudiar, porque es como más que el 100%, es muy exigente. A veces no entendía el tema de las guardias tan exigentes, pero bueno, en una guardia teníamos 21 nacimientos en 24 horas. 21 nacimientos: vos estabas de guardia ese día y te volvías a tu casa habiendo hecho 3 a 5 partos… Entre partos, cesáreas, nacimientos, ¿no? Entonces…

¿Cómo se sostiene crecer 100 veces en plena pandemia?

Ingrid: ¿Cuán valioso es eso? ¿En qué otro momento vos tenés la oportunidad de experimentar eso? Entonces, para mí la práctica es fundamental. Coincido con Gabo.

Magali: ¿Cómo fue para vos el momento de la pandemia, cuando ustedes ya tenían desarrollada una aplicación de telemedicina y de pronto estalla la demanda? ¿Cómo fue navegar todo eso?

Ingrid: Fue magnífico, fue magnífico. Y creo que es el sueño de todo emprendedor experimentar ese crecimiento exponencial, que fue una curva así de… Crecimiento de la demanda, que en este caso son llamadas de pacientes. Yo, antes de la pandemia, le había preguntado a mi equipo de IT, de tecnología: ¿cuántos pacientes en simultáneo podemos tener? Me dicen: ¿para qué querés saber eso, si nunca en la vida vas a tener tantos pacientes en simultáneo? Digo: no importa, vos decime, haceme los cálculos de nuestra arquitectura o de nuestra infraestructura, de la tecnología, y decime cuántos pacientes. Me dicen: bueno, millones de pacientes.

Perfecto, listo. Yo tenía esa imagen en la cabeza.

Cuando se desencadenó este pico de demanda, nosotros crecimos realmente 100 veces. No 100%: 100 veces crecimos de un mes para el otro. Fue una locura y la tecnología nunca falló, nunca falló, que me pone muy contenta y muy orgullosa. Y nuestro desafío siempre fue el capital humano, la cantidad de médicos que había detrás para atender esas consultas. Entonces rápidamente todos mis amigos, los que ya estaban trabajando en Llamando al Doctor, sumaron a sus colegas, a sus amigos, y cubrimos la demanda. Pero fue una experiencia muy enriquecedora… No solamente para mí. Creo que para todos los que trabajamos en Llamando al Doctor, desde la parte operativa, fue un aprendizaje increíble, y los médicos también. Es como que hicieron un máster en telemedicina, que todavía no existe esa formación, pero pronto las universidades de Medicina lo van a sacar, porque uno tiene que formarse también en cómo hace para expresarse con un paciente, cómo habla y cómo transmite empatía a través de la cámara, que es posible totalmente.

Magali: ¿Por qué te parece importante que los médicos sepan preguntar bien?

Bueno, la anamnesis, que es el interrogatorio médico… el 80% de una consulta médica se resuelve… A través del interrogatorio, ¿no? Entonces… Primero, es fundamental para llegar al diagnóstico, mucho más que el examen físico; como te digo, tiene una preponderancia mayor. Y por otro lado, para lograr esa conexión, esta relación médico-paciente, que es importante. Entonces, por eso a veces… Me apena el maltrato médico que existe, la violencia obstétrica que existe, que lo he visto.

Y no hay justificación posible para eso, ¿no? Entonces creo que… En una buena conversación el médico puede llegar a diagnósticos y el paciente se puede sentir muy tranquilo y acompañado, que al final es lo que nosotros buscamos.

¿Cómo ordenar la agenda cuando liderás dos empresas?

Magali: ¿Cuál es el desafío para vos de estar en esta vorágine de trabajo, construyendo una empresa? Supongo que todavía seguís involucrada en la otra. ¿Cómo lo manejás?

Ingrid: Bueno, ahorita, como dicen en México, mi principal desafío es que mi segunda empresa sea más grande que la primera, ¿no? Ese es el objetivo por el cual yo dije: bueno, voy a arrancar una segunda empresa. Pero ese es un desafío personal que tengo ahí vigente, si se quiere, esto que te mencioné de que soy muy exigente, que soy muy ambiciosa y todo eso. Por el otro lado, del lado más técnico, si se quiere, la distribución de las horas. Mi tiempo, yo ya entendí que es muy valioso, entonces intento administrarlo de manera… Súper efectiva.

Magali: Bueno, ¿viste que nos costó un poquito coordinar esta entrevista?

Ingrid: Súper efectiva, para que todo en lo que yo invierto tiempo esté alineado con los objetivos de la compañía del corto y mediano plazo, obviamente para llegar al largo plazo. Entonces tengo un manejo de agenda milimétrico, súper exigente y superestricto, así que soy muy organizada en ese sentido.

Magali: ¿Y cómo hacés para ordenar tu agenda? ¿Tenés alguna técnica o herramienta que uses?

Ingrid: No, o sea, Google Calendar. Google Calendar, tengo todo ahí: desde la parte social hasta el gimnasio, o si tengo que hacer una tarea repetitiva todos los días laborales, también la anoto ahí. E intento, por ejemplo, no destinar más del 10% de la agenda mensual a mentorías, cursos, entrevistas. Bueno, que eso sea menos del 10%, por ejemplo. O me voy organizando en cuántas reuniones comerciales debo tener por semana para lograr los objetivos a fin de mes o a fin del trimestre.

Entonces, como que digo: bueno, si dedico toda mi agenda a hacer algo que no me va a traer resultados a fin de mes, bueno, quizás cambio esas prioridades.

¿Cuál fue el día más difícil de su vida emprendedora?

Magali: Ah, bueno. ¿Qué se te viene a la cabeza del día más difícil de tu vida emprendedora?

Ingrid: Bueno, de mi vida es la muerte de mi papá, pero me preguntaste de mi vida emprendedora, el día más difícil.

Creo que fue el día que decidí arrancar una nueva compañía, porque yo estaba súper cómoda con mi primera empresa. Entonces uno empieza a estar en una situación de comodidad, ya estás en tu zona de confort, y volver a salir de tu zona de confort para volver a emprender, ese creo que fue un día difícil, pero a su vez muy alegre, muy alegre. Yo creo que en mi personalidad lo identifico, y está bueno, por eso también, entender qué personalidad tenemos cada uno, si somos los que queremos estar en el momento de la creación, de las ideas de las compañías.

O si queremos estar luego, cuando la compañía está más avanzada, en el área de operaciones, de desarrollo comercial. Bueno, lo que a mí me gusta es el momento inicial, el momento de creación de las empresas. Creo que ese fue el momento difícil, un día difícil, pero tuve muchos, muchísimos, porque es difícil emprender. Entonces también yo ahora estoy un poco desromantizando el tema de emprender.

Es muy difícil. Por lo general, las personas que emprendemos somos personas inteligentes que estaríamos muy bien valoradas en el mercado, entonces también hay que entender eso, el costo de oportunidad.

Y saber que es difícil. Entonces yo en un momento quería que todo el mundo sea emprendedor y después me di cuenta que no, porque no es para todos; no todos tienen las ganas y la personalidad de liderar un proyecto y que ese proyecto funcione.

Magali: Sí, total, nada es para todos, ¿no? Así como no todos tenemos que estar haciendo guardias, ni en relación de dependencia, ni emprendiendo. Eso es lo bueno de la vida.

¿Cómo hacemos para cerrar este capítulo? Quiero dejar un momento, esta es la última pregunta, micrófono abierto para un mensaje a la audiencia, algo que ya hayamos dicho, pero que quizás haya quedado picando en tu cabeza.

Ingrid: Quisiera animar a las mujeres a expresar su máximo potencial.

Para mí eso es fundamental. Quizás estas palabras, expresar tu máximo potencial, mi máximo potencial, para algunas personas no sean nada significativo, pero para mí es fundamental.

Entonces, ¿cuál es tu máximo potencial?

¿Cuánto dinero podés ganar? ¿Cuántos estudios podés tener? ¿Cuánto amor podés dar? Porque no solamente es lo material, en cuanto al dinero, los estudios. ¿Cuál es el trabajo que más feliz te puede hacer? Y que no tengamos limitaciones sociales para lograrlo, que podamos ir sorteando esas limitaciones sociales, esas brechas que hay por todos lados.

Me gustaría que se lleven ese consejo. Entonces, si nos están escuchando mujeres que quieren emprender, que se animen, que busquen mentores, mentoras, programas. Si nos están escuchando varones, que se interioricen un poco más en el feminismo. Creo que es como estudiar historia, historia de la humanidad, es un tema súper interesante. Que nos ayuden, que nos apoyen, que nos motiven, nos incentiven, nos inviertan. Entonces creo que entre todos nos ayudemos unos a otros a expresar nuestro máximo potencial.

Magali: Me encanta.

¿Cómo se entra al feminismo si te parece exagerado?

Magali: ¿Cómo dirías, a alguien que dice «no, feminismo», tipo feminazi, cómo se entra en el feminismo para alguien que dice «esto es para exageradas»?

Ingrid: Bueno, ahora descubrí, de una manera un poco ingenua, que en algunos países el feminismo está asociado a partidos políticos.

Entonces, por ejemplo, ahora que hay toda una vorágine política en Argentina, las cuentas feministas que yo seguía empezaron a hablar de orientaciones políticas específicas. Y por lo general no concuerdo. Entonces, primero, esa gran diferenciación: el feminismo no está asociado a un partido político en particular, todo lo contrario.

Cuando uno mira el mundo, todos los curas, los sacerdotes, los rabinos son hombres. Otra vez, en todos es la gran mayoría: todos los presidentes, los gobernadores son hombres, todos los jueces son hombres, todos los líderes de opinión son hombres. Todos los escritores que yo leía antes eran hombres. Entonces dije: che, basta.

Entonces, cuando una mujer… Creo que es más fácil entender que hay diferencias. ¿Hay diferencias de preferencias? Yo tenía compañeros varones en la residencia médica y a ellos los dejaban operar más que a nosotras. Las mujeres elegimos carreras menos rentables que los varones, y no es que las elegimos porque nos gustan, sino que nacemos y nos enchufan a un bebé. ¿Viste las nenas que cuidan bebés? Las ves en la calle y eso me indigna. Entonces, si vos sos una nena y te enchufan un bebé para que cuides, ¿qué se te va a ocurrir después hacer? En cambio, el hombre: vamos a la Luna, astronauta, esto, lo otro. Sobre feminismo, Mujeres del alma mía es un pequeño libro sobre el feminismo.

Hay miles de libros. Los de Simone de Beauvoir quizás son más difíciles o más largos, pero… Creo que toca ser un poco sinceros y sinceras con lo difícil que son para las mujeres muchas cosas, y con la gran diferencia que hay entre los líderes de opinión, los líderes de toma de decisiones. ¿Quiénes son en su mayoría? Lo que gana un varón y lo que gana una mujer. Y bueno, un montón de otras cosas, ¿no? Entonces, si somos sinceros y miramos el mundo, es fácil darse cuenta que hay una desigualdad que ojalá se salde algún día. Falta mucho, porque la mitad del mundo son mujeres. O sea, es estadísticamente imposible que solo los cargos de poder los puedan ocupar hombres y la mitad del mundo son mujeres.

No tiene mucho sentido así. Se me viene a la cabeza el libro de Melinda Gates, que habla mucho de esto, de cómo las mujeres toman mejores decisiones de dinero.

Pensando en otras personas, y que por eso las mujeres tienen que estar empoderadas en tener su sueldo, poder manejar el dinero independientemente y poder tomar decisiones.

Sin duda. Bueno, también está comprobado que las empresas lideradas por mujeres tienen un rendimiento mayor que las empresas lideradas por varones, que se reinvierten todas las ganancias en la misma organización o en las organizaciones cercanas. Entonces eso genera más empleo, más trabajo en el largo plazo. Está todo escrito.

Pero andá a hablar de menstruación, de anticonceptivos y de embarazo no planificado a un comité de cinco varones inversores y quizás no sienten empatía. Entonces está bueno eso, que las hijas de esos inversores varones de a poquito vayan concientizando a sus padres en estos temas.

Entonces, lo mismo: mi papá se hizo feminista cuando escuchó a sus hijas contarle lo que nos pasaba, contarle que nos tocaban la cola en un boliche o contarle que en el trabajo a uno lo ascendían y a nosotras no, en igualdad de condición de mérito. Entonces, bueno, hay que abrir los ojos y ser sinceros. Creo que eso es lo primero.

Magali: Gracias, Ingrid, por venir y compartir todo esto.

Ingrid: Bueno, gracias a vos.

Un placer, un placer. Te mando un abrazo, un beso grande. Los invito a todos a seguirme en mis redes sociales; me pueden encontrar especialmente en LinkedIn. Para mí es muy importante el networking. Entonces, si querés estar en el mundo emprendedor, tienen que seguir por LinkedIn a todas las personas que se crucen por la vida, estar al tanto, al corriente de las novedades. Y también los invito a seguirnos en las redes sociales de Nume, Nuevo Método.

¿Por qué el networking es clave para las mujeres?

Magali: Ahí van algunas palabras sobre networking y mujeres.

Ingrid: Bueno, que las mujeres pueden dejar a los hijos una noche al mes para irse a hacer networking a una cena de trabajo, por ejemplo. Es fundamental el networking. Los varones cierran negocios jugando al golf, cierran negocios en el fulbito del fin de semana y priorizan su vida social. Entonces se van, no importa si el nene tiene seis meses, un año o hay tres chicos en la casa. Y las mujeres podemos hacer lo mismo tranquilamente, podemos ir una noche, dos noches, tres noches a cenar o a un evento de networking.

Creo que tenemos que obligarnos más… A eliminar la culpa que nos rodea de dejar nuestra casa, dejar a nuestros maridos, dejar a nuestros hijos, y empezar a pensar más en nosotras mismas. El otro día me fui de viaje a Ibiza con cinco amigas, la pasamos bárbaro, y dentro de esas cinco amigas había tres que tenían hijos y habían dejado a sus hijos con los maridos. Y eso ya es una enseñanza para sus hijos: que su madre es independiente, que se puede divertir.

Que puede irse dos o tres días y que no va a pasar nada, que ellos van a estar bien y que el padre se va a hacer cargo, ¿no? Y eso a veces me cuesta encontrarlo en toda la comunidad de mujeres, y también me gustaría incentivarlo: hagamos networking, hagamos negocios entre nosotras. Los varones hablan dos palabras y ya están haciendo algún negocio juntos. Nosotras no, porque no queremos sacar provecho de las relaciones. Hagamos negocios entre nosotras, ¿qué mejor?

Magali: Me encanta. Bueno, ahora sí, cerramos, cerramos, pero un placer esta conversación. Ojalá que haya inspirado a muchos y a muchas. Me gustaría después leer en los comentarios qué les pareció. Escríbanle a Ingrid, me escriben a mí y nos cuentan y mandan abrazos. Entonces, gracias, Ingrid. Nos vemos.

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Preguntas frecuentes sobre este episodio

¿Quién es Ingrid Briggiler y de qué habla en este episodio?

Ingrid Briggiler es Ginecóloga y Obstetra Argentina, Fundadora y Presidente de Llamando al Doctor, una herramienta que brinda servicio de atención médica por videollamada las 24 horas. Además, Ingrid creó su segunda empresa: Nuevo método (Nume) enfocada en la atención, educación y acceso a métodos anticonceptivos a mujeres mediante su servicio de telemedicina.

¿Dónde escuchar el episodio completo con Ingrid Briggiler?

El episodio completo se puede escuchar gratis en esta misma página, y también en Spotify, Apple Podcasts, YouTube e iVoox, donde está el podcast Tiene que haber algo más.