Gladys Mezrahi
Gladys Mezrahi es Colombiana y actualmente vive en Estados Unidos. Se formó en Finanzas Internacionales y Marketing. Su carrera es amplia y la desarrolló tanto en el ámbito publico como privado, y tuvo su paso por la política. Fundó su empresa en los años 80 “Advanced Cosmetics”, más tarde, Indigo Events, la Fundación El poder de los tacones, y el programa de TV con ese mismo nombre.

Escuchá el capítulo entero
De qué hablamos con Gladys Mezrahi
- Hacer cosas con miedo
- Por qué ocupar un cargo público
- Hacer eventos con compañías gigantes como Disney
- Requerimientos extraños en eventos
- Frenar el trabajo durante la pandemia
- Tener miedo en Estados Unidos, antisemitismo
- Educar a niñas para el futuro y generar oportunidades
- Por qué nace la Fundación El poder de los tacones
Recomendaciones de la invitada:
- El ojo de diamante – Kate Quinn (Libro)
Transcripción
Gladys Mezrahi es colombiana, vive en Estados Unidos y fundó Advanced Cosmetics, Indigo Events y la Fundación El Poder de los Tacones. En esta charla cuenta cómo se postuló a un cargo público en Aventura, qué aprendió organizando eventos para marcas como Disney, cómo vivió el antisemitismo y por qué creó un programa para educar a niñas.
Introducción
Gladys: Todo lo que quieras hacer lo puedes hacer siempre y cuando tengas la pasión y quieras hacerlo, porque si tú tienes la pasión y lo quieres hacer, sales adelante. No tenerle miedo. Mi pregunta preferida de los últimos años es: ¿qué harías si no tuvieras miedo?
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más, el podcast. Les acercamos la historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. Si querés saber del detrás de escena de esta conversación, todas las semanas escribo el correo semanal de Tiene que haber algo más, directo a tu bandeja de entrada. Te mando mis recomendaciones y lo último del podcast. Recibí el próximo jueves anotándote vos también en tienequehaberalgomas.com/correo.
Estás escuchando a Gladys Mezrahi. Gladys tiene formación en finanzas internacionales y marketing. Es fundadora de Indigo Events y en los 80 fundó en Colombia Advanced Cosmetics, que es una empresa de productos para el cuidado de la piel. Ella tiene una carrera espectacular que pasó por el mundo público y por el privado, escribió un libro y además es fundadora de la Fundación El Poder de los Tacones. En esta conversación hablamos de cómo fue vender su empresa y mudarse de Colombia a Estados Unidos.
¿Qué hay detrás de organizar eventos para grandes empresas y cómo termina ella teniendo un programa de televisión para mujeres hispanas? Hola, Gladys, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.
Gladys: La verdad que gracias a ti, es un placer.
Magali: Quiero que la primera pregunta sea: contame algo que tuviste que hacer que te haya dado mucho miedo, pero que lo hiciste igual.
¿Qué harías si no tuvieras miedo?
Gladys: Bueno, creo que fueron dos cosas.
Creo que lo que más miedo me dio… Fue correr por un puesto político.
Creo que esa fue la experiencia que más miedo me dio, y me acuerdo que mi papá me dijo: ¿qué pierdes?
Entonces han habido varias experiencias. La otra también fue cuando negocié con el rector del colegio que yo podía conseguir la plata para las canchas de básquet y vóleibol, pero si no la conseguía, no me graduaba de bachillerato. Entonces creo que fueron las dos cosas que más miedo me han dado, y lo hice, no importa.
¿Cómo se decide una inmigrante a postularse para un cargo público?
Magali: Bien, ¿por qué hiciste eso de meterte en un cargo público?
Gladys: Bueno, todo empezó cuando escribí una carta al periódico, porque la verdad que en ese momento, en el 2016, me sentí atacada como latina. Y pensé en ese momento y dije: no me puedo quedar callada. Fue cuando… Trump lanzó su candidatura, donde dijo que los mexicanos eran violadores y que eran ladrones y traficantes, que todos los mexicanos eran así.
Y al otro día Jorge Ramos, el famoso periodista de Univision, le preguntó, le dijo: yo soy mexicano, yo no soy ningún violador. Y Trump se puso muy bravo y lo mandó sacar con dos de sus guardias.
Y al día siguiente el Washington Post publicó la foto. Él es una persona bajita y los guardias de Trump eran de esos tipo película, y lo sacaron, y él les dijo que les iba a quitar las credenciales para cualquier evento.
A raíz de eso, de que le iba a quitar las credenciales al Washington Post, ahí fue cuando algo en mí me dijo que no nos podíamos quedar callados.
Porque eso fue lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial: lo primero que hicieron fue callar la prensa y callar la voz popular. Escribí una carta donde dije que esto no puede ser así, que necesitamos el respeto, donde, en mi impresión, comparé a Trump con Hitler, con Chávez, de cómo empezaron. Lo primero que hicieron fue callar la prensa.
Y una prepotencia que, en mi percepción en ese momento, fue mucho bullying. Entonces escribí una carta, fue publicada y empezaron una cantidad de llamadas: que por qué no corría para una oficina, que por qué no hacía algo, que yo tenía una voz. Y mira, desde que llegué a este país hace 23 años he tenido una mentora, y eso es algo que le recomiendo a todos: que tengan una mentora o alguien que los pueda guiar. Fui donde ella, le dije: mira lo que me pasó. Sin contestarme nada, se paró, imprimió algo y me dijo: tienes tres días para calificar para ser comisionada de la ciudad de Aventura.
Y yo le dije: no sé nada. No nací en este país, no estoy en la política, nunca me imaginé un cargo público.
Yo sé que las campañas políticas cuestan muchísimo dinero, no tenía el dinero. Le dije: no sé ni por dónde empezar. Me dijo: no te preocupes, que si lo haces te vamos a ayudar.
Lo primero que hice fue hablar con mi familia, porque la verdad que me cayó como de sorpresa.
Mi marido, que ha sido siempre muy reservado, mejor dicho, más del lado antisocial, yo dije: me va a decir que no. Y cuando le conté me dijo: con todo lo que tú has hecho, yo creo que harías muy buen papel en esto.
Hazlo. OK. Mi hija me dijo que si estaba loca, y mi hijo me dijo que si al día siguiente… …de las elecciones perdía y yo estaba bien con eso, que siguiera adelante. Me pareció uno de los mejores consejos que he oído. Mi papá en ese momento cumplía 90 años y me dijo: ¿qué pierdes? Una colombiana corriendo una campaña política.
¿Por qué no? Entonces ahí fue cuando tomé la decisión. Tomé la decisión sin saber muy bien en lo que me metía, te soy honesta.
Y eso es algo que les falta a muchas mujeres, que uno cree que tiene que estar muy bien preparado para…
¿Qué se aprende de una campaña sucia y de perder una reelección?
Gladys: …meterse en algo.
Magali: ¿Cuál es algún otro buen o mal consejo que te hayan dado alguna vez?
Un buen consejo. Mira, el mejor consejo que me han dado es oír más y hablar menos, que a veces lo sigo y a veces no. Creo que hablo más de lo que oigo. Un mal consejo fue… Inclusive fue cuando corrí para la reelección. Yo creo que ese fue el error que más me ha pesado.
Porque me aconsejaron… Cuando yo corrí para la reelección fue una campaña demasiado sucia.
Ahí me enteré por qué me querían sacar. Ahí me enteré de lo que llaman la política sucia.
Inclusive inventaron una historia de mí, entonces fui a demandar. Y me aconsejaron no demandar por el bien de la ciudad. Y ese fue el peor consejo.
¿Por qué no? Que porque le iba a hacer mal a la ciudad, que porque iba a venir mucha prensa, que porque era un tema muy delicado, que mejor por el bien no lo hiciera. Y yo lo tomé en ese momento muy ingenua: sí, por el bien de la ciudad, porque eso fue por lo que corrí. Pero no por mi bien personal, y ahí me autoenterré el cuchillo. En el momento que retiré la demanda, sacaron la misma historia que inventaron en el periódico. Y eso desencadenó una cantidad de cosas. Fue una de las peores experiencias que he vivido, te soy honesta.
¿Qué sentís que aprendiste de toda esta experiencia de pasar por la política?
Gladys: Bueno, número uno, que la política anda muy lento. O sea, tú te imaginas que puedes llegar a hacer más cosas desde adentro, pero no es verdad. Hay mucha burocracia.
Aprendí que hay muchas agendas escondidas. Yo soy muy ingenua, entonces yo creo que esa parte no la tengo muy afilada. Hay mucha gente… …que usa la política como estrategia. Yo no.
Yo lo veo en el sentido de cómo puedo ayudar a la gente, qué es lo mejor para la ciudad, aunque sea algo con lo que yo no esté 100% de acuerdo. Entonces en esa parte me di cuenta que no es lo que me imaginé.
¿Cómo negoció a los 15 años graduarse sin ir a clase?
Gladys: Agradezco la experiencia, agradezco también la experiencia de haber pasado por el momento de la reelección y agradezco también haber perdido, por todas las lecciones que me enseñó.
Magali: Vamos un par de años para atrás. Explicame cómo a tus 15 años negociaste qué nota te ibas a sacar en todas tus clases sin asistir a la escuela.
Bueno, la verdad, te soy honesta, yo no era muy aplicada, que digamos. No me gustaba ir a la escuela.
Y un día entré a la oficina del rector y lo oí diciendo que para que el colegio pudiera participar en las competencias a nivel local teníamos que tener unas canchas de básquet y vóleibol bien hechas. O sea, mi colegio era nuevo.
Era la nueva sede, jugábamos vóleibol en canchas de arena. Y él decía que necesitaba ver la manera de cómo recoger la plata, y le dije: yo te ayudo.
Dijo: ¿cómo lo vas a hacer? La verdad, no tenía ni la menor idea, pero lo primero que le dije fue: si lo voy a hacer, no tengo tiempo de venir a las clases.
Con tal de salirme del colegio, todo era posible. Y me dijo: OK, hagamos algo, pero que quede entre nosotros: si no recoges la plata, no te gradúas y pierdes el año. OK, entonces empezamos a negociar la nota. Yo quería una A. Olvídate, y él me dijo: tú tienes C. Entonces negociamos en B.
Algo que nadie sabía.
No, no, impresionante. O sea, no me asombra tanto que hayas conseguido la plata como que te hayan dicho que sí a faltar todo el año, que te den la nota igual y que te recibas.
Gladys: Bueno, me acuerdo cuando me dieron el diploma, muchos de mis compañeros me miraron como: ¿cómo así que estás recibiendo un diploma si no fuiste a clase? Claro, no estuviste.
Ah, y en una de las reuniones que tuvimos después de graduados, creo que a los 30 años de graduados, me preguntaron y les dije: ¿ven las canchas de vóleibol y de básquet? Esa fue la razón por la que no fui a clase. Mis padres nunca se enteraron. Yo cogía el bus del colegio normal y después me iba.
¿Cómo es organizar un evento para Disney?
Magali: No, buenísimo. Ahora, muchos años después, hacés eventos corporativos gigantes, trabajaste con empresas tipo Disney, que no sé si hay alguien más exigente en la experiencia total. Contame cómo es hacer un evento con una marca tan exigente como ellos.
Gladys: Mira, ahí sí te digo que tenía miedo, porque el contrato con ellos es un contrato grandísimo, donde cualquier cosa que hagas mal te pueden demandar. Inclusive cuando alguien revisó el contrato antes de yo firmarlo, me dijo: no lo firmes.
Si te equivocas te pueden demandar, y la demanda eran muchísimos millones de dólares.
Entonces una de las cosas que aprendí fue pedir permiso.
Y chequear antes. Yo soy muy exigente en cuanto a mis eventos también, entonces en esa parte sí estaba muy segura de la parte profesional, de lo que podía ser un evento, pero había muchas cosas pequeñas… …que aprendí. Y tuve una muy buena relación con ellos, porque empezamos una relación de: ¿puedo hacer esto o no puedo hacer lo otro? Te doy el mejor ejemplo.
En ese momento no había Eventbrite. Una de las plataformas en Colombia… …para vender boletas me contactó para ver si podía vender la boleta a través de ellos. Para mí fue espectacular, porque era crear como una especie de patrocinio y de colaboración.
Montamos la propaganda. No habían pasado 24 horas cuando me llamó el abogado de Disney a decirme: tienes dos horas para quitar las boletas de ahí. Dije: pero es una boleta, ¿qué tiene de malo? No tengo patrocinio ni de alcohol ni de tabaco, que era algo que ellos exigían. También cualquier patrocinador tenía que ser vetado por Disney. Y me dijeron: esa plataforma vende juguetes sexuales. Le dije: ¿dónde? Bueno, me fui a meter y en uno de los lados sí lo tenía.
Yo no me había dado cuenta. E inmediatamente llamé a la plataforma y les dije: me lo cancelan, lo quitamos. Les expliqué por qué y les dije: a menos de que quieran quitar los juguetes sexuales. Me dijeron: desafortunadamente, eso es lo que paga nuestra plataforma. Pero esos son los detalles mínimos de hacer un evento con ellos, de cómo lo miran. Por ejemplo, la palabra Disney Institute tenía que ir en itálica. Y fue algo que me quedó tan marcado que cuando escribí en mi libro Disney Institute, también lo escribí en itálica.
¿Qué hacer cuando un evento sale mal?
Magali: La experiencia es espectacular. ¿Cuál es algún evento que se te venga a la cabeza que haya sido muy estresante, o algo que haya salido muy mal en el evento, o quizás antes, pero lo resolvieron?
Gladys: Bueno, hay varios.
Uno de los eventos que hicimos fue en conjunto con una de las cámaras de comercio en una ciudad.
Hicimos varios partnerships, varias participaciones en conjunto con varias compañías. Una de las compañías no cumplió con lo que nos prometió, y por el otro lado, confiamos en una persona que nos iba a conseguir los patrocinios, que nos dijo que todos estos patrocinadores entraron. Confiamos en todo y una semana antes nos dimos cuenta de que era un estafador.
Y la verdad, la organización con la que estaba y mi compañía… Nos tocó seguir adelante con el evento, pero personalmente tuvimos una pérdida grandísima, gracias a que nos estafaron.
Esa fue algo que no me olvido.
Varias cosas. Por ejemplo, tuve un evento en que todo estaba muy bien. Era el lanzamiento de un nuevo proyecto de construcción y habíamos alquilado el lote de al lado para parquear los carros. Teníamos el valet contratado, todo muy bien. Había llovido un poco ese día, pero nada grave. Durante el evento llovió otro poco, pero nada de esas tormentas grandes. Pero cuando se terminó el evento y salió la gente, los primeros carros que entraron… Cuando llovió… Había barro y quedaron enterrados.
Entonces teníamos diez carros enterrados, donde la gente no podía irse, y nos tocó contratar un servicio de carro para llevar a las personas, contratar grúas para sacar los carros, lavar los carros y devolvérselos a las casas. Entonces fue todo un tema de logística que nos tocó solucionar. Pero se solucionó.
Magali: Es que en los eventos, los que van solo de participantes no aprecian la cantidad de trabajo, logística y detalles que hay atrás para que todo salga así.
Gladys: Te cuento una, a ver, te cuento una. Mira, en un evento yo no conozco la gente que va. O sea, tú te guías por tu cliente, y cuando es un evento corporativo te dicen: son diez mesas y estas son las diez personas que van en cada mesa.
Tú no conoces la gente que se va a sentar, ¿correcto?
Entonces cuando estábamos en el registro empezaron a llegar. Llegó un señor, me dio su nombre, le dije: señor, está en la mesa 5. A la señora que estaba al lado de él le dije: usted, señora, está en la mesa 3.
Y esta mujer se puso horrible, me empezó a gritar que cómo era posible que a su esposo lo pusieran en una mesa y a ella en otra mesa.
Cuando vi el nombre, ella no usaba el nombre de casada.
Y le dije: mira, qué pena, pero yo no sé, esto fue lo que me dieron. Yo no sabía que eran señor y señora, porque si tienen el mismo apellido y te ponen señor y señora, tú los sientas juntos, lógicamente.
Bueno, la señora empezó a gritarme que yo lo hice a propósito, porque senté a su marido con la amante.
Y a ella la mandé a otra mesa.
Magali: No, espectacular. No, buenísimo.
Y yo no sabía. Primero, ¿cómo voy a saber que el marido tenía una amante? No sabes todo lo que tocó hacer. Y después le dije: ¿quieres sentarte en la misma mesa con tu marido y la amante, o quieres que los pase a otra mesa?
¿Y qué eligió?
Gladys: Que los pasara a otra mesa.
Entonces fue la logística de sacar a alguien.
Magali: ¿No? Excelente.
Gladys: Yo tengo un secreto: cuando es un evento corporativo muy grande, yo pongo mi nombre en varias mesas, por si llega alguien adicional, por si hay ciertos cambios. Entonces en ese momento tú ves en el registro quién está solo, más mi nombre, y ahí los puse.
Magali: Muy bien, excelente.
Un anuncio rápido y seguimos con la conversación. Desde que empezamos el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes desde 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con muchos de ustedes, lanzamos la membresía Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que yo los tenía que conectar para que se conocieran. La comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos junto a otros profesionales desde más de 25 ciudades.
¿Cuáles son los pedidos más ridículos en un evento?
Magali: Vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clases los que estamos dentro. Tenemos un club de lectura donde votamos un libro y debatimos entre todos. Hay un chat que nos conecta durante la semana para pedir ayuda, compartir recursos y oportunidades. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo una hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba. Además, les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube. Dentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales, sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras súper interesantes, emprendedores y freelancers, y aunque cada uno está en una industria diferente, nos une la forma de pensar. El enlace está en la descripción, y si te querés unir, fijate en tienequehaberalgomas.com/comunidad. Leyendo tu libro, quiero saber, porque algo leí sobre esto, ¿cuáles fueron algunos de los requerimientos más ridículos que te hayan pedido en un evento?
Gladys: Bueno, una vez uno de los requerimientos fue una almohada de plumas.
Una de las speakers me pidió una almohada de plumas, y al otro día me dijo que tenía dolor de cabeza porque la almohada estaba muy dura y que no podía asistir al evento. Le dije que qué pena, pero los animales de un país a otro deben ser diferentes. Ese fue uno, otro fue… Una Coca-Cola de dieta sin cafeína cada ocho metros.
Y estaba en el contrato. Y me acuerdo, hasta el día de hoy, que fue tan estresante poner una lata de Coca-Cola fría sin cafeína, que es la lata dorada, que hasta el día de hoy no las puedo ni ver.
Cada ocho pasos, porque donde pasara tenía que haber una Coca-Cola de dieta.
Magali: ¿Cuántas Coca-Colas tuviste que comprar?
Gladys: Creo que compré como 10 o 15 Coca-Colas, y además con una nota: no tocar, no tocar, no tocar. Porque eso es lo primero que haces cuando hay ciertos requerimientos: lo primero que haces es entrenar a todo el staff.
Inclusive a los meseros. Entonces lo primero que les dije es que iban a ver Coca-Colas por todos lados, que por favor no las tocaran, y les pusimos un letrerito: no tocar, no tocar. Y después, cuando las recogí, me di cuenta de que no cogió ninguna.
Magali: Está bien, quizás pensó que el letrero también era para esa persona, ¿no?
Gladys: Otra que me pidieron fue…
¿Qué aprendió la industria de eventos con la pandemia?
Gladys: Una marca específica de café, cuando el evento era en Colombia, donde tenemos uno de los mejores cafés del mundo, y era una marca italiana de café. Entonces me ofendí, fue como personal. O sea, una exigencia muy ridícula.
Magali: ¿Cómo fue para vos la pandemia? Porque una de las tantas industrias tan afectadas era, obviamente, todo lo que es presencial, como cualquier tipo de eventos. Contame qué aprendiste vos por tener que frenar todos los eventos presenciales.
Gladys: Uno, aprendí que no controlas nada, que todo está en manos de Dios, que hay cosas que puedes controlar y hay cosas que no puedes controlar. Tener que cancelar un evento en esa situación no fue tan difícil, porque tenías… …la razón, ¿me entiendes? O sea, empezaste a cancelar eventos. Lo otro fue que aproveché el tiempo, porque literalmente había cero eventos.
Uno, fui parte de un panel de cómo empezar o cómo tratar de ver innovaciones para continuar con eventos, que de ahí salió la parte de eventos virtuales. Entonces, como yo soy muy inquieta, empecé a diseñar escenarios virtuales.
Porque me aburría igual la pantalla de Zoom. Yo tengo en Zoom varias pantallas, varios screensavers, porque me aburría de que fuera todo igual y las cajitas. Lo otro fue que traduje mi libro.
Aproveché el tiempo para traducir el libro y diseñé… …el programa de niñas Loving Me More… …del Poder de los Tacones. Entonces en el 2020 se diseñó eso y se lanzó en el 2021.
También apenas empezó la pandemia… En ese momento fue cuando empezó mi reelección.
Entonces fue un momento muy difícil porque no podías salir, no podías hacer una campaña normal, no podías tener los eventos normales. Y estabas bajo… Bajo una amenaza que ninguno sabía que iba a pasar, todos creíamos que era cuestión de 2 semanas.
Entonces yo creo que fue un aprendizaje.
De mirar hacia adentro. Lo que sí nunca me imaginé fue que el mundo, en vez de volverse más empático, se volvió más agresivo.
Magali: ¿En qué lo ves? ¿La agresividad?
Gladys: La falta de paciencia, la falta de entendimiento y la falta de respeto. Entonces yo creo que eso fue lo que dejó la pandemia en general.
Y yo me imaginé al principio, ¿te acuerdas cuando salieron, por ejemplo, las fotos de los océanos, cómo los animales renacieron? Cómo nos dimos cuenta de la importancia del medio ambiente, nos dimos cuenta de estar unos con otros, o la falta de estar unos con otros. La falta del abrazo. Nosotros como latinos nos abrazamos y nos besamos.
Esa parte pensé que iba a influenciar un poco más en el mundo entero y a crear más empatía. Y no fue así. Tristemente vemos cómo el mundo se está volcando hacia el odio. Vemos cómo los ataques ahora son todavía más fuertes. ¿Tienes esa pena al respecto?
¿Por qué volvió el antisemitismo?
Gladys: Esa parte es triste.
Magali: Sí, bueno, lo estamos viendo. O sea, en el momento que estamos grabando esto hace más de 1 año que sigue la invasión de Rusia a Ucrania. Estamos a un mes de ataques terroristas en Israel, con cientos de rehenes. Y una vuelta del antisemitismo, así como hay un montón de otras cosas que están pasando a la vez.
Gladys: Totalmente. Mira, yo nunca pensé tener miedo en Estados Unidos.
Nunca. O sea, en Colombia yo crecí… Muy abiertamente, nunca fui a un colegio judío.
Siempre, si había peleas, tenías que ser judía o por judía o algo. Una de mis experiencias más fuertes fue cuando ayudé en una campaña política, que estábamos armando la boleta de elecciones.
Y teníamos como una rotación de 2 semanas, entonces eran 10 personas cada 2 semanas para voluntariarte, y hablábamos de todo. O sea, hablábamos de todo y una vez un señor me preguntó: ¿cuál es tu apellido?
Le dije Mezrahi y me dijo: ay, ¿eres judía?
Ingenuamente y orgullosamente le contesté: sí.
Y su respuesta fue: ah, entonces, si tú estás acá es porque Hitler no terminó su trabajo. Y ahí la perdí.
La perdí, yo no lo podía creer.
Años después. O sea, y después, cuando lo miré a la cara, sí era eso que ves en las películas, la típica raza de pelo negro y el ojo azul.
En ese momento me sacaron por seguridad porque la perdí. Lo reporté al consulado de Israel. Aparentemente estaba en una de las listas más buscadas y me dijeron que me fuera unas vacaciones, que saliera unos días de la ciudad. Unas de las tantas vacaciones que tocó salir inesperadamente. Pero ese mismo miedo lo siento ahora. Ese mismo, que está pasando eso en Estados Unidos.
Magali: Sobre todo… a ver, yo creo que hay algo que nos pasa como humanos, que no nos gusta lo distinto. A vos y a mí nos toca ahora ser judías, pero pasa con un montón de otras cosas.
¿Por qué creés vos que, sobre todo en universidades de élite de Estados Unidos, hay tanto odio a los judíos?
Gladys: Yo creo que, mira, el odio y el antisemitismo vienen de toda la vida. Empecemos por la expulsión de los judíos de Egipto. O sea, que los expulsaron. Inclusive, el que me sigue en Facebook puede ver una de las historias que publiqué esta semana.
Una de las historias de un pueblo en Girona, España.
Donde los judíos, en 1400, estaban… Vivían tranquilamente.
Tenían profesiones de carpinteros, textileros, médicos, leyes. Y tenían un privilegio donde vivían, igual que todo el mundo, que en esa época era un privilegio, porque uno de sus médicos era el médico personal del rey.
Pero por el otro lado, la Iglesia católica no dejaba… Que los católicos se prestaran plata entre sí porque no podían cobrar intereses, entonces ese trabajo se lo daban a los judíos, que eran los prestamistas.
Uno de los carniceros decidió que si mataba al judío prestamista no tenía que pagar la plata.
Y lo mató. En vez de que el pueblo condenara la matanza, lo vieron como: ah, si matamos a los judíos no tenemos que pagar nuestra deuda. Y se desencadenó lo que llamamos la Inquisición, porque en 1492, por edicto de los Reyes, expulsaron a los judíos. ¿Cuál fue el resultado?
O sea, una catástrofe económica, porque salieron los carpinteros, salieron los médicos, salió toda la gente que trabajaba y generaba una industria en España. Inclusive ahora… Está el famoso perdón, donde si estás en la lista de los marranos, porque una de las posibilidades de quedarte era renunciar a ser judío y convertirte al catolicismo… Ahora te dan el pasaporte si estás dentro de esa lista o tienes una línea judía. Durante una de las recesiones, entonces…
Magali: Claro. Tuve la posibilidad de visitar Girona en 2022 y ver esto que vos estás contando, porque la gente se fue, dejaron todas sus casas y después quizás vuelve la familia, o sea, generaciones después, y dice: esta era la casa de mi familia. Y las expropiaron. O sea, ya está, perdiste todo.
Gladys: Pero Girona, a diferencia de los otros pueblos de España… Los judíos vivían dentro de Girona. Si tú viste por otro lado, los judíos vivían en las afueras. O sea, era el muro de la ciudad y los judíos estaban relegados a vivir afuera, en lo que era conocido como el gueto o el call.
Mientras que en Girona vivían adentro, porque era el médico. Entonces tenían ese privilegio de vivir dentro de la ciudad. Y el antisemitismo ha sido toda la vida. Mira, mi nieto me preguntó: ¿por qué nos odian tanto? Yo no sé la respuesta. Tengo amigos árabes, amigos palestinos. Inclusive traté hace muchos años de armar una organización donde juntábamos a todos, se llamaba Conectando Nuestras Culturas. Y estábamos los árabes, los haitianos, los judíos, los católicos… No salió adelante, porque era muy, yo la llamo muy Mickey Mouse, no matábamos a nadie, era simplemente una organización que quería respeto. Y mientras no nos respetemos el uno al otro… O sea, yo te puedo respetar que tú creas en Alá o que tú creas en Jesucristo, pero igualmente respétame a mí mis creencias. Entonces esa es la parte donde podemos tener una misma visión en negocios o podemos tener una visión diferente políticamente. Pero mientras yo te respete a ti y tú me respetes a mí, el mundo va a ser diferente.
Y eso es lo que se ha perdido. Eso es lo que estamos viendo ahora, de no respetar. O sea, yo me pregunto, por ejemplo, una de las cosas, ayer precisamente… Vi un post de las Naciones Unidas donde dice que exige… Pero en ningún momento… Han exigido devolver a los rehenes.
¿Cómo se vive la guerra en Israel y el drama de los rehenes?
Gladys: Entonces yo me pregunto: ¿no todas las vidas son iguales? O sea, ¿las vidas de los rehenes no valen igual que las vidas de los palestinos? Para mí todas las vidas son importantes. Entonces esa parte es la que no entiendo, seré muy ingenua, lo que tú quieras, pero el hecho de… Mira, los palestinos tienen derecho a vivir. Tienen derecho a tener su propio Estado. Lo que yo no estoy de acuerdo es que tengan que vivir con miedo y que una organización terrorista… Sea quien mande. Porque nadie está seguro.
Sí, además de los recursos que reciben, usarlos para comprar misiles en vez de que las pobres personas tengan acceso a una mejor vida. O sea, les disparan ellos mismos.
Mira, yo me imaginé los túneles como el túnel del Chapo cuando se escapó de la cárcel. ¿Recuerdas, el narcotraficante mexicano? Así me imaginé los túneles. Nunca me imaginé túneles de concreto con puertas blindadas, con baños, con electricidad, con ventilación. Por eso es que no están dando la gasolina, porque tienen la gasolina para sus propios medios. Túneles ciudad, una ciudad entera lo que hay allá abajo, mientras que la gente se está muriendo de hambre afuera. Los tubos, no sé si viste los tubos del acueducto: en vez de generar una nueva tubería, utilizaron los tubos para lanzar cohetes.
Entonces esa es la parte que no entiendo.
Magali: Sí, y también creo que, a ver, yo estoy 100% de acuerdo con vos. Para mí todas las vidas valen igual. Ojalá no hubiese guerras, que cada uno tenga su Estado, lo que quiera, respeto, buena onda entre todos. Yo pienso lo mismo que vos, pero acá me parece que hay algo… Que quedó muy asociado el liberar a Palestina, o sea, el relato de liberar a Palestina, con una organización terrorista. ¿Se pueden separar esas 2 cosas?
Gladys: Esa es la parte que no entiendo. O sea, para mí en este momento lo más lógico es sí, cese al fuego, después de que devuelvan a las 240 personas. Entre ellas hay bebés, hay una mujer que está para dar a luz ahora, que no saben si dio a luz en cautiverio, porque ayer le mandaron una carta a la primera dama de Estados Unidos pidiendo, por favor, que suelten a esta mujer, que no saben si ya dio a luz, pero está en término.
Y yo vengo de un país… Yo estoy en Estados Unidos por el secuestro de un familiar en Colombia, donde desafortunadamente lo mataron. Sé lo que es la angustia del secuestro: no sabes si están bien, no sabes si tienen frío, si comieron, especialmente los bebés.
Ayer salió un video de uno de los de Hamás diciendo que está desesperado porque los bebés lloran mucho. Entonces yo no puedo entender esa parte, que están usando rehenes humanos. ¿Qué ejemplo le estamos dando al mundo? Entonces yo puedo ir a secuestrar a alguien para tener lo que yo quiero. Y el mundo lo está aceptando.
Porque piden cese al fuego sin pedir que devuelvan a los… A los secuestrados. Entonces yo creo que lo primero…
Magali: Que tiene 9 meses, es un bebé argentino.
¿Qué hace secuestrado un bebé? O sea, ¿qué tiene?
Gladys: Sí. O sea, ¿dónde están los 40 países… De sus ciudadanos que están secuestrados? La Cruz Roja ni siquiera ha preguntado, no han ido.
Mira, me duele en el alma ver la foto de los bebés prematuros.
Pero también, ¿viste el video de cómo entraron las incubadoras? ¿Dónde están las incubadoras que entraron?
Magali: Claro, que Israel mandó a Gaza.
Gladys: Correcto, Israel mandó a Gaza incubadoras. Ayer inclusive me reuní con uno de los directores de uno de los hospitales más grandes de Israel, Sheba Medical Center.
Donde está aceptando y está trayendo a todos.
Inclusive te voy a contar una historia triste.
Creo que fue en el 2005 o en el 2007, cuando Israel cambió 1000 prisioneros por un soldado. O sea, ese es el valor humano. Dentro de esos 1000 prisioneros había uno que tenía un tumor en el cerebro: lo operaron, lo curaron, le salvaron la vida.
Ese es ahora el dirigente de Hamás que está dirigiendo toda esta operación. Bueno. Entonces sí. Indignante.
Magali: Es un tema muy complejo. ¿Solucionarlo tan fácil? No. Espero que… Se termine lo antes posible, que los rehenes vuelvan.
Gladys: Yo te apuesto que si en Rusia fuera una mujer… La presidenta, no hubiera habido guerra.
Yo te apuesto que si a Putin le tocara ir con un arma al frente, tampoco hubiera habido guerra. Igualito los terroristas de Hamás: ellos mandan a la gente, ellos le pagan a otra gente, pero los dirigentes viven en apartamentos de lujo, la mayoría viven en Qatar y mandan al pueblo con la ideología de que son los mártires. Entonces, entre más mártires mueran, mejor. Y olvídate, lee su religión: nunca dice que matarás.
El Corán no dice que matarás a nadie.
Entonces tampoco es una ideología muy… Creyente. En mi opinión.
¿Qué hace a un buen líder?
Magali: ¿Qué te parece si entramos en tema de liderazgo? Quiero preguntarte a vos, habiendo liderado tantos equipos: ¿cuáles son las mejores habilidades de los líderes?
Gladys: Yo creo que tú lideras dando ejemplo. Es lo primero.
Tú tienes que liderar dando ejemplo, conectándote con tu equipo.
Eso es lo más importante. No necesariamente tiene que ser una persona súper fuerte, grosera, porque a veces, y especialmente con las mujeres, tienes una opinión muy diferente. Por ejemplo, si tú eres una mujer fuerte, eres catalogada como, perdón la palabra… Una bitch. Pero los hombres, si son fuertes, son buenos líderes, porque tienen fortaleza. Entonces yo creo que es primero la empatía, entender quién es tu equipo.
Y tener un goal común, porque si tú tienes tu equipo, tienes el mismo goal que quieren todos. Por ejemplo, en mi caso, es el resultado de un evento. Algo que aprendí de Disney es empoderar a tu equipo a que tome decisiones.
No a que necesariamente te sigan y que todas las decisiones tengan que estar encima de una persona.
Magali: Me gusta.
¿Cómo cerramos la brecha salarial de género?
Magali: Leí que el Foro Económico Mundial dijo que faltan 267 años para igualar la brecha salarial. ¿Cómo hacemos para cerrar esa brecha entre géneros y librarnos de sesgos que tenemos incorporados?
Gladys: ¿Te vas a reír? Este año bajamos un poco, ya no estamos en 267, sino en 230.
Magali: Ah, bien.
Gladys: Y según otros estudios, en 180 años.
Bueno, igual no lo vamos a ver.
No, no lo vamos a ver, pero lo primero que tenemos que hacer es… Educar bien a la mujer desde temprano, desde niñas, que eso es lo que hemos venido identificando en el programa de Loving Me More. Porque si tú educas a las niñas y les das las herramientas necesarias para salir adelante, que el colegio no necesariamente tiene tiempo para enseñarles… Por ejemplo, algo tan sencillo como la presentación personal.
¿Por qué nace la Fundación El Poder de los Tacones?
Gladys: Cómo caminar, cómo presentarte, cómo hablar. Esas simples cosas les dan seguridad, y esa seguridad se la das para poder terminar el colegio, después poder terminar una carrera y después tener un puesto en un nivel de liderazgo donde puedas hacer un cambio y ver que a la mujer le pagan lo mismo que al hombre.
Magali: ¿Por qué nace la Fundación El Poder de los Tacones?
Gladys: Cuando yo era chiquita, yo creo que tenía 9 o 10 años, un día, desayunando con mis padres antes de ir al colegio… ¿Te acuerdas esas columnas que escriben en los periódicos pidiendo ayuda?
En Colombia tenían su propio nombre.
Y una niña escribió al periódico diciendo que ella no quería volver al colegio, que tenía una nariz muy grande y la llamaban papagayo, que no quería volver, que no quería salir de su casa, que prefería morirse.
Y que ella quería pedir ayuda de alguna manera. Mi papá… En paz descanse, era un gran cirujano plástico. Mi mamá le preguntó, le dijo: ¿puedes operar a esta niña gratis y yo consigo los fondos para la clínica? Y mi papá le contestó: sí, claro. Pero como algo normal. O sea, yo lo vi toda la vida: nos llegaban gallinas, nos traían huevos en agradecimiento por cirugías que mi mamá había hecho ayudando a la gente que no podía pagar. Me fui al colegio, para mí eso era algo normal. Nunca supe nada más.
Hasta el Día de la Madre, cuando llegó un ramo de rosas que no me voy a olvidar, grandísimo.
Mis hermanos, bravísimos: ¿que por qué le había mandado yo un ramo de rosas más grande que el de ellos?
Y yo no mandé nada, ese no era mío. Nos enteramos que era esta niña a la que habían operado.
Que mi mamá había organizado el hospital, la había contactado, la operaron, y le mandó un ramo de rosas divino diciéndole cómo le había cambiado la vida. De ahí en adelante… y yo espero… Que si alguien la conoce… porque nunca supe quién era, pero de ahí en adelante nunca falló en mandarle las rosas.
Magali: ¿Y si la reencontramos? Mira si ahora, ojalá… ¡Si fuera yo la de las rosas, me muero!
Gladys: Sé que cuando murió mi mamá alguien se acercó a mí y me dijo: tu mamá me cambió la vida cuando me ayudó con una cirugía. Pero había mucha gente y no capté quién era. Yo sé que tiene una carrera brillante, pero ya no puedo preguntar, y los que trabajaron con mis padres no se acuerdan. Y esa fue la lección que aprendí: que le dieron la mano a una persona y cómo le cambiaron la vida. Y por eso fue que nació la Fundación. De cómo cambiarle la vida no solo a las niñas, sino a las mujeres.
Cuando hice eventos para mujeres me di cuenta de que primero necesitamos más ayuda mutua, necesitamos acercarnos y apoyarnos, y me di cuenta de que hay muchas mujeres que después de 20, 30 años en una carrera no están contentas.
Quieren cambiar de carrera y no saben cómo.
Entonces, entre todo un network, entre toda una red de mujeres, nos hemos ido apoyando unas a las otras para darle esa fuerza a esa persona que sí necesita ayuda.
Magali: ¿Qué tipo de proyectos tienen con la fundación? ¿Qué cosas hacen?
Gladys: Mira, tenemos uno que es el Loving Me More, que traducido al español es Queriéndome yo, donde tenemos niñas de bajos recursos. Pero está abierto a todas las niñas que quieran participar. Es una vez al mes.
Y les enseñamos cosas de la vida real. Una de las cosas que estamos muy concentradas en enseñarles es la parte del bienestar emocional. Entonces terminamos todas las sesiones con ejercicios de respiración, con meditación.
Y les estamos enseñando a cuidarse a ellas mismas desde el principio. Les damos desayuno, les damos almuerzo. Por ejemplo, si sé que son un número, yo pido almuerzo para más porque sé que muchas se lo llevan a sus casas.
No podemos tratar la parte de nutrición como nutrición, porque yo no le puedo decir a una niña que coma una ensalada y verduras porque es más nutritivo, cuando de verdad la plata les alcanza para una pizza. ¿Me entiendes? Entonces no queremos crearles ese remordimiento de tener que decir soy saludable, pero indirectamente se les va enseñando eso. Siempre empezamos con algo de movimiento, por ejemplo clases de zumba o baile, y después diferentes temas. Por ejemplo, uno de los que más les gustó fue cuando vinieron 2… De la policía, mujeres. Y les explicaron qué evitar, o sea, errores que ellas habían cometido. Por ejemplo, otra mujer, historias reales, les dijo que se dejó llevar por un grupo de amigas, cometió un error y terminó 1 año en la cárcel.
Cosas, por ejemplo, de cómo hacer una práctica, cómo tener una mentora. La importancia financiera, que es lo más importante de todo, es tener una… Tener una independencia financiera y una educación, y cómo manejar dinero. Nuestro mayor reto en este momento es que varias niñas tienen ahorros literalmente debajo del colchón, porque no pueden abrir una cuenta sin el permiso de sus padres y no confían en que sus padres no se vayan a quedar con el dinero que ellas han ahorrado.
Trabajando, cuidando niños o lavando carros. Hay una que está haciendo pulseras y las está vendiendo.
Palabras finales: enfocarse y animarse
Gladys: Entonces, de diferentes maneras.
Magali: Gladys, ¿cómo hacemos para cerrar este capítulo? Quiero dejar un momento de… Palabras finales, para un último mensaje a la audiencia que nos escuchó hasta acá. Algo que ya hayamos dicho o no, pero que quizás haya quedado resonando en tu cabeza.
Gladys: Mira, todo lo podemos hacer. Lo que queramos, simplemente tenemos que enfocarnos. Esa fue otra de las lecciones que más aprendí, de una gran amiga que me decía: enfócate.
Y ese también ha sido un error mío, de que he hecho muchas cosas y me tengo que enfocar en algo. Cuando me enfoqué en sacar adelante la fundación, salió adelante.
Entonces todo lo que quieras hacer lo puedes hacer, siempre y cuando tengas la pasión y quieras hacerlo.
Porque si tú tienes la pasión y lo quieres hacer, sales adelante. No tenerle miedo.
Magali: Mi pregunta preferida de los últimos años es: ¿qué harías si no tuvieras miedo?
¿Qué es algo que te está dando miedo ahora?
Gladys: Te voy a confesar: en este año me ha tocado cancelar 2 eventos.
Y ha sido muy duro. Los 2 salieron de contexto. Uno fue porque la speaker principal tuvo un problema y no pudo venir, entonces me tocó lógicamente cancelar el evento.
Y el otro, porque no se alineó todo lo que tenía que pasar. Y tomé la decisión de cancelarlo antes de ver un evento fracasado.
Entonces, te soy honesta, estoy un poco miedosa de hacer otro evento y tener que cancelarlo. Entonces no he vuelto a hacer un evento grande de El Poder de los Tacones. Una vez al mes nos reunimos mujeres y tenemos el evento de las niñas, pero mi evento grande, de la línea disruptiva, Disruptive Series… Me ha dado un poco de temor a raíz de eso, que lo tengo que sobrepasar de cualquier manera.
Magali: Claro.
Claro, hay que revisar, prepararse mucho más, planificar mejor, ir a hacerlo y que te demuestre lo contrario, que sale.
Gladys: Correcto, sí.
Magali: Te entiendo, sí. Creo que nos pasa en muchos aspectos que cuando algo sale mal se nos genera como una rigidez y un temor de que la próxima vez va a volver a salir mal. Que es paralizante.
Gladys: Sí. Pero tenemos que sobrepasar esa parte. Mira lo que nos enseñó el COVID: hay circunstancias que no controlas, y esas son las circunstancias que tienes que sobrellevar.
Magali: Dicho todo esto… Cerramos este capítulo.
Gladys: Cerrar… o sea, nunca cierras el capítulo. Continúas al siguiente.
Magali: Si vos me seguís dando letra, yo te voy a seguir preguntando, así que con esto… Fin de capítulo.
Gladys: Cerrado, fin de capítulo, y seguimos para el próximo.
Magali: Otro día. Gracias, Gladys, por venir y compartir todo esto.
Gladys: A ti, la verdad, 1000 gracias a ti.
Magali: Gracias por escuchar este episodio. Nos ayudás un montón compartiendo el capítulo con alguien a quien le pueda servir. Acordate que todas las semanas comparto ideas en el correo de Tiene que haber algo más. Escribo sobre mis recomendaciones y el detrás de escena de la comunidad y el podcast, lo mando todos los jueves directo a tu bandeja de entrada. Anotate vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Nos vemos la semana que viene.
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Preguntas frecuentes sobre este episodio
¿Quién es Gladys Mezrahi y de qué habla en este episodio?
Gladys Mezrahi es Colombiana y actualmente vive en Estados Unidos. Se formó en Finanzas Internacionales y Marketing. Su carrera es amplia y la desarrolló tanto en el ámbito publico como privado, y tuvo su paso por la política. Fundó su empresa en los años 80 “Advanced Cosmetics”, más tarde, Indigo Events, la Fundación El poder de los tacones, y el programa de TV con ese mismo nombre.
¿Dónde escuchar el episodio completo con Gladys Mezrahi?
El episodio completo se puede escuchar gratis en esta misma página, y también en Spotify, Apple Podcasts, YouTube e iVoox, donde está el podcast Tiene que haber algo más.
