Guillermo Pepe
Guillermo Pepe es Argentino, Fundador y CEO de Mamotest, una solución digital basada en Inteligencia artificial para la detección temprana de cáncer de mama. En 2013 inició el proyecto que transforma el sistema de salud democratizando el acceso a la detección y diagnóstico mientras brinda un camino eficiente al tratamiento.

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De qué hablamos con Guillermo Pepe
- Su vida viajando como nómade digital a los 45 años
- Buscar inversores para Mamotest
- Oportunidades para proyectos tecnológicos en salud después de la pandemia
- Cómo fué pivotear el modelo de negocio para escalarlo
- En qué áreas de su vida hizo cosas que parecen descabelladas
- Obstáculos en el desarrollo de Mamotest
- Reconocimientos y premios
- Sus proyectos en el sector gastronómico
- Sesgos al trabajar en salud sin venir de esa industria
- Ajustar y adaptar el sistema de Mamotest a los diferentes lugares donde se utiliza
Transcripción
Guillermo Pepe es economista argentino, fundador y CEO de Mamotest, una solución digital basada en inteligencia artificial para la detección temprana del cáncer de mama. En el episodio cuenta su vida como nómade digital, cómo pivoteó el modelo de negocio para escalarlo, sus años con restaurantes en Madrid, los obstáculos al levantar inversión en salud y por qué hay que adaptar la tecnología a cada país.
Introducción
Guillermo: ¿Cómo te sentís a veces? Hasta los más grandes sienten que tienen ganas de caerse derrotados y quedarse en el piso. Pero hay algo dentro tuyo, en tu mentalidad, que te dice: tenés que rebotar, tenés que levantarte y tenés que ir para adelante. Y cuando lo hacés y lo superás, ¿no te sentís glorioso, lleno de energía, y querés comerte el mundo y querés seguir avanzando?
Entonces yo creo que lo más importante es trabajar en esa mentalidad y tener optimismo permanente de que lo que viene va a ser mejor.
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más, el podcast donde desarmo la historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. No sé si sabías, pero todas las semanas escribo el correo semanal, donde hablo.
De cómo navegar el mundo profesional, el trabajo remoto y obvio que también de lo que yo voy aprendiendo en el podcast. Anotate en el enlace de la descripción para recibirlo el próximo jueves en tienequehaberalgomas.com/correo.
Estabas escuchando a Guillermo Pepe, fundador y CEO de Mamotest. En 2013 él creó Mamotest para derrotar el cáncer de mama y democratizar el acceso a la salud en Latinoamérica. Es una solución digital basada en inteligencia artificial que transforma el sistema de salud democratizando el acceso a la detección y el diagnóstico, mientras da un camino eficiente al tratamiento. En esta conversación hablamos de los más de 10 años de Mamotest, de cómo es emprender en salud para ayudar a detectar el cáncer de mama.
Del modelo de negocios, de sus experiencias levantando inversión en el mundo siendo argentino y de los aprendizajes de emprender durante más de 25 años. Atención, que esta es solo la primera parte de la entrevista con Guillermo; hay una segunda solamente para los participantes de la membresía Tiene que haber algo más. Vamos con la conversación, y cuando termines, contame qué te pareció.
Hola, Guillermo, bienvenido a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.
¿Cómo es ser nómade digital a los 45 años?
Guillermo: Hola, Magali, encantado. Finalmente podemos encontrarnos. La verdad, es un placer estar acá. Gracias por la invitación.
Magali: No, gracias por venir. Quiero empezar, vamos del final al principio. Vos que estuviste el año anterior viajando casi todo el año como nómada digital a tus 45 años, quiero saber qué conclusiones sacaste de esa experiencia itinerante.
Guillermo: A ver, de alguna manera yo siempre fui nómade digital, lo que pasa es que no se llamaba nómade digital, porque siempre viví en muchos lugares, en varios lugares del mundo, y me pasé viajando toda la vida desde muy chico.
Después se puso de moda el término con la pandemia, creo yo. Y lo empecé a implementar y la verdad que es muy diferente hacerlo de grande, ¿no? Porque cambian tus costumbres, tus mañas, ¿no? Y eso con 45 años, si bien la verdad es que me lancé y lo tomé bastante bien, porque me adapto fácilmente a las situaciones. Fueron unos 2 años. Cuando terminó ese período en el que ya no necesitábamos estar tan nómades, necesitaba un lugar de referencia, porque me di cuenta de que, a diferencia de cuando era más chico, necesitaba una referencia que no tenía.
Yo no sé qué te pasó a vos o cuál fue tu experiencia, pero yo necesitaba aunque fuera decir «yo vivo en tal lugar», ¿no? Y realmente estaba sin casa, sin nada, no tenía un lugar. La verdad es que perder esa referencia se hizo un poco más extraño. No te voy a decir duro, sino simplemente algo muy diferente. O sea, es una experiencia realmente diferente a la de ser nómade digital como era antes, donde bueno, mi lugar está en Madrid o está en Buenos Aires o está en Ciudad de México o está en Miami.
No estaba en ningún lado. Por decirte lo básico, en términos básicos, mi ropa no estaba en ningún lado. Mirá, tenía algunas valijas en México, algunas cosas en Miami, otras me las llevaba yo por todos lados. Y fue.
Fue muy distinto, muy diferente. Ahora me preguntás, hoy miro para atrás y te digo: la verdad que ya estuvo bien. Cumplió bien su cuota esto del nomadismo digital extremo.
Si lo volviera a hacer, que no digo que no, tendría un lugar al que volver si lo necesito a los 6 meses, es decir, voy 2 semanas a mi casa.
Magali: ¿Cómo elegiste que fuesen 2 años de viajes? ¿Cuánto fue por deseo personal y cuánto por Mamotest?
Guillermo: No, fue prácticamente todo deseo personal. Digamos que yo, de alguna manera.
Diseñé desde chico… viajé mucho desde muy chico, inclusive en una época en la que no se viajaba tanto desde Argentina, pero mis padres, sobre todo mi madre, me estimularon mucho a viajar. Y me acostumbré. Entonces la verdad es que yo diseñé un poco mi carrera profesional, o Mamotest y un montón de cosas, alrededor de eso: de tener esa posibilidad de moverme y viajar, de no estar siempre en los mismos lugares y acceder a distintos tipos de gente en distintos lugares.
Y la verdad es que se hizo parte de mi vida, y esos 2 años.
Si bien obviamente a Mamotest le viene bien que yo me mueva, también tuvieron que ver con una necesidad personal. Empieza la pandemia, ¿no? En 2020 empieza la pandemia. Yo, por suerte.
Justamente por moverme mucho, tenía residencia en Europa, tengo pasaporte italiano, tenía residencia en Uruguay. Entonces eso me permitía salir de Argentina y moverme de verano en verano. Y si volvía en invierno, me podía ir a Uruguay y estar en Punta del Este, estar en la playa, no sé. De hecho, acabo de renovar todas mis residencias y todo, por si acaso.
Magali: Excelente, siempre lo más importante: pasaporte, todo renovado, que nada.
Se venza.
Guillermo: Me dicen eso porque tengo todas las residencias, todas las cosas preparadas por si acaso.
Entonces un poco la pandemia me empujó, porque en Argentina, además, se había vuelto una cosa muy restrictiva, estábamos todos encerrados. Y bien, yo por suerte, al dedicarme a salud, tenía permisos especiales para moverme, pero bueno, no tenía mucha gracia moverte solo por la vida cuando no tenías con quién compartirlo. Entonces prefería estar en los lugares que se iban abriendo. Me iba a una zona donde fuera verano, y qué sé yo, estuve 3 meses en Formentera, enfrente de Ibiza, en una isla.
Es una zona que me gusta mucho a mí y bueno, aproveché para establecerme ahí. Estaba justo levantando una ronda de inversión, y bueno, aproveché para hacerlo con entusiasmo y alegría y libertad, digamos, frente al sol, perfecto. Así que un poco por eso, y después sigue el siguiente año, donde ya se había abierto un poco más todo.
¿Por qué casi no hay fondos de inversión para salud en América Latina?
Guillermo: Necesitaba realmente salir a buscar inversores. Argentina estaba muy mal. No hay fondos de inversión dedicados a salud en América Latina.
Healthtech, digamos, prácticamente no existen. A diferencia de otras industrias como fintech o e-commerce, donde sí hay un montón, en salud no hay. Y los pocos VC que hay no saben realmente de la industria de salud, no están metidos, empapados. Entonces, normalmente, cuando eligen proyectos de salud, eligen proyectos más relacionados a lo comercial, e-commerce, farmacia online, ese tipo de cosas, pero no estrictamente médicos o que tengan que ver con diagnósticos, etcétera. Entonces estuve casi obligado a salir a buscar esos fondos afuera de América Latina.
Magali: Bien, ya que mencionaste el mundo del venture capital.
Algo que me resuena es cuando vos describís cómo diseñaste Mamotest, que podría ser como cualquier empresa pospandemia. Es muy refrescante escuchar que Mamotest tiene tantos años y que vos ya hayas pensado en eso. Entonces, el mundo del venture capital, para quien nos escucha y no lo conoce ni de oído: estructuralmente hay gente que invierte plata en vos porque quiere que el retorno de la plata que invierte sea mucho más grande de lo que puso, ese es el modelo. Entonces es muy común que, cuando estás yendo a buscar plata, te digan: «Bueno, ¿cuál va a ser tu modelo de éxito?». O sea, cómo vas a hacer para vender tu empresa y que los inversores recuperen esa plata, o salir a la bolsa, o quién te va a comprar. ¿Cómo hiciste vos para navegar esto con un proyecto con impacto social, cuando querías construir algo a 20 años, pero a la vez necesitabas la plata de este juego?
Guillermo: Es una gran pregunta, muchas veces me la hago yo también, sinceramente.
¿Cómo se diseña un emprendimiento con propósito?
Guillermo: Hay veces que me pongo a pensar que alguna vez tendría que escribir un libro de cómo lo fuimos armando, pero realmente es algo que me salió prácticamente innato. Fue algo que se fue armando y fue más motivado por mi gut feeling, por mi sentimiento de lo que tenía que hacer, mi visión, y cómo quería diseñar yo mi vida y cómo quería perseguir yo mis objetivos. Yo, desde que salí de la universidad, para contarte un poco rápido, siempre fui emprendedor, prácticamente.
Trabajé 6 meses en una compañía argentina multinacional, en Molinos. Me di cuenta de que no quería trabajar en multinacionales y entré en crisis, porque dije: «No sé para qué estudié 4 años economía», economía empresarial en ese momento, «si no tengo ganas de hacer una carrera corporativa». Y justo, de alguna manera siento que me salvó, empezó la era de las .com, en el año 98, 99. Entonces me lancé a eso y ahí empecé a armar empresas que me permitieron.
Siendo joven e inexperto en determinadas cosas, igualmente levantar dinero y empezar a desarrollar cosas, inclusive fuera de Argentina. Te estoy hablando de hace 25 años, ¿no? Entonces un poco ese recorrido fue lo que me dio una perspectiva muy distinta.
Del mundo. Me di cuenta desde muy chico de que el mundo realmente es un pañuelo. No lo veo como algo tan difícil, porque muchas veces me preguntan: «Che, ¿cómo hacés?». Es lo que más me preguntan emprendedores que están en etapas más tempranas: ¿cómo se hace para conseguir fondos afuera? ¿Cómo se hace para que te hagan caso? Yo empecé Mamotest en Corrientes, en el norte de Argentina, en una provincia; encima ni siquiera empecé en Buenos Aires.
Entonces realmente es un ejemplo de que se puede salir de cualquier lugar. Y eso que dicen, vos que fuiste a Singularity, que seguramente te lo habrán dicho, porque yo también fui a Singularity, y me decían: hoy con una computadora e internet podés salir de cualquier lugar del mundo, de cualquier esquina del mundo. Yo fui en el 2012 y te decían eso, o sea, te estoy hablando de hace 13 años, 14.
Y decías: «No, bueno, no sé si es así». Pero es así, es realmente así. Obviamente que necesitás un entusiasmo adicional, y voluntad, y no bajar los brazos, y resiliencia, y bancarte los golpes. Pero realmente se puede salir de cualquier lado. Lo que sí tenés que tener preparado es el mindset, digo yo, la cabeza, como la cabeza del deportista, viste, que tiene que estar preparada para perder 100 veces, pero pensando que puede ganar.
Pensando en eso, diseñé un poco teniendo esa visión del mundo y de cómo quería yo que sea mi vida, y cómo quería que mis emprendimientos tengan un propósito, porque siento que la única manera de bancarte todos los golpes y las caídas es si hay un propósito detrás que no sea ganar dinero. Porque mucha gente confunde: «Yo quiero ganar dinero». A la mayoría de los emprendedores que vienen a decirme «con esto me voy a forrar» o lo que sea, les digo: si ese es el propósito último.
No creo que tenga larga vida lo que vas a hacer. Realmente tenés que estar muy enamorado del problema que estás solucionando, y ganar dinero es una consecuencia de hacer muy bien eso, ¿no?
Magali: Entonces probablemente sea más fácil ganar mucha plata trabajando en una empresa que emprendiendo.
Guillermo: Probablemente sí, las probabilidades seguro. O sea, la probabilidad de que ganes dinero en una empresa haciendo carrera, y qué sé yo, son muchas más que en un emprendimiento. En emprendimiento, como decís vos, el 1%, con suerte, gana dinero haciendo lo que le apasiona hacer. Entonces una de las condiciones era, obviamente, encontrar ese propósito que me moviera y que me entusiasmara. Y yo había pasado por varios emprendimientos en los que había sido exitoso desde el punto de vista de la sociedad. ¿Qué te dice la sociedad? Si lo hacés bien, si te conocen por eso y ganás dinero, entonces sos exitoso.
¿Qué le faltaba a Guillermo Pepe con sus restaurantes en Madrid?
Guillermo: ¿Lo exitoso para quién? Exitoso para la sociedad, tal vez no para vos, no es lo que para vos significa éxito. Y a mí me pasó de tener negocios. Por ejemplo, durante una época de mi vida viví en España, 10 años más o menos, en Madrid. Tuve cuatro restaurantes, un teatro. Era muy joven, de los 25 a los 30 y pico. Me iba re bien, tenía amigos, me divertía un montón.
Magali: Madrid es una ciudad súper divertida.
Guillermo: Y sin embargo, me faltaba algo. Era como: ¿esto así va a ser toda mi vida?, pensaba. Y la gente me decía: «Y sí, podés seguir construyendo restaurantes. Podés tener un imperio de restaurantes». ¿Pero qué cambio, si acá la gente tiene 200.000 restaurantes para elegir? ¿300.000 obras de teatro?
Yo no sé, siento que no estoy agregando el valor que podría estar agregando en la vida. Y realmente, cuando encuentro este problema del cáncer de mama, y lo que significaba para mi padre en ese momento, que es médico especialista en diagnóstico, resolver ese problema.
Me llama mucho la atención, me despierta las ganas de resolver algo que me parecía inmenso y que tal vez nunca se iba a terminar, que no tenía fin. Entonces decía: «Guau, esto es infinito, es un trabajo de seguir haciéndolo, y voy a seguir».
Funcionando con esto. Y bueno, a partir de eso empiezo a diseñar este emprendimiento con las características, además, más allá de que me apasionara lo que estaba haciendo. Yo quería que mi trabajo me gustara, que no sea algo que me cueste hacer, porque puede ser que te encante lo que estás buscando, pero la manera, o dónde tenés que vivir, o qué tenés que hacer, no te convence. Y yo quería que todo eso me cerrara, porque sabía que iba a tener mucha lucha por delante y tenía que estar cómodo y tenía que tener ganas de hacerlo, ¿no?
Magali: Un anuncio rápido y seguimos con la conversación. Desde que empezamos el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes desde 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con muchos de ustedes, lanzamos la membresía Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que yo los tenía que conectar para que se conocieran. La comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos juntos con otros profesionales de más de 25 ciudades.
Vienen invitados del show para que les hagamos preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clases los que estamos dentro. Tenemos un club de lectura donde votamos un libro y debatimos entre todos. Hay un chat que nos conecta durante la semana para pedir ayuda, compartir recursos y oportunidades. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo 1 hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba. Y además les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube. Dentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales, en sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras súper interesantes, emprendedores y freelancers, y aunque cada una esté en una industria diferente, nos une la forma de pensar.
El enlace está en la descripción, y si te querés unir, fijate en tienequehaberalgomas.com/comunidad.
Ahora vamos a desarmar Mamotest 360.
Pero antes de cambiar de tema, vuelvo a esto: ¿cómo era para vos la conversación con potenciales inversores, de decir «quiero un proyecto que ayude a detectar el cáncer de mama para personas de Latinoamérica», versus cómo hacer que la otra persona recupere su inversión por 10?
¿Cómo pasó Mamotest de salud con tecnología a una healthtech?
Guillermo: Mirá, Mamotest tiene 10 años en total, pero tiene etapas completamente diferentes. O sea, el Mamotest de hace 10 años no tiene absolutamente nada que ver con el de ahora. De hecho, hasta hicimos una marca nueva, que va a salir en breve. El Mamotest inicial era una empresa de salud potenciada por tecnología. El Mamotest de hoy va a tener otro nombre, esto te lo cuento a vos acá; Mamotest va a quedar abajo de la nueva marca.
Primero, va a ser no solo cáncer de mama, sino otras enfermedades, y es lo que se dice una healthtech, una empresa de tecnología enfocada en salud. O sea, cambiamos: antes, salud potenciada por tecnología; ahora va a ser una empresa de tecnología enfocada en salud. El Mamotest de antes era una empresa más pesada, llena de activos, porque comprábamos mamógrafos, instalábamos centros de diagnóstico, entrenábamos técnicas, impulsábamos leyes, hacíamos de todo. El Mamotest de ahora es una empresa que está en la nube.
No tenemos oficinas, somos 100% tech. Cada uno entra desde su casa, en México, en España, en Paraguay, en Argentina, en Costa Rica, y en los países que vayan abriéndose. Y ya no tenemos más mamógrafos: nos conectamos a los mamógrafos de las clínicas, de los hospitales, etcétera. No solo mamógrafos, ya resonadores, tomógrafos; empezamos a abrir mucho el campo en ese sentido, ¿no? Entonces cambió mucho. A veces me estoy yendo un poco por las ramas, pero cambió mucho. Cuando empezamos.
Como te conté, no había fondos de inversión para salud, fondos de inversión como los VC que mencionaste hoy, nadie. La salud estaba muy atrasada, y está todavía muy atrasada con respecto a otras industrias en adopción de tecnología.
Entonces los fondos no lo veían como un lugar donde pudieran invertir en algo que les diera retorno exponencial. La salud era muy compleja, tarda mucho, involucra vidas, viste. No es como que te vendía algo, salió mal, bueno, no pasa nada; acá hay gente que se puede morir, ¿no? Entonces.
Realmente, cuando empezamos, en salud no había eso, y yo ni siquiera fui a buscar inversores. Me puse a buscar distintas maneras de fondear la empresa: créditos blandos, grants, premios. Ganamos todos los premios que existen en el universo. Mamotest tiene todos, si te ponés a mirar, no creo que falte ni uno, con grants y cosas que nos abrieron las puertas de todos lados. Muy.
Pioneros en América Latina en lo que hicimos.
¿Por qué 2020 fue un punto de inflexión para la tecnología en salud?
Guillermo: En esto de meter el espíritu startupero al servicio de la salud, porque no había; normalmente eran todas grandes instituciones médicas las que lo hacían, hasta que llega el 2020. El 2020 es el gran punto de inflexión en la salud, con la pandemia. Justamente gran parte del problema de la pandemia, yo siempre lo digo, es este retraso que tenía en el uso de tecnologías. Cuando nos enteramos en Argentina de que en China había un virus, el virus ya estaba esparcido por el mundo. Si hubiésemos tenido tecnología como se está implementando ahora en salud, probablemente al otro día el mundo ya se enteraba de lo que estaba pasando, de los síntomas que estaban teniendo y de qué había que hacer para frenar y evitar que eso se dispersara como se dispersó, ¿no?
Y no trabajar un poco a ciegas, que fue lo que pasó. Entonces el 2020, yo siempre digo, es el equivalente al año 2000 en lo que fue el e-commerce, que fue cuando nació Mercado Libre. Todas estas grandes empresas de e-commerce nacieron entre los 90 y pico y el 2000, y fue el punto de inflexión a partir del cual empieza a cambiar el comercio online. En salud, el 2020 es el año cero del healthtech, digamos. De acá a 10 años, en 2030, vas a ver monstruos de healthtech; ojalá seamos uno de ellos.
Digamos, resolviendo un montón de problemas de salud de la humanidad.
Magali: Me gusta esto que dijiste muy rápido: antes era salud apalancada con tecnología y ahora es tecnología para la salud. Para alguien que quizás no lo agarró porque pasó muy rápido, puede sonar como un juego de palabras, y debe estar pensando: «Uy, ¿no está diciendo lo mismo al revés?». Contame, para vos, ¿cómo tomaron esa decisión?
Algo que parece muy parecido, pero a la vez es muy diferente.
Guillermo: Bueno, tuvo que ver justamente con esto. Empezamos a verlo justo antes de la pandemia, en 2019. Y un poco impulsado.
Tal vez por eso, por ese nomadismo digital, no puedo estar mucho tiempo en un solo lugar. Yo quería que mi empresa se moviera conmigo. Cómo llevo mi empresa a otros países, cómo la escalo, cómo llevo mi solución no solamente en Argentina, cómo la llevo regional. Y entonces ahí sí, en 2019 digo: voy a salir a buscar inversores. Por primera vez desde 2013, que empezamos, recién en 2019 digo: voy a buscar inversores afuera. Me acuerdo que hasta contrato un director financiero, porque no tenía; lo hacía un poco yo todo, y le digo: «Te contrato para que me ayudes a hacer esto».
Buscar fondos de inversión afuera. Entonces empezamos a ver cómo hacer, dónde empezar las presentaciones.
¿Qué le dijeron los inversores de impacto sobre escalar el modelo?
Guillermo: Nos enteramos de un evento que se hace todos los años en Mérida, en México, que se llama Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto. Es uno de los foros más conocidos para inversión de impacto en el mundo, diría yo; en América Latina, sin duda. México es un país donde se ha desarrollado mucho la idea de negocios con impacto social, por la necesidad del país, por las grandes diferencias económicas que tiene. Entonces vamos a este foro, presentamos la idea, y ahí, en las primeras conversaciones con fondos de inversión, me dicen: «Sí, está buenísima, la idea es increíble».
«Nos sacamos el sombrero, lo que estás haciendo es increíble, el impacto que estás logrando. Felicitaciones, mil aplausos. Pero esto tiene que ser un modelo mucho más liviano, un modelo que puedas escalar rápidamente. Hoy tu modelo es demasiado pesado en términos de activos».
Replicar lo que hiciste en Argentina, que en ese momento teníamos 15 centros funcionando que atendían, no me acuerdo en este momento, pero 100.000 mujeres por año.
Con diagnóstico temprano, en zonas del interior de las provincias donde era imposible llegar. Hacer eso, replicarlo en todos los países: «Necesitás 300.000.000 USD para empezar a hablar». Estoy hablando del 2019, ¿no?
«Y los números hoy no te dan desde el punto de vista financiero y contable para que alguien venga a ponerte esa cantidad de dinero para instalar. Hay demasiados riesgos, la salud en cada país es diferente, etcétera». Y entonces ahí empezamos a pensar con el equipo: bueno, ¿qué modelo deberíamos desarrollar para mantener el impacto que logramos con el otro, pero desde otro lado? Y ahí empezamos a pensar, a ver, nosotros como.
Gente de terreno, porque yo considero que la empresa era de terreno. Estábamos en la cancha, digamos, estábamos en el barrio, en la trinchera, porque teníamos los centros, nos encargábamos de la logística para que las mujeres llegaran a los centros, de las leyes para que las mujeres pudieran salir del trabajo e ir a hacerse las mamografías, conseguíamos fondos de gobierno. Hasta abrimos una fundación para levantar dinero, con famosos de la Argentina involucrados.
Un montón de personas que nos ayudaban a levantar dinero para donar mamografías y demás. O sea, conocíamos muy bien cómo funcionaban todas esas cosas que teníamos que hacer para derribar las barreras, pero eso era muy difícil de replicar. Entonces teníamos que desarrollar herramientas tecnológicas que ayudaran a gente como nosotros. Y esa es la gran diferencia de Mamotest versus cualquier otra healthtech. Hoy las healthtech que están naciendo son de gente que en realidad.
Nunca estuvo en el terreno directamente. Chicos que dicen: «Me di cuenta de que en salud falta no sé qué y lo voy a hacer en África, porque lo he escuchado». «¿Y estuviste alguna vez en África?» «No, nunca, pero sé que tienen un problema con la malaria». «¿Sabés lo que es la malaria?» Entonces decimos, bueno, es muy difícil hacer una solución sin saber absolutamente nada, ni tener noción de cómo lucha el que está en el terreno.
Entonces yo siento que esa es una gran ventaja que tuvimos nosotros: estábamos en el terreno, estábamos en la trinchera, y nos dimos cuenta de cuáles eran las herramientas tecnológicas que hubiesen sido buenísimas tener para facilitar nuestro trabajo. ¿Cuáles eran los dolores? Lo que siempre te preguntan los inversores: ¿qué dolores le estás solucionando a tu cliente para que tu cliente diga «te contrato y no te suelto nunca más»? Entonces fue como una reingeniería, digamos, decir: «Che, armemos soluciones.
Que sirvan a gente como nosotros».
¿Cómo funciona un marketplace de diagnóstico por imágenes?
Guillermo: Empezamos a desarrollar un marketplace de diagnóstico por imágenes. Es decir, dijimos: bueno, uno de los grandes dolores que tenemos es tener que contratar médicos nosotros, porque es un costo demasiado alto y tenés que tener un volumen determinado; si no lo tenés, terminás perdiendo dinero. Porque los médicos son difíciles de encontrar, son caros; conseguir buenos, además, es muy complicado. Bueno, si te lo dan online, como ahora hacemos nosotros para un montón de clínicas que no tienen que tener médicos, simplemente se conectan con nosotros y nosotros les damos médicos especialistas en lo que quieran, de hospitales o clínicas, que están trabajando a lo mejor desde sus casas, a cientos o miles de kilómetros, y le pueden hacer el mejor diagnóstico posible.
A una persona que vive en el medio de una provincia en el interior de Argentina, o de México, por ejemplo, es cuestión de horas, en lugar de tener que esperar a lo mejor semanas para encontrarte con el diagnóstico. Entonces esa era una. Pero después, una vez que el paciente recibe el informe, que normalmente es ilegible o inentendible para las personas de a pie, porque está en lenguaje médico, uno lee y dice: no sé si es bueno o malo lo que me están diciendo, todo te alerta. Bueno, ayudarlo a interpretar, darle un servicio de soporte, inclusive con psicólogos, cuando sabemos que por ejemplo es potencial cáncer. Porque si le tenés que decir a una mujer «puede ser que lo que tenés lleve un riesgo», la mujer entra en pánico, desesperación: ¿qué tengo que hacer?
¿Cuál es el siguiente paso? Entonces ese soporte también se lo damos de manera virtual y la ayudamos, le decimos: «No te preocupes, no quiere decir que tengas cáncer, porque una mamografía nunca te dice que tenés cáncer, te dice las probabilidades de que lo puedas llegar a tener. Pero el siguiente paso es este, y después de ahí vas a tener que hacer tal otro; nosotros te vamos a decir a dónde vas, te vamos a ayudar y te vamos a acompañar, y todos los datos médicos que vos venís acumulando los vamos a tener nosotros a disposición para tus próximos médicos». O sea, acelerar o hacer un camino donde antes no había nada, ¿no?
El sistema de salud está roto, está fragmentado, la gente se pierde, no solo en el interior de los países, inclusive en ciudades como Buenos Aires. A mí me pasó: en plena pandemia, justamente por volar, yo creo que por esto de estar sentado largas horas y volar largo, tuve trombosis en uno de los vuelos. Me acuerdo que me fui a emergencias del Hospital Alemán y me dijeron: «Tenés trombosis». ¿Qué es eso?
¿Es urgente? La trombosis venosa profunda te llega al pulmón, y ¿qué hago? ¿Qué hago? Una desesperación, y estaba en uno de los mejores hospitales de Buenos Aires, y entrar en desesperación: ¿cuál es el siguiente paso? Necesitás que te den un soporte. Entonces todo eso nosotros lo resolvemos, y vamos recolectando, obviamente, datos anonimizados que después además sirven para mejorar algoritmos de interpretación de imágenes, algoritmos para la navegación de pacientes, datos que el día de mañana van a poder servir inclusive para mejorar las investigaciones clínicas, inclusive para desarrollar mejores tratamientos o mejores drogas, ¿no?
Magali: Esta historia es espectacular. También justo vino hace muy poco alguien que trabaja con vos, Paula Cardenau, que con Arbusta hicieron un proyecto, que está en la landing, para mejorar los datos. Te pregunto: ¿qué cosas tuviste que hacer al principio que hoy sonarían completamente descabelladas? Bueno, al principio, en el medio o al final, siempre. ¿Qué hiciste que hoy sonaría descabellado?
Guillermo: A ver.
¿Qué ideas descabelladas hacen falta para emprender?
Guillermo: Muchas cosas que para mí son normales, porque, como te dije, toda mi vida me la pasé emprendiendo. Hay gente que me dice algo de esto de haberme ido a los 45 años a hacer de nómade y de contar la historia por el mundo. La gente me preguntaba: «¿Dónde vivís?». Y claro, a nadie le cerraba un hombre de 45 años, ¿entendés? Era como: «¿Cómo, sos un viejo?». La gente era como: «¿Cómo que no? ¿Dónde vivís?».
Bueno, hoy estoy en Madrid, no sé, mañana puede ser Ámsterdam, o pasado, Miami. Voy viendo, en base a dónde hay inversores; voy hablando, voy dando charlas. Cuando hay eventos importantes de entrepreneurship, voy a hablar y me voy. Eso, cuando lo cuento hoy, por ahí es percibido de una manera más entendible, no por todo el mundo; menos por gente de mi edad o más grande que yo. Ahí sí entienden a los chicos muy jóvenes, porque en teoría hacen eso porque todavía no saben qué quieren hacer, pero no a alguien que supuestamente tiene muy claro lo que está haciendo.
Entonces sí, es descabellado cuando lo ves desde ese punto de vista, porque te ven como: «¿Cómo, a tu edad? Familia, centrado en una casa con tus hijos, no sé qué», y estás persiguiendo tu sueño por el mundo, tu proyecto.
Haciéndolo crecer. Sin ninguna duda es descabellado. Pero bueno, hice otras cosas. O sea, cuando empecé Mamotest, cuando todavía no teníamos inversores y demás, he ido.
Me he metido en provincias en las que tal vez no veías nunca a un emprendedor, cuando empieza, ir al interior de las provincias a hablar con gobernadores o ministros de salud para convencerlos de un proyecto completamente loco, porque hoy, digamos, lo que hacemos hoy… ahora estoy en Paraguay porque tienen un proyecto de hacer una red de telemamografía como las que hacíamos nosotros en nuestros inicios, solo que las van a hacer ellos y nosotros las vamos a administrar, ¿no?
Entonces, estoy acá por eso. Pero me pasaba que cuando yo iba a contar esto, hace 12 años o 10 años, a un gobierno, y les planteaba: «Vamos a hacer una red de telemamografía, vamos a instalar mamógrafos en los rincones de las provincias, entonces las mujeres no tienen que viajar a la ciudad capital para hacerse los estudios, sino que simplemente se los van a hacer ahí y lo que va a viajar es la imagen, y vamos a conectar mamógrafos de última generación», me miraban como: «¿Qué es esto, Singularity? Esto es la NASA», viste, ¿no?
O sea, «está loco». Y lo logramos hacer. Lo hicimos en Jujuy, lo hicimos en Misiones, lo hicimos en Chaco, lo hicimos en Corrientes. Logramos convencer, pero fueron descabelladas las ideas iniciales. O sea, me sacaron a patadas de 20 provincias, digamos, y lo logramos en cuatro o 5.
Implementarlo. Pero sí, fue descabellado llegar y sentarte con los tipos y proponerles inversiones millonarias, porque los mamógrafos valen 250.000 USD, para salvar vidas, cuando en ese momento todavía no estaba concientizado el hecho de que si encontrás la enfermedad en etapa temprana es un ahorro enorme para el sistema de salud. Nada. Ellos lo veían al revés. En ese momento los ministros de salud decían: «No, para mí es un costo. O sea, yo tengo que sacar dinero de mi presupuesto para comprar mamógrafos y hacer que esto funcione, y encima voy a encontrar gente que está enferma y le voy a tener que pagar el tratamiento. No, para mí es costo.
No es ahorro». Realmente era descabellado cuando venías a replicarlo, y me han sacado a patadas de muchos ministerios. Me han dicho: «Está buenísimo lo que tenés, pero ¿sabés qué? Voy a exponer un problema que no quiero que se sepa». Así de duro: «No quiero que se sepa porque representaría dedicar mi presupuesto a eso, y lo estoy metiendo en otras cosas».
Sí, hubo muchos momentos después como ese, miles de cosas, digamos, de tomarme aviones por 2 días para ir a ver a una sola persona, porque me interesaba un inversor, y decirle: «No, estoy acá porque vine a un evento», y en realidad me fui solamente para verlo a él.
«Me invitaron amigos y justo aproveché para llamarte», y había venido solamente para ver a esa persona. Me había cruzado hasta Nueva York. También lo hice.
Pero sí, son cosas que uno hace cuando está apasionado.
Magali: Suena mucho a esa frase de Michael Jordan: tenés que tirar 1000 tiros, va a haber muchos que no entran, lo que pasa es que no vemos cuando otro no mete los tiros. ¿Qué creés que te ayudó a vos a resistir a lo largo de tu carrera todos los no que te fueron diciendo?
Guillermo: Yo creo que uno está tan apasionado… por eso yo digo que uno realmente tiene que amar lo que hace, porque si no estás completamente convencido de lo que estás construyendo, te van a desarmar enseguida. Creo que Mike Tyson decía: uno tiene 1000 planes hasta que te ponen la primera piña. Uno tiene 1000 estrategias cuando entra al ring, y te ponen la primera piña y se te cayeron todas. Entonces tenés que tener muy claro a dónde vas, por qué vas, cuál es tu propósito.
Por eso digo que no puede ser el dinero, porque con el dinero en sí mismo, a las primeras 2 piñas te vas a bajar del ring: «Che, es muy duro esto, no quiero estar acá». Y lo he visto: mucha gente que tiene ganas de emprender, pero muchas veces por los motivos equivocados, digamos, porque quiero ser libre, porque no quiero tener jefes, o quiero ganar mucha plata, viste. Y decís: no, justamente como emprendedor no vas a ser libre. O sea, no vas a tener jefe tal vez, pero vas a vivir trabajando, va a ser mucho más duro que en una empresa. Digamos que en la empresa trabajás de lunes a viernes hasta las 5:00 de la tarde. Terminaste.
Se acabó todo. Emprendiendo, trabajás de lunes a domingo y 20 horas por día, o estás todo el día pensando en lo que estás haciendo. Pero estás pensando entusiasmado, apasionado, con una idea, construyendo, y no importa la cantidad de golpes que te den, vas a seguir. Estás muy compenetrado, muy enfocado en lo que estás buscando, y creo que esa al final es la diferencia. Una vez vi una frase que decía: los proyectos no se terminan porque se acaba el dinero, se terminan cuando el emprendedor se cansa.
Cuando el emprendedor o los emprendedores que están llevando la idea adelante se cansan, porque sienten que es demasiado para ellos. Ahí se termina, porque si no, siempre vas a encontrar… Yo, con Mamotest, he estado muchas veces.
Mirando el abismo desde el punto de vista de los fondos, de no tener fondos y decir: ¿cómo sigo, qué hago? No me están cerrando los negocios, voy a tener que cerrar. Bueno, Elon Musk contaba que estuvo a minutos de que SpaceX desapareciera. Ya se la estaba vendiendo a los de Google y cayó un contrato con la NASA de 2.000 millones de dólares. Y hoy es lo que es, y tiene Tesla, y tiene… Pero estuvo a esto de que se terminara. Y es así. Lo que pasa es que son cosas que no se comparten normalmente. Siempre cuentan las historias.
Del final, las historias felices, y te muestran a Elon Musk, el tipo más rico del mundo. Pero no te contaron todo lo que atravesó. Entonces mucha gente toma esos ejemplos, que son divertidísimos y están buenísimos, y dice: «Yo quiero que me pase eso». Pero no le avisaron que en el medio va a haber múltiples caídas y golpes, y que va a ser difícil llegar hasta ahí.
¿Cuál fue el día más duro de Mamotest?
Guillermo: Entonces muchas veces se emprende por las razones equivocadas.
Magali: ¿Cuál dirías que fue para vos el día más duro de la historia de Mamotest?
Mirá, tuve distintos momentos muy, muy duros.
Los primeros fueron cuando era todavía más idealista y más romántico.
En cuanto a por qué había empezado Mamotest y cómo quería cambiar el mundo y cómo quería salvar vidas, y generar un impacto social como nunca se había visto en la salud.
Me iba a hablar con estos ministros y pensando… Muy ilusionado y hasta ingenuo: «Les voy a contar esto y me van a escribir un cheque, ahí me van a decir que ponga todos los mamógrafos, y mañana salimos en el diario contándoselo al mundo». Y me sacaban a patadas. Era durísimo desde el punto de vista moral, y decir sí y seguir creyendo en que está bien lo que estoy haciendo. O estoy haciendo cualquiera, es absurdo, es utópico lo que estoy planteando. Tendrá todo lo bueno que puede tener desde el punto de vista de las ideas y el romanticismo, pero a veces esas cosas no son aplicables.
Viste, vos podés querer hacer todo muy lindo, pero que no funcione en la práctica. Entonces, momentos como ese, durísimos. Momentos después que tuve las primeras experiencias con fondos de inversión, porque acordate que los primeros años yo no levanté fondos, hasta como el año 2019, 2020 que recién salgo. Seis, siete años después de haber empezado, recién salgo a buscar fondos de inversión, también pensando: «Ah, tengo una empresa que es modelo de la humanidad».
Impacto social, empresa B, que ganaba todos los años el 10% de las mejores empresas B del mundo, había ganado el Humanitarian Award del American College of Radiology, que era el ente más importante en diagnóstico por imágenes del mundo, y lo habían dado solamente una sola vez en la historia del American College a una startup fuera de Estados Unidos, en Washington. Entonces decía: «Chau, soy Gardel». O sea, salías, viste: «Me voy a sentar con un fondo, me va a escribir un cheque ahí».
«¿Cuánto necesitás?» Fresco va.
«Tomá». Y no, es todo lo contrario. Te entran, te hacen planteos que a lo mejor nunca habías escuchado, y te ven el negocio desde otro lado, y la posibilidad de replicar ese negocio no es tan fácil. Y bueno, uno ahí empieza a pensar: «Bueno, ¿qué hago?». Porque uno se puede desincentivar y decir: «Bueno, fue, me quedo con lo que hago, armo más centros».
Y termina teniendo solamente influencia en algunos lugares del norte de Argentina, y no está mal, pero yo quería mucho más que eso, quería construir algo mucho más grande. Y en lugar de quedarme fijado en una idea que había armado, dije: «Tengo que reinterpretar esta solución. Tenemos que plantearlo de otra manera, manteniendo la esencia del impacto que genera, pero permitiendo que sea mucho más liviana y que se pueda ir al mundo». Y ahí es como empieza toda esa transformación de Mamotest.
¿Cómo es para vos, dado que han ganado el 99% de los premios disponibles para este tipo de cosas, tapa de revistas, fotos, etcétera, etcétera? ¿Cómo es para vos el día después de ganar una de estas grandes cosas?
Guillermo: Esto no lo digo como agrandado ni nada, uno está acostumbrado a esas cosas. Y te das cuenta que… Realmente no te cambia mucho. O sea, no es que a partir de que salís en la tapa de Forbes mañana te van a escribir cinco cheques de 10 palos para llevar el proyecto a todos lados. Entonces, realmente, yo por lo menos, hay veces que me dicen: «Che, ¿no? Bloomberg te eligió entre los 100 más innovadores de América Latina». Y digo: «Ah, sí, sí». Y me dice: «Ah, no, ¿qué te hacés?». No, no me hago, sinceramente. Sí, buenísimo, gracias, espectacular, me encanta.
Me siento súper honrado, pero no me cambió a mí el día a día, o a lo mejor no lo percibo por ahí. Si un fondo me da más bola porque me ve en la lista, puede ser, pero nunca me dicen que es porque me vieron ahí. Entonces, realmente, no sé, yo siento que es una suma de todo lo que venimos haciendo. Para mí lo bueno de los premios es que te marcan de alguna manera que estás haciendo el camino que tenés que hacer, que vas por buen camino.
Y no todos, algunos sí, otros no, algunos más que otros. Algunas vidrieras son más importantes que otras.
Pero nunca me cambiaron. La verdad que siempre tuve mucha exposición, inclusive en los otros negocios, cuando vivía en Madrid con mis restaurantes, salía en todas las revistas de moda porque estaba en ese momento en otra industria. Y siempre me lo tomé como parte de «ojalá que esto me ayude a vender más», pero realmente nunca sentí en la práctica que el día después haya sido: «Guau.
Ahora soy famoso y me hacen caso», ¿entendés?
¿Qué enseña la gastronomía sobre emprender con ignorancia positiva?
Guillermo: No. «Sí, ahora sí, ahora va a pasar algo. Ahora la pegamos. Ahora vendemos más».
Magali: Yendo a tu pasado de gastronomía y gestión de teatros, ¿qué sentís que es algo que hayas aprendido en esos años en Madrid, en esas industrias, que apliques hoy en Mamotest?
Lo que más me dio a mí: yo era bastante introvertido, bastante tímido. Y el tema de la gastronomía me ayudó mucho a relacionarme con la gente, cuando hablaba con clientes, con gente de todo tipo, de toda índole, de distintas industrias, de distintos lugares, gente que pasaba nada más por Madrid o gente que vivía en Madrid. Madrid era una ciudad bastante cosmopolita. Entonces me dio mucha cintura y mucho dinamismo en tratar con todo tipo de gente y en abrirme, que era un skill que tal vez a mí me costaba más. Antes de eso era más reservado, más callado. Después, el negocio de la gastronomía en sí mismo es un negocio muy duro, altamente competitivo. Madrid es una ciudad especialmente dura en gastronomía.
Puede ser uno de los referentes gastronómicos mundiales.
Yo siempre cuento la historia de la ignorancia positiva, le digo yo, que es cuando yo, a los 25 años creo, decido empezar a poner restaurantes en una de las ciudades con más restaurantes del mundo. Pero sin yo saberlo, simplemente porque tenía ganas, dije: «Voy a hacer restaurantes». ¿Por qué? Porque a mí me encantan los restaurantes. Yo viajo a ciudades para comer en restaurantes. Bueno, que te encante es una cosa; otra cosa es dedicarte al negocio.
Si hoy me dijeran: «¿Te animás a ir a poner un restaurant a Madrid?», probablemente diría que no, porque diría: «No, buah, hay una competencia bestial, está lleno de restaurantes espectaculares». No sé si abriría un restaurant en Madrid. Pero digo, en ese momento no sabía nada. Yo estaba convencido de que iba a poder revolucionar la industria gastronómica madrileña, ¿entendés el panorama? Y creo que influimos mucho, sinceramente, porque hicimos una propuesta completamente diferente a la que había hasta ahí.
Pero aprendí un montón de cosas que después me sirvieron.
¿Cómo se trabaja en salud sin ser médico?
Magali: Y relacionadas con ideas también que después vi a lo largo de mi historia como emprendedor, lo de saltar al vacío y desarrollar las alas en el vuelo. Es como la idea de «no tengo ni idea dónde me metí, pero confío en mí y en mis recursos y en mi capacidad de bancarme los golpes, y salto y desarrollo las alas en el vuelo para solucionar lo que vaya a venir».
Bueno, vos que no tenés una formación en salud y te metiste en todo esto, ¿cuáles fueron algunos sesgos o puntos ciegos que tuviste al principio por venir de otra industria y entrar en salud?
Guillermo: Si bien yo no vengo de la salud, mis padres, los dos, son médicos, mi padre y mi madre. Entonces siempre estuve íntimamente relacionado a la salud, y toda mi vida, de chico, vivía en Corrientes, al mediodía siempre almorzaba con mis padres cuando venía del colegio, y escuchaba muchos problemas relacionados a la salud. Todos estos problemas que yo cuento hoy en día son problemas que existían hace 30 años.
La falta de seguimiento de los pacientes, la falta de acceso a la información de los pacientes.
A estudios previos de los pacientes. Todo esto yo lo escuchaba mucho. Entonces, de alguna manera, nunca fue una industria desconocida para mí. Es más, por ahí es la industria que más conozco, sin querer, inconscientemente, de haber estado absorbiendo esas conversaciones de mi padre solucionando los problemas de sus pacientes.
Entonces nunca me sentí un outsider cuando hablaba y contaba la solución, si bien yo estudié economía.
Siempre me preguntaban si era médico, y me decían «doctor, doctor». Evidentemente, por la manera en la que hablaba, yo tenía que avisar: «No, no soy doctor, soy economista, no puedo opinar sobre determinadas cosas. O sea, puedo dar ideas y puedo hablar de estadística, pero no te puedo decir si un determinado tipo de cáncer se cura o no se cura con un tratamiento, eso no me corresponde».
Pero tenía que avisar en las entrevistas y todo, porque muchas veces llegábamos a esos puntos en los que: «No, yo no soy médico». Pero naturalmente parecía médico, tal vez por eso, creo yo. Entonces nunca tuve lo del revés. Siempre tenía que estar avisando que no era, para que no me tomaran como un chanta que estaba hablando de cosas de las que no debía hablar.
Magali: Además, me imagino la situación: después de hablar una hora te dicen «¿vos médico?» y vos decías «no, no soy médico», y todo lo que hablaste antes se desprestigiaba. ¿Quién es?
Doctor, no, no sé. No doctor en medicina, por lo menos.
Claro. Viste que antes de empezar, las cosas, los negocios, las ideas en un Excel, todo funciona, en los PowerPoint todo funciona, todo cierra.
¿Por qué hay que tropicalizar la inteligencia artificial en salud?
Magali: ¿Qué es algo que tuvieron que cambiar gracias a la práctica, por empezar a dar los primeros pasos con Mamotest?
Guillermo: ¿Qué tuvimos que cambiar gracias a la práctica? Casi todo. O sea, prácticamente todas las ideas iniciales que llevás a la práctica las tenés que… Las tenés que cambiar permanentemente, pero es un modus operandi que tenemos: pensamos en una idea, la llevás al campo, te das cuenta de que no funciona de esa manera, tenés que cambiarla para que funcione y le sirva al paciente realmente como vos creías que le iba a servir, pero no le sirve, o al médico, o que le sirva a los dos a la vez y no solamente a uno. Que tenga contentos a todos.
La mayoría de las ideas. Por eso nosotros, del modelo Mamotest anterior, teníamos 15 centros inicialmente y solo conservamos tres propios.
Que los tenemos como un lab, digamos, un laboratorio de pruebas, donde las cosas que después desarrollamos para otras empresas de salud en otros países primero las probamos en nuestros propios centros, porque podemos ver cómo funcionan en la práctica del territorio, digamos. Pero casi todas se cambian en ese proceso, ¿no? Y a veces esa misma idea que funcionó en Argentina la llevás a México y por idiosincrasia no funciona tampoco. Entonces tenés que reajustarla, ¿no? En todo pasa, pero en salud pasa muchísimo la necesidad de tropicalizar las ideas, ¿no? Una idea espectacular en Alemania para resolver temas de cáncer de mama, por ejemplo, tal vez es impracticable en México o en Brasil.
Tenés que tropicalizar esa idea, ponerle todos los ingredientes de un entorno completamente diferente al de Alemania para que funcione. Te digo Alemania porque teníamos unos partners alemanes que desarrollaban algoritmos de inteligencia artificial para mamografías.
Y eran muy buenos, eran como 20 ingenieros de primera línea europeos desarrollando estos algoritmos, pero estaba hecho desde la ingeniería y las imágenes, no con conocimiento del terreno. Entonces, en Alemania, que funciona todo perfecto, que los pacientes van donde tienen que ir, los médicos dicen todos los días lo mismo, ninguno se sale del libreto y ponen las imágenes donde tienen que ponerlas, funcionaba bárbaro. Ahora, llevabas eso a México, donde no funciona nada, y era impracticable, y la supertecnología no se podía implementar con éxito en México.
Entonces llegamos a la conclusión de que era mejor desarrollar nosotros nuestros propios algoritmos adaptados a países como México, Brasil o Argentina, en lugar de traer un algoritmo de un país de primer mundo y tratar de que funcione en países como los nuestros, que tienen otras complejidades.
Magali: ¿Qué cosas lo hacían impracticable?
Guillermo: Y mirá, por ejemplo, los médicos alemanes naturalmente recibían la mamografía y cargaban todos los datos al sistema, y le dedicaban un rato porque tenían tiempo, porque veían menos pacientes.
Un médico en México veía cientos de pacientes en el día, no tenía tiempo de subir la información, de mantener los datos electrónicos actualizados. Eso hacía que el algoritmo no tuviera la información que tenía que tener para saber si estaba dando un buen diagnóstico o estaba errando. El algoritmo toma la información, va aprendiendo, pero necesita distintos tipos de datos para darse cuenta de si está acertando en su diagnóstico; si le das solo una parte de los datos, no puede resolver el problema.
Entonces casi siempre se quedaba como que le faltaban datos, y vos les explicabas: «No, lo que pasa es que ustedes en Alemania lo hacen todo en un hospital: va a hacerse la mamografía, se hace la ecografía, se hace la biopsia. Acá va a un lugar a hacerse la mamografía, a otro a hacerse la ecografía, a otro a hacerse la biopsia, que a lo mejor ni es en el lugar, la mandan a otra ciudad a hacerse la biopsia». Y tenés que tener identificados todos esos lugares y conectados, entender cuál es el circuito para poder tener acceso a todos esos datos. Y los algoritmos de ellos necesitaban algo más fácil.
Se podían hacer en laboratorio porque el sistema alemán estaba ordenadito, pero solo Alemania es así, o los países nórdicos; el resto del mundo no es así. Entonces necesita esa tropicalización de ideas, ¿no?
Magali: Me encantó, sí, me gusta la palabra tropicalización. Me imaginé como un flamenco, no sé, con la pileta. Me imagino eso. ¿Cómo hacemos para cerrar este episodio? Quiero dejar un momento de palabras finales para un mensaje que quizás ya lo dijimos o quizás quedó resonando en tu cabeza, pero que es el momento ideal para que salga.
¿Por qué el optimismo es la base de la mentalidad emprendedora?
Magali: Yo creo que, a ver, un poco el resumen de lo que quise decir: si bien por ahí conté algunas realidades de emprender que son duras, me parece que está bueno que la gente las sepa, porque a veces… Si no, elegís emprender por razones equivocadas. Creo que ante todo es tener un optimismo y una confianza en los recursos que uno tiene. Hay que invertir mucho en desarrollar tus recursos, tus skills, tus habilidades, para justamente enfrentarte a un mundo que va a estar en permanente cambio. La cabeza es la base de todo, la mentalidad, la mentalidad de no caer derrotado. Tengo una imagen justo de Messi en la final, en uno de los goles que nos mete Francia, que nos empata en el minuto final, faltaba un minuto. Él se deja caer, arrodillarse, y enseguida rebota, se para y sale. Nos habían empatado 2 a 2, y sale y hace una jugada y mete el 3 a 2. Y fue como un reflejo perfecto de cómo te sentís a veces, cómo hasta los más grandes se sienten y tienen ganas de caerse derrotados y quedarse en el piso.
Pero hay algo dentro tuyo, en tu mentalidad, que te dice: «No, tenés que rebotar, tenés que levantarte y tenés que ir para adelante». Y cuando lo hacés y lo superás, te sentís glorioso, ¿no?, te sentís lleno de energía y querés comerte el mundo y querés seguir avanzando. Entonces yo creo que lo más importante es trabajar en esa mentalidad y tener optimismo permanente, que lo que viene va a ser mejor. No dejar que te oscurezcan.
No importa quién te lo diga, que te hablen de un futuro que no va a ser tan bueno, oscuro, que no sé qué va a pasar, y que guerras mundiales y no sé qué. Hay que mantenerse optimista de la vida y trabajar mucho en la mentalidad para no quedarte en el piso. Te podés caer, te vas a caer.
Gracias, Guille, por venir, compartir todo esto, tu historia, la de Mamotest. Un placer haberte tenido acá.
Guillermo: Un placer el mío, Magali. Gracias, muy entretenido, la verdad, y cuando quieras, repetimos.
Ahí va, vamos, te mando un abrazo.
Un abrazo grande.
Magali: Gracias por escuchar este episodio, nos ayudás un montón compartiendo el capítulo a alguien que le pueda servir. Acordate que todas las semanas comparto ideas en el correo Tiene que haber algo más. Escribo sobre mis recomendaciones y el detrás de escena de la comunidad y el podcast, y lo mando todos los jueves directo a tu bandeja de entrada. Anotate vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Nos vemos la semana que viene.
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Preguntas frecuentes sobre este episodio
¿Quién es Guillermo Pepe y de qué habla en este episodio?
Guillermo Pepe es Argentino, Fundador y CEO de Mamotest, una solución digital basada en Inteligencia artificial para la detección temprana de cáncer de mama. En 2013 inició el proyecto que transforma el sistema de salud democratizando el acceso a la detección y diagnóstico mientras brinda un camino eficiente al tratamiento.
¿Dónde escuchar el episodio completo con Guillermo Pepe?
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