Martha Belden
Martha tiene más de 15 años de experiencia en diversos roles que van desde consultoría, startups y desarrollo internacional. Su experiencia se centra en estrategia, crecimiento, operaciones, y recaudación de fondos. Actualmente, está construyendo una plataforma educativa para capacitar a trabajadores de primera línea en varias industrias.
Como parte del equipo ejecutivo de Platzi, Martha lideró la estrategia de crecimiento y desempeñó un papel clave en la recaudación de fondos de $62 millones de dólares para la Serie B. Antes de unirse a una startup de alto crecimiento, Martha asesoró a múltiples fondos de capital privado y grandes corporaciones en sus inversiones y estrategias de crecimiento en varios sectores.

Escuchá el capítulo entero
De qué hablamos con Martha Belden
- El miedo a cambiar
- Animarse a enviar su propuesta y currículum al BID
- La transición de Ingeniería Industrial a responsabilidad social
- Cómo hacer presentaciones según quién esté escuchando
- Cambiar al sector de tecnología
- Su experiencia en Platzi
- Empatía dentro de las empresas
- Aprender del error y experiencias
Transcripción
Martha Belden es ingeniera industrial del Tec de Monterrey, tiene una maestría del MIT y más de 15 años en consultoría, desarrollo internacional y startups. Formó parte del equipo ejecutivo de Platzi, donde ayudó a levantar la Serie B de 62 millones de dólares. Habla del miedo a cambiar, de cómo entró al BID, de liderar despidos con empatía y de aprender del error.
Introducción
Martha: Cuando tengas esas dudas de: híjole, ¿estoy en el trabajo correcto o estoy en la relación correcta o debo de continuar en este camino? Hacerte esa pregunta te permite muchas veces ver las cosas de una forma honesta y con claridad, y a veces no queremos ser honestos con nosotros mismos de que no estamos en el camino correcto. Pero pues ahí es cuando dices: híjole, no, pero sí quiero ser feliz, entonces… ¿Cómo le haces para estar todo el tiempo pensando en que estás construyendo un camino que te va a llevar a la felicidad?
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. Les cuento la historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. No sé si sabías, pero todas las semanas escribo un correo semanal donde hablo de cómo navegar el mundo profesional, trabajo remoto y lo que yo aprendo del podcast. Tenés el enlace en la descripción o recibilo el próximo jueves en tienequehaberalgomas.com/correo.
Estamos escuchando a Martha Belden. Martha tiene más de 15 años de experiencia en consultoría, startups y desarrollo internacional. Como parte del equipo ejecutivo de Platzi, Martha lideró la estrategia de crecimiento que llevó a la recaudación de 62 millones de dólares para la Serie B. Antes de eso, Martha asesoró a fondos de capital privado y ayudó en estrategias de crecimiento en varios sectores de toda Latinoamérica. Fue CEO de una empresa donde lideró la estrategia de operaciones de 25 guarderías en México y Colombia. Además, trabajó como consultora en el Banco Interamericano de Desarrollo.
Ella tiene una maestría en negocios del MIT y estudió ingeniería industrial en el Tecnológico de Monterrey. Ahora además está construyendo una plataforma educativa para capacitar a los trabajadores de primera línea en varias industrias. En esta conversación hablamos de qué señales vio ella para migrar y entrar al mundo de la tecnología, cómo es trabajar en una startup de tanto crecimiento como Platzi participando de la ronda de inversión, cómo cambió la relación entre la educación y las empresas y, además, cómo aprendió ella a presentar la información según quién te esté escuchando en el público. Atención que esta es solo la primera parte de la entrevista con Martha; hay una segunda solamente para los participantes de la membresía Tiene que haber algo más. ¿Vamos con la conversación? Y cuando termines, contame qué te parece.
Hola, Martha, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.
Martha: Muchas gracias a ti por invitarme y por considerarme para esta plática. Estoy muy emocionada de ver qué preguntas vas a tener para mí.
Magali: Bueno, acá tenemos una entrevista sin miedo, Martha. Empecemos por el principio: si pudieses tener todo lo que quisieras para ser feliz…
¿Qué querrías para vos si pudieras tener todo?
Magali: ¿Qué me dirías que tendrías?
Martha: Híjole, esta es una súper pregunta que, te contaba, me la ha hecho alguna coach en mi vida y eso me ha ayudado mucho para darme dirección y para tomar decisiones importantes de hacia dónde mover mi carrera profesional, a qué dedicarle más tiempo.
O sea, como si fuera una brújula de entender si voy por buen camino, ¿no? Ahorita, en este momento, te diría que no puedo pedir más de lo que necesitaría. Estoy muy contenta profesionalmente porque estoy haciendo un proyecto súper interesante, con impacto, que me gusta, que estoy feliz todos los días. Pues digo, sé que hay mil cosas por resolver, pero eso me emociona mucho. Estoy muy contenta también en lo personal: me voy a casar en un mes, bueno, un mes y una semana, y pues también con todas las ganas de… Seguir con esa relación, formar una familia, todo. Hay mucha ilusión detrás de eso. Entonces, encantada. Y pues también creo que la otra parte, algo muy importante para mí, es la salud, y me siento en este momento muy saludable. Acabo de cumplir 40 años también, entonces digo: guau, no lo puedo creer, que tenga 40 y que esté tan bien o que me sienta tan bien, con energía, con ganas, con fuerza. Pensé que ya para esta edad iba a estar como achacosa. Entonces, en muchos sentidos… Estoy donde quiero estar. Pero creo que esta pregunta es muy buena justo porque hay momentos en la vida en que no he estado donde quería estar o no tenía claro cuál era mi siguiente reto, hacia dónde moverme, y me ha servido mucho para reflexionar sobre cuál es mi siguiente paso o cuál sería mi siguiente reto, y si ese reto es lo que me llenaría o me haría sentirme plena y feliz, ¿no?
Magali: En tu experiencia, tu carrera fue cambiando mucho a través de los años, viniendo también de una carrera bastante clásica, entre comillas, como ingeniería industrial, que también tiene una posibilidad de salidas laborales casi infinita.
¿Cómo se enfrenta el miedo a cambiar de carrera?
Magali: ¿Cómo dirías que enfrentaste el miedo y la incertidumbre de cambiar?
Martha: Es una muy buena pregunta. Creo que yo sí soy bastante miedosa, o soy bastante adversa al riesgo cuando no tengo claro hacia dónde va o qué es lo que quiero hacer. Cuando yo estaba en la carrera batallé muchísimo para empezar, para decidir qué quería ser. Ingeniería industrial creo que al final la decidí porque justo tenía todas las oportunidades del mundo para escoger después qué iba a ser. Y ya estando en la carrera descubrí que las empresas tenían un área de responsabilidad social y que esa área se enfocaba en el bienestar de los trabajadores, la sustentabilidad, temas con los que yo me identificaba mucho.
Entonces, cuando descubrí eso fue como: ah, guau, me hace todo el sentido, por aquí es por donde, ¿no? Y luego, poco a poco, ya teniendo muy claro eso, se fueron desenvolviendo de forma casi orgánica o natural los siguientes pasos que tenía que hacer.
En la carrera tuve la oportunidad de irme… De intercambio a Virginia Tech. Nos llevaron tres días a Washington, fuimos al BID, conocí a una persona en el BID que nos hizo una presentación y yo me enamoré y dije: yo no sé cómo le voy a hacer, todavía me faltaba un año para graduarme, pero me encantó esa ciudad, lo que hace esa señora, y trabajar en el BID es lo que yo quiero hacer cuando me gradúe. Y entonces, literal, regresé y le mandé mi currículum.
Yo estaba súper clara de que eso era lo que quería hacer. Y si me preguntaba alguien, le decía: no, yo me voy a ir a trabajar a Washington, al BID. Y de verdad nadie entendía por qué, habiendo tantas empresas. Yo soy de Monterrey, tantas empresas de Monterrey, todo mundo pensando en entrar a las típicas, a Cemex, a Femsa, las grandototas industriales que existen en la ciudad. Yo tenía mi idea de irme a Washington.
Total, para no hacer la historia larga, en mi último año de la universidad estuve en un proyecto en el que visitamos muchos países del mundo. Hicimos una investigación de qué estaban haciendo las empresas en responsabilidad social… A nivel global. Hice un reporte, se lo mandé al BID, lo publicaron, yo recién graduada de la carrera. Cuando terminé un programa que hice en Georgetown me buscaron, me fui a trabajar al BID y estuve ahí cuatro años, justo haciendo lo que tenía súper claro que quería hacer, ¿no?
¿Cómo conseguir trabajo en el BID recién graduada?
Magali: Pará, vamos a desarmar esta experiencia porque ya te digo que me llama la atención cómo hiciste para… A ver, contame, ¿cómo pensaste en esto de le mando al BID esto que hice? Porque para quien no conoce, el Banco Interamericano de Desarrollo es una institución gigantesca. Entonces ella, graduándose, dice: voy a mandarle esto, a ver si alguien lo lee. ¿Cómo hiciste? ¿Qué mandaste? ¿A quién le mandaste? ¿Qué escribiste?
Martha: Ah, bueno, justo la persona que vimos nos dio su contacto cuando estuvimos en el BID, su tarjeta de presentación.
Yo ya le había escrito mandándole mi currículum, diciéndole que estaba muy interesada en lo que hacían. Entonces, digamos que fui construyendo poco a poco una relación o seguí en contacto con esta persona. Y luego, ya que entré al programa en el que íbamos a visitar diferentes países del mundo, visitar empresas a nivel global y todo… Yo fui directamente con ella y le dije: oye, tenemos este programa de la universidad, estaba en el Tec de Monterrey, vamos a visitar muchas empresas, queremos hacer este reporte. Se lo ofrecí y nos dijo: ah, claro, y si hay otra cosa que podamos hacer, encantada. No, más bien fue una iniciativa propia de proponer algo con los recursos que yo tenía, con el viaje que iba a hacer, con lo que íbamos a ver.
Magali: ¿Cómo conectaste con esa persona?
Martha: Entonces fue más bien: yo me inventé un proyecto con ellos y luego resultó que el proyecto les interesó, les gustó y también lo quisieron publicar, ¿no? Entonces yo creo que ahí, como me preguntabas un poco sobre los miedos, yo ahí no tuve miedo de que a mí no me van a hacer caso, a mí no me van a escuchar. ¿Por qué no? Lo peor que puede pasar es que no te contesten y ya. Y tuve la suerte de que sí me contestaron, que sí se dio y que luego ella se volvió mi jefa. Entonces yo creo que ahí es pensar en que muchas veces nosotros solitos somos los que nos limitamos y no pensamos en que realmente podemos aportar muchísimo, y es simplemente atreverte a hacer ese contacto. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que te digan que no, y ya.
Magali: Me encanta, este es un muy buen ejemplo para quien nos está escuchando. Esto que acabás de hacer no es para nada obvio.
¿Cómo pasar de ingeniería industrial a la responsabilidad social?
Magali: Voy a seguir. Contame este paso entre ingeniería industrial… Y responsabilidad social, que no tienen mucho que ver, no es una transición obvia. ¿Qué te ayudó a vos para pasar de uno al otro?
Martha: Pues para mí se me hizo muy obvio. Digo, en ingeniería industrial ves procesos, ves cómo hacer las cosas de una forma más eficiente, estudias muchos temas de manufactura, y al final del día las empresas están hechas de personas, tienen impacto en el medio ambiente. Entonces para mí era simplemente una forma de operar… Con más conciencia en lo que estabas haciendo. Entonces no había una desconexión o era un área aparte. Luego, ya después que trabajé en responsabilidad social, me di cuenta de que muchas empresas lo hacían más por tema de relaciones públicas, de imagen, de marketing, y por eso decidí no seguir en ese camino. Si hubiera sido el corazón y la razón de ser de la empresa, que algunas sí lo tienen, sí hubiera decidido continuar en una empresa con ese sentido. Pero me di cuenta de que realmente no era lo que yo pensaba y que, si seguía ese camino y me metía a una empresa a trabajar en su área de responsabilidad social, mi trabajo iba a ser prácticamente relaciones públicas o marketing.
No era lo que yo quería. Quería más bien tener el impacto desde las decisiones estratégicas importantes de negocio, ¿no?
Magali: En los años que vos pasaste por consultoría, quiero saber qué aprendiste sobre cómo se presenta la información según quién te está escuchando, porque sé que vos tuviste que trabajar con personas que conforman los directorios, con CEOs de compañías, con gente súper influyente. ¿Cómo hacías eso?
Un anuncio rápido y seguimos con la conversación. Desde que empezamos el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes desde 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con muchos de ustedes, lanzamos la membresía Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que yo los tenía que conectar para que se conocieran. La comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos juntos otros profesionales desde más de 25 ciudades. Vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza o dan clases a los que estamos dentro.
Tenemos un club de lectura donde votamos un libro y debatimos entre todos. Hay un chat que nos conecta durante la semana para pedir ayuda, compartir recursos y oportunidades. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo una hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba. Y además, les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube. Dentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales… En sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras superinteresantes, emprendedores y freelances, y aunque cada una esté en una industria diferente, nos une la forma de pensar. El enlace está en la descripción y, si te querés unir, fijate en tienequehaberalgomas.com.
¿Cómo armar una presentación pensando en quién escucha?
Martha: El reto grande de un consultor es que hay muchísima información, y no nada más de un consultor, de cualquier trabajo. Ahorita que también estamos haciendo cursos: hay mucha información afuera que es basura, que es distracción, que no es relevante, y nuestra capacidad de retención de información también es muy limitada. Entonces en consultoría creo que sí aprendí a priorizar cuál es el objetivo principal o el mensaje principal con el que quiero que se quede el director general, el dueño de la empresa, el consejo de la empresa o, al final, el tomador de decisiones; qué es lo más importante que tiene que tener… Y cómo lo justifico de la forma más informada para que ese punto pase. Tener toda la data detrás, pero de mucha información llegar al punto de: si te vas a acordar de una cosa, nada más de una cosa, qué es lo único que tienes que saber. Y eso es para presentaciones y también a la hora de tener una reunión, a la hora de hablar con alguien: cuál es el punto o cuál es el mensaje o con qué quieres que se queden de ti, de lo que estás diciendo. Porque si dices un montón de cosas y no lo priorizas y no lo tienes claro, no se van a acordar de nada o se van a acordar de lo que ellos quieran… Y no vas a poder comunicar claramente tu mensaje, ¿no? Entonces es eso. Yo creo que siempre cuestionarte con qué quiero que se queden las personas que están escuchando esto después de que tengamos esta presentación, llamada, lo que sea, ¿no?
¿Cuándo es momento de cambiarse al sector tecnología?
Magali: En todos estos años donde vos fuiste pasando por diferentes roles e industrias, ¿cuáles fueron las señales que viste de que era hora de cambiar al sector de tecnología?
Martha: Viendo cómo durante la pandemia todo el mundo nos tuvimos que encerrar en nuestras casas y seguir nuestra vida, y cómo la tecnología sirvió para que pudiéramos seguir en contacto con personas, estudiando, trabajando… Haciendo transferencias bancarias, todo; digamos que nuestra vida pudo seguir fluyendo muy parecido a lo que hacíamos antes a raíz de la tecnología. Dije: creo que sí, me tengo que meter en algo que tenga que ver con tecnología. Y siempre me ha llamado mucho la educación. Yo estuve de hecho liderando el estudio que hicimos para ver cómo la pandemia iba a impactar la educación y qué tendencias iban a continuar siendo vigentes después de la pandemia.
Entonces dije: es el momento para meterme a tecnología; si no me meto ahorita, va a cambiar todo esto y yo voy a estar atrás, ¿no? Entonces, a ver, apliqué a varias empresas de tecnología, en algunas me rechazaron, sobre todo las grandes, porque era como que esta persona, con su carrera, y ahora no les hacía sentido esa transición. Y me acordé de que de Platzi me habían buscado dos años antes, pero justo no era el momento para mí porque me acababa de cambiar de trabajo, estaba en otra situación.
Y dije: ah, bueno, pero ahora sí, y es justo tecnología, educación. Busqué a los fundadores.
¿Cómo fue levantar la Serie B de Platzi?
Martha: Justo estaban buscando a alguien para que les ayudara a levantar la Serie B, entonces mi perfil encajaba perfecto con esa posición. Y fue así como todo se alineó y todo se coordinó, porque ellos tenían esa necesidad y yo tenía ese interés en ese momento de entrar al sector de tecnología.
Magali: Bien. ¿Qué se sintió estar en Platzi en pleno crecimiento durante ese tiempo en el cual estuviste en la compañía?
Pues me tocó estar en momentos, guau, de muchísimo crecimiento, de todas las buenas noticias. Yo creo que tuvimos los meses de crecimiento más acelerados que había tenido la empresa en la historia. Y ahí también fue cuando yo estaba como VP de Growth. Me tocó liderar… Los meses del cierre del 2021, cuando todavía la gente seguía en sus casas y la pandemia seguía, digamos, activa. Pues la gente seguía aprendiendo en línea, buscando cómo entretenerse, ¿no? Entonces, nada más para darte una idea, en un mes crecimos lo mismo que había crecido la empresa en tres años. Así de explosivo y locura. Y fue así el cierre del año, brutal. Empieza el 2022 y la gente ya empieza a salir de sus casas, ya deja de hacer temas en línea; lo que quería todo el mundo era verse en persona y no estar conectados a la computadora, ¿no? Y entonces se vuelven meses sumamente retadores, no te estoy diciendo para crecer, para mantener a la empresa, digamos, estable con la cantidad de gente que teníamos.
¿Cómo separar tus resultados de lo que pasa en el mercado?
Magali: En esos momentos también dices: no es mi culpa que no estén pasando las cosas como yo quisiera o no estar viendo los resultados, es que afuera está el mercado cambiando de una forma radical respecto a lo que venía pasando los últimos años. Y por más esfuerzos que hiciéramos, porque de verdad los equipos se pusieron las pilas e hicimos todo lo posible por mantener la empresa y seguir creciendo, fueron meses de estar pensando en estrategias, de ver cómo resolvíamos, de ver cómo seguíamos creciendo, que fueron súper desgastantes también profesional y personalmente, porque te pones hasta a dudar de ti mismo: oye, ¿realmente soy bueno para esto?
¿Realmente estoy haciendo las cosas bien o qué es lo que más se puede hacer? Y hay momentos en los que no depende de ti, y separar eso y tenerlo súper claro es sumamente importante también para tu salud mental y tu paz, ¿no?
Sí, y es una lectura muy compleja de hacer, porque creo que personalizamos mucho los resultados, como: entonces no debo ser buena en mi trabajo. ¿Cuál dirías que fue el peor día de esos meses en Platzi?
¿Qué se aprende de tener que despedir gente?
Martha: Yo creo que cuando me tocó despedir a mucha gente y tener que hablar. Y también, no era tema personal; eran personas que estaban haciendo un gran esfuerzo, que venían meses trabajando, que no había una razón ni siquiera para darles la retroalimentación que les habíamos dado, sino simplemente que la empresa no estaba teniendo los resultados que esperábamos. Y sé que en muchas empresas de tecnología pasó lo mismo.
Y tener que despedir a un montón de personas es un desgaste horrible, porque no es personal, no es contra la persona, es simplemente por la circunstancia que está pasando el mercado. Y tener esas conversaciones, y también hacerlas de forma empática y pensar en la otra persona, en cómo se siente, es muy, muy fuerte, muy difícil. Yo creo que ese sí, el día que me tocó despedir, y no voy a decir la cantidad de personas, pero literal tenía todo mi calendario lleno de pum, pum, pum: voy a tener puras llamadas hoy de despedir a personas con las que había trabajado, había compartido, teníamos una relación. Eso yo creo que sí fue el día más difícil.
Magali: Sí, suena muy duro. O sea, no es una situación en la que nadie quiera estar. ¿Qué aprendiste vos de tener que desvincular gente intentando hacerlo de forma empática?
Martha: Aprendí… Que ese momento puede ser muy duro para la persona, que en ese momento no ves las cosas con claridad, pero después de un tiempo te das cuenta de que a veces lo que pensaste que era lo peor que te podría haber pasado puede ser también lo mejor que te podría haber pasado, porque yo seguí en contacto con muchas personas y de ahí salieron buenas oportunidades, diferentes temas. A mí también al final me tocó que me despidieran de Platzi. Entonces, el hecho de haber estado yo en ese lugar y haber estado con otros… Teniendo esa conversación me ha servido después para conectar mucho más fácil con eso. Creo que, o sea, pues no es lo mejor que te puede pasar, pero creo que a todo el mundo sí le desearía que tuviera algún día en su vida un despido, simplemente para que tuviera la empatía de saber lo que se siente, y que en el momento que le toque despedir a gente pueda hacerlo de la mejor manera.
Puedan conectar más fácil, porque si nunca te ha pasado o nunca lo has vivido, no lo has experimentado… Pues no alcanzas a dimensionar todas las emociones, las dudas, el miedo, todo lo que te puede provocar. Entonces es bien difícil que a algún amigo, algún compañero o alguien lo puedas realmente apoyar, porque son experiencias muy particulares, ¿no?
Y entonces creo que sí se vive, después de un despido, una suerte de pérdida: estás enojado, te sientes… No sé, tienes que dejar que todas esas emociones fluyan, y luego, de repente, pum, llegas un día en que tienes todo claro y todo funciona, ¿no?
¿Cómo despedir a alguien con empatía?
Magali: Me gusta esto que traes, porque veo mucha gente… Echando mal a las personas. Hay cosas muy sencillas que se pueden hacer, como no despidas a alguien en la semana entre Navidad y Año Nuevo, cosas así que le cambian radicalmente a la otra persona y no te cuestan nada. Pero quizás es porque hay líderes que son un poco malas personas, entonces no les importa.
Martha: También te toca luego aprender, estando desde el otro lado, que muchas veces, para empezar, no te lo tienes que tomar personal. Y también la persona que te está despidiendo: no sabes la carga emocional, lo difícil que puede ser para esa persona también despedirte. O sea, toda la presión… El estrés; probablemente tampoco duerme. Sí, lo puede haber hecho de una forma no tan positiva ni nada, pero igual es una persona, son procesos humanos, y por lo mismo no te lo debes de tomar personal. Y por lo mismo también es como: bueno, pasó, ¿qué aprendí de esto y cómo lo puedo utilizar para hacerme una mejor persona, una mejor líder eventualmente, cuando tenga otros equipos de trabajo, para tener esas conversaciones y esa comunicación? Y creo que al final del día tener empatía y poder platicar con las personas de la forma más transparente posible y crear confianza es la mejor forma de manejar esto, porque al final del día todos somos personas y todos estamos en esto, tanto el que despide como el que le toca que lo despidan, ¿no? Y es duro para los dos.
¿Qué se siente cuando te echan de un trabajo?
Magali: Y yo creo que esto nunca te lo conté, pero yo pasé por una experiencia así hace muchos años y para mí se sintió como… ¿Viste cuando vos estás viendo una película y la escena la ves desde afuera? Esa sensación: yo estoy ahí sentada, estoy escuchando lo que me decís, pero no estoy entendiendo que esto me está pasando a mí.
Como un trauma absoluto. ¿Cómo se sintió para vos que te echaran?
Martha: Pues sí, también se siente así, como: ¿qué hice mal?, como si fuera tu culpa. ¿Qué fue? ¿Qué podría haber hecho? Te pones a cuestionar muchas cosas, te pones a cuestionar tu capacidad a ti mismo. Pero luego aprendes mucho a que no es personal, que más bien es un proceso de aprendizaje, de entender las cosas desde otra perspectiva, y a verlas desde: oye, también qué onda con la persona que me tuvo que despedir, que también ha de haber sido súper duro para esa persona, porque a mí me tocó. Y entonces luego… No sé, a mí me sirvió para identificar que podía conectar con personas a las que les había pasado lo mismo y realmente ayudarlas a encontrar un camino donde pudieran estar más felices de lo que estaban. Porque también, quieras que no, en esos momentos en que la empresa está pasando por una situación compleja, te la vas oliendo, ¿no? Y tienes también esa sensibilidad, y a lo mejor tú ya te habías cuestionado buscar otra oportunidad o hacer algo así y no te habías animado por X o por Y razón. Y luego dices: eso sí, al final del día no era el lugar o el espacio donde yo me iba a seguir desarrollando. También existen los periodos en los que a lo mejor la empresa te necesitaba y estabas brillando y estabas aportando muchísimo.
Pero sobre todo en las startups y en las empresas de tecnología, que son empresas que están evolucionando muchísimo de una forma muy rápida, puede que tú tengas nada más un momento clave en el que puedas aportar, pero luego ya no hace sentido que tú estés ahí. Entonces también me hizo cuestionar: a lo mejor yo podría haber estado en una etapa de la empresa y luego ya mis habilidades, mi conocimiento, mi expertise, a lo mejor no eran lo que la empresa necesitaba. Y tener esa claridad y esa honestidad sirve muchísimo. Y luego, al final del día, darte cuenta de que no debes dudar de ti mismo nunca… Porque claro que tienes capacidad, claro que puedes aportar muchísimo, no es personal. Y entonces es más bien: ¿ahora qué aprendiste de esta situación, cómo lo vas a utilizar para tu siguiente reto y cómo te vas a levantar? Aprender a levantarse también es algo buenísimo, que luego pasa tiempo y ni te das cuenta de que te levantaste. Pasa tiempo y es: guau, ya me siento bien, ya estoy otra vez… Confiando en mí misma, me siento plena, siento que voy en la dirección correcta, ¿no? Porque yo creo que a lo mejor no es la primera ni la única vez que me va a pasar.
No es lo mejor que te puede pasar, pero todo el aprendizaje que hay detrás de eso…
¿Cómo aprender del error sin tomárselo personal?
Martha: De la reflexión, de pasar esas emociones, de aprender realmente, simplemente te ayuda a convertirte en una mejor persona en el futuro, ¿no?
Magali: Y también pasar ese tabú que muchas veces hay en Latinoamérica, de que te echaron y entonces sentís que tenés una mancha negra en tu perfil, cuando no es así. En Estados Unidos está mucho más normalizado que estas cosas pueden pasar.
Martha: Sí, porque se cree mucho que te echan porque eres malo.
Existe mucho esa connotación, pero ahora fue mucha gente que no necesariamente era mala, que probablemente era buenísima, que probablemente aportó muchísimo a las empresas.
La echaron y te tienes que quedar con eso, con esa parte en la que tú sabes que aportas, tú sabes para qué eres bueno, y no tomártelo personal o no tomártelo como: híjole, podría haber hecho algo, o cuestionarte todo. Es como cambio de página: ¿y qué es lo que sigue y cómo voy a aprovechar todo esto que aprendí para ser una mejor persona y seguir creciendo? Yo creo que así fue toda mi reflexión y aprendizaje que tuve en Platzi y después. Creo que la clave en la vida es tener una mentalidad de crecimiento.
Esa mentalidad es siempre estar pensando cuál va a ser mi siguiente reto, pero cómo aprovecho estas oportunidades, cómo me echo porras, cómo tengo también esa, como le dicen los gringos, self-compassion… De que somos personas y nos equivocamos, aprendemos, crecemos, no somos perfectos. ¿Cómo vamos aprovechando todas estas experiencias que al final enriquecen nuestra vida y nuestra forma de ser, no?
Magali: Para que no llegues tarde a tu próxima reunión, ¿cómo hacemos para cerrar este capítulo? Quiero un momento de palabras finales, un mensaje a la audiencia que quizás ya hayamos dicho o no, pero que sea un buen momento para enfatizar.
¿Estás en el camino correcto? La pregunta que propone Martha Belden
Magali: ¿Un mensaje? Creo que la pregunta con la que arrancaste es sumamente importante para todos. Así como te decía que para preparar presentaciones efectivas te tienes que enfocar en una cosa y tener algo muy claro… El recordarte hacer esa pregunta de: si pudiera tener todo lo que quiero para mí en este momento de mi vida, ¿qué quisiera para mí? Y contestártela de la forma más honesta y clara posible: ¿voy en el camino correcto o no? Cuando tengas esas dudas de: híjole, ¿estoy en el trabajo correcto o estoy en la relación correcta o debo de continuar en este camino?, hacerte esa pregunta te permite muchas veces… Ver las cosas de una forma honesta y con claridad, y a veces no queremos ser honestos con nosotros mismos de que no estamos en el camino correcto. Pero pues ahí es cuando dices: híjole, no, pero sí quiero ser feliz, entonces… ¿Cómo le haces para estar todo el tiempo pensando en que estás construyendo un camino que te va a llevar a la felicidad? Y también a veces a mí me ha pasado que me hago esa pregunta y digo: pero tengo todo lo que quiero en este momento, tengo todo lo que necesito para ser feliz, ya no tengo que estar pensando en otra cosa, estoy donde quiero estar haciendo lo que quiero estar haciendo. Entonces, al menos a mí me ha servido mucho como tener una brújula de si voy en el camino correcto, ¿no? En estos momentos en los que estás más reflexivo y estás pensando en el camino que debes de tomar y cuáles son tus siguientes pasos, ¿no?
Espectacular, Martha. Gracias por venir, por compartir todo esto. Feliz cumpleaños, feliz casamiento, que se venga una buena temporada con la startup. Así que un placer haberte tenido acá.
Martha: Muchas gracias, muchas gracias, y espero que quede un buen capítulo con esto.
Magali: Gracias por escuchar este episodio. Nos ayudás un montón compartiendo el capítulo con alguien a quien le pueda servir. Acordate que todas las semanas comparto ideas en el correo Tiene que haber algo más. Escribo sobre mis recomendaciones y el detrás de escena de la comunidad y el podcast, y lo mando todos los jueves directo a tu bandeja de entrada. Anotate vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Nos vemos la semana que viene.
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