Andrea Burt

Andrea Burt es máster en Desarrollo Social en Práctica por University College London (Reino Unido). Comenzó a trabajar en el sector social desde joven, impulsada por experiencias personales. Actualmente es Directora de empresas B y Comunicaciones de Sistema B Internacional. Formó parte de proyectos con gran impacto social: Techo, Sonidos de la tierra, Corazones abiertos, Juventud que se mueve entre otros.

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De qué hablamos con Andrea Burt

  • Cómo evitar el burnout trabajando en el sector social
  • Hacer una campaña nacional para donación de órganos en Paraguay con mejores resultados que los que había conseguido el gobierno antes
  • Creencias sociales acerca de la donación de órganos
  • Cómo se aplica la Ley de donación de órganos en diferentes países
  • El proyecto “Doná tu bici”
  • Malas experiencias en su trabajo
  • Romper récord Guinness  y poner en alto a su país
  • Usar la música para formar buenos ciudadanos
  • Ser parte de la alfombra roja de los American Music Awards 2021
  • De qué manera modificar la realidad desde el lugar que ocupamos hoy?
  • Dejar su país para estudiar y volver con el objetivo de ayudar desde lo social

Recomendaciones del invitado: 

  • Diary  of a CEO. (Podcast)

Transcripción

Andrea Burt es directora de Empresas B y Comunicaciones de Sistema B Internacional y vive en Asunción, Paraguay. En el episodio cuenta cómo una campaña de donación de órganos consiguió más donantes que el Gobierno, el proyecto Doná tu bici, el récord Guinness de arpas con Sonidos de la Tierra y cómo evitar quemarse trabajando en el sector social.

Introducción

Andrea: Si es que no nos divertimos en el camino… ¿Qué estamos haciendo? Porque no basta solamente con ganarse la vida trabajando, sino que hay que divertirse haciéndolo.

Entonces ahí es donde, si es que no están felices donde están, cambien en algo: cambien de lugar de trabajo, cambien de país. Hagan algo distinto. Y es ver, en la situación donde te toca, ¿qué puedo hacer para que esta situación sea diferente o sea distinta?

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. En el podcast desarmamos la historia de profesionales valientes que se transforman para alinearse con sus valores. Analicemos el camino para entender cómo lo hicieron. Si querés conocer el detrás de escena de esta conversación, suscribite al correo semanal de Tiene que haber algo más: directo a tu bandeja de entrada te mando mis recomendaciones y lo último del podcast.

Recibilo el próximo jueves anotándote vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Estabas escuchando a Andrea Burt. Ella es directora de Empresas B y Comunicaciones de Sistema B Internacional y es de Asunción, Paraguay. Ella es emprendedora social, con vocación de servicio y más de 10 años de experiencia en desarrollo social. En esta conversación hablamos de cómo hacer que las empresas sean más sostenibles, pero también de historias de cómo ella terminó facilitando un récord Guinness y cómo fue participar en los American Music Awards.

Antes de ir con este episodio, un anuncio rápido. Desde que empezamos con el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes desde 59 países, contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con cientos de ustedes, lanzamos la Comunidad Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que tenía que conectarlos a ustedes para que se conozcan.

La Comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos con otros profesionales desde más de 25 ciudades, y hay actividades todas las semanas. Vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clases los que estamos dentro. Tenemos el club de lectura, donde votamos un libro y nos juntamos a debatirlo. Hay un chat que nos conecta a todos para pedir ayuda, compartir recursos y oportunidades laborales.

Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo 1 hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba para sostener el compromiso. Y además les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube. Dentro de la Comunidad hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales en sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras súper interesantes, emprendedores y freelancers, y aunque cada uno esté en otra industria, hay una forma de pensar que nos conecta a todos. Dejo el enlace en la descripción, y unite también en tienequehaberalgomas.com/comunidad. Ahora sí, vamos con Andrea.

Hola, Andrea, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.

Andrea: Gracias, Maga, por la invitación, un gusto estar aquí.

¿Cómo hacer para no quemarse trabajando en el sector social?

Magali: Quiero empezar con esta primera pregunta, que es típica para personas que trabajan en proyectos de impacto social: ¿cómo hacés para no quemarte trabajando en mejorar el mundo?

Andrea: Qué buena pregunta, porque es muy difícil. Pero más que nada, a mí lo que me sirve es conectarme con la gente que está trabajando con los beneficiarios, o con la gente que vive lo que nosotros hacemos.

Magali: ¿Qué significa, cuando trabajás en el sector social, tener contacto con la gente con quien estás impulsando un cambio?

Andrea: Y para mí es súper importante escuchar o estar en contacto con cómo tu trabajo está afectando a esas personas.

Y eso a mí me da vida. Entonces, trabajar en el sector social es un trabajo que requiere mucha pasión, pero si podés conectarte con aquello que estás haciendo, realmente te ayuda a cargarte de energía.

Magali: Preparando esta entrevista, hablé con una muy amiga de Paraguay que fue mi compañera de cuarto en un programa; nunca dormí tantos días seguidos con una persona como con Vane Cañete, que le mando un abrazo. Y Vane te mandó esta pregunta: ¿cómo hiciste para lograr las cosas que hiciste viniendo de un país como Paraguay, donde las condiciones no son las mejores?

Andrea: Obvio, no es solo Paraguay. Incluso Argentina, incluso un montón de países de la región. Y creo que eso es parte de por qué hice las cosas que hice a lo largo de mi vida y sigo haciendo.

Viene más porque si no lo hago yo, ¿quién lo hace?

¿Cómo nació una campaña de donación de órganos en Paraguay?

Andrea: Entonces, a ver. Ya en el año 2008, mi tío, hermano de mi mamá, estaba muy enfermo y necesitaba un trasplante de corazón. Y a lo largo de los años, mi familia fue visitando a gente que tenía familiares con muerte cerebral que podrían ser posibles donantes. Y nadie entendía por qué y cómo alguien les venía a hacer esa pregunta cuando estaban pasando por un dolor muy grande. Entonces mi tío tardó 4 años en conseguir un corazón.

Y cuando por fin consiguió un corazón compatible, ya era muy tarde y falleció en la sala de operaciones. Y ahí recuerdo que yo estaba con otro tío hablando afuera mientras esperábamos, y mi otro tío, patólogo, me cuenta que existía una ley que promovía la donación de órganos en Paraguay, pero que nadie conocía.

Entonces, pensando acerca de eso, dije: ¿cuántas vidas se podrían cambiar o salvar si es que realmente la gente conociera esta ley? Porque empecé a investigar, y realmente la gente que era donante estaba anotada en un libro, donde el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante recibía un llamado del sanatorio: tal persona tiene muerte cerebral. Ellos entraban al libro, veían si estaba anotado, y si sí o si no, se iban con los familiares y les pedían que donen, qué sé yo. Y era un trabajo muy manual, muy difícil. Y en ese entonces yo estaba estudiando en Estados Unidos, estaba haciendo mi licenciatura. Y volviendo unos días después, en el avión, pensé: ¿y si yo puedo? ¿Qué puedo hacer para cambiar esto? A lo mejor no le puedo devolver la vida a mi tío, pero ¿cuántas otras vidas se pueden cambiar? Y entonces ahí escribí un proyecto y conseguí apoyo de muchas organizaciones. Y al final gané mi primer financiamiento de proyecto, de la Fundación… Kathryn Wasserman Davis de Estados Unidos, donde daban 100 Projects for Peace. Y ahí, en ese entonces, gané mi primer concurso de proyecto. Volví ese verano, o sea, el verano de Estados Unidos, invierno paraguayo. Implementé un programa de donación de órganos, una campaña, y fue la primera campaña de donación de órganos en Paraguay, y registramos… Más personas en 3 meses de lo que el Gobierno había hecho en 10 años. Entonces eso también te da energía. Decís: OK, no era tan difícil hacer ese trabajo que realmente alguien tiene que hacer. Hoy, por suerte, ya existe la ley, ya está reglamentada, ya hay mucha más conciencia, ya es diferente el tema, pero 15 años atrás era diferente el ambiente, era diferente la experiencia. Entonces ahí digo: sí, a lo mejor influyó lo que hice para cambiar otra vida, para afectar y salvar otras vidas.

A lo mejor no, pero lo que a mí me dio esa experiencia es trabajar con el Gobierno, o hacer algo para ayudar al Gobierno a hacer mejor su trabajo. Como ciudadana, de muy joven, podía incidir personalmente en hacer algo por mi país, y eso creo que es parte de mi historia. Y es algo que me enseñó muchísimas otras cosas. Terminé haciendo mi tesis de la licenciatura sobre donación, o sea, realmente sobre tráfico de órganos, pero después de varios años me di cuenta de que realmente lo que a mí me gusta es hacer campañas. Las campañas sociales.

¿Cómo lograr en 3 meses más donantes que el Gobierno en 10 años?

Magali: ¿Qué hiciste vos de distinto, que lograste más en 3 meses que un Gobierno en 10 años?

Andrea: Bueno, primero tuvimos una buena idea. Mucha gente desinteresada se me acercó a ofrecer ayuda. Teníamos un presupuesto de 10.000 USD; no era mucha plata en ese entonces. Yo sí pensé que era mucha plata, pero obviamente no alcanzó para mucho. Pero lo que tenía eran ganas. Eran ganas de hacer un cambio, tenía un propósito muy fuerte.

Y realmente, cuando hay mucha burocracia dentro del Gobierno… No quiere decir que no haya intención, pero hay veces que la burocracia no nos permite hacer cosas más ágiles. Entonces pudimos armar una web para que la gente se registre. Pudimos conseguir una agencia de publicidad que nos ayudó a hacer la campaña. Era estar en los lugares donde la gente estaba y acercarse a decir: ¿pensaste en salvar una vida?

¿Qué mitos frenan la donación de órganos?

Andrea: Y las reacciones de la gente eran: no, yo no me voy a morir; no, yo quiero un velorio con un cajón abierto. O sea, muchos preconceptos involucrados en esto. No es solamente el hecho de donar algo que ya no te sirve porque ya estás muerto. Fue súper fuerte enfrentarse a esa realidad de la población, de decir cuántos preconceptos hay en torno a esto. Y cuántas vidas se podrían salvar si no hubiese tanta ignorancia acerca del tema, o desconocimiento, más que nada.

Magali: Se me viene a la cabeza una conversación que tuve con un amigo en común, en donde hablamos de cómo son los velatorios en diferentes países y en diferentes culturas.

Y está esto del cajón abierto. ¿Qué otros… Conceptos arcaicos o ya errados encontraste en todo esto de la donación de órganos?

Andrea: Uf, ese fue el más grande, el del cajón abierto. Pero otro es que la gente… Pensaba que la iban a matar: que si ellos eran donantes de órganos y llegaban a un punto de necesitar resucitación, no lo iban a hacer. Eso es muy grande. Otro… Bueno, como en este caso en Paraguay, en esa época tu familia tenía la última decisión, por más de que vos en vida hayas dicho que querías ser donante. Al final, como no estaba reglamentada la ley, igual le preguntaban a la familia, y la familia tenía la última decisión. Entonces en ese sentido mucha gente decía: bueno, por más que yo quiera, mi mamá no va a querer, o mi familia no va a permitir que eso ocurra. Pero realmente es diferente, porque… Imaginate que una parte tuya, tu corazón, tu córnea, hasta la piel, se puede trasplantar y seguir viviendo todavía en el cuerpo de otra persona, por más de que vos ya no estés. Entonces es como dejar parte tuya, que trascienda y dé la vida a otras personas. Eso yo creo que es la parte que más faltó comunicar. Y que falta en general cuando hablamos de donación de órganos: la gente piensa que la van a matar, o que no la van a resucitar.

Y dos, que va a tener otras consecuencias, que va a ser malo para sí o para la familia en general.

Magali: ¿Creés que este es uno de esos temas donde la religión se interpone un poco con la ciencia?

Andrea: Sí, me di cuenta de que sí, pero es más que nada el desconocimiento.

O lo que la gente siente que es su religión, dice, pero realmente no es así: son interpretaciones personales de lo que no les gustaría que pase.

Magali: Claro. Me encanta.

Y además se me viene a la cabeza esto que leí en algún libro de Dan Ariely (que ahora metió la pata con algunas cosas, el señor que hablaba de honestidad), pero en uno de los libros está este estudio de por qué en los países nórdicos se donan más órganos: viene el check puesto por default, versus otros países donde vos tenés que marcar. Entonces eso hacía que haya una gran diferencia en los países nórdicos frente a otros.

Andrea: Sí, bueno, ese fue uno de los problemas de la ley paraguaya: un artículo decía que todos eran donantes a menos que digan que no, y otro artículo decía que, para ser donantes, tienen que expresar su voluntad. Entonces por eso había ese error. O sea, existía la ley, pero se contradecía. Entonces, al final se hacía lo que la familia decía. Es impresionante, porque abre una discusión importante que los países que todavía estamos en proceso de desarrollo no estamos preparados para tener. Entonces, ¿estamos más preparados para qué?

Para tener otro tipo de conversaciones más difíciles, pero es algo que se tiene que empezar a instalar, porque se tiene que crear una conciencia alrededor de eso. Y en los países un poco más desarrollados ya no hay que explicarle a nadie: la gente ya entiende que hay que ayudar a otras personas y que es parte del proceso. Y otra cosa, Maga, que sí me sorprendió mucho, era el tema del prejuicio alrededor del tráfico de órganos: la gente piensa que su cuerpo se puede vender en el mercado negro, que hay millones de teorías alrededor, ¿no? Sí, investigué bastante y sí existe el tráfico de órganos, especialmente en la Triple Frontera y en otros lugares más propensos al crimen organizado. Pero en este caso, cuando hablamos de muerte cerebral, de gente que está en los hospitales, ese no es el caso para esta gente, digamos. Entonces sí, eso es parte también, algo muy fuerte de la cultura, de pensar: van a vender mi cuerpo, van a vender algo, y no voy a tener una muerte digna, mi cuerpo no va a estar enterrado como me hubiese gustado.

¿Qué se sabe del tráfico de órganos?

Magali: OK, ya que investigaste este tema de tráfico de órganos, que me parece que tiene un millón de mitos alrededor y creo que todos nos imaginamos otra película: contame algún dato que vos hayas estudiado que me digas «todavía no puedo creer que pase esta situación».

Andrea: Bueno. Ya pasaron 12 años desde que hice la investigación, ya pasó mucho, pero sí hubo casos de gente que viaja; hay turismo alrededor del tráfico de órganos, gente que viaja para conseguir un órgano en diferentes países. Y creo que era el caso de un taxista que ahorró toda su vida para poder salvarle la vida a… Un familiar, realmente era toda su vida, y en el camino a realizarse el procedimiento le roban la plata y cosas así. Donde la gente está dispuesta a comprar algo, a ir a un extremo, y no le sale bien porque se enfrenta con otros grupos de criminales que se apropian de… Y después también hubo un caso… De una señora que necesitaba… Dinero y estaba muy desesperada y donó un riñón. Y luego su hija necesitó un trasplante de riñón, y ella, que era compatible, no le podía donar porque ya no tenía.

Entonces hay casos así, muy fuertes. Lo que te puedo decir es lo que se publica, pero hay muchas cosas que no se publican. Sí es muy impresionante la necesidad, y también que nosotros estemos conscientes de que… Existe, no lo podemos ignorar. Pero para poder ayudar a la gente que realmente necesita conseguir un órgano, hay que hacer el proceso: hay que anotarse como donante, hay que hacer el proceso normal para poder ayudar.

Magali: Terrible este tema. Creo que hay una película en Argentina… Con una historia muy parecida a esta, la que contaste.

¿Cómo surgió el proyecto Doná tu bici?

Magali: El tipo compra su trasplante de riñón porque la lista era larguísima, y bueno, todo sale mal. Creo que era con Guillermo Francella; la quiero ver. Vamos un poco para atrás y contame: ¿cómo surgió el proyecto Doná tu bici?

Andrea: Bueno, a ver, eso fue divertido.

Mi papá tiene una pasión por arreglar cosas. Él tiene un taller en la casa donde tiene todo tipo de herramientas, se pasa los fines de semana arreglando cosas, muebles, ventiladores antiguos. Realmente tiene una pasión por arreglar cosas y ayudar a la gente.

Y tiene un grupo en Facebook, ya hace varios años, cuando se usaba mucho más Facebook, un grupo con creo que 5000 miembros, donde él compartía cómo arreglar la cañería o qué hacer si hay una gotera.

La idea surgió hace 10 años, como enseñarle a su primera nieta a arreglar cosas. Su primera nieta se llama Ana Paula, entonces era «Ana, arreglalo tú», y todos los posteos eran cómo le enseñaba a arreglar las cosas. Y un día… Descolgó unas bicicletas viejas mías y de mi hermana, se puso a arreglarlas y dijo: estas bicicletas ya no las vamos a usar, ¿qué pasa si las arreglamos y se las regalamos a los niños que estudian en la escuela agrícola en Cerrito, en el Chaco paraguayo, y les ayudamos a poder ir a la escuela todos los días? Entonces sacó una foto, subió un posteo a Facebook e inmediatamente todo el mundo empezó a contestarle: yo tengo una bici, yo tengo una bici, yo me sumo, ¿cómo hago? Entonces esa misma tarde hice un flyer… En Canva. Lo posteamos y ese flyer empezó a circular por todo el Paraguay. Nos empezó a contactar gente a decir: en mi oficina podemos recibir las bicicletas, yo puedo hacer tal cosa, yo puedo hacer tal otra. Y empezó a movilizarse; un día tras otro empezamos a recibir un montón de bicicletas, pero un montón de bicicletas, y las arreglábamos entre todos, y después la gente venía a ayudar a arreglar. Hacíamos toda una campaña. Y como en ese momento yo trabajaba en un proyecto social muy lindo, tenía contacto con los líderes comunitarios de todos los departamentos de Paraguay. Entonces hice un sondeo a través de ellos de quiénes podrían ser posibles beneficiarios de estas bicicletas. Había ciertos requisitos: niños escolarizados, obviamente, que vivían a más de 2 km de las escuelas, en territorios rurales, que necesitaban una bicicleta para llegar a la escuela sanos y salvos, sin luz, obviamente, con muchas complicaciones. Y empezamos a hacer una lista de un montón de beneficiarios.

Y ahí fuimos conectando las bicicletas que ya teníamos arregladas con la gente que las necesitaba. Empezamos a hacer un matching, y hay bicicletas que mandamos tierra adentro, lejísimo, y empresas que se tomaron el trabajo de llevarlas, con su courier o en el camión. Entonces realmente empezamos a conectar la necesidad con gente que quería ayudar, y así empezó Doná tu bici. Empezó como una idea, un posteo que subió a Facebook, y terminó mi papá haciendo entrevistas en la televisión, en los diarios, saliendo en revistas, saliendo en todos lados. Era algo netamente de «queremos ayudar, súmense». Y fue espectacular.

Magali: Me da la sensación, por… Lo que contaste acá, más lo que yo ya sé que te voy a preguntar pero que la audiencia todavía no escuchó, de que vos tenés una idea, la tirás y explota. Me da la sensación de que sos muy efectiva en las cosas que hacés.

¿Qué hacer cuando una experiencia laboral sale mal?

Magali: Y quiero saber: contame algo que te haya salido mal.

Andrea: Muchas cosas salieron mal.

Magali: Pero en el sentido de proyectos. Lo que vos consideres mal, en la situación que vos consideres.

Lo primero que se te venga a la cabeza.

Andrea: Está difícil. Hace muchos años, en una de mis primeras experiencias laborales, estaba trabajando desde una empresa, pero no en una empresa, para empezar una fundación, una organización. Y esa experiencia… Fue muy traumática para mí, porque bueno, era muy joven. Era muy difícil trabajar desde una empresa sin trabajar para una empresa. La gente, los funcionarios, empezaron a inventar historias acerca de mí, y sufrí mucho acoso laboral, acoso de todo tipo. Fue una experiencia muy traumática, donde… Bueno. Salí de esa experiencia pensando que realmente no servía para hacer lo que necesitaba hacer. Y obviamente esto ya fue después de lo de Salvá una vida, lo de la donación de órganos; yo ya había experimentado varias cosas, y esta experiencia, por un lado, me hizo no creer en las empresas. Pensé que todas las empresas eran así. Sentía como que yo había fallado, y me tomé como 3 meses para pensar qué quería hacer, y ahí fue que apliqué al programa de GCL en Georgetown. Era como que necesitaba volver a salir.

Necesito volver a creer en mí misma.

Necesito pensar en qué más puedo hacer, porque no puedo definirme como persona ni definir mi vida en base a una experiencia que no fue buena. Hoy en día, obviamente, sé distinguir entre una buena experiencia y una mala, y sé que si estoy pasándola mal en un lugar o en un trabajo, es motivo suficiente como para salir y buscar otro. Pero en ese momento pensaba que tendría que estar por lo menos 1 año en un trabajo que era una de mis primeras experiencias laborales, que tenía que aguantarme. O sea, son todos los preconceptos que yo misma tenía en ese momento.

Hoy en día, obviamente, ya no hubiese pasado por lo mismo. No voy a pasar por algo igual, porque ya sé qué quiero y qué no.

Magali: Sí, y también, un poco para normalizar tu experiencia: le pasa a un montón de personas, lamentablemente. Hicimos un capítulo de acoso laboral con una emprendedora de Perú que se llama Marlene Moreno, para que si alguien está pasando por lo mismo o ya le pasó, lo pueda escuchar y le dé herramientas. Pero quiero saber, vos, en tu caso, Andre, ¿qué te ayudó a sobreponerte ante esta situación?

Andrea: Alejarme de esa situación, porque era el contexto, era todo. Me acuerdo que no me quería despertar a la mañana para ir a trabajar, y que cada vez que llegaba cerca del trabajo tenía dolor de estómago, y llegaba ahí y me sentía físicamente mal porque no quería estar en ese lugar.

¿Cómo llegó Andrea a Sonidos de la Tierra?

Andrea: Y lo primero fue empezar a soñar de vuelta. Una vez que salí de ahí, apartarme y empezar a soñar: ¿qué más puedo hacer que me va a devolver la vida? Y bueno, no hacía mucho tiempo que yo había vuelto a Paraguay de terminar mi licenciatura en Estados Unidos, y pensé: necesito hacer algo; no estoy lista para hacer un máster todavía, pero necesito salir de vuelta y pasar por un programa que me ayude a conocer a gente que… A lo mejor tiene las mismas ganas que yo.

Entonces ahí me puse a investigar, una amiga me pasó el programa de GCL, y nadie había participado de Paraguay, y apliqué. Y ahí me metí más en TECHO, porque yo era voluntaria de TECHO. En ese entonces trabajaba muchos fines de semana, todos los fines de semana, y también después del trabajo. Y recuerdo que un día dije: ¿por qué yo tengo que esperar a que sean las 5 de la tarde para hacer las cosas que a mí me gustan?

Entonces me empecé a meter más en TECHO, y un día teníamos un evento que se llama La Noche Sin Techo, no sé si hay en Argentina también, que es: nos vamos una noche a una plaza, dormimos en esa plaza bajo el cielo, y hay diferentes actividades. Es una forma de traer conciencia acerca de toda la gente que no tiene techo, que no tiene casa donde dormir.

Y recuerdo que una de las orquestas que estaban en el escenario ese día era la Orquesta de Instrumentos Reciclados, y yo dije en voz alta: siempre quise trabajar ahí. Y un voluntario que estaba a mi lado me dice: ¿en serio? Mi tía trabaja con Luis Szarán, pasame tu currículum. Y se lo paso, OK, le dije. Y Luis Szarán es un director de orquesta súper reconocido en Paraguay, que es profeta en su tierra.

Y creó un proyecto hermoso que se llama Sonidos de la Tierra. Ya hacía casi 10 años de la creación del proyecto; por eso se conocía más tierra adentro que en la capital. Trabaja con la música como una herramienta de transformación social. Siempre lo admiré, siempre leí acerca de eso, siempre estuvo en mi radar, pero nunca se me ocurrió acercarme o nunca se me dio la oportunidad. Y unos días después de ese evento de La Noche Sin Techo, recibo un mail de Luis Szarán.

Y me dice: Hola, Andrea, hace rato que escucho mucho acerca de tu trabajo. Quiero reunirme contigo, te espero el jueves. Y el jueves fui y me reuní con él, me hizo una presentación de Sonidos de la Tierra y me dijo: empezá el lunes. Ni siquiera me ofreció el trabajo. No me dijo que era una entrevista oficialmente. Era muy raro. Yo le dije: no, no, yo apliqué a un programa, a una beca, y recién voy a saber en 2 semanas si la recibí o no, entonces no puedo aceptar ningún trabajo. ¿Y de cuánto tiempo es?

Y, 3 meses. Empezá el lunes, y si te sale te vas y después volvés, no pasa nada. Y así fue, y ahí es donde me enamoré de Sonidos de la Tierra. Empecé en noviembre, en enero me fui a Georgetown, volví a finales de abril, y realmente estuve 5 años allí. Adopté ese proyecto como propio, es espectacular, sigue siendo mi gran amor. Me divertí muchísimo, porque conocí a la gente con quienes…

¿Se puede usar la música para formar buenos ciudadanos?

Andrea: O sea, a las personas que fueron transformadas a través de la música. Y ahí me di cuenta de que la idea fundamental de Sonidos de la Tierra es crear buenos ciudadanos, no buenos músicos. Como consecuencia, fueron creando los grandes músicos de Paraguay, y ahora hay gente que fue formada en esta organización que… Toca en las mejores orquestas, las orquestas más profesionales de Paraguay, y también están tocando por el mundo, o viven en el Reino Unido o en Estados Unidos. Se fueron a universidades a hacer maestrías. Gente talentosísima, talentosísima, que no hubiese descubierto su pasión por la música si no fuese por Sonidos de la Tierra. Y bueno, fabulosa, tengo mil historias, pero ahí es donde realmente me conecté con la pasión de soñar el mismo sueño que Luis Szarán.

Magali: Contame, Andre, ¿cómo es el detrás de escena de conseguir un récord Guinness al grupo de arpas más grande del mundo, con 420 músicos tocando a la vez?

Wow, esa fue una experiencia impresionante, una de las mejores de mi vida. Bueno, resulta que…

¿Cómo rompió Paraguay el récord Guinness de arpas?

Magali: El arpa paraguaya es el instrumento símbolo de la cultura musical nacional de Paraguay.

Y tradicionalmente el arpa la tocaba gente mayor, entonces dejó de ser un instrumento popular, porque la gente mayor ya no transmitía el mismo entusiasmo para que los jóvenes empiecen a tocar el arpa.

Y necesitábamos una excusa para… Poner de moda el arpa, posicionar al país. Imaginate, nosotros, que siempre fuimos buenos en fútbol, dejamos de estar en los mundiales; políticamente nos iba cada vez peor. Había millones de malas noticias y necesitábamos algo para levantar el ánimo del país.

Entonces ahí, bueno, Luis Szarán me dice.

Estuve en contacto con la gente de Hamburgo, donde rompieron el récord Guinness de 202 arpas. Sé que podemos hacer más, entonces, ¿qué te parece si rompemos el récord de arpas? OK, genial. Entonces ahí me puse en contacto con Guinness, empecé a investigar, hice la nominación, porque tenés que nominarte primero, y ellos tienen que aceptar.

Y luego te ponen en contacto con el adjudicador de los récords, que casualmente era un inglés que se había casado con una paraguaya y vivía en Luque, a 20 minutos de Asunción. O sea, acá al lado de Asunción. Entonces nos dividimos en 2 equipos: el equipo de los músicos, que iba recorriendo el país y haciendo audiciones, porque los requisitos para romper el récord eran tocar 6 minutos seguidos… Todos tocando al mismo tiempo, y teníamos que tener más de 202… Arpas. Entonces armaron el programa musical y empezaron a recorrer para tomar audiciones y que la gente se empiece a anotar.

Mientras que el equipo de Asunción, que estábamos trabajando en el Guinness, teníamos que recaudar fondos para hacer el evento, porque teníamos que traer a toda esta gente… De diferentes partes de Paraguay a Asunción, con comida, con todo esto, y teníamos que armar el espectáculo. Entonces, obviamente, contactamos al Gobierno, a la Secretaría Nacional de Deportes, para que nos dé el estadio como lugar; luego a la municipalidad, a Cultura, a todos los entes gubernamentales, para poder trabajar juntos para que suceda esto. También Plan Paraguay se sumó, porque algunas de nuestras comunidades donde estábamos presentes coincidían con las comunidades de Paraguay donde ellos trabajaban, para promover el desarrollo de las niñas. Entonces también nos juntamos ahí para juntar más fondos, qué sé yo. Igual, para este evento no habíamos llegado a conseguir todos los auspicios para poder cubrir todos los costos.

Entonces, desesperados, dijimos: bueno, vamos a hacerlo igual. Lo que necesitamos es… Contar todas las arpas. Entonces hicimos una calcomanía con números, para que a medida que iba entrando cada arpa le fuéramos poniendo una calcomanía e ir contando la cantidad de arpas.

La noche antes conseguimos el último auspicio para cubrir todos los gastos del evento. Me acuerdo que nos fuimos a imprimir una calcomanía enorme con el logo de esta empresa y la pegamos en los vagones, en todas partes. Fue algo súper impresionante, porque a medida que fuimos… Publicando ciertas cosas, la gente se iba sumando, cuando llegamos a la hora del… El espectáculo estaba repleto, el estadio; había gente que se quedó afuera, que no podía entrar.

Todos vestidos con la camiseta albirroja, que no publicamos en ningún lado, no le pedimos a la gente que vaya con la albirroja, pero era como «yo estoy acá apoyando a Paraguay». La gente con niños, o sea, de todas las edades. Los artistas eran los de la comunidad de Sonidos de la Tierra, pero también invitamos a los artistas renombrados de Paraguay para que sean como el cuadro de honor y que estén en el espectáculo en las primeras filas. Yo era la única que sabía que ya habíamos ganado el récord Guinness, porque yo estaba atajando el cuadro. No le podía contar a nadie, pero yo sabía que sí, que ya teníamos todos los requisitos y que lo único que faltaba era controlar que todos estén tocando al unísono. Entonces, yo trabajando con este señor, y me dice: «Sí, pasámela», y entonces ella anuncia: «Es un nuevo récord Guinness, con 420 arpas tocando al unísono». Y ahí todo el público se levantó, impresionante, la prensa estaba por todos lados. Al día siguiente fuimos tapa en los tres diarios principales de Paraguay el mismo día, con una buena noticia, y eso es súper raro, porque normalmente es mala noticia. Yo salí en la tapa de un diario y de los otros, y ahí es donde me di cuenta de la magnitud del trabajo. Hicimos todo esto en, ponele, un mes; fue súper rápido, súper duro el trabajo, pero lo logramos.

Y al final, cuando empezamos a escuchar toda la repercusión que tuvo este récord en las noticias de todo el mundo, fue algo que nos dio como un «wow, nosotros podemos». Paraguay puede, obviamente, pero qué bueno dejar el nombre de tu país en alto con algo tan importante para la cultura como es el arpa paraguaya. Y aparte de eso, después… Hicimos documentales, seguimos el proceso de algunas personas de diferentes comunidades, algunos indígenas, gente de otros lados; por ejemplo, una comunidad indígena que tocaba el arpa, cómo hacía su trayecto para venir a Asunción a tocar en el récord Guinness. Luego sacamos un video de la repercusión del récord Guinness.

Y recibimos otro mail de Guinness que nos dice: «Hola, Andrea. Quiero contarte que el récord Guinness del conjunto de arpas más grande del mundo fue nominado al premio en el festival de medios como mejor récord», que en español se traduce como el mejor récord Guinness. Y la entrega de premios era en Miami. Obviamente no teníamos más fondos; apenas cubrimos los costos del evento. ¿Cómo nos vamos a ir a Miami?

Entonces, bueno, ahí de vuelta: ¿cuál es la probabilidad de que seamos finalistas?

Ahí, OK, voy y le digo: «Bueno, este es el plan. Nos dicen si ganamos o no, pero si nos dicen que nos tenemos que ir, nos tenemos que ir».

Y ahí fuimos, fui yo y fue Luis, el maestro. Fuimos a Miami y ahí recibimos el premio a la marca batidora de récords en el festival de medios en Miami. También, con todo lo que habíamos filmado, hicimos un DVD del récord que vendimos a través del diario. Todo lo que hicimos fue tan bueno y la gente quería verlo tanto que todavía se sigue viendo en la TV Pública.

Seguramente vas a ver el Guinness en la TV Pública algún día, porque lo siguen repitiendo. Hicimos DVD, los vendimos y la gente los compró. Entonces, a través de estos materiales que fuimos produciendo, pudimos seguir cubriendo más costos que teníamos, también los viajes y las cosas.

Pero, sin duda, una de las mejores experiencias de mi vida.

Además, viste que la cerveza Guinness de Irlanda y los récords Guinness están muy relacionados, y el logo de la cerveza Guinness es un arpa.

Andrea: No, sí.

Magali: No cuentan este detalle muy importante, así que claramente ha sido el mejor récord de todos. ¿Contra qué otros récords competían en el premio?

Andrea: No me acuerdo, pero no eran como el nuestro.

No eran todos de Latinoamérica, creo, si mal no recuerdo; fue hace muchos años. Imaginate que rompimos el récord Guinness hace diez años, en 2013.

Esto fue en 2014. Pero ninguno tuvo la magnitud que tuvo nuestro récord.

Tenemos videos en YouTube donde se puede ver el impacto real, porque no es un récord del asado más largo del mundo. Digo, puede ser, hay muchos récords de comidas típicas que se comen solamente en un país, y esto sí es un arpa paraguaya, pero el arpa se toca en millones de países.

Y le dimos una oportunidad a gente de comunidades vulnerables de participar de un evento para poner el nombre de su país en alto; eso, por un lado. Dos, pusimos en el centro de esto el arpa paraguaya, el instrumento símbolo de la cultura musical nacional. Tres, recibimos el apoyo de muchos organismos del Gobierno que dijeron: «Nosotros queremos ser parte de esto y queremos ayudar a hacerlo». Y cuatro, hicimos algo… Para levantar el ánimo de nuestra gente, de los paraguayos también. Entonces es muy, muy difícil comparar este récord Guinness con otros. No es algo de «yo necesito un Guinness para figurar o tener el cuadro colgado». Ese no fue nuestro motivo. Nuestro motivo fue realmente empoderar a la gente.

¿Cómo llegó una orquesta de instrumentos reciclados a los American Music Awards?

Magali: Ajá. Además, si viene uno con la mayor cantidad de panchos que se comen en un minuto, yo te voto a vos, con las arpas, con lo que me estás contando. Andrea, ¿cómo terminaste vos en la alfombra roja de los American Music Awards?

Andrea: Esa también fue otra experiencia impresionante que me tocó. Realmente fue la primera experiencia grande que tuve en Sonidos de la Tierra.

Cuando vuelvo, el equipo de Sonidos de la Tierra necesitaba un desafío. Obviamente nosotros teníamos el trabajo tierra adentro, de trabajar con orquestas de cuerdas, banda, guitarra, arpa, coro; dependiendo de las características de esa comunidad, cada una elige con qué tipo de instrumento trabajar. Y ese es el trabajo de la música: usar la música como herramienta para crear buenos ciudadanos. Y cuanto más los chicos están involucrados en… En el instrumento, en la música, más trabajan los padres, y los padres trabajan para recabar fondos para que los chicos asistan a festivales regionales o nacionales, o para pagar los uniformes, o para contratar el bus para ir a tocar a un concierto. Entonces, realmente la música como centro de desarrollo social es muy potente dentro de una comunidad. Y ese fue el gancho de Sonidos de la Tierra.

Magali: ¿Y por qué Sonidos de la Tierra, que tiene más de 20 años, sigue siendo tan exitoso?

Andrea: Es porque lleva la música a lugares donde no llega nada más y donde no hay muchas actividades extraescolares tampoco. Entonces la música, y también la música de nuestra cultura, es el centro de todas las actividades; es muy fácil trabajar con la música. Pero también necesitás llevar la música a escenarios grandes para crear conciencia acerca de lo que estás haciendo, de lo que está pasando tierra adentro, que la gente no ve. Para eso se construyen orquestas temáticas, que pueden ser… Una orquesta de mujeres para posicionar los derechos de la mujer, como hacen por ejemplo en la Filarmónica.

Puede ser una orquesta de arpas para llevar la cultura paraguaya a los grandes escenarios. Teníamos antes la orquesta de instrumentos reciclados, que también llevaba conciencia acerca de la música en comunidades vulnerables.

Pero muy fuerte en ese momento era el tema del agua.

Entonces, ¿qué pasa con el agua? Tenemos que crear conciencia acerca del buen uso del agua, pero también acerca del cuidado del agua. Entonces, obviamente encabezados por el maestro Luis Szarán y con los chicos que fueron formados dentro del programa en diferentes comunidades, que ya eran músicos profesionales… Crearon la Orquesta H2O de instrumentos… Hechos de materiales reciclados relacionados al agua. Entonces tenemos un bajo de la tapa del inodoro.

La trompeta hecha con un embudo y una manguera, una flauta de caño, el violín hecho de una botella de plástico y muchas otras cosas; la creatividad en su máximo esplendor, e instrumentos que suenan bien, con músicos profesionales que tocan muy bien. La idea era que esta orquesta lleve el mensaje del cuidado del agua a los grandes escenarios del mundo. Como siempre, Sonidos de la Tierra recibe millones de invitaciones para… Tocar en diferentes lugares emblemáticos del mundo. Entonces esta orquesta iba a ser un paso más respecto de la orquesta de instrumentos reciclados anterior, donde realmente los chicos sean los que crean sus propios instrumentos, los chicos músicos formados dentro del proyecto. Llevar el mensaje de esperanza, no solamente de crecimiento profesional y musical, sino también de cuidado ambiental.

Y a la par teníamos un proyecto interno, H2O Sonidos del Agua, donde se armaban orquestas chiquitas de H2O en el resto de las comunidades.

Entonces teníamos la orquesta profesional, pero también más de 50 orquestas comunitarias de agua. Y llegó un mail de The Coca-Cola Company, basada en Atlanta, invitando a nuestra orquesta a tocar en la alfombra roja de los American Music Awards, invitados por will.i.am. Querían una mezcla de dos canciones.

Nos invitaban con todos los gastos pagados a Los Ángeles.

Bueno, y ahí fue empezar a preparar la orquesta, empezar a preparar las canciones que pedían. Hicimos un violín especial de una botella de Coca-Cola, la retornable, que sigue siendo el instrumento que mejor suena hasta ahora. Armamos unas cajas especiales para transportar todos los instrumentos. Imaginate, la percusión nomás era enorme; era todo el ejercicio de cómo hacemos para llevar todo esto a Estados Unidos.

Para algunos de los chicos de la orquesta era la primera vez que viajaban, pero muchos ya habían viajado antes a diferentes partes de Europa para tocar también.

Pero era la primera vez que viajaban a Estados Unidos.

Fue muy impresionante que, cuando salimos del aeropuerto, notaron dos cosas diferentes: una, que no había baches en las calles, y dos, que el sonido de la radio era muy nítido, muy diferente de cómo suena la radio en otras partes o en Paraguay.

Entonces, ese proceso de estar en una alfombra roja con las celebridades, detrás de escena, con toda esa gente importante al lado tuyo; o cuando llegamos el primer día a recorrer el predio y Pink estaba ensayando sobre el escenario. Cosas así impresionantes. Realmente nos invitaron a tocar en la alfombra roja mientras la gente pasaba, y fue una experiencia magnífica estar al lado de will.i.am y todas las celebridades; demasiadas celebridades juntas, eso ya te abruma. Pero ves por qué funciona el mundo de la música en Estados Unidos: porque realmente hay mucha exposición y muchas oportunidades. Y esa fue nuestra primera experiencia con H2O afuera de Paraguay.

¿Qué podemos cambiar desde el lugar que ocupamos hoy?

Magali: Me encanta. Andrea, ¿cómo hacemos para cerrar este episodio? Quiero dejar un momento de palabras finales, micrófono abierto para algo que ya hayamos dicho o no, pero que quizás haya quedado resonando en tu cabeza. Un último mensaje a la audiencia que nos escuchó hasta acá.

Andrea: Nada es imposible.

A veces pensamos que no vamos a ejercer ningún cambio si hacemos algo puntual, y a lo mejor esa cosa que hacemos afecta a otra cosa más adelante, o cambia o toca la vida de una persona. Si yo miro atrás y veo los proyectos que hice, que hicimos con mi familia o que me tocó hacer con otro equipo, todo está relacionado y todo es parte de una historia mucho más grande que la tuya.

Hace 15 años esto fue una campaña de donación de órganos, luego Doná tu Bici, que hicimos con mi familia un tiempito, luego Sonidos de la Tierra, que me marcó la vida, hay un antes y un después, luego Sistema B. Obviamente, todas estas cosas… No hace falta que sea un proyecto… Pensado y elaborado por vos. Lo que necesitás hacer es conseguir o asociarte con alguien que sienta lo mismo, que esté en sintonía, que tenga la misma visión, el mismo sueño, y hacer un equipo para realmente generar cambios más grandes. Porque si no hacemos esto hoy, ¿qué va a pasar con el mundo, qué va a pasar con nosotros? Por un lado, nosotros… Vinimos a este mundo no para ganar plata. Venimos a este mundo para dejar el lugar mejor de lo que estaba cuando llegamos. Y por otro lado, si no nos divertimos en el camino, ¿qué estamos haciendo?

No basta solamente con ganarse la vida trabajando, hay que divertirse haciéndolo. Entonces, si no están felices donde están, cambien algo: cambien su lugar de trabajo, cambien de país, hagan algo distinto. Y vean en la situación donde les toca: ¿qué puedo hacer para que esta situación sea distinta?

En mi caso, si miro hacia atrás, son ciertas piezas de un rompecabezas que fui armando y que al final todo se conecta. Pero si miro cosas puntuales, como Sonidos de la Tierra, el récord Guinness o mi tiempo en Techo, solas a lo mejor no tienen sentido; pero en ese momento era lo que yo tenía que hacer para poder realmente cambiar la realidad que estaba viviendo.

Magali: Me encanta.

Y ojalá que esta conversación le llegue a quien quizás ya estaba en su punto, estaba dudando, y sea como esa gota que rebalsa, y pueda más gente hacer más cosas que ayuden a personas y al planeta. Así que confío mucho en eso. Gracias, Andrea, por venir y compartir todo esto, fue un placer.

Andrea: Gracias, Magali.

Hasta luego.

Magali: Si te sirvió escuchar este episodio, nos ayudás un montón compartiendo el capítulo con alguien a quien le pueda servir. Acordate de que todas las semanas comparto ideas en el correo de Tiene que haber algo más. Escribo sobre mis recomendaciones y el detrás de escena de la comunidad y el podcast. Lo mando todos los jueves directo a tu bandeja de entrada. Anotate vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Nos vemos la semana que viene.

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Preguntas frecuentes sobre este episodio

¿Quién es Andrea Burt y de qué habla en este episodio?

Andrea Burt es máster en Desarrollo Social en Práctica por University College London (Reino Unido). Comenzó a trabajar en el sector social desde joven, impulsada por experiencias personales. Actualmente es Directora de empresas B y Comunicaciones de Sistema B Internacional. Formó parte de proyectos con gran impacto social: Techo, Sonidos de la tierra, Corazones abiertos, Juventud que se mueve entre otros.

¿Dónde escuchar el episodio completo con Andrea Burt?

El episodio completo se puede escuchar gratis en esta misma página, y también en Spotify, Apple Podcasts, YouTube e iVoox, donde está el podcast Tiene que haber algo más.