Hannah Töpler
Hannah es alemana viviendo en México, CEO de Intrare, una startup social que crea modelos de Inteligencia Artificial para dar acceso y oportunidades laborales a talento diverso: Refugiados, comunidad LGBTIQ+, madres solteras por medio de la vinculación con empresas. Tiene una maestría de la London School of Economics y estuvo a cargo de desarrollar la estrategia de impacto en Oxfam México. Hannah también trabajó con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos y con la Representación de Alemania ante las Naciones Unidas en Ginebra.

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De qué hablamos con Hannah Töpler
- Qué es Intrare, su startup y por qué utilizan Inteligencia artificial.
- Por qué algunas plataformas tienen sesgos que conducen a excluir determinados perfiles.
- Por qué todo tiende a usar AI, y cuándo es realmente valiosa.
- Estigmas de personas que fueron desplazadas de sus países a la hora de reinsertarse laboralmente.
- Patrones de comportamiento y elecciones en el mercado laboral.
- Lo que pasa con las personas que emigran por fuerza mayor.
- Cómo un voluntariado para dar clases de inglés en África y cómo le cambió la vida.
- Por qué estamos volviendo a ver situaciones y conflictos que ya creíamos superados.
- Cómo juegan las redes sociales y algoritmos en las nuevas formas de informarnos.
- Cómo logró financiamiento por parte de la ONU para formar un equipo.
- Choques culturales de mudarse de Ginebra a México.
- Comunicarse con su equipo teniendo en cuenta las dos culturas.
Transcripción
Hannah Töpler es alemana, vive en México y es CEO de Intrare, una startup social que crea modelos de inteligencia artificial para dar oportunidades laborales a talento diverso, como personas refugiadas y mamás solteras. En el episodio habla de sesgos en los algoritmos de reclutamiento, migración forzada, polarización, financiamiento de la ONU y los choques culturales entre Alemania y México.
Introducción
Hannah: Me gustaría que muchas más mujeres, pero también hombres, se sientan con la confianza de decir que si tengo una buena solución, yo también puedo crear soluciones muy increíbles de tecnología de inteligencia artificial. Aunque no sea mi área de experticia, yo creo que muchas veces es suficiente que tú seas la persona que entiende súper bien la problemática, que tiene todo el contexto, que tiene una visión muy clara de qué es lo que se puede hacer para cambiar las cosas y buscarte a las personas técnicas para cambiarlo. Y honestamente, más que nada, se necesita en Latam.
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. Acá desarmo la historia de profesionales valientes que transformaron sus carreras y, como buena ingeniera, analizo el camino para entender cómo lo hicieron. Si vos sos un profesional avanzando en tu carrera, quizás quieras trabajar remoto.
Todas las semanas mando un email con búsquedas de trabajo abiertas para que encuentres tu próximo desafío laboral más flexible. Son búsquedas no técnicas de 15 áreas distintas, tanto en español como en inglés. Si querés recibir el próximo correo, anotate en el enlace en la descripción de este capítulo. Estabas escuchando a Hannah Töpler. Ella es alemana, viviendo en México, y es CEO de Intrare, una startup social que crea modelos de inteligencia artificial para la colocación de talento diverso. Hizo una maestría en la London School of Economics y estuvo a cargo de desarrollar la estrategia de impacto en Oxfam México.
Hannah también trabajó con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos y con la Representación de Alemania ante las Naciones Unidas en Ginebra. En esta conversación hablamos sobre la maduración de las startups que usan inteligencia artificial, cómo es la realidad de los refugiados cuando intentan conseguir un trabajo, los patrones de desigualdad que se repiten y por qué las plataformas para buscar empleo aceleran la exclusión. Cuando termines, escribime qué te pareció este capítulo con Hannah. Hola, Hannah, bienvenida.
¿Qué es Intrare y cómo usa la inteligencia artificial para contratar talento diverso?
Magali: A Tiene que haber algo más, gracias por venir a conversar conmigo.
Hannah: Hola, Magali, mil gracias por la invitación. Un placer total.
Magali: Empecemos por la parte más tecnológica de esta conversación, porque la historia que tiene Hannah es espectacular. Contame por qué decidieron agregarle inteligencia artificial a un producto como Intrare.
Hannah: Claro, pues creo que para explicarlo tengo que contar un poco qué es lo que nosotros hacemos. Intrare es una startup social donde en este momento ya ofrecemos productos de gestión y reclutamiento a empresas, con el objetivo de que puedan ser más eficientes, pero, súper importante, que puedan trabajar de una forma incluyente.
Incluir a todos esos talentos, incluyendo talento diverso en sus procesos de contratación. Y el talento diverso, para nosotros, ya sean refugiados, mamás solteras, personas de la comunidad LGBTIQ, todo eso. Y la verdad, cuando empezamos era algo totalmente de nicho. Nadie sabía ni qué era el talento diverso, y pues empezamos a trabajar súper manualmente, buscando esas personas diversas, vinculándolas con empleos, hablando con las empresas para abrir esas puertas. Y nos dimos cuenta súper rápido que para hacerlo a escala necesitábamos obviamente meterle tecnología, y buscamos: OK, para vincular ese talento con buenos empleos, ¿qué algoritmos hay que podemos usar?
Pero, Magali, todo lo que encontramos fueron algoritmos que a lo mejor iban con keywords, que no son tan buenos, o algoritmos más sofisticados que estaban bien sesgados. Entonces, en ese momento yo me puse básicamente a investigar quiénes estaban trabajando en crear inteligencia artificial o algoritmos para quitar sesgos. Y me encontré con unos científicos de datos en Estados Unidos que habían trabajado en algo espectacular con un Premio Nobel de Economía. Yo dije: les voy a escribir, nunca me van a contestar, pero hay que tomar las chances. Entonces… Pues resulta que sí, me contestaron, les encantó la idea y empezamos a construir nuestros primeros modelos en conjunto con ellos, ya cambiando completamente el approach al reclutamiento.
Magali: Me encanta. Para alguien que no viene de la industria, ni de recursos humanos ni de tecnología, ¿por qué creés vos que todas estas plataformas que existen, como cuando vos buscás trabajo en, por ejemplo, LinkedIn, que lo usamos mucho en Latinoamérica, tienen sesgos que aceleran la exclusión de personas que son diferentes?
Hannah: Uf, esa sí es una súper pregunta. O sea, creo que uno…
¿Por qué los algoritmos de reclutamiento reproducen sesgos?
Hannah: Al final, lo que pasa es que en los procesos normales, más tradicionales de reclutamiento, la verdad no se usa tanta tecnología en filtrar candidatos, ¿no? Entonces es bastante manual, y lo que pasa ahí es que, al final, eso se hace por humanos, y los humanos tenemos sesgos. Aunque yo esté trabajando en eso por años, no me puedo quitar todos los sesgos de la mente. Entonces sigo pensando, a lo mejor, cuando vea a una mujer súper joven: ¿ella sí podría ser experta en finanzas?
Ya sabes, puede ser un sesgo que ni me dé cuenta, pero que está ahí en mi cerebro. Entonces yo creo que es bien importante tener eso súper consciente. Obviamente no es bueno, pero toma mucho tiempo trabajarlo y quitarnos esos sesgos, ¿no? Entonces tenemos eso. Y luego, ya cuando se mete mucha más tecnología y algoritmos, el tema es que esos aprenden de los datos históricos de cómo se ha contratado. No solo aprenden, sino que optimizan por los patrones que encuentran en estos datos.
Entonces, si un patrón es que una empresa recibe, digamos, el 50% hombres y el 50% mujeres para una posición de ingeniero, pero la empresa selecciona como el 90% hombres, pues el algoritmo aprende eso, ¿no? Y creo que es súper importante tener eso claro, porque los algoritmos optimizan por los patrones que ven. Entonces siempre acabamos con inteligencias artificiales que a lo mejor son súper poderosas, pero tienen esos sesgos. Y creo que un súper ejemplo, si no lo han visto… Es si usan Midjourney, que es esta app donde puedes generar imágenes increíbles con inteligencia artificial. La verdad es increíble, yo la uso mucho, pero cuando pones, por ejemplo, «dame una imagen de una persona abogada», te van a salir así como cuatro hombres blancos; no te sale ni una mujer ni una persona de color. Entonces justo creo que eso muestra súper bien cómo se ven esos sesgos en la práctica.
Magali: Ajá.
¿Cuándo la inteligencia artificial aporta valor de verdad?
Magali: ¿Qué sentís vos como emprendedora en tecnología con que ahora todo tiene inteligencia artificial? Nadie sabe por qué ni para qué, pero todo tiene AI.
Hannah: Ay, yo creo que primero a veces me da mucho coraje, porque siento que todo el mundo dice que su herramienta está basada en AI y realmente usan OpenAI para algo nada especial. Digo, OK, eso me reta mucho, porque nos tenemos que vender muy diferente, decir que es AI propia. Ya sabes, hay que hacer mucho esfuerzo. Y por el otro lado, siento que justo falta todavía pensar más cómo usar la AI para que sea realmente útil para la empresa y que los outcomes sean positivos.
Porque justo siento que ahorita, en reclutamiento, ha habido muchísimos problemas donde se usan inteligencias artificiales que no son tan buenas o no están listas realmente. Entonces los resultados son que excluyen a personas por análisis incorrectos. Por ejemplo, hay algunas que son de análisis de video y, según esto, detectan bien las emociones de la persona para derivar qué competencias tiene, qué soft skills. Pero no son tan maduros todavía esos sistemas, entonces acaba habiendo muchísimos problemas. Entonces ahí diría que me da un poco de coraje que en este momento se estén viendo como… Cajitas mágicas que puedes usar para obtener súper buenos resultados. Pero creo que todavía no tenemos el mindset de cuestionar: OK, pero ¿cómo funciona esta inteligencia artificial? Muéstrame con estadísticas por qué esos resultados, si son acertados, si son realmente correctos. Y que los clientes también tengan esa dinámica de pedir datos súper buenos para comprar algo que realmente sirve.
Magali: Totalmente. ¿Qué casos viste vos de inteligencia artificial bien aplicada y qué cosas se usaron cuando todavía había que esperar?
Hannah: Uh, está muy interesante. De uno que se me hace muy chistoso, de reclutamiento, que todavía no estaba muy bien hecho: fue una inteligencia artificial que justo predecía quiénes eran las y los mejores candidatos para tal tipo de puesto. Y predecía que las personas que se llamaban Tania eran mejores en ventas.
Entonces, claro, ahí dices: ups, hay un problema muy grande de cómo sacó datos, qué patrones vio. ¿Otros casos súper buenos? La verdad tengo muchos, porque soy súper fan, en especial de la AI for Good, que tiene algún impacto ambiental o social positivo.
Hay una, por ejemplo, que se llama Voiceitt, que es una inteligencia artificial que, si eres una persona con alguna discapacidad y no te puedes expresar de la forma más clara, aun así te entiende y te permite transcribir lo que estás diciendo en texto, para que autónomamente tú puedas mandar mensajes, ya sean correos o mensajes de WhatsApp, y no necesites a alguien que te esté ayudando. Eso es algo que se me hace absolutamente espectacular, porque es muy empowering para la persona. Imagínate, por ejemplo, que una empresa estaba pensando en contratar a esa persona, pero dijo: ¿cómo, si esa persona no puede comunicarse con las personas en el equipo, con clientes, lo que sea? Y de repente sí tiene esas posibilidades.
¿Qué estigmas enfrentan las personas refugiadas al buscar trabajo?
Magali: Está increíble. ¿Cuáles creés vos que son los estigmas que se ven cuando hay personas que tuvieron que irse de sus países, están como refugiados y están intentando reinsertarse laboralmente?
Hannah: Honestamente, eso es una locura. Hay de todo. Estamos viendo, por ejemplo, que en México llegan muchas personas de Venezuela que están súper altamente calificadas: arquitectas, ingenieros, todo. Y lo que pasa mucho es que la gente piensa: bueno, pero tienen su título de otro país. Y lo valoran menos. Valoran realmente menos la preparación que la de alguien que viene de México.
También nos pasa mucho, pues obvio, que viene mucha gente de países de Centroamérica, de Haití, que normalmente tienen una educación más básica en promedio, y vemos un montón de estigma de que nos están robando empleos o que traen crimen a México. Realmente es al revés: ellos están huyendo del crimen y quieren construir una nueva vida, y se enfrentan mucho con eso. Y la verdad sí vemos que es súper común.
Magali: ¿Qué patrones de desigualdad ves que existen? Porque me imagino esto que vos decías, de valorarse menos la profesión o la educación que tenían antes, y entonces el acceso a un empleo más informal.
Porque no tenés las mismas condiciones. ¿Qué otras cosas aparecen?
Hannah: Cañón, sí. Depende mucho del grupo, pero, por ejemplo, con refugiados vemos que, a mí me parece, el 80% está en empleos informales; eso es muchísimo más alto que el promedio de la población. Tienen una probabilidad muy alta de estar en pobreza, y eso es mucho peor todavía para otros grupos. O sea, con personas trans en México, imagínate, el 96% están en desempleo, porque no es posible encontrar oportunidades de empleo seguras, ¿no?
¿Por qué las mujeres y las mamás solteras quedan afuera?
Hannah: Entonces hay muchas desigualdades, y lo que vemos mucho es que afecta, obvio, todavía más a las mujeres. Un patrón súper común es que las mujeres del grupo que sean, ya sabes, si simplemente tienen más de 60 años, o son migrantes o son mamás solteras, muchas veces acaban en los empleos peor pagados, muchas veces en temas de limpieza, que son también muchas más veces informales. Y pasa realmente porque muchos empleadores piensan: ah, ella seguro no tiene compromiso con su empleo porque tiene todo ese contexto.
La realidad es que es muy al revés. Estamos viendo que particularmente las mamás solteras, se me hace absolutamente increíble, son las personas donde dices: no sé cómo le hace, pero tiene el mayor compromiso. Sabe que no puede fallar, porque sí necesita traer comida a la mesa, tiene que proveer, quiere que crezcan sus hijas e hijos, quiere comprarles sus libros, ¿sabes? Entonces creo que muchas veces las dinámicas son al revés de lo que nos imaginamos, y lo hemos visto mucho en datos.
Acabamos viendo justo que en una dinámica normal, con los sesgos que hay hoy en día, las mujeres ganan muchísimo menos con la misma preparación que los hombres.
Pues sí, sabemos por datos de mercado laboral que es así en todos lados, pero sí está muy fuerte verlo de primera mano y ver cómo suceden esas contrataciones, ¿no? O sea, cómo el empleador toma esas decisiones, no por mala intención, sino realmente por los patrones de pensamiento que hay.
Magali: Hago una pausa en este capítulo para contarte una novedad. A mí lo que me pasaba en mis primeros años de carrera era que sentía que la persona que yo podía ser en una entrevista y todo el valor que le podía agregar a una empresa no se transmitía ni en mi currículum ni en mi perfil de LinkedIn. He mandado cada currículum que tenía errores, formatos desactualizados que no jugaban a mi favor. Entonces tuve que pasar años iterando y aprendiendo todo eso, hasta que pude destacar quién era yo fuera de internet, para que se pudiese mostrar quién era y el potencial que yo podía agregar. Si a vos te pasa algo parecido, es muy normal, porque de pronto toda nuestra información está en internet y antes nunca lo tuvimos que hacer.
Sobre todo si vos trabajás tanto en relación de dependencia como freelance: todo el tiempo tenés que mostrar cuál es el valor que agregás. Ahora abrimos una masterclass para que en 2 horas podamos recorrer todos estos conceptos de presencia online: cómo hacer tu LinkedIn, cómo se ve, si tener o no una web personal o tu portfolio y cómo destacarte entre la cantidad de personas que están compitiendo por las mismas oportunidades que vos.
Si esto resuena con vos, es una clase en vivo de 2 horas conmigo que vamos a hacer el 17 de junio de 6 a 8 PM, horario de Argentina y Uruguay. En vivo tenemos la posibilidad de tener un espacio de preguntas donde podés venir con tu caso, y analizamos casos muy, muy, muy concretos para que te lleves toda la información que necesites y la puedas usar después.
Si te querés sumar a esto, te podés anotar en tienequehaberalgomas.com/linkedin, y ahí está toda esta misma información que yo te estoy contando. Espero verte ahí, y ahora sí volvemos con el capítulo.
Claro, es que tenemos cosas muy incorporadas que no nos damos cuenta, pero nos gusta lo parecido a nosotros. Entonces por eso pasa que si vos fuiste a una universidad, contratabas a los que fueron a la misma universidad que vos, y todos terminan siendo iguales, porque no nos gusta mucho lo diferente como humanos.
Hannah: Totalmente, sí.
Magali: Hannah, necesito que nos des un baldazo de realidad a todos los que estamos escuchando este episodio ahora, porque probablemente no nos imaginemos…
¿Qué vive una persona que emigra por fuerza mayor?
Magali: ¿Qué tiene que pasar una persona que está emigrando por situación de fuerza mayor? No porque emigra porque quiera buscarse un trabajo cool en Europa. Sí, personas que la están pasando mal en sus países y tienen que irse. ¿Qué cosas viste vos que son comunes, que pueden pasar en estos contextos, que no nos podríamos imaginar desde la comodidad de escuchar este podcast?
Hannah: O sea, está increíble todo lo que pasa. La verdad, creo que de las historias más fuertes que he escuchado, he hablado con muchas personas que llegan de Venezuela a México, y no sé si alguien aquí ha escuchado del Darién.
Es una parte que tienen que cruzar, que es realmente una selva, pero también es una zona muy tomada por el crimen organizado, y es, yo creo, de las partes más peligrosas que existen en el mundo por las que puedes pasar. Entonces ninguna persona que tiene otra oportunidad en la vida cruzaría por ahí. Y aun así, una cantidad increíble de personas, millones de personas, han pasado por el Darién para buscar una mejor vida.
Entonces hay justo muchos temas de crimen: obviamente hay mucho secuestro, hay mucha trata de blancas. Yo creo que mucha gente no se imagina que ser migrante involucra el riesgo de que tú seas víctima de trata o, en su caso, que tus hijas e hijos sean víctimas de trata. Y son personas, yo diría, muy responsables. Entonces, si dicen que esa es la mejor opción, hay que pensar lo mal que está la situación de la que están huyendo, ¿no? Lo mismito pasa con las personas que llegan de Centroamérica, donde a mí lo que se me hace horrible es que muchas veces son historias así.
Primero vivían en una ciudad, no sé, vivían en San Salvador y dijeron: ah, pues ya no puedo seguir aquí, porque el crimen organizado está creciendo muchísimo. Se van al campo, pero en el campo ya no hay oportunidades, porque esa es una zona del mundo que está súper afectada por sequías, justo por el cambio climático, y luego, cuando hay sequías, las lluvias afectan mucho el terreno. Entonces antes había muchísima agricultura, y ahorita está muy afectada y hay mucho menos trabajo. Entonces están como entre todos los lados, entre pobreza… Violencia. A muchas mujeres también les afecta mucho la violencia doméstica en esa zona. Entonces muchas veces tienen que huir solas con sus hijas e hijos, y lo hace todavía mucho más peligroso, porque las mujeres son mucho más target de violencia en el camino. Y pues cruzar también la frontera a México es bien peligroso; es una zona muy tomada también por el crimen organizado, hay una cantidad de trata de personas increíble ahí. Muchas personas también, para poder cruzar, tienen que endeudarse con personas del crimen organizado; entonces están de alguna forma vinculadas, tienen que estar vendiendo para poder pagar su deuda. Entonces se generan ciclos… Realmente muy horribles. Y encima de eso, hay muchas personas que llegan y sus perseguidores, los que los perseguían en sus países, también están llegando a México. Entonces sí, nos toca también bastante gente así. Lo teníamos en un proyecto con una empresa de retail muy grande aquí: la mitad de las personas que colocamos con ellos en un mes tuvieron que irse por esa persecución política. Y no pueden hacer nada. Están tan en peligro que tienen que irse. Entonces creo que todo eso no es como para decir: ah, pobres. Es más bien para decir que a veces hay que imaginarse las cosas por las que pasaron, y lo impresionante que es que aun así siguen adelante con tanta fuerza y ganas, y dicen: yo sí quiero ser parte de este país y hacerlo mi nueva casa. Siento que… Eso que tienen es algo, honestamente, muy, muy inspirador.
Magali: Y además, no hay acceso a un sistema que te pueda salvar, porque, digo, como el ejemplo que vos acabás de dar de deudas para salir. O sea, no hay un gobierno, un Estado, una institución que te pueda sacar de ese ciclo.
Hannah: No, sí, está súper limitado lo que existe, la verdad. Hay mucho trabajo súper bueno en Naciones Unidas, de ONGs que están trabajando en esos temas, pero siento que todos esos grupos, ya seas refugiada o seas mamá soltera, mexicana o de Argentina, están en una situación tan complicada, y justo no tenemos suficientes sistemas para que puedan salir adelante de una forma más fácil.
¿Qué le enseñó a Hannah un voluntariado en África?
Magali: Vos tuviste una experiencia de muy jovencita, que es ir a hacer un voluntariado para enseñar inglés en África. Quiero saber qué aprendiste de esa experiencia.
Hannah: Guau, qué buena pregunta. Eso fue una experiencia que, yo diría, me cambió la vida. La historia es un poco que yo no supe qué hacer a esa edad. Vengo de un pueblo bien chiquito, de 30.000 personas. Y la verdad, yo estuve así como sin inspiración: no sé qué hacer con mi vida. Dije: quiero hacer algo increíble, ya sabes, pero no había nada alrededor de mí que me llamara. Dije: voy de viaje.
Entonces viajé por todo el oeste de África, un viaje súper loco si lo pienso ahora fríamente, pero estuvo increíble, y justo llegué a Ghana para ese voluntariado. Y es algo súper clásico de voluntariado: llegas, das clases de algo a niñas y niños, y fue así, orfanato y escuela de primaria, ¿no?
Y yo a las 2 semanas dije: ¿qué es esto? Yo no sé enseñar inglés, yo no soy maestra, yo no sé nada. Entonces, sí, todo el momento dije: qué extraño sistema. Y aparte me metía mucho a entender un poco por qué la economía de Ghana seguía teniendo tantos temas, y eso que Ghana es de los países más estables del continente, ¿no? Y empecé a ver temas ya más ñoños, de los problemas de políticas de comercio y todo lo que estaba realmente deteniendo el país, y dije: sí, está un poco mal que yo esté aquí pensando que hago algo bueno enseñándoles a niños algo que yo no sé enseñar, mientras el problema que ellos tienen es que mi país tiene políticas súper abusivas de comercio, de colaboración, donde después de colonizar este continente nos seguimos manteniendo en esa posición. Y dije: ya sé qué voy a hacer. Yo voy a estudiar ciencias políticas y voy a aprender cómo hacer un cambio.
Entonces para mí sí fue un momento de epifanía súper grande.
Magali: Me encanta. ¿Sentís que este tipo de voluntariados ayudan en algo, o a veces hacemos más daño o nos engañamos a nosotros mismos, en vez de estar haciendo una ayuda más sistémica?
Hannah: Qué buena pregunta, lo estaba discutiendo fervientemente con amigos hace poco. Yo dije: no, yo creo que esos voluntariados justo hacen más daño. Dan también una falsa impresión a las personas en el país, generan esa dinámica de white savior que llega a dar algo bueno, y realmente no sirve mucho. Muchas veces no está pensado en la forma sistémica, está diseñado por personas que no conocen el país, no conocen las necesidades, ¿no?
Lo que sí creo que sirve, si está bien generado y bien diseñado, es que justo las personas de fuera lleguen a ver la realidad, ¿no? Yo creo que lo puedo decir muy claramente porque vengo de un país, Alemania, súper privilegiado, donde hay pobreza de una forma muy diferente que en el continente africano o en América Latina. Entonces creo que vives en un mundo en el que estás súper conectada con la pobreza, porque, o sea, nuestra riqueza depende en gran parte de que existan países donde se hace la producción súper barata, de donde vienen los materiales de los que todos vivimos de una forma muy barata.
Entonces tenemos la codependencia con que exista esa desigualdad y esa pobreza. Pero si no la podemos ver tangiblemente y no podemos platicar con gente que la vive, está imposible comprender lo que significa. Entonces para mí justo me dio insights súper importantes, y yo creo que a mucha gente le pasa igual. Conozco a bastantes emprendedoras y emprendedores a los que vivir temas de pobreza de la mano con gente fue lo que más les ayudó a entender qué podían hacer.
Y pues dirigir su vida a trabajar en eso. Entonces sí, pero sí creo que es bien importante que esté bien diseñado.
Magali: Claro, porque se me vino a la cabeza esta charla TED de Ernesto Sirolli, «Si quieres ayudar a alguien, cállate y escucha», que dice cómo llegamos. Vas a un país a hacer un voluntariado y ves y dices: pero ¿por qué no plantan? Acá ponen una huerta y ya está, y se acaba la hambruna.
Claro, ponés ahí la lechuga y al día siguiente te viene un hipopótamo que te come la huerta. Entonces, claro, opinamos desde fuera sin entender, porque creemos que la solución es obvia cuando claramente no es obvia. Si no, ya la hubiesen hecho.
¿Por qué crear una solución para que refugiados consigan trabajo?
Hannah: Totalmente, sí, exacto.
Magali: Me encanta. ¿Por qué decidiste probar crear una solución para ayudar a refugiados a conseguir su próximo trabajo?
Hannah: Uf, creo que es un tema que me llamó mucho también por mi historia personal. Como mucha gente de Alemania, yo crecí con abuelos que habían estado en la Segunda Guerra Mundial. Y a mí me costó muchísimo entender eso y decir: ¿cómo es posible que participaron en un régimen que cometió la peor atrocidad en la historia del mundo? Entonces creo que le di muchas vueltas a eso, intenté entenderlo mucho, y siempre llegué a pensar… O sea, lo interesante es que ahora Alemania dice que eso nunca puede pasar de nuevo.
Tenemos esa conciencia. Pero en el 2015, cuando empezaron a llegar muchas personas de Siria, hubo un backlash horrible. Y aunque había mucha cultura de Refugees Welcome, había también mucha cultura en contra. El partido de ultraderecha surgió con base en esto; se aprovecharon completamente para hacer una campaña súper sucia. Luego estuve en Londres, justo para mi maestría, y pasó el Brexit. Y una gran razón fue el rechazo hacia migrantes, mucho contra migrantes del este de Europa; también había mucho racismo en contra de ellos. Y se me hizo súper interesante ver en México que, aunque hay muchísimos migrantes y refugiados llegando, no hay tanto rechazo, y creo que pasa lo mismo con otros grupos diversos. En países europeos, en Estados Unidos, hay frentes muy fuertes.
Estás o en la tribu que está a favor de la inclusión de todo el mundo, o en la tribu que dice: no, el gendering es lo peor, el tema LGBTQ es lo peor, nos va a destruir, los refugiados nos roban empleos. Entonces ya está muy polarizado. Dije: está increíble ver un país como México, donde sí hay polarización, pero está mucho más baja. Y si podemos establecer realmente un sistema aquí que funcione para la inclusión, ¿lo podemos expandir a otros países?
¿No? Entonces yo dije que hay que intentarlo, porque yo creo que, honestamente, si no logramos ser incluyentes en la sociedad, no funciona la sociedad en sí, porque siempre tenemos que convivir. Todos somos parte de la misma sociedad, y si está tan fragmentada, es algo que siempre va a afectar a todo el mundo.
Magali: Me encanta que trajiste lo de tus abuelos, porque justo, bueno, el Holocausto, yo soy judía, toda mi familia es judía, y me parece un gran ejemplo de algo que quizás nosotras no podríamos entender: ni cómo tus abuelos participaron del ejército nazi ni cómo Israel… No sé, y nos toca vivir a nosotras. O sea, ver problemas bélicos como Rusia y Ucrania, Israel y Palestina, el Brexit sin bombas, cosas que pensamos que nunca iban a volver a pasar.
¿Por qué vuelven a aparecer conflictos que creíamos superados?
Magali: ¿Qué te pasa a vos con volver a ver esos patrones que pensamos que ya estaban aprendidos?
Hannah: Ay, yo creo que está muy loco verlo, y es como un reality check muy fuerte, ¿no? Que esas son ideas que pueden surgir, no sé, naturalmente, igual que pueden surgir buenas ideas naturalmente en nosotros. Yo creo que es ver que los humanos somos muy contradictorios: siempre tenemos cosas horribles y muy buenas dentro de nosotros. Y honestamente, yo siempre pienso, luego soy muy nerd de esos temas, pero justo después de la Segunda Guerra Mundial se hizo un esfuerzo muy grande para cambiar eso. Yo creo que luego la gente no lo tiene tan claro, pero en Alemania, la generación de mi mamá, por ejemplo, aprendió pensamiento crítico de una forma súper activa en la escuela. Porque los de Estados Unidos que implementaron el Plan Marshall dijeron: en los alemanes no vamos a confiar, ellos claramente están un poco… Distorsionados en este momento; tenemos que ayudarles a que piensen de otra forma. Entonces realmente les enseñaron a pensar sus propias ideas, a criticar y, sabes, a tener realmente discusiones y cuestionarse.
Y creo que es un súper ejemplo de algo que puedes hacer para poner los fundamentos, porque no creo que la solución sea decir que necesitamos una ideología, tal la ideología de la inclusión, la ideología de tal. Necesitamos que realmente todas y todos estemos involucrados en el debate y que tengamos un espacio. Y creo que algo similar pasó con la Unión Europea, que también se fundó porque todo el mundo dijo: bueno, si queremos paz, tenemos que trabajar más fuertemente en conjunto.
Entonces empezaron a hacer las organizaciones previas a lo que luego se convirtió en la Unión Europea, y funcionó en realidad. Si tú preguntas ahora a mi generación en Alemania, en Francia, todo el mundo se siente europeo y de su país. Eso sí es algo súper valioso para cambiar nuestros mindsets. Y a mí me pasa mucho que creo que todos esos temas perdieron coolness y perdieron interés. Pero ahorita están pasando de nuevo muchas cosas, justo como en Estados Unidos.
La polarización está, la verdad, fatal. Muchas de mis amistades de Estados Unidos están pensando en mudarse porque ya no soportan vivir allá. Estamos viendo situaciones justo como el conflicto Israel-Palestina, que está dividiendo a todo el mundo. Entonces creo que eso es algo que requiere discusión, requiere que hablemos, y lo que a mí me da un poco de miedo es que siento que, en lugar de eso, más bien todo el mundo tiene su opinión, pero no necesariamente quieren platicar. Y creo que a veces es mucho más importante estar abierta a platicar y a entender el punto de vista de la otra persona que solo tener una opinión, porque eso te permite que la otra persona se abra y realmente te diga qué está atrás de su opinión, ¿no?
Y que así puedas tener mucho más entendimiento y decir: guau, nunca lo había visto de tal forma, ¿sabes? Y lo vimos mucho, volviendo a un ejemplo así acá, cuando empezamos a trabajar con personas trans en México. Muchas personas en empresas nos decían: no, no podemos, es súper difícil, aquí hay mucha transfobia todavía. Y así dijimos: OK, trabajémoslo juntos con un piloto muy chiquito. Y yo creo que lo interesante es que empiezas a ver los cambios de mindset en el momento en el que alguien que, por ejemplo, es jefe de equipo ya tiene a una persona trans en su equipo y empiezan a ver lo que tienen en común. Se echan unos chistes, van a comer juntos, ¿sabes? Y de repente cambia completamente. Lo dejan de ver como la persona trans que está imponiendo una agenda, y pasa a ser la persona de mi equipo que también le encanta, no sé, ver el fut, o, sabes, que le gusta ir a correr al parque o, no sé…
¿Cómo influyen las redes sociales y los algoritmos en lo que pensamos?
Hannah: Le gusta la comida china. Así transformamos nuestras ideas, entonces. Sí, es algo que siento que tenemos que, honestamente, volver a trabajar con mucha intensidad.
Magali: Es que me gusta este ejemplo de la persona trans, porque probablemente tenga muchas más cosas en común que distintas, sobre todo viviendo en la misma zona geográfica, trabajando en una misma empresa. O sea, va a haber mucho más en común. Y me parece importantísimo esto que dijiste de volver a ejercitar el pensamiento crítico, porque lo estamos perdiendo, y está mucho peor porque ahora tenemos internet y estos algoritmos desastrosos de la desinformación.
Y ahí es cuando todo empeora. ¿Qué hacemos con estos algoritmos que no son for good, que son destructivos?
Hannah: Ay, honestamente, esa es una pregunta que me supera, no sé. Y se me hace una gran pregunta, porque va a seguir aumentando, ¿no? Al final, cada vez cómo recibimos nuestra información está mucho más determinado. Por eso yo honestamente sí creo que se necesita el movimiento de cambiar cómo lo hacemos. Y sí, creo que hay que cambiar también la regulación, y sé que eso no es popular, pero… Es súper importante para que no haga tanto daño. Y no sé si chance algunos de los que están escuchando han visto que la Unión Europea sacó una nueva regulación que es bastante más estricta de lo que hay, pero justo va a decir que hay cosas que son peligrosas y no deben estar permitidas hasta que sepamos que pueden hacerse de forma segura. Yo creo que justo con esos algoritmos, si está súper claro que están fomentando ideas más extremas… Pues es algo que de esta forma no debería estar permitido. Entonces yo sí siento que se necesita más accountability. Se necesita regular un poco más, ¿no? ¿En el afán de ir en contra de la innovación? Para nada, pero yo creo que sí se necesita tener un entendimiento común de que, súper, ¿quieres construir una inteligencia artificial para mejor acceso a la información? Buenísimo. Entonces piensa de inicio cómo hacerla de una forma que no empeore el mundo. Siento que es básico, ¿sabes? Ni tiene que ser el algoritmo más for positive impact del mundo, pero que por lo menos no sea negativo. Y sí, creo que ahora un tema es que todo el mundo quiere ser súper rápido en desarrollar y sacarlo, y sacarle provecho a la ola que está.
Lo entiendo perfecto. Ahora hay mucho financiamiento para eso, y no paran para decir: a ver, ¿cómo podemos construir esto de una forma responsable de inicio? Que la verdad puede tomar más tiempo, porque requiere mucho más: curar los datos que usas, a lo mejor tener capas extra, tener métricas adicionales que mides para ver qué tan negativo o positivo puede ser el impacto de lo que estás generando. Pero creo que sí se puede hacer y aun así generar mucho profit.
Magali: También, o sea, todo lo que estás describiendo no es un problema inherente a la inteligencia artificial. Esto ya estaba desde antes, solo por la tecnología y la combinación con internet.
O sea, un caso para mí perfecto es el de Cambridge Analytica. En las elecciones de 2016 agarraron a las 90.000.000 de personas que no estaban polarizadas, que no sabían si eran republicanos o demócratas, y les empezaron a mandar publicidad hasta que lograron que voten a favor de los republicanos. Y eso no es inteligencia artificial; eso es gente con plata queriendo el poder, aprovechándose de personas que no están muy decididas.
Hannah: Ajá. Sí, y la verdad siento que está difícil.
Tampoco sé cuál sería la solución a eso, porque sí creo que un problema es que ahora ya está tan concentrado el poder en quienes tienen los datos de todo el mundo, que genera riesgos súper altos, mucho más allá de lo que ya ha pasado.
¿Cómo consiguió financiamiento de la ONU para armar su equipo?
Magali: Total. ¿Cómo hiciste vos para que la ONU te dé financiamiento para armar el primer equipo a tiempo completo?
Hannah: Uf, eso no es fácil. No sé si sea el mejor camino para empezar, porque la ONU es bastante demandante, ¿no?
Magali: Suena nada fácil.
No, la verdad, lo que nosotros hicimos fue… Yo no tenía experiencia emprendiendo, OK, yo no sabía qué era un emprendimiento. No conocía a nadie que lo estaba haciendo, y cuando empezamos yo tenía mi trabajo de tiempo completo, y empezamos así, con proyectos piloto en nuestro tiempo libre. Y justo lo que nosotros hicimos con eso fue que ya acumulamos bastante track record. Ya habíamos trabajado con bastantes usuarias y usuarios. Teníamos colaboraciones con unas 20 empresas.
Yo creo, en ese momento. Y justo ahí… Una agencia de Naciones Unidas dijo: queremos hacer un pequeño proyecto con ustedes. Y ya nos conocían. Entonces creo que lo que hicimos fue decir: sabemos que en este ámbito nadie da dinero sin que tú muestres primero que sí lo puedes hacer. Tenemos que sentar esos fundamentos. Y ya, pues, conociéndonos, confiaron en que sí podíamos ejecutar algo bueno en conjunto. Y creo que al final, honestamente… Para el tipo de emprendimiento que hicimos, que requiere mucho desarrollo, mucho pilotaje, en nuestro caso mucho desarrollo de tecnología, inteligencia artificial, es algo que toma mucho tiempo. Y en la región de Latam es muy difícil acceder a financiamiento; no hay tantos impact investors o VCs para eso de inicio, o no están tan aventureros en la zona de darte financiamiento sin que tengas súper buenos números. Entonces yo creo que sí es buena opción ir por grants, y en este momento creo que ya hay bastantes que son justo como donativos. Cuando participas en, no sé, una competencia o en algo así, poco a poco vas acumulando pequeños financiamientos. Y yo creo que justo siempre es bueno ir con gente que ya lo ha hecho, ¿no? Luego sí me pasa también que me buscan emprendedoras, emprendedores que están empezando, y creo que ahí es muy bueno también dar listas de: mira, estos pueden ser muy buenos donantes para arrancar.
Crear muy buenas relaciones con los donantes es súper importante, porque todo se basa completamente en la confianza que tienen en ti, y pues de ahí hay que crecer.
Me gusta esto. ¿Cómo se generan buenas relaciones con los donantes?
Hannah: Yo creo que, honestamente, mi aprendizaje más grande es que cuando compartes genuinamente una pasión por algo es donde mejor me ha ido. Me ha pasado mucho que construimos en conjunto con gente que estaba en este equipo de donantes, porque decimos: estamos batallando mucho con esto, o tuvimos el insight, no sé, de que sirve mucho que dentro de las empresas haya champions que apoyen la inclusión en los equipos.
¿Qué piensan ustedes? ¿Qué han observado ustedes? Entonces hemos visto mucho que tener esa apertura y esa pasión en conjunto sirve un montón para que ellos también se enganchen y sientan que estamos haciendo algo de valor en conjunto. Yo creo que, honestamente, lo peor que puedes hacer es intentar presentar proyectos perfectos y no dar transparencia de qué te está costando, de qué es difícil, qué necesitas de ellos. Porque creo que justo da esa impresión… De que no estás siendo lo suficientemente transparente. Y también, cuando ya tienes la relación, algo súper importante que hemos visto es que cuando algo no va bien, lo cual puede pasar, tienes que comunicarlo, tener la apertura y admitir, pues sí, tus errores y lo que está pasando. O sea, no sé, en la pandemia, obvio, le pasó a todo el mundo. Nosotros empezamos con un equipo de tiempo completo un mes antes de la pandemia. Perfecto timing.
Y pues sí, la verdad: ¿cómo vas a lograr lo que propusiste un mes antes de la pandemia? Perfectamente imposible. Entonces ahí sí es mucha comunicación y honestidad, y sí, buscar estar en la misma página.
Magali: Bien. ¿Qué es algo que antes te costaba como CEO de tu empresa y ahora ya lo superaste?
¿Qué choques culturales hay al mudarse de Ginebra a México?
Magali: Uf, seguro, muchas cosas. Yo creo que una cosa en la que ya soy mucho mejor es decir que no. Me pasaba muchísimo que cada oportunidad que llegaba, cada invitación a una reunión, a una plática, a lo que fuera, no podía con el FOMO de no estar o de decir que no: es que es una oportunidad, necesito tomarla porque es mi rol. Y ahora soy mucho mejor en evaluar si eso es algo que realmente es lo mejor para la empresa, si es algo que nos va a agregar valor a nosotros, a mí. Y también, la verdad, medir mi energía, porque lo he estado platicando con otras emprendedoras recientemente: también muchas cosas en nuestro trabajo drenan mucho, porque tienes que estar… Por ejemplo, cuando vas a conferencias tienes que estar al 200% cada segundo, porque ahí sí cada contacto es una oportunidad. Entonces a veces, por ejemplo, si tienes que decidir si vas a 2 conferencias, una directamente después de la otra, no eres mala CEO por decidir que no. Si tú sabes que es mejor para tu energía, va a ser mejor para los outcomes, para la empresa. Y creo que es algo que es trabajo súper constante, pero de los mejores aprendizajes.
Ay, encontré una nota tuya en internet. Voy a hacer una cita de lo que dijiste, a ver si esto es verdad. OK, si no es verdad, me lo corregís.
La nota decía así: «Hablar desde Ginebra de crisis económicas en países donde había estado me pareció un poco absurdo. Esto no funciona así, así que Hannah decidió salir de la burbuja europea. Fue así como llegó a México en 2017, un país en el que nunca había estado y que muy poco conocía». ¿Esto es verdad?
Hannah: Eso, 100% correcto.
Magali: Bien, entonces quiero saber cuáles fueron los choques culturales de mudarte de Ginebra a México.
Hannah: Uf, a ver, primero yo creo que tuve un soft landing en México, porque hice mi maestría en Londres con bastante gente de México.
Ya sabes que la gente de México es increíble: son súper amables, son los que más están sacando a todo el mundo a la fiesta, entonces cómo no llevarte bien con ellos. Entonces llegué, la verdad, con amistades increíbles a México, y eso para mí fue increíble, porque creo que, a súper diferencia de si alguien me cuenta cómo es para ellos mudarse a Alemania, que es como meses de sufrimiento hasta que tengas una amistad real, en México es al revés.
Al inicio todo el mundo te quiere invitar a todo: cómo no, pues tienes que venir, hoy tenemos un plan con estos amigos. Y aunque no conozcas a nadie, te invitan. Y siento que eso es algo increíble aquí, y para mí ha sido súper, la verdad, construir comunidad aquí. Y eso, justo en los últimos años ya de emprendedora, pues llegó el momento en el que, en la pandemia, sí me sentía bastante sola, la verdad. Y saliendo, creo que aproveché así la primera oportunidad: fui a una conferencia por primera vez, así de inversión e impacto, y aproveché para construir comunidad con otras personas que son emprendedores, creando amistades súper fuertes, que creo que es de las cosas que más me ayudan ahora, porque compartimos los mismos problemas, las mismas ansiedades.
También la misma forma de estar en una roller coaster siempre. Siempre hay highlights súper altos, lowlights súper bajos, y tienes que tú absorber mucho de eso.
Creo que también algo que pasa, por diferencias entre México y Alemania, es que los alemanes tenemos una cultura hiperdirecta, y todo, todo, todo lo que pensamos se dice, y sin mucho filtro, porque tenemos mucho orgullo en la honestidad. Y creo que al llegar a México uno notó que eso no se aprecia en todo el mundo; esa honestidad se ve también como una forma ruda de comunicarse, y me costó un montón.
Aparte llegué y todavía era bastante chica, y yo como: no sé, estoy haciendo las cosas mal, no le caigo tan bien a la gente en el trabajo. Y ya sabes, tuve que aprender mucho. Y creo que, al revés, también noté que luego en México a mucha gente le cuesta decir las cosas de una forma clara, y a veces, bueno, deberían de dar feedback o criticar algo y no lo van a hacer, porque buscan mucha armonía.
Entonces ahí también yo intento mucho con mi equipo decir: encontremos el middle ground entre los 2. Los 2 son extremos, demasiado extremos. Intentemos buscar esa comunicación.
Clara, pero empática, ¿no? Y siento que está cool porque hay ese concepto de Radical Candor que siento que lo expresa perfectamente: los alemanes son como los agresivos que dicen todo, los mexicanos son los avoiders que no quieren decir nada. Y si mezclamos los 2, creo que llegamos a, pues sí, un campo en medio bastante bueno.
Magali: Yo creo que en Argentina no es tan fuerte que eviten la comunicación directa. Creo que somos más directos acá, por si todavía no quedó claro lo que vamos hablando. Sí es verdad que es mucho más sin tanto filtro, más alemán.
¿Cómo fue el peor momento de Hannah como emprendedora?
Magali: Eso que los mexicanos… me parece. Hannah, si te tuviese que preguntar por algún día de tu vida emprendedora que haya sido muy malo, ¿un momento bajo que se te viene a la cabeza?
Hannah: Uf, tuvimos un momento bastante horrible hace un mes. Creo que siempre tienes esos momentos más recientes en la cabeza. Estábamos trabajando en este nuevo producto SaaS con el que las empresas, bueno, con nuestra inteligencia artificial padrísima, pueden filtrar todos los perfiles que tienen sin sesgo, súper eficiente, y ver perfectamente por qué.
Por ejemplo, si sales tú, Magali, con el 95% de match para esta vacante porque eres buena candidata, moverte, gestionar todo el proceso, todo padrísimo, todo muy bonito. Y el día que queríamos lanzar, tuvimos un problema súper fuerte de conexiones entre servidores que estábamos usando.
Pero no era nada claro cuál era el problema, y como estamos trabajando con nuestra chief science officer, que es mi socia, ella está en Estados Unidos, en Massachusetts. Entonces ella entrena los modelos en un servidor de la universidad, y pues justo ahí se creó la desconexión. Y honestamente, o sea, fue de esos momentos de: no puede ser. Y peor, yo soy una persona a la que le encanta decir: OK, tenemos un problema, lo vamos a resolver, este es el camino, listo. Pero no supimos cuál era el problema, y yo no soy técnica en eso. Entonces yo no pude hacer mucho más que organizar todo, hablar con todo el mundo y confiar.
Y eso, honestamente, para mí es horrible, y nos tomó un mes arreglar todo. Estuvo súper, súper difícil.
¿Realmente? Pues sí. Necesitábamos todos mucha tranquilidad para decir: estamos confiando en el proceso, lo estamos haciendo bien. Pero sí, esos momentos son muy comunes.
¿Qué nadie te cuenta de ser expatriada y emprender en Latinoamérica?
Magali: Bueno, sí, sobre todo en desarrollo de tecnología, donde las cosas son complejas y abstractas.
Hannah: Exacto.
Magali: Hannah, ¿qué es algo de ser expatriada que nadie te dice?
Hannah: Ah, qué buena pregunta.
Yo creo que la gente piensa que es súper bonito, y lo es, pero yo creo que nadie te dice lo extraño que es sentir que tienes que encontrar una mezcla ideal de las culturas para no chocar, pero seguir siendo tú. Y eso es muy extraño. Luego, cuando lo hablo con mexicanos, no sé, mi pareja es mexicano y luego él es como: eres demasiado directa en esto. Yo digo: pero si dejo eso, ya voy a estar 100% del lado mexicano, y me hace sentir muy rara, siento que también estoy dejando una parte de mi identidad. Y también me gusta… Me gustan los argumentos, bueno, los debates, ¿sabes?
Entonces es como… También es muy extraño sentir que te adaptas para fit in, para que sea cómodo para todo el mundo, y en alguno de esos lugares se queda tu identidad, y estás, pues, intentando definir quién eres. Y creo que ahí sí es interesante: obvio, todas y todos cambiamos toda nuestra vida. Yo creo que nunca mantenemos la identidad fija, y aun así es algo que, cuando te piden cambiarlo, se siente muy fuerte. Entonces yo creo que ahí mi experiencia es que tienes que intentar mantener mucha tranquilidad y también pedirle a las personas alrededor de ti tener paciencia, platicar las cosas y tener la apertura de decir: pues imagínate que tú tuvieras que mudarte a Suiza o Alemania.
Y tuvieras que adaptarte a todo lo que ellos hacen.
Yo creo que tampoco lo sentirías ideal, ¿no? Entonces creo que también es buscar la empatía del otro lado.
Magali: Está bueno esto, porque todo el tiempo tenés que estar acomodándote un poquito para encajar, y eso ya es mucha energía. Y un ambiente donde también pasa mucho eso es donde vos estás ahora, que es en emprendimientos que quieren levantar rondas de inversión, porque técnicamente del capital de riesgo va solamente el 2% a emprendedoras mujeres, porque volvemos a que nos gusta lo parecido a nosotros, y si son hombres decidiendo adónde va el dinero, es más fácil.
Vos que estás metida en eso, o sea, que lo ves de primera mano, ¿cómo creés que se empieza a desarmar esa narrativa?
Hannah: Ay, sí, yo creo que una cosa súper importante es que hay más y más mujeres en los fondos, honestamente, y yo veo que también muchas veces tienen un approach diferente: justo les interesa entender muy bien a las emprendedoras, a los emprendedores, no irse con la primera… Impresión, sino realmente entender qué está atrás. Y creo que también tienen otro entendimiento de qué buscan. Porque a mí me pasa mucho que cuando escucho a amigos hombres que son emprendedores hacer el pitch de su negocio, digo: están inflando todo 100 veces. Yo no hago eso, no es mi personalidad. Creo que los alemanes somos superprecisos, no nos gusta, nos parece muy sospechoso cuando la gente exagera. Entonces a mí me cuesta mucho superar eso un poco y, pues sí, contar las historias buenas de una forma muy cool. Pero sí me pasa también que digo que tampoco quiero inventar a tal nivel como lo hacen, la verdad, muchos hombres emprendedores, porque así lo han aprendido, ¿no? Entonces creo que también para los inversionistas es súper importante decir: a lo mejor, cuando una mujer me dice algo, no tengo que desinflar tanto lo que me contó, porque ella no lo hace de la misma forma que los hombres. Puedo confiar mucho más en que me dice las cosas como son, en que sus proyecciones son lo que realmente piensa que va a hacer, no lo que piensa por 10X, ¿no? Entonces creo que ahí sí tienen que cambiar su chip, porque, francamente, los inversionistas se pierden también las oportunidades, ¿no? Entonces eso creo que no le está sirviendo a nadie.
Magali: Buenísimo, buenísimo.
Voy con la última pregunta para que no llegues tarde al siguiente compromiso. ¿Cómo cerramos este episodio? Quiero dejar un momento de micrófono libre para un mensaje, algo que quizás ya hayamos hablado o que haya resonado en tu cabeza, pero que sea un buen momento para compartir.
Hannah: Uff, qué buena pregunta, ja, porque ha sido súper interesante la plática, y creo que con todo lo que hemos estado platicando vuelvo a lo que dijimos al inicio. Yo creo que, honestamente, estamos en un súper momento para que muchas personas emprendan, y también en un momento en el que necesitamos mejorar las cosas en la sociedad, ¿no? Yo creo que en todos esos países necesitamos ser más incluyentes, tener más cohesión, enfocarnos mucho más en combatir el cambio climático. Hay tanto que hacer.
Yo creo que es algo súper emocionante. Para mí es súper importante también decir que me gustaría que muchas más mujeres, pero también hombres, se sientan con la confianza de decir que si tengo una buena solución, yo también puedo crear soluciones muy increíbles de tecnología de inteligencia artificial. Aunque no sea mi área de experticia, yo creo que muchas veces es suficiente que tú seas la persona que entiende súper bien la problemática, que tiene todo el contexto, que tiene una visión muy clara de qué es lo que se puede hacer para cambiar las cosas y buscarte a las personas técnicas para cambiarlo. Y honestamente… Más que nada se necesita en Latam, porque creo que aquí todavía nos falta. No hay tanto financiamiento para esto. Da miedo, honestamente, porque sientes que está muy difícil hacerlo funcionar, pero yo creo que es un continente en el que esas soluciones son súper necesitadas. Y pues, igual que nosotros lo hicimos en colaboración con universidades en Estados Unidos, creo que sí se puede, y a veces simplemente hay que arriesgarse y hacerlo.
Magali: Buenísimo, buenísimo, Hannah. Gracias por venir, por compartir todo esto. Hermoso episodio de tu historia brillante.
Hannah: No, muchísimas gracias a ti, Magali, la verdad. Yo soy súper fan del podcast. Me encantan las preguntas que haces, siento que son súper interesantes.
Magali: No, espectacular. Fuiste una muy buena invitada, porque te cambié el tema rapidísimo y las respondiste todas, así que espectacular. Gracias, y te mando un abrazo hasta México. Un abrazo desde Argentina, mil gracias a ti.
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