Joia Nuñez

Joia Nuñez es Argentina, Médica Pediatra egresada de la UBA. Desarrolló su carrera en el ámbito nacional e internacional. Hoy emprende en informática de la salud para rediseñar la experiencia que los pacientes tienen interactuando con las instituciones médicas. Además, es Coganadora de nuestra host Magali Bejar en el Premio  Women that build de Globant.

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De qué hablamos con Joia Nuñez

  • Pensar en que el trabajo no sea el mismo para toda la vida
  • Cómo su formación en Medicina condicionó su experiencia laboral
  • La transición de Pediatra a emprender en tecnología
  • Cómo fue volver a Argentina en plena pandemia
  • Mudarse a Madrid
  • Balance entre trabajo, viajes y desarrollo personal
  • Enfrentar las creencias de su profesión y transformarse en freelancer

Recomendaciones de la invitada:

  • 8 ½  (Película)
  • Canción de hielo y fuego (Libros – Saga de Juego de tronos)

Transcripción

Joia Nuñez es médica pediatra egresada de la UBA que hoy emprende en informática de la salud para mejorar cómo los pacientes interactúan con las instituciones médicas. En el episodio cuenta su transición desde la pediatría, el peso de las creencias de su profesión, cómo volvió de Italia en plena pandemia y su mudanza a Madrid como freelancer.

Introducción

Joia: No sé si todo lo que dije es verdad y en qué medida, pero no dejen que la verdad les arruine una buena historia.

Magali: Hola. Soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. En el podcast desarmamos la historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. Si querés saber del detrás de escena de esta conversación, todas las semanas escribo el correo semanal de Tiene que haber algo más. Directo a tu bandeja de entrada te mando mis recomendaciones y lo último del podcast; recibilo el jueves que viene anotándote en tienequehaberalgomas.com/correo. ¿Estabas escuchando a Joia Nuñez? Ella es médica pediatra, se especializó en informática de la salud para rediseñar la experiencia que tienen los pacientes interactuando con las instituciones médicas. Además, ella es mi coganadora del premio Women that Build de Globant.

En esta conversación hablamos de cómo fue su transición de pediatra a informática en salud, cómo trabaja como freelance desde España y la relación entre la inteligencia artificial y la salud. Antes de ir con el episodio, un anuncio rápido. Desde que empezamos con el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes de 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con cientos de ustedes, lanzamos la Comunidad Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que los tenía que conectar entre ustedes para que se conocieran.

La Comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos con otros profesionales desde más de 25 ciudades y tenemos actividades todas las semanas. Vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clase los que estamos dentro. Tenemos un club de lectura donde votamos un libro y nos juntamos a debatirlo. Hay un chat que nos conecta a todos para pedir ayuda, compartir recursos y oportunidades laborales. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo una hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba para sostener el compromiso. Y además les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en… Spotify ni en YouTube. Dentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente para mejorar como profesionales en sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras interesantes, emprendedores, freelancers, y aunque cada uno esté en una industria diferente, nos une la forma de pensar. Dejo el enlace en la descripción y unite también en tienequehaberalgomas.com/comunidad. Ahora sí, vamos con Joia.

Hola, Joia, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.

Joia: Muchas gracias a vos, un honor ser parte de este programa. La verdad que me encantó cómo la vida nos cruzó, y estar hoy acá es un orgullo total.

Magali: Me encanta, porque somos coganadoras de un premio que lo debería haber ganado solo una de las dos, ¡y lo ganamos las dos! Me parece impresionante. Estoy muy contenta de compartirlo con vos.

Joia: También, sí, sí, totalmente. Una gran compañera para compartir un premio. Estamos hablando del premio de Globant, Women that Build, y nosotras competimos en la misma categoría. Y por cada país gana una, y en Argentina ganamos dos, así que acá estamos las dos ganadoras para hacer esta conversación.

¿Por qué idealizamos el trabajo como algo para toda la vida?

Magali: Bueno, vamos a empezar por una frase que encontré tuya en internet y te la voy a leer. Esta frase dice esto, lo escribió Joia en algún momento: «Al empezar a pensar en el futuro, no podía dejar de imaginarlo como un desde mañana para toda la vida, y cuando pensaba en esos términos me asustaba mucho que el trabajo que estaba haciendo no me enamoraba lo suficiente como para querer hacerlo todos los días hasta el fin de mis días.»

Joia: Uy, qué dramático.

Magali: Está bien, la saqué de contexto, pero quiero saber para vos cuál es la complejidad de idealizar nuestro trabajo como un trabajo para el resto de nuestras vidas.

Joia: Bueno, en realidad, poniendo un poco en contexto de dónde sale, venía de un momento que yo personalmente lo viví como crítico porque… Sentía mi vocación en juego conmigo misma, y ahí lo que se me jugaba es que me imaginaba que lo que estaba haciendo en ese momento era lo que iba a hacer todo el resto de mi vida, que todos los días de mi vida iban a representar esa misma actividad, ese mismo día a día, esa cotidianeidad.

Me generaba una ansiedad de quedar envuelta en la rutina, de quedar atrapada, de quedar acotada a un marco tan estructurado.

Y bueno, y ahí fue cuando empecé a pensar un poco fuera de la caja, a tener otras ideas y contemplar otras opciones. Así que finalmente terminé encontrando una veta que podía aprovechar toda mi carrera, potenciarla y abrir otras oportunidades dentro de lo que es la actividad profesional, pero también sin sentir que estaba dejando atrás todo lo que ya había construido.

Y eso me llevó a tener la vida que tengo hoy, que no siento que sea la que va a ser el resto de mi vida, sino que la voy construyendo día a día, y según las necesidades que tenga o el momento de mi vida en el que esté, puedo ir tomando y dejando algunas características.

Entonces creo que uno de los aprendizajes que tuve de ese momento es que una decisión tomada en un momento bajo una circunstancia no necesariamente queda determinada para el resto de la existencia, sino que hay factores modificadores.

Y que eso también es crecimiento. Entonces hoy, mi vida laboral de hoy, todos los días son diferentes y cada día aprendo algo nuevo, y eso la verdad que me fascina: que en mi trabajo no tenga una repetitividad, que me permita entrar con mi área creativa, buscar alternativas, buscar soluciones, innovar.

¿Cómo te forma la medicina la manera de pensar?

Joia: Así que bueno, creo que un poco fue el salto desde la crisis hacia el aprendizaje.

Magali: ¿Cómo creés que tu formación en medicina condicionó tu experiencia laboral?

Bueno, esto un poco lo estuvimos charlando de spoiler antes del podcast, pero yo creo que… Que mientras estudiaba la carrera, todo el aprendizaje que hacía de cómo presentar un tema al examen o cómo exponer un tema o un problema con el que me encontraba, que en salud era un caso clínico… Me fue ordenando la forma de pensar.

Como hacer toda una anamnesis completa, una investigación detallada de cuáles son los síntomas, las causas, los factores predisponentes o agravantes.

Tratar de buscar el diagnóstico, acercarme a distintas posibilidades, diagnósticos diferenciales, etiología, que sería la causa en sí misma, y después buscar formas de manejar y de tratar. En algunos casos hace falta hacer estudios complementarios; en algunos casos solo con eso alcanza. Pero también pensar qué estudios complementarios, cuál es la finalidad, el riesgo, costo beneficio, y qué voy a buscar en cada uno de los exámenes complementarios que pido para después poder interpretarlos.

Y la interpretación en sí misma también es todo un ejercicio. Y después, bueno, ver cómo sigue la evolución. Entonces ese proceso de pensamiento, como bien ordenado o en pasos, a medida que se va ejercitando, casi que fluye naturalmente.

Lo fui trasladando a casi todos los aspectos de mi vida sin darme cuenta. Y de pronto, cuando empecé en medicina, después pasé a mi carrera de pediatra, que también aplicaba todo este proceso, y en los últimos años que me especialicé en informática de la salud, ese mismo tren de pensamiento me acompañó también a hacer todas las mismas instancias de relevamiento, análisis, diseño y desarrollo de posibles soluciones, y después implementación, y ver cómo el testeo en sí mismo va mejorando y evaluando la respuesta. Así que eso ya creo que es parte de mí y de cómo veo el universo.

¿Qué tiene de lindo la pediatría y qué la hace difícil de sostener?

Magali: ¿En tu paso por ejercer pediatría, qué cosas… Te gustaban y qué aspectos te hacían ruido en cuanto a tu estilo de vida?

Joia: Bueno, a mí la especialidad pediatría me encanta. O sea, al día de hoy, por más que no ejerzo directamente como pediatra, me parece una especialidad hermosa, supercompleta, que tiene un enfoque muy integral de la salud, no solo de cuestiones físicas, sino de todos los aspectos que tienen que ver con el paciente y la familia, porque en pediatría el paciente no es solo una persona que viene de la nada, sino que tiene todo un contexto familiar y acompañante.

Y un montón de causas y factores que van haciendo a su estado de salud, y eso a mí me encanta contemplarlo y cubrirlo en la consulta. Y lo que no me gustaba en su momento, cuando ejercía, era la calidad de vida que estaba teniendo al estar dedicándome exclusivamente a la pediatría. Sentía que tenía que sacrificar cosas que la mayoría de la gente que trabaja da por sentado, como por ejemplo tener un fin de semana libre, dormir todos los días en su casa, no sé, elegir… Actividades sociales en función de la agenda de las redes y no del horario de trabajo.

Y bueno, fueron cosas que me empezaron a condicionar y a hacerme preguntar esto que hablamos al principio… ¿Es así como voy a querer vivir el resto de mis días? Y bueno, si bien no es de acá para siempre, sí me di cuenta de que había cosas en mi calidad de vida que no me estaba respetando y que quería tener resueltas.

Así que la verdad que para mí encontrarme con informática en salud fue un descubrimiento hermoso, porque me permitió pasar desde todo el costado de pediatría que me encanta, me fascina, y con el que de alguna manera sigo conectada desde los ángulos que puedo, y aplicarlo a un nivel con un alcance mucho mayor y con otra disciplina que también me encanta y disfruto de conocer y de descubrir. Así que sí, la verdad que si tengo que volver a hacer pediatría, no es algo que me va a pesar.

Me encanta, pero sí tendría en cuenta estas cuestiones más del estilo de vida, no tanto de la profesión o del ejercicio en sí.

Magali: ¿Por qué creés que sigue pasando esto estructuralmente en la medicina? Porque en algunos episodios donde trajimos a médicos que se reinventaron, tipo Diego Pereyra, Ingrid Briggiler, hablamos de estas, no sé cómo llamarlo, fallas estructurales, donde a las personas que tienen que curar a otras personas les exigen demasiado, con estos horarios rotativos, guardias de 24 horas y todo tipo de cosas que tienen que pasar.

¿Por qué en salud cuesta tanto dejar la carrera elegida?

Magali: Bueno, estas son preguntas que obviamente me estuve haciendo muchísimo a lo largo de mi carrera, y especialmente de este periodo de transición de… Una línea hacia otra. Y yo creo que en salud se dan algunas cosas, como por ejemplo: desde el comienzo de nuestra carrera siempre está la presión de que el promedio, o cómo quedás en un ranking, o cuál va a ser tu salida laboral a futuro, está condicionada desde el primer día de clases, que es una ridiculez, pero bueno, tenemos como ese chip inculcado de que si no tenés buen promedio no vas a entrar en un buen hospital, y si no entrás en un buen hospital no vas a tener una buena formación, y si no tenés una buena formación no vas a ser un buen profesional, y si no sos un buen profesional nunca nadie te va a querer contratar. Y eso es algo que nos creemos desde el primer día y que nos va moldeando durante ocho años de carrera en la UBA.

Y llegando al final de esos años, también empieza a sumarse el otro chip, que es el de: bueno, si vos no querés hacerlo, hay una lista de espera de 500 personas que están dispuestas a aceptar estos términos y condiciones, y no necesitamos que seas vos; por más que tengas todas estas acreditaciones, puede ser cualquiera de este listado. Que va un poco en detrimento del argumento anterior, pero son chips o mensajes que nos van llenando continuamente y nos van pesando. Y eso hace también que sea difícil tomar decisiones como, no sé, el lugar donde se hace la residencia, o si empezás una residencia y no te gusta… Dejarla. Hay un peso en esa decisión… Enorme, que es muy difícil de enfrentar.

Y después hay cuestiones que tienen que ver más con la remuneración o el trato. Es esto que hablábamos antes, la calidad de vida que uno tenía, o que yo tenía por lo menos: para poder llegar a fin de mes tenía que cubrir determinada cantidad de guardias, y esas guardias son de 24 horas.

Y eso es como un estándar, porque si no lo hacía yo, había 500 personas que estaban dispuestas a aceptarlas.

Y veo que en otros lugares del mundo quizás se está invirtiendo un poco esa tendencia o se está tratando de cambiar, y quizás las guardias formativas también son pagas o no son necesariamente de 24 horas, y si tenés 12 horas de guardia nocturna, las 12 diurnas no las trabajás, o hay distintas herramientas o estrategias para que sea… Más amigable. Pero también, por ejemplo, en pediatría actualmente hay una crisis de falta de pediatras, porque quedan puestos vacantes en las residencias. Empieza gente que toma el cargo y después renuncia. Las condiciones no son buenas, y esto es algo que se está dando en Argentina en particular, pero que también está sucediendo en otros lugares del mundo: hay falta de pediatras. Es una especialidad que está en crisis transversalmente, así que no sé si es algo inherente al país, a la situación, o es algo de que la pirámide poblacional va tendiendo hacia el envejecimiento, y hay algo que está pasando, no sé.

Y en esto del peso de las decisiones, obviamente, claro, tiene mucho sentido: si hay mucha gente dispuesta a hacer lo mismo, entonces la vara baja, porque necesitan menos requerimientos para hacer lo mismo. Si no lo hacés vos, lo va a venir a hacer alguien más.

¿Cómo pasar de pediatra a informática en salud?

Magali: ¿Cómo fue para vos esta decisión de decir… No quiero que toda mi carrera sea de pediatría, y empezar a transicionar a otro tipo de trabajo?

Joia: Bueno, para mí fue enfrentarme bastante a ese peso de… De cómo crecí durante la carrera, y poder permitirme tomar esa decisión de… Lo que decís vos: tiene que haber algo más.

Entonces, cuando estaba transitando el momento agudo y empecé a poner en la balanza, lo que vi en ese momento fue que también la informática en salud era una especialidad naciente, en tendencia creciente. O sea, recién estaba empezando a hablarse del tema y empezando a estar en boca de todos. Es una especialidad que se desarrolló mucho en los últimos años, y que veía como un nicho muy acotado. Entonces me pareció que… Que si bien era algo súper específico y chiquito, no tenía esa presión de 500 otras personas atrás, y me parecía que con toda mi experiencia, con toda mi carrera y con las habilidades que iba adquiriendo y desarrollando en ese momento, podía llegar a hacer algo con eso. Entonces la verdad lo vi más como una motivación y no tanto como un impedimento. Y bueno, creo que también fue clave el momento en el cual lo viví, que fue al final de una residencia, en el medio de la pandemia, y en un momento en el que a nivel global se estaba empezando a hablar de algunas herramientas informáticas para justamente potenciar la salud, como ser la telemedicina en el caso de COVID, o… Por decir un ejemplo emblemático de ese momento. Entonces me pareció que todo apuntaba a que era una buena decisión.

Magali: ¿Qué creencias limitantes tuviste que deshacerte para poder hacer este cambio?

¿Cómo se trabajan las creencias limitantes y el síndrome del impostor?

Magali: Bueno, yo no sé si es tan fácil así como «ay, bueno, me deshago de estas creencias», sino que sí, trabajar mucho… A nivel introspección y expectativas, tanto personales como profesionales, como incluso sociales y familiares, ¿no? Cuando uno elige una carrera y empieza a desempeñar algunos proyectos, no sé, se generan expectativas en función de lo que significa eso.

Y si bien eso fue quizás lo que menos me pesaba, ponía mucho en la balanza qué era lo que yo quería hacer y cómo quería vivir. Y eso creo que es lo que más me pesa el día de hoy: el cómo quiero vivir. Más que el si hacés algo que te gusta, encontrás la forma y encontrás el espacio, lo que pesa al momento de tomar decisiones es cómo va a ser tu vida mientras estás haciendo eso. Y creo que fue bueno trabajar eso, y también mucho trabajo interno de… Que esto creo que fue lo más difícil: luchar contra esa autopercepción que tenía de que todas mis credenciales no eran suficientes, porque había mucha gente más y había mucha presión de pares. Y realmente decir: bueno, ok, hay un montón de pediatras y hay un montón de pediatras subespecializados en cosas, pero yo tengo este valor para aportar también, y que sume desde este ángulo.

Y bueno, es un valor que creo que a vos también te debió haber pasado, o por lo menos lo debés haber vivido ahora con el premio, que capaz te hacían preguntas de «bueno, ¿y qué? O sea, ¿por qué te elegimos a vos y qué es lo que hiciste?». Y capaz a mí algo que me pasa es que cuando veo mis logros no los veo como logros, los veo como, bueno… Son cosas que hice. Pero de pronto, cuando alguien como Globant te lo devuelve y te dice «bueno, pero hiciste esto», decís: ah, bueno, es un montón. Y dicho así suena grandioso, y quizás uno en su día a día no lo dimensiona de esa forma.

Es que es lo que es, es grandioso. O sea, no sé si vieron el perfeccionismo de Joia en esta frase, pero sí, te entiendo en la parte de minimizar los logros, de que vos estás en el día a día y vas diciendo: no sé, yo sigo avanzando. Y después en algún momento te das vuelta y alguien te reconoce, y decís: ah, todo lo que estuve haciendo se acumula en el tiempo y genera todo esto, que me dan un premio.

Joia: Sí, bueno, tal cual. De hecho, cuando estaba preparando las respuestas y los copys de las publicaciones, hablé con una gran referente, también potencial invitada de tu programa, y dentro del asesoramiento y el feedback que me daba, me decía: «Creétela más». Y yo siento que es algo que no me sale; es difícil tomar perspectiva, sobre todo cuando venís de una industria en la que todo el tiempo te están diciendo que no sos suficiente.

Pero me parece que, igual, además de que tu industria debe ser más complicada que otras, hay un mensaje general en la vida del «no soy suficiente». Por eso a muchas personas nos pasa esto. O sea, no es que todos tenemos esta misma… Entre comillas, falsa idea porque se nos ocurrió; hay algo en la sociedad, sobre todo a las mujeres, que te lo meten en la cabeza. Entonces, obviamente, vos creés que no sos suficiente si te lo dicen mil veces. O sea, obvio, hay que hacer un trabajo muy fuerte de desarmar eso, que nos va a llevar toda la vida. Y sí, nos está llevando. Ahí va. Bueno, a no deprimirse.

¿Cómo fue quedar varada en Italia al empezar la pandemia?

Joia: Escuchame, hace cinco minutos mencionaste una palabra que pasó muy al pasar, que es la pandemia. Quiero saber cómo es que vos terminaste caminando 90 minutos en una autopista de Italia para llegar a un aeropuerto.

Bueno, fue así. Los últimos meses del 2019 y principio del 2020, yo conseguí una rotación de último año de residencia en Roma, en un hospital pediátrico que se llamaba Bambino Gesù. Y bueno, hice todo diciembre, todo enero, mitad de febrero, y cae la pandemia. Y con esta situación empiezan a pasar tomas de decisiones sobre pasajes y cambios de itinerario, y un montón de incógnitas. No sé si te acordás cómo se vivió en ese momento, pero… Las aerolíneas empezaron a cancelar tickets todos los días, los trenes empezaron a estar suspendidos todos los días, se declaraban zonas rojas y de pronto quedaban completamente incomunicadas. Y entonces ahí sí fue una movida de empezar a querer escapar para poder volver y no quedar encerrada en una zona roja.

En el momento en el que declaran zona roja a Italia, todo el país, yo estaba en un micro llegando a Siracusa, que es un pueblo chiquito, casi en Sicilia.

Y estaba arriba del colectivo, o sea que en ese momento no podía tomar ninguna decisión. Tenía que esperar las ocho horas que me faltaban arriba del colectivo para llegar y ahí ver qué hacía. Y llegué y era domingo, estaba todo cerrado. Era un pueblo muy chiquito, y dentro del reglamento del decreto que salió decían que si ibas a estar transitando en la calle tenías que tener un permiso policial fotocopiado. Y no había ni siquiera un locutorio como para entrar a internet y pedir imprimir el permiso. Así que bueno, ahí fue un poco arriesgado y empecé a hacer todo lo que había hecho en micro: buscar una estación de tren, volver a alguna ciudad que tuviera aeropuerto.

Era tomar un tren que fue casi un taxi, porque no había más gente en el tren. Y de hecho yo me subí sin saber si iba a salir o no, porque no había servicios. Así que bueno, terminé tomando el tren al aeropuerto más cercano, pero del aeropuerto a la estación de tren había un tramo, y no había nadie en la calle, no había transporte público, no había taxi, no había Uber, nada.

Entonces dije: bueno, lo único que me queda es caminar. Y empezamos a caminar, y ahí empezó a darse una situación muy de película italiana, que era que al costado de la ruta empezaba a aparecer gente que tenía auto y que te empezaba a ofrecer el traslado al aeropuerto a 50 euros, y de pronto caminabas diez minutos más y te lo ofrecía a 40 euros, y caminabas diez minutos más y estaba a 30. Y de pronto ya te faltaban diez minutos y ahí te decían: bueno, por 5 euros. Y no, por 5 euros camino los diez minutos. Y bueno, llegando al aeropuerto hablamos con una amiga que es periodista, que en ese momento trabajaba para La Nación.

Y le contamos toda la situación que estábamos viviendo.

Y dice: «Guau, esto es increíble, podría salir en el diario». Y nos subimos al avión, volamos a Roma y cuando salimos empiezan a llegar notificaciones de todo el mundo: «¿Qué hacen en el diario? ¿Quiénes son? ¿Cómo pasó? ¿Están bien?». Y de hecho parecía como que todavía era un borrador, porque acabábamos de hablar con nuestra amiga. Fue un vuelo corto, y ya era noticia y ya estaba circulando.

Y ya la familia se había enterado antes que nosotros mismos.

Magali: ¿Cómo llegaste a Argentina?

¿Cómo volver a Argentina con las fronteras por cerrarse?

Magali: Bueno, ahí fue… Como yo había ido en parte a esta rotación, yo tenía el pasaje, lo había tramitado a través de la IOM, que es la International Organization for Migration, o algo así, que es la Organización Internacional para las Migraciones, una entidad que depende de la ONU, la Organización de las Naciones Unidas, y que en algunos viajes de estudio, relocalización o trabajo te ofrece cierta ayuda.

Y yo había tramitado todo el viaje a través de esa organización, y ellos se iban encargando de actualizarme minuto a minuto cómo era el estado de mis vuelos y de los otros vuelos, porque se estaba cayendo todo.

Y yo tenía un vuelo que iba a través de Suiza.

Así que lo que hice fue irme de Italia lo antes posible para no perder la conexión completa, porque ese tramo sí se cayó, pero el tramo largo no.

Cuando estoy en Suiza, se cae el tramo largo.

Así que voy a la oficina de la aerolínea, y ahí creo que por primera vez en mi vida me sentí en el primer mundo, porque realmente el nivel de atención y la calidad de la espera, todo fue impecable, en un momento de muchísimo estrés, muchísima incertidumbre. Yo entro a hablar con una persona, y la persona, sonriente, me dice: «Mi objetivo es que vos de acá te vayas contenta, así que voy a hacer todo lo posible para que hoy te vayas contenta».

Y yo en el momento tenía tanta incertidumbre encima que dije: bueno, es mucho decir, pero gracias. Y la verdad es que sí fue un servicio perfecto: detalladamente se fueron fijando qué disponibilidad había y se encargaron de que cualquier cambio, cualquier modificación, ellos se iban a hacer cargo, y me… Me consiguieron un pasaje a Londres, y de Londres volvía para Argentina. Porque encima pasó algo gracioso, que es que yo estaba con los días contados de visa. O sea, si perdía mi vuelo y no podía volver, me pasaba del permiso de estancia. Entonces necesitaba salir del territorio Schengen, y cuando llamaba a Cancillería no me podían dar una versión oficial de qué pasaba, porque había una situación de fuerza mayor, pero era sin precedentes.

Entonces era todo extraoficial y tenía que buscar por mis propios medios cómo podía resolver. Así que bueno, cuando me sacaron por Londres, realmente me resolvió dos pájaros de un tiro.

Qué bien. ¿Cuántos días antes de que se cerraran las fronteras llegaste al país?

Joia: El último día, 16 de marzo.

Últimos vuelos.

Magali: Guau.

Sí, fuerte, qué fuerte esto.

Joia: Que incluso la experiencia de llegar en un contexto tan revuelto y sin precedentes era ridícula en sí misma, porque, por ejemplo, para ordenar la salida, primero tenían que descargar todo un avión, y eso lo iban haciendo de a dos personas por vez. Entonces tuvimos que esperar como cuatro horas encerrados en el mismo avión a que desembarcara todo el avión previo, para evitar problemas de contagio, mientras todos estábamos en la misma cápsula de aire. Y después, cuando salimos todo el segundo avión, nos encontramos de vuelta a esperar el equipaje, o sea que igual no es que se ahorraba tanto.

Y después era graciosa la imagen de ver a la persona vestida con todo el equipo de biohazard, con la pistolita de temperatura tomándote a la distancia, y el otro al lado tomando mate en remera, pasándole la misma bombilla. Son imágenes de pandemia a un nivel muy incipiente, que eran graciosas.

¿Cómo decidió Joia mudarse a Madrid y homologar su título?

Magali: Qué fuerte, qué fuerte esto. ¿Cómo decidiste mudarte a Madrid?

Joia: Bueno, eso es un proyecto que lleva ya varios años como idea.

La verdad que en mi familia creo que todos menos yo vivieron una experiencia internacional.

Y yo desde que crecí veía lo enriquecedor que resulta tener una experiencia de resolver situaciones en otro ambiente, en otro entorno, con otras redes, con otros idiomas, y también de insertarse en ambientes nuevos y en espacios nuevos.

Entonces siempre fue una aspiración que tuve, de ver que podía ser internacionalmente. Y bueno, al haber estudiado medicina, ahí sí me empecé a encontrar con restricciones de homologación de títulos y de papelería. Y yo siempre vi esta experiencia de internacionalizarme como algo de desarrollo, de crecimiento. Entonces no quería irme del país por irme nada más; quería que sea con un extra de valor.

Entonces, bueno, mientras fui preparando todos los papeles y consiguiendo todas las acreditaciones… Fui viendo de qué manera me podía reinsertar y en qué lugar sería mejor. Y bueno, ahí pude homologar mi título al título español, entonces eso ya era una ventaja, y después pasarme a informática también me dio la ventaja del trabajo híbrido. Entonces fui sumando distintos aspectos para poder cumplir con esto, y finalmente, cuando reuní todos los requisitos y fue el momento, tomé la decisión y lo hice, y acá estamos. O sea, hace un mes llegué, y bueno, por ahora estoy justo en el proceso de salir del modo vacaciones.

Magali: Y qué bueno, es lo que hablás bastante de la vida de nómade digital, ¿no?

¿Cómo equilibrar trabajo, viajes y desarrollo personal?

Magali: ¿Cómo hacer ese balance entre ocio, vacaciones, trabajo y desarrollo propio?

Joia: Así que bueno, estoy ahí encontrando el punto de equilibrio.

Es un momento difícil. Vamos a ver qué palancas hay que tirar hasta encontrar un lugar, y eso es un malabarismo, a ver, de buscar el punto de equilibrio.

Magali: Es totalmente de saber qué palancas tirar. 100%.

Entonces, última pregunta, que es cómo cerramos esta entrevista: palabras finales, un mensaje a la audiencia de algo que hayamos dicho o no, algo que quizás haya quedado en tu cabeza que quieras compartir en este momento.

Joia: Bueno, creo que es difícil un mensaje así consolidado.

Lo que les voy a decir es: no sé si todo lo que dije es verdad y en qué medida, pero no dejen que la verdad les arruine una buena historia.

Magali: Ahí va, ahí va, espectacular.

Bueno, gracias, Joia, por venir a contar todo esto. Felicitaciones por tu premio.

Joia: Felicitaciones a vos.

Magali: Autofelicitándonos.

Joia: Y a por todo, vamos a por todo.

Magali: Vamos a por todo, sí, aprovechemos nuestra situación de privilegio.

Ahí va, gracias, y te mando un abrazo.

Joia: Otro para vos, un gusto.

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Preguntas frecuentes sobre este episodio

¿Quién es Joia Nuñez y de qué habla en este episodio?

Joia Nuñez es Argentina, Médica Pediatra egresada de la UBA. Desarrolló su carrera en el ámbito nacional e internacional. Hoy emprende en informática de la salud para rediseñar la experiencia que los pacientes tienen interactuando con las instituciones médicas. Además, es Coganadora de nuestra host Magali Bejar en el Premio Women that build de Globant.

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