Mario Romero
Mario es inversor ángel y emprendedor. Estudió Administración de empresas en el Instituto Tecnológico de Monterrey con un intercambio en Stanford. Tiene una maestría de negocios en la universidad de Cornell. Mario lideró distintas posiciones en empresas como OYO Rooms, Ternium, BCG y Cemex. Fue Regional General Manager de Rappi Mexico.
Hoy Mario sigue manejando Rosero un fondo de inversión, emprende con Kale, su restaurant en México y Rosemary su empresa de Real Estate.

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De qué hablamos con Mario Romero
- Qué facilita nuestra flexibilidad? Estar abiertos a los cambios
- Ser CEO en dos lugares a la vez
- Qué aprendió de trabajar en gastronomía para sus roles de inversor
- Ser inversor ángel vs. ser parte de un fondo de Venture capital
- Cómo hacer networking
- Reglas del trabajo, tiempo y organización
- Cuánto influyen los contactos y nuestra posición inicial en las oportunidades
- Cómo es un día a día en el mundo de las inversiones
- Comunicación y escuchar al cliente para saber en qué nos equivocamos
Transcripción
Mario Romero es inversor ángel y emprendedor: maneja Rosero, un fondo de inversión, el restaurante Kale y Rosemary, su empresa de real estate, y fue Regional General Manager de Rappi México. En el episodio habla de paciencia al invertir, de leer a los emprendedores, de networking, del peso de los contactos y de por qué la constancia le gana al talento.
Introducción
Mario: Si tú quieres hacer algo y estás convencido de querer hacerlo, no te desanimes con todas las cosas que van a suceder en el ínterin. Si logras ser constante y tener esa disciplina de no sacártelo de la cabeza, ¿cuál es tu objetivo? Y lo voy a hacer y lo voy a hacer y lo voy a hacer, y te lo escribes en un post-it. Si lo que quieres hacer es ser piloto, aunque nunca te hayas subido a un avión, pones en tu post-it «quiero ser piloto», agarras el post-it y lo pegas en el espejo de tu baño, y todas las mañanas que te levantes… Ves que quieres ser piloto. Lo pegas en tu coche cuando vas al trabajo, lo pegas por todos lados, y si realmente eres constante, con eso lo vas a poder conseguir. Hay muy pocas cosas que el ser humano no puede hacer si realmente se lo propone.
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más, la historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. No sé si sabías, pero todas las semanas escribo un correo semanal donde hablo de cómo navegar el mundo profesional, el trabajo remoto y, obvio, también de lo que yo aprendo del podcast. Anotate en el enlace en la descripción para recibirlo el próximo jueves, en tienequehaberalgomas.com/correo. ¿Estás escuchando?
Mario Romero. Mario es inversor ángel y emprendedor. Estudió Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico de Monterrey, con un intercambio en Stanford, y tiene una maestría en negocios en la Universidad de Cornell. Mario lideró distintas posiciones en empresas como OYO Rooms, Ternium, BCG y Cemex. Hasta llegó a ser manager regional de Rappi en México. Mario ahora sigue manejando Rosero, que es un fondo de inversión, Kale, su restaurant en México, y Rosemary, su empresa de real estate. En esta conversación hablamos de cómo entrar a los círculos de emprendedores e inversores cuando no pertenecés, cómo se tejen redes, su experiencia en una startup en crecimiento acelerado y su experiencia uniéndose con un socio a un proyecto que ya funcionaba. Atención, que está solo la primera parte de la entrevista con Mario.
Hay una segunda que es solo para los participantes de la membresía Tiene que haber algo más. Vamos con la conversación, y cuando termines, escribime contándome qué te pareció. Hola, Mario, bienvenido a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.
Mario: Gracias por la invitación, Magali.
Magali: Quiero empezar con este dato que me gusta mucho. Vos, que viviste en muchos lugares del mundo y tuviste 24 casas en toda tu vida, ¿cuáles creés que son los componentes que facilitan la flexibilidad en una persona?
¿Qué hace falta para ser flexible ante los cambios?
Mario: ¿Los componentes que facilitan la flexibilidad? Yo creo que hay que estar abierto a todo, ¿no? A veces estamos acostumbrados a que nos cambien algo ridículo y creemos que tenemos un open mind, pero cuando te cambian de Madrid a Bogotá, de un colegio británico a un colegio americano, donde tú pensabas que hablabas inglés, y te das cuenta de que «yeah» es una palabra y que se comen todas las palabras en Estados Unidos comparado con lo que tú tenías, pues te das cuenta de que realmente… Normalmente no somos tan open mind como pensamos, ¿no? Y hay gente que puede parecer muy parecida al otro lado del mundo y que a lo mejor no lo es tanto. Entonces realmente es abrirse la mente, pero ser conscientes de que abrirse la mente posiblemente sea un poco más incómodo, o que hay que tenerla más abierta de lo que uno piensa que la tiene.
Magali: ¿Como aceptar cualquier posibilidad?
Mario: Sí.
¿Cómo se maneja ser CEO de dos empresas a la vez?
Magali: En el momento en que estamos grabando esto, en tu LinkedIn dice que vos tenés dos roles activos como CEO. ¿Cómo elegís en qué cosas involucrarte?
Mario: Complicado, pero tengo la suerte de que los trabajos o las responsabilidades son muy diferentes, porque uno es un tema de inversión, de real estate, un poco más de análisis de inversión, y el otro es un restaurante.
Magali: En general, entonces, ¿el restaurante te demanda horarios no convencionales?
Mario: Como yo digo, esa es la parte complicada: puedes estar sentado haciendo algo muy tranquilo, con tu agenda ya bien acomodadita con tus colores, hasta con espacio para estar con los niños en la tarde, y de repente pasa algo en el restaurante. O te llaman y tienes que, como dicen aquí en México, apagar fuegos. Te acostumbras, definitivamente te acostumbras. Yo nunca he sido una persona capaz de sentarme dos horas a hacer algo en específico. Nunca me han dejado, entonces nunca me acostumbré, y tampoco creo que sea necesario.
¿Qué enseña un restaurante sobre la paciencia al invertir?
Magali: ¿Qué dirías que es algo que aprendiste por tener un restaurante que apliques en tu carrera de inversor?
Mario: Paciencia, definitivamente la paciencia. En un restaurante, como en cualquier otro negocio, como en cualquier rol de CEO, de responsable, de director general, uno se imagina, tiene un plan, y dice: los siguientes tres meses va a pasar esto. Y en el restaurante creo que es mucho más fácil que en cualquier otro negocio que al día uno ya todo se desmadró y no pasó absolutamente nada de lo que tenía que pasar.
Y entonces tienes que pararte un segundo y empezar a ver: bueno, a lo mejor no es tan fácil. Y cambiar el plan, y cambiar el plan, y cambiar el plan. Trabajando en Latinoamérica, en general hay mucha rotación en la industria, entonces tienes una persona que crees que es muy buena y a los tres días te dice que se va, o desaparece y nunca regresó. Hay mucha informalidad, ¿no? Entonces creo que, si lo tenemos que resumir, es la paciencia y la capacidad de decir: bueno, podemos parar, olvidarnos un poco del plan, quizá no del objetivo final, pero sí del plan de cómo íbamos a llegar a ese objetivo.
Y replantearlo por completo se vale, no pasa nada, no es el fin del mundo. Y además, quizá si no lo haces no vas a llegar a ese objetivo, ¿no? Entonces, nuevamente, abrir las puertas a volver a cambiar todo y empezar de nuevo ese plan.
Magali: Justo hoy tuve una sesión en la membresía Tiene que haber algo más, una introducción a las inversiones que dio un participante, Santiago Texeira, desde Uruguay, y mencionó una frase que la tengo acá anotada, porque fue hace dos horas.
De Paul Samuelson. La traducción en español, a ver si conocés esta frase, dice que invertir es como ver el pasto crecer o la pintura secarse: mucha paciencia. Si vos querés excitement, si querés la adrenalina, tenés que ir a Las Vegas a jugar tu dinero.
Mario: Sí, totalmente. Y luego, si hablamos de inversiones ya un poco de riesgo, creo que es todavía más difícil, ¿no? Porque la paciencia tiene que ser la misma, inclusive más a veces, pero con demasiadas cosas cambiantes. Entonces sí, totalmente, no apto para cardíacos, definitivamente.
Magali: ¿Cuál dirías que fue tu peor día como inversor?
Mario: Fíjate que hice una inversión en un tema de blockchain.
¿Qué se aprende de una inversión que sale mal?
Mario: No hace mucho. Y al mes y medio, dos meses, se acabó la empresa, algo muy rápido, muy, muy rápido. Gracias a Dios no fue mucho dinero, y realmente me ayudó. Debo admitir que no me arrepiento de haber invertido ahí, porque me enseñó una lección: yo había invertido ya en 10, 11 empresas, y esta inversión la hice con menos conciencia, con menos análisis. Conocía un poco a la persona, su entorno, había trabajado con ella. Su pasado me confió mucho, y ese día fue malo. Después pasó a ser un día bueno, pero ese día fue muy malo porque me permití pensar, y creo que no me equivoqué, al menos por un momento, que era el peor inversionista del mundo, que yo no podía tomar decisiones de inversión.
Digamos que con la cabeza caliente. Yo, porque la conozco, porque trabajé con esta persona durante el año pasado, ¿no? Realmente a veces, cuando pensamos que hacemos las cosas bien, y las podemos estar haciendo bien, puede pasar algo tan estúpido como eso.
A lo mejor nos replantea por completo nuestra forma de hacer las cosas, ¿no? Y que no somos tan buenos como pensamos que lo somos. O sea, ahí sí me di cuenta de que a lo mejor las inversiones pasadas habían sido con mucha suerte, o que me había ahuevado con los análisis, pero definitivamente ese día fue muy malo. Fue muy malo porque me sentí un fracaso completo por haber hecho una barbaridad, lo que consideré después una barbaridad, no por el outcome.
Magali: Claro.
Quizá no tuve paciencia en analizar, en ver otras opciones. Como me calenté, me gustó, conocía a la persona: órale, va, aquí está mi ticket, ¿no?
Es que también entra esta parte de los sesgos. ¿Ves a la persona, la conocés? Quizás es el mismo contexto, entonces creemos…
Mario: Es fácil, es fácil hacerlo, porque normalmente en este mundo de venture capital uno invierte en startups y en niños, como yo digo. Tengo una inversión en un niño de 17 años que es una pistola.
O sea, yo le tengo muchísimo respeto a esta persona, y mucha gente me dijo que estaba loco, que todavía no había terminado la preparatoria y que no pensaba estudiar una carrera, ¿no?
Magali: Cierto, mucho más en la persona que en el producto.
¿Por qué en venture capital una de cada diez funciona?
Magali: Cuando tienes que invertir en un tema de venture capital hay un timeframe: si no inviertes tú, quizá invierte alguien más. No es una decisión como comprar una casa o tener familia, en la que a lo mejor tienes un par de años, puedes analizar miles de cosas, puedes esperar a que pasen las Navidades a ver cómo estuvieron, puedes esperar muchas cosas. Aquí no. Entonces, cuando conoces a la persona que tienes enfrente, aunque sea poquito, creo que inconscientemente te intentas agarrar a eso para intentar convencerte de lo buena o mala inversión que puede ser. Pero creo que está mal, porque su pasado no tiene nada que ver con esta empresa, o quizá con lo que tú conoces de su pasado. Es difícil invertir en early stage, por eso: no conoces a la persona y no vas a conocerla… Hasta después.
Claro, y por eso, obviamente, nadie sabe cómo hacer que una empresa o un emprendimiento funcione. Creo que por eso un poco existe el mundo del venture capital, porque uno de cada diez tiene que funcionar, pero si supiésemos exactamente cómo hacer que las empresas funcionen, no habría empresas fundiéndose. Digo, los portafolios de los grandes fondos de venture capital… Creo que la estadística que has dado tú debe ser bastante certera, ¿no? Hacen dinero porque le pegan a una de diez. Sí, yo creo que el que te diga que es muy bueno invirtiendo en venture capital es un mentiroso. De alguna manera habrá gente mejor que otra. Claramente yo no me considero para nada el mejor, ni mucho menos, pero definitivamente creo que es más un arte que un análisis.
Creo que es más saber leer a las personas. Te voy a decir nada más que, si hay gente interesada en venture capital que nos está escuchando, que ha estudiado psicología y se cree buena en psicología, quizá esté perdiendo una buena oportunidad de profesión, porque yo creo que es más leer a las personas. Realmente verles el ánimo, ver que se están creyendo lo que pueden hacer, etcétera.
Un anuncio rápido y seguimos con la conversación. Desde que empezamos el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes desde 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo.
Después de hablar con muchos de ustedes, lanzamos la membresía Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que yo los tenía que conectar para que se conocieran. La comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos junto a otros profesionales de más de 25 ciudades. Vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clases los que estamos dentro. Tenemos un club de lectura donde votamos un libro y debatimos entre todos.
Hay un chat que nos conecta durante la semana para pedir ayuda, compartir recursos y oportunidades. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo una hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba. Y además les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube. Dentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales, sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras súper interesantes, emprendedores y freelancers.
Y aunque cada una está en una industria diferente, nos une la forma de pensar. El enlace está en la descripción, y si te querés unir, fijate en tienequehaberalgomas.com/comunidad.
¿Y qué cosas, en esto de leer a la persona, qué cosas más sutiles buscás? Porque también puede haber mucho acting, me imagino, gente muy entusiasta, que no significa que eso se vaya a traducir en acciones.
¿Cómo leer a un emprendedor con preguntas incómodas?
Mario: Yo no sé responderte a eso de forma directa. Te puedo decir una cosa que yo suelo hacer mucho, y es cuando hablamos un poco de la idea del producto, del TAM, del tamaño, y de cómo va a funcionar esto.
Suelo hacer preguntas incómodas. Muy incómodas, inclusive como: bueno, pero si mañana llego yo y hago esto, tu negocio se acabó, ¿no? ¿Qué harías? ¿Qué pasaría? Pongo situaciones a lo mejor extremas: bueno, ¿qué pasa? Y la respuesta, el tipo de respuesta, la forma en la que dan la respuesta, me da mucho a mí para entender a esa persona, porque en el momento en el que se ponen un poco a la defensiva… En lugar de intentar explicar el producto o decir «bueno, si pasa esto, pues sí», o sea, la respuesta honesta es: si realmente llega a pasar eso, se acaba, ¿no?
A veces se ponen muy a la defensiva, intentando defender su producto cuando es difícil defenderlo ante una situación muy extrema, casi irreal. Y por ahí me voy yo mucho para intentar leer a las personas y entender si esto es una cabezonería. Yo creo que esa persona tiene que tener un balance entre «I can make it» y «I’m going to make it». Ese mindset, si no lo tienes, estás frito, pero también tiene que tener la inteligencia de no encerrarse en ese producto, en ese canal de ventas, en esas personas a las que le quiere vender, y poder expandir o abrir en el momento en que pueda haber peligro de que la empresa se acabe. Muchas empresas han sido spin-offs de otras y han sido negocios exitosos.
Cuando yo veo que la persona se pone a defender a muerte su producto, ahí empiezo a tener miedo. Hay un libro, por aquí lo tengo. Creo que se llama The Mom Test, es un libro que se lee en 10 minutos. Y básicamente lo que dice es que de nada te sirve preguntarle a tu mamá si le gusta tu idea, porque tu mamá te ama, te va a decir que sí y te va a defender a muerte. Pues un poco lo mismo, ¿no? El que está cerrado a defender su producto a muerte, sin posibilidades abiertas… A mí ya me empieza a dar miedo. Por ahí intento yo buscar y leer a las personas.
Magali: O sea, bueno, también se me viene a la cabeza esto de que en un Excel que hacemos nosotros mismos todo funciona, un PowerPoint funciona, y no quiere decir que funcione en la vida real.
Mario: Por supuesto, inclusive hasta cuando tienes tres o cuatro escenarios, el pesimista y el optimista, el pesimista siempre es de optimista para arriba.
Normalmente, si te quieres convencer, es muy fácil hacerlo.
Magali: Por supuesto, sí. Está esta frase, creo que de Richard Feynman, que dice que la persona más fácil de engañar somos nosotros mismos.
Mario: Claro, a uno mismo, definitivamente.
Magali: ¿Cómo ves vos esto de…
¿Conviene invertir como ángel o desde un fondo de venture capital?
Magali: …ahí donde las probabilidades están inversas, que es cuando vos sos inversor ángel? Vos tenés… …oportunidades muy limitadas. O sea, tenés oportunidades finitas para invertir. En cambio, ya hablamos de lo que es venture capital, sabiendo que una de cada diez puede funcionar. Pero vos, como ángel, tenés menos tiros. ¿Cómo ves esta posición de desventaja de probabilidades, por así decirlo?
Mario: ¿Desventaja contra quién? O sea, ¿siendo angel investor contra ser parte de un fondo de venture capital? Total, mira, yo estoy en los dos lados. Y yo creo que esto, así como prácticamente todo en este mundo, y más en el mundo latino, es un tema de networking, es un tema de estar hablando con la gente y hacerte conocer, y que la gente sepa un poco quién eres, qué es lo que has hecho y en dónde has invertido. Y eso creo que te abre más las puertas… …que a otra gente. A mí mucha gente me pregunta, gente que está empezando, gente que lleva igual o más tiempo que yo invirtiendo en este tema: ¿cómo haces para que te lleguen tantos pitches, cómo haces para que te lleguen tantos decks, ese dealflow? ¿Por qué tienes tanto dealflow? Yo siempre he dicho, y lo mantengo, que soy completamente agnóstico en las inversiones. He invertido en diferentes tipos de industrias, con gente muy diferente, con gente de Sudamérica, con gente en México, con gente en Estados Unidos.
Y lo dejo saber muy abiertamente, ¿no?
Contra otros inversionistas ángeles, creo que eso me ayuda a tener más exposición y recibir más dealflow. Contra los fondos es imposible. Y como dicen por ahí, «if you can’t fight them, join them», ¿no? Entonces yo soy parte de un fondo, conozco a gente de fondos, en inversiones que he hecho yo luego han entrado fondos grandes, he hecho mucho networking con ellos, inclusive tan fácil como: oye, a lo mejor 50.000 dólares para ti no es nada, pero si tienes una oportunidad buena en estas dos o tres industrias en las que hemos hecho clic, avísame y a lo mejor yo puedo entrar. Pero ya en plan amigos, no como competencia de quién va a meter los tickets para invertir en una empresa, ¿no? Definitivamente, pelear de tú a tú con un fondo siendo un ángel inversionista…
¿Cómo hace Mario Romero networking sin proponérselo?
Mario: Por la capacidad monetaria, principalmente, por tu track record, por el networking que tienes como fondo, por la apertura a un montón de gente, pues es prácticamente imposible, ¿no?
Magali: Si tuvieses que desarmar cómo se hace el networking, ¿qué son cosas que vos hacés… …que quizás te sean naturales o ya las tenés incorporadas, pero otra persona te diría «guau, esto es increíble»?
Mario: Y fíjate, ya me estoy empezando a reír, porque yo soy de esas personas… Mi mujer y yo cumplimos 10 años de casados este año. Mi mujer siempre se quejaba al principio, siempre se quejaba. Me regañaba porque me decía: Mario, o sea, no puede ser que lleguemos a un lugar, a una cena, a un evento, que saludes a todo el mundo y no me presentes.
Y entonces es: no es que no quiera presentarte, es que sé que lo conozco, a veces sé de dónde, a veces no sé de dónde, no sé cómo se llama, no me acuerdo de dónde lo conozco. Me pasa muchísimo. Ya, hablando de accionables, quedamos en que ahora es ella la que se presenta: «Hola, soy Cinthia, la mujer de Mario», y es el otro el que tiene que responder con su nombre.
Para yo acordarme, ¿no? Me sale muy natural, sí, me sale muy natural. Hay que pensar un poco, aprender a leer a la gente. Yo a veces busco cues, no sé, tonterías, como si estás en una boda y usas mancuernillas. No sé cómo se llaman en Argentina, las que van en lugar de botones en la camisa. Y a lo mejor la mancuernilla es de un reloj; pues a esa persona posiblemente le interesan los relojes, y si tú sabes algo de relojes, mucho o poco, quizá puedes empezar por ahí.
Eso es un networking natural. La pantalla del teléfono, siempre he dicho que es un arma súper poderosa. Yo ahora mismo tengo la foto de una playa, difícil, ¿no? Pero mucha gente tiene a su familia, a sus hijos. Puedes decir: oye, ¿tienes hijos? Sí. Empiezas a conectar porque tienes un hijo de una edad similar. Oye, ¿en qué etapa están, qué cosas hacen ahora? Tonterías de esas. Y siempre una conversación minúscula te va a llevar a conocer mucho a esa persona y a realmente encontrar los puntos en donde… …convergen los dos, ¿no? Yo justo estuve conociendo a una persona esta semana en Texas, precisamente, y de casualidad, empezando por un tema minúsculo, encontramos que a los dos nos gustaban mucho los coches viejos. Encontramos que a los dos nos gustaba mucho esquiar, ¿no? Entonces vas building up sobre algo muy pequeño.
¿Cómo lo haces? Pues te digo: buscando ese detalle pequeño, el color de la corbata, el móvil, la mancuernilla.
No sé, o sea, es lo que sea, te enganchas de lo que sea y por ahí empiezas. Eso es cuando lo haces de forma natural con alguien que te presentan. Siempre hay formas de hacerlo cuando sabes que vas a conocer a alguien con quien te interesa hacer networking: pues para eso existe Google, ¿no? Tú me conoces un montón más de lo que me podría yo imaginar sin habernos conocido hasta hoy. Entonces tú hiciste tu tarea, e igual la gente puede hacer su tarea en LinkedIn. Sobre todo si hablamos de networking para negocios, LinkedIn es una herramienta gigantesca, también Facebook. Hoy en día sé que la gente joven no usa Facebook, pero te sorprendería la cantidad de personas de 40 a 50, 60 años que tienen Facebook y que suben fotos y cosas. Entonces siempre hay una forma de hacer un Google search, como yo digo, y ya llevar preparadas esas conversaciones, ¿no?
Magali: ¿Cómo hacés vos esto?
¿Cómo mantener todas las relaciones que generás?
Magali: Lo pregunto para una amiga, no es mi problema. ¿Cómo hacés vos para mantener todas esas relaciones generadas?
Que sepan qué estás haciendo vos, o ver qué está haciendo la otra persona, porque después de un tiempo estamos hablando de muchas relaciones que hay que mantener y muchas personas conocidas.
Mario: No lo sé hacer. No lo sé hacer, no te voy a inventar aquí nada, no lo sé hacer.
Te digo: si es una persona con la que no he hablado o no he visto en dos o tres años, me puedo acordar de cosas o puedo no acordarme de absolutamente nada. Me acuerdo de que la conozco de algo, ni siquiera sé de dónde ni a qué se dedica. Me acaba de pasar con una persona desde el miércoles de la semana pasada: me enseñaron una foto, «oye, vive aquí cerquita, es mi vecino nuevo, ¿lo conoces?». Me enseñaron la foto, vi su nombre y dije: claro que lo conozco. Es más, estoy seguro de que si él me ve a mí me va a decir «hola, Mario, ¿cómo estás?», pero es que no sé ahora mismo de dónde.
Ni cómo. Y hasta ayer, que le enseñé la foto a mi mujer, que ya lo conocía… O sea, después de ver la foto y la cara cuatro, cinco veces durante casi una semana, fue como: ya sé de qué lo conozco.
No, no te sabría decir. Sé que hay mucha gente que lleva un diario, ¿no? Facebook a lo mejor medio nació para eso, quizá. Cuando veo a alguien y me acuerdo de su nombre, me voy directamente a Google, me voy a hacer como un background search, a ver en qué trabaja, y ya voy, ya voy acordándome. Pero que tenga mi libreta o mi notebook para acordarme, o mi propio Facebook, no lo tengo. Muchas veces he pensado en que debería de hacerlo cuando entro en un negocio nuevo o en una industria nueva, sobre todo en la que desconozco. Me parece siempre buena idea, pero al final me da hueva, o el tiempo no lo tengo, o no sé, y no lo hago.
No, no tengo respuesta. Yo también, cuando tu amiga se entere de cuál es la respuesta, me llamas y me la platicas.
Magali: Te manda un email cuando termine de hacer este research y te cuento. ¿Hay algo que hagas sistemáticamente en el universo del networking? No sé, quizás: si alguien me parece interesante le hago un llamado de intro, o le dedico un porcentaje de mi tiempo a esas cosas, o algo así.
Mario: No, no como regla, no como regla.
Yo soy una persona que muchas veces estoy en una fiesta o en un evento, y después de estar todo el día trabajando o de haber estado haciendo otras cosas la semana pasada, lo que más me apetece, más que ir a conocer gente nueva, es sentarme con una cerveza con mis amigos de toda la vida y olvidarme un poco de esta parte del networking, la verdad. Pero luego, por algún motivo, alguien se acerca, o yo me acerco, o voy al bar por una cerveza y «¿qué tal, cómo estás?».
«Y ah, tú eres no sé quién». Y acabé haciendo todo este networking sin haberlo pensado ni considerado al principio de la noche. Mi mujer también se ríe a veces, porque llegamos a la casa y dice: «¿ya ves? Y no querías ir, y fuiste el último en salir de ahí». Pero nada sistemático, simplemente go with the flow. Realmente no tengo una respuesta a eso. Y como te digo, no soy como muchas personas que conozco en este mundo, que creo que son muy exitosas en este tema del networking, que ya van a un evento pensando en quién puede estar y con quién hablar. Y si hablan con…
¿Sirven las reglas para organizar el trabajo y el tiempo?
Mario: …Jaime, seguramente Jaime conoce a Pepe, que es a quien llevo un par de meses buscando y me interesa. Yo no soy así, generalmente. Se da muy natural.
Magali: Sí. ¿Se te ocurre si tenés alguna regla automática en tu trabajo? Te tiro un ejemplo, a ver si despierta una idea: no tengo reuniones antes de las 11 de la mañana.
Mario: No lo he intentado hacer. He intentado hacer reglas.
Nunca han funcionado, y me estreso. Soy una persona que realmente a veces tiene cierto estrés, porque cuando las cosas no funcionan como yo pienso, igual que a todo el mundo, yo creo… No sé si se estresa, pero te hubiera gustado que fuera distinto, ¿no? Y he aprendido poco a poco, con el paso del tiempo, que es mejor simplemente go with the flow, ¿no?
Sí. Voy a romper las reglas y me voy a enfadar conmigo mismo, entonces no. Soy un poco desastre, y al fin del día lo que acaba pasando es que tengo… Y lo mencionaste hace rato, una pregunta de cómo haces para tener los dos trabajos a la vez, o los dos roles. Pues empiezo a hacer mix and match: a veces estoy con mis hijos en el parque, empujándolos en el trampolín o lo que sea, y a los dos segundos traigo a un niño en brazos caminando hacia el otro lado del parque, pero estoy en una llamada con el teléfono muy malamente. Me encantaría poder separar todo y ser un poco más organizado, pero a veces llega una llamada de «oye, güey, tengo una oportunidad, te mando el pitch, hablé con no sé quién» y le digo a esa persona «estoy ocupado, hablamos después», o no le contesto, que realmente creo que es the right thing to do, sobre todo si estás con tus hijos, no me vas a hacer sentir mal. Después de esa llamada puedes perder la oportunidad, o se te olvida, y luego: «oye, güey, vi que invertiste en esta empresa, ¿cómo?».
«Pues te llamé hace dos meses». «Puta, ¿cómo, güey? ¿Para eso era? ¿Por qué no me volviste a llamar?». «Pues güey, no me regresaste». Ese tipo de tonterías, porque creo que son tonterías al fin del día, a mí sí me medio estresan. O sea, yo sí soy una persona que para esas cosas tengo mucho FOMO, como dicen, el fear of missing out. Si me mandan un WhatsApp interesante y lo estoy viendo y estoy ocupado… Normalmente lo contesto, para mal. Si estoy hablando con una persona face to face, es muy raro. Pero luego quito tiempo de calidad que debería de tener, o de usarlo de una manera distinta, por estar pegado al teléfono, sí. No soy bueno en eso para nada. O sea, nadie tome mis consejos de cómo organizarse. ¿Y las reglas para el trabajo? No, definitivamente no.
¿Cuánto influyen los contactos y el apellido en las oportunidades?
Magali: En el mundo de las inversiones, inversiones ángeles, capital de riesgo, todo lo que sea para proyectos y emprendimientos, o lo mismo para los emprendedores que quieren levantar capital, ¿cuánto creés que influye ser amigo de, o ser hijo de, y estar presencialmente en el mismo ecosistema, viéndose?
Mario: Mucho.
Muchísimo. Y al que le duela esto, perdón: soy español de nacimiento, a pesar de mi acento mexicano, y pienso todavía muy europeamente. El que piensa que eso no influye es un pendejo. Y la verdad, te voy a decir, yo siempre pongo una regla, y es: hay mucha gente pendeja en este mundo que se cree que si no estás en cierta sociedad, o no eres hijo de, o no conoces a quién, no mereces la pena.
Esa es la primera pendejada del mundo. O sea, sí influye mucho. Lamentablemente. No debería de influir. Creo que es importantísimo lo que influye, pero no debería de ser así. Hay mucha gente que, si no eres o no vienes de, no quiere ni siquiera hablar contigo, ¿no? Y creo que pues that’s their loss, pero también es your loss, porque al final del día a ti te están quitando oportunidades, o te están tumbando escaleras para subir a cierto nivel, a hacer un pitch, a poner tu dinero en una empresa.
En lo que sea. Creo que hay maneras de llegar a esos niveles sin ser hijo de, ¿no? Pero con mucho networking, conociendo, demostrando. Lo que es más importante para mí, y a lo mejor te va a cambiar el flujo de la conversación, es una vez que estás ahí. Porque te lo mereciste o porque naciste estando ahí, una vez que estás ahí, sí es importantísimo que realmente demuestres quién eres y por qué estás ahí.
Sin importar tu apellido o tus amistades.
Pasa mucho. Vámonos a un nivel un poco más abajo, olvidándonos de las inversiones por un segundo, para ejemplificarlo, porque esto lo he visto yo mucho aquí en México: dos personas que están aplicando a un trabajo, o 20, me da igual, y quedan dos o tres personas, todas con calificación, pero siempre o muy seguido escogen a la persona que es hijo de, hermano de, amigo de. Y yo siempre he dicho: bueno, pues mucha gente se agüita, ¿no? «Pues es que lo escogieron por esto», no sé qué, hablando de la persona que ya estuvo.
Y me pasó con una persona muy cercana hace ya unos 12 años, y yo le decía: así es el mundo, don’t try to change it, it’s gonna happen. O sea, tú no vas a cambiar eso. Agradece que estás ahí, por lo que sea, pero ahora que ya tienes el puesto, demuestra a la empresa que no se equivocó y demuestra a las dos o tres personas que quizá no tuvieron la oportunidad que tuviste tú de entrar a ese puesto que tú eres mejor que ellas. O sea, métele, ¿no? Como dicen los americanos, give your one hundred percent, y realmente demuestra que you belong there, que fuera del apellido, fuera de lo que tú quieras, estás hecho de la madera para estar ahí y hacer eso. Un poco lo mismo con las inversiones, al fin del día: una vez que estás en ese nivel, como sea… Pues demuestra que mereces estar ahí, que tienes la capacidad, que tienes el coco. Investiga, habla con más gente. Pero regresando a tu pregunta inicial, sin todo el detalle: sí, sí existe, y no debería, pero sí existe. Entonces la pregunta es, para cualquier persona que quiera acceder a esos niveles de inversión o de irse a tomar una cerveza con esas personas: ¿cómo hago para estar ahí?
¿Cuáles son las cosas que tengo que hacer? Y normalmente es tocar puertas. Normalmente es la constancia. Normalmente es el knock, knock, hasta que se cansan y te dicen: órale, vente. Hay un dicho que lo tiene colgado un ex jefe mío en el baño, para que cada vez que se sienta en el baño lo pueda ver y leer, literalmente. No voy a decir quién es, pero es una persona que yo quiero mucho.
Lo voy a leer, lo tengo aquí, y va por ahí: nada en el mundo sustituye a la constancia. El talento no la sustituye, pues nada es tan corriente como los inteligentes frustrados. El genio tampoco, ya que resulta ser típico el caso de los genios ignorados. Ni siquiera la educación sustituye a la constancia, pues el mundo está lleno de fracasados bien educados. Solamente la constancia y la decisión lo consiguen todo. Y yo eso lo he visto de verdad. O sea, normalmente, si tú te pones a hablar con gente que ha hecho un imperio, gente muy, muy exitosa porque levantó un negocio, porque creó algo… …en el nivel que tú quieras, vas a empezar a ver este tema de que es gente que no da un give up. O sea, es constancia, es constancia, es constancia, y no importa si estuvieron en Stanford o estudiaron en la escuela pública de la esquina de su casa. Es gente que está decidida a hacer algo y lo va a hacer porque está decidida a hacerlo. Sí, por ahí creo que va.
¿Cómo entrar a círculos en los que no naciste?
Magali: Para la gente que no está ahí, ¿cuáles dirías que son… …atajos o formas alternativas para entrar en círculos en los cuales vos no naciste y no sos originalmente de ahí?
Mario: La respuesta fácil es networking.
Tienes que investigar quién es esa gente, qué hace esa gente, qué le gusta hacer a esa gente, y si tú quieres ser parte de ese grupo de personas, necesitas… …empezar a pensar como ellos, cómo piensan, mejor dicho. Y entonces, si les gusta irse a tomar cervezas los viernes a las 5 de la tarde, o si les gusta hablar de fútbol americano, o si les gusta lo que sea, tienes que intentar ir acercándote un poco a lo que hacen o lo que les gusta. Si quieres pertenecer, si quieres llegar a acceder a ellos, si quieres algún día estar invitado a esas reuniones, a esas juntadas, pues tienes que empezar a buscar conocerlos.
Y acercarte a ellos por ahí, ¿no?
Difícilmente vas a hacerlo de otra manera.
Sí, es una pregunta difícil. No tiene una respuesta sencilla, pero tienes que entender un poco quiénes son, cómo piensan, qué es lo que hacen, y acercarte de esa manera. Definitivamente.
¿Cómo es el día a día de un family office de capital de riesgo?
Magali: ¿Cómo dirías que es la operación del día a día de manejar un family office especializado en capital de riesgo?
Mario: No existe un día a día, y es parte de lo que a mí me gusta. Si volvemos un poco a la organización y a eso, en mi caso no existe un día a día, lo hago formalmente muy informal. Intento explicarme: creo que lo más importante es tener esas oportunidades de conocer negocios que están surgiendo, que intentan levantar capital, y acercarte a ellos, tener conversaciones con ellos, escucharlos y que te hagan la presentación de su empresa. Creo que todo empieza por ahí, eso es lo más importante, y de ahí vas viendo cuáles son las prioridades. Quiero decir: si hoy en la mañana se me acerca un chico para explicarme que su empresa es de tecnología, que hacen estadios virtuales, que se están asociando con bares para que pagues 2 o 3 euros y tengas una mesa separada con tus amigos, te regalan una cerveza y tienes la televisión en primer plano con el partido del Real Madrid-Barcelona. Es un negocio real, es una cosa que me acaban de presentar la semana pasada. Y luego por la tarde me hacen la presentación de una empresa que se dedica a juntar a artistas a los que les gusta pintar zapatillas de deporte, y que las venden online con diseños de ellos, o tú como cliente puedes decirles «me gusta Super Mario Bros.», y te hacen un diseño de Super Mario Bros., te lo pintan a mano en tus tenis y te los mandan a tu casa, ¿no?
Ya tienes dos conversaciones con dos personas muy diferentes, de dos partes del mundo muy diferentes y con dos negocios muy diferentes, ¿no? Y entonces, a partir de ahí, y estoy ejemplificando, no es la cantidad de conversaciones: ¿cuál te interesa más y por qué? Y vamos a investigar sobre el mundo de las zapatillas en internet. Sí, te puedo decir que hay mucha investigación, hay mucho entender industrias, hay muchos números al fin del día. Creo que muchas decisiones de inversión también se basan en números.
Si necesito vender 100 pares de zapatillas al mes para que el negocio funcione y te das cuenta en internet de que la gente en el mundo solamente compra 70, pues estás frito, ¿no? Ya no tienes nada que hacer. Hay mucha investigación. Yo lo hago de forma natural; lamentablemente no tengo una respuesta, un proceso. Y el siguiente paso también es siempre buscar a gente que pueda estar cerca de ese mundo, gente conocida que pueda estar cerca de ese mundo.
Gente no conocida en LinkedIn que pueda estar cerca de ese mundo, por empresas que estuviste investigando, que trabajan, que hacen eso, gente que supiste que trabajó en la industria, y les mandas mensajes. A mí me llegan miles de mensajes de LinkedIn a la semana y muchos no los contesto porque no puedo. Muchos son cosas que sé que no me van a generar valor a mí, que me están buscando vender algo que no necesito o que no quiero, pero con muchos otros he tenido conversaciones muy rápidas que se han convertido en algo que ha generado mucho valor, tanto a mí como a ellos, ¿no?
Pues es un poco ir rascando, ir rascando, ir rascando. Hablando con gente, buscando en LinkedIn, investigando en internet, sacando números e ir haciéndote tú la historia, teniendo mucho cuidado, como tú decías, Magali, hace ratito, de que nos podemos autoconvencer de lo que queramos. Si yo estoy convencido de que este coche que cuesta 100 dólares es el mejor coche, voy a hacer números y en mi cabeza voy a hacer que ese sea el mejor coche.
No va a haber manera de que no lo sea si estoy convencido de ello, ¿no? Pero hay que investigar, hay que investigar mucho. Y por donde sea, saliendo a la calle y preguntándole al vecino de enfrente que sabes que estuvo trabajando en eso hace tres o cuatro años: «oye, vecino, no sé si te acuerdas de mí, vivo enfrente, estoy intentando entender esto». Así, literalmente, lanzarte.
Magali: ¿Cómo hiciste vos, en experiencias pasadas, para entender realmente los problemas que tenían tus clientes o tus usuarios?
¿Por qué hay que hablar con los clientes que dejaron de comprarte?
Mario: Hablando, hablando. Y esto, de verdad, no es que sea una respuesta pobre, es que siento que no hablamos lo suficiente en este mundo, normalmente.
La gente cree que sabe lo que está pasando. Normalmente una empresa tiene un problema de comunicación con sus clientes, o de venta, que no ha podido venderles a los clientes que pensaba que les iba a vender, y contrata a menganito, que estuvo en una empresa de la competencia, que fue un crack y que allá está funcionando con madre, y lo trae. Y resulta que no funciona. Y creo que en la mayoría de los casos es porque nos creemos que sabemos cuál es el problema.
Nos creemos que sabemos cómo solucionarlo, y nos ponemos a trabajar de inmediato cuando no hemos hecho el instinto más básico, que es ir con tu cliente, sentarte un minuto y decirle: güey, ¿por qué ya no me compras? ¿Qué pasó? ¿Qué es lo que no te gusta? ¿Qué es lo que te gusta? Las cinco preguntas básicas. Y ya está.
Creemos que sabemos la respuesta, y ahí está el primer error. A veces nos da pena, ¿no? «¿Yo cómo voy a preguntarle?». O a veces creemos que nos van a insultar o que nos van a mandar a la mierda, porque digo: me van a decir «güey, si no sabes tú…». El instinto más básico: ir y hacer una pregunta, dos o tres. Te sorprendería la cantidad de gente que te va a responder. También están los que te van a mandar a la mierda, pero bueno, eso ya está, no pasa nada. Pero la gente te va a hablar, va a agradecerte.
Yo, en una empresa muy grande que operé aquí en el norte de México, literalmente agarraba mi WhatsApp personal cuando sabía que alguien había tenido un problema o lo que sea, que nos había dejado de vender, de comprar, perdón, y les escribía por WhatsApp: «Oye, soy Mario Romero, este es mi puesto en esta empresa. He visto que desde hace x tiempo nos has dejado de comprar. ¿Puedo ayudarte en algo?».
«No soy un bot». Muchos no me contestaban, otros sí me contestaban, y tuve conversaciones que literalmente llevé al CEO y al founder de esa empresa, ¿no? Y de repente alguien más trajo algo similar, y algo similar. Y empezamos a ver patrones: oye, a los clientes que ya compran dos o tres veces por semana con nosotros a través de nuestra aplicación no les gusta que todos los días los bombardeemos con una promoción de 2×1 en pizzas. Bueno, entonces vamos a hacer una prueba: segmentemos a todos los clientes y quitemos a los que les llegue este… …spam, por así decirlo, ¿no? ¿Cambia en los siguientes dos o tres meses? ¿Sigue bajando el número, se mantiene, sube? Y todo eso fue a través de conversaciones: ¿por qué me dejaste de comprar? ¿Qué hice mal? Ayúdame a entender. No quiero que regreses si no quieres, no vengo a convencerte de nada, por favor platícame qué pasó, dedícame tres minutos. Y eso no lo hacemos, nos cuesta mucho. Yo creo que al ser humano le cuesta muchísimo.
Tiene miedo a la respuesta, no sabe qué cara poner, tiene vergüenza de hacerlo. No sé, pero nos cuesta mucho. Y la incomodidad de que te digan algo que posiblemente…
Magali: ¿Cuál es alguna de las preguntas que hacés que suele ser tu favorita por los resultados que trae?
Mario: De ese tipo de preguntas no tengo un manual. Suelo intentar ser muy honesto con la situación actual. O sea, si es una persona que dejó de comprar por completo, voy muy… …honesto: ¿qué pasó? Si tú no… no lo sé, de verdad, no lo sé. ¿Qué pasó? Por favor, hazme entender. No tengo un manual. Lo que sí es que intento siempre ser muy humano. A lo mejor por aquí hay una respuesta que puede resonarle a la gente: realmente voy yo como Mario y no yo como empresa, porque primero tengo que entender yo, como Mario… …qué está pasando, para poder llevar un análisis a la empresa y tomar decisiones a nivel empresa que afecten a nuestros clientes. Pero si voy yo en plan bot, con un cuestionario de tres minutos y «si lo haces entras a una rifa», no sirve. Ve como una persona humana y pregunta desde el fondo de tu corazón: ¿por qué dejaste de comprarme, qué pasó? O sea, hazlo como Mario y no como empresa X.
Y creo que eso es lo que hace la gran diferencia. Muchos sí lo ven, realmente sienten a ese ser humano. Haces una pregunta de verdad y te responden. Ellos no pierden nada tampoco. Y al fin del día, hazlo fácil: si tienes el teléfono porque ellos te lo dieron en su momento, el WhatsApp, etcétera, búscalos por ahí. No mandes un mail con Mailchimp o cualquiera de esas empresas que se dedican a poner cuestionarios, y… …no mandes un mail masivo a 20.000 personas. Estoy seguro de que en la mayoría de los casos, cuando quieres entender problemas muy de raíz de tus clientes, valen más 10 llamadas telefónicas que 100.000 correos enviados, seguro.
¿Por qué la constancia le gana al talento?
Mario: Ser humano, literalmente. Hazlo a tu nombre y no a nombre de la empresa. Creo que ese sería mi consejo.
Magali: Mario, para cerrar este episodio quiero dejar un momento de palabras finales, para un mensaje que quizás ya lo hayamos hablado y sea un buen momento para repetirlo, o algo que haya quedado resonando en el fondo de tu cabeza y todavía no hayamos charlado.
Mario: Sí, a ver, yo vuelvo. Y por eso lo tenía preparado, no fue ningún error mi quote de la constancia, que para mí, creo que sí… Realmente, no lo vuelvo a leer, pero sí es verdad que nada en el mundo sustituye a la constancia, y eso yo lo he visto en todo. Lo he visto en la persona que desde tercero de primaria estaba enamorado de esa chica que no le hacía caso y al final se casó con esa chica después de 30 años. Cristiano Ronaldo, para los que les gusta el fútbol: siempre se ha dicho, ¿Messi o Ronaldo? No vamos a discutir eso, pero también se ha dicho siempre que Messi es una persona que nació sabiendo jugar al fútbol y Ronaldo lo aprendió. Y creo que Ronaldo es un ejemplo de constancia, de decir: voy a hacer 800 goles, voy a ser campeón de Europa. Y el tipo, por todas las cosas que se ha propuesto, las ha conseguido, porque no hay nadie más terco y más constante que él, ¿no? Entonces, en cualquier ámbito de la vida, tanto personal como profesional, si tú quieres hacer algo y estás convencido de querer hacerlo, no te desanimes con todas las cosas que van a suceder en el ínterin.
Si logras ser constante y tener esa disciplina de no sacártelo de la cabeza, ¿cuál es tu objetivo? Y lo voy a hacer y lo voy a hacer y lo voy a hacer, y te lo escribes en un post-it. Si lo que quieres hacer es ser piloto, aunque nunca te hayas subido a un avión, pones en tu post-it «quiero ser piloto», agarras el post-it y lo pegas en el espejo de tu baño, y todas las mañanas que te levantes… Ves que quieres ser piloto. Lo pegas en tu coche cuando vas al trabajo, lo pegas por todos lados, y si realmente eres constante, con eso lo vas a poder conseguir. Hay muy pocas cosas que el ser humano no puede hacer si realmente se lo propone. Lo que pasa es que también es muy fácil que nos desanimemos por cualquier situación, por una cosa que sucedió mal, por dos, tres, cuatro, por algo que comentó alguien que queremos y cuya opinión consideramos muy importante.
Y que nos olvidemos de hacerlo, ¿no? Pero el que realmente quiere conseguir algo lo puede conseguir, y eso es constancia. Eso no es si vives en un departamento de 2.000.000 de dólares en Nueva York porque tienes familia con dinero. Eso no es que fuiste a estudiar a Harvard. No es eso. Son herramientas que ayudan siempre, por supuesto, pero cualquier persona, en cualquier situación, en cualquier familia, con cualquier cantidad de dinero en el banco, si quiere hacer algo, lo puede lograr.
Está comprobado. Para mí eso es un mensaje siempre muy importante. A veces me dicen que esto está muy alejado de la realidad de mucha gente, y yo no lo creo. La persona que realmente se propone hacer las cosas lo consigue, no importa quién seas.
Magali: Gracias, Mario, por venir, por tu tiempo y por compartir todo esto.
Mario: Ah, gracias a ti, Magali. Te mando un abrazo.
Magali: Igualmente. Hasta luego.
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