Marlene Molero

Marlene Molero es Peruana, de profesión Abogada, en la actualidad emprendiendo luego de 15 años de trabajar en estudios de abogados, es CEO y Co Fundadora de Elsa, una startup que tiene como objetivo construir espacios de trabajo sin acoso ni discriminación. Crearon una herramienta digital para lograr medir y accionar en casos de acoso sin depender de una denuncia y lo realiza de forma anónima. 

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De qué hablamos con Marlene Molero

  • Cómo era su carrera de abogada antes de emprender
  • Cuál y cuándo fué el quiebre para hacer el cambio en lo profesional
  • Experiencias que le quedaron de Estocolmo y Londres
  • Sesgos
  • Cómo renunció a su trabajo como socia de un estudio de abogados
  • Cuál fué el primer modelo de negocios
  • Desafíos para dar su primera charla en TEDX
  • Qué es Gender Lab y Elsa. Cómo funcionan y qué objetivos tienen
  • Cómo impacta su trabajo en los espacios donde hay acoso

Recomendados de la invitada:

  • Todos deberíamos ser feministas. Chimamanda Ngozi Adichie. (Libro y Charla TED)
  • La mujer invisible Caroline Criado Perez. (Libro)
  • Los hombres me explican cosas. Rebecca Solnit

Transcripción

Marlene Molero es una abogada peruana que trabajó 15 años en estudios de abogados y llegó a socia antes de emprender. Hoy es CEO y cofundadora de Elsa, una startup que mide el acoso sexual y la discriminación en el trabajo de forma anónima, sin depender de una denuncia. En el episodio cuenta su quiebre, su paso por Estocolmo y Londres, y cómo funciona Elsa.

Introducción

Marlene: Siempre es como el mejor momento, y eso es bien rico porque significa que lo que sea que viene por delante ya lo estás viendo, te emociona un montón, ¿no? Entonces creo que es eso: mantener la ilusión y la expectativa. Y siempre estás pensando que se viene el mejor momento.

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más, el podcast donde analizamos la historia de profesionales valientes que se transforman para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. Si querés saber del detrás de escena de esta conversación, todas las semanas escribo el correo semanal de Tiene que haber algo más.

Directo a tu bandeja de entrada te mando mis recomendaciones y lo último del podcast. Para recibirlo, anotate en tienequehaberalgomas.com/correo. Estás escuchando a Marlene Molero, emprendedora de Perú y abogada con más de 15 años de ejercer su profesión.

Ahora es CEO y cofundadora de Elsa, una startup que trabaja para construir espacios de trabajo sin acoso y discriminación. Tienen una herramienta digital para medir y tomar medidas efectivas contra el acoso sin depender de una denuncia. Más de 120 compañías en 7 países ya usan Elsa. En esta conversación hablamos de cómo pasó de abogada a emprendedora, cómo estudió su maestría de género en Londres y cómo terminó desarrollando Elsa junto al Banco Interamericano de Desarrollo, y de herramientas para ayudar a alguien que esté pasando por una situación de acoso. Me entusiasma que escuches esta conversación porque es un tema que pasa en todos lados, pero suele estar invisibilizado. Como es un tema muy sensible, si creés que no es la conversación para vos en este momento, podés frenar ahora e ir a otro capítulo.

Antes de empezar con el episodio, un anuncio rápido. Desde que empezamos con el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes de 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con cientos de ustedes, lanzamos la Comunidad Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que los tenía que conectar a ustedes entre sí para que se conozcan. La Comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos con otros profesionales desde más de 25 ciudades.

Y dejame decirte que hay actividades todas las semanas.

Vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clase los que estamos adentro. Tenemos el club de lectura, donde votamos un libro y nos juntamos a debatir. Hay un chat que nos conecta a todos para pedir ayuda, compartir recursos, eventos y oportunidades laborales. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar como máximo 1 hora las redes sociales y compartir todos los días una prueba para sostener el compromiso. Y además les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube. Adentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales en sus carreras y proyectos.

Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras súper interesantes, emprendedores y freelancers, y aunque cada uno está en una industria diferente, nos une la forma de pensar. Dejo el enlace en la descripción. Unite vos también en tienequehaberalgomas.com/comunidad. Ahora sí, vamos con Marlene.

Hola, Marlene, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.

Marlene: Gracias, Magali, por la invitación.

¿Qué es el éxito cuando lo medís en cosas chiquitas?

Marlene: Muy contenta de tenerte acá. Quiero que empecemos con la primera pregunta de hoy, que es: ¿qué es para vos el éxito?

¿El éxito? Bueno, yo creo que va cambiando. Es lograr lo que quieres en algún momento determinado, o algo que anhelas, que no necesariamente tiene que ser profesional. O sea, puede ser más profesional, pero yo lo asocio realmente a temas personales y a temas muy chiquitos, que pueden parecer simples. Por ejemplo, me da miedo el mar. Hace poco comencé a nadar en aguas abiertas, y yo pensé que el éxito iba a ser la primera vez que entraba. Luego me di cuenta de que no, porque no quería volver, y el éxito fue más la tercera o cuarta vez, cuando ya más o menos lograba entrar sin miedo.

O más tranquila, sin estar a punto de un ataque de pánico en medio del mar. Pero son esas cosas chiquitas, ¿no? O no sé, tengo 2 perras, y mi sueño durante mucho tiempo era poder salir a correr con las perras sueltas y que me siguieran, y me demoró años lograrlo. Cuando un día se logró, eso para mí fue el éxito. Entonces yo en general tenía una idea de éxito que era muy ligada a temas profesionales, exposiciones que quería alcanzar, hitos de ese estilo.

Y luego comenzaron a pasar estas cosas, justo en un periodo en el que yo escribía las cosas por las que estaba agradecida en el día. Me di cuenta de que las cosas que ponía estaban más ligadas a esos otros temas chiquitos, y ahí como que cambió la visión, ¿no? Entonces el éxito para mí serían esas cosas chiquititas que vas logrando y que hacen que tu día sea un día muy, muy chévere, o que esa parte en especial resalte.

Magali: Me encanta. Además, es súper difícil ir a correr con tus 2 perras sueltas y que te sigan y que no salgan corriendo ante cualquier cosa que vean, así que eso es un logro inédito. Quiero que vayamos a tu.

¿Cómo es la carrera en un estudio de abogados corporativo?

Magali: Etapa anterior, con tu carrera de abogada. ¿Cómo era tu carrera corporativa antes de emprender?

Marlene: Yo estudié derecho. Yo soy peruana, vivo en Perú y estudié en Perú, y acá la carrera dura 6 años, y los últimos 2 tienes que hacer algo que llamamos prácticas preprofesionales. Entonces yo empecé ahí, a los 20 años más o menos, que es cuando comienzas a hacer tus prácticas profesionales. Empecé en el área de derecho laboral y me quedé ahí 15, 16 años. Me quedé en la misma firma legal, que era una firma muy grande. Ahí hice toda mi línea de carrera, desde practicante, pasando por abogada junior, senior, etcétera, hasta finalmente llegar a ser socia. Pero claro, mientras estudiaba derecho, hay un porcentaje que estudia por convicción y un porcentaje muy alto que estudia porque no supo qué más estudiar, y yo estaba en ese segundo grupo. Y en paralelo a estudiar derecho, yo había estudiado temas de género. Entonces, en algún momento, una cosa vino como a cobrar la factura.

O esa deuda pendiente de estar haciendo algo que en realidad nunca me terminó de convencer ni de gustar.

Y giré al costado. Pero sí recuerdo que durante un tiempo yo pensé que esa iba a ser mi vida, y que lo que quería llegar a ser era managing partner, que es la posición de CEO de la firma de abogados. Quería ser la primera mujer managing partner de esa firma de abogados, fíjate, ¿no? Entonces durante mucho tiempo, sí. O sea, finalmente yo soy una persona que en general lo que hace, le guste o no, va a tender a hacerlo bien, y me puedo enganchar y puedo encontrar felicidad y gusto.

En hacer esas cosas. Y además, claro, yo tuve suerte, porque el lugar donde estaba y la gente con la que trabajaba.

Estaban súper bien, ¿no? Entonces me hacía sentir a gusto. No volvería a ese mundo, pero creo que no fue una.

Una mala etapa, simplemente yo no estaba en el lugar correcto.

Y en algún momento eso se hizo mucho más evidente y me fui.

Magali: ¿Qué fueron algunas cosas que hayas visto durante esos años que te daban la sensación de que ese no iba a ser el lugar o tu carrera para el resto de tu vida?

El primer cuestionamiento vino muy rápido.

Vino 2 o 3 años después de haber comenzado. O sea, luego de 2 años de prácticas, después de mi primer año de.

¿Cuándo aparece el primer quiebre profesional?

Magali: De abogada. Porque yo me gané una beca casi terminando mi último ciclo de derecho. Yo no lo hice en Perú, lo hice en Suecia, en Estocolmo. Me gané una beca y me fui a vivir 1 año y medio a Estocolmo, y estudiaba derecho en la Universidad de Estocolmo. Entonces, claro, estamos hablando de entre 2004 y 2006. Fíjate, tú en América Latina, ustedes en la Argentina son mucho más avanzados en algunos temas socialmente. Perú es una sociedad sumamente conservadora. Entonces yo, en 2004, 2006, veía por primera vez a una mujer obrera de construcción civil, o de conductora de estos buses muy, muy grandes de transporte de personas. O veía papás empujando los cochecitos del bebé a las 11 de la mañana, y yo me preguntaba: ¿esa gente no trabaja? Entonces empezaba a ver un montón de cosas distintas.

Empezaba a ver una sociedad que funcionaba de manera diferente. Y también comencé a poder estudiar otras cosas, porque claro, yo iba a una facultad de derecho, pero tenía al costado facultades de relaciones internacionales, de género, de 80 cosas, más cursos que en mi país no se ofrecían. Entonces, claro, yo empezaba a estudiar todo. Es como si te sueltan en el supermercado o en la juguetería a agarrar todo lo que puedas: igualito, pero yo con cursos. Agarraba todo lo que podía en cursos. Y claro, vivir en otro país, creo que cualquiera sea ese país, también te enseña que hay mucho más que lo que está en tus narices y lo que tú conoces, y que hay muchas más posibilidades en la vida.

Y yo me acuerdo de una vez, ya estaba de regreso en Perú, ya había regresado a la firma, y estaba subiendo por las escaleras de un piso a otro. Es una firma de abogados que arquitectónicamente es muy linda, porque tiene en el medio un árbol.

Gigante. Entonces toda la firma está construida de tal forma que rodea el árbol. Tú vas subiendo pisos y vas rodeando el árbol, y ahí están las oficinas. Y me acuerdo clarito que yo estaba empezando a subir, miro hacia arriba y es la primera vez que me cuestioné. Dije: ¿y ahora qué hago? Porque ya me di cuenta de que hay muchos más caminos.

Que este que yo pensaba a los 26 años como único. Entonces dije: ¿y ahora? Es la primera vez que sentí un quiebre.

Y este quiebre se durmió por mucho tiempo.

Se durmió casi 1 año, un poco menos de 1 año. Y volvió cuando empecé con la maestría. Porque en algún punto empecé a estudiar género, cosas de género que siempre me habían gustado, más formalmente, con un diplomado y luego con una maestría. Me fui a Londres y volví a la firma.

Pero ya había un camino, o sea, se estaban mostrando evidencias de que se venía un camino alternativo en mi vida. Pero claro, yo regreso a Perú con una maestría en género, y yo no me veía trabajando en el Ministerio de la Mujer y no me veía trabajando en una ONG.

Entonces, claro, seguía, y no había ningún otro camino posible, ¿no? Me costó 3 o 4 años más darme cuenta de que yo tenía que construir ese otro camino posible para las abogadas que vienen después y que están siguiendo el camino divergente que yo seguí. Hoy hay opciones posibles construidas; en mi época no, a mí me tocó hacerlo, si es que eso era lo que quería seguir. Y hacia el final de mi época en la firma, en el estudio, ya era insostenible, porque yo ya estaba curioseando en otras cosas mucho más creativas, mucho más human centric.

Nunca me había metido en otras cosas. Entonces ya las propias formas del mundo de los estudios de abogados no me terminaban de cuadrar, no me acomodaban. Me parecía muy lento, ¿no? O sea, yo estaba en una etapa con mucha curiosidad, hambre, intranquilidad. Se notaba esa intranquilidad que buscaba algún otro movimiento en la vida, y ahí es donde finalmente.

Marlene: Hago el quiebre, ¿no?

Magali: Ajá. Después de haber vivido en Estocolmo y Londres, y volviendo a Latinoamérica, que son ciudades y culturas muy distintas, ¿qué es algo que hayas vivido allá y que te hayas traído con vos después de esa experiencia?

¿Qué te traés de vivir en Estocolmo y Londres?

Marlene: De Estocolmo me traje mucho la horizontalidad.

Por ejemplo, tú llegas allá y quien estaba a cargo de mí era el decano de la Facultad de Derecho. Si hubiese estado en Perú.

Yo me hubiese tenido que referir a él como decano, o al menos como doctor. Pero en Suecia esos títulos no son bien vistos. Entonces, más bien, te enseñan que a quien le estés hablando le hablas por su nombre. Entonces, claro, al decano yo le decía Ronnie. Y claro, me costaba al inicio, porque estamos hablando de un hombre que me llevaba 40 años, decano de la facultad, etcétera, y tenía que llamarlo por su nombre. Era un choque cultural. Me dieron un libro que se llamaba Swedish Mentality, mentalidad sueca, y ahí te lo explicaban: que eso se hacía para mantener la horizontalidad entre las personas. Y eso me lo traje. Entonces, cuando llegué al Perú, en la firma era mucho más marcado y empezaba así, pero.

O el doctor o lo que sea, está mucho más relativizado. Entonces yo creo que de ahí me traje.

Sobre todo me traje la horizontalidad.

Y de Londres me traje las ganas de caminar a todos lados.

Siempre me gustó caminar, pero fui más consciente de que me lo traje de Londres.

Cuando regresé a vivir a Lima, Perú, busqué un lugar donde pudiese llegar caminando a restaurantes, cafés, bares, cines, y donde el carro como medio de transporte principal, que es lo que pasa en Perú, pasara a un tercer o cuarto plano. Entonces me mudé a Barranco, que es un distrito que tiene esas características. Ahí me traje las ganas de llegar caminando a los lugares.

Magali: Buenísimo. Me gusta que tengan un libro para explicar la mentalidad.

¿Cómo prepararte antes de renunciar para emprender?

Magali: Son brillantes, pensaron en todo, lo saben todo. Me lo dieron el primer día que llegué. Yo dije: ¿qué habré hecho en 24 horas para que me den este libro? Viene en tu kit de bienvenida para el país: lee este librito y hablamos después.

¿Cómo hiciste para renunciar? ¿Cómo lo pensaste y qué ibas a hacer?

Marlene: No lo pensé. O sea, el consejo.

El consejo es que te prepares. Yo creo que si tuviera que dar un consejo es: mira cuáles son tus gastos, reduce todo lo que puedas tus gastos; si tienes deudas, date el tiempo de pagar esas deudas antes, porque me estaba dando el salto al vacío. No me estaba cambiando a un trabajo mejor pagado. Yo venía de un sueldo muy alto, era socia de un estudio de abogados grande, y eso es un nivel económico determinado, con mucha estabilidad y seguridad, porque básicamente no te botan si eres socia en ningún lado.

Entonces, claro, la sugerencia, el consejo siempre es: aunque sea imposible, controla tus gastos. Y yo venía fastidiada y pensándolo, pero yo no me quería ir. O sea, yo estaba realmente cómoda.

Con mi estabilidad, con mi equipo, con mi sueldo. Yo más bien lo que quería era montar un Gender Lab dentro de esa firma, que el estudio invierta y que sea el primer estudio en el mundo en abrir una de estas áreas.

Pero el estudio no quiso. Era como: bueno, tú sigue haciendo esto, y eventualmente algún cliente pagará algo. Y creo que había apuestas de a ver cuándo algún cliente pagaba algo, ¿no? Y mis amigos abogados salían en defensa, y se había armado todo un rollo ahí con lo que yo estaba intentando hacer. Había otros que decían: se va a ir, ¿no? Se va a ir porque en cualquier momento se va a dar cuenta de que sí puede sola. No se está yendo porque no se da cuenta de que puede sola, pero se va a dar cuenta. Es simplemente un tema de tiempo.

Magali: ¿Y cuál era tu propuesta ahí? ¿Cuál era tu visión de género dentro del estudio de abogados?

Marlene: Creamos un área de laboral y género, concretamente. Que me saquen a mí de mi práctica, me pongan una abogada más a trabajar conmigo y nos den 1 año para hacerlo rentable.

Y rentable, o sea, que por lo menos pague los sueldos de las personas que estaban involucradas en eso, y a partir de ahí ya creces, ¿no? Y eso más o menos significaba como medio millón de dólares, entre sueldos, entre equipo secundario. Hoy, con la experiencia que tengo, sé que se podía hacer por mucho menos. Pero en ese momento, además, significaba que yo dejaba de facturar, con lo cual era mucho más de medio millón de dólares, y facturaba un montón. Entonces era complejo, ¿no?

Yo tenía 15 abogados a mi cargo. Entonces, claro, toda esa facturación se iba conmigo, no era fácil. Y era lo que nadie más había hecho, era algo que empezaba con una pequeña demanda. Yo tenía la visión de lo que esto podía llegar a ser. Ahora creo que no hubiese podido llegar a ser lo que fue dentro de la firma. Estuvo bueno el desenlace. Pero cuando yo me voy, yo ya había conocido a mi socia.

¿Cómo se deja de ser socia de un estudio para emprender?

Marlene: Que es emprendedora, y estaba trabajando todavía en lo que fue su primera startup, y ella venía de ese mundo. Entonces, claro, yo hablaba de género y ella hablaba de desarrollo y de tecnología, básicamente, y en algún momento comenzamos a pensar qué podíamos hacer si juntábamos las 2 cosas. Ella ya tenía experiencia en el mundo de las startups, entonces empezamos a juntarnos, a trabajar en las noches.

El primer pitch deck, que era cualquier cosa. Lo veo ahora y es como: Dios mío. El primer pitch deck. Y luego ella comenzó a llevarme a reuniones con algunos fondos, básicamente no para pedir plata, sino para que escucharan el pitch y que yo me acostumbrara a hacer el pitch. Yo odiaba la dinámica. ¿Que tengo que estar viniendo yo, que le expongo al comité de gerencia, a exponerle a quién? Además, con preguntas nuevas. En fin. Y se iba sumando el hartazgo del otro lado, de hacer cosas que ya no me llenaban, hasta que en una de esas caímos en uno de estos fondos y nos dieron un feedback bien chévere sobre el equipo que ella y yo podíamos llegar a ser por los 2 perfiles visibles: yo metida en el tema temático y ella metida en la parte de tecnología.

Estos perfiles altos que no competían, que es básicamente tener a tu socia, que fue finalmente lo que pasó desde el inicio. Y ese día dije: ya está, ¿no?

Y ese día llegué a la firma pensando: ya está, esto está solucionado. Y llegué a la firma y había reunión de socios, crisis XYZ, nuevas obligaciones para todo el mundo, nuevas metas, o sea, durísimo. Yo dije: no. Y ese día renuncié. Entonces, claro, yo no me levanté esa mañana pensando que iba a renunciar. Yo no había puesto una fecha en la que iba a renunciar. Yo ni siquiera sabía si iba a renunciar. Estaba jugando a soñar con una startup, no me tomaba en serio la startup. Y ya, entonces renuncié y comenzó mi proceso de salida, que duró 1 año. Porque claro, siendo socia, podía dañar mucho la imagen del lugar, ¿no? Y la relación con clientes. Y del otro lado, todavía estaba comenzando.

La firma me trató súper bien. De hecho, lo que me dijo fue.

Tienes 1 año para arrepentirte y volver.

O sea, que es perfecto, porque es el colchón de seguridad más grande que te puedan ofrecer, ¿no? Y nunca volví.

Pero sí trabajé, digamos, me fui desligando paulatinamente, y llegó un punto en que creció, que justo fue el año en que se hizo más pública, y ahí ya se acabó.

Magali: Bien. Cuando conociste a tu socia, empezaron estas primeras reuniones y a armar una presentación.

¿Cuál fue el primer modelo de negocios y cómo cambió?

Magali: ¿Tenían en claro cuál iba a ser el modelo de negocios de esta idea?

Marlene: No, eso no tiene nada que ver con lo que hacemos ahora. Nosotras queríamos hacer como el LinkedIn de mujeres. Yo tenía mucho contacto con distintos grupos de mujeres, y queríamos de alguna manera hacer que todos esos grupos, que hoy se conocen separadamente, se articulen. Creo que todavía es lo que queremos hacer, para que ese poder de networking y de unidad sea más fuerte, más potente, y pueda llevar a crecimientos profesionales, a dar ese network que tienen los hombres a niveles muy altos y que nosotras todavía no necesariamente tenemos, ¿no? Pero nunca lo llegamos a plasmar bien, ni siquiera ahora. Pero como yo me quedé sin trabajo de un día para otro, tenía que pagar mi hipoteca, cosas, etcétera. Entonces comencé a hacer consultoría basada en género. Pero claro, ese nunca iba a ser el modelo, porque mi socia venía del mundo de las startups.

Entonces lo que íbamos a hacer en ningún escenario iba a ser una consultora. Así que empezamos pronto a probar cosas. Probamos un aula virtual. Claro, la pandemia.

Y ahí empezamos a hacer Elsa, con ayuda del BID y financiamiento del BID. De todos los temas de diversidad o de igualdad de género que veíamos, empezamos a poner foco en acoso sexual. Yo empecé a hablar mucho más de acoso sexual. Y finalmente levantamos una plataforma sobre el tema, que es la que ha logrado medir y cambiar cosas y estar empujando el tema en América Latina y el Caribe.

Magali: Bien.

Me gusta que lo mencionaste muy rápido, estas conversaciones de pitch que no te gustaban. Justo, al momento en que estamos grabando esta conversación, ella ya presentó el pitch de Elsa con Gender Lab en una competencia en Suecia y ganó. Es la ganadora de la competencia de pitch. Entonces quiero saber cuáles son tus aprendizajes después de haber presentado Gender Lab montones de veces ante audiencias diferentes.

¿Cómo se aprende a hablar en público y a hacer un pitch?

Marlene: Aprendizajes. A ver, parte de lo que descubrí: para mí, salir de la firma de abogados fue como salir de una caja, una cosa así. Porque empecé a desarrollar un montón de habilidades que no sabía que tenía.

Y estaban dormidas, o nunca me imaginé que las podía tener.

Porque claro, seguramente lo que me exigía mi trabajo de abogada eran otras habilidades.

Y entre ellas fue la de hablar en público y el escenario, que fueron parte de los grandes descubrimientos. Y también me tocó conocer personas, mujeres sobre todo, que me ayudaron, me acompañaron y me enseñaron a exponer, a hacer storytelling, a armar discursos, a cuidar el delivery. A mí me han acompañado muchísimo mujeres que trabajan en eso, para que yo pueda subirme a un escenario y estar firme, que no me tiemble nada y que esté segura de lo que estoy diciendo. Entonces, si tengo una cosa grande, siempre me voy a preparar. Siempre voy a entrenar.

Siempre lo voy a escribir antes. Ahí creo que la clave es prepararse, y se nota. Se nota cuando alguien se para y no lo ha ensayado. Se nota cuando alguien se para y se fía de que tiene un PPT. Se nota porque se te va el tiempo, porque miras tu presentación, por 80 cosas. En cambio, cuando lo ensayas mucho, y ensayas incluso el delivery, lo que quiere decir que ensayas frente a un espejo, es una representación. Entonces cada cosa.

Importa, ¿no?

Magali: ¿Y la experiencia de Suecia?

Marlene: No, fue Noruega. La experiencia de Noruega.

La conferencia fue muy chévere, porque primero fue mi primer pitch en inglés, lo cual es otra salida de.

Escucharme en inglés. Pensé que sonaba de manera distinta a la que sonaba, y ensayar. Entonces, claro, me tuve que conseguir a alguien que fuera nativa en inglés para que me ayudara a corregir el speech, y que viera.

Que no suene tan español traducido, y luego mi pronunciación también, que la afinen.

Pero estas son las cosas que hago para hacer un.

Una presentación. El pitch, en verdad, es hacerlo bien, pero no es la presentación que más te gusta hacer.

Magali: Claro. ¿Cuál fue algún desafío?

¿Qué desafíos tiene preparar una charla TEDx?

Magali: Para dar tus charlas en un escenario de TEDx.

Marlene: Mi primera experiencia con TEDx es que yo, hasta antes del TEDx, me paraba y hablaba porque confiaba, como muy buena abogada, en que me puedo parar y hablar de lo que sea, sepa o no lo sepa, y más o menos con convicción y seguridad iba a salir. No te dejan. Entonces empezó el guion.

Claro, tu primer guion es como si tuvieras una hoja tachada de rojo donde te dicen: aburrido. Entonces te quedas ahí con lo que tú piensas que es tu entregable final, y es como: no, esto no va. Entonces ahí aprendes a contar historias y te preguntas cuál es el regalo que quieres dar, ¿no? Esa es la pregunta.

La pregunta del TEDx es: ¿cuál es el regalo? Si tú te vas y dices: oye, escuché la charla de Marlene Molero, ¿qué es eso que dijo?

O en un tweet. Entonces tú empiezas a colocar tweets estratégicos en todos lados. Aprendes muchísima estrategia.

Luego aprendes a aprendértelo. O sea, tiene que haber un proceso de memorización. Y a mí me gusta mucho cuidar el delivery, que no es un must, no es obligatorio, pero a mí sí me gusta cuidar, además, cómo lo haces.

Entonces para mí sí es un antes y un después. Y luego me encontré con gente que ha hecho otros TEDx y que dice que no le gustaba mucho la metodología porque era muy, muy tiesa. Bueno, sí, sí es, pues.

Magali: ¿O sea, realmente cambia la forma en que presentas, cómo planeas la presentación?

Marlene: Cambia absolutamente todo.

Y son escenarios amables, eso sí. Los TEDx, la gente quiere estar ahí.

Pero además es mucho de entrega, ¿no? De qué es lo que quieres dar, más allá de lo que tú quieres decir. Sí, pero ¿qué es lo que quieres darle a la otra persona? Entonces creo que esos son algunos cambios distintos, ¿no?

¿Qué es Elsa y cómo mide el acoso sin depender de denuncias?

Magali: Bien. ¿Cómo explicarías hoy qué es Gender Lab y qué es Elsa?

Marlene: Son lo mismo. Elsa es el producto de Gender Lab y dentro de poco va a ocupar su nombre y sus redes, entonces va a haber un traslape. Lo que hace Elsa es ayudar a las organizaciones a construir espacios laborales sin acoso. Es una plataforma digital, un software que permite a las organizaciones medir el acoso, es decir, visibilizarlo, monitorear qué es lo que está pasando dentro de la organización y diseñar estrategias basadas en data que sí funcionan para prevenirlo. Todo esto en contraposición a la solución actual, que es esperar una denuncia a través de uno de los canales que existen muchas veces en las organizaciones, pero que la gente no usa: solo el 1% los usa.

Por eso es que tenemos estos casos de escándalo, donde se queda en: bueno, sabía, había escuchado, pero nunca hubo una denuncia. Entonces lo que hacemos es recoger la información de manera anónima, de otra manera, y sistematizarla para empezar a entender el problema y visibilizarlo también. Hemos trabajado con 8 países en América Latina y el Caribe. Tenemos más de 100.000 entradas, casi 110.000 entradas de información con Elsa, entonces se ha convertido en la base de datos más grande sobre el tema en la región. Representa una problemática específica. Digamos, no es.

Una muestra representativa del país, pero sí de un sector empresarial formal de un país. Ahí sí puede haber una línea de base y trabajar prevención usando data.

Ayuda a que tu estrategia funcione. Entonces, si antes había un gasto de recursos que no llegaba a ningún lado, ahora una organización puede reducir en un 60% la incidencia de acoso de 1 año a otro, porque está usando data para hacer planeamiento.

Magali: Me gusta esto porque entran ustedes de forma imparcial ante las dinámicas de una compañía. De hecho, estoy viendo una serie, no sé si la has visto, se llama The Morning Show, que está en Apple TV, que es la historia de un acoso sexual en un programa de noticiero de la mañana.

¿Y cómo llevan la investigación? Parece que la vi para esta conversación, pero de casualidad la iba viendo. Entonces, una de las cosas que pasan es que, si bien investigan el caso, la persona encargada de investigar está aliada con los directivos de la compañía.

Entonces, ¿cómo crees que influye o cómo impacta que entren ustedes de forma imparcial, como un jugador externo, a aportar data que no tiene sesgos?

¿Por qué las empresas creen que el acoso pasa en otro lado?

Marlene: Lo primero es: mira, estamos en América Latina, los índices de violencia contra la mujer son brutales, ¿no? Entonces, evidentemente, lo del acoso sexual tampoco puede salir bien en el trabajo. Pero de alguna manera tú crees, como organización… Además, estamos hablando de organizaciones grandes, muchas veces multinacionales, formales. No estén pensando en la bodega de la esquina.

Estamos hablando de una cosa muy grave.

Y entonces tienden a pensar que estos problemas pueden estar pasando en otras empresas.

Pero no en la suya, como esa magia en la que se logra abstraerse de la realidad. Entonces, claro, lo que hace Elsa es mostrarles que hay dinámicas que también pasan de manera informal dentro de la organización, que están ahí en sus narices, que pasan al frente y que no se dan ni cuenta. Y como hay muchos prejuicios alrededor del acoso sexual, esto deja de ser «oye, Marlene se quejó por tal» o «Magali dijo tal, entonces es muy sensible o se está haciendo ideas donde no están», y pasa a ser «el 35% piensa que…».

El 28% tiene, o sea, el 80% no tiene miedo, el 1% elige hacer este canal que tú das, el 30% hace esto, el 54% piensa que este tipo de comentarios que tú piensas que son broma hacen que el lugar de trabajo sea un lugar no grato.

Entonces dejó de ser una persona y se convirtió en un problema de verdad, un problema que te dan los números. Y si hay algo que en general a los directivos altos no les gusta, y sobre todo hoy en día, donde el management ha evolucionado muchísimo… Es trabajar en lugares que no están bien culturalmente.

Entonces sí, es como una bomba, es como esto de «tenemos que hacer algo». Eso ayuda a colocar el problema dentro de la organización. Eso ayuda mucho a los departamentos de recursos humanos para poder colocar el tema y tener recursos para trabajarlo, y genera la atención de los altos directivos, e incluso a veces esto se reporta en directorios.

Entonces eso ya generó una presión contra esconder los casos. Claro, no quiere decir que no se escondan algunas cosas, pero genera una sensación de que esto no se puede esconder. Nosotros además trabajamos mucho con la alta dirección, porque la alta dirección puede no tener los criterios claros y puede tener dudas en muchas cosas, pero al final tiene que poder alinearse y decir: «Bueno, ya, tendré mi proceso de entender esto, pero sé esto, ¿no?».

«Y en consecuencia decido así: tolerancia cero. Para mí significa esto y, bueno, pierdo a mi…»

«…gerente comercial estrella, porque lo tengo que perder, porque esto no es admisible dentro de esta organización». Entonces trabajamos mucho a ese nivel y también entrenamos mucho a las personas que están encargadas de investigar los casos, y son procesos. O sea, yo aprendo constantemente con cada nuevo caso que tengo, con cómo hablar con las personas, porque son procesos de aprendizaje y tú vienes con muchas ideas. Cuando hablas de acoso sexual, la primera es: «¿Pero por qué ella, o él si fuese el caso, que fue víctima, no dijo nada antes?

¿Por qué muchas víctimas de acoso no denuncian?

Marlene: ¿Por qué no lo denunció? Si esto me pasara a mí, yo lo cuadraría o lo pararía en seco o lo frenaría inmediatamente». Bueno, no, porque la dinámica de poder y el acoso sexual son procesos que van evolucionando en una espiral. Cuando comienzas, te huele que algo está mal, pero nadie en su sano juicio le va a llamar a eso acoso, ¿no? De pronto malinterpretaste algo, y luego es como «no puedo estar interpretando tanto», hasta que llega al punto donde ya es muy evidente lo que está pasando. Pero te volteas y lo que vas a ver es que tienes una historia de cosas que venían sucediendo y que formaban parte de la dinámica propia de acoso. Todo eso es aprendizaje: entender por qué no se dijo nada antes y dejar de juzgarlo es un aprendizaje.

Entonces trabajamos también y acompañamos también esos procesos. La data también te permite ayudar a entender los problemas, a entender todas esas cosas. Y ayuda a que se cree la cultura de nuestras empresas. Por ejemplo: «No, acá estas cosas no pueden pasar porque somos Elsa», o pasa algo entre pares y «ahorita viene Elsa», ¿no? Entonces se empieza a convertir como en un «ah, te volviste la policía».

Es una cosa de la cultura. Que no está mal, o sea, no podría pensar que está mal, porque para cosas que son serias, que a nadie le gusta decirle a otra persona que algo es acoso sexual, tener algo lúdico ayuda, ¿no? Tengo empresas, antes de Elsa, cuando veíamos acoso, que hacían canciones o tenían cosas para decir, por ejemplo: «No cruzas la línea, cruzas la línea», el acoso, ¿no?

Entonces, si hoy estás pasando la línea, ¿es que estás acosando? Estás cruzando la línea, al final es lo mismo, pero si les das algo lúdico, algo que no sea eso que nadie quiere decir, ayudas a que la gente entienda al final y pare la conducta.

¿Qué aporta la tecnología a la prevención del acoso?

Magali: Bien, ¿dónde entra la parte de tecnología de todo esto, que hace la diferencia?

Marlene: Ya es demasiada. O sea, no había nada con lo que pudiéramos hacer lo que necesitábamos hacer con Elsa, entonces tuvimos que levantar la plataforma que nos permita recoger y recibir la información de manera anónima, compaginarla con otras encuestas. A ver, Elsa maneja dos formas de recabar información: una la recoge de la organización y la otra la va a recoger de las personas que trabajan en esa organización, y esto imagínatelo todos los años. Entonces necesitábamos algo, primero, que pueda compaginar distintas entradas de información, leerlas con una misma lógica, como un mismo resultado, y usar ambas entradas de información para programar algoritmos que permitan que automáticamente salga diseñado un plan de acción que además sea hiperpersonalizado para las necesidades de cada organización, en atención al país, a la región, al sector, al tamaño, al género, etcétera, al nivel de avance de capacitación.

O sea, ya es mucho más de lo que tú y yo podemos pensar: a qué puede responder el plan para que sí funcione, y empezar a encontrar cuáles son esas variables. Entonces todo eso ya entró… …de la mano de la tecnología, ¿no? Ahorita estamos entrando a la etapa de machine learning; la información es un montón, pero en fin, tú lo sabes mejor que yo, es lo básico de lo básico, y esto se va alimentando cada vez más. Es data que no existía.

En América Latina esto no se medía así. En Estados Unidos no se mide así, en algunos lugares de Europa sí. Entonces tampoco había mucho de donde jalar la data para alimentarla. Básicamente tenías que crearla.

¿Por qué la prevención importa más que la denuncia?

Magali: Ajá. ¿Por qué es tan importante la prevención en estas cosas?

Marlene: Tú lo que quieres es que no suceda. La reacción o la atención de casos o el canal de denuncias es para las cosas que ya están sucediendo o ya sucedieron, y son importantes. Hay que animar a que cada vez se hable más y hay que atenderlas adecuadamente. Pero tú lo que quieres es que las personas no tengan que ir al trabajo día tras día pensando en qué les van a decir o en quién se les va a acercar y a quién tienen que evitar, o que tengan que estar aguantando cosas… …por necesidades, por ejemplo, económicas, que no tendrían por qué estar aguantando. Entonces tú lo que quieres en realidad son lugares de trabajo que no estén hipersexualizados, donde tengas que valerte por tus capacidades y tus competencias y que esas sean las elogiadas, donde tu género no signifique que tengas que servirle café a otra persona o aceptar avances de otra persona o vestirte de determinada manera para cerrar más ventas.

Entonces todavía hay mucho el tema de género ahí metido. Se sabe mucho más de género, pero es que esta es la base de los temas de acoso sexual.

Y creo que son la meca de las dinámicas. Hoy se habla mucho de diversidad, igualdad e inclusión dentro de las empresas y los espacios de trabajo, en las organizaciones también.

Pero es como querer ver la parte bonita de los sesgos inconscientes, donde todos estamos maravillados en llamar a la discriminación un sesgo, y entonces no es mi culpa, ¿no?

O en temas de empoderamiento o liderazgo enfocados solo en mujeres, como si ahí hubiese un problema, pero igual nos gusta porque estamos haciendo algo. Tengo una mirada supercrítica de todas esas cosas: siento que están muy bien, hay que empezar, pero eso no va a cambiar nada, ¿no? Eso no va a cambiar realmente las dinámicas, hay que ir mucho más a fondo. Y luego está el acoso sexual, que nadie lo quería ver, porque era lo feo. Es lo feo de todo esto que está pasando en todas las organizaciones, que se replica, que está frente a nuestras caras y que sí nos cuestiona nuestro día a día, porque en el acoso sexual las cosas más graves van a pasar en privado.

Pero todo el resto, que es el 98%, va a pasar en nuestra cara, y nosotros nos estamos riendo, no estamos diciendo nada, estamos pensando que son bromas. Estamos pensando que así es, pues, así son las cosas, ¿y para qué vamos a decir algo? Estamos pensando que si lo cambiamos vamos a tener un ambiente de trabajo ahí sí hostil, porque no se va a poder hacer ni media broma. Entonces toca, eso sí toca… …una capa mucho, mucho más sensible y, en consecuencia, es una oportunidad de cambios más reales dentro de las organizaciones y el lugar de trabajo. Además, tiene la bondad de que aquello que pase ahí no se va a quedar ahí, porque tú vas a tu casa y le cuentas a tu familia, a tus hijas, a tus hermanos, a tus amigos, o sea, vas a la calle y vas a ver lo que hemos hablado.

Tiene este potencial de ir expandiéndose.

Magali: Ajá.

Entonces vamos a la última pregunta, que es cómo cerramos este capítulo. Palabras finales de algo que ya hayamos hablado o no, pero que quizás quedó en tu cabeza, un último mensaje a la audiencia.

Marlene: Eso es lo que le digo siempre a mi equipo. Hay gente que… …que le agarran ganas de hacer una maestría, ¿no? Entonces dos o tres años después de estar en el equipo se van a hacer su maestría, y algo que yo siempre les digo cuando se van es: «Te vas en el mejor momento». Entonces siempre es el mejor momento, y eso es bien rico, porque lo que sea que viene por delante ya lo estás viendo y te emociona un montón, ¿no?

Creo que eso: mantener la ilusión y la expectativa, porque todo el rato increíble no hay. Siempre estás pensando que es el mejor momento. Entonces hay que ilusionarse para pensar que siempre estás en tu mejor momento.

Magali: Me encanta. Gracias, Marlene, por venir y compartir tu experiencia y tu trabajo.

Marlene: No, gracias a ti.

Magali: Gracias por escuchar este episodio. Nos ayudás un montón compartiendo el capítulo con alguien a quien le pueda servir. Acordate que todas las semanas comparto ideas en el correo de Tiene que haber algo más. Escribo sobre mis recomendaciones y el detrás de escena de la comunidad y el podcast, y lo mando todos los jueves directo a tu bandeja de entrada. Anotate vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Nos vemos la semana que viene.

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Preguntas frecuentes sobre este episodio

¿Quién es Marlene Molero y de qué habla en este episodio?

Marlene Molero es Peruana, de profesión Abogada, en la actualidad emprendiendo luego de 15 años de trabajar en estudios de abogados, es CEO y Co Fundadora de Elsa, una startup que tiene como objetivo construir espacios de trabajo sin acoso ni discriminación. Crearon una herramienta digital para lograr medir y accionar en casos de acoso sin depender de una denuncia y lo realiza de forma anónima.

¿Dónde escuchar el episodio completo con Marlene Molero?

El episodio completo se puede escuchar gratis en esta misma página, y también en Spotify, Apple Podcasts, YouTube e iVoox, donde está el podcast Tiene que haber algo más.