Martina Flor

Bio Martina Flor

Artista del lettering, autora y educadora. Desde 2010 dirige un estudio de lettering y tipografía customizada en Berlín, y a través de su academia ayuda a nuevas generaciones de artistas a aprender el dibujo de letras y vivir de su trabajo. 

Es autora de dos libros, Los Grandes Secretos Del Lettering y El Gran Salto, y escribe un newsletter semanal dedicado a aficionados del lettering e ilustradores llamado Lettering Tips, con más de 20.000 suscriptores.

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De qué hablamos con Martina Flor.

  • Cuales fueron cosas que dejó de hacer como creadora.
  • Cómo cambió el estudio de b2b a b2c.
  • Por qué renunció a tu trabajo como Diseñadora Gráfica en Argentina.
  • Cómo se preparó para renunciar.
  • Cómo se especializó en lettering.
  • Cómo fue mudarse a Berlín.
  • El desafío de ser expatriada.
  • Qué cosas le funcionaron para llegar a trabajar con grandes marcas.
  • Su relación con el síndrome del impostor.
  • Empezar a desarrollar su marca y dejar su trabajo en relación de dependencia.
  • Qué haría hoy si tuviera que volver a empezar.
  • Su relación con el tiempo libre.

Transcripción

Martina Flor es artista del lettering, autora y educadora, y dirige desde Berlín su estudio de lettering y su academia online para artistas. En el episodio cuenta por qué dejó el diseño gráfico en Buenos Aires, cómo consiguió clientes como Adobe o el Washington Post, cómo pasó de trabajar para clientes a enseñar y cómo convive con el síndrome del impostor.

Introducción

Martina: Uno no se para a pensar las cosas que logró, y creo que un gran logro que seguramente muchos de los oyentes lograron hasta ahora es encontrar esa cosa que… Ese spark que decía, esa chispa, encontrar esa cosa que decís: uh, acá hay algo para mí, acá hay algo más.

Y me parece que como el 50% del trabajo es encontrar eso, y después está como, bueno, trabajar para seguir tirando de esa cuerda, ¿no?

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. ¿Alguna vez te quedaste pensando que tiene que haber algo más en la vida? En el podcast analizamos la historia de profesionales de todo el mundo que se transformaron para estar más alineados con sus valores. Contamos historias y desarmamos cómo lo hicieron. Enterate del detrás de escena y mis recomendaciones en el correo semanal: tienequehaberalgomas.com/correo. Si escuchás el podcast y sos un profesional inconformista, también podés unirte a la comunidad. Es un espacio exclusivo donde nos vamos a ayudar entre todos para acompañarnos, contar nuestro progreso y el aprendizaje del proceso. En tienequehaberalgomas.com/comunidad podés ver cómo funciona todo esto. Estabas escuchando a Martina Flor. Ella es diseñadora e ilustradora argentina viviendo en Berlín, dirige su estudio de lettering con clientes de todo el mundo. Ya tiene su propio podcast, escribió libros y ayuda a otros diseñadores a recorrer su camino artístico. Hablamos de cómo fue cambiando el estudio, la transición de Argentina a Alemania y qué técnicas le sirvieron para posicionar su trabajo.

Buscá esta conversación en video en YouTube y redes sociales. Cuando termines, contame qué te pareció el capítulo en @tienequehaberalgomas.

Hola, Martina, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir hoy a conversar conmigo.

Martina: Gracias a vos, Magali.

Magali: Un gusto tenerte acá. ¿Te parece si empezamos con una muy breve intro de quién sos vos? Así damos un poco más de contexto.

Martina: Sí, mi nombre es Martina Flor, soy artista del lettering, autora, educadora. Nací en Buenos Aires, pero vivo en Berlín hace más de 12 años. Acá fundé mi estudio de lettering y tipografía… Customizada, que es así como muy nicho, y más recientemente fundé mi academia online, en donde junto a mi equipo ayudo a nuevas generaciones de artistas y diseñadores a mejorar sus habilidades con el lettering y a vivir de ello.

Magali: ¿Querés contar qué es lettering? Yo ya te vi, pero vale para el que escucha esto.

Martina: Sí, bueno, lettering es un término en inglés. En español… En realidad es rotulismo, que no me gusta mucho la palabra en español, suena medio como una enfermedad o una sintomatología. Yo siempre hablo de lettering como storytelling, o como contar historias con formas de letras. Y los artistas de lettering lo que hacemos es diseñar imágenes o darle forma al lenguaje de manera que comuniquen más que el sentido literal de la palabra.

Magali: Bien, súper. Entonces, empecemos por acá. Primera pregunta: ¿qué es para vos, cuál es tu definición de éxito?

¿Cómo cambia la definición de éxito cuando te sacás del centro?

Magali: Mi definición de éxito, bueno, cambió a lo largo de los años. Mi definición de éxito hace 10 años no era la misma que ahora, que tengo dos hijos, una familia, tengo un equipo con el que trabajo. Cuando empecé con mi estudio acá en Berlín estaba sola, y todo tenía que ver con autorrealización o con mejorar mis habilidades. Y hoy en día… Que trabajo con otros artistas e influencio mucho a otros artistas de lettering, a otros diseñadores… Tiene más que ver con el impacto que puedo tener en ellos y no tanto con una visión personal de lo genial que puedo ser, sino con el impacto que puedo tener en ellos. Con el pasar del tiempo, el centro se movió de mí para pasar a otras personas, y eso es genial cuando vos podés sacarte del centro del éxito, o de tu propio éxito.

Si podés sacarte del centro de tu definición de éxito… Es mucho más libre, ¿no? Porque si no, los fracasos también los vivís mucho peor, porque lo sentís como: uy, no lo logré, no tengo lo que hace falta, no lo pude hacer. Y cuando te sacás del centro de tu propio significado de éxito y lo empezás a mover a otras personas, en cómo puedo educar mejor a mis hijos, cómo puedo educar a nuevos artistas a que hagan su mejor trabajo, o cómo puedo ayudar a nuevos artistas a que vivan de su arte, entonces es mucho más gratificante. Hoy en día…

Martina: Mi definición de éxito tiene que ver muchas veces con el éxito de otros.

Magali: Está buenísimo.

Vi que tenés, como diseñadora, como creadora, como empresaria, muchos canales abiertos. Está el podcast, está la comunidad, la web, los cursos, seminarios.

¿Qué proyectos conviene dejar de hacer para encontrar tu genio?

Magali: ¿Hay algo que hayas dejado de hacer, que hayas probado y hayas dicho: no quiero ir por acá?

Martina: Está buenísimo que lo veas así, sí, totalmente. Creo que, mirá, si me pongo a mirar un poco mi recorrido… Como artista, creo que la parte inicial fue mucho de abrir ventanas, de ver: bueno, ¿qué es lo que quiero hacer? Yo siempre, cuando hablo con otros artistas o con los estudiantes con los que trabajo… Les hablo de no pensar que lo único que uno puede hacer como artista es trabajar para clientes. Creo que lo que nos pasa a muchos, y no sé si te habrá pasado a vos, Magali, a muchos de nosotros que pasamos de trabajar para alguien a emprender o que nos convertimos en freelancers, es que muchas veces cambiamos la imagen del jefe… Por la imagen del cliente, ¿no? Y entonces nos volvemos como esclavos de esa imagen y hacemos lo que nos piden, y estamos corriendo detrás de los deadlines de otra gente. Y creo que algo genial de trabajar para vos es que vos estás creando algo que es tuyo, ¿no? Entonces creo que desde el inicio siempre intenté ver: bueno, ¿qué es lo que puedo hacer con mis habilidades, con mi pasión, y qué es lo que puedo hacer fuera del trabajo de clientes?

Y desde muy temprano llevé adelante mis propios workshops, empecé mi línea de productos, a escribir libros, empecé a probar un montón de cosas distintas. Y después, con el tiempo, y también creo que con la madurez y con entender, como decía antes, dónde está mi mayor impacto, empecé a decir: bueno… Es por acá, ¿no? Donde siento que está mi genio.

Magali: ¿Y cómo te diste cuenta? ¿Qué señales tuviste?

Martina: Estoy pensando cuáles fueron las señales. Creo que… Creo que… Es silencio de podcast. Creo que tuvo que ver con dos cosas.

Por un lado, ver dónde yo tenía más ganas de trabajar. En un momento de mi carrera me pasó que tenía muchas, muchas pelotas en el aire, muchas cosas a la vez, y no solo en lo profesional, sino también en lo personal. Creo que con el tiempo uno empieza a apilar proyectos: uy, hago esto, y ahora empecé a hacer esto, y encima hago esto, y ahora tengo un hijo, y ahora no sé qué.

Y de repente, en un momento, me llegó el tiempo de parar y decir: bueno, a ver, de todo esto que estoy haciendo, ¿qué es lo que más me gusta? ¿En qué siento que soy mejor? Y a la vez, obviamente, también tiene que ver con que, para alguien que maneja un emprendimiento, un negocio del que además ahora depende la familia de otra gente, donde tenés un equipo y ellos también tienen sus expectativas con respecto al proyecto, está por un lado lo que querés hacer y por otro lado lo que finalmente es rentable. Entonces, cuando ponés los números y el corazón en un lugar… Decís: ah, bueno, esto funciona, ¿entendés? Y yo siempre hablo de eso con otros artistas… De cómo está bueno pensarlo desde ese lugar. Yo siempre digo que tu éxito como artista, y se puede extrapolar a cualquier emprendimiento, depende del overlap, la intersección entre aquello que a vos te gusta hacer mucho y aquello que la gente quiere de vos, que la gente quiere comprarte. Porque si a vos te encanta hacer esto y sos genial haciéndolo, pero nadie lo quiere comprar, no vas a tener éxito en tu emprendimiento, y eso no está bueno ni para vos ni para tu self-esteem ni para nada. Y a la vez no estás teniendo ningún impacto real en la gente. Entonces tenés que encontrar ese sweet spot, ese lugar perfecto en donde… Hacés lo que amás y hay gente que quiere tenerlo. Es ese intercambio o esa tensión. Y volviendo a tu pregunta, sí, ahí encontré un poco: bueno, de todas estas cosas que quiero hacer, esto es lo que me encanta, esto es lo que es rentable para nuestro proyecto, y acá siento que si profundizamos podemos tener un impacto mayor.

Magali: Bueno, gracias a los japoneses, que tienen una palabra para cada cosa, esto se llama ikigai: es encontrar en qué sos buena, tu propósito… Y qué es lo que la gente quiere. Es ese punto. Y ahora ya hay muchos libros de esto, se hizo un poco marketinero, pero es exactamente lo que estás diciendo.

¿Qué cosas concretas se quedaron afuera? ¿Se te ocurre un ejemplo, algo que hayan recortado?

Martina: Sí, concretamente se quedó afuera nuestro online shop. Y perdón, estábamos hablando antes de empezar el podcast de… Que tengo un poco oxidado el español y a veces uso muchas terminologías en inglés. Pero sí, dejamos afuera el online shop. Yo empecé una línea de productos con mi equipo en 2016 e hicimos productos hermosos, de verdad. Esto que tengo puesto ahora, para los que están viendo en video, son productos hermosos. La visión era llevar… La tipografía a objetos físicos, y la verdad que hicimos un muy buen trabajo en ese sentido. Pero bueno… Lo que cuesta mucho a veces de dar de baja proyectos es todo el amor que le pusiste, todo el tiempo que invertiste, todo el dinero que invertiste. Y en ese momento decidimos dar de baja el shop, que consumía bastante de nuestro tiempo, y darle para adelante con otras cosas.

Magali: Está bueno. ¿Cómo pensás ahora la estrategia, después de tantos años con el estudio? Vamos a esta versión.

Sí, después vamos a la versión anterior.

¿Cómo se arma una estrategia entre lo que funciona y las apuestas?

Magali: Ahora que tenés todos estos canales abiertos, ¿cómo pensás la estrategia en general?

Martina: ¿Estrategia en qué sentido?

Magali: Para ser más concreta, ¿qué cosas vale la pena seguir haciendo y por qué?

Porque hay cosas que quizás no son tan intuitivas, de cómo es el retorno. ¿Se entiende?

Martina: Sí, sí.

Creo que hay un poco de las dos. Por supuesto, como decía antes, yo ahora soy líder de un proyecto que involucra a otras personas, en el que otras personas ponen sus expectativas personales y también dependen monetariamente de que el proyecto funcione. Entonces tengo que tener un ojo en eso: que lo que hagamos sea rentable y que muchas de las decisiones que tomemos hagan que el negocio o el proyecto crezca, o que se mantenga, digamos.

Pero también hay apuestas, que tienen que ver con: bueno, siento que por acá hay algo. Hay cierto feedback que estoy recibiendo de lo que estamos haciendo ahora que me hace sentir que hay algo por este camino, y uno puede empezar a explorar mientras sigue manteniendo la estructura actual. Para darte un ejemplo en particular, yo ahora estoy trabajando en un libro, y siento que este libro está relacionado con la vida de ser artista y con todo el trabajo que hacemos con artistas, pero no específicamente con el lettering, que es con lo que mucha gente me identifica y en lo que muchas de las personas con las que trabajamos están interesadas. Y sin embargo, estoy escribiendo un libro que tiene que ver con lo que siento que va a ser el futuro de lo que hacemos ahora.

Y es verdaderamente una apuesta. Yo ahora le dedico, por ejemplo, una hora, una hora y media por día a escribir ese libro, y sé que es una apuesta y que no tiene un impacto real ahora en nuestro negocio, pero siento que va a tener un impacto en el futuro.

Entonces, volviendo a tu pregunta inicial de la estrategia, creo que tiene que ver con profundizar cosas que funcionan y que tienen un impacto en la gente con la que trabajamos ahora, pero también mantener un ojo en el futuro. Creo que mi rol es mantener un ojo en el futuro, en la visión, en hacia dónde vamos.

Mi rol es abstraerme del trabajo del día a día y decir: bueno, está bien, está esto que tengo que hacer ahora, este mail que tengo que escribir en este mismo instante, esta llamada que tengo que hacer, está bien, la tengo que hacer, pero además tengo que pensar… Hacia dónde vamos, ¿no? Hacia dónde va este proyecto.

Magali: Sí, me hace acordar a esta política de Google con sus empleados, cuando les daban el 20% de su tiempo para explorar, y de ahí salían proyectos tipo Google Maps. Y el clásico de exploración que se volvió uno de los productos más rentables…

¿Cómo pasó el estudio de trabajar para empresas a enseñar a estudiantes?

Magali: Total. Pero se me viene a la cabeza: ¿cómo tomaste la decisión de hacer que el estudio… Deje de ser, lo voy a llamar clásico, B2B, de empresa a empresas, y pase a ser B2C, de empresa a clientes finales, a usuarios finales?

Martina: Sí, está buenísima la pregunta, porque sobre todo ahora estoy en el proceso también de fundar una empresa que abarca esto, de dejar de ser… Freelancer para pasar a ser fundadora de una empresa. Y esto también tiene que ver mucho con esa transición que experimentamos en los últimos años de trabajo.

Yo siempre digo que hace tres, cuatro años trabajábamos por año para un máximo de 15 clientes, y hoy en día trabajamos para 500 estudiantes activos. Nuestro volumen, nuestro foco cambió realmente, y es espectacular, extraordinario. Me hace muy feliz y siento que fue muy positivo también para el equipo y el proyecto. Ay, volviendo a tu pregunta, que era cómo tomaste esa decisión.

Magali: Sí, la decisión de transicionar.

Martina: Mirá, muchas veces ocurre que… Me enfrento con esta pregunta: uy, Martina, vimos que cambiaste el foco, o vimos que hiciste un cambio repentino de hacer esto a hacer aquello. Yo siempre digo… Que la tendencia desde afuera es siempre ver las cosas como un overnight success, como que de un día para otro cambió o pivoteó, y siempre hay un proceso detrás de muchos años, ¿no? Y si hay algo que me identificó durante mi carrera es que siempre tuve… Esa dualidad. Mi identidad siempre tuvo las dos caras: la de hacer lettering y la de enseñar lettering. Yo siempre tuve una pata muy fuerte de educación. De hecho, mi primer libro, que se llama Los grandes secretos del lettering en español… Puramente enseña a hacer lettering, enseña los fundamentos del lettering. Y siempre tuve mis workshops y mis seminarios, y siempre viajaba y hacía in-house workshops en empresas y en agencias. Es algo que siempre hice, pero siempre fue un side project, algo que hago… Aparte, y nunca fue lo fuerte de mi negocio. Y en un momento… Me senté a hacer este análisis de todas las cosas que estaba haciendo: la rentabilidad, la inversión de tiempo y el retorno, también el feedback de la gente con la que trabajaba. Y en un momento me empezó a caer la ficha: uy, me parece que por este lado… Me encuentro bien, me gusta, la gente quiere esto de mí, los estudiantes quieren aprender de mí. Y también… Creo que era más compatible con el tipo de estilo de vida que estaba buscando. Creo que el artista trabajando para clientes requiere un cierto estilo de vida, y el artista trabajando para estudiantes o coacheando artistas permite otro, ¿no?

Magali: ¿Y cuáles son las diferencias en la vida?

Creo que a mí me impactó mucho la maternidad en ese sentido, porque ahora el esquema de mi negocio pasa más en relación a cómo yo planifico el año, y yo pongo los deadlines, yo decido cuándo lanzamos un coaching program o decido… Cuándo hacemos un retreat con la comunidad. Es como que yo estoy en control, ¿no? Y durante el tiempo en donde mi mayor trabajo estaba en hacer trabajo para clientes… Muchas veces era el deadline puesto por el cliente, o responder a ciertas planificaciones de otra gente, de la gente con la que trabajaba, que me encantó. Y por mucho tiempo eso fue una forma, o un contenedor, que a mí me sirvió mucho para tener una high performance, ¿no? Fue una gran escuela en el sentido de que… Yo cumplía con los deadlines. Me acostumbré a cumplir con mi palabra, a seguir un proceso, a ser muy profesional en lo que hago, y eso me llevó a hoy poder compartirlo con otros. O sea, estoy muy agradecida de haber tenido esa experiencia, ¿no?

Pero bueno, creo que con el tiempo, y también con entender dónde está mi genio, me empezó a gustar esta modalidad de poder decir: bueno, ahora soy yo la que planifica, ahora soy yo la que pone los deadlines y decide en qué momento ocurren las cosas. Y es mucho más compatible con mi vida actual, donde tengo dos hijos, donde pasan cosas todo el tiempo.

¿Cómo se consiguen clientes como Adobe o el Washington Post?

Magali: Sí, claro. Vos, que trabajaste con clientes gigantes tipo Washington Post, Adobe, Selena Gomez, contame: ¿qué técnicas te sirvieron para llegar a este tipo de clientes?

Martina: Yo siempre hablo de client outreach… De buscar clientes, de investigar… De hacer tu investigación de dónde están los clientes, con quién querés trabajar, encontrar ese nombre y contactarlos. Decirles: acá estoy, y mostrarles tu trabajo, enviarles algo por correo. Siempre creo que… Quizás para alguien que lo ve desde afuera, muchas veces se ve como: uy, trabajaste para todos esos clientes y seguramente te fueron a buscar, porque claro, vos ya tenés un nombre. Pero yo hasta el día de hoy nunca dejé de hacer client outreach. Y creo que siempre conseguir clientes tiene que ver más con un diálogo que con convertirse en una estrella y que te vengan a buscar, porque eso es…

Magali: Totalmente.

Martina: Un mito.

Sí. Y siempre hice client outreach. Siempre tuve mi material promocional, siempre envié cosas por correo, siempre busqué con quién quiero trabajar. A principio de año había un momento en donde me sentaba a decir: bueno, ¿cuáles son las personas con las que quiero trabajar? ¿Cómo puedo llegar a ellos? ¿Y a quién conozco que me pueda contactar con esa persona? ¿Y qué proyectos me pueden ayudar a realizar esa visión que tengo? Porque creo que lo que nos pasa mucho a los artistas es que muchos de nosotros trabajamos freelance o empezamos trabajando freelance… Y entonces, como tenemos que mantener nuestro estilo de vida y tenemos que pagar cuentas, uno toma cualquier trabajo que le llega o que consigue, ¿no? Y por más de que eso no sea una mala estrategia en sí, uno tiene que vivir de algo, no está mal, no lo juzgo, creo que siempre está bueno mantener esa visión. Siempre hablo de que está bueno, cuando uno empieza a trabajar freelance o empieza un emprendimiento, tener una visión de qué es lo que querés lograr, porque si no, al final, cambiaste un trabajo por otro. En este vos tenés que pagar impuestos, en el otro tu empleador tiene que pagar impuestos, pero está bueno que haya algo que es más grande que vos haciendo el trabajo todos los días, ¿no?

Magali: Claro. ¿Y cuando los contactabas, qué hacías? ¿Mandabas un email en frío?

Martina: Sí, en general, siempre lo que yo digo es que muchas veces uno dice: ay, quiero trabajar para Adidas, para Nike, para tal y tal y tal. Y yo siempre digo que está bueno empezar por lo que conocés, por tu círculo más cercano, por amigos, familiares, y decir: bueno, yo estoy haciendo esto, ahora estoy disponible para trabajo freelance. Después moverse al círculo siguiente, que son los conocidos de los conocidos, preguntarles a amigos: ¿conocés a alguien que tenga una empresa que necesite un logo, que necesite esto o aquello?

¿O vos que conocés a esta editorial, me podés hacer un contacto? Y después, si uno quiere alcanzar ciertos objetivos, como dream clients… Yo siempre digo que no hay que tratar de mandar un mail a todos los posibles clientes, sino tratar de contactar a esa persona que toma la decisión. Hacer tu investigación en LinkedIn o online y, si sos artista y querés trabajar con cierta casa editorial, ver cuál es el editor que encarga las cubiertas dentro de esa casa editorial y mandarle un mail… O mandarle una pieza promocional. Yo me acuerdo que al principio…

Magali: ¿Pensás en alguna pieza promocional?

Martina: Bueno, cuando empecé a trabajar como artista acá en Berlín… Creé mi primera pieza promocional, que era una postal impresa en un color, de muy bajo presupuesto, que se la envié a la gente con la que quería trabajar. Y la postal tenía… Un diseño hecho por mí que decía Three Thirteen, o sea, decía tres para el 2013, ¿no? Era una tarjeta que tenía tres espacios en blanco e invitaba a la persona a escribir sus deseos y a colgarla en su arbolito de Navidad, sus deseos para el 2013.

Magali: Ajá.

Martina: Y lo que yo hice con aquellos clientes con los que quería trabajar es que les escribía mis propios deseos en la tarjeta. Entonces, ponele, les ponía: viajar por el mundo, ser feliz, y abajo les ponía: trabajar con vos. Y muchas de las personas a las que contacté, con las que quería trabajar, me contactaron después por tener esa forma de contactarlos tan personal, tan original, escribiendo a mano. Son esas cosas que quizás resaltan en el mar de estímulos que tenemos hoy en día.

Magali: Tal cual.

Martina: Y creo que tiene que ver con eso, con encontrar primero una forma original de contactar… A esa persona, que se sienta personal, que no se sienta como que te estoy enviando esto a vos y a 10 más, o a 10.000 más, perdón, y que le llame la atención.

Eso por un lado. Usaba mucho esto, así como envié esta primera tarjeta. Siempre digo que esta tarjeta me consiguió a mi agente, con el que trabajo hasta el día de hoy, mi representante. También me invitaron a un CreativeMornings acá en Berlín. CreativeMornings es, creo que hay uno en Buenos Aires, un encuentro mensual en distintas ciudades en donde alguien va a hablar y muestra su trabajo. Y a mí me dio visibilidad en ese momento en Berlín. Ese toque personal… Me abrió esas puertas, ¿no? Y nada más, para cerrar este tópico… No solo está en tener este toque personal, sino también en mantenerse… En la cabeza de aquellos con los que querés trabajar. No es una cosa de una vez: te mando una tarjeta hoy, te mando un mail mañana, te llamo un día a ver si estás, otro voy a esta conferencia y trato de establecer una charla con vos. Creo que tiene que ver con convertirte en la persona que primero les viene a la cabeza cuando piensan en lettering o en ilustración o en programación, ¿no?

Ah, tenemos que hacer esta cosa, yo conozco un artista de lettering que puede hacerlo. Es siempre mantenerte. No es solamente un touch, son varios touches.

¿Por qué renunciar a un trabajo de diseño para dedicarse al lettering?

Magali: Bien. Acompañame a la Martina versión Argentina, cuando estabas trabajando de diseñadora gráfica… En Buenos Aires. Quiero saber: ¿por qué quisiste renunciar a eso?

Martina: Yo consideré en su momento que tenía que haber algo más, mirá, y lo ato con el podcast, con el tema del podcast. Pero lo que me pasa es que creo que… Si alguno de tus oyentes estudió diseño gráfico o estudió arte, creo que hay cosas… Sí, creo que también hay una cosa de que en el momento en el que estás estudiando hay mucha expectativa, hay mucho ímpetu de crear, de hacer cosas. Y a mí me pasó que cuando empecé a trabajar, cuando empecé mi camino en lo laboral…

Pasé muy rápido de lo que era el trabajo creativo, el craft o el oficio, a un nivel mucho más de gestionar y de organizar, de ser directora de diseño, lo que sea. Y con eso me alejé un poco de todo lo que es el contacto con la creatividad, ¿no? Y entonces, en algún momento…

Me encontré más respondiendo mails y estando en meetings que haciendo realmente cosas creativas, que yo sentía que tenía ese deseo, ¿no? Y lo que me pasaba es que ese deseo lo cubría por las noches. Yo tenía mi trabajo, trabajaba…

Para una marca: en ese momento trabajaba para una marca de jeans, para Levi’s. Trabajé durante muchos años para la marca Levi’s. Y me acuerdo que volvía a mi casa, me preparaba un café y me sentaba a dibujar, y dibujaba por tres, cuatro horas. Y yo siempre soñaba con eso: «Uy, qué bueno. O sea, qué hermoso esto que estoy haciendo, me encanta, lo disfruto un montón, y qué bueno podría ser…

Que mi vida sea esto», ¿no? Qué bueno poder transformar este momento mágico en tu día a día, ¿no?

Y eso siempre estaba, ese bichito por detrás. Y en algún momento decidí apostar a eso. ¿La verdad? Creo que en algún momento dije: «Bueno, quiero apostar a esto que siento que tiene algo para mí». Yo siempre hablo de cuando sentís el spark, ese brillo o esa chispa. Y yo decidí apostar a esa chispa y me fui a estudiar al exterior. En ese momento invertí todos mis ahorros, dejé mi trabajo, dejé mi departamento, todo, y me fui a estudiar al exterior.

Y, bueno, ahí emprendí un viaje que tuvo que ver con eso, volver al oficio, volver a aprender. Y fue muy transformador, tan transformador que cambió totalmente, hizo un pivot, cambió totalmente de orientación: pasé de trabajar como diseñadora gráfica a trabajar como letrista, empecé una carrera nueva y me mudé de país también. Fue toda una revolución de vida, ¿no?

Magali: Sí, es un montón. Contame, ¿por qué decidiste renunciar e irte del país para estudiar, en vez de decir «bueno, quizás busco otro trabajo en mi ciudad que sea más creativo y menos de gestión»? ¿Cómo fue el proceso de pensar esto?

Martina: Mirá, creo que en ese momento no era tan claro. Ahora, cuando miro atrás…

Siempre digo: no es necesario moverse de país, dejar todo, tirar el tablero para tener un cambio de vida, ¿no? Pero creo que también a veces…

Eso es exactamente lo que necesitás. A mí me pasa que cuando miro hacia atrás me doy cuenta del impacto que tuvo para mí también cambiar de entorno, cambiar de amigos, cambiar de rutina, cambiar de idioma. Creo que eso es exactamente lo que necesitaba: cambiar un poco el mindset. Lo que te decía, yo había encontrado esa chispa, pero no me creía que lo podía lograr. Y creo que haber cambiado de espacio y de lugar me hizo ver que eso era posible, porque cuando llegué a Europa…

Estaba rodeada de gente que lo estaba haciendo efectivamente, ¿no? Y era algo más natural que en el entorno en donde yo estaba en ese momento. Y eso me hizo ver que es posible. Muchas veces uno tiene ciertas creencias porque creció en un entorno en donde eso no es lo normal, o fue adquiriendo creencias que no tienen que ver con la realidad empírica, muchas veces, ¿no? Y me parece que cambiar de entorno me hizo eso: enfocarme más en la posibilidad que en la escasez. Y el proceso de decidir…

Irme a estudiar afuera me parece que tuvo que ver con eso.

Con decir: «Bueno, ¿es esto lo que quiero hacer o hay algo más ahí?». Y bueno, profundizo, y si confirmo realmente que esto no es lo que quiero hacer, entonces puedo elegir otro camino, puedo ir por otro lado, ¿no?

Magali: Sí. ¿Te acordás, en ese momento, qué creías que iba a salir mal? O sea, ¿qué había en tu cabeza que decía que esto no lo ibas a poder hacer?

Martina: Es una pregunta muy específica, ¿no?

Magali: No, está buenísimo.

Martina: Creo que quizás tengo esa característica: en general no me concentro tanto en lo que puede salir mal.

Y eso a veces quizás me juega en contra.

Pero en muchos casos creo que la posibilidad de ganar es mucho más fuerte que la posibilidad de que algo salga mal, ¿no? Y yo creo que eso muchas veces puede ser un gran motivador: pensar qué es aquello que podés ganar. Y si eso es más grande de lo que en general podés perder, entonces sí, para adelante. En su momento no tuve muchas objeciones de hacerlo. Tenía la capacidad de hacerlo, tenía las posibilidades de hacerlo, y lo hice. Sentí que perdía más sin probar que probando, ¿no?

Magali: Claro. Esto de la escasez es muy, creo, hereditario en Latinoamérica. Obviamente no todos, pero venimos un poco chipeados así.

¿Qué cambia cuando te mudás a otro país para empezar de cero?

Magali: ¿Te cambió esta mentalidad irte a vivir a Europa?

Martina: Estoy pensando si realmente me cambió la mentalidad. ¿Sabés lo que a mí me pasa? Que siento que soy muy compatible con este espacio. Y acá me voy a abrir: realmente es algo que me pasa un montón, que cuando le cuento a gente «soy de Argentina y vivo en Alemania», me preguntan: «Uy, qué distinto, qué diferente, y la lengua y el clima y no sé qué». Y yo siento que…

Por el contrario, hay muchas cosas en las que soy muy compatible. Cuando vine acá dije: «Qué bueno que esto es así, qué bueno que la gente se maneja así». Por ejemplo, en poder confiar…

En la palabra de alguien. A mí me frustraba mucho no poder confiar en alguien, eso de «te lo envío mañana, te lo envío mañana». O me frustraba mucho también esta cosa de los extremos, del ostentar y del tener el auto y no sé qué. Y acá siento que no necesito esto. Hay más…

Una normalidad con muchas cosas, ¿no?

Y creo que es verdad que cuando vivía allá estaba en un entorno…

En donde, como te decía, quizás necesitaba este cambio de entorno. Estaba en un entorno en donde era más como: «Bueno, sí, como artista acá no lo podés lograr». El vivir como artista era cuestionable, ¿no? Y cuando me mudé acá y vi que otros lo estaban haciendo, y estar en una comunidad en donde otros lo estaban haciendo, para mí fue instantáneo. Fue como: «Ah, bueno, si ellos lo están haciendo, yo también lo puedo hacer». Muchas veces es tener los modelos cerca, ¿no? Y quizás…

Por eso digo que no es necesario mudarte de país para hacerlo. En su momento era lo que yo necesitaba, quizás, pero muchas veces es darse cuenta de con quién estás pasando el tiempo, ¿no? Y cómo podés alterar eso. Cómo podés elegir las personas con las que te relacionás para que estén empujando en la dirección en la que querés ir y te muestren más las posibilidades que lo que no es posible. Lo digo para aquellos que están escuchando y dicen: «Uy, ¿me tengo que mudar a Berlín, me tengo que mudar a lo que sea para lograrlo?».

Creo que muchas veces tiene que ver con darse cuenta. Yo me di cuenta después, cuando me mudé, pero me hubiera encantado poder darme cuenta en el momento y decir: «Uy, quizás si encuentro una comunidad…

Que tire para adelante, o encuentro otros artistas que están haciendo lo que yo quiero hacer, quizás lo hubiera encontrado ahí in situ», ¿no?

Magali: Claro, es que no sabemos lo que no sabemos. Por eso hablamos todo esto en retrospectiva, porque obviamente en el momento hay cosas muy mezcladas y es muy difícil entender este nivel de desarme.

¿Cuáles creés que fueron los desafíos de ser expatriada en Berlín?

Martina: Muchísimos.

Muchísimos. O sea, creo que…

Ahí también está un poco este mindset que te decía, que creo que siempre fue característico mío, de ir a por ello, incluso sin medir ciertas consecuencias. Creo que hay mucho desafío en mudarse de país, ¿no? Y repito, ¿cómo se dice?

No reniego de ninguna de esas decisiones, y esto me formó a mí como persona. Haberme mudado, ser expatriada, vivir en Alemania me formó como persona. Pero a la vez, sí, los desafíos son muchos: mudarte de un entorno en donde vos tenés tu estructura de familia, de amigos, emocional…

También tener que rehacer cosas básicas, como encontrar un departamento, anotarte en la AFIP de acá de Alemania, cosas muy esenciales que antes dabas por hechas. Y sí, fueron muchos.

Creo que el hecho también de haber conocido a mi esposo, que es alemán, que lo conocí acá, también me facilitó entender ciertas cosas que tienen que ver con la forma en que funcionan ciertas cosas acá. Pero los desafíos de mudarse a un país son muchos, y a la vez también te pueden hacer crecer. Quiero contar esto para dar una imagen realista para aquellos que están escuchando y también una imagen muy auspiciosa.

Creo que hoy en día nosotros, sobre todo habiendo nacido en una cultura que se formó por inmigrantes, y por inmigrantes que sufrieron mucho… Mi abuela, que era italiana, volvió a ver a su familia después de…

Décadas. Siempre se comunicó con ellos con cartas, pero hasta que volvió a Italia a ver a su familia pasaron décadas. Y eso no es algo que ocurra hoy en día, ¿no? Nosotros tenemos una marca de fuego de lo que sufrieron nuestros abuelos o nuestros orígenes, y sentimos que ser inmigrante es muy duro. Y es verdad que hay muchas cosas que soslayar, muchos desafíos, pero a la vez también hay mucha oportunidad. Esto de volver a…

Como en muchas cosas, empezar de cero, genial, es una oportunidad única. Y creo que a mí me dio un poco esa oportunidad de empezar de cero, de ser una nueva Martina. De hecho, fui una nueva Martina: empecé a hacer algo totalmente nuevo, hice nuevos amigos…

Asumir nuevas creencias. Es una gran oportunidad. Entonces quiero mostrar un poco esas dos caras: sí, es un gran desafío, pero también es un lindo desafío muchas veces.

Magali: …a través de cuentas bancarias únicas y no custodiales ofrecidas en Estados Unidos, Europa y Reino Unido. Bitwage ya recibió más de un millón de dólares y opera desde el 2014 en Estados Unidos, Europa, América Latina y Asia.

¿Qué creencias limitantes hay que soltar al emprender afuera?

Magali: Si te sirve probarlo, te dejo un enlace en la descripción que te da 5 USD por la primera factura que cobres. Ahora sí, volvemos con la entrevista. ¿Qué creencias limitantes dejaste atrás?

Martina: Bueno, todas las que tienen que ver con ser mujer, desde ya.

Todas las que tienen que ver…

Con ser mujer y poder dirigir un negocio. Creo que…

Que tenemos mucho de eso, por lo menos en mi generación. Yo crecí mucho en ese entorno, con esos comentarios o con esos chistes que van horadando la piedra en un punto, van horadando tus propias creencias de lo que podés lograr. Creo que…

Haber dejado eso atrás está buenísimo. Igual no soy ajena a eso tampoco, ¿no? Siempre vuelve el bichito de «uy, sí, pero como mujer…». Pero bueno, para adelante, digamos. Otras creencias tuvieron que ver con todo lo que tiene que ver con ser inmigrante, que te estaba contando recién, con esta cosa de…

De ubicarse en la posición de víctima por ser inmigrante. Creo que es algo con lo que…

Con lo que objetivamente luché…

O conscientemente luché, sí, siempre, desde que vivo acá, con esta cosa de no ubicarme en la posición de…

De…

De víctima.

Y tampoco relacionarme con gente que estaba ubicada en esa posición, porque eso también ocurre en el entorno del expat o del expatriado: hay gente que quizás no tiene las herramientas para ubicarse en una posición más empoderada y cae en la posición de víctima, ¿no?

Creo que esas fueron las creencias más fuertes, y también mucho que tiene que ver con la lengua y con…

Con triunfar o seguir tu camino a pesar de ciertas incompatibilidades. A mí me pasa que…

Desde el día cero siempre traté de mirar fuera del espacio en el que estoy, ¿no? Siempre trabajé para…

Para otros países, porque en el momento no dominaba la lengua alemana. Cuando yo me mudé acá no hablaba nada de alemán, digamos. Y cuando empecé a trabajar, empecé a trabajar para afuera, en inglés, para otros países. Y cuando me sentí más…

Con más confianza con el alemán, empecé a buscar clientes en Alemania. No dejar que las circunstancias definan qué es lo que podés lograr, ¿no? Y me pasa que hoy en día, por ejemplo…

Siempre me llega un montón de veces la pregunta de por qué no entrego contenido en español, o por qué mis cursos o mis programas de coaching no son en español. Y yo siempre digo que sigo hablando en inglés porque quiero construir una comunidad que sea, primero, muy diversa. Y también porque aquellos que son de habla hispana y se unen a mis cursos, a mis programas o a mis retiros es porque quieren tener esa proyección internacional, esa proyección que tiene que ver con «no me dejo limitar por la localidad, sino que soy un ciudadano del mundo y puedo trabajar para el que quiera».

Y el lenguaje es un desafío, ¿no? Y creo que ahí también hay una creencia que tuve que dejar, decir: «Bueno…

Los clientes de habla hispana no son los únicos con los que puedo trabajar, sino que puedo ir más allá. Puedo trabajar con quien quiera en el mundo», ¿no?

Magali: Sí, sí, me gusta. Cambiar esta mentalidad de que no tiene que pasar todo en tu país porque naciste ahí, que es bastante casualidad, porque nacimos donde nacimos. Sí. Y si pudieses, con todo lo que recorriste ahora…

Si tuvieses que volver a empezar…

¿Qué haría Martina Flor distinto si volviera a empezar?

Magali: ¿Qué harías diferente?

Martina: ¿Te referís a crear mi negocio?

Magali: Eso, sí, con el estudio.

Martina: Creo que si tuviera que volver a empezar, me enfocaría más temprano…

Y también pondría más límites, yo personalmente. Yo emprendí…

En una época en donde la hustle culture, la cultura del hacer, hacer, hacer a saco, estaba en boga, ¿no? Y yo también me subí a eso. Me acuerdo que cuando empecé mi estudio era trabajar hasta cualquier hora, porque aparte me gustaba lo que hacía, estaba enganchada. Entonces no tenía ningún tipo de límite. Y me parece que hoy en día, si volviera a empezar, empezaría a poner más los límites, porque también lo que aprendí con el tiempo es que…

El tiempo que vos asignás a algo es el tiempo que vas a usar. Si vos asignás cuatro horas a trabajar, vas a hacer lo que tenés que hacer en cuatro horas; si asignás diez, vas a hacer lo mismo, pero en diez horas. Y hoy en día yo trabajo un máximo de 25 horas por semana y hago lo que tengo que hacer, digamos, ¿no? Y tengo los sistemas y las cosas en su lugar para que pueda funcionar y pueda ser productiva en ese tiempo. Me parece que…

Si empezara de nuevo, empezaría a poner más límites y también a determinar más prioridades al principio.

Y creo que nos pasa mucho a los creativos, o a aquellos a los que realmente les gusta su trabajo, que…

Como lo disfrutamos, o por ahí convertimos nuestro hobby en nuestro trabajo, al principio no le ponemos ningún límite. Es como: «Ah, total, a mí me encanta hacer esto», ¿no?

Y creo que eso es peligroso no solo para vos como persona, sino también para la manera en que los otros perciben tu trabajo, ¿no? Si todo es acerca de «yo lo hago porque me gusta y porque me divierte», entonces tus clientes te van a decir lo mismo: «Bueno…

¿Por qué me estás cobrando así, si hago esto para hacer esto?».

Entonces creo que tener en cuenta que tu trabajo es tu trabajo, por más de que te guste mucho lo que hacés, es un buen límite. Es un buen mindset, y me hubiera gustado ponerlo desde el principio, más claro, y no haber tenido momentos de burnout o de haber ido por sobre lo que necesitaba hacer, o trabajar largas horas y poner un poco en riesgo la vida personal…

La salud y todas esas cosas.

¿Qué sistemas sirven para ser productiva siendo artista?

Magali: ¿Sabés que esto que dijiste, de que vas a usar todo el tiempo que delimites, tiene un nombre? Se llama la ley de Parkinson, que es exactamente esto…

Vamos a usar todo el tiempo disponible para hacer la tarea que tengamos enfrente y vamos a creer que lo necesitábamos todo, porque es lo que teníamos. Y mencionaste los sistemas: ¿qué cosas te funcionan a vos para poder mantener 25 horas de trabajo a la semana?

Martina: Uy, esto me encanta, me encanta este tema, me encanta la palabra sistemas.

Y yo sé que no es muy compatible con la palabra artista, pero también creo que es algo que sí lo es, que hay que resignificarlo.

Magali: Sí, es posible, totalmente, y coincido. Pero creo que en el imaginario de muchas personas, incluso de los artistas mismos, la palabra sistema y la creatividad no están muy unidas, ¿no?

Martina: Bueno, primero tengo sistemas para hacer cosas. Y más que nada en el último tiempo, habiendo creado un equipo y trabajado con ellos, me llevó también a construir estos sistemas para que las cosas se hicieran consistentemente y que siempre hubiera un estándar para hacer ciertas tareas, ¿no?

Sí, para lograr ciertos objetivos. Y también porque muchas veces…

Se pierde mucho tiempo en tratar de encontrar el sistema nuevamente, y cuando ya hay un sistema que funciona, entonces es simplemente repetirlo y que funcione, ¿no? Y eso, cuando trabajo con un equipo, es súper importante. Por un lado tengo estos sistemas y por otro lado tengo un sistema para organizar mi día, que tiene que ver con primero organizar la semana.

El lunes dedico una hora para organizar la semana. Cada día tengo tres cosas fundamentales que quiero llevar a cabo, que las pongo primero como prioridad. Yo siempre digo: si hago estas tres cosas, además de todas las otras cositas que tengo que hacer, entonces me estoy moviendo hacia adelante, ¿no? Y estoy moviendo la aguja de mi negocio y de mi proyecto. Entonces, si eso es lo único que puedo hacer…

Bueno, genial, lo hice y está bien. Y después debajo van todas las demás tareas, que son pequeñas cosas como subir esto a la web o enviarle un mail a tal persona, ¿no? Que es el trabajo también del día a día.

Y algo que sí cambió un montón mi productividad es que pongo las cosas en orden de prioridad. Por ejemplo…

A la mañana lo primero que hago es desayunar con mis nenes, los llevo a la escuela o al jardín cuando me toca, hay veces que le toca a mi marido, y después…

Hago deporte, y ahí ya estoy poniendo de prioridad a mí como persona, a mi familia, a mi salud. Después de ahí viene todo lo demás, viene el trabajo. Ahora, por ejemplo, que tengo este proyecto del libro que estoy escribiendo, me siento a escribir una hora el libro y después me pongo a trabajar, a hacer lo que tenga que hacer durante el día. Creo que es un cambio para aquellos que están escuchando y que, como yo cuando estaba trabajando como diseñadora, llegaban del trabajo y se ponían a dibujar. Creo que hubiera sido importante en ese momento ponerlo primero en lugar de hacerlo después, cuando estoy cansada, cuando no tengo más cerebro. Cuando algo es realmente importante para vos, ponerlo primero durante el día es un cambio.

Magali: O sea, literalmente lo estás poniendo como prioridad, ¿no? Y eso creo que está buenísimo. Tiene un impacto grande, primero en vos, en dónde ponés el foco, pero también en que nunca lo dejes de lado, que nunca quede al final del día y que «uy, hoy justo llegué tarde, o me agarró el tráfico y no sé qué, y al final no lo puedo hacer». Siempre es la primera cosa que hacés y siempre la vas a hacer, ¿no?

Martina: Claro.

Magali: Me gusta.

¿Cómo cambia la relación con el tiempo libre y las vacaciones?

Magali: Quiero leer una cita de tu segundo libro, El gran salto, porque quiero entender cómo cambió la relación con el tiempo libre. Tengo la versión en inglés, así que voy a traducirlo…

En vivo. Sí, hay una parte que dice: «Me acuerdo cuando yo trabajaba como empleada, que tenía este gran sueño: tomarme vacaciones largas y viajar por el mundo. Ahora que tengo mi propio estudio viajo, viajo por trabajo, pero paradójicamente no me tomo muchas vacaciones, más que dos semanas.

Hay algo que se relaciona con tomar vacaciones, que es perder ingresos, porque el tiempo está asociado: cuando trabajás como freelance, el tiempo que no trabajás no cobrás. Sin embargo, logré organizarme el día para que me permita visitar otras ciudades. Ser freelancer me da el poder de algo que siempre quise hacer, que es poder viajar por el mundo».

Martina: Sí.

Totalmente. Ahora tengo otro approach a eso, que tiene que ver con tomarme vacaciones esencialmente.

Y sí…

Y creo que eso, con el tiempo, con la cantidad de proyectos, o también con el proyecto de vida que tengo ahora con hijos y todo, cambió un poco el enfoque de cómo logro eso, ¿no? Por ejemplo, en su momento, cuando escribí esto, yo viajaba mucho para hablar en conferencias. Y ya había tenido a mis nenes, o sea, ya había tenido a mi segundo hijo, Félix, y creo que en ese momento ya había empezado a notar…

«Uy, esto ya no es compatible», o no me hace tan feliz, porque ya no quiero estar tanto tiempo lejos de los nenes, o porque me canso, o porque viajo y con los distintos husos horarios quedo muy cansada. Y ahora lo que hago es asignar a principio de año momentos de vacaciones, en donde me voy con mi familia a viajar por ahí.

El año pasado fuimos a África, nos fuimos de safari. Le pongo mucho foco a eso también, a poder tener…

Siento que eso también me hace sentir que logré algo, cuando puedo hacer algo que me gusta mucho que no tiene que ver con lo profesional. Cuando tengo esa libertad de irme de vacaciones con mi familia, o tengo la capacidad de llevarlos a algún lado y tener esa experiencia con ellos. Y otra cosa que hice el año pasado es que me fui dos meses a vivir a Barcelona con ellos…

Estuvimos viviendo en Barcelona, en un departamento, y luego volvimos a Berlín. O sea que…

Eso ahora con ellos en mi vida, por supuesto, tengo que darle otra forma a esto de viajar y de estar en distintos lugares del mundo. Pero me encanta. O sea, me encanta. Me encanta que cambie, que lo que me gustaba antes quizás no me gusta tanto ahora, y me encanta que mi trabajo cambie también. Creo que eso es buenísimo de tener un…

Magali: Sí, como de tener un proyecto propio que uno puede… O sea, no es algo rígido, es algo que va cambiando con vos, con tu estructura de vida, con tu forma de vida, con otras cosas que pasan alrededor. ¿Qué aprendiste de más de 85 episodios de tu podcast?

Martina: Que está buenísimo hablar con gente. Es como tan… Expansivo, como que muchas veces te derriba prejuicios así, de un cachetazo. Muchas cosas que nosotros asumimos de personas porque vemos una foto o porque la vemos hablar en un video, uno tiene muchas asunciones de cómo es la persona, pero también de cómo logró ciertas cosas, de cómo las cosas se sucedieron. Y creo que hablar con personas, eso, sobre todo en mi podcast… Yo invito a otros artistas de lettering u otros ilustradores, y un poco el objetivo es que nuestros oyentes puedan ver: “Uy, mirá, este artista que yo admiro y que es súper… ¿famoso?”. O que le fue muy bien, o que está trabajando y haciendo lo que le gusta.

Es como yo y tiene los mismos desafíos, y los resolvió así. Es lo que un poco te decía al principio: estar con gente que está haciendo aquello que vos querés hacer, y que lo está haciendo naturalmente, como una persona normal, y tener ese modelo es súper enriquecedor, te cambia el foco de las cosas. Y un poco mi objetivo es ese: trayendo a estos artistas a mi podcast, mostrar, que nuestros oyentes digan: “Che, esta chica que es súper normal le está yendo genial haciendo sus dibujos, con su estilo, ¿por qué no lo puedo hacer yo?”. Y personalmente, eso de tener esa conexión con personas y… Tener esas conversaciones todas las semanas está buenísimo, la verdad. Siento que es de las grandes cosas a las que me dio acceso mi carrera, porque muchos de ellos son personas que conocí en conferencias o que nos conocimos trabajando, y hoy en día es como: “¿Querés venir al podcast?”, y es un sí. Está buenísimo. Y también algo que aprendí es que, en general, es mucho más fácil conectar con la gente de lo que uno piensa, ¿no?

Y sobre todo hoy en día creo que es un buen recordatorio. Estamos muy aislados detrás de la pantalla, detrás del social media, y muchas veces sentimos que “bueno, si estoy en social media estoy conectando”, pero en realidad no es muy real, es como unidireccional. Y me parece que lo que me mostró el podcast es eso: que es mucho más fácil conectar con gente, es mucho más fácil obtener un sí de lo que uno cree. Muchas veces es cuestión de preguntar o de mandar un mensaje de voz.

Muchas veces me pasa que mando un mail de invitación al podcast y por ahí no me contestan, y después les mando un mensaje de voz y es: “Ah, sí, no lo leí, pero…”. Eso, conectar con alguien es mucho más fácil de lo que uno cree, ¿no?

Magali: Claro, y sumá esto de no tomarte las cosas personal.

Típico caso del “me olvidé”: leí, te contesté con la mente, viste, pero me olvidé de mandarte la respuesta.

Martina: Re, sí, totalmente.

Magali: ¿Se te ocurre algún momento… Que digas “no puedo creer que conseguí esto”, algo que quizás era inimaginable en tu vida y pasó?

Martina: Se me ocurren varias. Se me ocurre… Se me ocurre mi charla delante de 10.000 personas.

Eso se me ocurre, en comparación con cómo empecé, que empecé practicando una charla en mi departamento de un ambiente. Se me ocurre el libro que escribí, Los grandes secretos del lettering, el primer libro que escribí. Eso tuvo un gran impacto y definió mi carrera como letrista, ¿no? Se me ocurre… Guau, tener hijos.

Magali: Ajá, es enorme.

Martina: Sí, es fuertísimo. Sí, se me ocurre.

Se me ocurre también, muchas veces… Camino desde mi casa al estudio, que vivo relativamente cerca, y muchas veces camino, miro alrededor y trato de poner esa visión de turista, viste, que cuando vas de viaje tenés esa visión de turista en donde todo es como: “Ah, mirá este parquecito”, y todo es distinto. Y a mí me pasó que cuando llegué acá tenía esa visión, todo era como: “Uy, qué distinto”.

“Mirá qué distintos estos edificios”, y no sé qué. Y hoy en día se convirtió en la normalidad para mí.

Y un poco eso: ahora, de vez en cuando, tengo esa cosa de mirar alrededor y decir: “Ah, mirá, qué loco. ¿Cómo logré formar una vida en otro país?”. Eso también… Es algo que digo guau. ¿Y que se sienta normal, no?

¿Cómo se convive con el síndrome del impostor?

Magali: Eso es buenísimo. Es que hay que forzarlo, seguir teniendo esa visión de turista cuando estás en un solo lugar. No pasa solo. Totalmente. ¿Estuviste alguna vez cerca de tirar la toalla?

Martina: No.

No, estoy pensando, incluso en el momento más crítico del estudio, y creo que para muchos proyectos y negocios y emprendimientos, que fue cuando llegó la pandemia del COVID. Me acuerdo que en Alemania se hizo el primer lockdown en marzo, y me acuerdo que ese día subí todas las computadoras de mi equipo al auto, las llevé a todos a casa, les dije chau, seguimos trabajando en remoto, y volví al estudio y un poco me senté: “A ver, bueno, ¿y ahora qué? ¿Qué hacemos?”.

Sabiendo que había proyectos que se estaban cancelando. Pero no, nunca sentí que quería tirar la toalla. De hecho, hace poco en el podcast, hablando con un letrista colega, también hablábamos de esto de que quizás mi mayor temor es tener que ir a buscar trabajo a algún lado.

Siento que seguir con mi proyecto, incluso si está en un momento con muchos desafíos o en un momento difícil, buscar un camino para mi proyecto y para mi… Mi negocio, me resulta mucho más fácil que ir a pedir trabajo o ir a buscar trabajo o tener entrevistas de trabajo con alguien. No sé, sí.

Magali: Claro. ¿Y algún muy buen o muy mal consejo que te hayan dado?

Martina: Creo que es un poco eso que te contaba antes, ese consejo o… Ese mandato de trabajo, trabajo, ese mandato de…

Magali: Sí, de trabajar hasta cualquier hora.

Martina: Sí, y de hacer de tu vida el trabajo. No recuerdo un consejo concreto, pero sí haber nacido, haber crecido con ese modelo, y haber sido de una generación que tenía ese modelo, y haber trabajado para muchas… Para muchas empresas que tenían ese modelo, y yo modelar lo mismo después, cuando empecé mi propio emprendimiento.

Claro. Sí.

Magali: ¿Cómo te llevás con el síndrome del impostor?

Martina: Bien, hay que aprender a convivir con él. Creo que el miedo… El miedo es un gran indicador de que… Hay algo que está en riesgo, y es natural. De hecho, hablaba con mi psicóloga ayer: el miedo es un indicador natural de supervivencia, que nos dice “bueno, tené cuidado acá porque podés perder la vida o podés perder algo que vale mucho”, ¿no? Pero también es un gran indicador de que después del miedo hay una gran oportunidad. Siempre que tengo miedo a hacer algo es porque también hay algo grande esperándome del otro lado, siento yo, ¿no?

Y siempre trato de visualizar ese mundo para poder sobrepasar ese miedo, ¿no? Pero el síndrome del impostor es algo que creo que todos enfrentamos. De hecho, es cíclico, porque uno en la vida también se encuentra con desafíos todo el tiempo. Uno tiene momentos de expansión… Perdón, momentos de tener que pasar al siguiente nivel, y ahí tiene que aprender muchas cosas, pasar muchas objeciones, derribar muchos miedos, y después viene el siguiente desafío. Creo que el síndrome del impostor está ahí con nosotros, con todos.

Magali: ¿Y qué te sirvió para… Para llevarte mejor, para superarlo o para convivir?

Martina: Creo que eso, aceptarlo también. Es algo que hablo mucho con los estudiantes y con… Con los artistas a los que coacheamos y que están dentro de mis programas. Hablamos mucho del síndrome del impostor, porque está muy presente, sobre todo cuando uno está empezando, que creo que… Todavía no se la cree, no cree que puede hacerlo, todavía está aprendiendo su habilidad o su arte. Entonces ahí, sobre todo para el artista, la habilidad y el resultado del trabajo son una gran validación, ¿no? Si yo puedo hacer este dibujo bien, entonces me da más… Más coraje, me siento… tengo más confianza, ¿no? Y creo que pasa eso mucho con los artistas: cuando pueden ver que hacen el trabajo bien, ganan coraje.

Entonces el síndrome del impostor es eso que se pone entre medio de hacer el trabajo. Y siempre hablamos de eso: de hacerlo de todas formas y ver cómo los resultados te llevan… Te llevan al próximo nivel, ¿no? Y de cómo a través de los resultados podés ver: “Ah, mirá, esto lo hago bien. Ah, mirá, lo estoy empezando a hacer mejor. Ah, mirá, en comparación con lo que hice la semana pasada, esto se ve mucho mejor”. Y cómo uno puede ganar confianza a partir de eso. Y creo que, para cualquiera que esté escuchando ahora, pensar en… En cómo uno puede derribar el síndrome del impostor a partir de concentrarse en aquello que uno hace, porque es de lo que uno tiene control. Y me parece que partir de algo que uno controla, como tus habilidades, tu capacidad de hacer algo, es lo más inteligente que uno puede hacer, ¿no? Sí, ajá. Lo que sea que hagas, si sos artista, ilustrador, si sos programador, si sos repostero, creo que concentrarse en hacer un gran trabajo es una gran fuente de confianza y de motivación, mucho más que buscar la validación por fuera, buscar la validación en el social media o en que tal te dé un premio, ¿no?

Creo que empezar por eso… Está bueno, es lo que podés controlar y es algo muy concreto en lo que te podés concentrar.

¿Por qué la comunidad es la clave del crecimiento?

Magali: ¿Qué idea has estado pensando recientemente?

Puede estar relacionada a tu industria o a cualquier otra cosa. ¿Una idea nueva o vieja que esté en tu cabeza?

Martina: Uy, ahora mi vida está muy concentrada, o sea, todos los días… Hablamos de comunidad con mi equipo, estamos trabajando mucho en comunidad. Y de hecho… Todo lo que hacemos en el trabajo de la academia y con los programas está virando más y más hacia la comunidad. Hace varios años apostamos a la comunidad de artistas para los que trabajamos, y ahora trabajamos para eso, digamos, ¿no? Y lo que me parece… Lo que me parece súper interesante es que también se conecta con todo esto que estuvimos hablando. Cuando miro mi propio camino y miro cómo la comunidad tuvo un impacto en mi éxito, y cuando veo cómo a nuestros estudiantes entrar en nuestra comunidad les tiene un impacto en el trabajo que hacen, en cómo les va en su negocio, me doy cuenta más y más de que es como: “Uy, hay algo ahí muy fuerte”, ¿no? Y cuando uno ata esos cabos… Es como que se cae de maduro que hay algo ahí muy poderoso, ¿no? Y se conecta también con esto que te decía del podcast, de cómo… Estas interacciones que tengo por semana me iluminan, ¿no? Estas conversaciones en las que muchas veces lloramos o nos contamos cosas muy íntimas. Tener conexión real con… Con personas es lo que escasea hoy en día y es lo que a la vez más impacto tiene en la vida de alguien. Justo cuando venía para acá estaba escuchando un podcast… Que hablaba de eso. Estaba hablando un científico de Harvard, que hicieron el estudio más largo de la historia sobre la felicidad, y observaron a estudiantes, empezando no sé en qué década, siguieron a esos estudiantes a lo largo de toda su vida, y después cuando tuvieron hijos, y cómo siguieron las siguientes generaciones. Y llegaron un poco a esas conclusiones: cómo haber tenido una familia contenedora, haber tenido relaciones, haber tenido contacto con personas, tiene un impacto en la felicidad y en los logros de la gente, y en su desarrollo. E incluso cosas que tienen que ver con… Acciones que uno hace todos los días: hablar con un extraño en la calle tiene un impacto mucho más positivo que caminar por la calle y escuchar un podcast. Muchas veces uno dice: “Ay, a mí me encanta a la mañana ir caminando escuchando mi podcast o escuchando música”, y no sé qué, cuando por ahí caminar y hablar con un extraño puede tener un impacto mucho más positivo en tu vida, ¿no?

Me fui un poco de tema acá, pero creo que hay mucho ahí. Me volví muy apasionada de este tema de cómo… La transformación ocurre con las relaciones y con las personas con las que te relacionás, y no tanto… Con un estilo específico que tengas o con un skill set específico que tengas, o con suerte o no. Creo que hay algo muy poderoso en relacionarte con gente y en tener ese tipo de impacto, ¿no?

Magali: Exacto, es la calidad de las relaciones, no la cantidad. Y ese estudio que vos mencionás empezó en 1938, y uno de los cien llegó a ser presidente de Estados Unidos, porque habían elegido a personas random. Claro, uno murió joven, uno fue presidente, otro fue a la cárcel. Y así.

¿Qué libros y podcasts recomienda Martina Flor?

Magali: Está buenísimo, mirá, justo. Hablando de podcasts, ¿qué recomendarías, un libro y un podcast que te hayan gustado?

Martina: Libro y podcast que me hayan gustado. Bueno, tengo mi podcast crush, que es Tim Ferriss, pero además hay un podcast que me encanta y que lo recomiendo, que se llama The Minimalists. Es en inglés, pero está buenísimo. Es una pareja, bueno, ahora son tres, porque un poco… Predican llevar adelante una vida minimalista, que yo, aunque mi arte no parezca minimalista, también predico eso. Sigo ese estilo de vida, o a lo largo de estos años fui simplificando mi vida, simplificando la cantidad de cosas que tengo… Que poseo. Y ese está buenísimo, de minimalismo. Y un libro que recomiendo… Hoy… tengo un montón, pero… ¿Vale más de uno?

Magali: Vale más de uno, por supuesto.

Martina: A los que aman el lettering les voy a recomendar The Golden Secrets of Lettering, de una autora genial, Los grandes secretos del lettering, que es mi libro. Y después, un libro que leí… Recientemente… Se llama… En realidad es un manuscrito que es un derivado del libro Good to Great. Es un libro que habla sobre las empresas o los emprendimientos que lograron transformarse en algo duradero, sostenible, grande. No habla del overnight success, pero habla de aquellas empresas que lograron ir de buenas a excepcionales, ¿no? Sí. Y a partir de ese libro, este autor escribió un manuscrito sobre el flywheel, el concepto de flywheel. Es como: ¿qué hace que un emprendimiento, una persona, una empresa… Sosteniblemente genere el impacto que genera, ¿no? ¿Cuál es el círculo virtuoso que hace… Que haya un domino effect en donde siempre ocurre lo mismo y siempre es… Superlativo, digámoslo, el impacto que logra? Y está buenísimo, porque me cambió mucho esa percepción de… Muchas veces, como emprendedores, o incluso para aquellos freelancers que están escuchando, uno siente que es como apilar… Que el trabajo de emprender algo o construir un proyecto es poner un ladrillo arriba de otro ladrillo y otro ladrillo, otro ladrillo, otro ladrillo. Es como hacer ese trabajo de remar, ¿no? Uno siempre habla de remar. Sí. Y está buenísimo este concepto del flywheel, que no sé qué sería en español…

Magali: Sí, la rueda.

Martina: Que es encontrar esos elementos o ese elemento que hace que empiece un círculo virtuoso que va solo.

Y creo que está buenísimo para pensar cómo algo puede ser simple y effortless, sin tanto esfuerzo, sin tanto remar o empujar hacia arriba o subir la montaña. Que no se sienta tanto como eso, sino encontrar cuál es la pieza clave que hace que funcione toda la rueda. Entonces se lo recomiendo, no sé quién…

Magali: Sí, Jim Collins es el autor.

Martina: Sí, o sea, está el libro este que escribió él, que es muy conocido, que es… Good to Great, que también está buenísimo, pero tiene este capítulo que después lo expandió en este… Finding the Flywheel o algo similar, te lo puedo buscar si querés. Sí, sí, se llama… Lo tengo en mi Kindle: Turning the Flywheel. Y está buenísimo, porque turning habla de activar esa rueda, ¿no? Y está buenísimo pensar que algo puede funcionar sin tener que remar tanto. Digamos que algo puede funcionar porque tiene ese… Ese punto de partida en donde va solo, ¿no?

Magali: Sí. O sea, él tiene otra cosa que se llama la teoría del puercoespín en español, mirá, que también sale del mismo libro, que es algo que vos dijiste muy al principio: la intersección entre qué es lo que te apasiona, en qué podés ser el mejor del mundo y qué es lo que genera ingresos. Así que mirá, Jim Collins, volviendo a lo que vos dijiste, es un círculo perfecto.

Es el gol del círculo del podcast. Está buenísimo, está buenísimo. ¿Cómo hacemos para cerrar este episodio? Quiero palabras finales, pensamientos, algo que hayamos dicho o no. Micrófono libre para un mensaje a la audiencia.

Martina: Mirá, yo acá voy a volver, quizás, porque hablamos hoy mucho de esto… De tener esa visión y encontrar esa comunidad o ese espacio en donde puedas llevarlo a cabo, ¿no? Y la semana pasada grabé un podcast, el primero de nuestra cuarta temporada, que tuvo que ver con eso, con celebrar. O sea, creo que muchas veces, y para aquellos que están escuchando, muchas veces… Uno no se para a pensar en las cosas que logró. Y creo que un gran logro que seguramente muchos de los oyentes lograron hasta ahora es encontrar esa cosa que… Ese spark que decías, esa chispa, encontrar esa cosa que decís: “Uh, acá hay algo para mí, acá hay algo más”.

Y me parece que el 50% del trabajo es encontrar eso, y después está bueno trabajar… Para seguir tirando de esa cuerda, ¿no?

Pero eso, me encantaría cerrar con eso, decir: no tanto concentrarse en lo que hay por hacer, encontrar tu comunidad, andar por tu visión, lograr tus objetivos y eso, sino: “Hey, también está bueno haber encontrado eso… Que te gusta hacer”, porque no es algo que todo el mundo encuentra y no es algo… Que todo el mundo llega a tener en su vida, ¿no?

Magali: Hermoso, me encantó. Bueno, Martina, muchas gracias. Me encantó esta conversación. Buenísimo. Pará, te hago una pregunta más. Decime, ¿qué cosa querés hacer antes de morir?

Martina: Ahí se me viene de todo, o sea, a ver…

Magali: Decime, tirame varias.

Martina: Mirá, lo que más visualizo es tirarme de un avión, viste, cuando vuelan así. Pero no sé si estás buscando una respuesta más elevada.

Magali: No, vale cualquier cosa.

Martina: Sí, está bien, pero creo que eso: volar.

Sentir esa libertad absoluta de… De no estar atado a nada.

Magali: Sí, ajá.

Hermoso. ¿Alguna más o cerramos?

Martina: Cerramos.

Magali: Listo, ahora sí, gracias, y te mando un abrazo grande.

Martina: Te mando un abrazo grande, y nada, que tengas buen día.

Igual.

Magali: Gracias por escuchar este capítulo. Si tenés una amiga o amigo a quien le pueda gustar, reenviáselo, que nos ayuda a crecer. Todas mis reflexiones mientras construyo Tiene que haber algo más están en el correo semanal: tienequehaberalgomas.com/correo. Todos los links de lo que hablamos están en tienequehaberalgomas.com, y mandame tus comentarios por redes sociales. Nos vemos la semana que viene.

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