Valeria Abadi
Valeria Abadi, estudió Psicología y Periodismo. Desarrolló su carrera por 16 años en Arcor, liderando el equipo de Comunicación Institucional, Comunicación Interna, Medios, Publicidad, Redes Sociales e Investigación de Mercado. Desde 2022, se unió a Globant, con el desafío de liderar el departamento de Marketing y Comunicación para LATAM, y ahora es Senior VP Brand a nivel global. También, confundó JAE3, la Red de Judios argentinos emprendedores, ejecutivos y empresarios.

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De qué hablamos con Valeria Abadi
- Cómo renunciar a Arcor después de 16 años y cambiar de empresa.
- Cambiar el mindset y ejecutar su plan para trabajar en tecnología.
- Pasar de una industria de consumo masivo a tecnología.
- Antisemitismo en las empresas.
- Qué es JAE3
- Cómo fue la semana de liderazgo en Stanford con colegas de Globant.
- Aprendizajes de los fundadores de Globant.
- Seguir mejorando aunque la compañía esté dentro de las que más crecieron el último año.
- Cómo hacer que el reconocimiento de Globant llegue a otros mercados desde su rol.
- Estar encabezando el ranking de líderes de comunicación.
- Cómo se construyen las carreras profesionales.
- Transcurrir sus embarazos en el mundo corporativo.
Transcripción
Valeria Abadi es psicóloga y periodista, trabajó 16 años en Arcor y hoy es Senior VP de Brand global en Globant. En el episodio cuenta cómo renunció y pasó de consumo masivo a tecnología, por qué cofundó JAE3 para poner el antisemitismo en la agenda de las empresas, qué aprendió en Stanford y cómo vivió la maternidad en el mundo corporativo.
Introducción
Valeria: El primer viaje es un viaje hacia dentro de todos nosotros: cada uno encontrar eso que uno siente que es lo que le importa y lo que importa.
Y a partir de ahí, salir hacia afuera.
La verdad que todo el resto creo que es consecuencia.
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más, la historia de profesionales valientes que se transformaron en sus carreras. Como buena ingeniera, analizo el camino para entender cómo lo hicieron. Si vos sos un profesional avanzado en tu carrera, quizás quieras trabajar remoto. Todas las semanas mando un email con búsquedas de trabajo remoto abiertas para que encuentres tu próximo desafío laboral. Son búsquedas… No técnicas de 15 áreas diferentes, tanto en inglés como en español. Si querés recibir el próximo, anotate en el enlace en la descripción de este capítulo. Estabas escuchando a Valeria Abadi. Ella estudió Psicología y Periodismo. Trabajó 16 años en el Grupo Arcor, liderando el equipo de Comunicación Institucional, Comunicación Interna, Medios, Publicidad, Redes Sociales e Investigación de Mercado.
Desde 2022 se unió a Globant con el desafío de liderar el departamento de Marketing y Comunicación para Latinoamérica, y ahora es Senior VP de Brand a nivel global. En esta conversación hablamos de cómo pasó ella, después de tantos años en Arcor, al mundo de la tecnología en Globant. ¿Por qué cofundó JAE3, que es la Red de Judíos Argentinos Emprendedores, Ejecutivos y Empresarios? ¿Qué aprendió de estudiar en Stanford y de los fundadores de Globant? Y además, cómo mantiene su mentalidad de aprendiz constante. Cuando termines este capítulo, escribime y contame qué te pareció.
Hola, Vale, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.
Valeria: No, gracias a vos, Magali. La verdad que siempre te escuchaba, te conocí en persona y me siento, pero de verdad, muy feliz de estar en este espacio. Ojalá que me sienta tan bien de este lado como cuando te escucho, que me encanta.
¿Cómo se renuncia a una empresa después de 16 años?
Magali: No, gracias a vos por venir. Quiero que empecemos por una pregunta más de tu carrera de antes: ¿cómo se hace para renunciar a una empresa, como es tu caso, que estuviste trabajando 16 años en Arcor? ¿Y cómo tomaste esa decisión para saltar después de tanto tiempo?
Valeria: Wow, mirá, te voy a decir la verdad: no es que un día junté fuerzas y lo hice. Fue un proceso. Hay gente que quizás toma decisiones más rápidas o más impulsivas. Yo no soy de esas personas, y me gusta estar en los lugares, sentirme cómoda y ser parte. ¿Qué me pasó? Bueno, después de, te diría, 12, 13 años, empecé a sentir que ya era un lugar donde, si bien estaba muy cómoda, y al que le tengo un afecto enorme, empezó a reiterarse, ¿viste? Cuando yo sentí que todos los días son medio parecidos, yo me empecé a sentir mal con eso. O sea, el tema no era tanto cómo me ven los demás, sino que yo decía: no me gusta esta versión mía ya. ¿Entonces qué hice?
Primero, yo soy psicóloga de profesión y siempre hice terapia. Soy fan de la terapia. Mi psicóloga es, la verdad, una de las personas que más quiero en la vida. Yo venía haciendo terapia, pero me di cuenta de que para el tema laboral necesitaba algo distinto, ¿no? Y acudí a una coach para repensarme, decir: bueno, ¿dónde quiero estar a futuro?, ¿cómo me imagino en los próximos años?, y hacer ese ejercicio mental que nunca lo había hecho. Y me acuerdo que tenía un cuadernito, y el primer día, en la primera sesión, porque fueron re pocas, fueron tipo 5, 6 sesiones, anoté: la verdad que quiero estar vinculada al mundo de la tecnología y quiero tener un rol que me haga conocer más el mundo, trabajar con otras culturas, pero principalmente… Quería tecnología, el mundo y un lugar donde yo sintiera que no tenía un tope, que no estuviese encorsetada. Eso lo escribí el primer día, y el proceso fue avanzando, y la realidad es que las circunstancias de Globant aparecieron al poco tiempo. Y cuando volví al cuaderno dije: claro, esto no es casualidad, las cosas no son casuales. Y eso es lo que me gustó del proceso de coaching: yo sentí como un plan de «bueno, yo quiero llegar acá, ¿qué tengo que hacer yo?». Hay mucha gente que te habla de la suerte, «qué suerte, los que tienen suerte», espectacular, pero también hay que trabajar para que las cosas sucedan, ¿no? Y yo creo que cambié mi mindset y empecé a buscar aquello que quería. Entonces, cuando llegó Globant, cuando llegó la oportunidad, no dudé un minuto y no me costó esa conversación, ¿sabés?
Lo que yo sentí es que mucha gente me decía: «Bueno, ¿y qué? ¿Y después nunca te arrepentiste?». Y yo todo el tiempo pensé: me puede salir bien o mal lo de Globant, pero sí sentí que ya había cerrado un ciclo donde estaba. Sí, Arcor había sido una oportunidad espectacular en mi vida, pero ya está. Es como cuando te enamoraste de otro y decís: ¿dejaste a tu novio por otro? Hay veces que sí, pero yo sentí que, aunque este nuevo novio no fuese el definitivo, yo ya está, ya me había desenamorado.
Entonces no me costó tanto, porque creo que fue un proceso medio largo. Sí, entonces fue así. Y bueno, igual ese momento de decirle… Al que era mi jefe, a quien yo apreciaba un montón, que me iba, fue difícil. Pero él me la hizo fácil, él me la hizo fácil, al contrario. Y también me costó, ¿sabés?, decírselo a mi equipo, porque la verdad que tenía un vínculo re lindo con el equipo, al que todavía sigo viendo y los quiero mucho. Así que también me costó, y me costó con mis hijas, aunque te parezca mentira, porque mis hijas hoy tienen 19 y 16.
O sea que prácticamente yo entré cuando Vicky, la más grande, tenía 9 meses, y Luna nació mientras yo estaba en Arcor. Entonces, para ellas, la caja de productos Arcor, todo el mundo de las golosinas, era un mundo hermoso, y que su mamá trabajara en la fábrica de chocolate, viste, esa fantasía. Y de hecho las he llevado. Era como: bueno, no.
Ahora me voy a un mundo que es un poquito más intangible. Ahora obvio que lo superentienden, pero bueno, fue así.
Magali: Está bueno, porque me pregunto qué harían tus hijas si estuviesen en tu lugar. Cuando decís que los primeros 12 años estuvieron interesantes y después los siguientes cuatro se volvieron reiterativos, ni siquiera me puedo imaginar, para generaciones mucho más chicas, ese tiempo de procesar las cosas.
Valeria: No, igual quiero hacer una salvedad: fue la pandemia también. Entonces, en el momento de la pandemia, yo… Bueno, hay gente que en la pandemia se reinventó. Y yo la pandemia la tomé como un momento de tanta incógnita en el mundo exterior que frenó mi deseo o aceleración de cambio.
¿Cómo es pasar de consumo masivo a una empresa de tecnología?
Valeria: Así que perdoname, 2 años son por la pandemia.
Magali: Hechá el asterisco. Explicame: ¿cómo hacés después de 16 años en una industria de consumo masivo? ¿Cómo hacés vos para entrar en toda una nueva industria, que es la de tecnología, que no es donde vos venías antes?
Bueno, primero, cuando entré… Los primeros meses, y se lo digo a todo el mundo que entra y viene de otro mundo como fue para mí, son difíciles, porque hay un montón de cosas que nadie te las puede explicar, porque nadie ni siquiera sabe cómo explicarlas. Es una dinámica tan distinta. Yo digo: los tiempos del mundo de la tecnología son exponenciales. Porque yo hacía el paralelismo: cuando vos trabajás en una fábrica y producís desde un chocolate hasta un auto, primero lo diseñás, lo testeás, comprás la materia prima, viene el camión con la materia prima, hay operarios y gente trabajando, producen algo, después sale, se vende.
Sí, hay todo un proceso que lleva tiempo, porque es un tiempo físico. En tecnología es todo inmediato. No sé, pensemos en la IA. Está bien, obvio que se venía investigando y trabajando en ella hace décadas, pero una vez que salió, todo cambió en un minuto. Entonces lo que tiene que ofrecer una empresa de tecnología cambió de un día para el otro. Es muy distinto. Entonces lo primero fue entender esa velocidad y cómo los procesos no son tan secuenciales. Es como que hay big bangs todo el tiempo. Después hay, por lo menos en Globant, no sé cómo es en otras empresas de tecnología… Pero hay un proceso de cocreación y de equipos de trabajo multidisciplinarios todo el tiempo, y todo se arma por proyecto. Entonces yo, cuando entré, me acuerdo que pregunté: «Bueno, ¿el organigrama puedo ver cómo es?». Me dijeron: «Sí, sí, tomá, ¿lo ves? Pero la realidad, la dinámica que hay, no tiene que ver con esta estructura». Es una estructura súper horizontal y que además es como nodos que se juntan, que abren redes.
Por dinámica y por proyecto. Así que nada, fue un poco desaprender un montón, pasar por un período en el que me sentía la más tonta de todos todo el tiempo. Yo decía: no entiendo, no entiendo dinámicas tan distintas. Y quizás cuando sos muy joven y entrás en un trabajo, OK que no entiendas muchas cosas, pero cuando sos más grande… Es como que decís: «Uy, qué vergüenza que no entiendo todo». Pero bueno, te digo que creo que uno tiene que ejercitar también esto de la humildad y saber preguntar, y preguntar, y preguntar, y leer e investigar.
Y la verdad que hoy miro para atrás, pasaron 2 años y medio desde que estoy acá, y digo: crecí muchísimo. Fueron 2 años y medio, para mí… De mucho, mucho crecimiento, de incomodidad al principio sobre todo, y nada, feliz de la que soy hoy.
¿Por qué aprender a decir «no sé» te hace crecer?
Magali: ¿Te viene a la cabeza alguno de esos momentos incómodos del principio donde digas «quién me mandó a esta situación, por qué estoy pasando por esto»?
Valeria: Sí, sí, sí, sí, sí.
A ver, hubo uno que fue muy tonto. Yo entré acá y todo es a través de sistemas: tenés que pedir lo de tu viaje y todo. Y como todavía la gente no te conoce, vos pedís algo, pero quizás no te contestan inmediatamente. Y algo que a mí me parecía terrible es que acá no se usa el teléfono. Yo no llamo por teléfono a la gente, le chateo por Hangouts, por Slack. Y cuando todavía no te conocen, tal vez tardan en responder, y vos estás esperando algo que, si no sucede, estás como paralizado.
Bueno, un día me agarró un ataque. Tenía que resolver una cosa que era muy chica, que era un viaje, y necesitaba que me respondan, y nadie me respondía y no tenía por dónde ir. Tuve una sensación como de desamparo, hasta que, como siempre, hay gente que a uno lo ayuda. Hay una persona de mi equipo que es muy, muy divina, que es la que conoce los atajos en la organización, y me ayudó a destrabar esa cosa, que fue re sencilla. Pero bueno, a partir de ahí entendí cuáles eran los caminos por donde había que ir.
Para las cosas más simples, te estoy diciendo. Y después, más a nivel trabajo, me pasó de estar en muchas reuniones donde no entendés las siglas, donde no entendés cómo se dicen las cosas, porque son lenguajes diferentes. Cada empresa es como una pequeña sociedad con una cultura, y además incluso las mismas palabras pueden querer decir cosas diferentes. Entonces, en todas las reuniones siempre he tratado de que haya alguien, que ya tenía identificado quién era, para ir chateándole: «Che, ¿qué quiere decir esto?
¿Qué quiere decir lo otro?». Y ahora me toca hacerlo al revés, con la gente nueva que se va sumando. Pero bueno, sí, fue una primera etapa en la que me tuve que enfrentar a eso, a sentir que no sabía todo y que tenía que aprender. Y acá también hay algo muy lindo: hay una herramienta interna que se llama StarMeUp, que es para mandar estrellitas, entre otras cosas. También es para un montón de otras cosas, pero tiene que ver mucho con los valores de Globant. Entonces, a cada persona que te ayuda, vos le mandás estrellas, ¿entendés?
Hay muchas razones por las que mandarlas. Entonces se genera también un círculo muy virtuoso de colaborar, y es muy genuino. Entonces también entendí que por este lado me ayudaba a generar relaciones y a fortalecerlas. Cada vez que alguien me ayudaba, iba una estrellita de team work, o de… bueno, lo digo en inglés porque acá todo es en inglés, así que sí.
Magali: O sea, está buenísimo. Me imagino esa situación cuando vos entrás y nadie quiere… Ser la persona que no sabe y que tenés que preguntar todo el tiempo. No sé si era tu caso, pero yo me sentiría mal diciendo: tengo un montón de experiencia, llego acá y no sé lo que tengo que hacer. Nadie quiere ser el que no sabe. Nadie quiere eso, es verdad.
Valeria: Sí, también pasa que por eso digo que, cuando uno entiende que hoy el mundo cada vez es más dinámico y todo cambia tanto… Todos lo sabemos, en el fondo: tenemos que amigarnos con… Eso, me parece. O sea, nadie sabe demasiado lo que está haciendo. Y yo creo que eso es una buena actitud, y también la de escuchar mucho a los demás y cambiar de idea. Muchas veces uno va ajustando sobre la marcha en todo.
Y quizás en las empresas de tecnología, que tienen esto más de ir cambiando todo el tiempo, lo tienen más incorporado.
Pero bueno, para mí fue un crecimiento aprender eso, aprender a saber que no sé.
¿Cómo creció el antisemitismo después del 7 de octubre?
Magali: Bien, hay algo que leí en tu LinkedIn, salió en un posteo hace algunas semanas. Voy a leer una frase textual que dice: «Hoy me convoca una causa, que es poner en agenda de las empresas el antisemitismo y cómo abordarlo. Es un tema que nunca pensé que sería relevante en este siglo, pero lamentablemente lo es, para quien dice que esto no existe». Te quiero preguntar a vos: ¿cómo te das cuenta de que esto está pasando, por ejemplo, en tu trabajo?
Valeria: A ver, primero digo que está pasando porque, vamos a empezar por la parte más de dato duro, ¿no?, hay investigaciones. El otro día estaba leyendo justo una de redes sociales.
Cómo después del 7 de octubre crecieron las expresiones antisemitas en redes sociales. Después vemos manifestaciones. No sé, el fin de semana hubo un partido de fútbol donde había una bandera de Israel en un ataúd.
Eso es algo, bueno, terrorífico. Después, un montón de manifestaciones propalestinas que tienen mensajes claros… En contra de los judíos. O sea, a ver, el antisemitismo… Hay un concepto que leí hace un tiempo y que lamentablemente es muy cierto, que es que el antisemitismo es líquido. ¿Qué quiere decir esto? Que a lo largo de los siglos este odio a los judíos fue cambiando de forma y fue tomando la forma de la época. Primero tuvo más que ver con que los judíos son los que mataron a Jesús, donde había un trasfondo religioso.
Después hubo un antisemitismo más pseudocientífico, cuando escuchábamos lo que fue toda la época nazi, donde ellos hablaban de una raza superior, cuando en realidad somos todos humanos y no hay raza superior humana. Es una única raza, por eso digo pseudo. Y ahora hay un antisemitismo más ligado al antisionismo, que está basado más en ideología, en esto de la izquierda de apoyar teóricamente a Palestina diciendo que Israel es un opresor. Cuando en realidad cualquiera que sepa un poquito de historia sabe que en 1948, cuando se declara el Estado de Israel, cuando sale Gran Bretaña, que esto era una colonia, deciden armar 2 Estados, se firma en la ONU, y al día siguiente los palestinos no aceptaron.
Y durante todos estos años estuvieron esperando el apoyo de los países árabes para sacar a los judíos. O sea, su objetivo no era que haya 2 Estados, era sacar a los judíos. Por eso, viste que se canta mucho «from the river to the sea»: de alguna manera, el antisionismo es eliminar Israel, es eliminar a los judíos. Entonces, en realidad, es lo mismo que lo que decían hace miles de años, cuando decían que los judíos eran el mal personificado.
Entonces, a ver qué quiero decir con esto. Lamentablemente siempre existió el antisemitismo, no es algo nuevo. Pero todos pensábamos que con el tiempo iba a ser cada vez menor, algunas expresiones y demás. De hecho, en los colegios judíos y en los colegios no judíos se estudia el Holocausto como algo que fue parte de nuestra historia, que uno lo estudia, obviamente, para recordar. Pero nunca pensó nadie que ahora íbamos a vivir una situación como la que vivimos.
Magali: ¿Y para los que no saben tanto, qué pasó el 7 de octubre? Que supongo que sí.
La mayoría sabe que hubo un ataque terrorista de Hamás en Israel a chicos jóvenes, civiles, que estaban en una fiesta por la paz, donde hubo violaciones, masacres. Después entraron a los kibutz, que son los lugares donde vive mucha gente que trabaja de manera más comunitaria, y mataron bebés. Bueno, todas las atrocidades que se puedan imaginar.
Cuando pasó eso, la primera reacción fue pensar, más allá del estupor y del dolor y de los rehenes que se llevaron, que el mundo nos iba a apoyar, que la gente se iba a solidarizar por este ataque macabro, porque realmente fue macabro. Y pasó lo contrario, pasó lo contrario.
Empezaron las organizaciones de mujeres, y lo digo porque lo digo públicamente y no tengo ningún problema en decirlo: ONU Mujeres no se expresó por las violaciones, la ONU tampoco, UNICEF tampoco. El colectivo femenino, tampoco. En general, mucha gente empezó: «Yo no sé qué opinar, no sé, es un tema delicado». El tema delicado es entender política internacional, sin duda, pero hay cosas en las que no hay grises.
O sea, el terrorismo es terrorismo, la violación de mujeres es violación de mujeres, sean judías o no judías, del país que sean, sigan la creencia que sea. Y empezamos a ver primero esto, la falta de apoyo. Y poco a poco esa falta de apoyo se empezó a transformar en discursos de odio hacia los judíos, como te decía recién: esto de la semana pasada, un ataúd en un partido de fútbol, el crecimiento en las redes sociales de las manifestaciones antisemitas. En empresas se empezó a ver también que más personas empezaron a expresar que están en contra de la existencia del Estado de Israel. Incluso en empresas ha habido comentarios mucho más graves que estos, y gente que ha sido despedida. Y lo que yo creo es que evidentemente esto existía, y es como que después del 10 de octubre hubiera permiso para decirlo.
Y la verdad que es muy preocupante, es muy preocupante. Y yo lo hablaba el otro día con varios colegas.
Uno piensa que el mundo evoluciona, ¿no?, que la sociedad evoluciona y que cada vez aprendemos y somos mejores. Y la verdad que no siempre creo que pase eso. Lamentablemente, no quiero ser pesimista, pero creo que hay veces que no estamos evolucionando en un montón de cosas, ¿no?
Y quiero dejar claro que con esto yo, como cualquiera, puedo o no estar de acuerdo con decisiones políticas que tome un país como Israel o como cualquier otro país. De hecho, en Argentina también tengo mi opinión. Lo que acá nos llama mucho la atención y nos duele es que la gente cuestione la existencia del Estado de Israel. A ningún otro país se le cuestiona su existencia, salvo a nosotros, y a nosotros me refiero como judíos. Así que bueno, nada, tenemos un desafío grande por delante.
Yo creo que todos podemos aportar, y lo más importante es informar. Yo creo que hay mucha gente que no sabe, y que hoy las redes sociales y el mundo digital tienen muchas, muchas ventajas, pero muchas desventajas. Y es todo esto de la disonancia cognitiva, donde uno termina escuchando siempre lo que más o menos resuena con uno, y mucha gente, sobre todo los jóvenes, viendo 2, 3 TikToks, creen que ya pueden formarse la idea de algo, y repiten y repiten. Entonces yo creo que es oportuno formar, informar. También recordarle a la gente que en Medio Oriente, y sobre todo en Gaza… No hay derechos humanos, no hay derechos de la mujer, no hay diversidad. Israel es una democracia, hay diversidad. Cualquiera puede expresar libremente lo que piensa, siente y demás. Hay árabes en el Gobierno. Entonces, a veces, a la gente yo apelo a que se informe un poquito más, porque creo que muchos no son ni siquiera antisemitas, son personas que se forman una opinión muy sesgada a partir de lo que les llega.
Por eso está bueno que repasemos los datos, porque además es la primera vez que pasaron un par de cosas que nunca se habían repetido, como por ejemplo que en este ataque terrorista todos iban con cámaras y todo quedó registrado. Entonces, aun así… En los ataques nazis y en los campos de concentración por lo menos lo escondían, y acá lo están mostrando ellos mismos.
Está abierto al público en Internet, y si aun así te parece que no es verdad… O sea, ¿qué más que un video de una persona matando a otra te pueden mostrar para que creas que esto es lo que está pasando? Por eso pienso que hay una parte de la gente que no está bien informada, y hay una parte de gente antisemita que, aunque le muestres lo que le muestres o le digas lo que le digas, no va a cambiar su parecer.
Bueno, lo que decís es tremendo, porque esos videos… Bueno, de hecho hay una muestra que está en New York, y ojalá venga a Latinoamérica.
Me lo contó una amiga que estuvo en New York. Me la contaba y le decía: «Te juro, no quiero ni escuchar lo que me estás contando de lo terrible que es». Es la recreación de lo que fue esa fiesta: Nova se llama la muestra, y Nova se llamaba la fiesta. Ves estos videos filmados, mucho contenido audiovisual, testimonios de sobrevivientes, objetos de sobrevivientes. Hasta te sitúan en el lugar, es como una experiencia 360.
Valeria: Así que sí, acá no hubo un tema de que no se lo adjudicaran, cómo se dice, proclamar. Al contrario, ellos estaban muy orgullosos del ataque terrorista. Por eso fue tan increíble que las organizaciones internacionales se quedaran calladas. ¿Qué más hacía falta? Una cosa es un ejército contra un ejército, eso sería como una guerra, a lo que estamos más acostumbrados. Otra cosa es un grupo terrorista versus civiles, que se llevan secuestradas 250 personas, civiles que sacan de sus casas, que no tienen nada que ver más que existir ahí y que esa sea su casa o su fiesta o lo que sea.
Y es la primera vez que se usa a la mujer como arma de guerra con las violaciones. Eso tampoco había pasado así en nuestra era. Quizás era algo que uno escuchó, leyó en los libros de hace siglos, pero eso no. Y sí, lo que acabás de decir es lo más fuerte: por el solo hecho de existir, por tu identidad. Porque, en definitiva, a esa chica que violaron, que desgarraron, que mataron, que descuartizaron, fue por ser judía, nada más que por eso. Porque no era militar, era una civil. Estoy hablando de una, pero fueron miles, así que sí.
Magali: ¿Y es como tan contradictorio, no? Cuando vos ves los discursos feministas…
Valeria: Y aplaudo y celebro los movimientos.
El movimiento feminista que hay en el mundo, desde el Me Too en adelante, que ha permitido que muchas cuestiones que se tapaban hoy sean inadmisibles. ¿Cómo esa fuerza de mujeres que dicen defender los derechos de las mujeres no tomaron esta bandera? Salió en varios lados, ¿no?, esto de: «¿Los derechos de la mujer? Sí, salvo si sos judía». Entonces eso… Es muy triste. A mí me duele, la verdad, y me duele porque hay muchas mujeres y muchas personas con las que yo tengo mucha relación profesional, de todo este mundo que tiene que ver con la diversidad y la inclusión, y me sentí muy, muy sorprendida y muy dolida de ver que no han reaccionado. Y a muchas yo las encaré y les dije, y nada. Silencio.
¿Cómo se habla de la guerra en Gaza sin perder la empatía?
Valeria: «Bueno, es difícil, es complejo». ¿Qué es difícil? ¿Es complejo ante la violación de una mujer? No entiendo.
Magali: Hablemos de esto, de la polarización en las redes sociales. Por ejemplo, justo ahora, cuando estamos grabando esta conversación, hace algunas semanas se viralizó una imagen generada por inteligencia artificial, que la habrán visto, que decía «All eyes on Rafah», haciendo alusión al ejército israelí en la Franja de Gaza intentando recuperar rehenes civiles que siguen ahí.
Y aparece un poco esto de cuánto vale, un poco la proporcionalidad, ¿no?, de cuánto vale una vida de cada lado de la frontera, diciendo que para recuperar a cuatro secuestrados se matan decenas de civiles.
Valeria: No, y acá creo que también hay que decir…
Magali: Dale, dale, sí.
Valeria: A mí no me causa ninguna gracia que se muera ningún civil en la Franja de Gaza por un ejército o por bombas. El pobre palestino tampoco tiene nada que ver con esto, el pobre que está ahí también sufriendo la misma guerra del otro lado. Para mí no tiene nada que ver.
Magali: Lo que pasa es que, cuando los terroristas están dentro de los campos de refugiados, si los secuestrados están dentro de los campos de refugiados, ¿cómo los sacás de ahí sin que nadie salga lastimado?
Valeria: O sea, mirá, yo creo que ojalá existiera la forma. Yo creo que justamente lo que hacen los terroristas es aprovecharse de esta situación y poner a los civiles como escudo.
Porque bueno, esa es la forma en la que opera el terrorismo. El terrorismo no sigue los criterios de las guerras con sus normas. Entonces justamente hacen lo contrario a lo que haría un país, un ejército: el ejército nunca se va a ocultar detrás de civiles. Ellos hacen eso porque son terroristas, tienen otra cabeza. Y la verdad es que a mí tampoco me gusta, y lamento cada muerte de cualquier civil, no me importa de dónde, de la misma forma.
Lo que digo acá son varias cosas. Primero, no nos olvidemos que hasta antes del 7 de octubre había una relación que por lo menos se suponía que era armónica, donde había 20.000 palestinos que entraban a trabajar a Israel, y de hecho después se supo que muchos eran los que dieron información para este ataque. Entonces no había una situación en la que uno pudiese pensar que esto iba a pasar. Y cuando Israel… No nos olvidemos que esto lo empezó Hamás. Israel no empezó nada. Acá entraron, mataron miles de personas y se llevaron más de 300 rehenes. Entonces Israel, como supongo que cualquier país que cuida a sus ciudadanos, dice: voy a buscar a mis ciudadanos, voy a buscar a la gente que estaba en mi país. Incluso no todos eran israelíes, había gente que estaba de vacaciones. Entonces tienen una obligación moral de ir a recuperarlos.
Entonces, no nos olvidemos que fue un ataque de ellos, no es que empezó Israel. Y segundo, si bien muchos lo minimizan, Israel avisa antes de hacer cada ataque. Y no creo que muchos ejércitos lo hagan en el mundo: avisa para que la gente evacúe, porque saben que justamente los terroristas se aprovechan de los civiles para protegerse. Es una situación súper delicada, yo no la minimizo para nada. Pero yo estudié hace poquito en Stanford y me metí en una manifestación propalestina. Y dije: voy a entrar, no le voy a hacer caso a mi mamá, que me había dicho «no se te ocurra meterte en ninguna situación peligrosa». Llegué, vi una manifestación, entré y pude hablar con una chica argelina.
Preguntándole por qué estaban haciendo la manifestación, primero desde un rol bastante curioso, pero sin mostrar mi punto de vista. Y ella me decía: «Bueno, porque estamos en contra de los ataques de Israel a los civiles». Y digo: «Bueno, pero ¿cómo empezó esto?». «Bueno, sí, el 7 de octubre». «Bueno, ¿y vos qué pensás del 7 de octubre?». «No, estamos en contra». «¿Y qué pensás de Hamás?». «No, estoy en contra». «OK.
¿Y por qué creés que Israel está yendo? ¿No está yendo a buscar a sus rehenes?». «Sí». «Y bueno, si devuelven los rehenes, esto se termina». O sea, tan sencillo como eso. Y ella ahí decía: «Bueno, sí, lo que pasa es que Israel puede entrar y encontrarlos sin necesidad…». Y digo: «¿Pero cómo hace?». O sea, es imposible. Vale un poco esto de la proporcionalidad: no existe la proporcionalidad de «bueno, 1.000 personas de un lado, voy a buscar 1.000 del otro». O sea, no, no, no.
Lamentablemente, ellos comenzaron un ataque que cambió las condiciones. Pero nada, yo volví al punto y ella me miró: «Devuélvanle los rehenes y se terminó», y se terminó.
Magali: ¿Hay algo también? A veces nos olvidamos de eso.
Valeria: Sí, hay algo también, hay 2 cosas que todavía no mencionamos. Primero, cuando… Dicen que Israel tiene a todos los civiles de la Franja de Gaza apresados, nos olvidamos de que la frontera sur es con Egipto, que no abre las fronteras. ¿Y por qué no las abre? Porque cuando se vayan los civiles, entran los terroristas en su país. Entonces, eso por un lado. Por la parte de Estados Unidos, yo puedo empatizar con el yankee que no es ni judío, ni propalestino, ni nada, y dice: «¿Por qué mi país… …está aportando millones de dólares a una guerra con la que no tengo nada que ver?». Y eso también lo entiendo, que diga: «¿Por qué Estados Unidos subvenciona a Israel y a su fuerza militar?». A ver, no nos olvidemos que Israel es la única real democracia con valores occidentales en Medio Oriente, y yo creo que Estados Unidos tiene sus motivaciones geopolíticas también. No seamos ingenuos.
Hay un montón de razones por las que les conviene que haya un Estado occidental, o bastante occidental, con valores democráticos en una región bastante compleja. Creo que va por ahí.
Magali: Ahora quiero que hagamos el ejercicio, porque si alguien nos está escuchando dice: «Bueno, chicas, yo ni soy judío o judía, ni tengo nada que ver».
¿Cómo se ve el antisemitismo en las empresas de Latinoamérica?
Magali: Bajémoslo un poco más a la cotidianidad de Latinoamérica. Esto que me decías, de que se muestra el antisemitismo en las empresas: ¿cómo te das cuenta de que eso pasa en la cotidianidad?
Valeria: Mirá, a ver. Lo que estuvimos viendo es que hay desde expresiones muy violentas, como decir frases muy feas en el contexto de un chat interno de una compañía, o manifestaciones propalestinas pero en contra de la existencia del Estado de Israel que han sucedido, o a veces también son microagresiones: comentarios chiquitos que quedan ahí, como en el límite, y uno no termina de saber si es una agresión o no.
Como un chiste. Bueno, los chistes típicos que siempre se pueden hacer contra la comunidad judía, pero exacerbados.
Y después también quiero ir a otra cosa, ¿no?, que tiene que ver con la empatía. A ver, el antisemitismo expreso en una empresa es un poco lo que te dije, pero también hay algo que es muy chiquito, que es: bueno, pasó lo del 7 de octubre, ¿cuánta gente se acercó a preguntarme a mí cómo estoy? Porque la pregunta típica es si tengo familia allá, y nosotros, los judíos, siempre decimos que no hace falta tener familia, porque de alguna manera todos nos sentimos como si fuésemos familia. Pero bueno, la empatía, ¿no? Esto de ver cuánta gente realmente, aunque no entienda nada, porque también está eso, no podemos exigirle al mundo que entienda, pero por lo menos, si no entiende, que muestre empatía y solidaridad humana. Nosotros hablamos de humanidad.
Acá es una cuestión de humanidad, no estamos pidiendo apoyo político, porque yo tampoco quiero… Esto me gustaría que quede muy claro: no me meto en política, no soy especialista en política, no puedo hablar de Israel como lo pueda hacer un analista político. Yo estoy hablando desde mi perspectiva, con mi identidad judía, y de cómo nos sentimos los judíos en un momento en el que creció el antisemitismo.
¿Y qué podemos hacer en los entornos más profesionales? Que yo creo que tienen como gran objetivo generar esto: empatía, un poco más de información. ¿Por qué? Porque creo que el mundo profesional tiene un altísimo impacto en la sociedad. No solo porque cada uno de los profesionales vuelve a su casa y tiene hijos, tiene amigos y puede llevar algo de esto, sino porque la gente que está en el mundo profesional en general es gente que tiene capacidad de tomar decisiones, de generar impacto, de ser comunicadores. Entonces me parece que es un aporte valioso desde ese lugar.
Entonces yo creo que también otra de las cosas que se vivieron en Latinoamérica, que no tiene que ver con las empresas pero tiene que ver con la vida del judío, es que muchas escuelas judías les dijeron a sus alumnos que no se vistan más con el uniforme del colegio. Se reforzó la seguridad en las sinagogas y en las escuelas judías.
Es como que desde el 7 de octubre un poco la vida de los judíos cambió. Entonces, a veces, lo que uno necesita es que del otro lado haya sensibilidad y empatía: «¿Cómo estás? ¿Necesitás algo?», y no mucho más. Creo que va por ahí.
Magali: Cuenta también lo que dijiste antes, que creo que nadie de los que estamos ahora vivos pensábamos que íbamos a ver esto.
Bueno, jamás. Eso yo siempre lo pienso y lo digo. Mis hijas fueron a un secundario judío, la menor todavía está en cuarto año, y hay un viaje que se llama Marcha por la Vida. Es un viaje global en el que escuelas y gente adulta van a los campos de concentración de Polonia, y después termina en Israel. Esto es algo previo al 7 de octubre, ¿no? Y siempre era esto, recordar lo que pasó y demás. La realidad es que, por ejemplo, este año el viaje no se hizo, porque la actualidad está cambiando algo que tenía que ver con cómo entendíamos la historia, porque el presente es terrible. Todos lo estudiábamos y nadie pensó que iba a vivir nada como esto.
Claro, lo que tiene también es que siempre hablamos de la Segunda Guerra y el Holocausto, pero hay sobrevivientes que siguen vivos.
O sea, vino Edith Eger al podcast, la de La bailarina de Auschwitz. Es el mejor libro que leí en mi vida. La tuvimos acá en Tiene que haber algo más, sigue viva, y lo tradujimos al español. Entonces digo: no pasó tanto tiempo, si ella sigue viva y te puede contar cómo vivió la guerra.
Valeria: Por eso te digo que a veces siento que no evolucionamos, lamentablemente. Quizás es una evolución con retrocesos. Lamentablemente, yo creo que para un sobreviviente del Holocausto estar viendo esto es como una herida abierta, donde volvés a tener más dolor que el que tuviste. Es como imposible de elaborar para alguien que vivió el Holocausto.
Magali: Igual, justo vos hablabas de los sobrevivientes que están vivos, que cada vez son menos, y justo había todo este proyecto de mantenerlos vivos. Ellos dan charlas, y no me acuerdo cómo se llama el programa, pero me parece espectacular, de formar a alguien contándole todo, todo, todo lo que vivió. ¿Por qué?
Porque esa persona ya no va a estar y alguien tiene que tener ese legado de poder contarlo como en primera persona. Porque yo, cuando lo escuché, dije: «Qué espectacular». Pero ahora pienso en lo que está pasando hoy y digo: no puedo creer, porque ahora no tengo que ir a una sobreviviente que es una persona mayor, tengo que hablar con una chica de 16 años.
Tengo que prender la tele y ver los testimonios en vivo. Es increíble.
¿Qué es JAE3 y por qué nació?
Magali: ¿Contame qué es JAE3 y por qué nace?
Valeria: Dale, bueno. JAE3 es Judíos Argentinos Emprendedores, Ejecutivos y Empresarios.
¿Decimos que JAE3, para sintetizarlo, nace un mes después del 7 de octubre con el objetivo de tener una representación judía dentro del mundo profesional?
Sí. La realidad es que esta idea la empezamos a idear con los que somos hoy los fundadores de JAE3. Y un poco nos inspiramos en que existe una asociación que se llama ACDE, que es la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa.
Es una asociación cristiana de dirigentes de empresa. ¿Por qué no tener alguna asociación que vincule a los judíos del mundo más empresario?
Desde que lo pensamos, la verdad que fue virando un poco. ¿Por qué? Porque si bien nos llamamos judíos argentinos, hay no judíos dentro de JAE3, y me encanta. Me encanta, porque en realidad nosotros pusimos un primer objetivo de corto plazo. Ojalá que en el largo plazo nos ocupemos de otras cosas, pero en el corto plazo es instalar en la agenda el tema del antisemitismo en las organizaciones, en el mundo profesional, y educar para por lo menos generar esto que te decía de la empatía, la inclusión, la tolerancia. Hoy todas las empresas hablan de diversidad, de inclusión, pero la dimensión de la religión o de la identidad religiosa no parecía relevante. Lamentablemente lo es.
Entonces hoy nuestro foco es ese.
Entonces estamos trabajando mucho con organizaciones profesionales, con empresas, para llevar este mensaje. Y mucha gente en el camino que no es judía, cuando le fuimos contando, dijo: “A mí también me interesa estar, porque a lo que vos estás queriendo lograr yo me quiero sumar”. Por eso te digo que hoy no es solo de judíos. Y somos más de 500 personas en Argentina. Y ¿sabés qué? No hay una red así en otros países de Latinoamérica.
Entonces nos empezó a contactar gente de Chile, de Brasil, de México, para ver si pueden armar algo similar.
Así que bueno, eso es hoy JAE3. La verdad que todos los que estén interesados en formar parte lo pueden hacer. Están nuestras redes de JAE3: tenemos Instagram.
Y LinkedIn, que son nuestras redes principales, y en breve vamos a tener nuestro sitio web, que también va a tener su mail. Pero bueno, cualquiera que quiera formar parte, o me escribe a mí también por redes, porque lo que necesitamos son personas que quieran llevar este mensaje de inclusión, de diversidad, de empatía.
Y no mucho más. O sea, hoy estuvimos hablando un poco de política, pero ese no es el mensaje de JAE3. El mensaje de JAE3 tiene que ver con llevar esta perspectiva y esta sensibilidad. Así que bueno, así nació. Y la verdad que estamos dando charlas: dimos en AmCham, en IDEA, en Fundación Flor, en el Colegio de Abogados, en Endeavor, en Dircom, como para decirte algunas, donde llevamos la temática y generamos mesas de discusión, mesas de reflexión, visitas al Museo del Holocausto. Y también ponemos a disposición algunos materiales que tenemos desarrollados, y tenemos una red de profesionales por si una organización dice: “Bueno, la charla estuvo buenísima, me quedé con un montón de ideas, pero no sé cómo bajarlas, no sé cómo meterlas dentro de mi política de diversidad e inclusión”. Tenemos identificados varios profesionales que no forman parte de JAE3 en el sentido de que sean empleados. JAE3 es una red que obviamente no tiene empleados, somos todos voluntarios, pero hay gente que trabaja de consultora para poder ayudar si alguna organización quiere, y nosotros tenemos esa red a disposición.
¿Qué se aprende en una semana de liderazgo en Stanford?
Valeria: Así que hoy te diría que es eso: charlas de sensibilización y algunos materiales que pueden servir para guiar a las empresas y a los profesionales.
Magali: Genial. Vamos a lo de Stanford, contame. Cuando vi la foto de ir a hacer una semana de liderazgo en Stanford con todos los de Globant, me pareció una experiencia única, porque ya es bastante único ir y poder estudiar algo así una semana, pero además ir con tus colegas.
¿Contás qué se aprende en una experiencia así?
Valeria: Está buena la diferencia. Yo había hecho cursos afuera, en Harvard y en Kellogg, pero fui yo sola. Y está lo bueno de conocer un montón de gente distinta y también de estar en clase y escuchar otras realidades. Eso está buenísimo. Pero esto fue un flash, por decirlo de alguna manera. A ver, primero creo que fue una oportunidad de conocernos.
Desde otro lugar. Globant es una empresa global, así que éramos casi 70 personas, de los 30.000 que somos en Globant, de distintos lugares del mundo. Así que fue una hermosa oportunidad de vinculación. Y después fue un desafío mental, porque tuvimos profesores muy distintos, muy diversos, que nos desafiaron. Y a mí lo que me encantó es haber reflexionado en clase y haber hecho trabajos prácticos con gente tan grosa como los fundadores de Globant, ¿entendés?
Y estábamos todos en esto que dicen de la posición de aprendiz, estábamos todos en esa misma posición. Y esa es la posición de Globant: descubrir todo el tiempo. Entonces fue, yo lo digo, un lujo. También es un mensaje en sí mismo que Globant diga “voy a invertir mucho”, y no solo en plata, sino en sacar al liderazgo una semana para que esté en un momento, claro, de desconexión, para conectarse de otra forma y para reflexionar.
O sea que eso es enorme. Y yo creo que también volvimos todos como muy para replantear nuestras formas de trabajar y nuestras formas de comunicarnos. Y no sé, una cosa muy chiquita, pero que fue muy divertida: un profesor nos decía que cada uno tiene que hacer su ridiculist, su lista de cosas ridículas. ¿Cuántas cosas hacemos en nuestro día a día…?
¿Porque en la empresa están definidas así, o porque nuestra dinámica donde estemos trabajando es así? Y parémonos un minuto a pensar qué de lo que estamos haciendo tiene sentido, qué podemos eliminar, qué podemos suprimir. Eso me pareció muy simpático. Y también hicimos una actividad que tenía que ver con empezar pidiendo ayuda. Hablábamos antes de esto, de que a veces a uno le da vergüenza.
Bueno, hicimos unos ejercicios donde había que pedir ayuda con algo que uno necesitara. Y la conclusión fue que te das cuenta de que cuando sabés pedir ayuda, naturalmente la gente te va a ayudar y te va a aportar, y muchas veces vas a hacer más rápido cosas que te podrían llevar más tiempo. Entonces, nada, empezamos a implementar en las reuniones de trabajo empezar, antes de hablar de cualquier cosa… Con que cada uno diga qué necesita, qué necesita de alguien, tirar al universo “necesito esto”, y siempre hay alguien que te va a poder ayudar. Entonces fueron también muchos tips muy chiquitos, te estoy diciendo, de cómo pensar la cooperación, cómo no matar ideas de otro. También nos hicieron un ejercicio… Nos daban información para elegir quién era la mejor candidata para un puesto. A muchos nos daban la misma información y a otros les daban información distinta. ¿Y qué pasa cuando pasa eso?
De seis, cuatro teníamos la misma información, que decía que era excelente porque era buena en matemáticas, por decir algo. Y uno decía… Que tenía muy mala capacidad de liderazgo, y otro tenía que había tenido un problema, no sé, te estoy diciendo, que no le gusta trabajar mucho. Pero como cuatro teníamos lo mismo y pensábamos lo mismo, en general gana la mayoría cuando comparte la misma información, y nos estábamos perdiendo la oportunidad de escuchar al distinto, aunque sean menos las personas que piensen diferente. Y eso creo que nos pasa todo el tiempo. Uno quiere escuchar a la gente que piensa como uno, y si somos la mayoría ya tomamos la decisión porque la mayoría estamos de acuerdo, y nos perdemos de parar un poco y escuchar al distinto.
Fueron ejercicios que te transforman, porque cuando lo vivís te queda como una marca distinta. Pero bueno, fue una experiencia preciosa. Ojalá que la podamos repetir. Yo creo que lo más importante es que siempre hay que estudiar, siempre hay que estar en la posición de aprendiz en la vida, sea Stanford o sea donde sea, no importa.
¿Qué enseñan los fundadores de Globant sobre pensar en grande?
Magali: ¿Qué es algo que hayas aprendido o tomado de los fundadores de Globant?
Valeria: Think big es una de las frases que acá escuchás mucho.
Pensar en grande de verdad, todo el tiempo y siempre más grande. Creo que son así. Y quizás los que nacimos en Argentina, donde los vaivenes son tremendos, siempre tenemos la posibilidad de excusarnos de que no nos fue bien por el país: “Bueno, ¿qué querés?”.
Y ellos son la demostración de que siempre se puede pensar en grande, y lo siguen haciendo. Y es verdad, se puede. Entonces, ¿sabés qué es lo que aprendo? A no ponerme el no, este que a veces uno se dice: “No, bueno, pero esto va a salir mal”. Ese no que quizás a uno le sale automático en algunas circunstancias.
O en muchas. En muchas. Bueno, no digo que no me sale más el no, pero… Ese mindset que hay acá y que tienen ellos me ayuda a salir del automático y a pensar que sí se puede.
¿Cómo se construye una marca global desde Argentina?
Magali: Ahora quiero que pongamos esto en contexto, porque quizás quien escucha dice: “Bueno, qué bueno Globant, pero no sé muy bien qué onda”. Es una compañía pública con 30.000 empleados y fue una de las que más creció en 2023 a nivel tecnología en el mundo. Entonces, ¿cómo hacés para seguir mejorando cuando estás en ese nivel, y contra qué te comparás?
Valeria: No, siempre hay mucho, hay mucho. Globant tiene 30.000 empleados, más de 30 países.
El año pasado salimos fastest growing company de IT en el mundo, o sea, la que más rápido creció, pero estamos en un mundo de competencia con empresas que son 10 veces más grandes. O sea que tenemos, como decimos, la capa: somos lo suficientemente chicos como para tener esa agilidad, pero también grandes como para hacer cosas enormes. Pero todavía tenemos mucho por recorrer a nivel de crecimiento de negocios, de impacto, de regiones.
Hay un camino muy, muy grande por delante.
Magali: ¿Cómo hacemos? Este es uno de los desafíos que imagino que tenés vos por delante: ¿cómo hacés que ese reconocimiento que tiene Globant y el valor de marca que ya está en Argentina se logre replicar en otros mercados de Latinoamérica?
Valeria: Bueno, en realidad de Latinoamérica y el mundo, porque mi rol es global, y trabajamos mucho para Estados Unidos, para Europa. A ver, la marca creció mucho… A través del word of mouth, o sea, de clientes que fueron recomendando a otros clientes, y por otro lado también de directivos que se iban de una empresa a otra y te llevaban, ¿no? Entonces hay una primera base de conocimiento que nace de la propia experiencia directa con tu servicio, con lo que vos brindás. Después, nuestros fundadores tienen una historia tan potente: cuatro amigos que se juntaron en un bar, que era el Downtown Matías, acá, y cada uno tenía su trabajo. Y después del 2001 y la megacrisis pensaron: “Tenemos que llevar talento argentino al mundo”. Bueno, la historia de ellos es tan potente que eso también es un storytelling re fuerte, que en Latinoamérica sirve mucho. Y después, lo otro que sirve para que nos conozcan cada vez más y nos reconozcan más… Es que nosotros trabajamos para clientes muy importantes, por ejemplo para Disney, para Google. Ahora estamos trabajando para Fórmula 1, trabajamos para FIFA, trabajamos para los principales bancos. Entonces, cuando vos tenés casos de éxito tan importantes con marcas que son hiperreconocidas, esa asociación de marca, que esas marcas trabajen con vos, ya te da reconocimiento, ya te da valor. Entonces mucho de nuestro marketing también tiene que ver con eso, con mostrar y dar visibilidad a con quiénes trabajamos y qué proyectos hicimos con ellos.
¿Y después? Bueno, también dentro del mundo de lo que son servicios profesionales y talento, porque lo que nosotros en definitiva ofrecemos es capacidad intelectual. Nosotros no vendemos teléfonos, no vendemos un producto.
Mucho también se da a través de lo que nosotros llamamos thought leadership, que es que todas estas personas supercapaces que tiene Globant estén en la arena, contando, hablando, siendo speakers, educando. Es una manera también de generar valor y de agrandar la marca. Eso es: el talento, la historia de Globant, los clientes con los que trabajamos y los productos. No me refiero a productos, sino a los servicios que brindamos, y todo el tiempo estar actualizándolos.
Y siempre desde marketing estamos continuamente contando nuevas cosas. Ahora cerramos el partnership con Fórmula 1. Con FIFA ya hace varios años, y la gran novedad es estar trabajando para la Fórmula 1, somos la primera marca argentina que está ahí, y estamos desarrollando el pit wall, que es el tablero con la información de todas las escuderías en tiempo real.
Estamos desarrollando una app para todas las personas que van a las carreras. Todo eso es una forma de que nos conozcan, ¿no? La persona que va a tener esa app va a ver que la hizo Globant.
Magali: Bien. También recuerdo cuando en el Mundial de fútbol… En el gol de no sé quién, quizás vos me podés explicar mejor de fútbol, salió el banner justo de Globant mientras no sé si Messi o no sé quién fue. Perdón, sí, fue el gol de Messi.
Valeria: Bueno, eso fue espectacular, porque los carteles en los estadios de fútbol van rotando, no son fijos como antes o como en las canchas donde son fijos. Entonces uno tiene x cantidad de segundos por partido. Y lo maravilloso es que coincidió el gol con el momento en que atrás estaba el cartel de Globant. Eso en sí mismo ya se viralizó a full. Y ahí Martín Migoya, el CEO y uno de los fundadores de Globant, lanzó un tuit y un concurso para los techies y la gente a la que le gusta la matemática y la estadística: ¿cuál era la probabilidad de que eso sucediera? O sea, la probabilidad de que hubiera un gol y que el gol sucediera cuando estaba el cartel de Globant atrás. Bueno, Twitter estalló, y el que planteó la ecuación y resolvió… El problema de la mejor forma viajó a Qatar a ver el Mundial con Globant.
Magali: ¿Y cuál era la probabilidad?
Valeria: No, ni me acuerdo, no me preguntes. Era cero coma, creo que 0,007, algo así, un número muy remoto, una ultracasualidad. Y ahí también dijimos: la primera vez que una empresa argentina es partner de FIFA, que gane Argentina el Mundial fue como “listo, tenemos que ser sponsors toda la vida”.
Magali: Me encanta. Vale, hace poco entraste en el ranking de los 50 líderes de comunicación en el puesto número uno. Quiero saber qué cualidades creés vos que te llevaron en tu proceso profesional a que años después termines en un número uno como este.
¿Cómo se arma una carrera profesional sin un plan fijo?
Magali: Mirá, creo que las carreras profesionales se van armando, ¿no? A ver, yo hoy tengo 49 años, cumplí hace poquito. Cuando empecé, a los 22 o 23, de hecho ni sabía a qué me iba a dedicar. Yo soy psicóloga y periodista, empecé en recursos humanos. Y después me fui metiendo en comunicación, después en marketing, me fui formando.
Si alguien me preguntaba a los 22 o 23 qué querés ser y qué vas a hacer, no tenía la menor idea. Y un poco mi camino fue ir descubriendo cosas que me gustaban e ir metiéndome en esas. Entonces creo que no hice un camino planeado. Yo tengo amigas que se recibieron porque sabían que querían esto y se armaron un roadmap perfecto de lo que querían. No es mi caso. No digo que esté mal, pero mi camino fue más ir viendo lo que había y lo que me iba gustando, e ir abriendo puertas. Y creo que uno en el proceso va creciendo, va conociendo gente, va participando en espacios. Algo que siempre digo es que mi yo profesional lo divido en tres. Lo divido en mi trabajo… En la participación en organizaciones civiles o extralaborales, por ejemplo: yo fui presidenta de Dircom, presidenta del Consejo Publicitario, estuve en los boards y ahora estoy con JAE3; y en ser docente. Para mí ser profesora, aunque ahora le dedico menos, también es parte. Entonces, si vamos a preguntar, yo creo que mi identidad profesional tiene un poco de todo, no es solo una cosa. Y eso creo que vale la pena, está bueno, te enriquece. Así que creo que es un poco eso mi camino.
Creo que fue eso, tener mucha variedad y haber construido cosas paralelas, no todo siempre en el trabajo específicamente, pero sí alrededor de lo profesional. Lo digo igual: me sorprendió. No es que te digo “Ah, no, bueno, por esto”. Te lo estoy explicando, pero la verdad que me sorprendió, no me lo esperaba. Fue una grata sorpresa.
¿Cómo fue ser madre en el mundo corporativo sin home office?
Magali: Y vos, que desarrollaste toda tu carrera en el mundo corporativo, contame cómo fueron esos años de atravesar y transitar la maternidad a la vez, estando en empresas gigantes.
Valeria: Mirá, creo que por suerte para las madres de hoy cambió todo bastante. Cuando yo fui mamá no había licencia reducida, no había licencia extendida por maternidad, no había home office, no había flex, por lo menos donde yo estaba. Entonces fue re duro. Para mí fue bastante duro porque, bueno, cuando nació mi hija mayor yo me tomé 9 meses de licencia porque estaba en un trabajo anterior, pero cuando nació mi hija menor yo estaba en Arcor y, por algunas circunstancias que pasaban dentro de la empresa, tuve que volver a los 3 meses y no me pude tomar excedencia. Había fallecido el que era mi jefe. Fue una situación medio difícil, tuve que volver y la verdad me re costó.
Y en ese momento no existía el home office, vos que hablás tanto de home office. Y yo, como psicóloga e hija de psicoanalistas, mis padres y toda mi familia, sabiendo la importancia que tiene la lactancia, la cercanía física, no solamente estar con un bebé, yo tenía que volver a trabajar. En ese momento yo sentía que, por una cuestión personal, no podía dejar de trabajar, y las condiciones eran esas.
Hice un sacrificio enorme, porque me iba todos los mediodías a mi casa para darle la teta a mi hija, volvía al trabajo y me volvía temprano, y de esa forma mantuve la lactancia hasta el año y medio. Pero fue un esfuerzo gigante. Y la verdad es que lo miro para atrás y primero digo: no sé cómo pude, realmente no sé. Pero uno a veces saca la fuerza porque es un deseo tan grande. Pero no es justo, ¿viste?
Digo yo, la verdad que por eso creo que hoy las condiciones son mejores para las madres.
Me parece que hoy hay una conciencia mucho mayor de que el valor no está en lo presencial exclusivamente. Ojo, a mí me gusta una parte presencial, pero digo poder entender que hay distintas maneras que pueden ser buenas para distintas personas, o para la misma persona en distintos momentos. Por eso creo que hoy el mundo, por suerte, evolucionó, y hoy no me pasaría lo que me pasó a mí en ese momento, ¿no? Claro.
Magali: Igual estamos lejos. Habrá mejorado en la situación que contás, pero por ejemplo, hace poco veía un gráfico que representaba el impacto que tiene en la vida profesional de las mujeres y de los hombres tener un bebé, y en la de los hombres casi que no tenía impacto.
Valeria: Claro.
Magali: En cambio, en las mujeres, tu carrera hace como un pico para abajo, porque un poco te destruye la carrera.
Valeria: A ver, yo te voy a decir la verdad: a mí no me destruyó la carrera, pero yo siento que le puse un esfuerzo extra, y eso no está bueno, ¿entendés? Eso es lo que digo, no está bien que se le pida eso a las mujeres para que no pase este pico que vos decís, ¿entendés?
Magali: Sí, 100%. Vale, ¿qué te entusiasma de los próximos años?
Valeria: Uh, a ver, primero te digo que lo que más me entusiasma es ver a mis hijas crecer y ser mujeres autónomas, cada vez más independientes. Estoy disfrutando mucho la maternidad de hijas más grandes.
Y me encanta pensar en el futuro de ellas. Y eso es de un rol más de madre, a nivel personal, porque siento que tengo más tiempo ahora. Entonces es recuperar espacios para mí que quizás durante mucho tiempo no tenía tanto.
Y a veces pienso, no sé si estudiar algo nuevo, porque a mí me encanta estudiar, o lanzar algo. No sé, no lo tengo claro, pero sé que algo nuevo vendrá. Y acá en Globant la verdad que me encanta, es un lugar donde siento que tengo todo el espacio para hacer lo que quiero, y no solamente hacia dónde llegar, sino en las experiencias que vivo acá. Sinceramente siento que estoy en un lugar donde me enriquezco un montón. Así que nada, creo que… No sé, como te dije al principio, hace un rato, no es que yo planifico tanto y después sigo un orden. Soy medio de dejar que la vida me sorprenda, y me ha funcionado. Es mi estilo también.
Sé que tal vez en otro momento te cuento cosas que me sucedieron que no estaban en el plan.
¿Qué mensaje deja Valeria Abadi sobre la empatía?
Magali: Perfecto. Vale, ¿cómo hacemos para cerrar este capítulo? Quiero dejar un momento de micrófono abierto para… Un mensaje, algo de lo que ya hayamos hablado que quieras repetir, o algo que haya quedado ahí colgado y quieras compartir con quienes nos hayan escuchado hasta acá.
Valeria: Me quedé pensando en esto de cuando me dijiste “quedaste número uno en un ranking” o “quedaste no sé qué”. No para decir esto, sino para decir lo que viene, creo, en nuestro camino en la vida, me refiero, ¿no? La verdad que lo que yo más valoro, lo que más valoro en otros y lo que más me gusta o creo tener es humanidad. Y creo que hay momentos en los que eso se necesita mucho, y se necesita de una manera más explícita. Yo sentí ese llamado con lo que… Sucedió el 7 de octubre. Y yo creo que si todos nos conectamos con nuestro interior y con los valores que todos tenemos, porque yo creo que en el fondo todos queremos lo mismo, la verdad que estaríamos en un mundo mejor. Así que pienso que el primer viaje es un viaje hacia dentro de todos nosotros: cada uno encontrar eso que siente que es lo que le importa y lo que importa. Y a partir de ahí, salir hacia afuera. La verdad que todo el resto creo que es consecuencia.
Yo siempre traté de ser muy, muy sensible, muy empática con mis equipos y con la gente con la que trabajo. Me importa mucho eso. En definitiva, creo que eso después es lo que más importa, la verdad.
Y ojalá que demostremos como humanidad que estamos evolucionando, y que algunos retrocesos son simplemente fallas del sistema, pero que se corrigen. Y que si todos somos empáticos… La verdad, creo que con empatía casi no habría problemas, porque si uno realmente puede ponerse en el lugar del otro, si realmente puede sentir lo que el otro siente, no sé, creo que casi nada de las cosas difíciles que pasan pasaría. Yo creo que se puede lograr.
Magali: Ahí va, ojalá que así sea, que cada año sea un poco más fácil para todos y que no tengamos que estar atravesando cosas que ya deberían estar un poco más resueltas.
Valeria: Sí, la verdad que sí, ojalá que sí. Y creo que todos tenemos una cuota de responsabilidad en el mundo en el que estamos. Todos podemos cambiar algo, todos.
Magali: Y eso también es un llamado a que cada uno piense qué puede hacer para que esta sociedad esté mejor.
Valeria: No sé, a mí me dio por este tema porque me llega mucho, pero a otra gente le llegarán otros. Y además a uno le hace bien cuando siente que está aportando algo que va más allá de su día a día y de sus problemas chiquitos, ¿no?
Magali: Y de una misma también.
Valeria: Y de una misma, sí. Así que yo le diría a cada uno: busquen… Qué les hace sentir bien como personas. ¿Qué te hace sentir bien? Porque uno sabe cuándo se siente bien con uno. En general es ayudar a otro, o tener algún reconocimiento por algo bueno. Bueno, que eso, sea lo que sea, sea tu motor para pensar en lo que vas a hacer, en el what’s next en tu vida, ¿no?
Magali: Espectacular. Gracias, Vale, por venir y contar todo esto.
Valeria: No, muchas gracias a vos, me encantó. Y para todos los que te escuchan, estoy acá: si a alguien algo de lo que dije le resuena, ya sabe que me puede ubicar y voy a estar feliz de poder conversar.
Magali: Espectacular. Te mando un abrazo.
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Preguntas frecuentes sobre este episodio
¿Quién es Valeria Abadi y de qué habla en este episodio?
Valeria Abadi, estudió Psicología y Periodismo. Desarrolló su carrera por 16 años en Arcor, liderando el equipo de Comunicación Institucional, Comunicación Interna, Medios, Publicidad, Redes Sociales e Investigación de Mercado. Desde 2022, se unió a Globant, con el desafío de liderar el departamento de Marketing y Comunicación para LATAM, y ahora es Senior VP Brand a nivel global. También, confundó JAE3, la Red de Judios argentinos emprendedores, ejecutivos y empresarios.
¿Dónde escuchar el episodio completo con Valeria Abadi?
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