Lili Quartino

Liliana Quartino es  Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad CAECE y Doctora en Ciencias Biológicas. Actualmente se desempeña como Jefa del Departamento de Biología Costera del Instituto Antártico Argentino (IAA) y es Directora del grupo de investigación “Macroalgas Antárticas” Coordina también la selección de invernantes científicos técnicos de la Base Antártica Carlini y de los proyectos europeos que participan de la campaña antártica de verano en el Laboratorio Dallmann. 

Comenzó su experiencia en la Antártida en 1988 y participó en más de 10 campañas. Además, Lili posee publicaciones científicas que incluyen trabajos de investigación y capítulos de libros.

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De qué hablamos con Lili Quartino

  • Cómo se accede a la Antártida
  • La organización de la comunidad que trabaja y reside ahí
  • Cómo se selecciona a las personas que pasan un año en la Antártida
  • Salud mental en las campañas
  • Cómo se logra que la Antártida sea un lugar internacional de paz y ciencia
  • Decidir investigar algas en la Antártida. Cómo fue el proceso
  • Llegar a ser jefa científica en la base
  • Qué tuvo que superar para realizar su trabajo
  • Cambios de las campañas desde lo tecnológico
  • El impacto del clima
  • Saber escucharnos y trabajar en lo que disfrutamos

Recomendaciones del invitado: 

  • Couteaux en la Antártida (Documental)
  • Dario Sztajnszrajber (Filósofo)
  • Caja negra (Podcast)

Transcripción

Lili Quartino es doctora en Ciencias Biológicas, jefa del Departamento de Biología Costera del Instituto Antártico Argentino y fue a la Antártida en más de 10 campañas desde 1988. En el episodio cuenta cómo se investigan algas en la Base Carlini, cómo se elige a quienes pasan un año ahí, cómo pesan el clima y la convivencia, y cómo combinó la ciencia con criar a sus hijos.

Introducción

Lili: Y hay que conectarse con diferentes profesionales para que lo vayan orientando a uno, ¿no?, y poder realmente ver cuál es ese lugar donde uno podría estar haciendo lo que a uno le gusta. La vida es larga y el tiempo de trabajo es muy largo.

Entonces ese tiempo tiene que ser el que a uno lo haga feliz.

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. En el podcast desarmamos la historia de profesionales valientes que se transforman para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. Si querés saber del detrás de escena de esta conversación, todas las semanas escribo el correo semanal de Tiene que haber algo más directo a tu bandeja de entrada. Te mando mis recomendaciones y lo último del podcast. Recibilo el próximo jueves anotándote vos también en tienequehaberalgomas.com/correo.

Estabas escuchando a Lili Quartino. Es licenciada y doctora en Ciencias Biológicas, y fue más de 10 veces a la Antártida desde 1988. Es la jefa del Departamento de Biología Costera del Instituto Antártico Argentino y la directora del grupo de investigación Macroalgas Antárticas. Coordina también la selección de invernantes científicos en la Base Antártica Carlini y de los proyectos europeos que participan en la campaña antártica de verano en el Laboratorio Dallmann.

En esta conversación hablamos de cómo son las investigaciones en la Antártida, qué pasa cuando ella va por tantos meses, el impacto de la emergencia climática y lo cotidiano de ser científica yéndote muy lejos de tu casa, de tu familia. Me entusiasma esta conversación porque, decime vos, ¿cuántas personas conocés que hayan ido o hayan hecho algo así? Lili cuenta con naturalidad qué se vive allá, información a la que muchos de nosotros no tendríamos acceso. Antes de ir con el episodio, un anuncio rápido: desde que empezamos el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes desde 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con cientos de ustedes, lanzamos la Comunidad de Tiene que haber algo más.

La idea central vino cuando me di cuenta de que los tenía que conectar entre ustedes para que se conocieran.

La Comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos con otros profesionales desde más de 25 ciudades, y tenemos actividades todas las semanas. Vienen invitados del show para hacerles preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clase los que estamos dentro. Tenemos un club de lectura donde votamos un libro y nos juntamos a debatirlo. Hay un chat que nos conecta a todos para pedir ayuda, compartir recursos, eventos y oportunidades laborales.

Hacemos desafíos mensuales, como por ejemplo usar máximo 1 hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba para sostener el compromiso. Además, les comparto a los miembros una grabación del podcast que es exclusiva para ellos, porque no la publicamos ni en Spotify ni en YouTube.

Dentro de la Comunidad hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales en sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras superinteresantes, emprendedores y freelancers, y aunque cada uno esté en una industria diferente, nos une la forma de pensar. Te dejo el enlace en la descripción. Unite vos también en tienequehaberalgomas.com/comunidad. Ahora sí, vamos con Lili.

¿Qué preguntas despierta la Antártida y cuáles son sus datos más curiosos?

Magali: Hola, Lili, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.

Lili: Hola, Magali, muchas gracias a vos por esta invitación, un gusto estar acá.

Magali: Me encanta esta historia. Voy a empezar con la primera pregunta: ¿qué es lo que más te dicen o la pregunta que más te hacen cuando vos decís que hace 30 años que viajás a la Antártida?

Lili: Ah, es una pregunta que, es verdad, es bastante frecuente. Lleva mucho a la curiosidad. Por ahí ahora, en estos tiempos en que hay más difusión y divulgación, hay más conocimiento de lo que es la Antártida, pero si nos retrotraemos 30 años atrás, cuando me lo empezaron a preguntar o cuando yo fui a mis primeras campañas, era realmente… Un sinfín de preguntas. Me llegaban a preguntar cosas insólitas, si me quedaba a vivir ahí o si podía llevar a mi familia. Esas eran preguntas muy frecuentes, y tenía que explicar que no, que era una actividad científica y que iba por un periodo de tiempo reducido. O sea, que no vivía allá y que mi familia no se quedaba allá, sino que era una tarea de investigación que realizaba durante los meses de verano. Principalmente era una respuesta que tenía que dar.

Permanentemente, a las preguntas.

Magali: ¿Cuáles dirías que son algunos de los datos más curiosos de la Antártida?

Lili: ¿Datos curiosos? Creo que la Antártida tiene esta particularidad, que es un continente aislado. Entonces lo curioso es tanto la distancia como lo que significa el viaje para llegar a la Antártida. O sea, no es algo a lo que uno pueda realmente ir cuando quiere. Se puede ir a través del turismo, pero bueno, eso es un viaje como a cualquier lugar exótico que uno desea conocer alrededor del mundo.

Y si no, la Antártida, como es un continente de paz y ciencia (eso hay que resaltarlo, la ciencia es primordial), la posibilidad de acceder al continente antártico es a través de una tarea de investigación. Así que eso es algo muy particular, y es un lugar, como te decía recién, remoto, sobre todo al estar en el polo. Otra cosa que todos suelen preguntar es el tema de la luz: si son 6 meses de noche y 6 meses de luz. Son curiosidades que hacen que sea un continente muy atractivo.

O la pregunta de si es todo blanco o hay colores. Esas son preguntas que suelen hacerse también y que tienen un halo de misterio. Y por ahí, con toda esta posibilidad de que cada vez hay más documentales, más información en internet, todas esas cosas que quedaban con ese halo de misterio han sido desmitificadas, ¿no? Ya se puede conversar, y cada vez hay más gente que está yendo a la Antártida, también como investigadores.

Magali: Claro, gracias a TikTok también vi cada cosa. Estaba viendo a un chico que mostraba cómo iba a la escuela.

¿Hay escuelas y familias viviendo en la Antártida?

Lili: Claro.

Magali: Y puedo confirmar que hay colores.

Lili: Colores, sí. Pero, por ejemplo, el tema de la escuela, está bueno que lo traigas a este momento de charla, porque no es que haya escuelas. En realidad, en la Antártida no hay una población. No es como en el hemisferio norte, que hay poblaciones y hay ciudades, ¿no? En la Antártida no hay ciudades, hay bases de investigación. En el caso de la escuela, por ahí vos pudiste acceder a un video de la Base Esperanza, que es una base muy particular, donde hay gente que pasa todo 1 año y van familias.

Es un caso muy particular. También hay una base de Chile donde pasan todo el año las familias, y hay unas escuelas para que esas familias puedan llevar a sus chicos a la escuela, pero no es lo habitual. O sea, no es que hay escuelas en la Antártida. Solamente hay bases de investigación donde van un grupo de científicos, logísticos, técnicos y, por supuesto, tiene que ir un cocinero, un mecánico, un electricista, para poder realmente trabajar todos de una manera muy, muy aceitada y muy en comunidad para desarrollar las tareas durante los meses de verano.

Magali: ¿Es verdad o mentira que podés ir solamente si no tenés el apéndice? Porque encontré diferentes versiones de esto en internet.

Bueno, eso antes era así. Yo creo que antes sí, las primeras personas que iban a la Antártida o que pasaban 1 año en la Antártida, sí, pero esto ya no es necesario ahora. O sea, las chicas y chicos, investigadores jóvenes o técnicos o logísticos o de la dotación militar que van a la Antártida no tienen necesariamente que sacarse el apéndice. Eso sí se hacía hace muchos años.

Depende de la base también, porque hay veces que están más aisladas y hay bases que están un poco más accesibles, accesibles entre comillas. O sea, no es que tenés un vuelo disponible o que tenés un aeropuerto y que podés tomarte un vuelo e irte, ¿no? Por ejemplo, en mi caso particular, yo también selecciono a científicos técnicos que van a pasar 1 año en la Antártida, que sería una actividad que requiere que continúen con las tareas de investigación que se empiezan a hacer durante los meses de verano. Y después, bueno, esos grupos de investigación requieren alguna… Una toma de muestras, algún dato particular, y ahí, en general, estos últimos años están yendo 2 técnicos e investigadores a pasar todo 1 año. Ellas y ellos continúan con la toma de esos datos. Bueno, particularmente en la base donde trabajamos, que es una base científica, no hay un aeropuerto, pero en la isla 25 de Mayo, donde está la base, hay una base chilena que tiene un aeropuerto. Entonces, de alguna manera, si hay alguna emergencia… Se puede coordinar, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. Eso también es algo para tener muy en cuenta: el clima es el que manda en la Antártida. Entonces, si se dan las condiciones como para que pueda aterrizar el avión, se podría realizar una especie de rescate, y esa persona, si tuviera un problema médico urgente, podría ser evacuada y traída otra vez al continente.

OK, me asustó un poco la cantidad de asteriscos que pusiste, como el “podría ser rescatado”, el “coordinar”. Bueno, quiero saber: mencionaste esto de que elegís a quienes se quedan 1 año y me imaginé tipo un casting, como ese reality show en el que tenían que sobrevivir en la jungla, ¿viste?

¿Cómo se elige a quienes pasan un año en una base antártica?

Magali: Bueno. ¿Cómo hacen para elegir?

Lili: Es toda una tarea. Bueno, en realidad somos un grupito de técnicos y personas que han participado en muchas campañas antárticas, que tienen experiencia en buceo, en aviación, también biólogos y oceanógrafos, y empezamos a hacer una selección. Hacemos un llamado todos los años para el que quiere participar de esta aventura y desafío, porque también tiene mucho de aventura y desafío. No es fácil estar ahí. Y los entrevistamos. Empezamos con una entrevista, y nosotros, en carácter de investigadores, lo que vemos más que nada son las habilidades que nos puedan suplir en cuanto a tareas, tanto en terreno como en laboratorio. Este sería el primer proceso: vemos el perfil de un biólogo, un oceanógrafo, un técnico o un licenciado en Ciencias Ambientales que pueda tener ese perfil para estar todo 1 año. Luego de ese proceso de selección, que es como en cualquier trabajo, porque en cualquier trabajo se evalúan las aptitudes que tiene la persona, tiene que pasar por una segunda instancia, que es el apto psicológico. O sea, tienen que ver si esta persona está preparada. Porque lo que siempre les insistimos mucho a los que quieren participar en la Antártida es esto: ahora es muy normal en todas las profesiones que uno pueda cambiar de trabajo, que pueda estar 1 año y “no me gusta”, o probar 6 meses, o estar 2 años y cambiar.

Nosotros les decimos que piensen bien si quieren estar, porque no es que van a tener la posibilidad de tener otro trabajo y en el mes de junio nos van a decir: “Bueno, renuncio y me quiero volver”. Porque volvemos al tema de lo que te mencioné antes: no hay un avión o un barco disponible para poder volver. Entonces tienen que tener muy en claro que van por 15 meses. O sea, tienen que tener en cuenta si tienen un proyecto, o les sale una beca doctoral, o quieren hacer una pasantía en el exterior, o les sale un trabajo muy atractivo acá en Argentina.

Bueno, todo eso lo tienen que pensar: desde diciembre de 1 año hasta marzo del otro año, o sea, todo 1 año, tienen que estar disponibles para estar en la Antártida. Así que eso es algo que les pedimos, que hagan ese ejercicio, y eso lo evalúan los psicólogos, más que nada. La tercera instancia es un apto físico. O sea, también se les hace un estudio muy riguroso para que no tengan ninguna complicación.

Bueno, desde cualquier cosa menor, desde vesícula, hasta cosas mayores, para que puedan realmente estar.

Tanto ellos como su familia, tranquilos de que van a pasar 1 año en la Antártida y que van a estar bien de salud allí. Puede pasar un imprevisto, pero en lo posible se trata de que esté todo bien.

Magali: Bien.

¿Qué pasa si alguien se enferma en la Antártida?

Magali: Se me viene a la cabeza la historia del Apolo.

Justo fui al Museo Aeroespacial en Washington: la de uno de los astronautas que tuvo apendicitis mientras estaba en el espacio. ¿Conocés esta historia?

Lili: Puede ser, puede ser.

Magali: Y bueno, entonces tuvo que… ¿cómo hizo?

Lili: No es fácil, por eso son cosas que no…

Magali: La pasó muy mal y sobrevivió.

Lili: Igual, de todos modos, no sé cómo habrá sido la historia, pero por ahí ha pasado gente que ha tenido problemas, ya mencioné antes de vesícula, y por ahí han tenido la suerte de que pasara un buque. Durante el verano no es tanto el problema, porque siempre hay un buque de turismo que los puede acercar hasta Ushuaia o hasta Punta Arenas, que son los puertos más cercanos a la Antártida.

Entonces hay alguna alternativa, o hasta por ahí la conocida Base Marambio, donde puede haber un vuelo, o, como te mencioné antes, alguna base chilena donde haya un aeropuerto y puedan evacuarlos. Así que, ante esa situación extraordinaria que esperemos que no pase, siempre hay alguna alternativa de evacuación. Han habido casos, algunas historias un poco difíciles de personas, pero bueno, son los casos menores.

Magali: Bueno, contame.

En una campaña pasó también en un… Un personal que iba embarcado en un buque tuvo una descompensación y no hubo manera de que pudieran solucionarlo, y lamentablemente falleció. Y bueno, esos casos son muy terribles.

En realidad no es lo más frecuente que pase, pero puede llegar a pasar. O sea, en lo posible está dado todo para que no. Nos hacen, insisto, a todos los que vamos en la campaña de verano también un examen riguroso para que estén las condiciones dadas para pasar los 2, 3 o 5 meses, o el periodo que uno vaya, lo más tranquilo posible.

Ajá. Lili, en tu experiencia, ¿qué es lo más difícil de atravesar en estas campañas con respecto a la salud mental?

Lili: Y por ahí lo más difícil es el tema de la convivencia. O sea, en cualquier situación, imaginate que nosotros estamos ahí, por ahí tenemos que estar 2 meses conviviendo con las mismas personas, que algunos van a ser realmente amigos, amigas, pero otros no.

¿Cómo es la convivencia en una base antártica?

Lili: O sea, vienen con distintas costumbres, y la convivencia es un factor fundamental en la tarea, pero fundamental. Las habitaciones son compartidas, entonces no es lo mismo ir a los 20, a los 30, a los 40, a los 50. Las costumbres que uno tiene son diferentes. Tiene que entender que tiene que ser respetuoso de los horarios de la otra persona. En investigación pasa que a veces uno larga un experimento y el experimento tiene que tener una continuidad durante toda la noche. Entonces vuelve a la habitación a las 4:00 de la mañana. Tiene que respetar, porque por ahí la otra persona se tiene que levantar a las 6:00 de la mañana para salir a tomar sus muestras.

Entonces todas esas cosas de la convivencia son importantes: que los bolsos estén acomodados, que uno no se los lleve puestos cuando entra a la habitación de noche. Bueno, la convivencia es un factor fundamental en la tarea.

Aparte está esta situación: si vos te enojás, al día siguiente vas a ver a esa persona, y al día siguiente la vas a ver, y al día siguiente la vas a ver. Puede pasar en cualquier tipo de trabajo, ¿no? Supongo que trabajás en una empresa y te peleás con un compañero de trabajo. Bueno, lo ves durante 8 horas, pero acá lo vas a ver 24 horas, de continuo, y el sábado y domingo también.

Y bueno, en lo posible siempre se habla de que esos problemas de convivencia hay que solucionarlos: hablar mucho, diálogo. Y tratar de… Evitar que pasen. O sea, a veces la mezquindad, o lo que pasa, el aislamiento, hace que uno le dé una importancia extralimitada a, por ahí, si queda un pedazo de comida, y la persona volvía de trabajar todo el día al aire libre, estaba muy cansada, lo había guardado para comérselo y alguien se lo comió. Bueno, cosas que en lo cotidiano pueden pasar, allí se magnifican.

Magali: Claro.

¿Cómo se logró que la Antártida sea un continente de paz y ciencia?

Magali: ¿Cómo lograron que la Antártida sea un lugar internacional de paz y ciencia?

Lili: Ah, eso es maravilloso.

Esto surge cuando estaba finalizando la Segunda Guerra Mundial. El planeta estaba muy convulsionado y muy sensible por todo lo que había pasado, y realmente creo que en ese momento, históricamente, se veía como un lugar muy atractivo para poner bases militares y monitorear lo que pasaba a nivel planetario. Entonces las alertas a nivel mundial dijeron: “No, es un continente muy particular como para que se arriesgue a todo esto, a que venga una hecatombe”. Entonces… Se hizo el Año Geofísico Internacional. Dijeron: “Vamos a estudiar la Antártida, vamos a ver qué es lo que pasa ahí”. Entonces muchos investigadores de todo el mundo fueron a hacer distintos estudios de atmósfera y del clima. Y después de eso surgió la idea, a nivel mundial, de plantear el Tratado Antártico. La verdad es que es un hito maravilloso, porque los países deciden que es un lugar de paz y ciencia.

Y este es el concepto: que sea el único continente donde no han habido guerras. A mí eso ya me produce una emoción muy particular, que sea como una gran reserva mundial, que todos lo cuidemos más allá de los reclamos territoriales, que son muy válidos, de los distintos países, como es el caso de Argentina. El concepto de todo: podemos ir a trabajar allá para hacer ciencia, pero no ciencia porque sí, sino ciencia porque es un lugar muy particular, es el clima del mundo.

Lo que pasa en los polos maneja el clima del planeta. O sea, es un lugar muy prístino como para que sea alterado por una guerra, o por la contaminación ambiental, o por cualquier suceso que pueda llevar el ser humano en detrimento de ese sitio, destrozándolo. Entonces el Tratado Antártico generó eso: es un lugar para llevar adelante investigaciones en paz y trabajando conjuntamente con distintos países.

Y eso es algo muy atractivo de la Antártida, porque por ahí uno tiene la idea de que va a estar aislado. En mi caso particular, en la base donde yo he ido… Todas mis campañas, tengo más de 10 campañas antárticas. Esta base tiene la particularidad de que se encuentra en una isla pequeña, la isla 25 de Mayo, también denominada isla Rey Jorge por otros países. Hay bases de un montón de nacionalidades. Por ejemplo, donde nosotros estamos, a la vuelta (te digo a la vuelta, pero no está a la vuelta, sino en la caleta que sigue), hay una base coreana, y más allá hay una base china, y hay una base peruana, y una base chilena, y una base brasilera, y polaca, y también un laboratorio alemán. O sea, estamos trabajando todas las nacionalidades, y se da esa particularidad de la Antártida de trabajar en grupo con distintas nacionalidades, y eso es realmente maravilloso.

También es muy atractivo.

Magali: Bien.

¿Cómo se empieza a investigar algas en la Antártida?

Magali: ¿Cómo fue para vos, más en tus inicios de la carrera, cuando dijiste: “Quiero hacer algo que no existe, que es investigar algas, pero en la Antártida”? ¿Cómo fue para vos ese proceso?

Lili: Ese proceso fue… a veces pienso que fue un poco al azar y un poco… no me queda muy en claro cómo fue. Yo me acuerdo de que me había recibido de bióloga y, como todo biólogo o cualquier persona que trabaja en ciencia, que también aplica para todas las carreras, uno trata de buscar una línea o un área de investigación que le guste. Entonces era muy común acercarse a investigadores para charlar, para ver cómo se podía abrir ese paso hacia lo que a uno le gustaba. A mí, particularmente, lo que más me gustaba era la biología marina, todos los temas relacionados con el mar. Entonces fui a conversar con una investigadora que estaba en Puerto Madryn, porque creo que el sueño de todo biólogo marino es vivir en Puerto Madryn, el lugar soñado. Y entonces converso con esta investigadora, la doctora Alicia, que trabajaba en el Centro Nacional Patagónico, y empezamos a trabajar con algas marinas, pero de la Patagonia.

Justo al poquito tiempo surge la posibilidad de un contrato.

En el Instituto Antártico Argentino.

Y en ese momento el director del Instituto, junto con el director de Biología, me dicen: “¿Qué te gustaría hacer?”. Bueno, yo, como ya empecé a trabajar con algas marinas: “Me gustaría hacer algas marinas en la Antártida”. “Bueno, perfecto, pero acá no hay nadie que te pueda guiar y orientar en ese tema”. Y siempre uno necesita un mentor, ¿no?, que lo vaya guiando y orientando. Entonces mi directora, que estaba en Puerto Madryn, me dice: “Bueno, sí, seguí”.

Vamos a ver si podemos desarrollar una línea de investigación. Y ahí se me cruza otra situación increíble, que ahora la veo a la distancia, increíble en mi vida. Como no había nadie que me pudiera formar, había una investigadora que estaba en el Museo de Ciencias Naturales, que el director del Antártico recordaba que había sido su jefa de trabajos prácticos cuando él había cursado Ciencias Naturales. Me dice: “Me parece que es investigadora, que estudiaba algas marinas”.

Creo que todavía sigue yendo al museo. Se pone en contacto con el director del Museo de Ciencias Naturales y le dice: “Sí, sigue viniendo”. Entonces me hacen ir ahí a conocer a Carmen Pujals, y acá se abre un mundo maravilloso, porque Carmen Pujals era especialista en algas marinas, pero a la vez había sido una de las cuatro primeras mujeres que habían ido a la Antártida. Las cuatro primeras mujeres que habían ido por primera vez a la Antártida en Argentina. O sea, era un caso increíble. Y tuve la posibilidad de compartir con ella laboratorio. Ella me orientó: si bien no era especialista en algas antárticas, como había ido a la Antártida, tenía conocimiento. Entonces, bueno, ahí empecé una línea de investigación un poco osada, un poco guiada, orientada por estas grandes investigadoras, pero también abriéndome paso en algo nuevo y novedoso, también como un desafío.

¿Qué tuvieron que superar las mujeres para hacer ciencia en la Antártida?

Magali: Bien. Y yendo para adelante, ¿con qué obstáculos te tuviste que enfrentar hasta llegar a ser jefa en la base?

Lili: Bueno, en realidad no es que fui jefa de la base. Fui, en algunas oportunidades, jefa científica.

Pero bueno, esto es toda una trayectoria importante desde estas primeras mujeres que te conté, que fueron en el año 68. Yo voy a la Antártida, mi primera campaña, 20 años más tarde. O sea, va este grupo de investigadoras, yo voy 20 años más tarde, y había muchas cosas que eran… Diferentes y similares. O sea, todavía las mujeres teníamos que abrirnos paso en investigación y en la Antártida, un lugar, por supuesto, siempre dominado por los hombres, donde la logística era realizada por hombres en ese momento. Por ejemplo, la ropa: no había ropa para mujeres. Te daban un equipo, yo soy de talla pequeña y todo me quedaba enorme. O sea, no había ropa exclusiva para mujeres. El paso que se fue abriendo, tal como vos bien mencionaste, cuando tuve la posibilidad de ser jefa científica en varias campañas antárticas, es esa apertura mental y entender que las mujeres no tenemos ningún impedimento para realizar ningún tipo de actividad.

Lo mismo que pasa en la Antártida pasa en todos los tipos de trabajo. Hemos ido ganando espacio en la variedad de géneros. Por suerte es algo por lo que venimos luchando desde hace años, y fuimos abriéndonos caminos también a lo largo de muchos años, y entendiendo que no hay impedimentos: que podemos estar durante horas tomando muestras al aire libre, subirnos a un bote, no le tenemos miedo a la nieve, al viento, al frío, a nada; que podemos realizar cualquier tipo de tarea en cualquier lugar, igual que la realiza cualquier persona. No hay tareas exclusivas.

Magali: ¿Se te vienen a la cabeza algunos momentos bisagra que te hayan ayudado a apalancarte y avanzar en tu carrera?

Lili: Bueno, esto de abrirme paso en una línea de investigación fue un momento de desafío, ¿no? Por ahí tener que investigar, tener que buscar, estudiar. Para perfeccionarme tuve la posibilidad también de tener una beca en el exterior, que me permitió trabajar con un reconocido investigador durante 3 meses en Alemania. Eso también me ayudó para irme formando. Y también un punto para abrirme a nivel personal es el desafío de, bueno, tengo una familia. O sea, ir a la Antártida…

¿Cómo se combina una carrera científica con criar hijos?

Lili: Era también un desafío, teniendo hijos pequeños.

O sea, en mi primera campaña no, pero en mi segunda campaña ya tenía un hijo mayor que tenía en ese momento 1 año y cuatro meses. Y para ese momento, estamos hablando del año 91, decir al contarlo, desde los compañeritos del colegio hasta los parientes: “Me voy a ir durante 2 meses a la Antártida y dejo al nene”, en ese momento, durante 2 meses, era como muy… Muy cuestionado, muy cuestionado a nivel de sociedad, ¿no? Por ahí: “¿Cómo lo dejás tanto tiempo?”.

Y ahí viene el apoyo de los que te rodean. O sea, el apoyo de mi esposo, que realmente lo tenía, porque decía: “Ningún problema. ¿A vos te gusta? No hay ningún problema”. Desde el apoyo psicológico me dijeron que mamá no va a abandonar al nene, sino que realmente vos estás feliz haciendo lo que te gusta. Mis padres lo entendieron perfectamente bien, nunca fue cuestionado de parte ni de mi mamá ni de mi papá. Así que eso fue un apoyo importante para poder realizar y sentir esa vocación, ¿no?, ese llamado que uno tiene, que uno dice: “Bueno, a mí me gusta este desafío, quiero poder realizarlo”. Así que no había ningún impedimento. Pero después volví a ir a la Antártida cuando ya tenía 2 hijos, entonces ya también era complicado, y después con 3 hijos, y eso seguía siendo muy cuestionado. Pero bueno, abrirme paso y decir: “Se pueden hacer las 2 cosas”. Creo que ahora ya nadie cuestionaría en estos momentos que una persona se tenga que ir 2 meses.

A perfeccionarse, que puede pasar no solo en ciencia por ir a la Antártida, sino a cualquier mujer emprendedora, empresaria, que quiera tener hijos y se tenga que ir a hacer una beca de perfeccionamiento o una pasantía al exterior.

Puede tranquilamente hacerlo, y no tiene que haber ningún tipo de impedimento ni ningún cuestionamiento de parte de la sociedad de por qué uno lo hace.

Magali: Qué suerte que lo fuiste contando, porque una compañerita de alguno de tus hijos fue la que te nominó para venir al podcast, Agustina Irureta, a quien le mando un beso por haberme mandado tu perfil.

Y quiero saber, para vos, ¿qué fue lo más difícil de haber hecho toda esta carrera mientras ibas criando a tus 3 hijos?

Lili: Y a veces lo miro a la distancia y lo comparo con las situaciones que pasan ahora, inclusive con mis becarias o con otros colegas, y decís: bueno, ese tiempo de poder hacer un doctorado, porque un doctorado lleva mucho tiempo, son 5 años de estudio a los que hay que dedicarles mucho tiempo, y hacerlo con los chicos chiquitos, lo que significa estudiar el fin de semana, porque hay que cursar materias, hay que escribir una tesis.

Realmente veo que es una tarea… Realmente muy difícil, y hay que superar esos obstáculos. Yo creo que ahora por ahí la tendencia es… Primero me recibo, hago un posgrado, un máster o un doctorado, una pasantía en el exterior prolongada, y después se pueden hacer las otras actividades, si uno quiere ser madre, porque por ahí no hay necesidad, no todo el mundo tiene que ser madre, o tiene ganas. Cada uno tiene… hay distintos tiempos ahora, entonces por ahí se puede hacer todo más pausado. En ese momento yo lo hice todo junto. A la distancia estoy feliz; en ese momento me parecía una locura, un infierno, decía… “No puede ser que puedas hacer todo junto”. Y bueno, uno iba por la vida así, haciendo todo, estudiando, y tenía a los chicos. Pero bueno, lo importante era no la cantidad, sino la calidad de tiempo que uno le dedica a cada cosa. Si uno le dedica mucha calidad de tiempo al momento en que se sienta a estudiar, o se sienta a trabajar, o a procesar un dato, y la misma buena calidad de tiempo a dedicarle tiempo a sus hijos, yo creo que eso es lo mejor que hay.

No hay que medirlo en términos de cantidad, sino de calidad.

Magali: Lili, ¿tenés algún arrepentimiento?

No sé si arrepentimiento. Creo que pude ir a varias campañas. Por ahí no fui a todas las que debería, pero bueno, 11 campañas no es poca cosa.

No, no tengo arrepentimientos, la verdad. Ahora, a la distancia, por ahí en el momento uno lo ve y dice: “Qué difícil fue todo” o “qué complicado”, y a la distancia uno dice: “No, creo que si volviera atrás haría lo mismo”. Seguiría Biología. Me gusta. Elegí hacer algas marinas porque me gustan los animales en exceso y no serviría para trabajar con la metodología que se trabaja con animales, porque me cuesta.

No puedo ver sufrir a un pingüino ni a ningún animal, así que me gusta trabajar con algas marinas. Por ese lado me gusta la biología marina. Y también he tenido la posibilidad de una linda familia.

Bien. Contabas de estas 11 campañas.

¿Cómo es el día a día de una campaña antártica?

Magali: ¿Cómo es ir hasta allá y qué pasa? ¿Cómo es el día a día de estar allá?

Lili: Ay, bueno, te cuento de las primeras campañas, porque hay una diferencia entre las primeras campañas y las últimas.

Porque en esas primeras campañas uno no tenía el conocimiento ni podía googlear y saber de qué se trataba. Entonces uno se encontraba con que le daban la ropa, le daban un equipo, uno iba a retirarlo a un lugar que se llamaba Depósito Polar. Nos hablaban por teléfono, nos mandaban un mensaje, y lo hacíamos todo de manera oral. Nos decían: “Bueno, tenés que ir a retirar a tal lugar”.

Ahora por ahí se armó un grupito de WhatsApp. Entonces es más fácil: bueno, la ropa se busca en tal lugar, tal día. La ropa ha cambiado. Y bueno, sobre todo en esto del día a día: en mi primera campaña era llegar y no tener idea de qué se trataba. O sea, cómo se desempeña uno allá.

Como te mencioné anteriormente, el clima es el que manda. O sea, uno se organiza en función del día útil para poder trabajar.

Por ejemplo, tenemos que ir a tomar muestras, hay que subirse a un bote, hay que ir con los buzos; tienen que estar las condiciones ideales, que no haya demasiado viento, para que se pueda salir a trabajar, a navegar. Y aprovechar lo más posible. O sea, por ahí no hay sábados y domingos: uno trabaja en función del tiempo y con un objetivo muy claro. Eso es importante. Una va con una lista de tareas, trabajamos en el marco de proyectos de investigación.

Entonces hay una serie de objetivos que uno tiene que cumplir. Y acá también está el otro desafío, porque si uno trabaja en otro lugar y falló el trabajo, puede ir a repetirlo. O sea, si tuvieras que trabajar en otro lugar de la costa argentina, bueno, listo, hago otro viaje a Puerto Madryn, hago otro viaje a Ushuaia, otra vez a Mar del Plata. Pero en la Antártida tenés que esperar a que se arme la campaña antártica para ir a repetirlo. Por eso uno tiene que aprovechar mucho el tiempo ahí, porque está el riesgo de que, si lo tiene que repetir, lo pueda repetir al año siguiente.

¿Qué enseña el aislamiento en una época hiperconectada?

Lili: Así que está la responsabilidad de que las cosas tienen que lograrse en ese periodo de tiempo que uno va a pasar allá.

Magali: ¿Y qué impacto viste por el avance de la tecnología en estos años?

Lili: Bueno, a lo largo de estas campañas los cambios fueron abismales. En mi primera campaña, por ejemplo, nos manejábamos a través de una comunicación que era por radiooperaciones. O sea, uno se anotaba en una planilla y había determinados días y horarios donde uno podía hablar y comunicarse con la familia.

Entonces había un verdadero aislamiento. En los años siguientes esto fue evolucionando, apareció internet y se podía comunicar a través de Skype o hacer alguna videollamada, y esto fue evolucionando hasta que ahora, en estas últimas campañas, directamente están los celulares. Si bien no se puede hacer una llamada, se puede acceder al WhatsApp, por ejemplo, entonces uno puede estar comunicado permanentemente. Pros y contras, ¿no?, porque lo veo a lo largo del tiempo. En ese momento, en las primeras campañas, uno realmente se aislaba y se conectaba mucho con… Lo que estaba haciendo en la Antártida. Ese aislamiento se notaba de manera muy acentuada.

Porque la comunicación, como te mencioné recién, era realmente muy esporádica. Ahora hay tanta comunicación que a veces uno corre el riesgo de estar demasiado conectado con lo que está pasando en el continente, acá en Buenos Aires o donde sea. Entonces hay pros y contras. O sea, hay que saber también cómo… Si lo llevamos a cualquier empresa, es lo mismo. O sea, uno puede estar todo el tiempo conectado con el celular, con lo que está pasando a su alrededor, con sus amigos, con su familia, o concentrarse, dejar el celular un rato al costado y decir: “Bueno, listo, me concentro en el objetivo del trabajo que tengo en el día”. Bueno, eso está en cada uno. O sea, no es un problema de la tecnología, sino un problema de cómo cada uno lo maneja en cualquier ámbito: en el privado, en el estatal, en el trabajo, en la investigación, en la ciencia, en cualquier ámbito.

Magali: ¿Qué habilidad muy útil aprendiste fuera de la biología? Algo así como que me digas: “Gracias a la Antártida aprendí esto que me sirve para la vida real”, tipo de supervivencia, algo así.

Lili: No, por ahí uno… Yo creo que la Antártida nos dio esa… El aislamiento, por ejemplo, es una cosa de la que yo me di cuenta en la pandemia.

No lo sufrí tanto como otras personas.

Y después me lo cuestionaba: esos periodos, ese tiempo que estuvimos muy aislados, que realmente no podíamos salir. A mí no me afectó demasiado. Me di cuenta y decía: “Bueno, se ve que debe ser el training que tuve con la Antártida”. De repente, si uno tiene que estar un mes o 2 meses sin salir a la calle, bueno, es esto, en mi entorno, que por ahí era mi jardín, salir al aire libre. Yo creo que eso me lo dio la Antártida, el poder superar esa situación de aislamiento. La pandemia no fue tan terrible para mí como por ahí fue para otras personas. Cuando lo conversaba con pares, decíamos: “Bueno, por ahí creo que eso nos dio esa sensación de que podíamos, de alguna manera, aguantarnos”, ¿no? Obviamente, 2 meses más.

¿Cómo afecta el clima al trabajo y a la convivencia en la base?

Magali: Buenísimo. Mencionaste esto de que el clima es lo primordial. ¿Qué impactos tiene en el día a día, además de tener que decidir el plan de lo que pueden hacer?

Lili: Bueno, el clima, el clima externo maneja el clima interno.

Y esto es importante. Estábamos hablando de la convivencia, ¿no?, de lo que significa la convivencia.

Imaginate esta situación: estás en una base antártica con un montón de objetivos. El tiempo va muy rápido y cada uno tiene un montón de tareas que hacer. Tiene que tomar tanta cantidad de muestras: en mi caso de algas, el otro de invertebrados, el otro tiene que tomar datos oceanográficos o de plancton, y cada uno va con la lista de lo que tiene que hacer durante los meses de verano. Bueno, tenés tu lista de actividades. De repente el clima se pone bravísimo, y cuando se pone bravísimo, por ahí empieza a soplar el viento y tenés que estar… Por ahí unas semanas sin poder tomar una muestra. Una semana, a veces 10 días, y todo el mundo mira, y miramos y decimos: “Bueno, tiene que parar el viento para poder salir a muestrear”. Y ahí… En el momento en que el clima se puso bueno, empieza: “Bueno, mi prioridad es mi trabajo”, el otro: “Mi prioridad es…”, “yo me tengo que ir antes”, “yo necesito mis datos”, “yo estoy haciendo mi tesis doctoral”. Empieza esa situación. O sea, el clima externo, que por ahí al principio decís: “Qué lindo, una nevadita, un poquito de viento”, viene bárbaro también para disfrutarlo. De repente, cuando empieza a empeorar y es… Excesivo, porque por ahí, ya te digo, esta situación de 7 o 10 días de mal clima te genera un problema que va a la convivencia. O sea, se empieza a poner un poquito difícil, y ahí hay que tener esa habilidad de decir: “Bueno, listo, tengo que encontrarle la vuelta, tengo que hacer otra cosa, tengo que ponerme a escribir un trabajo de investigación”, o por ahí buscar algún recurso para que no te afecte.

Anímicamente. Y otra cosa, cuando yo te mencionaba el clima, es la plasticidad que tiene que tener la persona que va a la Antártida, porque a la Antártida vos nunca sabés cuándo vas y cuándo volvés, y eso es algo que se lo repetimos mucho a los que van por primera vez. ¿Y esto por qué es? Porque se tiene que dar una serie de situaciones. Por ejemplo, si vas en avión, tienen que estar las condiciones para que el avión pueda aterrizar. Por ejemplo, qué sé yo, si vamos en avión a la Base Marambio, tiene que estar la pista de aterrizaje perfecta para que el avión tenga las condiciones óptimas para poder aterrizar. Entonces eso también uno le dice: “Bueno, salías el primero, no se…”.

“No está bien el clima, tenemos que salir el 5”. Y esa plasticidad uno la tiene que tener, y también para el regreso.

Porque también a veces uno tiene compromisos, y dice: “Bueno, no sé, empiezan las clases el 20 de febrero”, si das clases en la facultad, o los primeros días de marzo, y por ahí algo pasó, hubo un imprevisto, hubo algún desperfecto en el avión o en el barco, o el clima, y uno se atrasa. Entonces también tiene que tener esa plasticidad mental de decir: “Bueno, uno no sabe cuándo llega y cuándo regresa”.

Magali: Qué fuerte esto que contabas. ¿Y cómo te enfrentabas a estas situaciones donde de pronto 10 días no podías salir a buscar las muestras que necesitabas para tu trabajo? ¿Qué hacías ahí?

Bueno, hay distintas alternativas. Por ejemplo, tiene que llevarse algo paralelo. A veces uno siempre sugiere: “Llevate algo que te guste”. O sea, llevate un buen libro para leer; si te gustan las películas, mirate una película; o si no, buscate las actividades que harías acá. O sea, pasar los datos a la computadora: tuviste todas las planillas y las tenés en una libreta de campo, qué sé yo, pasarlas a la computadora, eso te lleva tiempo.

Empezar a hacer algunos gráficos o figuras que te puedan servir para ver cómo están evolucionando tus datos, o escribir un trabajo de investigación. O sea, si lo estabas escribiendo en el continente (cuando digo continente, digo en Argentina o en el país donde estuvieras trabajando), bueno, cuando estás en la Antártida… Ponete a escribir, o bueno, buscá alguna alternativa como para seguir con una rutina de trabajo que impida que realmente te afecte demasiado. O sea, buscar esa posibilidad, porque también a veces, cuando el clima se pone difícil, no está la posibilidad de salir a caminar, o hacer una caminata extendida, o mirar, contemplar el paisaje, y eso también genera un problema interno que afecta mucho la salud. Así que hay que buscar eso. También el tema de la convivencia: a veces se han dado situaciones en que uno dice: “Bueno, listo”. Me acuerdo de que en una campaña había una investigadora alemana que había llevado un rompecabezas inmenso y, qué sé yo, si el tiempo estaba malo, todo el mundo se acercaba y ponía una pieza del rompecabezas, y lo íbamos armando entre todos en una mesa. Y eso por ahí te… Te distendía, te despejaba y no te hacía pensar que estabas ahí, por ahí 10 días encerrado sin poder hacer ninguna actividad.

Lili, ¿cómo hacemos para…

¿Cómo encontrar un trabajo que te haga feliz?

Magali: Cerrar este capítulo, te voy a hacer una última pregunta, que es un último mensaje a la audiencia. Quiero dejar espacio de micrófono libre: algo que hayamos dicho o no, pero que quizás haya quedado resonando en tu cabeza.

Lili: A mí me parece que lo importante es hacer lo que a uno le gusta, que busquen su ser interior. Que no dejen esa llamadita que uno tiene adentro, que dice “esto es lo que quiero hacer”, que no dejen de buscarlo, ¿no?

Que eso tiene que estar en algún lugar, tiene que estar. Debe haber alguna carrera o alguna profesión que aplique a eso. O sea, puede ser… Algún oficio, alguna empresa, alguna actividad científica. Siempre esa llamadita hay que seguirla, no hay que apagarla, y hay que conectarse con diferentes profesionales para que lo vayan orientando a uno, ¿no?, y poder realmente… Ver cuál es ese lugar donde uno podría estar haciendo lo que a uno le gusta. La vida es larga y el tiempo de trabajo es muy largo. Entonces ese tiempo tiene que ser el que a uno lo haga feliz. O sea, la jornada de trabajo, uno tiene que estar feliz de llevarla a cabo.

Armarse su lista de rutina y hacerlo poniendo la creatividad y poniéndose metas, y aprendiendo tanto de los que están más arriba, que probablemente son los que nos van a formar, nos van a orientar y nos van a guiar.

Pero también escuchando a los que están más abajo, porque trabajar así, de esa manera interrelacionada, nos permite escuchar las experiencias de lo que están pasando. No dejar de mantener el diálogo en el ámbito laboral para poder entender cómo trabajar armoniosamente y en equipo para lograr un objetivo, y hacer que sea mucho más amena la jornada de trabajo y la vida que transcurre en el ámbito laboral, en cualquier lugar que uno lo esté desarrollando.

Magali: Espectacular.

Gracias, Lili, por venir, por compartir tu historia, y ojalá que haya más personas trabajando en ciencias y más mujeres también.

Lili: Bueno, muchas gracias, Magali, por esta invitación. Un gusto haber estado acá.

Magali: Gracias.

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