Melina Masnatta

Melina Masnatta es Argentina, emprendedora, consultora, columnista y speaker. Cofundó Chicas en tecnología, una organización que transformó las oportunidades para 150.000 adolescentes y sus oportunidades en el mundo de la tecnología. Fue la primera directora de diversidad, equidad e inclusión en Globant impactando a los 27 mil colaboradores.Estudió en instituciones como Georgetown, LSE y recibió premios como la emprendedora social del año por EY

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De qué hablamos con Melina Masnatta

  • Volver a emprender en EY
  • Elegir personas para trabajar en equipo
  • Preguntas antes de emprender, cómo se juegan cuestiones personales
  • Chicas en Tecnología
  • Emprendedores e influencers
  • Cómo siguió Chicas en Tecnología sin sus Fundadoras
  • Volver para ser Directora
  • Efectos secundarios de hacer foco en un solo proyecto
  • Liderazgo en tiempos de crisis

Transcripción

Melina Masnatta es emprendedora, consultora y cofundadora de Chicas en Tecnología, además de primera directora de diversidad, equidad e inclusión de Globant. En la conversación cuenta qué cambia al emprender por tercera vez, cómo elegir socios, cómo dirigió la organización en la pandemia, qué costó el foco en un solo proyecto y qué liderazgos hacen falta hoy.

Introducción

Melina: Si aprendemos cada uno y cada una a liderarnos.

A buscar y a exigir también otro tipo de liderazgos. Me parece que podemos transformar desde el lugar en el que estamos con algo tan chiquitito como eso, incluso hasta ahí, en una entrevista preguntar «¿y cómo es tu tipo de liderazgo?», que la gente no lo suele hacer. No compramos todo el paquete y no preguntamos eso. Invito a que todas las personas se animen a liderar a su manera y enseñando otras formas de liderar. Me parece que ese sería para mí un cierre esperanzador en un momento tan convulsionado del mundo, donde necesitamos urgentemente otros liderazgos.

Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más, el podcast que cuenta la historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. Si querés saber el detrás de escena de esta conversación, toda la semana te escribo en el correo semanal de Tiene que haber algo más, directo a tu bandeja de entrada, te mando mis recomendaciones.

Y lo último del podcast, recibirlo el próximo jueves anotándote vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Estabas escuchando a Melina Masnatta. Melina es emprendedora, consultora, speaker, autora, columnista, argentina. Cofundó Chicas en Tecnología, que transformó las oportunidades de 150.000 adolescentes en 18 países. Fue la primera directora de Diversidad, Equidad e Inclusión en Globant, impactando a 27.000 colaboradores. Estudió además en instituciones como Georgetown y la London School of Economics, y recibió premios como, por ejemplo, el de emprendedora social del año. En esta conversación hablamos de cómo armaron la asociación Chicas en Tecnología.

¿Cuándo es momento de renunciar a proyectos para poder cerrar ciclos? ¿Qué aprendió del mundo? ¿Y qué prioriza ella ahora para elegir en qué involucrarse? ¡Hola, Meli, bienvenida a Tiene que haber algo más! Gracias por venir a conversar conmigo.

Melina: ¡Hola, amada! ¿Cómo estás? Bueno, un placer. Como dijimos, nos seguimos, así que para mí este es un hito encontrarnos en esta virtualidad. Ahí va, finalmente, como que siento que se nos fueron cruzando los caminos hasta que nosotras dos finalmente nos conocimos. Ya me ha pasado varias veces que me decían «¿pero ya la conocés?», y yo «no, o sea, la vengo siguiendo, pero nunca nos conocimos». Así que finalmente, un honor tenerte acá.

¿Qué se siente volver a emprender por tercera vez?

Melina: Gracias. Empezamos con la primera pregunta de la tarde y noche, que es: ¿qué se siente volver a emprender con EY?

Bueno, adrenalina, porque siempre está esa sensación.

Por otro lado, mucha paz, porque creo que cuando emprendemos aprendemos y nos conocemos más, y también conocemos cuáles son nuestros desafíos. Y la segunda o tercera vez, en mi caso ya es casi la tercera vez que emprendo.

Te das cuenta de que hay un montón de otras cosas que tenés que saborear en estos momentos, porque después no vuelven. Y tienen componentes muy únicos. Me parece que si hay algo que le pueda decir a la gente es: aprovechen, porque a veces en esos momentos de incertidumbre ya queremos estar en el momento cumbre, y en realidad valoramos que los primeros pasos son con mucho sabor, mucho aprendizaje, mucho autoconocimiento, y uno se va encontrando en diferentes momentos también de la vida, así que se sienten todas esas cosas. Pero también con otros propósitos más marcados. A veces cuando emprendés al principio de tu vida, empezás como con una excusa y eso te va llevando a otra cosa, y a veces no es tan claro qué es lo que vas a emprender, ¿no?

¿Cómo elegir bien al socio con quien vas a emprender?

Melina: Y en este caso, a mí me encuentro en un momento donde ya hay una claridad de qué queremos generar, y con quiénes, y de qué manera.

Magali: ¿Qué sentís que está distinto ahora en tus acciones versus cuando empezaste a emprender?

Melina: Yo creo que la elección de con quiénes. Yo soy una persona que me encanta trabajar en equipo, me encanta el diálogo, estar con otras personas. Creo mucho en la construcción colectiva y colaborativa, y la puse en práctica. No es solo una creencia. Creo que la diferencia hoy es que fue una elección de quién va a ser ese socio o esa socia, y quizás en las otras experiencias fueron más como «bueno, nos conocemos, encontramos esto y nos encanta», y acá es, además de todo eso, que nos complementamos muy bien y nos llevamos muy bien. Probamos un tiempo de conversar, de tener conversaciones súper complejas y profundas, que quizás una las va teniendo en momentos más críticos de los otros emprendimientos. Y bueno, por la experiencia de vida también elegimos ahora tener esas conversaciones antes, para potenciar, y saber también que esos son los momentos… No como en los momentos más de punto de quiebre. Entonces creo que un diferencial grande es la elección de ese socio, que es Cristian de la Cruz, con quien me llevo muy, muy bien. Nos complementamos muy bien. Aun así, él está en Perú y yo estoy acá en Argentina, tenemos mucha distancia, pero trabajamos muy bien y nos conectamos, potenciando también la posibilidad de la tecnología cuando tiene un propósito y cuando tenés más claridad. Así que yo creo que está todo eso, mucho más, si se quiere, puesto en la mesa, lo que no quiere decir que vaya a cambiar, que no vayan a haber rispideces por ahí o no vayan a ver esas tensiones también necesarias, pero creo que en este caso fue una lección mutua y fue desde ese otro lugar, si se quiere, de la madurez.

Magali: ¿Cuáles son algunas de esas preguntas que charlaron con tu nuevo socio antes de que lleguen los problemas, una vez cuando estás emprendiendo?

¿Qué preguntas hacerse antes de emprender con otra persona?

Magali: Por ejemplo, para qué hacíamos lo que hacíamos. A veces las personas pensamos que emprendemos porque queremos cambiar el mundo, y a veces emprendemos porque queremos posicionarnos, lo cual no está mal. Digo, creo que son las dos cosas a veces. Pero bueno, ante eso, cuando tenés un enfoque de emprendimientos con impacto social es complejo, porque hay una tensión grande. Entonces, pensar bien, analizar bien qué nos pasaba a cada uno. ¿Para qué emprendíamos realmente, si era por el objetivo, si era por el posicionamiento, por qué estábamos haciéndolo? Otra de las conversaciones es cómo nos veíamos en unos años, si nos veíamos para sostener o llevarlo a otro nivel, vivir de esto. Es importante también tener esas conversaciones, porque ahí se cruzan muchas de las expectativas en relación a lo económico. Incluso muchas veces, sobre todo en los emprendimientos con impacto, parece que tenemos que hacer el bien porque sí y no lo pensamos. Entonces esa es una conversación que hay que tener. Otras de las conversaciones son los casos, como más en relación a los modelos, ¿no? ¿Qué modelo de emprendimiento vamos a tener, qué modelo de financiamiento queremos tener y quiénes serían potenciales stakeholders?

Muchas veces imaginábamos qué haríamos si viniera fulano o mengano, en este caso, cómo nos sentiríamos cómodos o cómodas, qué pasaría en ese camino. Son parte de las conversaciones que, de nuevo, no se tienen en cuenta y son muy necesarias. Y hacen a lo que yo digo, la sanitización, o salubridad, de un emprendimiento. Y que para mí… Son vitales, porque es preferible hacerlo ahora que después encontrarte con alguien que es tu socio o tu socia y decir «ah, bueno, pero lo estabas haciendo por esto, no lo estabas haciendo por esto otro, o vos qué pensás de esto». Que es como la solución de lo que queremos hacer, porque por ahí hay un momento donde quienes emprendemos tenemos muy claro el problema, como «ah, este es el problema», pero las formas de resolverlo, muchas veces está la inteligencia en tener el dinamismo y decir «hay una oportunidad», y no todas las personas que emprenden quieren subirse a esa oportunidad, porque tienen muy claro que su forma de resolverlo, su solución, va de una manera. Y eso hay que conversarlo, porque yo en varias de las experiencias lo fui viviendo en el hacer, y no la he pasado muy bien a veces. Porque era como «bueno, pero entonces qué pasa con la innovación», o qué pasa, por ejemplo, con los componentes que tienen que ver con vamos a hacer vivir o crecer, o los estadios que tienen los emprendimientos. Entonces me parece que son preguntas muy nodales, muy claves, que hay que hacérselas, y yo creo que las personas las podemos hacer, incluso desde los miedos o desde las angustias muy profundas que tenemos, porque cuando emprendemos se juega mucho de las vivencias propias, de las historias de vida propias, incluso de las carencias.

¿Cómo influyen los mandatos familiares cuando emprendés?

Magali: De los mandatos familiares, de las narrativas familiares, de lo que nos decimos, cómo nos lo decimos, y a veces no las resignificamos. Pero por ejemplo, te doy algo muy, muy básico: no sé, ganar plata y hacer el bien está mal, ¿no? Entonces es algo que es muy una narrativa social.

Pero que también a veces atraviesa y a veces se dice en una comida familiar, onda «mirá fulanito, que estaba haciendo esto, y mirá qué bien que le va, y mirá, y encima quiere hacer el bien». Como que inconscientemente vamos grabando esos discursos, y por eso también es importante bajarlo y escribirlo y tenerlo muy presente. ¿Cuáles son? Yo siempre lo digo, y lo que también hiciste, Gisel, trabajamos mucho desde las frases asesinas. Los liderazgos que no tienen claros cuáles son sus frases asesinas estamos siempre muy susceptibles a que, cuando las escuchamos, reaccionamos y no accionamos positivamente en ese camino de crear algo diferente de lo que aprendimos.

Me das un ejemplo de esto, para quien te escucha, y sí, como que no entiendo cómo puede ser un problema cuando vos tenés la problemática muy clara y distintas soluciones y no te ponés de acuerdo con tus socios. ¿Cuándo te pasó esto y qué forma tuvo?

Melina: Bueno, un ejemplo que justo el otro día me estaba acordando, en un momento de inicio y de más consolidación de la organización de Chicas en Tecnología. A mí me tocó dirigirlo, o sea, fui la primera directora ejecutiva, que tiene como todo un montón de partes de lo formal o lo institucional, además de la parte de financiamiento fuerte, la consolidación de un equipo, la consolidación de los proyectos.

Los proyectos y los programas son el cómo voy a resolver una problemática, no la problemática. La problemática es la brecha de género en tecnología. Nuestra forma de resolverlo tenía que ver con las mujeres adolescentes. Y ahí hubo una oportunidad, en un momento, sobre todo con un financiamiento, que era trabajar con las personas que educan, con las mujeres docentes, para que enseñen en sus aulas y motiven a estas jóvenes a querer involucrarse en este tipo de ámbitos de creación y de soluciones. Y tuvimos una tensión porque fue «no, pero nuestro foco son las adolescentes, no las docentes». Entonces yo ahí tuve que, primero, era una oportunidad para mí, desde lo que tenía que ver con la multiplicación del impacto. No creo que siempre hayamos tenido un docente memorable, que hemos escuchado que nos abrió un mundo, y también que nos cerró mundos. Entonces para mí hay algo muy valioso.

Pero es cierto que por ahí, eso fue en el tercer año de la organización, y en un tercer año era como «uh, esto es un montón, nos estamos yendo del público objetivo». Entonces tuvo un montón de conversaciones, debates, incluso de frases fuertes como «no, esto no es el objetivo de la organización, ¿qué estás haciendo? Vas a matar la organización». Y para mí era duro, porque yo tenía que trabajar en todas esas multiplicidades de capas, hablar también con los financiadores, que por ahí a veces te dicen «bueno… Yo no tengo la posibilidad de financiar esto directo, pero puedo hacer esto porque tengo un fondo directo para esto». Pero es mi forma. Y ahí está esa conversación, esa construcción en conjunto que, bueno, creo que las personas que lo atravesamos lo entendemos. Las personas que por ahí no, está bien que tengan sus cuidados o sus miradas y sus, si se quiere, barreras. Y eso es un ejemplo, ¿no? Como eso a veces genera la tensión y decir «bueno… Esto por ahí no era una solución directa, pero sí es una solución que por lo menos para mí, en ese momento, en ese contexto, era una solución que me permitía, no solo desde el impacto, que era lo más importante, multiplicar y llegar a más chicas, sino también desde lo financiero, poder tener unos ingresos importantes para financiar otros programas para ir directo con las chicas». Como que esas variables que tenés que tener en cuenta, y que a veces son negociaciones complicadas, complejas, pero importantes y valiosas.

Magali: Claro, eso es algo que alguien que nunca emprendió no se podría imaginar de lo que es emprender.

¿Por qué emprender es ser tu propio cadete?

Melina: Y yo creo que hay un meme que dice «soy mi propio cadete», ¿no? Como que está eso del polirrubro, y también de tener el rol de CEO y estar atrás haciendo cositas muy, muy chiquitas que por ahí lo podría hacer una persona con otro nivel, otro señor y demás, ¿o no? Y también para mí es una experiencia donde se aprende de hacer todo.

Hay un enfoque de emprendedores que te dice que te saca de foco. Yo creo que puede ser. Hay una etapa donde sí te saca de foco, pero hay una etapa donde entender el proceso te permite ser más asertivo después, a la hora de buscar qué es lo que necesitás, ¿no? Entonces si vos no lo hiciste, no lo sabés.

Es como que tenés un estimado, y en ese estimado incluso perdés fondos, perdés un montón de cosas. Entonces alguien que no emprende… Yo creo que es algo muy banal, es tener que hacer todo y que no se te caigan los anillos, como decimos en Argentina, que puedas tener esa flexibilidad emocional y esa humildad cognitiva de que no estás haciendo algo menos. Menos de que estás haciendo algo que te permite tener conocimiento, que no hay tareas minoritarias o… De baja escala, y que eso también es importante ponerlo en valor. Yo creo que la calidad y el diferencial, cuando hablamos después de producto, la calidad de un producto y demás, tiene mucho que ver con ese artesanado, con esa parte como más de oficio donde la persona se mete, está, le da el valor diferencial. Y después está la escala y está todo el otro proceso, ¿no? Eso es otra etapa.

A veces a mí me choca mucho encontrarme con gente que emprende y que lo primero que quiere hacer es sacarse la foto y estar en la revista Forbes. Que es importante, no digo que no, pero hay un proceso importante que te hace llegar ahí con otra coherencia, con otra… Maduración emocional, solidez. De nuevo, no quiero juzgar a quien no quiera hacer ese camino, pero siento un poco como esa, ahora que estuvo este año de moda la película de Barbie, no la Barbie emprendedora, pero bueno, no hizo ningún emprendimiento, o no hizo un emprendimiento… Que cree valor o tenga impacto o tenga ciertas características, ¿no? Entonces yo creo que…

¿Qué diferencia a emprender de ser influencer?

Melina: En el último tiempo tuvimos la suerte de que apareció una narrativa que, para las personas que somos como muy doers y overachievers, es más bien espectacular, que es la narrativa del emprendimiento. Y te sirve a veces decir «sí, soy emprendedora» o emprendedor. Antes eras medio alguien creativo, alguien que no encajaba en nada fijo, y ahora tenés esa palabra que es paraguas, que te protege, que te da un lugar, te da una identidad. Pero también hay que cuidarla, y cuando digo cuidarla, que no se desvalorice con… Un mercado que explota, y que es como que está bien ser influencer. Una cosa es ser influencer y otra cosa es emprender, y entender bien qué hacés y dónde está tu valor. Creo que ahí hay algo que nos lo debemos, y que quien emprende tiene que entender toda esa gran foto para darse cuenta de que va a ser una persona protagonista y a su vez va a escribir sobre qué significa emprender.

Es muy vivo, es muy dinámico. Y a veces a mí me pasa que me dicen «nada, fulanito o fulanita es una vendehumo», y yo digo «no, pero no es para todos». En la misma bolsa, viste, como que te juegan en contra a veces eso, sobre todo en el mundo tecnológico. Y es re importante cuidar este ecosistema y cuidarnos desde el valor, de nuevo, sin juzgar, pero diferenciar, ¿no? En todo caso, si tu deseo es estar en la revista Forbes, también podés estar por otras cosas, digo.

Encontrar bien por qué, y no necesitás el otro camino, ¿no? Y quizás confundir objetivos.

Magali: Claro. Un anuncio rápido y seguimos con la conversación. Desde que empezamos el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes desde 59 países, contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con muchos de ustedes lanzamos la membresía de Tiene que haber algo más. La idea central vino cuando me di cuenta de que yo los tenía que conectar para que se conocieran.

La comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos junto a otros profesionales desde más de 25 ciudades. Vienen invitados del show para hacer las preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, o damos clases los que estamos dentro. Tenemos un club de lectura donde votamos un libro y debatimos entre todos. Hay un chat que nos conecta durante la semana para pedir ayuda, compartir recursos y oportunidades. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo una hora las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba. Y además les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube. Dentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales en sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia con carreras súper interesantes, emprendedores y freelancers, y aunque cada uno está en una industria diferente, nos une la forma de pensar. El enlace está en la… Descripción, y si te querés unir, fijate: Tiene que haber algo más comunidad. Bueno, ya que estamos, le mandamos un saludo a una amiga en común, tapa de Forbes.

Melina: ¡Qué bueno! Ahí, historias, una mega emprendedora que hizo todo un camino y que nos llena de orgullo cuando la vemos en una etapa como esa, y que creo que además educa, ¿no?

Magali: Sí, sí, 100%. Pero bueno, el tema con emprender es que hay muchas veces mucho humo y hay gente que termina en lugares por las razones incorrectas.

Melina: Y bueno, y sí. Caeremos todos en la volteada.

Pero es que además hay que seguir trabajando, siento como que… Cada uno haciendo lo que tiene que hacer y…

¿Cómo hacer que una organización trascienda a sus fundadoras?

Magali: No comprar humo. Para mí eso también es parte de lo que consumimos. No comprar falsas promesas. Yo no. Sí, yo cada vez desconfío más de todo. Entonces ya creo muy poco, pero bueno. Meli, ¿qué ideas hicieron diferente en Chicas en Tecnología que lograron trascender a las cofundadoras?

Melina: Yo creo que muchas. Fue un objetivo grande. Cuando yo tomé la dirección me veía un tiempo, no me veía para toda la vida.

Y esto es algo muy difícil, poder saber que vas a estar un tiempo, y lo digo también porque hace un mindset para esto de trascender, que vos decís. No, yo creo que… Hoy la organización no tiene la presencia de ninguna de nosotras, por lo menos en el día a día o en lo activo, y ese es el mayor legado que podemos dejar: una organización seria que está con diferentes personas alrededor.

Cuando yo me fui estaba en 18 países de Latinoamérica, y hoy sigue consolidándose con otros programas, con las historias de vida de las chicas que pasaron, que hoy no solo… Crecieron, sino que encima ahora incluso vuelven a la organización desde otros lugares. Una de ellas, por ejemplo, está en la Comisión Directiva. Eso era parte también de la búsqueda de ser joven. Muchas veces es tener que buscar que una organización pueda responder a esas ideas de la juventud, y yo, por ejemplo, me veía que desde el liderazgo iba a estar lejos de esa juventud y que estaba bueno que hubiera recambios y que hubiera una mirada generacional.

Y desde mis otras experiencias, sí es importante la diversidad generacional, no digo que no, pero también es importante darles, en este caso, a las personas que son como el objetivo, el target, un espacio de decisión y poder, que eso es clave. Entonces yo creo que esas ideas de alguna manera trascienden y están. Hoy la organización es una organización que es modelo por todas esas cosas, más allá del objetivo, el impacto, el cómo lo hace, qué hace. Sino también porque pudo, en un momento donde incluso cuando nació Chicas en Tecnología todavía no estaba ni siquiera el tema ni la coyuntura del Ni Una Menos, y además tuvimos que salir a buscar datos, a crear datos, a generar no solo la narrativa sino una narrativa fundamentada de por qué estamos haciendo lo que hacíamos, porque muchas veces íbamos a hablar con las compañías de tecnología o las startups y nos decían «ah, sí, claro, es un problema», pero como que no lo veían tan claro.

Hasta que después, bueno, vino además un momento social muy grande, donde hasta hoy es un objetivo, es un objetivo hasta en las compañías que tienen que rendir cuentas a la bolsa y a inversores. Entonces fue un momento importante hacer un timing y dar una respuesta en ese timing.

Pero también hacerlo de una manera diferente, sólida, con una convergencia y mirada. Yo creo que algo también rico que tuvo la organización es que quienes fundamos las cuatro veníamos de miradas muy diferentes, y dentro de eso pudimos conectar esas miradas. Y eso también es una forma de hacer diferente, ¿no? Usualmente la gente se conecta con personas más parecidas, y de hecho nosotras ni siquiera éramos amigas ni compartíamos los mismos círculos, ¿no?

Sociales. Y eso también es una linda forma de hacer, ¿no?, de conectarte con gente, detectar un problema y decir «bueno, vamos a darle para adelante a esto, vamos a resolverlo y vamos a tratar de poner lo mejor de cada una para que esto nos trascienda». Y creo que eso sucedió, y por lo menos para mí es algo de lo que me da mucho orgullo y estoy segura de que a las otras cofundadoras también.

¿Qué cambia cuando pasás de cofundadora a directora ejecutiva?

Magali: ¿Cuál fue para vos el desafío de pasar de las cuatro trabajando horas extra en Chicas en Tecnología, cada una con su trabajo full time, sin cobrar nada, a vos ser la primera, no solo directora ejecutiva, sino como la primera empleada con un sueldo a tiempo completo?

Melina: Sí, una aclaración es que nuestras primeras empleadas fueron otras personas. Cuando fuimos ganando fondos, decidíamos cómo invertirlos en roles que nos daban valor.

Ahí es que estuvo Mara.

Bueno, hubo un equipo, incluso después se sumaron otras personas, también grandes emprendedoras. Como que teníamos los primeros fondos que tuvimos, nos reinvertíamos, buscábamos roles que decíamos «che, esto necesitamos que haya personas que sean más especialistas en esto, puedan resolver». Así que no fui directamente la primera empleada, de hecho… Fui de las últimas en entrar como empleada, porque también teníamos que buscar… Consolidar el equipo, consolidar roles estratégicos. Y como ese rol de fundadora, viste, siempre te agarra y decís «bueno, vamos a corrernos un poquitito y posicionar a otros perfiles antes, que nos iban a hacer crecer desde otro lugar». ¿Y cómo fue ese cambio? La verdad que para mí fue muy desafiante, porque si bien yo venía de hacer muchas cosas y previamente había emprendido, yo había tenido un año… Donde venía de varias becas, no solamente una, sino que se me había empalmado con otra que era la IVLP, que también era en Estados Unidos. Entonces venía con ese mindset americano donde un poco es como «una cosa y hacela bien, y enfocate en esto». Lo cual para mí fue un movimiento muy grande, porque yo trabajaba en un proceso, siempre tenía un proyecto core, varios que iban desde dar clases en FLACSO, en la universidad, yo era profesora, tenía como muchas cosas, los proyectos de investigación en los que trabajaba.

Entonces fue como correr un mundo, un universo muy divergente. También venía de Wikimedia Argentina, de hacer muchas cosas a una sola cosa, con un solo foco. ¿Qué solo había hecho antes de tomar ese rol? Porque venía con esta mirada y fue una apuesta mía. Me acuerdo que estando en Estados Unidos, yo en ese momento coordinaba también en… El área de innovación tecnológica de Fundación Huésped, que tenía varios proyectos, y Leandro Kant, que hoy es el actual director ejecutivo, me decía como… «Vos vas a volver y vas a hacer una sola». O sea, me acuerdo que me hicieron una mini despedida y yo estaba con todas esas agendas siempre de mil cosas, y fue como entre divertido y raro, porque todos lo veían como «esta viene a hacer otra cosa, pero no sabemos qué». Leandro, que ya sabía que habíamos arrancado un poco con Chicas, siempre me decía «vos tenías que ser directora de Chicas en Tecnología», y yo era como «nah, Leandro, estás tipo bien pepe». Creo que podría contaminar además lo que yo hago porque me gusta… Porque a lo que me dedique. Y bueno, esos meses que estando en Estados Unidos incluso, está, tipo, llamaba y le decía «bueno, este es mi último cuatrimestre, que voy a dar esto», iba avisando a todo el mundo, iba cerrando, y volví y era como volver a la nada. Eso también fue desafiante. Me acuerdo que fui a Huésped, que tenía algunos libros, algunas cosas que me iba como para cerrar.

Y además me había tomado como una mini licencia.

Y fue como «pero te habíamos dicho, pero no sabés a dónde vas», y me acuerdo que Leandro me decía tipo «pero ¿a dónde vas?», y yo tipo «ni idea». Tenía un poquitito de plata para pasar unos meses, no mucho, porque estas becas también necesitaban una parte de la inversión de cada uno y de cada una. Y bueno… Se fueron dando varias cosas. De nuevo, estaba tomando, tenía varias entrevistas. Me acuerdo que tenía entrevistas con varias compañías de tecnología acá en Argentina, pero bueno, llegaba el punto que era cuando, viste, te terminaban de leer la carta oferta y ya que vos firmabas, ya estaba, había pasado todos los procesos, todo.

Es como que me agarraba algo como «no sé, no sé si me quiero meter acá full». Y me acuerdo que lo que nos había pasado en la organización fue un poco como… Teníamos apenas un budget muy mínimo, muy, muy mínimo, con esto que decíamos, estamos pagando otros salarios, otros sueldos. Y un día que nos juntábamos las cuatro, como que pasamos a una modalidad de juntarnos una vez por semana, y yo llego al coworking en el que estábamos y las veo a las tres juntas y digo «ah, bueno, llegaron más temprano que nunca», pasaba que tipo acá ya éramos todos en el horario. Y bueno, ahí me dijeron como «bueno, sí, tenemos tipo…». Siempre hacíamos como una lista, cada una llevaba una agenda diferente. Y ahí me acuerdo que me plantearon: «Bueno, Meli, mirá, tenemos este fondo chiquitito. Nos damos cuenta de que alguien tiene que tomar la posta de esto y tener una sola voz versus cuatro opinando todo el tiempo, poniéndole cosas todo el tiempo». Por más que veníamos bastante ordenadas en de qué se ocupaba cada una.

Y bueno, nos parece importante o interesante si vos lo querés tomar. Y para mí fue como «guau, qué desafiante», porque… Eso te digo, le venía diciendo a todo el mundo, no, viste, como que para otras personas era medio entre natural y obvio, y para mí era… Y ahí, entonces, me acuerdo que les dije «miren, denme una semana», porque además también era salir a hacer fundraising. Bueno, generar todo lo que era el modelo de financiamiento, cosa que yo, si bien tenía mucha experiencia, no venía de hacer ese tipo de trabajo, y que es una parte… Volviendo a tu pregunta de quienes emprenden, que tienen que tener en cuenta, nodal. Y en el que yo tenía que no solo buscar para sostener, crecer, consolidar… Sino también incluso para mi vida misma, era algo que tenía que decir: «bueno, este es mi rol, y ahora no te da la vida para hacer 50 cosas a la vez, como venía haciendo, y que además sea algo que en lo personal me motive lo suficiente», ¿no? Entonces cuando empezás a tener esos roles, un poco como que lo que vos hacés se corre y el día a día empieza a ser algo administrativo, contable, financiero, viste, como que empiezan a haber un montón de capas donde, si ella buscaba siempre estar entendiendo, metiéndome, conversando, también no te dan las manos y tu foco en una dirección o en un rol más de alto nivel general no es el core de la organización, ¿no? Si ya no te desprendés, ¿sabés? Sos quien estás ahí conectando de alguna manera todos los puntos en una organización o en una empresa o en una startup. También te pasa que tu día a día empieza a ser otra agenda, donde además en Latinoamérica y en el mundo, te digo, porque después empezaba a buscar otras cosas, había muy poco. O sea, hay muy poco de los modelos, por ejemplo, de impacto con temas de la tecnología, que hoy por ahí es como medio común decirlo, pero en ese momento no. Entonces vos tenés que salir al mercado y competir, por ejemplo, si buscás un talento, alguien de tu equipo, y estás compitiendo con incluso sueldos que son de la industria tecnológica. Entonces, como vos hacés algo del for good, y no sos una ONG, pero sí, pero no, pero bueno, empiezan a estar todo ese tipo de cosas que son muy desafiantes. ¿Entonces cómo fue ese camino? Te cuento todo este viaje porque también para mí fue como, bueno… La agenda se volvió a llenar de otras cosas que quizás tenían un mismo nombre y apellido, pero eran muy divergentes y eran como muy diferentes, y también había que darle… Una parte de mucha innovación, porque cuando íbamos a aplicar a fondos, o sea financiamiento, tenías que estar todo el tiempo pensando «bueno, ¿qué es lo que hace tu organización diferente del resto?»

Bueno, desde la dinámica, el modelo, la metodología, sistematizar los programas. Por ello, como venía con bastante experiencia en educación y en esos temas, para mí eso era como un poquito lo que entendía muy bien, pero bueno, tenía que tener también esa parte de, como, esto además va a ser sostenible si empezás a contratar, cómo te garantizás que esto va a sostenerse. Y la verdad que siempre buscamos también… De nuevo, ser competitivos en un mercado raro… Y poder también tener el mejor talento, y lo logramos, siempre tuvimos gente muy talentosa en la organización trabajando. Y yo creo que también en un momento, hasta esto que tenés que crear, que es todo el modelo de financiamiento y lograrlo, porque además son miles de reuniones con sponsors, donantes, en donde por ahí no entrenás mucho la frustración porque no pasa nada. O por ejemplo, el otro día se ganó un premio que yo había hecho todo un vínculo y un trabajo, ¿sí?, cinco años atrás, y decís «¿cómo esto va a pasar ahora?». Tenés que tener mucha esa flexibilidad de decir «bueno, sí, hay un momento donde eso aparece, pero es un tiempo y una inmersión».

¿Cómo se lidera una organización en plena pandemia?

Melina: Entonces yo creo que lo que me mantuvo en este ejercicio de pasar de algo único una vez… Es esta divergencia que te cuento y esta heterogeneidad, y estar siempre aprendiendo. La verdad es que… Se te arma un chip donde todos tus días pensar de esto, no es que vamos a agarrar y decir «no, a las 20 corto y hago, no sé». Yo me acuerdo que con un gran amigo, Daniel Tricárico, éramos los primeros en llegar al coworking, estábamos tipo 7:30, 8, y los últimos en irnos, tipo 11 de la noche, y no había nadie como nosotros, y así nos reíamos porque decíamos «somos como directores ejecutivos sin fronteras», viste, en vez de Médicos sin Fronteras.

Porque de la flexibilidad de hacer todo hasta esta cosa de estar siempre como en la frontera de las cosas, a veces cosas complejas. Emprender en Latinoamérica tiene la complejidad de variables económicas, de estar pensando también «bueno, te ganaste un grant, pero en tu país no pueden entrar divisas», como un montón de desafíos, que decís «sí, bueno, pero el costo que yo después tengo por este programa no es… ¿o cómo lo puedo… No diluir este equity?». Bueno, y un montón de cosas que empiezan a pasar en el camino.

Que son muy, muy, muy desafiantes, pero yo creo que, de nuevo, es lo que me sostuvo al foco de una sola cosa. Fue eso, pero fue todo un viaje muy, muy intenso, que además, cuando empecé a tener la estabilidad y el momento de decir «bueno, listo, ahora puedo empezar a hacer esto», yo tenía ganas de correrme y dejar una organización armada, robusta… Para lo siguiente, y además con otros liderazgos que también estén en la Comisión Directiva, que fueron las primeras personas que también invirtieron y creyeron en la organización. Algunas de ellas siguen.

Y en ese camino apareció la pandemia y el modelo tuvo que cambiar.

Y yo me acuerdo que de hecho teníamos todo un cambio, un recambio de crecimiento en el equipo, en el staff.

Y siempre lo hablamos con una de las personas que me dicen: «yo siempre me acuerdo que vos venías y nos decías: ¿qué está pasando? Algo hay, hay algo en China, tengámoslo en cuenta, consideremos». Porque bueno, vos te acostumbrás a hacer más escenarios, viste, como en el rol de… Tiene esa amplitud también de estar siempre armando escenarios. Y yo veía que eso estaba pasando, y además empezás a leer cosas como jamás en tu vida ibas a leer, como comportamiento de mercados, un montón de situaciones. Y yo me acuerdo que teníamos las reuniones de equipo ampliado y estaba tipo «yo tengan en cuenta, me parece que esto lo deberíamos ver», y nada, ya la lucha de la mañana, pasó lo que pasó. Pero eso también, y ese fue como un año para mí muy desafiante, porque sostener un equipo nuevo que casi en persona, tenían que hacer sinergias, conocerse. Hicimos muy buena cultura en ese año, que fue de nuevo desafiante. Pero en el camino también tuvimos que reconvertir la organización, porque la organización pasaba de ser un montón de actividades presenciales a pasar a ser 100% online, donde había que entender si queríamos llegar realmente a las chicas, cómo lo podíamos hacer con chicas que por ahí no tenían datos, no tenían computadora, o sea… Pasaban a tener otro tipo de ecosistema y otras problemáticas, y la verdad que ahí hicimos también un trabajo que yo creo que por lo menos a mí me permitió mucho… Volver a consolidar alianzas, hacer alianzas con lugares que quizás llegaban a ciertos espacios o territorios. Me acuerdo de, no sé, una sala de computación de un municipio en Tijuana, México, donde con el tema de la pandemia abrían cada tanto para que puedan las personas ver correos y demás, y entonces hicimos una alianza e implementamos uno de los programas. Pero bueno, tenés esa flexibilidad, porque ese año crecimos tremendamente en un momento donde además a las organizaciones les pasó lo contrario. Y bueno, igual yo creo que eso fue muy coincidente con el mundo tecnológico, el mundo tecnológico también creció mucho.

Se necesitaba muchísimo talento. Pero también era raro invertir en algo, pensar que quienes invierten en Chicas en Tecnología es un trabajo muy a largo plazo, porque a los cinco años quizás esa chica te elige, pero te elige desde otro lugar, está con un engagement diferente, o es una apuesta que también había que contarla y hacerla sólida. Entonces, con todo esto te digo que yo, además de aprender a mirar escenarios, tuve que operar en escenarios… Desafiantes. Y eso me hizo que no me aburra y que pueda pasar esta pregunta. Y para volver a tu pregunta inicial, pasar de un montón de cosas a esto, y de esto en un tiempo y esto en un tiempo en otro escenario, que bueno, me permitió todo esto. Todo esto que fue para mí maravilloso y desafiante a la vez.

¿Qué efectos secundarios trae enfocarse en un solo proyecto?

Magali: ¿Qué consecuencias secundarias o inesperadas te pasaron a vos de… Cambiar de este modelo de un montón de cosas, donde hay algo de ego que es muy cool cuando estás en muchas cosas y tu nombre de pronto sale en muchos lugares, estás involucrado en muchos proyectos y muchas organizaciones, a todo lo contrario, que es como full foco en una sola cosa, y quizás se acaba un poco ese brillo de estar ocupada, viste, y corrés para todos lados, hacés un montón de cosas?

Melina: Sí, creo que lo que me pasó es que igual pasaba todo eso de estar ocupada con mi cosa, pero mucho de lo que corría antes era obvio porque estaba en una institución, un proyecto cool, una iniciativa. Entonces yo no tenía que pichearlo tanto, era como «ah, obvio, vos venís de Wiki, vos venís de FLACSO, de tal lugar», como… Que ya estaba la marca posicionada. Además tuve que posicionar la marca fuerte, como «bueno, estas, Chicas en Tecnología, hacemos esto», entonces… Cada vez que por ahí me llamaban para una cosa, yo tipo trataba de meter lo otro, trataba de meter Chicas en Tecnología. No sé, me llamaban para una entrevista de educación y tecnología, bueno, Chicas en Tecnología, viste, o de impacto social y creatividad, y siempre volvía como a una parte que por ahí yo no soy experta en eso, pero lo tuve que hacer, entonces.

Magali: ¿Fue raro ese proceso? No fue un proceso, ¿cómo decís de qué te llaman? Porque la institución te valida y estás con el cartel, ¿viste? Qué pronto vos sos la persona que está llevando un cartel y tratando de posicionarla y decirle, bueno, viste todo eso otro que había hecho y que me conocías, bueno, tiene que ver con esto. Entonces para ella fue como la parte que vos decís.

Del efecto secundario que no se ve, que tiene mucho de esfuerzo, también a veces de.

Yo creo que es una red vincular y vos pedís y tenés que dar. Entonces hay mucho de lo que no se ve, hay un flujo donde le pedís un favor a alguien y después le tenés que acercar algo desde otro lugar. No se ve todo eso, porque no es que gratuitamente aparecés, no trabajaste, te posicionaste. Hay todo un trabajo que no se ve, que tiene que ver con generar entramado, generar posicionamiento, y tiene un desgaste emocional muy alto. A mí me importaba muchísimo lo que estaba diciendo con Chicas en Tecnología y, al ser algo desconocido, había que.

Que pueda rodarle además coherencia, porque trabajamos con menores de edad, donde no podés estar haciendo cualquier cosa. Entonces también tenía mucho de estudiar, de prepararme, se iba a un panel, a cualquier lugar, a estar ahí súper con las leyes, con esto, con lo otro, que además en el territorio digital cambian todo el tiempo. Tener todo esto muy presente hace la parte de, bueno, antes estaba buenísimo, ahora tenés que hacer un montón de cosas para estar ahí y empujar la vara.

Que no se ven, que no se gratifican, que no se reconocen, que la gente ve como hay un montón de memes, no es la punta del iceberg, pero no ve todo lo otro.

Y que en lo personal también.

Sí, a mí me trajo mucho desgaste. La realidad es que hay un momento del día que es algo muy drenante. A mí naturalmente me apasiona y me encanta hablar con la gente y conectarme, pero después llegás a tu casa y no querés hablar con nadie.

Porque te quedaste sin palabras, porque hiciste un esfuerzo cognitivo tremendo de interactuar con la otra persona, de poder también aportar valor en una conversación, una escucha activa, constante. Y creo que también.

La parte que una deja de lado son los vínculos más personales, la familia, la pareja y las amistades, que después te ven del otro lado y te dicen, bueno, pero yo te veo y estás a full siempre con esto y no sos así. Después, cuando se apaga la luz, es normal, porque lo que aprendí los últimos años es también entender que eso es normal. Que también por eso está bueno regular y por eso también está bueno.

Pensar el éxito y el tiempo desde otro lugar, que vamos a llegar. Yo creo que las personas que laburan, y laburan de una manera, llegan.

¿Qué significa el éxito y cuánto estás dispuesta a pagar por él?

Magali: El tema es cómo llegar, no llegar espléndida con la cara pero atrás sintiéndote remal, teniendo un montón de temas que por suerte ahora se han empezado a hablar más, como la salud mental, o todos estos síndromes del impostor, o todo lo que nos pasa además a las mujeres particularmente. Yo creo que hoy valoro más el proceso de cómo llegás que el llegar en sí mismo, porque creo que ya me había pasado antes en otras experiencias. Yo trabajaba antes de Chicas en Tecnología, además, con gente muy vinculada a tomadores de decisión. Y también las veía, muchas veces yo estaba en el backstage o acompañando o era parte del equipo, el círculo rojo. Y entonces veía toda esa parte y, si bien era muchísimo más joven, me pasaba que a veces había cimbronazos y yo decía, ay, no, pero tiene cáncer.

O le pasó esto. O mirá cómo se lleva con su pareja o con sus hijos. ¿Imaginabas mi lema? De no encontrar también esos liderazgos, porque además son liderazgos difíciles de encontrar.

Que te puedan decir, está buenísimo el éxito, pero también esto es importante. O cuando el éxito también es efímero, no depende de lo que entendamos, pero lo que genéricamente entendemos como éxito.

Hay mucho de que a veces es muy vacío, ¿no? Y es muy efímero y también te vas encontrando con que en realidad.

¿Tenés poca gente después? ¿Para celebrar y para que te entiendan y para compartir más que celebrar, no?

Entonces, todo este camino que vos decís, y me gustó que trajiste también la palabra de Leo.

Es un trabajo muy fuerte desde el liderazgo y de Leo de decir, bueno, ¿sí debemos querer esto?, ¿realmente estás dispuesto a pagar este precio?

Melina: Que no, no digo que no y creo que hay gente que le encanta y está buenísima. De nuevo, no quiero juzgarlo porque sería además muy.

No, no tengo las habilidades tampoco para juzgarlo, pero siento que. Y tampoco quiero pecar de.

No sé, injusta en algún punto, porque también son los parámetros sociales. A mí me pasaba que te den el premio de emprendedor del año por Uruguay y decís, qué lindo, qué espectacular, sí, está buenísimo, pero en el fondo sabés que eso te ayuda también para ir a otra mesa, para poder ir a otro financiamiento y que tu trabajo de sostenibilidad sea más ameno, por ejemplo. O sea, no solamente es esto, hay una lógica que está conectada con eso.

Me acuerdo de algunas campañas que hicimos, por ejemplo, con Disney.

Que apoyaba a organizaciones con impacto y que fue también parte de las tensiones que tuvimos en el equipo fundador, pero que para mí era, no, esta es la oportunidad para que nos pongan en la marquesina para poder hacer otras cosas, y además está buenísimo porque con este fondo podemos hacer esto otro, ¿viste? Es un pensamiento que uno desarrolla porque hay unas reglas del juego que yo creo que pasan en el mundo non profit, pero también pasan en el for profit. Cuando escuchás una startup que al final terminó entrando a la serie B, terminás dándote cuenta de que vos tampoco sos dueño o dueña de tus decisiones, que en realidad estás todo el día corriendo para rendir cuentas a quienes invirtieron o invierten.

Entonces, en tener muy claro todo eso.

Es difícil porque es darte cuenta de algo que es movilizador, doloroso, sobre todo para Leo y sobre todo para estos modelos que aprendimos de líderes, de posiciones de liderazgo, que yo creo que.

Que está buenísimo también encontrar en el camino. Yo siempre digo que emprender también es emprender una versión de uno mismo. Y sobre todo, en el liderazgo, entender qué querés vos de todo eso, dónde podés dar más valor. Pero además, a mí me ha pasado, por el mundo de la danza, que muchas veces yo era muy buena en cosas, pero después me di cuenta de que no era lo que quería hacer. Entonces a veces vos podés ser buena en algo y la decisión es solapar, si querés, y si estás dispuesto a pagar ese precio, que por ahí no tiene que ver con la historia de vida que vos querés construir, que creás y entendés que es sostenible para vos.

Creo que las personas nos vamos conociendo en el transcurso de la vida y entendiendo nuestros termómetros. Yo sé que sí, además tengo una personalidad. Si alguien venía en un momento y me decía, bueno, seguro que no podés hacer esto o hasta acá, yo decía, ah, te voy a demostrar que no, voy a hacer tres veces mejor y bla, hasta que dije, no, para, quiero bajar. O sea, las veces de actividad que escuché la frase.

Este es un tren y pasa una vez y no sé qué, y me he subido así a esa frase y al tren. Hoy estoy más en, bueno, mirá, sabés qué, yo quiero crear el destino del tren, cómo va a llegar. Quiero hacer todo eso, creo. Quiero crear un sistema en el que no me compre más esa adrenalina de, apurate porque es esto así o nada. Y es muy injusto.

Y creo que también conocerse en personalidades como las mías es muy adictivo. Me atrevo a decir hasta que es una droga. Viste, así, espectacular, allá voy. Entonces por eso le tengo respeto, me escucho, me conozco, un montón de cosas que me aporten a mi autoconocimiento para entender si la decisión la estoy tomando yo, mi ego, lo que entiendo o creo, o imagino que el resto espera de mí.

Y quiera demostrar. O ese deseo o proyección que estoy construyendo de a poco sobre cómo me interesa a mí.

Magali: En hacer este recorrido. Creo que hay un momento cuando avanzás en tu carrera y ya.

Hiciste como check en un montón de experiencias.

¿Qué se siente recibir premios y reconocimientos?

Magali: Que me imagino que tenés que dejar de demostrarle al resto, y alguien como vos, que ganó tantos premios, tantas becas, tanto reconocimiento, ¿qué se siente del otro lado?

Melina: A veces tenés la cosa para mí, como que es tan solitario ese camino que cuando te reconocen es como, ¿viste?, ay, qué bueno, alguien lo vio.

Y no lo digo por nada, pero es real, al final del día es muy solitario y te viene la pregunta de si estoy haciéndolo bien, para qué, cómo, cuándo. Entonces el reconocimiento para mí siempre fue un bus de vamos para adelante, está buenísimo, a seguir. También muchos de los reconocimientos los tuve en etapas, por ejemplo en la pandemia, donde los reconocimientos estaban más conectados con el tipo de liderazgo, y eso para mí fue como, bueno, podemos no romper a las personas y hacer algo diferente. Y construir valor.

Y que eso también se ha valorado, y que en tiempos de crisis, liderazgos que den un poco. Yo creo como de.

No quien lidera, que te da la posta ni nada, sino que te acompaña en dar algunas herramientas para atravesar en conjunto ese momento, sobre todo porque cuando hay liderazgos de propósito, lo que nos pasa es que nos conectamos las personas con propósitos más grandes. Entonces muchas veces era más check de, bueno, el equipo, lo que estamos haciendo. Y eso también para mí era súper valioso, importante muchas veces. Además, los reconocimientos iban atados a fondos que a mí me permitían hacer otras cosas o hacerlas en menos tiempo o con menos trabajo, porque ya con eso podíamos implementar un proyecto que quizás era de muchísimo valor, pero no teníamos financiamiento. No habíamos encontrado el partner que te diga, sí, yo te lo banco porque está buenísimo, pero sabíamos que tenía un montón de impacto y teníamos que validarlo. Entonces el reconocimiento era dinero que yo lo podía reinvertir, y eso también lo agradezco infinito. Porque también me permitió, el día que me fui de la organización, dejarla desde un lugar que pudiera ser sostenible, no tener que salir a correr a buscar fondos, como sí me había pasado a mí en la etapa de la organización en la que estaba. Y yo creo que tiene eso, pero voy a tomar algo que vos preguntaste y que tiene que ver con esto de que no tenés que demostrar más, y la verdad es que.

No sé si porque yo por ahí en mis inicios de carrera profesional hice en el mundo corporativo, y hace unos años también volví al mundo corporativo, y este año también me fui del mundo corporativo. Pero siempre trabajé con el mundo corporativo y lo conozco muy bien porque me siento en las mesas, si se quiere, como consultora antes de Chicas en Tecnología y durante.

Y ahora que estoy a veces haciendo consultorías donde estás en los lugares más desafiantes.

Me pasa que siempre tenés que demostrar algo. Yo creo que no hay un momento donde te podés sentar y decir, listo, sobre todo cuando trabajás con temas que son muy nuevos todavía en el mundo. Falta mucho de que la gente.

O sea, la tecnología es invisible, vos le tenés que contar a alguien que vas a hacer algo que.

Un grupo, bosquejos, ingenieros, un grupo muy chiquito entiende que hay un código que podés chequearlo, que es bueno. Cada vez más tiene esta cosa de la accountability y demás, pero la realidad es que igual sigue siendo algo muy abstracto, y le tenés que meter mucho de que la otra persona lo entienda y lo vaya viendo. Entonces siempre estás demostrando cosas.

Desde una idea que es valiosa desde.

Una forma de hacer desde.

¿Por qué vamos a ir por ese camino y no por otro camino?

Y esto te lo digo porque no sentí nunca que ya estaba, que había llegado. Creo que eso no lo voy a sentir nunca. También de nuevo por mi personalidad y porque creo mucho en que vamos renovando esos compromisos, con qué queremos hacer y hacia dónde.

Y a veces también, en este último tiempo, empiezo a valorar más otro tipo de reconocimiento. O sea, me son muy importantes esos reconocimientos externos.

Pero también son muy importantes.

Reconocimientos más cercanos. No sé, mi familia, que ahora tengo una hija, mi pareja, mis amigos. O sea, son personas que para mí si me dicen, Mel, qué bien, cómo te vi. No sé, el otro día, por ejemplo, estaba haciendo algo corriendo de acá para allá y mi suegra me dijo, che, bueno, ¿hiciste esto y cómo en este tiempo hiciste esto? Otro como cambios que para uno es re difícil bajarse del pony. Es decir, bueno, voy a hacer esto, yo le meto mucha onda a eso y mucha energía, y fue relindo que alguien que por ahí nos ve en una dinámica corriendo todos los días familiar me lo reconozca.

Me pareció hermoso, y le dije, uy, qué bueno que lo viste y que me lo digas, porque por ahí una vez se ve, lo pensás y no lo decís. Digo esto porque todas las personas podemos reconocerle algo a alguien. No saber lo importante que somos para esa persona en ese momento, decirle, sí, mirá qué bueno lo que hiciste acá.

¿Cómo te transformaste? Incluso hasta desde una perspectiva, no sé, estas frases que a veces decimos, no voy a hacer nunca esto, y que te propongas hacerlo y decir, bueno, lo voy a probar, y hace un montón, y hay que reconocerlo, valorarlo.

Y para mí, de nuevo, creo que las personas necesitamos también entender y ponernos en esas escalas de valor. Porque yo ahí busco muchísimo la coherencia. Hoy busco realmente sentirme en un lugar donde quizás, viste, vemos las películas de los 90, o por lo menos las películas con las que yo me crié. Y era como.

Los modelos que veías, la persona en la bolsa de Wall Street, tipos súper bien cool, pero después tenía como una familia cualquiera. Como ese modelo de liderazgo.

En donde no es coherente.

Y de nuevo, no por poner que tenés que tener una familia o no. Hoy yo la realidad es que valoro un montón a gente que te dice, che, yo todo bien, pero prefiero este modelo de familia. Prefiero, por ejemplo, no tener hijos. Prefiero esto, prefiero, pero hay una coherencia ahí. Entonces salen a contarte cosas después que para mí es re genuino, o hacer cosas que son regenuinas, y decís, ya por eso.

Tapá, te escucho. Y me parece que es algo que tiene muchísimo valor y que no lo consideramos y no lo reconocemos. Finalmente, además de todo, creo que hay mucho de en ese proceso reconocerse a una misma, porque nos cuesta mucho, también, particularmente a las mujeres o a las minorías.

Reconocernos, reconocer dónde estamos.

¿Cómo reconocer lo que ya lograste?

Melina: El otro día, bueno, hace bastante, hablando con Alex Marcotte, que me pidió para su libro, ella trabaja mucho sobre el síndrome del impostor.

Y me pidió que escriba algo y. ¿Creo que había una pregunta, no, que?

Que tenga que ver con cómo vos te das cuenta de que estabas haciendo algo bien. Y yo la verdad que ahí me di cuenta de que tiene que ver con que yo vengo de un lugar rechiquitito, que es un pueblo de 2000 personas. Cuando yo estaba pude ir al Colón, que para mí fue un montón, y fue 1400, como los pequeños saltos grandes que uno hace en su historia de vida, y en ese momento tenía una edad.

Era muy chica y que me voy dando cuenta de que entonces.

Tiene un montón de valor para mí y ese es un reconocimiento muy grande porque después, si no lo tenés en mente.

Y justo que estamos en un momento del año de balance. No sé cuándo escucharán esto las personas, pero diciembre suele ser el momento de la gente que hace balance y proyecciones.

Pero por ejemplo, este año estoy valorando muchísimo haber puesto por primera vez en mi vida, de una manera muy enfática, mi bienestar, mi salud mental, mis redes, mis conexiones.

Si se quiere, como de alimentación, porque el dar, el dar, el dar y no estar en lugares que te den, que te alimenten también, tiene un costo alto. Después hasta yo me siento mal diciendo siempre lo mismo. Como digo, no necesito nada de vos, tenés esta plataforma donde hablás todo el tiempo y te alimentás y vos también incorporás y buscás. Pero bueno, no todas las personas lo tienen y lo buscan.

Yo creo que en ese momento y en este momento estoy buscando, como también a veces digo, qué bien puede bajarme de ese tren. Que me dijeron que pasaba por única vez. Que iba a una velocidad tremenda y que no estaba muy claro el destino tampoco.

Yo por lo menos, para mí, probablemente digo, mi estilo más filosófico, más profundo, no como que no digo que.

Al revés, y muchas veces los destinos están súper claros.

La organización con más impacto, la empresa con más profit, digo, hay muchos. Eso creo que. Reconocerse primero de todas las pequeñas cosas que hacemos. Bajarlo, escribirlo, yo soy muy de los post-it, listo, me pongo cosas y así, che, trozo. Esto hace que busquemos cada vez menos afuera y así va en ese círculo, gente real que la tenés, familia.

Amistades. Vas como ampliando ese círculo. Entonces cuando aparece esa sed por el reconocimiento, también creo que pasa porque te falta todo eso otro. Está buenísimo, de nuevo, es importante, es un check, pero no es lo único y me atrevo a decir lo más valioso. También creo que con la experiencia y el pasar los años y el hacer te vas dando cuenta cuando cruzás tus límites y es como, listo, hice esto que parecía espectacular.

Bueno, no sé si va por acá o no sé si va para acá, para mí en este momento. A mí me gusta mucho cuando leo biografías. Y sé que la otra persona llegue a la conclusión de que vos no tenés que vivir para aprender, tipo cuando tenés alguien muy famoso que te dice, como no sé, la biografía de Matthew Perry, y decía, como nadie que no haya sido famoso, a entender que la fama no te arregla ningún problema, viste, cuando lo tenés que vivir vos hasta aprender y llevarte esas lecciones, porque si no todos leeríamos y seríamos. Nadie tendría errores, no, si fuese tan fácil aprender de los demás tal cual.

Magali: ¿Cómo hacemos para cerrar?

¿Qué liderazgos necesitamos en un mundo convulsionado?

Magali: Este episodio, quiero dejar un momento de palabras finales para un mensaje a la audiencia, puede ser algo que ya hayamos hablado o que quizás quedó en tu cabeza resonando, pero.

Melina: Con libertad. Bueno, yo creo que este es un momento del mundo desafiante.

Y muchas veces nos preguntamos, ¿por qué estamos acá?, ¿por qué todo es tan difícil?, ¿por qué todo está tan desafiante? Sobre todo cuando queremos emprender, hay algo de la incomodidad de lo que ya estaba y que nos mueve a crear algo diferente, ¿no? Entonces yo creo que me encantaría que las personas nos demos cuenta de que este es un momento que tiene, así como tiene todos esos contras.

Tiene un montón de pros. Es que estamos escribiendo un libro inédito, o sea, realmente no hay recetas, hay experiencias, nos estamos alimentando mucho de esas experiencias que necesitamos, que también las personas tomen ese rol protagónico.

Rompamos con ese statu quo de esto está mal por esto, por lo otro, mirarnos como protagonistas.

Y creo que está como muy habilitado crear algo, además de diferente, muy diverso y muy particular, como que no es necesario seguir ser parecido o transformar desde, y me parece que en eso. Como un mensaje.

Creo que uno de los desafíos más grandes que tenemos es el de liderazgo y no encontrar líderes que nos cierren 100%.

Y que en eso, vuelvo a la responsabilidad, y creo que las personas tenemos que construir otro tipo de liderazgos y me parece que la tecnología es muy importante, es clave, nos da un mindset y un canal.

Pero también es una herramienta, ¿no? Entonces creo que lo más importante al fin del día y las cosas que se están debatiendo en relación a inteligencia artificial, lo que pasa con las compañías y demás, si mirás y hacés un doble clic, son temas de liderazgo. Los desafíos más grandes que tuve en mi vida no fueron por falta de recursos, incluso en lugares llenos de recursos. Tiene que ver con los tipos de liderazgo, entonces, si aprendemos cada uno y cada una a liderarnos, a buscar y a exigir también otro tipo de liderazgos, me parece que podemos transformar desde el lugar en el que estamos con algo.

Tan chiquitito como eso, incluso hasta ahí, en una entrevista, de preguntar, y cómo es tu tipo de liderazgo, que la gente no lo suele hacer. No compramos como todo el paquete y no preguntamos eso, que después de todo va a ser lo que.

Lo que te haga, en definitiva, termina siendo eso. Entonces yo creo que ahí hay algo que podemos hacer y que es muy barato, muy chiquito, muy asequible. Y que invito a que todas las personas se animen a liderar a su manera y enseñando otras formas de liderar. Me parece que ese sería para mí un cierre.

Esperanzador en un momento tan convulsionado al mundo, donde necesitamos urgentemente otros liderazgos. Ahí va.

Magali: Gracias, Mili, por venir, compartir todo esto, un placer haberte tenido acá.

Melina: La misma, amada. Un placer que nos hayamos encontrado finalmente, que veníamos escribiéndonos. Yo me acuerdo cuando me escribiste hace un montón con lo de la beca por Instagram y yo te dije, dale, sí, esto, fijate esto. Para mí es importante que seamos red, lo que estás haciendo está buenísimo porque sos como una gran investigadora y estás escribiendo también y sistematizando. Y lo que hay atrás de lo que hacés también está buenísimo, entonces.

Te aliento y te agradezco que sigas acá, tenés una fan y también alguien a quien podés contarle siempre, así que gracias por invitarme a tu casa y a la casa de todas las personas que hoy están escuchando en este momento.

Magali: Me encanta. Gracias. Yo creo que estaba en una playa en Tailandia, acostada en la arena mirando Instagram, y me apareció una historia tuya. Hablando de este programa de becas, yo dije, uy, yo me acuerdo que en ese momento.

Cuando, a ver, un poco en los inicios de Tiene que haber algo más, yo decía, cuando ya vi que quería que sea como más que un podcast, porque ya había como buenas señales, creo que esto tenga impacto social. Y a mí, viste, cuando yo lo contaba me decían, estás delirando, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? O sea, nada. Viste, yo así de, no, para mí puede ser, no estoy muy segura cómo, porque si no te lo podría explicar mejor en este momento, pero para mí hay algo que se puede mezclar, yo lo vi en otra, trabajando en otros lugares, creo que puede funcionar, y la gente me decía, no. Entonces me acuerdo cuando vi la historia que pusiste de este programa, que era como justo esto es lo que yo contaba.

Y apliqué igual en el proceso, muy largo, no sé qué, y quedé yo, sentí que haber quedado ahí fue esta validación de que mi visión de que estas dos cosas se podían mezclar tenía sentido. Fue ahí la primera vez que alguien me dijo, como, sabés que sí, este delirio que estás diciendo se puede hacer. Existe, obvio, mucho trabajo, mucho esfuerzo, etcétera, pero siento que para mí esa historia, esa convocatoria, y yo que apliqué con todo esto que yo imaginaba, fue una validación de que lo que yo me imaginaba se podía hacer.

Melina: Ah, sí, tiene un reconocimiento. Un reconocimiento y me alegra mucho porque yo a veces cuando hago cosas en Instagram, yo no sé para qué o para quién. A veces me autocritico y digo, no, pero qué estoy haciendo, pero sabés que yo siempre pienso y alguien me dijo alguna vez, es que, Mel, vos sos medio microinfluencer. Hay gente remanija que está igual, estás como busteando, dale para adelante, porque yo digo, no, ¿para qué? Qué sé yo, me alegra el mundo porque creo que tenemos que ensancharlo de talento como vos, como el tuyo. Tenemos que ensancharlo, no tenemos que, viste esa cosa, ¿no? Si hiciste esto, no, no, no, no te lo voy a contar. O no sé qué.

O es una receta de la Coca-Cola, ya no va más, cuanto más personas haya así espectaculares como vos, con una visión y con ganas de transformar, más necesitamos expandir. Entonces agradecida, qué bueno que haya sido esta validación y este reconocimiento también del que hablamos antes, que hace que a veces, viste, como, ah, listo, no es tan solitario. Así que me llena de orgullo y nada, y acá estoy, y qué bueno mirar como la vuelta a los rulos de la vida.

Unos años después nos encontramos acá.

Magali: Hermoso, hermoso. A quien esté escuchando esto, viste que todos dudamos, como, uy, comparto esto, no sé a quién le va a interesar. La propuesta es, sí, vos compartí igual, porque siempre hay alguien que está mirando que no sabés, así que dale para adelante, que nunca se sabe. Hermoso, hermoso, bueno, gracias total. Gracias por escuchar este episodio, nos ayudás un montón compartiendo el capítulo con alguien que le pueda servir. Acordate que todas las semanas comparto ideas en el correo Tiene que haber algo más.

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Preguntas frecuentes sobre este episodio

¿Quién es Melina Masnatta y de qué habla en este episodio?

Melina Masnatta es Argentina, emprendedora, consultora, columnista y speaker. Cofundó Chicas en tecnología, una organización que transformó las oportunidades para 150.000 adolescentes y sus oportunidades en el mundo de la tecnología. Fue la primera directora de diversidad, equidad e inclusión en Globant impactando a los 27 mil colaboradores.Estudió en instituciones como Georgetown, LSE y recibió premios como la emprendedora social del año por EY

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