Noelia Aguirre Fernandez
Noelia es Licenciada en administración de empresas egresada de la Universidad de Buenos Aires y especialista en neurociencia cognitiva y data science. Anteriormente se desempeñó en roles ejecutivos en áreas de negocios y HR en empresas como YPF y Randstad. Fundó su primera empresa a los 28 años. Hoy en su rol de CEO y cofundadora de Robintests (una plataforma de nanotecnología e inteligencia artificial que detecta potencial para aprender y trabajar) acompaña a compañías como Siemens, Sanofi, PWC, entre otras, en sus procesos de incorporación de tecnología para la detección de talentos.
La ambición de Noelia de igualar el acceso y la equidad en el mercado laboral la llevó a fundar la iniciativa SOY TECHIE, en la cual permite visibilidad el potencial para estudiar en áreas STEM a miles de niñas en latinoamérica.

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De qué hablamos con Noelia Aguirre Fernandez
- Manejar la ansiedad y el estrés trabajando en esa industria
- Identificar nuevas oportunidades en innovación y transformar su trabajo
- Renunciar a su trabajo en relación de dependencia y lanzarse a emprender
- Rasgos en común de las personas que arriesgan
- Ganar tiempo gracias a producir con buenos procesos
- Factor miedo: Qué es lo peor que puede pasar?
- El aprendizaje como herramienta para reducir el miedo
- Encontrar mentores y aprender de quienes ya hicieron lo que vos querés
- Su experiencia como reclutadora de talentos: recomendaciones para tus entrevistas
- Qué cambió en su forma de pensar para pasar de tener su agencia a una startup y vender un producto
- Potenciar el aprendizaje con actividad
- Grabar un curso para LinkedIn
- Hacer networking. Cómo nos presentamos, qué historias contamos
Transcripción
Noelia Aguirre Fernandez es licenciada en administración de empresas, especialista en neurociencia cognitiva y CEO y cofundadora de Robintests, una plataforma de neurotecnología e inteligencia artificial que detecta potencial para aprender y trabajar. En la conversación habla de cómo dejó su agencia para emprender, perder el miedo, buscar mentores, las entrevistas de trabajo y el networking.
Introducción
Noelia: Si estás pasando por un momento de salud mental, si quieres cambiar de trabajo, si quieres aprender, si quieres llevarte mejor con tus relaciones sociales, ahí hay una oportunidad de conocerte mucho más. Hay un mundo para descubrir. Yo soy muy promotora de esto, de evangelizar esto que decíamos, que es el capital de la mente o el capital cerebral, que suena muy raro. Básicamente, creo que es mi cruzada también llevar el entendimiento de nuestra mente.
Lo más popular posible, porque ahí están las oportunidades de todo, cuando la gente empieza a ver cómo funciona nuestro cuerpo, el sueño. Esto que decíamos antes: cómo me llevo mejor con alguien, cómo logro un propósito. Hay una parte donde nuestra mente nos va a ayudar un montón.
Magali: Hola, soy Magali Bejar y esto es Tiene que haber algo más. Contamos la historia de profesionales valientes que se transformaron para alinearse con sus valores. Analizamos el camino para entender cómo lo hicieron. No sé si sabías, pero todas las semanas escribo para el correo semanal, donde hablo de cómo navegar el mundo profesional, el trabajo remoto y, obvio, también lo que yo aprendo del podcast. Anotá el enlace en la descripción o recibilo el próximo jueves en tienequehaberalgomas.com/correo.
Noelia Aguirre Fernandez. Noelia es licenciada en administración de empresas y especialista en neurociencia cognitiva y data science. Ocupó roles ejecutivos en áreas de negocios y recursos humanos, como en YPF y Randstad. Hoy es CEO y cofundadora de Robintests, una plataforma de neurotecnología e inteligencia artificial que detecta el potencial para aprender y trabajar.
Ayudan a compañías como Siemens o PwC en sus procesos de incorporación de tecnología para la detección de talentos. Además, fundó la iniciativa Soy Techie, en la cual visibiliza el potencial para estudiar áreas de STEM de miles de niñas en Latinoamérica. En esta conversación desmitificamos los procesos de contratación en empresas, conversamos de cómo ella entró en una industria sin ser científica, cómo facilitar el aprendizaje y qué le pasó a ella en sus experiencias, que decidió fundar una compañía para mejorar el proceso de selección de talento.
Atención: esta es solo la primera parte de la entrevista con Noelia. Hay una segunda que es solamente para los participantes de la membresía Tiene que haber algo más. Vamos con la conversación y cuando termines, contame qué te pareció.
Hola, Noelia, bienvenida a Tiene que haber algo más. Gracias por venir a conversar conmigo.
¿Cómo se maneja la ansiedad y el estrés trabajando en neurotecnología?
Noelia: No, bueno, gracias a vos por convocarme. La verdad, un placer estar acá conversando con vos.
Magali: Quiero, empecemos por acá: vos, que sos cofundadora de una empresa de neurotecnología, ¿cómo hacés para manejar la ansiedad y el estrés?
Bueno, la verdad es que utilizo un montón de técnicas. Parte de lo que a mí me desafió y me interesó de trabajar en esta área es entender cómo el cerebro maneja las funciones ejecutivas, el proceso de pensamiento y demás, y también cómo regular hormonas, procesos de sueño. Algo superinteresante que se llama brain health, que es la salud cerebral, una conjunción entre la salud física y la salud mental, ¿no?
Entonces ahí vos tenés todo, desde el núcleo, que es el sistema nervioso, hasta alrededor: todo lo que tiene que ver con las relaciones sociales, los propósitos. Es muy loco porque se conecta todo a través de la mente. Entonces yo lo que hice fue una búsqueda para entender cómo funciona todo eso, inicialmente para poder ayudarme a regular esta obsesión y ansiedad. Y así empieza mi búsqueda también en el mundo de la neurociencia, la neurotecnología y el funcionamiento del cerebro, porque quería encontrar formas naturales de regular el sueño y la ansiedad.
Hay muchas técnicas: pausas, meditación, respiraciones activas. Hay algunas técnicas un poco más específicas para algunas cuestiones, que tienen que ver más con la psicología conductual, pero mucha técnica, todo fuera de lo que es el uso de psicofármacos o de cualquier otra instancia que a veces permite relajar y bajar un poco la ansiedad.
¿Qué señales te avisan que ya no querés seguir en tu carrera actual?
Magali: Bien. Vos tenías antes una carrera, vamos a ponerle, entre comillas, más convencional: fuiste directora de tu agencia durante 11 años.
¿Qué señales de alerta viste que te hacían pensar que no querías hacer eso por el resto de tu vida?
Noelia: Bueno, primero, estaba aburrida. Sobre todo estaba muy aburrida. Había empezado, como decís, pasando de una corporación muy grande, una petrolera, sin escala. Un viernes renuncié y el lunes había empezado a trabajar, o sea, abriendo un espacio de consultoría para apoyar compañías. Lo hice con muchos desafíos, trabajando con empresas muy grandes, y en un momento trabajaba menos horas y producía muy bien. Pero estaba aburrida.
Más allá de eso, empecé a ver que tenía otras inquietudes. La tecnología me gustaba mucho, aunque no conocía nada, pero tenía intuitivamente ese olfato de decir: bueno, hay cosas que están empezando a aparecer alrededor de la tecnología y son muy interesantes de mirar. Y empecé, de manera más intuitiva, a mirar un poco más todo lo que tenía que ver con procesos de innovación.
E incluso, no creo que sea casualidad, llegaban a mí cada vez más compañías clientes que trabajaban en tecnología y me pedían empezar a mirar procesos de headhunting con perfiles muy nuevos. Se empezaba a ver todo lo que me interesaba mucho de la tecnología, que cambia tan rápido. Un mundo que cambia tan rápido es un mundo que te permite no aburrirte tanto. Pero sí, supongo que el aburrimiento, y también ver que había oportunidades de hacer cosas distintas dentro de ese nicho en el que yo trabajaba, que era el mundo de los recursos humanos y la consultoría específicamente, en los procesos de adquisición de talentos.
Magali: Contame entonces, ¿cómo fueron estos desafíos de empezar sola, de renunciar un viernes y el lunes… Ya estar arrancando tu empresa, tu proyecto?
¿Cómo se renuncia un viernes y se arranca solo el lunes?
Noelia: La verdad es que yo tengo una particularidad: me gustan mucho los desafíos y tengo muy poquito miedo. En general, hay algo que me caracteriza mucho, que es casi la ausencia del miedo. Creo que debo tener miedo a muy pocas cosas, y están más relacionadas con lo personal, con la vida de mis hijas, cosas así, que con lo laboral. Yo siempre, desde que era muy chiquita, me manejé con una máxima: evaluar qué era lo peor que me podía pasar si hacía algo, y si eso peor me lo podía bancar, lo podía soportar, avanzaba. Entonces siempre me regulaba así. Bueno, ¿qué es lo peor que puede pasar? Que te vayas independiente, que no te funcione, que estés un mes, dos meses sin clientes. En ese momento yo salía a crear una compañía donde tenía que buscar clientes para hacer el delivery y ganar mi salario a fin de mes. Entonces era: bueno, y si no pasa, volveré a buscar trabajo, conseguiré trabajo y vuelvo a empezar. Siempre tuve esa dinámica de regular si yo podía, digamos… Tolerar lo peor que pudiera pasar. Y entonces ahí decía: si puedo, ya avanzaba.
Magali: Reconozco que tenés que tener una orientación al riesgo superalta, ¿no? No son habilidades que a veces se tienen y no se tienen. Cuando la gente te dice: uy, a mí me encantaría hacer eso, me vendrías a lo que hacemos. Y decir: bueno, dejé esto, me fui para allá. Y decís: ¿cómo hacés? Hay como un set con el que uno ya viene, con ciertas competencias o rasgos que nos definen, y hay gente que es más arriesgada, ¿no?
Noelia: En general nosotros hemos estudiado todo lo que son los rasgos específicos de emprendedores, y tienen un nivel de orientación al riesgo que está por acá, o sea, no es onda: bueno, son un poco arriesgados. Disfrutan del riesgo, de la incertidumbre.
Magali: Claro, es exacto, esa gente que incluso dice: bueno, está todo mal. Pero es que creo que va a ir bien, y a veces como que ve que va a ir bien.
Te digo, eso está dado por condiciones de rasgos de personalidad y cognitivas, ¿no? Entonces, bueno, yo tenía eso, dije: la verdad es que lo peor que puede pasar no es tan malo. Y mirarlo también siempre con este enfoque en positivo: lo bueno que tengo para ganar es todo esto. Entonces siempre manejando ese balance, avanzando. La realidad es que quizás una cosa que la gente a veces no cuenta, o sea, uno lo cuenta así, dice: bueno, una historia de éxito, qué bueno, le fue bien.
La verdad es que trabajaba muchísimo más que cuando trabajaba en relación de dependencia en una compañía corporativa, donde trabajaba de 7 a 7 sin parar. Y ese es un lado B que a veces cuando la gente dice: bueno, los emprendedores que trabajan independientes.
¿Cómo trabajar menos horas y ganar más como independiente?
Noelia: Sinceramente, se trabaja muchísimo más.
Magali: Me llamó la atención esto que dijiste muy al pasar, que cada vez trabajabas menos porque producías muy bien. ¿Cómo hacías eso, cuando estamos muy acostumbrados a la mentalidad de trabajar 8 horas, cueste lo que cueste? Como que está la ley de Parkinson, que es que vamos a usar todo el tiempo disponible para hacer lo mismo. ¿Cómo hacías vos para revertir esto de hacer las cosas en menos tiempo?
Noelia: Cuando vos te ponés, o sea, lo que me pasaba a mí era que cuando ya estaba muy especializada en lo que hacía, que eran completamente procesos de hunting de profesionales y demás, empezaba, con un poco más de mirada de negocio quizás, a analizar cuáles eran aquellas cuentas, clientes o tipo de procesos que me generaban más revenue y menos tiempo de trabajo, ¿no?
Esa es la mirada más de negocio: hacer un análisis de tu cartera y entender qué clientes te reportan más revenue por menos trabajo. Por un lado, pero creo que también hay una cuestión que está más en uno, de tener esta mirada de no, como decís, no sentir que más horas es más dinero, sino trabajar en forma más efectiva. A veces conviene.
Hay gente que dice: bueno, no puedes decirle que no a ningún cliente. La verdad es que sí se puede. Si vos tenés un cliente que te paga 10 y te demanda 100, y tenés otro que te paga 7 y te demanda 5, no hay dudas. O sea, siempre tenés que evaluar ese equilibrio entre tiempo y dinero, y también otra cosa más, sobre todo en los negocios: qué posibilidad tiene ese cliente de seguir siendo un cliente a largo plazo.
A veces vos tenés negocios o proyectos que pueden generar mucho revenue en un tiempo cortito, pero te demandan mucho, desgastan tus equipos y no van a continuar con vos. Entonces es manejar un poco ese equilibrio, pero también tener la… Capacidad de saber que los clientes vuelven, o cuestionarnos clientes. Si un cliente se porta bien, le puedes decir que no a un cliente. Pero entender qué es lo que, creo que también hay un punto, cómo querés manejar tus negocios. ¿Eso querés, vivir quemada todo el día? ¿Querés trabajar con gente con la que no te llevás bien? Los que generalmente generamos un negocio más autónomo, que puede ser desde una consultora o ser un empleado freelance hasta tener una compañía… En general tenemos esto de querer elegir con quién trabajo. Entonces decir: bueno, esto es parte de los beneficios de trabajar en tu propia empresa o ser tu propio jefe. Entonces no tener esa mirada, por ejemplo, que pasa mucho en el mundo emprendedor, sobre todo en Latinoamérica y no tanto en Estados Unidos y en Europa. Latinoamérica tiene esta mirada de que el emprendedor tiene que sufrir, viste, trabajar 24 por 7, no tener sueldo, estar quemado: cuanto más quemado mejor. Se creó ese mindset de que tenés que ganar muy poca plata, porque si no se ve mal. Y vos vas a Estados Unidos y se lo decís a cualquier fondo de inversión, porque realmente el emprendedor lo que hace es buscar fondos para sus proyectos de tecnología, y le decís a un inversor: mirá, estoy trabajando en un proyecto hace un año y medio y no estoy cobrando un peso. Te va a decir: mirá, no me resultás atractivo, porque si vos estás súper quemado trabajando mil horas y no cobrás, probablemente… En seis meses te cansás y te vas a buscar a alguien que te pague el sueldo mes a mes y dejás el proyecto. Lo que necesitás es estar bien pago desde el inicio. Entonces a veces hay que desafiar también la mirada más social de cómo tienen que hacerse las cosas, y de hecho es un tema de educación. Yo tengo a mis hijas. A veces hay que trabajar mucho para ganar más, no, hay que trabajar en forma inteligente para ganar más. Pero eso está súper anclado también en nuestras sociedades, que la mayoría venimos, en Argentina, de inmigrantes, que han tenido que esforzarse mucho… Para conseguir las cosas. Y eso es súper interesante, cómo la historia nos determina hasta cómo nos paramos como emprendedores. Pero cuando vos te animás a hacer algo, es muy claro verlo en los casos. O sea, fijate, no lo hagas porque yo te lo digo, pero fijate en tus clientes: tenés uno que está súper encima y después, aparte… Para mí es ley que el cliente que te exige un montón te paga menos y después no lo vas a poder finalizar. Entonces siempre hay que ser muy inteligente con eso, con tu cartera.
Magali: Un anuncio rápido y seguimos con la conversación. Desde el podcast recibimos muchísimos mensajes de oyentes desde 59 países contando el valor que sacaron de escucharlo. Después de hablar con muchos de ustedes, lanzamos la membresía Tiene que haber algo más.
La idea central vino cuando me di cuenta de que yo los tenía que conectar para que se conocieran. La comunidad es una membresía global y remota donde aprendemos junto a otros profesionales desde más de 25 ciudades. Vienen invitados del show para hacer preguntas de todo tipo en un espacio de confianza, donde damos clases. Los que estamos dentro tenemos un club de lectura donde votamos un libro y debatimos entre todos. Hay un chat que nos conecta durante la semana para pedir ayuda, compartir recursos y oportunidades. Hacemos un desafío mensual, como por ejemplo usar máximo una hora en las redes sociales, y compartimos todos los días una prueba. Además, les comparto a los miembros una grabación exclusiva del podcast que no publicamos ni en Spotify ni en YouTube.
Dentro hay personas talentosas y ambiciosas que están trabajando activamente en mejorar como profesionales, en sus carreras y proyectos. Vas a encontrar personas en relación de dependencia, con carreras súper interesantes, emprendedores y freelancers. Aunque cada una esté en una industria diferente, nos une la forma de pensar. El enlace está en la descripción, y si querés unirte, fijate en tienequehaberalgomas.com.
¿Cómo se baja el miedo a lo nuevo y al cambio?
Magali: Me encanta, me ha gustado mucho esta máxima: ¿qué es lo peor que puede pasar con el miedo?
Y me pregunto, creo que también viene muy arraigado de la cultura latina, perdón si estoy generalizando a los que no se sientan representados por esto, pero tenemos mucho miedo. Creo que hay un fantasma de temor a lo nuevo, al cambio, que probablemente también venga acompañado de la situación de los países latinos. ¿Cómo dirías vos que se puede hacer para bajar este miedo? ¿Y qué cosas todavía te dan miedo a vos?
Noelia: Creo que, para bajar el miedo, buena parte es el trabajo que estás haciendo vos, el de ver historias de personas que quizás se encuentran con proyectos muy interesantes. Yo voy a mostrar un poco cómo la gente llega a los proyectos.
A mí algo que me gustaba mucho era eso. Cómo habían personas como esto. El caso de mi inversor, por ejemplo: uno de los inversores de mi compañía es uno de los fundadores de un unicornio tecnológico argentino, y cómo esas cuatro personas, estando en Argentina, todos fundaron la compañía teniendo más de 30 años, hicieron una empresa que hoy es súper relevante a nivel global. Entonces para mí es muy lindo no solo mirar, sino tener la posibilidad de tener algún mentor, alguna persona que haya pasado por ese proceso. Es una de las mejores cosas, para mí. Si yo le puedo recomendar algo a alguien, es buscar un mentor que haya hecho lo que vos querés o algo parecido y que te cuente cómo ocurre en el día a día, porque a veces hay un gap muy grande.
Mirá, salió de la nada y ahora, no sé, por ejemplo, es millonario, o de la nada creó una compañía, o es músico, o el área que a vos te guste. Pero hay una parte en el medio que a veces queda difusa, de cómo ocurre. Y cuando uno tiene un mentor, ese mentor a veces te dice: mirá, pensá esto, esto no lo pienses.
Uno de los casos que puedo graficar ahí, que siempre repito, es uno de mis inversores, que es uno de los fundadores de Globant. Una vez hablando de algo, yo siempre, como tenía un espíritu más desarrollado de cómo mirar los negocios, de que este cliente a largo plazo muchas veces da muchas concesiones. Concesiones, viste, de: bueno, que pague después, bueno, le hago un descuento. Uno tiene que estar para maximizar, para ganar dinero, o sea, está para cuidar, pero si vos querés tener un negocio que crezca y que sea rentable, a veces hay algunas cosas que se pueden hacer, pero no siempre. Una frase que me acuerdo que él me dijo hablando un poco de todo esto: bueno, mirá, el concepto es este.
Alguien tiene que pagar la fiesta al final del día, ¿no? Y tratemos de que no sea siempre vos. Fue una frase que no es de máster ni de carrera de negocios, pero era tan gráfica, eso de alguien tiene que pagar la fiesta, cada vez que alguien me dice: y bueno, no me podés dar un poco más de tiempo los créditos, o no podés contratarme así.
Yo me acuerdo, alguien, digo, entonces eso me lo enseñó alguien que habrá pagado la fiesta muchas veces, pero que me contó que no tenía que ser así. Esos son los apoyos que a veces los mentores te pueden dar, porque ya pasaron por ahí, ¿no? Entonces.
Un poco viendo cómo han llegado los demás, y que se puede. Y respecto al otro punto, qué cosas me dan miedo todavía: yo creo que en términos de los negocios y los proyectos, no tanto. Ya no tengo tanto. Al principio tenía, te puedo hablar de lo que me pasaba antes. Me daba un poco de miedo empezar a atravesar procesos que nunca había hecho.
No sé gestionar. Yo fui CEO de mi startup… Sin nunca haber trabajado en tecnología, entonces todo lo que implicaba hacer de CEO, que uno veía como referentes en la industria, había gente haciéndolo. Me parecía muy difícil, pero lo fui achicando, buscando ayuda y reuniéndome con gente en el equipo que me pudiera enseñar. Entonces, cuando vos entendés que el aprendizaje, el aprendizaje activo y la posibilidad, está en la mano, uno puede aprender desde escuchando un podcast, leyendo un libro o preguntándole a alguien algo, como un mentor. Cuando vos entendés que podés usar el aprendizaje como una herramienta a tu favor, empezás a reducir la posibilidad del miedo, porque el miedo en general es una representación de una situación de mucha incertidumbre.
Entonces hay dos cosas: saber manejar muy bien la incertidumbre y saber estar preparado para que te pueda salir bien o mal, que es la parte que decíamos. Estar dispuesto a perder, porque en los negocios y en la vida hay una parte de riesgo donde uno a veces pierde, y esto ocurre. Entonces, a mí, tener el aprendizaje a mi favor, saber que alguna vez voy a perder, tenerlo ya cuantificado y saber manejar la frustración.
¿Hacia el miedo? Quizás hoy, no sé.
La palabra es miedo, pero lo que me puede generar un poco más de ansiedad es no poder hacer las cosas que quiero hacer. Es un miedo distinto: no es un miedo a que me pasen cosas, es como muy raro, ¿no? Porque ya con el tiempo vos te vas entrenando. Bueno, vos planteás hacer un proyecto, te gusta hacer algo, sabés cómo hacerlo: bueno, voy a armar un equipo, voy a reunir fondos, voy a aprender de esto, voy a buscar gente que me ayude y lo voy a hacer.
Un montón de reglas del mercado, esto es hablando más de negocios, empresas, lo mismo siendo emprendedor o freelance, un montón de cosas que te pueden ayudar o no, que el mercado, que los consumidores puedan responder al producto, pero más o menos es como un proceso, ¿no? Sí, lo que me da miedo es… El querer hacer cosas que no pueda, o sea, que no me dé el tiempo. Digo que no me dé el tiempo porque yo estoy en la mitad de mi carrera también. No estoy en mis 20, pero digo, ese tipo de cosas.
¿Cómo conseguir un mentor y animarse a escribirle a cualquiera?
Magali: Me encanta cómo se nota que estás en el terreno de la neurociencia, porque te hice una pregunta doble y la respondiste. Eso no es tan fácil. Y queda una pregunta oculta: ¿cómo decís que se puede conseguir un mentor?
Noelia: Uy, esta es una de las cosas, para mí los secretos mejor guardados de… Pedírselo. Y ahí de vuelta creo que es el podcast, se puede titular algo con respecto a vencer los miedos. La gente siempre piensa que alguien que es muy importante en una industria no le va a contestar. Si yo le pido a Maga que si me puede mentorear con algo, me va a decir que no, porque ella está ocupada, tiene todo el proyecto, conoce a un montón de gente relevante, ¿por qué me lo va a decir?
Me va a decir que sí. No hay una regla, pero a mí me ha funcionado, la mayoría prácticamente no te dice que no a ayudar a alguien que está empezando un proyecto, un emprendedor que necesita una mano. Lo que pasa es que la gente no hace las preguntas, no se las pregunta. Hay un caso que para mí es biográfico: yo estaba en un evento que se llama London Tech Week, que es un evento de tecnología, uno de los más reales de tecnología en Londres, donde se habla mucho de innovación, de algunas áreas temáticas en particular, y yo participé y, como estoy trabajando ahora un poco en el área de salud mental en el trabajo y demás… Fanática, porque iba uno de los oradores. Era Michael Smith, que es el CEO y fundador de Calm, que es la aplicación de meditación más conocida del mundo, de millones de usuarios, pero muchísimos. Bueno, voy a esta charla.
Sala, o sea, digo, no va a estar lleno. Yo pensaba: quiero hablar con él, lo quiero conocer, le quiero preguntar, le quiero contar de un proyecto nuevo que estoy haciendo. Y todo el mundo me dice: no, no, olvidate. Le pregunto a un amigo que había ido y dice: no, eso es multitudinario, miles de personas, no vas a poder hablar con él, no, no ocurre. Bueno, voy pensando, me cambio de todo, me propongo, tenía un traje, un traje blanco. Y lo voy a conocer, voy a conocer, y también es otro mundo de manifestación.
Lo voy a conocer a Michael, yo voy a hablar con él, me cambio, voy, entro a la sala: 20 personas. 20 personas en el auditorio. Él hace su charla, baja, yo creo que tenía un pantalón, y se queda parado así… Solo. Yo sigo, está esperando que alguien le hable. Y bueno, obviamente el público londinense, europeo, es mucho más conservador y tranquilo que el latinoamericano, que si eso hubiese ocurrido, todos encima de él. Y no. Yo voy y le digo: Michael, una pregunta. Empezamos a hablar, le cuento esto y digo: ¿pensaste en esto? Y a veces es superinteresante, mandar un mínimo mensaje y hablamos, nos damos cuenta de que hubo. Y la gente cree que eso no ocurre. O sea, te podría contar.
Magali: No quiero agotar, pero de esos casos.
Noelia: Muchísimos, muchísimos. No voy a decir el nombre, pero CEOs de unicornios y fundadores de unicornios en Europa y América. Mandarles un mail: necesito hacerte una pregunta porque estoy armando el modelo de negocios de este proyecto y creo que en tu producto vos debés haber tenido este problema cuando empezaste. Toma mi celular, escribirme, y preguntaba yo. Y lo que ocurre es que la gente tiene ese miedo… Ese prejuicio, de que quizás la gente no te va a contestar. Te contestan. La verdad es que te contestan, te contestan muy bien, y generalmente son mucho más enfocados y educados que una persona de una carrera media. Siempre digo, y está mal que lo diga, siempre digo que quizás gente que no hizo cosas muy relevantes es la que dice: no tengo tiempo. Entonces yo siempre digo que escriban y pregunten, pero para eso tenés que estar de nuevo repuesto. Y una cosa que nos pasa a muchos emprendedores es tener la capacidad también de saber que alguien no te puede contestar, ¿no?
Generan, contestan. Sí, lo que pasa es que me dice: che, no, oye, yo te escuché, y te contestan, escribir, no me contestaron. Bueno, también puede pasar que no todos te contestan, pero yo creo que si medís en porcentaje, la mayoría sí. Y creo que ahí lo que sale a la luz, y que es súper interesante, es poder manejar mucho la frustración y entender que si no te contestan no es porque tu proyecto sea malo, sino que pueden ocurrir miles de circunstancias. Pero tenés que poder manejar eso…
¿Por qué un “no” no dice nada sobre tu valor?
Noelia: ¿no? Yo trabajé mucho tiempo en selección con candidatos. Y pasaban muchas cosas parecidas, en el sentido de que a veces la gente no quedaba en un empleo y automáticamente lo asociaba a que tenía algo malo su perfil, o a que no les gustó. Entonces, a veces, cuando uno se tiene que lanzar a hacer cosas como esto, buscar un mentor, postularse para el trabajo de tus sueños o empezar a buscar un cliente… Te estás exponiendo mucho todo el tiempo y eso te pone muy de frente a manejar tu capacidad de gestionar la opinión del otro sobre vos, o sea, la valoración del otro sobre lo que estás llevando. Entonces es difícil. Cuando uno lo ve del lado de la gente, por qué no lo hace, no es fácil exponerse, no es fácil llevar un proyecto a un inversor y que te digan no, que no funciona. No es fácil ir a una entrevista y que te digan: no, no sos el perfil. O ir aumentando.
No tengo tiempo, pero creo que, de nuevo, como te decía antes, como cuando cambié del mundo corporativo al emprendedor, siempre tenés que pensar en que tenés más para ganar que para perder. Entonces, eso es a veces una herramienta que yo uso mucho. Si 10 me dicen que no, 20 van a decir que sí, entonces me quedo pensando en eso, y eso también tiene que ver con cómo uno se para frente a la vida.
No quedarse con la mitad del vaso vacío, sino con la mitad del vaso lleno. Tener una mirada positiva sobre las cosas. Pero también tener, o sea, se empiezan a abrir un montón de ventanas, pero una valoración muy importante de quién es uno, y saber que alguien te diga que no a mentorearte o que un cliente te diga que no, no quiere decir que vos seas malo, no quiere decir que no funcionás.
Por eso lo que contaba del mundo de selección: los candidatos siempre me dicen por qué no quedé, y me pedían feedback a la consultora, ¿hice algo malo, dije algo malo? Y yo me daba vuelta y veía que a veces del lado cliente se caían, o sea, no tenían presupuesto, o no sé, entraba el amigo de alguien, o de repente venía mal la compañía y cerraban todas las búsquedas. Y digo, siempre trataba de mostrar eso y decía: gente, no saben todo lo que pasa detrás, que no tiene que ver con que vos hayas sido bueno o malo. Están pasando un montón de cosas. Nos ha pasado el caso súper duro de gente que ingresaba el lunes, con todo el ingreso hecho, y nos llaman diciendo: mirá, no puedo ingresar porque hicieron hiring freeze, que es como un freeze de contrataciones desde casa matriz y no entra nadie. Yo creo que esta persona ya se había comprado la camisa, digo, en esta cosa de uno que se pone lindo para ir a, bueno, cuando vamos a los lugares de trabajo, para estar vivos, de compras o computadores, lo que sea.
Y le tengo que decir que no. Y era muy difícil explicarle a la gente que no tiene que ver con lo que haya pasado con vos, sino que es real, es literal, que detrás pasan mil cosas que no las ves, ¿no?
¿Cómo se llevó Robintests de vender a empresas a crecer con la pandemia?
Noelia: Entonces, bueno, nada. Fue un poco por ahí con el relato, pero nada, si querés orientarme un poco.
Magali: Se me vino a la cabeza que lo escuché alguna vez al fundador de Calm, el que hizo la app de meditación, y el tipo decía: lo más importante es saber surfear la ola. Él quería hacer eso, estaba muy anticipado a lo que quería ser, 10 años antes. Ya venía diciendo, y todos le decían: amigo, nadie va a pagar, nadie va a usar una app de meditación, estás tirando a la luna, esto no va para acá. Y él estaba listo cuando llegó el momento. Por eso el peligro de estar listo antes, qué es lo que le pasó a él. No es que se despertó y armó una app y explotó. Eso también me parece súper importante.
Noelia: Sí, y ahí es donde quizás lo bueno es tener socios, cuando tenés inversores, o mismo que estén dispuestos a sostener esa tensión hasta que sea el momento. Un montón de productos pasan así. A nosotros mismos nos pasó en mi compañía, Robin, que es un producto que evalúa lo que se llaman competencias cognitivas.
Cuando todo el mundo en el trabajo evalúa las competencias, más creo que se llaman conductuales, nosotros mirábamos lo cognitivo, que tiene que ver con el funcionamiento del cerebro y cómo el cerebro determina las conductas. Cómo me muevo yo en relación al entorno. Los típicos casos son personalidad, por un lado, y la cognitiva es más de tipo inteligencia y demás, ¿no?
Entonces nosotros llevamos una propuesta prepandemia que hablaba de habilidades del futuro. Nuestro producto es un producto de assessment digital, o sea, más allá del contenido per se, es un assessment digital. Entonces intentamos vender a empresas un assessment digital, compitiendo con lo que es el tradicional psicotécnico de la psicóloga, haciendo pruebas que se llaman proyectivas, tipo el hombre bajo la lluvia o dibujá un animal, ¿no? Entonces teníamos rechazos de las compañías. No, no.
Cómo era una herramienta digital para evaluar. Cae la pandemia y me acuerdo que estábamos, teníamos nuestra oficina en un coworking muy conocido en Vicente López, y estoy subiendo a la planta al auto y recibo cuatro llamados de un banco, una compañía: ahora entendí cómo me sirve lo que vos me estabas ofreciendo. Pero hasta que no ocurrió una contingencia que realmente les mostró que el mundo de la evaluación había cambiado, no era el momento, ¿no?
Y creo que la pandemia nos ayudó un montón. De esas cosas que pasan, esas oportunidades, como las compañías, no sé, tipo Zoom y esas empresas, que eran usadas solo por aquellas compañías más tecnológicas que abrían trabajos remotos, y explotaron. Pero a veces no tenés esas contingencias y tenés que bancar mucho más el producto, y a veces no hay tiempo.
No hay tiempo porque no tenés el dinero.
¿Qué errores evitar en una entrevista de trabajo?
Magali: Hablemos de los procesos de reclutamiento, que quién no la pasó mal en entrevistas. Vos, desde el lado de reclutadora, ¿qué cosas veías en candidatos que decías: esto está mal hecho? Si hubiese sabido, como puede ser, no llegues tarde a una entrevista, te hubiese ido mejor. Para quien nos está escuchando y me está diciendo: yo quiero cambiar de trabajo, ¿cuáles son las cosas que no hay que hacer?
Noelia: Bueno, hay una cosa que es muy obvia. Hay una gran pregunta que no sé si la siguen haciendo. Yo no la hacía nunca porque a mí no me gustaba, que es: contame tus defectos y tus virtudes. Es una primera cosa muy genial, porque la autopercepción de uno nunca es predictor de lo bueno o malo que uno tenga, sino de cómo uno lo percibe. Hay un test muy conocido que se usa para evaluar personalidad, que te dice: decime tus tres adjetivos mejores, los tres adjetivos que te representan y los tres que no. Ese reporte es: ay, me siento súper representado, y por supuesto, porque esto es autopercepción, no es cómo te ven. Esa pregunta a la gente la pone muy nerviosa, porque vos empezás con esa tensión de: me están evaluando, quiero el trabajo y me están diciendo que yo diga tres defectos míos, a veces le llaman oportunidades de mejora para estar un poco más suave.
Y hay uno que creo que estadísticamente es el que más se repite como respuesta de candidato, que es: sí, mi defecto es que soy… Tan autoexigente que no puedo parar de trabajar. Y no, eso no. O sea, no digas eso, es como querer demostrarse súper productivo: mi defecto es que soy muy, muy responsable y no puedo salir del trabajo. En general ahí, para mí siempre, y no solo en el mundo de la selección, en la vida en general, lo más interesante es ser transparente, porque si estás enfrente de un buen evaluador, lo va a haber, ¿no?
Entonces también es un riesgo, porque he trabajado con evaluadores que tomaban, no sé, por ejemplo, una oportunidad de mejora un poco extraída. Y decían: ah, no, pero dijo que era extraída. Entonces yo siempre les enseñaba, cuando me tocaba coachear también al equipo de evaluadores, que esa pregunta, y esto también es para el candidato que está del otro lado, no tiene que ver con tu respuesta, tiene que ver con algo que se llama la capacidad de insight, o la capacidad de mirarse para adentro e identificar que alguna oportunidad de mejora tenés y decir algo. Se busca eso con esa pregunta. Entonces la gente no lo sabe y empieza a hacerse un mundo de: digo esto, digo el otro, y en realidad lo que uno está mirando es esa misma capacidad de decir: che, sí, alguna cosa tengo que mejorar. Porque cuando vos identificás que tenés áreas de mejora, podés mejorar y podés aprender. El primer paso para aprender algo es identificar que no lo sabés o que necesitás mejorar algo. Entonces esa pregunta, que la gente se pone súper nerviosa, tus oportunidades de mejora, tus fortalezas, en realidad es tan profunda… Que va mucho más a esto: estoy ante una persona que, si tiene que aprender algo nuevo, lo va a poder aprender, porque tiene la capacidad de mirarse a sí misma y decir: OK, hay cosas que todavía me faltan mejorar. Entonces es muy interesante porque, de nuevo, hay un montón de cosas detrás que el que se sienta en la entrevista no las ve, y quizá se hace mucho lío ahí, ¿no?
¿Por qué creó una empresa para mejorar los procesos de selección?
Magali: Claro. Ah, bueno, ¿tuviste alguna otra mala experiencia de reclutamiento, ya sea vos siendo candidata o vos estando del otro lado de la mesa?
Noelia: Sí, sí, sí. De hecho, creó una… Todo mi camino creando empresas relacionadas con los recursos humanos, o sea, una que era una consultora y después tecnología y demás, está muy trazado por experiencias personales mías. ¿Cuáles son las experiencias personales? La primera es la falta de oportunidades, la segunda son los sesgos o los prejuicios respecto a: no voy a contratar a una mujer o a alguien que viva lejos. Entonces siempre fue todo lo que hice en pro de romper esos prejuicios y esos sesgos y ayudar a gente que quizás… No es la primera opción para muchos reclutadores, pero que sí tiene muy buen potencial para hacer las cosas. Entonces me ha pasado, por ejemplo, cuando era muy joven, yo vivía a unos 35 km de Buenos Aires, la capital de Argentina. Entonces, muchas veces, en aquel momento donde el trabajo era presencial, no me llamaban porque vivía lejos. Como si eso fuese una etiqueta de que era una persona que iba a trabajar más o no iba a ser buena para el puesto. Eso me obligaba a mentir en el currículum, no lo voy a negar, y me obligaba, sino a frustrarme mucho, porque yo sentía que tenía la capacidad, pero como vivía lejos no me tomaban. Las empresas se preocupaban mucho por urgencias de productividad, de ausentismo, y la verdad es que yo estudié en una facultad donde tenía que viajar, estaba acostumbrada a hacerlo, y no faltaba y no llegaba tarde.
Pero bueno, ahí cambian los ecos. Hoy los sesgos son distintos. Hoy los sesgos están puestos sobre cuestiones de género, de minorías, de raza, de edad. Entonces siempre todo lo que hice fue mirando un poco experiencias personales. En el caso, por ejemplo, de Robin, que es una compañía de assessment, yo había participado muchas veces como candidata de procesos de evaluación, donde me tomaban un psicotécnico, me daban un montón de técnicas. Ponía con muy buena voluntad todo mi tiempo y cuando terminaba la evaluación me decían: bueno, gracias. Después nadie me llamaba, nadie me decía: bueno, ¿qué había sido todo eso? Hoy, por suerte, todo el mecanismo de protección de datos, no sé si creo que en el caso de los psicólogos no lo trabajan tan así, pero en plataformas como Robin, que trabajan a nivel global, se hacen un montón de políticas de datos donde la gente tiene que dejar en claro para qué es esa información, qué se va a obtener.
Le abrís la información, le permitís que se borren sus datos. Esas son normas que están reguladas en general por entidades en Europa o Estados Unidos, de seguridad. ¿Y qué pasa con sus datos? Son datos que llaman sensibles, ¿no? Vos, quizás en otros lugares, vas y te hace una evaluación un psicólogo, no sabés para qué. Muchas veces las evaluaciones, cuando son hechas por psicólogos con pruebas proyectivas, como los dibujos, o la gente las conoce como los test de las manchas, que son muy populares, la compañía, a través de resolverse, obtiene información que no solo es relevante para el mundo del trabajo.
Obtiene información desde cuestiones que tienen que ver con tendencia sexual, cuestiones que tienen que ver con estabilidad emocional y patologías. Entonces había una gran, o sea, yo veía y decía: ¿por qué nosotros como candidatos tenemos que darle toda esa información a alguien que nunca nos va a decir ni siquiera si quedamos o no? No todas las compañías son iguales, hay empresas súper serias que manejan muy bien estos procesos, pero la verdad es que la mayoría es bastante desprolija, sobre todo con el trato. Entonces ahí es donde yo, por ejemplo, encontré la oportunidad de crear un espacio de evaluación que mirara estas partes, que mirara aquel proceso, que sea bueno.
De hecho, nosotros creamos una prueba que trabaja en juegos, para que la experiencia no sea agotadora y desgastante para el que está siendo evaluado y que sea justa en términos de que ellos también reciben información. Y todo eso pasó porque a mí me pasó, y creo que esto le ha pasado a todo el mundo. Le dieron una entrevista, y que no le dieran devolución, ir a una evaluación, y le tomaron un montón de cosas y no sabe para qué.
Y eso también tiene que ver con lo que hablamos, quizás más fuera de acá, del aire, que era: bueno, cómo cambia el mundo del trabajo y cómo la gente necesita cosas distintas. Y bueno, encontrar esos espacios de poder ofrecerles esa seguridad, también psicológica, de dar información, de prestar datos y que después te devuelvan algo. Y no solo por tema legal, sino también por un tema de compromiso y de fiabilidad.
Yo digo, si vos vas a trabajar con una empresa, cada punto de contacto con esa empresa es información que la empresa te da. Entonces cómo te trata en una entrevista, cómo te trata en una evaluación, si te dan una devolución de eso, si te dejan esperando. Yo siempre les decía a los candidatos: todo lo que nosotros hacemos a nivel selección de mirar al candidato y ver si llega temprano, bueno, todo eso, miren lo al revés: quién los entrevista en la entrevista, si los hacen esperar, si les contestan bien, porque es la gente con la que van a trabajar después. Y acá hay una parte más interesante que yo siempre les decía a los candidatos: ustedes también eligen, no crean que ustedes no, ustedes también eligen, ¿no? Y… Eso se vivió muy fuerte en los últimos años en todo el mercado laboral de tecnología, donde las empresas empezaron a sufrir mucho, porque realmente lo que se veía muy claro, y se ve muy claro, es que los candidatos eligen, ¿no?
Nada.
Magali: Total, sí. Por eso me parece que para llegar a la posición de candidato que puede elegir hay que hacer varias cosas, ¿no? Porque…
¿Qué hay que desaprender al pasar de consultora a startup de tecnología?
Magali: Seguir aprendiendo, para entender qué se necesita en el mercado, tener ahorros, un fondo de emergencia, como para estar en una buena posición y no tener que aceptar cualquier cosa que te ofrecen y bancarte después cosas horribles, como un jefe tóxico que nadie quiere. ¿Qué dirías que tuviste que cambiar vos en tu forma de pensar en la transición de tener una agencia, o sea, ofrecer servicios, a construir una startup de tecnología con un producto?
Noelia: Bueno, lo más desafiante fue poder… Construir un equipo multidisciplinario. En el equipo de la startup trabajamos desde neuropsicólogos, data scientists, desarrollo de software, ingenieros de software, o sea, gente de programación, gente de ciencia, gente de negocios, ¿no? Entonces, tener la capacidad de… Desaprender procesos que yo tenía, ¿no? Como yo sabía mucho de consultoría, no sabía tecnología, no sabía de ciencia, no sabía de los negocios de tecnología. Lo primero que me pasó, que fue lo más intuitivo, pero creo que pasa cuando uno hace algo radicalmente nuevo, es estar dispuesto a desaprender, sacarte todo lo que ya venías teniendo y estar hoja en blanco para aprender cosas nuevas, ¿no?
El desafío, creo, es ese: pararse desde un lugar donde vas a ser alguien novato, alguien junior, y tener igual la suficiente autoridad para liderar ese equipo, pero manejar siempre la humildad, el entendimiento de que no vas a ser experto, que sabés mucho de un área, pero en este caso no. Y entonces estar con gente que sea lo suficientemente… Técnica, interesante, y que también esté dispuesta a trabajar con gente que no sabe, ¿no? Entonces… Eso fue lo más complejo al inicio. Después lo vas aceptando, vas aprendiendo y vas avanzando, ¿no? Pero sí, creo que eso, el desaprender, el decir: bueno, ahora ya no soy más la directora de esta empresa que hacía consultoría y que le decía al otro cómo se hace, ahora me tienen que contar a mí cómo se hace, tengo que aprender, ¿no? Entonces tener, no sé, es la humildad, pero es la capacidad de estar dispuesto a seguir aprendiendo y de saber que no vas a usar la voz autorizada en todo, sino que tenés que buscar voces autorizadas para poder nutrir ese equipo. Y que va a depender también de esa gente que tenga ganas de trabajar con vos, ¿no?
¿Cómo potenciar el aprendizaje con agilidad?
Magali: Para alguien que nos está escuchando que todavía cree que el aprender viene en momentos donde estás estudiando formalmente, ya sea una carrera de grado, un posgrado, un curso en particular, pero se entiende cuando estás activamente en un contexto de educación, ¿cómo dirías vos que podemos hacer para potenciar el aprendizaje con agilidad?
Noelia: Muchísimas cosas, la verdad. Desde cómo conocer cómo funciona tu proceso de aprendizaje. Hay una formación que yo hice con la gente de LinkedIn que habla de agilidad en el aprendizaje, y no tiene tanto que ver con la competencia de learning agility, sino con entender que el aprendizaje está relacionado con funciones de nuestro cerebro y tiene que ver con la atención, con la memoria y también con la motivación, que es un área un poco más conductual o más fuera del cerebro, ¿no? Entonces hay una cosa súper básica, la primera: si estás cansado, si no dormiste bien, tu proceso atencional no va a funcionar muy bien y te va a costar aprender. Cuando hay gente que dice «me entra o no me entra, no puedo», hay que saber cómo uno llega al aprendizaje, cómo estás, ¿no? Para aprender se necesitan un montón de cosas. Uno lo hace cuando es chiquito, en la escuela, después en la universidad, muchos que pueden, ¿no?
O se empieza a formar y a veces la gente se frustra mucho cuando no aprende o no puede. Eso a veces tiene mucho que ver con un montón de condiciones, con cómo te están enseñando y también con cómo llegás vos al aprendizaje. Este mundo no es que sea tan complejo, pero no es solo «quiero aprender y no puedo». Hay gente que aprende por procesos de microaprendizaje. Yo, por ejemplo, aprendo muy bien con muy poquito contenido, en muy poco tiempo, muy focalizado.
¿Por qué? Porque mi proceso de atención es muy baja. Yo tengo una atención muy baja, entonces todo lo que a mí me costó horror en la universidad, la formación académica tradicional, me costó muchísimo porque no podía estar 2 horas sentada escuchando a alguien. Hay gente que tiene procesos de atención sostenida, cómo se sostiene el tiempo de atención, que es muy larga, entonces esa gente puede ver una clase virtual por 2 horas y aprende perfecto. Puede leer un libro. A mí eso no me pasa, por ejemplo. Entonces… Hay muchas herramientas para que puedas entender cómo aprender mejor, que eso sea un apoyo y te genere muchas oportunidades de no frustrarte, de buscar la forma de aprender mejor. Y es ahí donde la neurociencia tiene un espacio súper interesante, ¿no? Cuando yo hablaba en este curso, rompíamos un mito, que es el de que uno aprende «esto es visual, auditivo» o no. Uno aprende en relación a cómo son tus procesos cognitivos. La memoria de trabajo es una función que es muy rara de explicar.
Nuestra memoria guarda información que después uno utiliza para poder aprender cosas nuevas. No es tan así, lo voy a simplificar un poco, pero el proceso de aprendizaje tiene una parte donde, como es información nueva, uno tiene que poder asociarla a algo que ya conoce. Por eso, justo cuando hablamos de usar casos, la gente aprende mejor cuando uno le dice, yo digo «funciones cognitivas» y dicen «uy, no sé qué es». Bueno, ¿viste cuando… Vos te quedás pensando en qué puede ser parecido, o te dicen «Uber», y vos «¿qué es eso?». Bueno, es una empresa que se llama Uber, ¿no?, y entonces uno dice: es como un taxi, pero en realidad tenés una aplicación. Esa explicación lo que hace es que el cerebro te permita comprender ese concepto nuevo usando una información vieja, que son los taxis, ¿no? Así funciona el aprendizaje. Tenés que ir a buscar una información vieja que está en tu cerebro para comprender lo nuevo, y eso es la memoria de trabajo. Es muy loco, ¿no? Porque no hay forma de entender un mundo nuevo si uno no busca las analogías. Por eso los buenos profesores siempre son aquellos que te muestran el ejemplo y te dicen: bueno, esto es como si tal, y ahí lo entendí. Y no es que lo entendiste por el profesor, sino porque en realidad la forma de identificar algo nuevo es asociarlo con algo viejo.
Y esa es la memoria, esa es la memoria de trabajo. Entonces antes está la memoria y lo último es la motivación, ¿no? Es muy difícil aprender si uno no está motivado. No sé si me fui un poco de la pregunta, pero esto de…
¿Cómo se llega a grabar un curso para LinkedIn?
Magali: ¿Cómo fue el camino hasta que terminaste grabando un curso para LinkedIn en los estudios de Austria?
Noelia: Fue muy loco. Nosotros tenemos un cliente, que es una farma francesa muy grande. El producto de nuestra plataforma es de esas compañías que se llaman software as a service, un producto que se vende a demanda, pero hicimos muy buena onda con la gente de recursos humanos global. Y en general, en esos espacios, más allá de un producto, se generan vínculos.
Se habla de cosas que pueden surgir de acá: el mundo del trabajo, el futuro y demás. Y surge un concepto que a mí me gusta mucho, que es muy interesante, que está vinculado también, perdón, con el funcionamiento de la mente: las inteligencias colectivas. Nosotros conocemos la inteligencia, pero las inteligencias colectivas, que es muy lindo, es cómo un grupo de personas puede producir resultados… Extraordinarios, por encima de otro grupo de personas que pueden ser muy parecidas y que no los logran, ¿no? Y es finalmente un dolor de cabeza de muchas empresas: tengo equipos, me contraté a los mejores, como típico en el fútbol, fichá a los mejores del mundo y ese equipo no funciona. Contraté un montón de gente súper buena, las traje de las mejores compañías del mundo y no crean un producto nuevo ni cerca, ¿no? Entonces nosotros exploramos, y esto es información científica, que hay determinados componentes. Esto ahora te lo voy a terminar contestando con lo de LinkedIn, pero fue un poco todo este desarrollo, y determinamos un producto con el componente exacto de habilidades que tenía que tener un grupo de personas para producir resultados extraordinarios, que tiene mucho que ver con… Es apasionante porque tiene que ver con la inclusión de género, cuestiones de inteligencia y demás.
Entonces, en una charla con esta gente de la empresa, de este laboratorio, dice: «qué interesante, yo conozco a alguien que también me menciona el tema de inteligencias colectivas». Y la verdad que nunca había surgido, o sea, no es algo nuevo para nosotros. Ah, bueno, bueno, nada. Recibo a los días un mail de esta persona, que es una directora de contenidos de LinkedIn de Europa, que me dice: «me dijeron que vos habías hablado de inteligencias colectivas y yo te quiero conocer». Y fue así, sobre el mail, y digo: obvio, charlemos. Y fue como una charla.
Estas cosas también abren, es estar abierta a las oportunidades, ¿no? No me habían ofrecido un empleo, no me habían dicho que querían contratarme para nada. Me dijo que quería hablar conmigo porque se sentía identificada con el concepto, y si queríamos charlar, le dije: sí, obvio, charlemos. Y tuvimos una charla súper interesante hablando de aprendizaje, inteligencia, neurociencia y demás. Y me dijo: «Bueno, a mí me encantaría que hagas un curso para LinkedIn de este tema, que le lleves todo esto que me estás contando a nuestro público, que son más de 5.000.000 de personas en habla hispana». Y yo dije: guau, y… Y me dijeron: «Bueno, te vamos a hacer venir para acá». Bueno, fue un proceso muy lindo. Pero mirá que ahora que lo cuento así me doy cuenta de que lo más interesante también es esto de estar siempre dispuesto a abrir oportunidades, ¿no?, y no con esta cosa mercantilista de «bueno, si me contratan o no, será para algo», sino de abrir espacios de networking, de hablar con gente, de conectar, de llevarlo uno a un espacio. Nosotros tuvimos también, por inteligencias colectivas, uno de nuestros clientes más grandes, que fue una persona que vio… Una cosita que habíamos hecho muy chiquitita.
Y nos encontró y fue un frente más grande a nivel global. Y digo, estas cosas que nos decís. Bueno, yo hablé de un tema, alguien lo levantó y se genera mucho interés. Y creo que esa era una charla que había hecho con pocas personas, no era una charla TED, no era nada de mucha visibilidad, era una conversación, ¿no? Y eso también siempre es difícil, porque cuando tenés poco tiempo, poder regular el tiempo del trabajo, el tiempo… Yo creo que lo que uno tiene que tener claro es de qué temas habla. ¿Cuáles son tus temas? O sea, ¿cuál es tu misión como empresa, como persona y demás? ¿Cuáles son tus áreas de interés? Y si surgen oportunidades de eso, estar siempre expuesto, porque es como sembrar esa semilla, ¿no? Yo hablé con ella y después surgió un curso para millones de personas, que después terminó siendo, digamos, regular y demás. Pero más allá de eso, era la oportunidad de potenciar la voz que uno tiene al respecto, los temas que uno maneja, ¿no? A veces me llaman y me dicen: «quiero que hables, no sé, te quiero poner en una charla de…»
Hay gente que sabe un montón de eso, y también valorar un poco el tiempo que uno tiene, ¿no?
Magali: Total, que son cosas que para vos son naturales en el área de hacer networking, que si alguien lo ve desde afuera no le parecería tan obvio cómo vos lo hacés.
¿Cómo hacer networking sin vergüenza?
Noelia: Bueno, hay una cosa que a mí me pasa, y esto puede sonar un poco soberbio, pero es así: siento que tengo algo interesante para contar, que tengo una historia interesante para contar. Entonces siempre, cuando me relaciono con alguien, me presento y cuento. Y generalmente cuando uno se presenta haciendo networking, «hola, soy tanto, hago tanto, me dedico a tanto», no sé, primero no tengo vergüenza, esa es la primera realidad. La primera, la primera, la primera: no tengo nada de vergüenza.
Y después siento que la conversación que puedo tener con el otro, al otro le puede sumar, ¿no? Eso pasa también en el mundo laboral. A veces la gente como que se achica. Lo digo en el sentido mitad de coach, porque no sé coach, pero cuando tengo que decirle algo a alguien le digo: mirá, lo tuyo es súper interesante, está buenísimo, tendrías que contarlo más, tendrías que abrir más espacios de conversación porque a la gente le interesa. Ese es uno mismo.
¿Cree que no? Entonces tener claro que uno tiene una historia interesante o que trae algo interesante, ¿no? Entonces a mí me resulta muy fácil, y como… Vincularme con la gente, porque realmente creo que… ¿Algo de todo lo que puedo contar al otro? No esto de necesitar, sino que le puede resultar interesante, porque a mí me resultó interesante cuando alguien me empezó a contar de la neurociencia, por ejemplo, que yo no tenía nada que ver. Entonces digo, me pasa eso de primera mano, aunque creo que a la gente no le pasa tanto de sentir que quizás lo de uno puede ser interesante. ¿Bueno, no?
Y creo que lo otro es no tenerlo: no tengo nada de vergüenza, nada, nada, nada, nada.
Me pasó hace poquito. En Buenos Aires hicieron la gala de Endeavor, la gala de la compañía de los emprendedores, y por un aniversario vino su fundadora, que es una mujer que se llama Linda Rottenberg, muy conocida en el mundo emprendedor. Nos resulta a muchas mujeres, y a varios hombres también, muy fascinante su historia y demás. Ella da una charla en el escenario, no sé si estuviste vos ahí, pero y… Y bueno, una persona dice: «me encantaría saludarla». Y digo: andá a saludarla, está ahí, la tenés ahí, ¿no? «Pero me da mucha vergüenza». Y yo, ya no te puedo ayudar, porque de hecho yo fui a saludarla. Pero digo, esto de no tener vergüenza, obviamente siendo educado, entendiendo que hay momentos y momentos. Bueno, digo con toda la corrección, pero cuando uno va a un cóctel, cuando uno va a una charla, por ejemplo en Europa, es muy…
Magali: Quizás eso también es un poco cultural, con lo que decías antes de las culturas latinoamericanas, el sentir que molestás. Esta cosa de sentir que molestás. En Europa, cuando vas a un cóctel, un evento, un congreso, la gente sabe que está para hacer networking, entonces va, se presenta, es como súper natural. Y quizás acá, en Latinoamérica, en Argentina, tenemos esta cosa de «¿y si le molesto?, ¿y si no me habla?», con un montón de prejuicios que hay que sacarse, que de última te dirán «bueno», o sea, te presentás, no te contestan, te das vuelta y te decís «no, pero». Pero digo, estar dispuesto a vencer ese proceso, ese miedo, ¿no? El mío es el rechazo, sí.
Noelia: Claro, es muy difícil, pero hay que entrenarlo.
Magali: No. ¿Hay palabras finales? ¿Cómo hacemos para cerrar este capítulo con algo que haya quedado en tu cabeza? Que ya hayamos dicho, no, pero que sea un último mensaje a la audiencia que escuchó hasta acá.
Noelia: Bueno, nada, primero gracias por escuchar y después que estén alertas a explorar cada vez más cómo funciona su mente. Tienen una llave… Para abrir un mundo de oportunidades y de potencial. Si estás pasando por un momento de salud mental, si querés cambiar de trabajo, si querés aprender, si querés llevarte mejor con tus relaciones sociales, ahí hay una oportunidad de conocerte mucho más. Lean libros, hablen con gente, vean videos.
Hay un mundo para descubrir. Yo soy muy promotora de esto, de evangelizar esto que decíamos, el capital de la mente o el capital cerebral. Raro, y creo que es mi cruzada también llevar el mundo del entendimiento de nuestra mente a lo más popular posible, porque ahí están las oportunidades de todo, cuando la gente empieza a ver cómo funciona nuestro cuerpo, el sueño, esto que decíamos antes, cómo me llevo mejor con alguien, cómo logro un propósito. Hay una parte donde nuestra mente nos va a ayudar un montón. Y nada, sean curiosas con eso, ¿no? No es muy difícil.
Hay cosas muy fáciles de entender. Hay otras muy difíciles, pero hoy hay de todo, y nada, si despierta curiosidad, desde técnicas de respiración para mejorar los niveles de estrés hasta esto de cómo aprender mejor y cuáles son tus niveles de atención para ayudar en eso, nada, anímense.
Magali: Me encantó, gracias, Noe, por venir.
Noelia: Un placer, muchas gracias. Un abrazo.
Magali: Gracias por escuchar este episodio, nos ayudás un montón compartiendo el capítulo con alguien a quien le pueda servir. Acordate… Que todas las semanas comparto ideas en el correo de Tiene que haber algo más. Escribo sobre mis recomendaciones y el detrás de escena de la comunidad y el podcast. Lo mando todos los jueves directo a tu bandeja de entrada. Anotate vos también en tienequehaberalgomas.com/correo. Nos vemos la semana que viene.
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