Marca personal y contenido: lo que cuentan los invitados que publican
Por Magali Bejar · Actualizado el 8 de octubre de 2026
Respuesta corta: Los invitados que construyen marca personal con contenido coinciden en pocas cosas: mostrar el trabajo temprano, ser útiles para un público concreto, sostener un ritmo que les resulte divertido y no fingir una personalidad. Esta colección reúne diez conversaciones, ideas concretas y pasos prácticos con ejemplos inventados.
Qué entienden por marca personal
Para los invitados, la marca personal empieza en ser coherente con lo que uno piensa y hace, antes que en la estrategia de redes.
SOMA, productor musical español, habla de la marca personal con cierta distancia del concepto: cree que consiste en ser fiel a tu visión durante el tiempo suficiente y dejar que la personalidad se note. Cuenta que su forma de hablar y de defender lo que cree provoca dos reacciones, algunos lo disfrutan y otros no lo soportan, y que para él eso indica que la marca funciona. Lo peor, dice, es pasar sin generar ninguna reacción.
Dani Dini, periodista y publicitaria especializada en marca personal y storytelling, creó en 2020 el programa Misión Marca Personal, según su página de episodio. En los posts sobre su conversación en Casa Spotify, LinkedIn: cómo usarlo para potenciar tu marca personal, construir una marca personal genuina y la autenticidad en la marca personal, aparecen tres ideas: el perfil de LinkedIn como una tienda abierta todo el día, limpia y fiel a quién eres; hablar como en una conversación cotidiana y contar historias que respalden los logros; y trabajar el autoconocimiento antes de armar una vidriera perfecta.
Mostrar el trabajo desde temprano
Varios invitados cuentan que empezaron antes de sentirse listos y que mostrar lo que hacían les abrió puertas.
Natasha Spitzer, diseñadora textil, dice que hay que mostrar lo que haces todo el tiempo que puedas y aprender a comunicarlo, ya sea con un portfolio, LinkedIn o el boca en boca, porque eres tu propio agente de publicidad. Recuerda que a los 17 años subía dibujos a Facebook y un chico le escribió para un proyecto de remeras. Reconoce que le tomó dos años pasar de publicar papeles y manos en su Instagram a aparecer en cámara, hasta que entendió que el mensaje importa más que cómo se ve.
Alex Llull, freelancer de marketing digital que escribe el newsletter The Steal Club, empezó en Twitter hablando de lo que más sabía de su trabajo, la creación de contenido y el marketing digital. Con esa audiencia empezaron a llegar clientes. Cuenta que tenía un margen de unos seis meses por una indemnización y que se dio un plazo de prueba de tres o cuatro meses antes de decidir si volvía a un empleo.
Ser útil para un público concreto
Los invitados definen la utilidad con ejemplos concretos y desconfían del contenido genérico.
Santiago Magnin, fundador de deinmobiliarios y referente de contenido para corredores inmobiliarios, define agregar valor como ser útil a un público al que le hablas. Su ejemplo: leer los balances de empresas del sector y resumirlos en un video de veinte minutos para quien no tiene tiempo de leerlos. Su tesis, que desarrolla en el post sistema de contenido que sostiene un negocio profesional, es que en muchas profesiones liberales casi nadie publica contenido serio para sus colegas, y ese espacio vacío es una oportunidad.
María Sajim, arquitecta y community builder de Sin Oficina, cuenta que empezó su newsletter Community Builders porque vio que casi nadie en español divulgaba contenido sobre comunidades. Compartía reflexiones y historias de su día a día. Después recibió ofertas para sumarse a otros equipos y armó un curso para transmitir lo que sabía.
Alex Llull recomienda contar experiencias personales en lugar de presentarse como experto: dice que mucha gente no empieza a crear contenido por pensar que hay que saber mucho de un tema.
Pol Rodriguez, cofundador de Mumbler, agrega una idea sobre cómo acercarse a las personas: antes de vender algo, mostrar interés genuino por quien tienes enfrente. Cuenta que le sirven los contenidos de quienes explican lo que hicieron y los resultados que obtuvieron, con datos.
Construir voz y comunidad
Una voz propia lleva tiempo y exige tolerar que no le guste a todo el mundo.
Charo Vargas, ilustradora y fundadora de Charuca, cuenta que empezó escribiendo en un blog y en Instagram con la intención de ayudar a otras personas. Según explica, con un solo post no pasa nada: cuando acumulas muchos, se forma una comunidad que comenta y participa, y tras un tiempo editoriales le propusieron publicar un libro. Sobre cómo cambió su forma de comunicar, dice: «Compartir la vulnerabilidad te diría que es todavía más valioso que compartir la fortaleza.» Cuenta que antes quería ser como un bote de Nutella, que le guste a todos, y que ahora le da menos miedo no gustar.
Lala Pasquinelli, fundadora de Mujeres que no fueron tapa, cuenta en el post proyecto propio durante diez años que sostener una idea que va contra la corriente exige espacios donde otras personas validen tu forma de pensar. Reconoce que al principio suavizaba su manera de decir las cosas y que «cuando pude autorizarme a decirlo a mi manera fue una liberación total, y el proyecto creció muchísimo».
María Sajim cuenta algo de identidad: pasó de María Sánchez a María Sajim sin planearlo, porque su correo, sus redes y su dominio ya usaban ese nombre desde hacía años. También dice que le costó mostrar una marca personal mientras era arquitecta, ceramista y community builder, y que normalizar esa fase de exploración la ayudó.
En esta conversación, Santiago Magnin cuenta cómo decide qué plataformas sostener, por qué su contenido nace de un negocio y cómo delega lo que no le divierte.
Sostener un sistema sin quemarte
Quienes llevan años publicando hablan menos de inspiración y más de proceso.
Santiago Magnin dice que la constancia depende de que la forma de hacer contenido te divierta: «Te tenés que divertir, porque si no, no lo vas a hacer.» Delega lo que no le divierte (informes, mailings, blog, edición de títulos) y conserva la grabación. Mide cada acción con un embudo de conversaciones y apaga plataformas que no ayudan a su negocio. Entre ellas, cuenta, dejó TikTok aunque tenía videos con medio millón de reproducciones, porque el negocio rendía igual con o sin esa red, y también dejó LinkedIn porque le rendía cada vez menos. Es una decisión para su rubro: aclara que hay inmobiliarias que viven de esa plataforma.
Alex Llull organiza su semana así: los lunes escribe su newsletter y programa el contenido de redes para toda la semana; de martes a jueves trabaja para clientes; los viernes avanza en proyectos propios. Para él, estar cada día vale casi más que la calidad.
Pol Rodriguez dice que aprendió procesos en una planta de fabricación farmacéutica y que intenta aplicarlos a sus emprendimientos y contenidos.
Marina Mammoliti, psicóloga y creadora de Psicología al Desnudo, cuenta en el post que sostener consultas y contenido a la vez consumía mucha energía y que frenó el consumo constante de contenido. Dice que se pasa más tiempo consumiendo que creando. Su episodio está en la página del podcast.
En resumen, estos son los canales y las ideas centrales que cuentan:
| Invitado | Dónde publica | Idea central |
|---|---|---|
| Santiago Magnin | YouTube, podcast, blog y mailing | Contenido apoyado en un negocio que ya vende |
| Alex Llull | Twitter y newsletter | Crear el contenido de la semana en un solo día |
| Charo Vargas | Blog, Instagram y libro | Escribir con la intención de ayudar |
| María Sajim | Newsletter y curso | Cubrir un tema que casi nadie trataba en español |
| Natasha Spitzer | Instagram y portfolio | Mostrar el trabajo temprano |
| Lala Pasquinelli | Campañas y proyecto propio | Buscar espacios que validen tu voz |
| Marina Mammoliti | Podcast | Elegir el formato que mejor te sale |
| SOMA | Blog y YouTube | Ser fiel a tu visión |
Pasos prácticos con ejemplos inventados
Los ejemplos son inventados, para ilustrar cómo bajar lo que cuentan los invitados a una semana de trabajo.
- Elige un público y un tema. Siguiendo a Magnin y Sajim, busca un público concreto al que ayudar con algo que sabes.
Ejemplo inventado para ilustrar: ayudo a pequeñas tiendas online a entender sus métricas de ventas sin jerga técnica.
- Cuenta lo que hiciste, no lo que sabes. Siguiendo a Llull y a Dani Dini, explica una experiencia y respáldala con una historia.
Ejemplo inventado para ilustrar: esta semana revisé el informe de ventas de un cliente y cambié tres cosas; esto fue lo que pasó con cada una.
- Fija un día para crear y programar. Como hace Llull con sus lunes, separa un bloque para escribir y deja programado el resto de la semana.
Ejemplo inventado para ilustrar: lunes por la mañana, 90 minutos para redactar dos publicaciones de LinkedIn y un resumen para el newsletter.
- Mide con algo simple. Como Magnin con su embudo, elige una señal (mensajes recibidos, conversaciones abiertas) y revísala cada mes para decidir qué mantener.
- Ajusta tu perfil. Con la idea de Dani Dini, revisa que tu perfil de LinkedIn sea fiel a quién eres. Si estás retomando tu presencia profesional después de los 50, la guía sobre LinkedIn después de los 50 puede servirte como apoyo.
Qué hacer esta semana
- Escribe en una frase a quién ayudas y con qué.
- Revisa tu titular y tu resumen de LinkedIn con esa frase en mente.
- Programa un bloque fijo para crear contenido.
- Publica una vez algo que hayas hecho, aunque no sientas que está terminado, como recomienda Natasha Spitzer.
- Escucha el episodio de Santiago Magnin o el de Charo Vargas para ver dos formas muy distintas de sostener el contenido.
Preguntas frecuentes
¿Cómo empezar a construir una marca personal en LinkedIn?
Los invitados proponen mostrar el trabajo desde temprano, hablar como en una conversación y respaldar los logros con historias. Natasha Spitzer menciona LinkedIn, el portfolio y el boca en boca como formas de comunicar lo que haces. Dani Dini sugiere tratar el perfil como una tienda abierta, limpia y fiel a quién eres.
¿Qué publicar si no me siento experto?
Alex Llull recomienda contar experiencias personales y lo que aprendiste, en lugar de presentarte como experto. María Sajim empezó compartiendo reflexiones de su día a día. Ambos describen contenido de alguien que aprende y comparte. No es una promesa de resultados: cada caso depende de la persona y del público.
¿Con qué frecuencia conviene publicar?
Los invitados no fijan una frecuencia común. Alex Llull dice que estar cada día vale casi más que la calidad y prepara el contenido de la semana los lunes. Santiago Magnin graba videos largos una vez por semana y cortos cada quince días, y sostiene lo que le divierte.
¿Qué hacer con las críticas?
SOMA cuenta que desde la adolescencia lidia con críticas y que aprendió a no tomarlas como un ataque a quien es. Charo Vargas dice que perdió el miedo a no gustar a todos. Lala Pasquinelli recomienda buscar espacios donde otros validen tu forma de pensar. Son experiencias, no una receta.
¿Necesito un negocio detrás del contenido?
Santiago Magnin opina que casi siempre sí: los ingresos de las plataformas, dice, son marginales salvo para audiencias enormes, y recomienda construir contenido sobre un negocio que ya vende algo. Es su criterio y su experiencia, y otros invitados describen caminos distintos, como el de una comunidad o un newsletter.
Fuentes
Episodios y posts de Tiene que haber algo más citados en este artículo:
- SOMA
- Dani Dini
- LinkedIn: cómo usarlo para potenciar tu marca personal
- Construir una marca personal genuina
- La autenticidad en la marca personal
- Natasha Spitzer
- Alex Llull
- Santiago Magnin y el post sistema de contenido
- María Sajim
- Pol Rodriguez
- Charo Vargas
- Lala Pasquinelli y el post proyecto propio durante diez años
- Marina Mammoliti y su episodio
- LinkedIn después de los 50






