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Quién sos además de tu cargo

«Soy la VP de Marketing, pero en esencia no soy la VP de Marketing de Wyndham. Yo soy Jimena Faena: me gusta liderar equipos, me encanta construir marcas.»
Jimena Faena

Jimena Faena lidera el marketing de Wyndham Hotels & Resorts para Latinoamérica y el Caribe. Desde afuera, su carrera parece una línea recta hacia arriba: consultoría con Alberto Levy, el cambio de Goldstar a LG, la dirección de marketing de una cadena hotelera argentina y, después, la vicepresidencia regional de una de las compañías hoteleras más grandes del mundo. Pero en el medio hay casi diez años lejos de la corpo, una pausa para criar a sus mellizas y una vuelta que le costó más de lo que esperaba.

En esta conversación con Magali, Jimena desarma esa línea recta. Lo que queda son ideas útiles para cualquiera que alguna vez se preguntó qué pasa con su carrera si se baja un rato, o qué queda de uno cuando el cargo deja de estar.

Tu cargo te abre puertas, pero no te define

La pregunta más incómoda del episodio la hace la propia Jimena: si alguien te pregunta cómo te definís, ¿contestás con el nombre de tu puesto?

Para ella, la posición «te soluciona un montón de cosas, te abre un montón de puertas», y por eso es tan cómodo apoyarse en ella. El problema aparece el día que la posición se va, por decisión propia o ajena, y queda la pregunta de «¿y ahora qué soy?».

Su propuesta es más silenciosa que un emprendimiento paralelo o un plan B: armar una construcción propia. Saber qué te gusta hacer, qué sabés hacer y qué querés compartir, con o sin la empresa atrás. Ella lo está haciendo ahora, pasados los 50: abrió sus redes, que tuvo cerradas durante años, y empezó a dar charlas. Al principio para darle visibilidad a la marca que representa. Después, porque le gustó.

Volver de una pausa no te deja atrás

A los 26 años Jimena era jefa de producto en LG. Había entrado para línea blanca, al año le dieron toda la línea, la ascendieron y la mandaron a Corea. Ahí quedó embarazada de mellizas.

«Podría decir que eran compatibles, pero yo no pude», cuenta. Se tomó un año, después decidió no volver, y estuvo dos o tres años criando a sus hijas. Cuando quiso volver, se encontró con lo que todavía hoy encuentran muchas personas que pausan su carrera: prejuicio. «¿Cómo vas a hacer?», «¿cómo vas a viajar?», con dos bebés.

La puerta de vuelta fue su primer oficio, la consultoría, y la abrió a través de los contactos que tenía de antes de LG. Proyectos chicos primero, después programas para el BID y la Ciudad de Buenos Aires. Fueron seis o siete años de consultoría antes de volver a una compañía.

Escuchar a Jimena Faena en Spotify

El síndrome del impostor es una culpa con otro nombre

Cuando finalmente la contrataron de nuevo en una empresa, Jimena se quedaba de noche googleando cosas. «Pobre esta gente, no sabe que yo no soy todo lo que se cree», pensaba.

Lo interesante es cómo lo lee hoy: como una construcción interna, hecha de la culpa de haberse retirado y de la idea de que eso la había dejado en desventaja. Al poco tiempo se dio cuenta de que no había perdido ninguna habilidad. «Mi criterio era lo que me había destacado en su momento, y me seguía destacando ahora.»

Las herramientas cambian, los canales cambian, el contexto cambia. El criterio, el juicio para decidir qué importa, viaja con vos. Para quien está pensando en volver después de una pausa, esa distinción puede ahorrar bastante «mambo», como dice ella.

Las oportunidades se esconden en los cambios que asustan

Jimena volvió al mundo privado por una llamada que no esperaba: un conocido de la secundaria (el que «nunca fue tu amigo, pero siempre ves en los cumpleaños de tu mejor amiga») había armado Fën Hoteles y necesitaba una directora de marketing. Le dio miedo. Dijo que sí.

Un año después, Wyndham compró la compañía. Una pyme de 20 hoteles pasaba a ser parte de una multinacional con miles. Mucha gente lo vivió como una amenaza y se fue: no se bancó el cambio a una estructura americana con procesos, políticas y calls. Jimena hizo la lectura contraria: si ellos no tenían a nadie en la región y nos veían buenos, nos iban a necesitar. Años después, el CEO de Wyndham se lo dijo: «Fuiste una de las pocas personas que vio la oportunidad».

La lección sirve más allá de las fusiones. Cuando llega un cambio grande (una compra, una reestructura, una tecnología nueva), la primera reacción es contar lo que se pierde. Jimena se preguntó primero qué se podía ganar.

Que alguien vea en vos lo que vos no ves

En plena pandemia, con los hoteles cerrados y la industria en pausa, su jefe le encargó crear desde cero una marca global de resorts all inclusive. Así nació Wyndham Alltra, diseñada en buena parte desde la habitación de Jimena en Buenos Aires, liderando equipos de Estados Unidos, de sistemas y de operaciones.

Ese proyecto le dejó algo más que una marca. Su jefe le dijo que tenía «una manera de transmitir entusiasmo» que hacía que la gente se entusiasmara con ella. Jimena no lo había visto. Y se quedó con una pregunta: ¿por qué nos cuesta tanto detectar nuestras propias habilidades y tenemos que esperar a que alguien nos lo diga?

La respuesta práctica la dio Magali: decirle más cosas buenas a la gente, porque quizás no lo están viendo.

Ser contemporáneo de tu época

Jimena se recibió cuando no existían internet ni el celular. Vio nacer los dos. Hoy lidera una marca que trabaja para que ChatGPT, Gemini y Copilot la recomienden: su campaña Humanos vs AI, una serie de diez videos largos de YouTube pensados para viajeros y para modelos de IA a la vez, acaba de ganar un Smarties.

Su consejo para quien estudia marketing vale para cualquier profesión: no te aferres a nada. Lo que importa para una marca sigue igual (hacer sentir, ganarse la confianza, cumplir lo que prometés), pero las herramientas cambian todo el tiempo. «Lo importante, al final, es ser contemporáneo de la era que te toque. No importa si tenés 40, 50 o 60.»

Emprender no es para todo el mundo

Hoy está de moda emprender y está mal vista la corpo. Jimena desconfía de esa idea. Para ella se puede innovar adentro de una gran empresa, como cuando le dieron un presupuesto y un equipo para inventar una marca. Y hay personalidades para un camino y para el otro.

Su recomendación para quien está empezando: explorar los dos y ver cómo se siente, sin comprarse que hay uno solo que vale.

Una conversación sobre identidad profesional

Lo que atraviesa todo el episodio es un pedido de sinceridad. De la empresa hacia la gente, para que nadie crea que va a estar ahí de por vida. Y de cada uno hacia sí mismo: no comprarse los pensamientos que dicen que valés lo que vale tu cargo, o que una pausa te borra. Jimena lo resume en su cierre: lo más importante es fortalecerse uno.

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Escuchá el episodio completo y leé la transcripción en la página de Jimena Faena.

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