Sofía Contreras: cómo funcionan las becas internacionales
Sofía Contreras ganó varias becas internacionales y dice que detrás de todas hubo la misma fórmula, que no tiene nada de misteriosa: entender qué perfil busca quien selecciona, responder exactamente la pregunta que hace el formulario y cumplir los requisitos que pide. Cuando todavía no los cumplía, hizo ingeniería inversa: miró qué le faltaba, lo construyó y recién entonces aplicó. Ese mismo método, dice, es el que usó para casi todas las decisiones de su carrera.
Esta entrevista sirve para una situación concreta: quieres entrar a un programa, a una beca o a un trabajo para el que hoy no calificas, y no sabes si el problema es tu perfil o la forma en que lo estás contando. Contreras cofundó Chicas en Tecnología, fue seleccionada como Global Shaper por el Foro Económico Mundial y estudió en el exterior con una beca. En el episodio explica el paso a paso con suficiente detalle como para copiarlo.
Quién es Sofía Contreras
Quién es y de qué trabaja. Es una emprendedora y autora argentina, cofundadora de Chicas en Tecnología, la organización sin fines de lucro que trabaja para reducir la brecha de género en tecnología. Antes de fundarla trabajaba en una aceleradora que invertía en emprendimientos tecnológicos, y de ahí viene buena parte de su forma de mirar una carrera. En 2020 fundó Grupo SC, de negocios y productividad, y en marzo de 2022 lanzó el podcast Pasa a la acción.
Qué estudió y cuál es su trayectoria. Es licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales por la Universidad Empresarial Siglo 21 y cursó el programa Global Competitiveness Leadership en la Universidad de Georgetown, que es la beca que cuenta en este episodio. Cofundó Chicas en Tecnología en 2016 junto a Melina Masnatta, Carolina Hadad y Mariana Varela, y salió del directorio de la organización en 2021.
De dónde es y otros datos públicos. Nació en 1988 en Villa Carlos Paz, Argentina. Fue seleccionada como Global Shaper por el Foro Económico Mundial, recibió el premio de impacto del programa de Georgetown en 2019 y es coautora del libro Chicas en Tecnología: Reiniciando el sistema, publicado por Penguin Random House en 2021, que es el título por el que mucha gente llega buscando su nombre.
El gancho de esta charla. Cuenta la fórmula concreta con la que aplicó a becas y programas competitivos, el modelo mental de ingeniería inversa que usa para tomar decisiones de carrera, y una mirada poco complaciente sobre lo que realmente aporta estudiar afuera.
Episodio 18, publicado el 30 de mayo de 2022. Puedes escucharlo completo en la página del episodio de Sofía Contreras o en Spotify.
¿Qué se lleva quien lee esta entrevista?
Cuatro cosas concretas, todas sostenidas en lo que dice en la charla:
- La fórmula para quedar seleccionado en una beca, un programa o un proceso de selección, en dos movimientos.
- El modelo mental de ingeniería inversa, que sirve para becas y también para planear una carrera.
- Qué hacer cuando todavía no cumples los requisitos, con el caso real de la beca que perdió y de lo que construyó después.
- Qué aporta y qué no aporta estudiar en el exterior, contado sin idealizarlo.
¿Existe una fórmula para ganar una beca internacional?
Su respuesta es que sí, y que además es más aburrida de lo que la gente espera. No pasa por un perfil extraordinario sino por leer bien lo que el otro lado está pidiendo.
«Hay una fórmula muy simple, y más que para que te den las becas, es para salir seleccionado en cualquier cosa a la que apliques.»
La fórmula tiene dos partes. La primera es entender qué espera de verdad la organización que selecciona: qué perfil busca, para qué quiere a esa persona, qué va a hacer con ella. La segunda es todavía más literal: contestar la pregunta que el formulario hace, y no la que uno hubiera preferido que hiciera.
«Es básicamente responder la pregunta que te hacen. Entender muy bien qué es lo que esperan ellos de la persona que aplica, qué perfil están buscando, y cuál es la pregunta específica.»
El error que describe es el más común de todos, y cualquiera que haya leído postulaciones lo reconoce enseguida.
«La mayoría de las personas se van por las ramas. No hacen foco específicamente en la pregunta.»
Vale la pena tomarse en serio ese consejo, porque el embudo de selección se volvió mucho más duro que hace unos años. Según el Talent Trends Report 2026 de Ashby, construido sobre 109 millones de aplicaciones, hoy hacen falta cerca de 291 aplicaciones por contratación, y la probabilidad de que una aplicación llegue a una entrevista cayó de un 7 u 8 por ciento en 2021 a entre 3,6 y 4,7 por ciento. Con ese nivel de competencia, irse por las ramas en la primera respuesta alcanza para quedar afuera.
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¿Qué es la ingeniería inversa aplicada a una carrera?
Este es el concepto que ordena toda la entrevista, y que ella usa muchísimo más allá de las becas.
«Yo casi todas las decisiones que fui tomando a lo largo de mi vida las hice con ingeniería inversa.»
La mecánica es simple. Se define el destino, se listan los requisitos que ese destino pide, se mira cuánto tiempo lleva construir lo que falta y se arma el paso a paso hacia atrás. Aplicado a una beca: si el programa exige un proyecto de impacto ya funcionando, la pregunta deja de ser si uno califica hoy y pasa a ser en cuánto tiempo puede tener ese proyecto en marcha.
Lo interesante es cómo lo usa para carrera, y ahí la idea se vuelve mucho más útil. Cuando trabajaba en inversiones dentro del ecosistema emprendedor, eligió referentes con trayectorias largas y estudió el camino que habían recorrido, no el lugar donde estaban.
«No me fijaba dónde estaban ellos hoy, que tienen 50 o 60 años. Me fijaba dónde estaban ellos a la edad que tenía yo. Los pasos que fueron dando para llegar ahí son estos, entonces voy a empezar a transitar este camino.»
Es una forma concreta de convertir la admiración en información. Si quieres hacer el mismo ejercicio sobre tu propio rumbo, el complemento natural está en la guía de reinventar tu carrera y, si el salto implica cambiar de industria, en cambiar de carrera después de los 30.
¿Qué haces cuando todavía no cumples los requisitos?
Aquí aparece el tramo más honesto de la charla, porque cuenta una postulación que perdió. Quería entrar a Global Shapers, la comunidad de jóvenes líderes del Foro Económico Mundial, y aplicó sabiendo que le faltaba lo principal.
«Yo apliqué igual, y no quedé porque no cumplía con los requisitos de ese momento.»
Los requisitos eran tener un proyecto en marcha, con impacto y con potencial, algo sólido y ya funcionando. Ella no tenía nada. En paralelo trabajaba en una aceleradora de emprendimientos tecnológicos y había detectado un problema que le interesaba de verdad: la falta de mujeres en ese ecosistema. De ese cruce salió Chicas en Tecnología.
El punto fino es el orden de las cosas. No fundó la organización para ganar la beca: fundó algo que le importaba y entendió que además la habilitaba para lo otro. Es la diferencia entre construir por conveniencia y construir con criterio, sabiendo qué puertas abre cada cosa que uno hace.
Esa misma lógica aparece en otras entrevistas del podcast. Enzo Cavalie la cuenta desde el lado de la inversión en cómo entrar a una industria donde no conoces a nadie, y Gerry Garbulsky desde el lado de la vocación en cómo se construye una vocación cuando no la tienes clara.
¿Por qué compararte con alguien consolidado te frena?
La segunda idea fuerte de la entrevista es un error de medición. La gente compara su día uno con el año diez de otra persona.
«Estás comparando tu trabajo del día de hoy, tus inicios, con alguien que ya tiene 10 años de desarrollo.»
Su antídoto es el mismo modelo de recién: ir a buscar el origen de esa persona. Ver su primer video, su primera web, su primer proyecto, cuando todavía no tenía producción ni equipo ni audiencia. En sus palabras, mirar ese negocio diez años para atrás.
Es un movimiento barato y cambia el ánimo con el que uno trabaja. Si el problema aparece del lado de la confianza, el tema está desarrollado en la guía sobre el síndrome del impostor y en el cuadernillo descargable de síndrome del impostor.
¿Qué aporta realmente estudiar en el exterior?
Aquí la respuesta sorprende, porque no vende la experiencia. Estudió con un grupo de entre 30 y 40 jóvenes de toda Iberoamérica, y lo que más rescata son las personas y las perspectivas, no el contenido académico.
«Creo que también nosotros idealizamos mucho la educación en otros lugares.»
Su evaluación del programa es deliberadamente medida: muy buenos profesores y otros que no tanto, como en cualquier lugar. Y aclara que en Argentina hay muy buen nivel educativo, así que la decisión de irse a estudiar no debería apoyarse en la idea de que afuera todo es mejor.
Lo que sí destaca son dos cosas medibles.
«Te aporta una chapa más, que sirve siempre a futuro, depende de lo que quieras hacer. Y por otro lado muchísimos contactos, muchísimas oportunidades.»
La credencial y la red. Sobre la segunda hay evidencia externa que la respalda: el mismo reporte de Ashby de 2026 muestra que los candidatos referidos pasan el filtro inicial en un 52 por ciento de los casos, contra un 35 por ciento del resto, y que además aceptan más ofertas. Dicho de otro modo, el valor de un programa internacional se paga mucho más en la agenda de contactos que en el certificado. Para trabajar esa red sin salir del país, el ejercicio concreto está en cómo expandir tu círculo social.
¿Conviene quedarse afuera después de estudiar?
Cuenta que podía haberse quedado, como hicieron varios compañeros, haciendo un máster o consiguiendo trabajo allá, y que eligió volver a Argentina. Lo presenta como una decisión y no como una obligación, que es exactamente el encuadre útil: la beca abre opciones, no define el destino.
Ese cruce entre formarse afuera y trabajar desde la región es hoy mucho menos excluyente que hace unos años. Lo que piden las vacantes remotas está mapeado en nuestro informe de trabajo remoto en LATAM 2026, y el caso de una carrera senior buscando ese tipo de posiciones está contado en cómo buscar trabajo remoto con una carrera senior.
¿Cómo se aplica este método si no buscas una beca sino un trabajo?
La traducción es bastante directa, y conviene hacerla explícita porque es donde este episodio deja de ser una charla sobre becas y pasa a ser un método de postulación.
- Lee el aviso como si fuera el formulario de una beca. Qué perfil piden, para qué lo piden y qué van a hacer con esa persona. Todo eso suele estar escrito en el aviso, y casi nadie lo usa.
- Responde la pregunta que hacen. Si piden un caso concreto, va un caso concreto. Si piden un número, va el número.
- Si te falta un requisito, calcula cuánto tarda en construirse. Un proyecto propio, una certificación, un portfolio con tres casos. A veces son tres meses y no tres años.
- Elige referentes y reconstruye su camino desde donde estaban a tu edad, no desde donde están hoy.
- Convierte cada proceso en información. Si no quedas, la pregunta útil es qué requisito faltaba, no si eras suficiente.
Cuando tengas el método armado, el paso siguiente es tener dónde aplicarlo: en el board de vacantes de trabajo remoto publicamos búsquedas con rango salarial y modalidad declarada, que es donde este ejercicio se pone a prueba.
Que las oportunidades que buscas te encuentren
Deja tu perfil y tu CV en la base de Tiene que haber algo más. Es la base que miramos cuando entra una búsqueda nueva.
Fuentes
- Entrevista con Sofía Contreras, episodio 18 de Tiene que haber algo más, publicado el 30 de mayo de 2022. Las citas provienen de la transcripción del episodio, editada para lectura.
- Ficha biográfica pública de Sofía Contreras en Wikipedia y perfil institucional en Chicas en Tecnología, consultados en septiembre de 2026.
- Ashby, Talent Trends Report 2026 (Recruiter Productivity y Recruiting Operations Benchmarks), sobre 109 millones de aplicaciones y 247.000 vacantes, enero de 2021 a marzo de 2026.
Preguntas frecuentes
Es una emprendedora y autora argentina, cofundadora de Chicas en Tecnología, la organización que trabaja para reducir la brecha de género en tecnología. Nació en 1988 en Villa Carlos Paz, fue seleccionada como Global Shaper por el Foro Económico Mundial y es coautora del libro Chicas en Tecnología: Reiniciando el sistema, publicado por Penguin Random House en 2021. Pasó por el episodio 18 del podcast Tiene que haber algo más.
Trabaja como emprendedora y comunicadora. Antes de fundar Chicas en Tecnología trabajaba en una aceleradora que invertía en emprendimientos tecnológicos. Cofundó Chicas en Tecnología en 2016 y salió de su directorio en 2021, fundó Grupo SC de negocios y productividad en 2020 y en marzo de 2022 lanzó el podcast Pasa a la acción.
Es licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales por la Universidad Empresarial Siglo 21 y cursó el programa Global Competitiveness Leadership en la Universidad de Georgetown, que es justamente la beca internacional que cuenta en esta entrevista.
Es una organización sin fines de lucro argentina que busca reducir la brecha de género en tecnología y emprendimiento. Fue fundada en 2016 por Sofía Contreras junto a Melina Masnatta, Carolina Hadad y Mariana Varela. Las cuatro son además coautoras del libro Chicas en Tecnología: Reiniciando el sistema.
Según cuenta Sofía Contreras en la entrevista, la fórmula tiene dos movimientos: entender con precisión qué perfil busca la organización que selecciona, y responder exactamente la pregunta que hace el formulario, sin irse por las ramas. Si todavía falta un requisito, su método es hacer ingeniería inversa: calcular cuánto tiempo lleva construir eso que falta y recién después aplicar.
Consiste en partir del destino y reconstruir hacia atrás los pasos que llevan hasta ahí. Aplicado a una carrera, Sofía Contreras lo usa eligiendo referentes con trayectorias largas y estudiando dónde estaban ellos a la edad que tiene quien los mira, en vez de compararse con el lugar en el que están hoy.







