Brujula apuntando al amanecer

El propósito va adelante

«El propósito es la rueda de adelante, la que te marca la dirección. La plata es la de atrás, la que te empuja para que llegues.»

Nito Anello, cofundador de Zafran

Nito Anello cofundó Zafran hace quince años, cocinando frutos secos en la casa de su socio mientras el otro repartía en bicicleta. Hoy Zafran es una empresa B con fábrica propia, unas 50 personas en el equipo y la mitad de esa nómina compuesta por personas que el mercado laboral suele dejar afuera. En quince años, los socios nunca retiraron dividendos: reinvirtieron todo.

Lo interesante de la conversación está en el orden, más que en el crecimiento. Nito no empezó con un manifiesto de impacto y después buscó cómo financiarlo: empezó con un negocio que funcionara y recién después fue agregando capas. Esta es la lógica que usa para decidir, contada sin épica.

El propósito marca la dirección, la plata te empuja

La analogía que usa Nito es una bicicleta. La rueda de adelante es la que decide hacia dónde vas: eso es el propósito. La rueda de atrás, la que tiene los pedales, es la que te empuja para llegar: eso es la plata. Ninguna de las dos sobra, pero no ocupan el mismo lugar.

«No estamos yendo solo a ganar más plata y hacernos millonarios», dice. «Lo que queremos es solucionar un tema importante de acceso al empleo, de crisis climática, de alimentación. Elegimos algunos de esos y la plata que ganamos la usamos para eso.»

La consecuencia práctica es incómoda para el mantra que le enseñaron en Ingeniería Industrial en la UBA: maximizar el valor para los accionistas. «A mí nunca me cerró. Primero porque el valor era económico nada más, y porque no tenía sentido hacer rico a otro.»

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Primero el negocio, después la insignia

Aquí está el consejo que más contradice la intuición de quien quiere emprender con impacto. Zafran certificó empresa B al año 8. No al primero.

«Nosotros primero encontramos un modelo de negocio viable», cuenta Nito. «Sabíamos que teníamos un producto del que estábamos orgullosos, no es que vendíamos una porquería comestible, y con eso llegamos a ser rentables. Y después había que desandar todo ese camino.»

La trampa que ve en otros emprendedores es la inversa: pensar una idea que salve el mundo y olvidarse de la parte económica. El impacto que no se sostiene solo no escala, y peor: desaparece. Nito lo dice con un número. Si hoy quisieran resolver todos los pendientes ambientales de golpe, «no seríamos rentables y tendríamos que cerrar, o bajaría tanto el volumen que en vez de darle trabajo a 25 personas que no lo conseguirían en otro lado, serían 3».

¿Dónde escuchar la conversación completa con Nito Anello?

El episodio completo está en la página del episodio de Nito Anello, en Spotify y en YouTube.

La diversidad es resiliencia, no caridad

El 40 a 60% del equipo de Zafran tiene lo que Nito llama «alta barrera en el empleo»: personas con discapacidad, víctimas de violencia de género, madres de hogares monomarentales, migrantes, personas que no saben leer y escribir, personas que pasaron por la cárcel, adultos mayores.

El porcentaje no es un capricho. Es deliberado que no sea el 100%, y el razonamiento viene de la naturaleza: «Si tenés 3.000 hectáreas de soja y viene un bichito que infecta una planta, es muy probable que infecte las 3.000 hectáreas en un ratito, salvo que le metas veneno. En cambio, en una selva tropical, donde hay un montón de variedad distinta de plantas, ese bichito va a quedar acotado.»

La conclusión: «Buscar ser esa selva tropical.» Un monocultivo es frágil. Un equipo homogéneo también.

La misma idea, del lado de quien contrata, está en nuestra guía de inclusión laboral y en el cuadernillo descargable sobre talento diverso. En el podcast la contaron Daniela Aza y Paula Cardenau, de Arbusta.

¿Cuánto cuesta de verdad adaptar un puesto de trabajo?

Esta es la parte que sirve a cualquiera que lidere un equipo. Las adaptaciones que hace Zafran son, casi todas, chicas y baratas.

Un intérprete de lengua de señas para la reunión mensual: tres horas al mes. Una sala tranquila, sin ruido y con plantas, para alguien que atravesaba una depresión. Una política de licencias más amplia que la ley para madres que son las únicas cuidadoras. Mandar el mismo mensaje en audio y en texto, porque en el equipo hay una persona sorda y otra que no lee.

Pero la clave está en otro lado, y no en la lista. «Más allá de la adaptación en sí, la clave es la voluntad y la atención humana. Que no te dé lo mismo si la otra persona se siente bien o no.» Y después, la pregunta que reemplaza a cualquier manual: ¿qué necesitas?, ¿qué te serviría para trabajar mejor? «No hay una adaptación genérica para cualquier empresa, cualquier puesto y cualquier persona.»

¿Qué hace una empresa con el daño que sí causa?

Zafran vende sus alimentos en un plástico reciclable que, sabe, casi nadie recicla. Nito no lo esquiva ni lo llama «externalidad».

«La diferencia es no llamarlo externalidades, no decir ‘esto es externo a mí, sin querer contaminé este lago’. Es parte de tu proyecto.» Todavía no encontraron un pack compostable viable, ni económica ni técnicamente. Cuando lo sea, lo van a elegir. Mientras tanto, el problema sigue siendo de ellos.

Es una postura poco común en una época donde el impacto se comunica en highlights. «Nunca el impacto es 100% positivo, siempre hay otros factores.»

Un día a la semana alcanza para empezar

Zafran no nació de una renuncia. Nació de un día a la semana. Nito y Charlie tenían otro trabajo y se juntaban un día por semana, durante doce meses, solo a pensar qué querían hacer. Recién después existió la empresa.

Quince años más tarde usa exactamente el mismo mecanismo para otra cosa: un día a la semana dedicado a pintar y hacer escultura, una carrera de artista que hoy está empezando a vender. «Si lo pensaba hace cinco años, no me lo imaginaba ni loco.»

Su lectura para el que trabaja en una corporación y cree que no tiene margen: «Es una buena estrategia para ese salto de liana en liana: poder ir probando, ir avanzando, dedicarle tiempo. Y en general, en una corporación es algo que hasta se puede manejar.» Lo difícil llega después del permiso, del lado de la constancia: «Yo siempre tengo trabajo en Zafran, no es que en un momento digo ‘no tengo nada que hacer’. Es decidir no avanzar por ahí e ir por el otro lado.»

Ese mecanismo del día por semana es el mismo que recorrimos con seis invitados en emprender sin dejar tu trabajo. Si lo que estás mirando es un cambio de rumbo entero, el punto de partida está en la guía descargable de cambio de trabajo y en cuándo renunciar a tu trabajo.

Cuidar también es desvincular

El día más difícil de Nito en quince años fue sacar a tres personas en una misma jornada. Gente que venía con contextos sociales duros, sostenida más tiempo del que correspondía, con avisos que no habían tenido efecto.

«Somos una fundación y una beneficencia», dice, describiendo lo que la gente asume. «Trabajamos con personas que tienen contextos duros, pero si esas personas no quieren trabajar y no quieren hacerse cargo, decidimos que no continúen también. Es parte del proceso de cuidado de todas las demás que sí están queriendo trabajar.»

El cuidado, cuando es real, incluye decisiones que duelen.

Millonario de otra cosa

Hay una frase que ordena todo lo anterior. Hablando de la ambición y de con qué nos comparamos, Nito dice: «Todo el mundo quiere ser millonario. Es lo que está hoy culturalmente disponible para todo el mundo. Y quizás yo soy millonario de otras cosas. Elijo ser millonario de relaciones, elijo ser millonario de vínculos.»

Es una decisión con costo, y él lo nombra sin romantizarla: durante años vio a sus compañeros de facultad cambiar el auto y comprar casa mientras él cobraba cero peso de sueldo. «Si sacrifiqué algo, fue bienestar individual económico.»

Una conversación sobre el orden de las prioridades

Lo que queda de esta charla es un orden: primero que funcione, después que signifique. Y una advertencia sobre la falsa dicotomía entre ganar plata y hacer algo que valga la pena.

Como dice el propio Nito llevándolo del plano de la empresa al personal: «Tiene que haber algo más en la persona. ¿Vivo para trabajar? ¿Solo trabajo para ganar plata? ¿O puedo resignar un poco de plata, un poco de puesto, para leer un libro o caminar por un bosque?»

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Preguntas frecuentes

¿Quién es Nito Anello?

Es cofundador de Zafran, una empresa argentina de alimentos certificada como empresa B. Estudió Ingeniería Industrial en la UBA. Empezó Zafran hace quince años cocinando frutos secos en la casa de su socio, y hoy la empresa tiene fábrica propia y alrededor de cincuenta personas en el equipo. En paralelo desarrolla una carrera como artista plástico. Pasó por el podcast Tiene que haber algo más.

¿Qué es una empresa B y cuándo conviene certificarse?

Es una certificación para empresas que se comprometen con estándares sociales y ambientales verificados y los incorporan a su estatuto. La experiencia de Zafran es que conviene hacerlo cuando el negocio ya es viable: se certificaron al año ocho, después de llegar a ser rentables. El orden importa, porque un impacto que no se sostiene económicamente termina desapareciendo.

¿Cuánto cuesta adaptar un puesto de trabajo?

En la experiencia de Zafran, mucho menos de lo que se supone. Los ejemplos concretos son un intérprete de lengua de señas tres horas al mes para la reunión mensual, una sala tranquila para alguien que atravesaba una depresión, una política de licencias más amplia que la ley y mandar los mismos mensajes en audio y en texto. Según Nito Anello lo que decide no está en el presupuesto sino en preguntarle a cada persona qué necesita, porque no existe una adaptación genérica que sirva para cualquier empresa y cualquier puesto.

¿Se puede emprender sin dejar el trabajo actual?

Zafran nació de un día por semana. Los dos socios tenían otro trabajo y se juntaron un día a la semana durante doce meses solo a pensar qué querían hacer, antes de que la empresa existiera. Quince años después Nito Anello usa el mismo mecanismo para su carrera como artista. Su lectura para quien trabaja en una corporación es que el permiso normalmente se consigue y la parte difícil es sostener la constancia.

¿Contratar personas con barreras de empleo es beneficencia?

Para Nito Anello no lo es, y el argumento que da es de resiliencia: un monocultivo cae entero ante una plaga y una selva tropical no, así que un equipo diverso resiste mejor que uno homogéneo. Entre el 40 y el 60 por ciento del equipo de Zafran tiene alta barrera en el empleo, y es deliberado que no sea el cien por ciento. El mismo criterio incluye desvincular a quien no cumple, como parte del cuidado del resto.

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