Burnout laboral: cómo lo vivieron invitados y qué cambiaron
Por Magali Bejar · Actualizado el 8 de octubre de 2026
Respuesta corta: los invitados describen el burnout laboral como un agotamiento que se fue acumulando, con señales pequeñas que ignoraron: dejar de hacer ejercicio, perder el interés por el trabajo, alejarse de otras personas. Cada uno cambió algo distinto: cerrar un estudio, cederle la dirección a otro, delegar, poner límites o pedir ayuda. Son relatos personales.
Aclaración: esta guía reúne experiencias contadas por invitados del podcast. No es asesoramiento médico ni psicológico y no reemplaza la opinión de un profesional. Si te sientes mal, habla con un médico o un psicólogo.
¿Qué señales describen los invitados?
Las señales que cuentan son físicas, emocionales y de rutina, y casi todos coinciden en que al principio parecían menores.
Silvia Haba, fundadora de Coimpacta, una plataforma de bienestar para profesionales del ámbito social, cuenta en su episodio que en la pandemia llegó a un punto en que sentía que no podía más y quería meterse en un hueco y no salir. Entendió después que eso era lo que se llama burnout. Según su experiencia, el agotamiento es incesante, aparecen frustración y apatía con un trabajo que antes motivaba, mucha impaciencia y pérdida de empatía. Hay una pieza aparte sobre su historia: Silvia Haba y el burnout.
Pepe Villatoro, cofundador de Fuckup Nights, describe en su episodio dos etapas de agotamiento. En la primera notó que se alejaba de las personas y que le costaba tener conversaciones de vulnerabilidad. También habla de una niebla mental, de darle vueltas a los mismos miedos y de perder creatividad y energía. Señala cambios en su rutina: leía menos, dejó el ejercicio y se quejaba más.
Rebecca Cox, fundadora de Project Olas, cuenta en su episodio qué se siente. Es no entender por qué levantarse de la cama, no poder abrir la computadora y querer esconderlo, porque todos la conocían como la persona que siempre podía con todo. Para ella:
«Porque lo primero que se te va es la pasión por lo que haces.»
Reisy Abramof, fundadora de Trabajando Remoto, relata en su episodio una semana en São Paulo con mucho estrés, sin ejercicio y con mala alimentación, que describe como estar en piloto automático. Cuenta que un día en el metro se desmayó, lloró y le avisó a su jefe que no iría a la oficina.
| Invitado | Señal que cuenta | Dónde |
|---|---|---|
| Silvia Haba | Agotamiento incesante, apatía, impaciencia | Pandemia, trabajo social |
| Pepe Villatoro | Distancia con las personas, niebla mental | Fuckup Nights y otro empleo |
| Rebecca Cox | Sin ganas de levantarse, pérdida de pasión | Emprender Project Olas |
| Reisy Abramof | Estrés, piloto automático | Trabajo corporativo en São Paulo |
Haba también habla de la cultura que rodea estas señales. A su juicio, vivimos en una lógica del hacer sin parar, donde descansar parece una pérdida de tiempo y las emociones se ven como debilidad. Eso, dice, lleva a ignorar lo que dan el cuerpo y la mente hasta que ya no se puede. Menciona que la pandemia hizo que se hable más de salud mental, y que esta concierne a todo el mundo y no solo a quien tiene una enfermedad.
¿Por exceso de trabajo o por desalineación?
Los relatos muestran dos causas distintas: demasiado trabajo en algo que gustaba y trabajar en algo que ya no tenía sentido.
Charo Vargas, ilustradora y fundadora de Charuca, cuenta en su episodio un caso de exceso. Le encantaba su trabajo y le iba bien, pero trabajaba los siete días de la semana y no construía una vida personal. Se fue quemando, cerró su estudio de ilustración y pasó unos dos años probando cosas hasta llegar a la marca que dirige hoy.
Villatoro describe el caso contrario en su segundo episodio de agotamiento. Dice que entró a un empleo más por miedo y por una mentalidad de escasez, atraído por un sueldo alto y acciones:
«Y entré a ese trabajo más por miedo, por una mentalidad de escasez.»
Con los meses, según cuenta, notó que no aprendía, no se sentía inspirado y no compartía el propósito de la empresa. Allí las señales eran más débiles, pero terminó más agotado que en la primera etapa.
Alejandra Marcote, coach especializada en el aprendizaje desde el error, suma otra mirada en su episodio. Observa que muchos mandos intermedios están agotados por la presión de pedir seguridad psicológica al equipo mientras les exigen resultados desde arriba. También describe a líderes hiperexigentes que siguen reforzando un estilo que ya tiene un límite.
Noelia Aguirre Fernández, cofundadora de Robintests, critica en su episodio una creencia del mundo emprendedor latinoamericano: que el emprendedor debe sufrir y que cuanto más quemado, mejor. Dice que un inversor en Estados Unidos puede ver eso como una señal de que la persona se cansará en pocos meses.
¿Qué cambiaron después?
Lo que cambiaron fue concreto y distinto en cada caso.
- Silvia Haba contó con una coach, escribió lo que pensaba y llamó a colegas y directores de otras organizaciones para preguntarles cómo estaban ellos, no sus proyectos. De esas conversaciones nació la idea de Coimpacta.
- Reisy Abramof buscó una salida y encontró un proyecto pago en Malasia, trabajando con refugiados y personas en situación de calle. Renunció y se mudó dos meses después.
- Charo Vargas cerró el estudio sin saber cuál sería su siguiente paso. Dice que veía que el proyecto se moría porque ella se estaba desenamorando.
- Pepe Villatoro le propuso a un socio dirigir la empresa con un plan y pasó a apoyarlo. Dice que no quería seguir a un ritmo menor del suyo y que sus socios tenían otra visión.
- Rebecca Cox menciona rodearse de comunidad, tener relaciones fuertes, delegar y confiar. Dice que ser honesta consigo misma y con los demás es lo más importante para salir, aunque cuesta. Cuenta que hoy intenta no usar disfraz y decir cuando necesita cambiar algo.
- Floxie, que trabajó 20 años en aerolíneas y aeropuertos y hoy vive de sus redes de viajes, cuenta en su episodio que ayudar a viajeros varados en la pandemia le dejó un costo en su salud mental. Puso un límite («hasta acá puedo dar») y después hizo un viaje de dos meses por la Patagonia con su perra, que describe como una forma de curarse de esa quemadura mental. Más adelante, dice, volvió a sentirse un poco quemada por hacer muchas cosas a la vez, y trata de ordenar lo que hace.
¿Qué ayuda a sostener un trabajo que no termina?
María Mérola, directora ejecutiva de Ashoka en Argentina, Uruguay y Paraguay, dirige una organización cuyo trabajo nunca queda resuelto del todo. En esta conversación explica qué le ayuda a no quemarse.
Según cuenta en su episodio, cambiar de desafíos cada año le sirve, porque se agobia cuando siente que hace siempre lo mismo. También reconoce la propia finitud: hay momentos en que le dice a su equipo que puede llegar hasta cierto punto. Atribuye a sus hijos parte de esa regulación, porque alguien depende de que ella se cuide. Y valora aportar un pedazo a un problema grande sin necesitar atribuirse el resultado completo.
Patricia Jebsen, que lideró equipos en comercio electrónico en varios países, cuenta en su episodio que divide su vida en tres partes: la familia, el desafío laboral del momento y una parte propia, con gimnasia y amigos, que dejó relegada durante años. Viajar le sirvió para descomprimir y negoció siempre vacaciones largas. Insiste en que hay que saber pedir ayuda, porque conoció gente que nunca la pidió y terminó sin poder seguir.
¿Qué prácticas cuenta Silvia Haba?
Haba es quien más habla de prevención, y lo hace desde su experiencia y su trabajo en bienestar, no desde la medicina. En el episodio menciona estas prácticas, que no son una receta:
- Hacer pausas durante el día: salir a caminar, llamar a un amigo, tomar un café.
- Hacer ejercicio físico para soltar el estrés acumulado.
- Pasar tiempo con las personas que recargan energía, a las que se refiere con la expresión «persona vitamina» que toma de una psiquiatra española.
- Cuidar el descanso, desconectar el fin de semana y tomarse vacaciones de verdad, sin que el teléfono impida desconectar.
- Mantener estas prácticas de forma constante en lugar de esperar a llegar al límite.
Ella misma cuenta que lo más difícil de su trabajo es practicar lo que predica. Habló con otro emprendedor social que había pasado por burnout varias veces, y él le advirtió que podía volver a caer si empezaba un proyecto nuevo pocos meses después. Desde entonces se lo recuerda.
¿En qué discrepan los invitados?
Hay dos desacuerdos reales, y conviene leerlos juntos.
Rutina o variedad. Silvia Haba habla de construir la semana alrededor de hábitos que recargan, como pausas, ejercicio, tiempo con seres queridos y vacaciones donde se desconecta de verdad. Mérola dice lo contrario sobre sí misma: se lleva mal con las rutinas, y lo que la sostiene es cambiar de desafíos. Cada una describe lo que le sirve a ella, y no hay una respuesta única.
Evitable o no. Rebecca Cox duda: no sabe si es evitable o si ella fue el problema, aunque cree que hay formas de reducirlo. Haba afirma que se puede evitar con ciertas prácticas. Villatoro vivió dos episodios muy distintos, uno en un proyecto propio y otro en un empleo que no sentía suyo, y por eso no trata el agotamiento como un solo fenómeno.
También coinciden en un punto: varios mencionan a otras personas. Haba habló con colegas, Cox menciona su comunidad y Jebsen insiste en pedir ayuda.
¿Cuándo conviene mirar el entorno y no a uno mismo?
Cuando el problema viene del lugar de trabajo, los invitados sugieren distinguir entre un mal momento y un patrón. En la pieza sobre cómo se reconoce un ambiente laboral tóxico, Eliana Bracciaforte, cofundadora de Workana, analiza señales que aparecen desde el proceso de selección. Si estás evaluando irte, la guía de cuándo renunciar a tu trabajo reúne cómo lo resolvieron ocho invitados.
Qué hacer esta semana
- Anota tres señales pequeñas de tu rutina de las últimas semanas, como las que mencionan Villatoro y Abramof, sin interpretarlas.
- Escribe si lo que te pesa viene del exceso de trabajo o de que el trabajo perdió sentido, como separan Vargas y Villatoro.
- Habla con un colega de confianza sobre cómo estás tú, no tu proyecto, como hizo Haba.
- Escucha completo el episodio de Silvia Haba o el de Rebecca Cox.
- Si te sientes mal, consulta a un profesional de la salud.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se vive el burnout laboral según los invitados?
Los invitados lo describen como un agotamiento acumulado. Silvia Haba habla de apatía e impaciencia, Pepe Villatoro de niebla mental y distancia con las personas, y Rebecca Cox de no querer levantarse de la cama. Son experiencias personales, no criterios médicos, y cada uno lo vivió en un contexto distinto.
¿Qué señales de burnout laboral mencionan?
Mencionan cambios de rutina como dejar el ejercicio o comer peor, pérdida del interés por el trabajo, irritabilidad y alejarse de otras personas. Reisy Abramof y Pepe Villatoro también cuentan síntomas físicos en sus palabras. Para saber qué te pasa a ti, conviene consultar a un profesional de la salud.
¿Se puede evitar el burnout según los invitados?
Hay desacuerdo. Silvia Haba dice que no es inevitable y propone hábitos, pausas y personas que recargan. Rebecca Cox duda, pero menciona comunidad, delegar y confiar. María Mérola atribuye su prevención a cambiar de desafíos y a aceptar sus límites. Ninguno lo presenta como una garantía.
¿Qué cambiaron los invitados después de quemarse?
Los cambios fueron muy distintos: Charo Vargas cerró su estudio, Reisy Abramof dejó su empleo y se fue a Malasia, Pepe Villatoro cedió la dirección de su empresa y Silvia Haba pidió ayuda a una coach y creó Coimpacta. Son decisiones de cada caso, que no sirven como receta.
¿Cómo distinguir burnout de un mal momento?
Los episodios no ofrecen un criterio para eso. Silvia Haba dice que se puede estar en niveles incipientes o avanzados y que, en los más altos, lo más importante es ver a un profesional. Para distinguir un mal momento de un patrón en tu empresa, está la pieza de Eliana Bracciaforte sobre ambientes tóxicos.
Fuentes
Episodios y artículos del sitio citados en esta guía:







