Silvia Haba: lo que cuenta sobre el burnout y cómo cambió su forma de trabajar
Por Magali Bejar · Actualizado el 8 de octubre de 2026
Respuesta corta: Silvia Haba, fundadora de Coimpacta, cuenta en el podcast que durante la pandemia llegó a un agotamiento mental y emocional que después entendió como burnout. Describe señales como el cansancio que no se va y la apatía, y hábitos como pausas, límites de horario y personas que recargan. Si las señales son fuertes, recomienda consultar a un profesional.
Aclaración: este texto resume lo que cuenta una invitada sobre su propia experiencia. No es asesoramiento médico ni psicológico. Si te identificas con las señales que describe, consulta a un profesional de la salud.
Quién es Silvia Haba
Silvia Haba es la fundadora de Coimpacta, una plataforma virtual que promueve espacios y herramientas de bienestar para profesionales que trabajan en el ámbito social. Según la página del episodio, nació en Madrid, viajó por distintos países y se radicó en Panamá. Desarrolló su carrera tanto en el sector público como en el privado.
En la conversación con Magali Bejar cuenta que vive fuera de España desde los 18 años y que, al momento de grabar, llevaba nueve años en Panamá. Antes de fundar Coimpacta dirigió Fútbol con Corazón, una organización que promueve habilidades socioemocionales a través del fútbol. El episodio recorre su infancia viajando con padres piloto y azafata, su paso por el sector social, su agotamiento durante la pandemia y lo que aprendió después.
Puedes escuchar el episodio de Silvia Haba completo. Lo que sigue son ideas que ella plantea, parafraseadas, y no hechos verificados por nosotros.
Una definición de éxito propia y un riesgo que tomó
Silvia dice que no se preguntó qué era el éxito para ella hasta hace un par de años, cuando un curso la obligó a responder. Su definición combina satisfacción personal y profesional en un mismo plano: contribuir al bienestar de personas con menos derechos y oportunidades, tener control sobre su tiempo trabajando por objetivos, flexibilidad en el cuándo y el dónde, rodearse de gente auténtica y tener tiempo para la familia y la naturaleza. Añade que la ve como un proceso que trabaja día tras día y no como una meta a la que se llega.
Su momento de «tiene que haber algo más» llegó con su primer empleo, en una editorial de revistas. Cuenta que se imaginó a futuro en ese lugar y no se vio ahí. Dejó ese trabajo fijo por una beca de un año en Bruselas, en la oficina de la Comunidad de Madrid ante la Unión Europea. Más tarde eligió un máster en desarrollo social. Según relata, justo entonces no salió la visa para irse a una empresa global en Canadá, y lo leyó como una señal para seguir lo que quería.
Varias personas le dijeron que de ayudar a otros no se puede vivir y que le convenía ganar mucho dinero y donar después. A ella ese modelo no le hacía sentido: quería dedicar su energía directamente a ese objetivo. Sobre la suerte, repite lo que le decía su padre: las oportunidades aparecen si estás preparado y trabajando, y hay que estar abierto a tomarlas.
Por qué cuesta tanto cuidarse en el sector social
Silvia describe el sector social como un trabajo muy vocacional, que desde afuera se idealiza. Dice que en el día a día es un trabajo como cualquier otro, con tareas que no apetecen y dificultades, y con una presión añadida: remar a contracorriente y sentir que, si no hacen bien su trabajo, alguien puede quedarse sin comida o sin techo. Esa responsabilidad, comenta, muchas veces se la imponen ellos mismos y otras veces el entorno.
De ahí sale una cultura que ella llama desgastante: si el otro está peor que yo, no puedo darme un espacio. Los equipos son pequeños, los recursos limitados, las personas cubren varios puestos con «diferentes sombreros» y no se ponen límites de horario. Magali lo resume como una mentalidad de escasez y Silvia asiente.
El margen de error
Otra idea que desarrolla es que en el sector se asume que no hay margen de error, porque se trabaja con vidas. Silvia cree que esa creencia está equivocada, porque somos seres humanos y nos vamos a equivocar. Propone buscar la máxima eficiencia, tener planes de contingencia y, a la vez, aceptar que habrá errores. Según ella, pensar en esos errores de antemano ayuda a prepararse, y la falta de margen de error le quita espacio a la autocrítica.
Asistir y ayudar: escuchar antes de actuar
Silvia distingue entre asistir y ayudar. Si llegas con mentalidad de salvador, dice, creas una relación vertical en la que uno ayuda y otro recibe, le quitas independencia a la otra persona y te saltas lo más importante. Lo resume así:
«Lo más importante de poder ayudar a alguien en cualquier entorno, sea desde tu trabajo, sea a nivel personal, es escuchar.» Silvia Haba, en el episodio
Menciona un texto de un cooperante italiano llamado «Cállate y escucha», donde cuenta cómo llegó a un país africano con soluciones de su cultura que allí no funcionaban, hasta que empezó a preguntarle a la comunidad qué necesitaba. Recuerda también una frase de un exjefe suyo: las personas no son pobres, están en un estado de pobreza, y muchas veces saben qué necesitan pero no tienen acceso.
Hay una segunda parte que toca el bienestar de quien ayuda. Quien se coloca siempre en el rol de dar, dice Silvia, queda sin espacio para recibir cariño, descanso o ayuda, y eso erosiona su propio bienestar. Romper esa idea de que hay uno que da y otro que recibe también cuida a quien da.
De un agotamiento en la pandemia a Coimpacta
Silvia pasó la pandemia en Panamá, en un encierro que según cuenta duró siete meses y fue muy estricto. Seguía en Fútbol con Corazón, y las personas con las que trabajaba necesitaban más apoyo que antes. Llegó a un punto en que, en sus palabras, no podía más y estaba agotada mental y emocionalmente. Se preguntaba si era la única que se sentía así.
Tres cosas la ayudaron, según su relato. Contó con una coach, algo que nunca había hecho. Empezó a escribir lo que pensaba y sentía, aunque no tuviera sentido, porque le ordenaba las ideas. Y llamó a colegas, directores de otras ONG y emprendedores sociales de distintos países, para preguntarles cómo estaban ellos, no sus proyectos. Salieron conversaciones duras y honestas que le dieron alivio.
De ahí nació Coimpacta, con dos objetivos: sensibilizar sobre la importancia de darse espacios de bienestar y canalizar hacia el sector social herramientas y metodologías que muchas veces no le llegan por falta de recursos o de información. Hoy trabaja de dos maneras: una comunidad online con membresía mensual o anual, con un experto internacional cada mes, sesiones entre pares y una plataforma de herramientas, y proyectos personalizados con organizaciones.
En el episodio también habla de su paso por el programa de liderazgo de Georgetown junto a Magali. Dice que lo que más se llevó fue la comunidad de su cohorte y la importancia de tomar decisiones según los propios valores.
En esta conversación, Silvia cuenta cómo vivió ese agotamiento desde adentro y qué la ayudó a salir:
Señales de burnout y hábitos que ella menciona
Silvia aclara que, en su momento, no sabía que lo que sentía era burnout; lo entendió después, al aprender sobre el tema. Estas son las señales que enumera, según sus palabras en el episodio:
- Un agotamiento incesante, que no se quita ni durmiendo.
- Frustración e insatisfacción con el trabajo: lo que antes motivaba ahora molesta o da igual.
- Apatía e impaciencia, con más cosas que sacan de quicio.
- Pérdida de empatía y de conexión con otras personas.
- Dificultad para concentrarse y estrés.
- Síntomas físicos, como dolor de cabeza, dolor de cuello o palpitaciones fuertes.
- Efecto en la autoestima, con la sensación de no valer.
Aclara que no hace falta que aparezcan todas y que hay niveles, desde un burnout incipiente hasta uno avanzado. Cuando el nivel es alto, dice, lo más importante es consultar a un profesional. Magali también lo recomienda en la conversación: si alguien se siente así, conviene hablar con un médico o un psicólogo.
Para quien está en un momento incipiente, o quiere evitarlo, Silvia menciona hábitos de vida:
- Poner límites a la sobrecarga de trabajo y fijar horarios.
- Hacer pausas durante el día: un paseo, llamar a un amigo, tomar un café.
- Mover el cuerpo, porque el ejercicio ayuda a soltar el estrés acumulado.
- Pasar tiempo con «personas vitamina», un término que toma de un libro de la psiquiatra Marian Rojas Estapé.
- Cuidar la comida y el descanso, desconectar el fin de semana y tomar vacaciones de verdad, sin el teléfono encima.
También propone no esperar a estar al límite para actuar y sostener estos hábitos de forma constante. Cree que se habla poco de salud mental porque vivimos en una cultura del hacer, donde descansar parece una pérdida de tiempo y las emociones se ven como debilidad. Para ampliar con otras voces, tienes la pieza sobre burnout laboral según los invitados y la de salud mental y trabajo.
Cómo cuida ella su propio ritmo
Silvia admite que lo más difícil de Coimpacta es practicar lo que predica. Cuenta que un emprendedor social con varios burnouts en su historia le advirtió, al saber que solo habían pasado un par de meses desde su propio agotamiento, que podía volver a caer. Desde entonces se lo recuerda.
Describe el bienestar como un camino constante y no como un destino. En su rutina cuenta que mantiene pausas, se pone objetivos realistas, sale a pasear con su perro y su marido y hace lo que le gusta, como bailar. También aprendió a respetar su energía: no es persona de mañanas, así que empieza más lento, con un paseo, un café y tareas tranquilas, y trabaja a fondo por la tarde. Dice que no significa trabajar menos, sino mover el horario, y que no se juzga cuando un día no logra todo.
Dice que le ayudan dos ideas que se repite: lo perfecto es enemigo de lo bueno, para animarse a terminar las cosas, y la pregunta de a qué le está diciendo que no cada vez que dice que sí, porque el tiempo es limitado. Se reconoce mala delegando, cosa que atribuye a su perfeccionismo y a su empatía, y dice que aprender a poner límites y a decir que no es parte de su trabajo.
Cierra el episodio con un llamado, que repite casi igual al principio:
«La primera persona en la que tenemos que trabajar es en nosotros mismos.» Silvia Haba, en el episodio
Qué se lleva quien lee
Estas son las ideas que Silvia deja, como puntos de partida para aplicar esta semana. No son una receta.
- Escribe tu propia definición de éxito. Silvia lo hizo con un ejercicio guiado y salieron variables como el control del tiempo y el con quién trabaja.
- Revisa la creencia de que ayudar exige sacrificarte. Ella ve en esa idea una causa de desgaste en el sector social, y también en cualquier trabajo con vocación.
- Nombra lo que sientes y háblalo. Su alivio llegó al conversar con colegas, con una coach y escribiendo.
- Planifica por bloques semanales y deja margen. Para ella el plan es una guía, no un contrato.
- Si las señales son fuertes, consulta a un profesional. Silvia y Magali coinciden.
Si te interesan otras conversaciones que tocan el cansancio laboral, las páginas de Pepe Villatoro y de María Mérola incluyen el burnout entre sus temas, según sus listas «De qué hablamos». Los libros que Silvia recomienda, Think Again de Adam Grant y The Coaching Habit, aparecen junto a otros en libros que recomiendan los invitados. Puedes explorar más conversaciones en el hub de episodios.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Silvia Haba?
Es la fundadora de Coimpacta, una plataforma virtual de bienestar para profesionales del ámbito social. Nació en Madrid y se radicó en Panamá. Trabajó en el sector público y en el privado, y antes de Coimpacta dirigió Fútbol con Corazón, según cuenta en su episodio.
¿Qué dice Silvia Haba sobre el burnout laboral y qué hacer?
Según su relato, el burnout laboral se reconoce por un agotamiento que no se quita, apatía, impaciencia y pérdida de empatía. Para prevenirlo menciona límites de horario, pausas, ejercicio, tiempo con personas queridas y vacaciones reales. Si el nivel es alto, recomienda consultar a un profesional. Es su experiencia, no asesoramiento médico.
¿Cómo nació Coimpacta?
Silvia cuenta que nació tras su propio agotamiento durante el encierro de la pandemia en Panamá. Al hablar con colegas se dio cuenta de que no era la única y creó un espacio para sensibilizar sobre el bienestar y acercar herramientas a quienes trabajan en el cambio social.
¿Cómo funciona Coimpacta?
Según explica en el episodio, de dos maneras. Una es una comunidad online con membresía mensual o anual, con un experto internacional cada mes, sesiones entre pares y una plataforma de herramientas. La otra son proyectos personalizados con organizaciones, armados con expertos según lo que el equipo necesita.
¿Qué diferencia hay entre asistir y ayudar según Silvia Haba?
Silvia plantea que asistir desde el rol de salvador crea una relación vertical, donde uno da y otro recibe. Ayudar, dice, empieza por escuchar a la comunidad y preguntarle qué necesita, desde una relación horizontal. También afirma que quien solo da se queda sin espacio para recibir, y eso afecta su propio bienestar.
Fuentes
- Episodio con Silvia Haba, Tiene que haber algo más, página del episodio con bio y transcripción.
- Pepe Villatoro y María Mérola, páginas de episodio (listas de temas).
- Burnout laboral: lo que cuentan los invitados
- Salud mental y trabajo según los invitados
- Libros que recomiendan los invitados
- Hub de episodios








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